JUAN CAMILO MONTAÑA | ¿Cómo piensa un BILLONARIO?

In this Cracks Podcast episode, host Oso Trava interviews Colombian entrepreneur Juan Camilo Montaña, co‑founder of the Botero art group. Montaña explains that his core mission is to enrich other people’s lives, using Fernando Botero’s art as a vehicle. He argues that relational capital—genuinely connecting people—creates financial value, while financial capital rarely builds relationships. He describes how his team designs unforgettable, personalized experiences for ultra‑wealthy clients, from bespoke events in Singapore (bum‑boat rides, fireworks, talks by the DBS CEO) to intimate gatherings around football matches. Montaña shares multiple anecdotes that illustrate his approach: a spontaneous 48‑hour connection that led a couple to offer their Montana ski chalet; a wedding‑party introduction that turned a Nicaraguan businessman into a major Botero collector; and his habit of sending personalized gifts (e.g., signed football shirts) on clients’ birthdays. He outlines the practical steps for building relational capital from scratch—being genuine, avoiding transactional networking, and using small‑scale, high‑touch interactions. The conversation also delves into his personal life, revealing how he balances a globe‑spanning business with family, using disciplined FaceTime rituals and prioritising “full‑time dad” moments when at home. Montaña reflects on his love for simple pleasures (staying in Hong Kong’s Chungking Mansions) alongside luxury (partnership with the Península hotel), emphasizing that experiences matter more than material things. He discusses the strategic growth of the Botero brand, including immersive exhibitions in Singapore, New York, Taipei, and plans to expand the IP globally—joking about taking Botero to the moon. The episode closes with Montaña’s mantra: “Enrich the lives of others and you will enrich your own forever,” and provides his contact details (Instagram @JuanCamillos, website botero.art).
Chapters
Nos recibe en su casa, se veía muy humilde, pero cuando abre, lo primero que ves es un Monet. Tú dices, no puede ser. Y al lado del Monet, un Giacometti. Y de repente al frente, un Picasso. Y de repente al lado, un Basquiat. Por lo menos 600 millones de dólares en esa casa.
¿Qué sufre este tipo de gente que te sorprendería?
La cosa que es más particular en todos los billonarios, todos son muy—
tu negocio más grande y por lo que dejaste todo lo demás fue ser exportador de patas de pollo.
A mí me hablas de patas de pollo y es como si me hablaras de bonos del tesoro. Es de los productos más espectaculares que he visto en mi vida.
Juan Camilo es un empresario colombiano que lleva más de 20 años haciendo algo que parece difícil de explicar: convertir relaciones en oportunidades extraordinarias. Muy joven se fue a China con muy poco dinero y sin hablar el idioma. Vendió desde patas de pollo hasta obras de arte y terminó convirtiéndose en una pieza clave para llevar el legado de Fernando Botero a algunos de los lugares más importantes del mundo.
¿Cuánto gané por llevar al maestro Botero a China? Absolutamente nada. Jamás se me pasó por la cabeza. Y en los negocios que he hecho en mi vida nunca empiezan por ese lado. Como colombiano, lograr llevar al artista más importante de nuestra historia al otro lado del mundo es una proeza. Que esto fuera el sueño del maestro lo vuelve más apoteósico. Era un logro absolutamente maravilloso. Desde que empezamos a enriquecer la vida a las personas, no tenemos que vender obras. Nosotros no vendemos. Lo que nutre todas las relaciones es conectar a unas personas con otras. Vas a multiplicar las posibilidades de negocios, de relaciones, de cosas que se generan entre sí. Algo fundamental en la vida es invertir en el capital relacional.
Hola y bienvenidos a un nuevo episodio de Cracks Podcast. Yo soy Oso Trava y entrevisto cada semana a las mentes más brillantes para dejarte algo único y práctico que puedas usar en tu vida diaria. Acuérdate que 8, 9 y 10 de octubre sucede Business Masters Live en Ciudad de México, el evento de negocios más intenso que hago cada año, y estamos en la fase 2 de preventa. Este es el último precio bajo antes de llegar al precio final. Final. Así que si quieres aprovechar, ve a businessmasters.mx y te veo ahí a ti y a tu equipo para explorar la metodología Atomic en octubre. Hoy tengo como invitado a Juan Camilo Montaña, lo puedes encontrar en Instagram como @juancamillos. Hoy Juan Camilo y yo hablamos de tomar oportunidades para las que no estás preparado, de aprender a pedir lo imposible, de lo que descubres sobre el dinero y la felicidad cuando convives con quienes ya lo tienen todo, y sobre todo de por qué el capital relacional puede terminar siendo mucho más valioso que el capital financiero. Espero que disfrutes esta plática entre amigos con una de las personas más interesantes que conozco, Juan Camilo Montaña. Juan Camilo, bienvenido a Cracks Podcast.
Oso, es un súper placer estar acá contigo. Muchas gracias por la invitación.
Oye, ¿qué llevamos de conocernos? ¿Un par de años?
Un par de años, creo que sí.
Hemos viajado juntos, me has contado muchas de las historias que vamos a contar el día de hoy. Y bueno, ya estuvo aquí Fernando, quien es tu socio. Claro, mucho que platicar, pero hoy creo que el centro no va a ser tu trabajo, el centro no va a ser Fernando Botero. Ciertamente es una gran parte de tu vida, pero yo estoy muy impresionado con la cantidad y la calidad de experiencias que has tenido en tu vida, y me gustaría empezar por una en particular. Quiero arrancar y vamos a saltar un poquito por todos lados. Que me cuentes sobre esa llamada al radio que te cambió la vida.
Uy, o eso es una gran historia, va de la mano con— yo me fui a vivir a China en el año 2006, sí, y estuve en intercambio en la Universidad de Macao, en el sur de China, que es Las Vegas de Asia, durante un semestre. Ya me fui a estudiar a Las Vegas prácticamente. Y luego me voy a Beijing a estudiar mandarín. Estaba estudiando mandarín dedicado al idioma y la emisora más famosa de Colombia, que sigue siendo hoy en día, es W Radio Caracol, y su host se llama Julio Sánchez Cristo. Tenía tema del día: ¿cómo ves los partidos de tus equipos favoritos en el exterior? En el año 2006, cuando no teníamos nada de la tecnología que tenemos hoy en día. Entonces Yo escribo por la página web de la emisora. Mira, yo veo los partidos de mi equipo que es Millonarios, que es azul y por eso me he visto de azul. Los veo por una página que seguro todos han visto o vieron en algún momento, se llamaba Roja Directa. Entonces mando eso. Mira, yo veo a mi equipo por rojadirecta.com y entonces puse dónde estaba en China y ahí mismo me llega un mail porque en ese momento sí, no, pues no hay uno, no sé si el WhatsApp estaba, no estaba o estaba comenzando. Entonces Juan Camilo, estás en China, te queremos llamar de la emisora. Y entonces me llaman, Juan Camilo, ¿cómo ves tú al equipo? Entonces explico lo de la página. Y entonces estas personas siempre interesadas de tener audiencia en todos lados te dicen, oye, ¿y dónde vives? ¿Dónde estás? En China. Y yo, y entonces me dicen, ¿en China? ¿Qué haces en China? Y en ese momento Se me vino a la cabeza, yo estaba estudiando mandarín.
¿Cuántos años tenías?
Yo tenía, eso fue 2007, tenía 24 años, 24 años. Entonces digo en la emisora, yo me dedico, tengo una empresa de comercio exterior. Ahorita ya suena mejor, quién sabe cómo lo dije ahí, no, pero el tema era, tengo una empresa de comercio exterior, representamos a compañías colombianas y latinoamericanas a temas de import-export. De China. Y en ese momento China estaba empezando a despegar como esta gran, pues, la gran fábrica del mundo. Entonces digo eso en línea y me piden mi email, mi email, que es, en ese momento usaba un email de Hotmail. Imagínate dónde está. Entonces, por favor, ¿nos puedes dar tu email en vivo? Entonces yo doy mi email en vivo Y al otro día, sí, en los siguientes 7 días, y tengo el número exacto, recibí 2731 emails. Una cosa salvaje en el transcurso de una semana. Y ahí es donde ves el poder de los medios. Tenía emails de, voy a decir, de empresarios colombianos buscando algún producto en particular en China. Entonces eso es bueno, pero te voy a decir, había emails de mujeres que me mandaban sus fotografías diciendo, mira, esta soy yo, cuando vengas a Colombia veámonos. Había emails de personas que tenían su camión en Colombia, decían, mira, vendo el camión, tú compra lo que quieras en China, me mandas lo que quieras, hagamos negocio. Entonces ves que en el universo de la radio no sabes todas las cosas que pueden salir. Entonces esa, esa llamada cambió la vida porque ahí empecé una de mis primeras empresas, que fue eventualmente Comercio Exterior. Cuando colgaste esa llamada, ¿no pensaste mucho de lo que había sucedido en ese momento? No, pero sabía que la audiencia era muy grande. Sí, pero al empezar a recibir emails, sí, sí me empezó como a dar algo. Y obviamente mis dos mejores amigos en ese momento en China eran dos colombianos. Uno trabajaba en la embajada y otro estaba estudiando también mandarín. Digo, mire, pasó esto. ¿Qué hacemos? Y tú te juntas con los amigos y lo que hicimos fue hacer una carta general. Oye, mira, muchas gracias por el mail que nos mandaste, por favor explícame más sobre tu producto. O sea, lo enfocamos mucho al tema de comercios y al tema de potenciales negocios. Y ahí salió una empresa en Cali que quiero mucho que se llama Suprapack. Así es, una empresa de empaques flexibles. Entonces, cuando llamamos al dueño de la compañía, se llama Samuel Harf, lo quiero mucho. Hoy en día tendrá 80 y algo de años. Y le digo, y me dice Samuel, no, mira, Juan Camilo, escuché tu entrevista en radio y estoy buscando un producto que se llama PVC termoencogible. Y entonces yo, no, eso estaba más chino que el chino que yo estaba aprendiendo en ese momento en China. Entonces, no, pues claro, acá te lo conseguimos, todo se puede. En ese momento nosotros Sí, viajábamos a ferias. En ese momento viajabas a las ferias, seguro no he escuchado la feria de Cantón, de la feria de Guangzhou, de ferias en Beijing, ferias de todo tipo. Y recogías catálogos y catálogos de estas ferias. Me acuerdo que uno llegaba de vuelta a la casa pues con maletotas de catálogos y empezamos a descubrir dónde, dónde había empresas que hicieran PVC termoencogible. Y recuerdo, bueno, después Viajé, por supuesto, a esta empresa. Esta empresa en el año 2007 en China de PVC termoencogible era un taller, un taller que sigue construyendo un plástico. El PVC termoencogible es lo que se usa para hacer las etiquetas de cualquier tipo de gaseosa, de jugo, de lo que sea. Y voy allá, pero esta empresa producía para toda China, y empezamos a comprarle. Me acuerdo que inicialmente ni sabíamos cómo cobrar. No, tú no sabes cómo cobrar. Cobramos, o sea, $600 dólares por la visita, me acuerdo, a esta fábrica, ir y volver en trenes que durabas 10 horas en ese momento en China y regresabas. Y pero esa relación con ese empresario nos, nos cambió la vida.
Te entiendo que ser emprendedor muchas veces es vender el sueño, ¿no? Y tal vez hoy puedes hacer a través de diferentes metodologías hasta hacer anuncios para generar, para medir el interés en algo que no tienes. Pero en este momento, ¿dónde está la línea entre, entre tener una empresa de aire y simplemente ser un mentiroso.
Creo que fue el tiempo perfecto. A mí me tocó vivir en China en el mejor momento de la historia de China. Es completamente diferente vivir hoy en día. Yo me fui en el año 2006, sí, cuando tocaba o tocaba aprender el idioma. Sí, cuando yo llegué a Beijing, si tú no sabías cómo decirle la dirección al taxista o tenerlo bien escrito, pues no llegabas al hotel. ¿Cuántos casos. Seguramente tú has escuchado de amigos que fueron a China y el taxi los llevó de un lado a otro, y no es porque los quisieran robar o algo, es porque no había forma de comunicarse. Entonces a mí me tocó estudiar el idioma y me dediqué durante 2 años a estudiarlo durante 8 o 10 horas al día. Era, era impresionante. Entonces, al empezar a aprender, al entender la cultura, empiezas también a conocer cómo funcionan los negocios y los temas en China. Entonces puedo decir, no teníamos la empresa, pero sabíamos que estábamos en la fábrica del mundo y sabíamos que teníamos la capacidad de llegar a empresas. ¿Por qué? Porque ya teníamos amigas chinas que las poníamos a leer. Voy a decir, como en ese momento no había Alibaba, estaba empezando, que es hoy en día una de las empresas más grandes de China. Había páginas amarillas, sí, no sé si en México había las Yellow Pages, en libros gigantes de todas las empresas. Entonces estas amigas nos ayudaban a mirar esas empresas y por eso llegábamos y llamábamos a estas empresas. Entonces era un acceso que nadie tenía en ese momento, era un aire, pero un aire con potencial muy, muy grande.
Quiero que regresemos un poquito y vamos a volver a tocar este tema de la empresa porque me interesa muchísimo la cuestión cultural y sobre todo de liderazgo emprendiendo por primera vez en un lugar en el que no conoces la cultura o el idioma es diferente. Y tampoco conoces mucho de hacer negocios. Pero tú sí conocías un poco sobre hacer negocios. Tú desde chiquito habías sido muy, muy emprendedor. Y antes de los billonarios con los que hoy haces negocios, había meseros. Cuéntame un poquito del restaurante de tu familia y de tu rol cuando eras chico.
Eso es una maravilla de historia, y yo creo que esa es como la raíz de absolutamente todo. Yo tengo un tío que siempre fue mi mentor, y es, voy a decir, es un tío abuelo. Él se llama Eduardo Robayo, falleció hace pocos meses, gran empresario colombiano. Y desde pequeño nos decía a su hijo y a mí, ustedes se tienen que ir a vivir a China. Esto estoy hablando cuando yo tenía 10, 12 años, es decir, el año 92, 93, cuando China no existía para nosotros en Latinoamérica. Este tío fundó la cadena hoy en día más grande de Colombia de rotisserie chicken, de pollos asados, que se llama Cocorico. Entonces Cocorico fue la raíz para este tío abuelo de montar, voy a decir, un emporio de empresas, porque él terminó estando en el sector de seguros, financiero, de aerolíneas. Una era, tenía, tenía unas empresas maravillosas. Y qué pasaba, yo tenía el hijo de él, mi tío mayor, como decía, ya acaba de fallecer de cerca de 90 años. Su hijo, él se casó con una tía muy joven, su hijo tenía mi misma edad. Sí, entonces siempre nos decía váyanse a China. Tenía, tenía los restaurantes Cocorico y mis padres entonces, gracias a la relación, pudieron tener unos restaurantes como franquicia. No es que tome los restaurantes, sino no, como franquiciado adquirimos mis padres las franquicias. Y en mi casa entonces nunca había fines de semana. Desde que yo tengo 7 años, mis papás están en el medio de los restaurantes, de los, de los pollos asados. Y a los 7 años mis papás me llevaban al Cocorico y yo tenía, yo era el encargado de las malteadas, que era lo primero que tú aprendías a hacer y lo más, digamos, fácil para un niño de 7 años, que es además divertido estar metido en una nevera de helados, echar en un contenedor, ponerlo en la máquina y hacer las malteadas del restaurante. Y a medida que se que fui creciendo, entonces ya pues ya me aburrían las malteadas. Y voy a decir, a los 11, 12 años ya empecé a ser mesero. Y al decir que si tú llegas a un restaurante acá en México y te llega un niño de 11, 12 años, pues te sorprendes, no, pero no te imaginas entonces la cantidad de propinas que la gente me daba, porque pues no hay niños de meseros, sí, era rarísimo. Entonces me iba de maravilla, disfrutaba mi trabajo, pero eso iba de la mano del sacrificio. Yo recuerdo mis mejores amigos en el colegio, los fines de semana, no, es que nos vamos a tal pueblo, nos vamos a tal finca. Voy a decir que tal vez también nos tocó una época en Colombia donde, donde no es como hoy en día que llega el fin de semana y ves a dónde te vas de viaje por carretera. En ese momento no salías de Bogotá por carretera, entonces te quedabas en Colombia, te quedabas en Bogotá, no viajabas. Y mi obligación era trabajar. Entonces mi padre y mi madre siempre con la disciplina de trabajo y el dinero, digamos, de la semana para la escuela o para lo que ahorraba, pues venía del trabajo en Cocorico.
Y después, ¿cuándo te volviste emprendedor ya en sí por primera vez?
Pues mira, el tema de los restaurantes Cocorico tenía unos 5, llegó a tener unos 50 puntos en Bogotá, sí. Y uno de los, de mis primos también de la familia que estaba relacionado con Cocorico Tenía un negocio de 5 máquinas de dulces, de estos que metes una monedita y empiezan a rodar los chicles, las gomas por la máquina. Y entonces este primo era hijo de un tío, digamos, mucho más próspero, le iba muy bien. Y un día entonces yo le digo, oye, me encanta este negocio, yo estoy metido en los Cocoricos, voy, los estoy visitando. Entonces hablamos y él me dijo, mira, yo feliz de que te quedes con este negocio. Ese negocio incrementó, llegué a tener unas 25 máquinas. Suena, voy a decir, suena poco, pero no te imaginas lo que era esto. Tú llegabas, voy a decir, hay un centro comercial más, digamos, que al que más gente va en Colombia, se llama Unicentro, y yo llegaba a este, a este centro comercial abrir la caja de las moneditas donde caían las monedas y caían en ese momento, va a pensar algo como 200 mil pesos, voy a decir $100, sí, $100 hace más de 20 años esto era un dineral, dineral. Entonces va a decir, cuando yo con esa, con ese dinero pues pude comprarme mi primer coche antes de irme para China, obviamente salía con con mi esposa Lina, que en ese momento éramos, éramos novios, y ella me acompañaba por cada uno de los cocoricos. Y te voy a decir, los sábados y los domingos de nosotros no era ir a divertirnos, sino era ir a recoger monedas y hacerle mantenimiento a estas maquinitas. Entonces era una relación de emprendedores en conjunto, recuerdo, y con ese dinero pues salíamos a a comer bien, salíamos a, bueno, yo me iba de fiesta y eso sí, invitaba a todo el mundo, invitaba a todos, me encantaba, me hacía feliz invitar a todos y la pasábamos buenísimo. Entonces ese fue un primer gran negocio.
Quiero regresar un poco a tu tío porque me has hablado mucho de él. Sé que este comentario que tal vez no sé con qué fondo, qué finalidad lo hacía, de tienen que irse a China, terminó definiendo dónde estás el día de hoy. Pero, ¿qué es lo que veías en él? ¿Qué es lo que tal vez querrías emular o querías emular en ese momento?
Yo creo que hay muchas similitudes, y tienes razón en lo que dices de emular. Mi tío nace, es más, ojalá estuviera acá, hubiese podido estar acá, pero nace de una familia muy, muy, muy, muy pobre, sí, en un pueblo que se llama Chiquinquirá en Colombia, 3 horas de Bogotá, en la miseria. Y más o menos a los 15 años, estoy hablando para él en el año 47, 48, decide tomar un buque para Europa así sin nada, y se va sin nada, y empieza ya a hacer temas de comercio en Europa, comprando en un lado, vendiendo en un lado lo que se pudiera, y consigue una receta de un pollo asado en Alemania. Sí, esa receta la trae al país y cuando regresa al país monta su primer lugar de pollos asados. Y como te decía ahorita, ese tema de pollo se convirtió en bancos, aerolíneas, seguros, infinidad de, pues, de negocios gigantescos. Fue la primera persona que llevó las tarjetas de crédito a Colombia, la tarjeta Diners, que en ese momento era lo más importante que había en Colombia. Entonces él siempre, tanto a su hijo como a mí, nos, pues nos educaba a emprender, nos contaba sus historias. Pero aquí digamos que me toca, me toca hacer un paréntesis y contarte que entonces mi primo, voy a decir hijo de este tío abuelo, y que por la relación con mi primo pues tío abuelo muy cercano, pues era una persona que le iba muy bien. Entonces mis primos, voy a decir, todas las vacaciones, o sea, voy a decir, se hacían viajes a Japón. Hablas hace 30, cuando tenían 10 años, y hace 30 años viajaban a Europa, cuando para nosotros era imposible. Para mí las vacaciones eran siempre un lugar que mis amigos me, me decimos en Colombia, me mamaban gallo, porque ella, yo tenía que ir a punto fijo. Punto fijo era donde mis abuelos. Yo desde los 7 años a los 18 solo iba a Cúcuta a visitar mis abuelos y a pasar el verano con mis abuelos, porque eso era lo que había y era una maravilla, no podíamos hacer más. Entonces yo siempre estaba mirando a mi tío como este empresario al que, al que quería seguir, y siempre me apoyó. Esto va a decir, me apoyó con el tema de las máquinas, porque las máquinas estaban en los cocoricos. Me apoyó cuando me dijo, cuando diciéndome desde pequeño vámonos a China. Me apoyó después de que yo terminé la universidad. Recuerdo que quería hacer una, una como si trabajar antes de ingresar a la universidad en Colombia. Entonces pude trabajar en su banco, el banco se llamaba Banco Superior. Mi primo, obviamente un año mayor que yo, y pues el hijo del del Pluma Blanca, estaba trabajando en la mesa de dinero. O sea, a los 19 años ya viendo pues qué pasa en estos lugares del banco que son lejanos para todos. Para mí, a mí me tocó ir a contar chequeras de vueltas en el garaje del banco para ver cuáles, voy a decir, tocaba botar y cuáles dejar en el banco. Sí, entonces Mi trabajo era otro, era otro. Me tocó después irme para Contraloría también, a ver qué cuentas estaban activas y cuáles inactivas. O sea, trabajos netamente operativos que, pero que me te voy a decir, me ayudaban a trabajar y con gente, voy a decir, de todo tipo, y aprendía de todo tipo de personas. Entonces yo creo que exacto, tú no puedes empezar Desde pequeño no, no, no, no, pues no, no tienes cómo estar en la mesa de dinero. Obviamente me hubiese encantado a los 18 años estar ahí metido con mi primo aprendiendo qué hacían ahí, pero todo, todo eso de poder trabajar en los restaurantes, en el banco, conocer empleados. Me acuerdo que estuve trabajando con recursos humanos también haciendo eventos, exámenes, no, no recuerdo muy bien, pero Pero recuerdo muy bien a la gerente de recursos humanos del banco y teníamos una excelente relación. Entonces todo ese tema de estar trabajando, trabajando, trabajando, pues te empieza a guiar por este mundo del emprendimiento.
¿En qué momento un consejo de la infancia de vete a China, un lugar que está literal del otro lado del mundo, y más en un mundo desconectado como el que había hace 30 años, se vuelve realidad? ¿Qué es lo que te lleva a China?
Gran, gran pregunta. Estaba, entonces yo me gradúo del colegio y mi sueño era irme a estudiar a EE.UU. inicialmente, algo relacionado con emprendimiento y con, y con, sí, con lo que venía, digamos, y con emprendimiento. Entonces mis padres me dicen cuando salgo del colegio, mira, podemos, puedes irte donde un tío que vivía en Boston en ese momento Vete para allá, toma cursos en las universidades que tienen. Nosotros como Vives Donde Tu Tío podremos ayudarte a pagar esos cursos. Entonces tomé un curso de entrepreneurship y de accounting en Boston University antes de ingresar a la universidad en Colombia. Recuerdo es más que cuando, cuando estábamos ahí en Boston, esto era el año 2001, estuve hablando con una gente que tenía una idea de formar una página que era classmates.com, que Voy a decir, eso luego evolucionó por otros lados con otras personas a Facebook y otras cosas, pero eso era lo que alcancé a ver en ese mundo de entrepreneurship en Boston. Mi idea era quedarme, no me puedo quedar en Estados Unidos porque los costos de la universidad no los podían pagar mis padres, era imposible. Entonces regreso a Colombia, empiezo en la Universidad de los Andes a estudiar administración de empresas. Y en el quinto semestre, sí, a los 2 años, habían, pues la universidad tenía unos intercambios, y los intercambios te daban la posibilidad de pagar lo que pagabas en Colombia pero vivir al país en el que te fueras. Entonces, en ese momento tenía 2 alternativas: irme a la Universidad Tulane en New Orleans o irme a la Universidad de Macao a China. Una sonaba mucho más sexy, seguramente, para temas de empresariado. La otra literal es Las Vegas de Asia, pero fue la catapulta para irme, para irme para China. Entonces hablé con mis padres y ellos me dijeron de una, por favor tómalo, te apoyamos lo que necesites.
A ver, frena, porque, ¿por qué te quieres ir a China? O sea, ¿qué había tan fuerte jalándote en China al grado de que Tulane pues es una universidad, uno en Estados Unidos, tiene su nombre. Te vas a China y ni siquiera al continente, te vas a la isla. ¿Qué había allá para ti?
Pues te voy a decir la verdad, no tenía ni idea qué había. Sí, o sea, era la idea de tu tío. Y entonces yo recuerdo muchas mañanas desde el colegio y desde, y en la universidad, yo tenía en el baño mío tenía un mapita de China. Entonces Siempre crecí viendo ese mapa y yo dije, me voy a ir.
¿Cómo?
No lo sabía. Recuerdo, es más, recuerdo que obviamente este primo de Eduardo, que hoy en día es mi hermano y del cual te he hablado, él al irse, al terminar el colegio, decide irse a China. Sí, porque pues su padre nos había dicho lo mismo durante muchos años. Se va para China a vivir con una familia china en Beijing. Sí, a vivir. Si no, no se fue al Ritz-Carlton, sí, a vivir con una familia china. Y llegó y me dijo, Chiqui, perdón, pero todo el mundo me dice Chiqui, y me dice, se tiene que ir a China. Entonces esto fue como una combinación de, de, de, de historia, de familia, de que me está llamando este país, y Y tomo la decisión de que era la mejor forma de irme. Entonces mis papás obviamente me apoyan, me dicen perfecto, una maravilla, vete un semestre. Y yo les dije desde ese momento me voy a ir un semestre a Macao, pero después me voy a ir a Beijing, que era la ciudad donde había estado mi primo, a estudiar el idioma. Y me fui para para Macao.
¿Cómo fue tu primer día, tu primera semana? ¿Y a qué te despertabas en un lugar donde no tenías más que ir a la escuela en un idioma que no conocías?
No, a ver, lo primero que se me viene a la cabeza es que yo estaba ya saliendo con quien es hoy mi esposa, con Lina. Llevábamos 2 años saliendo y era el amor de mi vida. Y le digo, me voy, me voy por un año. Y pues tú sabes, a los 22, 23 años, dejar una relación no No es fácil, pero pues estábamos jóvenes, este era el camino. Entonces recuerdo que en el avión volé Bogotá, es que lo tengo muy vivo, y hay cosas que se te olvidan siempre, pero hay cosas que tengo muy vivas. Bogotá, volando en ese avión de Los Ángeles a Hong Kong, estaba en un avión de Cathay Pacific. Ya solo con montarte en una aerolínea asiática en ese momento yo decía, wow, esto está diferente a las aerolíneas en las que nos montamos aquí en Colombia. Al aterrizar en Hong Kong empiezo yo a ver esta magnitud de estos edificios, o sea, un landscape que en mi vida había visto. Lloraba, yo recuerdo que lloraba y yo decía, ¿qué estoy haciendo? ¿Qué estoy haciendo? Estoy cometiendo un error gigantesco, estoy dejando mi negocio, mi novia, mi familia, mi todo. Y lloraba, lloraba, lloraba. Cuando aterrizo en Hong Kong para ir a Macao te toca tomar un ferry. Entonces yo iba con mis maletas en ese momento y obviamente mi dinero muy, muy apretado. Entonces me tocó, me acuerdo, tomar un bus en el aeropuerto para irme a la estación de ferry que quedaba a 40 minutos. Y todo este trayecto yo lo recuerdo es con una tristeza salvaje. Veía el landscape de Hong Kong y decía, wow, esto es impresionante, pero Lloraba y lloraba y lloraba. Tomo el ferry, llego a la Universidad de Macao y entro a mi dorm. Me asignaban un dorm y en ese dorm me tocó como roommate un chino, chino de mainland China. Y ya te voy a decir, apenas ingresé ya el olor era completamente diferente. El baño pues no era del, sí, no se veía bien. Seguí llorando, llorando, decía, pues ya triste, decía, Dios mío, ¿a dónde, a dónde me vine? Y esa noche, esa noche fue la primera reunión de los, de todos los que venían de Intercambio del Mundo. Entonces había gente, éramos 2 colombianos y había gente de Suecia, de Noruega, de Alemania, de Suiza, de EE.UU., de Filipinas. Es como esa primera vez en tu vida, sí, que tienes interacción con gente de otros, voy a decir, de otro planeta, literal. Porque pues en Colombia nos veíamos con los colombianos, en mi colegio a veces llegaba una persona de la India, una de Corea, pero no era como se ve hoy, hoy en día. Y literal, esa noche, en los primeros 20 minutos de solo hablar con unos y con otros la energía cambió. Ahora bien, ¿qué te voy a decir? Llegamos a Macao, que es Las Vegas de Asia, sí. Entonces, el plan, ¿cuál era esa noche después de que nos dieron la introducción a lo que iba a ser el semestre en la universidad? Era la fiesta. ¿Dónde era? En los casinos. Y en esos momentos los casinos, pero te voy a decir, los casinos en China, entonces Primero, desde ese año, recuerdo mucho, 2006, el revenue de Macao era mayor al revenue de Las Vegas, sí, porque los chinos son enfermos por el juego. Entonces en los casinos había lugares con, como pasa seguramente en Las Vegas, con bandas, pero acá eran bandas de música latina, bandas de música brasilera. Entonces nosotros nos la pasábamos, era ya desde el primer día No jugábamos un dólar en nada, pero estábamos enfocados en pasarla bien. Y además, como eran casinos, pues pasaban y daban trago gratis, la cervecita, el whiskycito, te tomabas tus cositas, mejor dicho, pasabas noches espectaculares y no te gastabas un dólar. Y ahí, y ahí con, con ese tema de un dólar, me encantaría ir a una historia de cuánto dinero me fui a Macao, que me gustaría ahondar. Cuando, cuando yo decido irme a Macao, voy a decir, con mis amigos, a veces, que seguramente pasa acá en México con algunos amigos, o todo, tienes tus noches de jugar tu póker y tus cartas. Y hay veces, voy a confesar, iba a casinos en Colombia. Entonces mi padre, antes de yo irme a Macao, me dice, Juan, tu presupuesto en Macao, porque ya lo habíamos armado y obviamente tenías la información de la universidad de cuánto costaba el dorm, cuánto necesitabas al día, y era exactamente $600 al mes. Entonces mi papá, la noche que viajaba, saca un sobre y me entrega $3,600. Sí, me dice, es tu responsabilidad, tú verás si los duplicas la primera noche, los triplicas o los pierdes todo, pero de aquí no te va a llegar ni un solo centavo más. En mi vida volví a jugar un centavo en ningún casino del planeta, sí, porque en ese momento me di cuenta de si yo perdía un dólar en ese momento significaba muchísimo. Y también me di cuenta, ya llegando a Macao y estando con finlandeses, con noruegos, con gente de todo el mundo, te empiezas a dar cuenta de la disparidad que hay entre países y cómo el lugar donde naces se vuelve una de las cosas más importantes en tu vida. Yo veía a estos noruegos y a estos finlandeses que venían al mismo intercambio que yo vivía, yo venía ni siquiera, ni siquiera vivían en los dorms. El gobierno noruego, el gobierno finlandés les ponía un apartamento espectacular, que para mí en ese momento tener un apartamento como el que ellos tenían era algo ultra lujoso e increíble. Vivían los 3 con, les daban una allowance, voy a decir, si yo tenía $600, ellos tenían $5,000 al mes. Entonces empiezas a ver esta desproporción que hay en el planeta. Pero al mismo tiempo entonces eso te genera un drive para ver cómo, cómo empiezas, no a llegar, no hay que volar, pero decir si esto tiene más, cómo hay que llegar, qué hay que hacer para llegar allá. Entonces mis días en Macao eran, es decir, yo me iba siempre todos los días al mismo restaurante filipino a almorzar porque me valía, no sé si menos de $1, $1 el la comida. Así entonces comía en este sitio todos los días. Yo ya llegaba, ni siquiera leía el menú, sino el tipo que nos volvimos amigos me daba el mismo plato todos los días, un pollo con arroz y una salsa. Y en las noches, en vez de ir a comer a algún lado, bueno, o cocinar yo en la cocinita que teníamos en el dorm, pues me iba, me metía a uno de estos casinos y me robaba. Pues digo me robaba porque no pagaba así de la comida que hubiera por ahí en los carritos de los casinos. Entonces Ahorraba muchísimo y eso me permitió, mira, con esos $600 igual me alcanzaba para viajar. Sí, entonces estos amigos noruegos, finlandeses, los fines de semana decimos no, vámonos este fin de semana para Tailandia. Entonces nos íbamos a Koh Tao, a Koh Samui, a Koh Phi Phi. Pues cuando esto fue justo después de que salió la película de The Beach de Leonardo DiCaprio, yo llegué a The Beach en el año 2006. Sí, y esto era como, no puede ser llegar a este paraíso. Nos quedábamos en hostales de literal creo que $1, $2 la noche, y obviamente comiendo papaya salad y smoothies de mango. Y obviamente en la noche ya echabas esos buckets que le echabas lo que hubiera y eso tomabas. Pero empecé a viajar a Tailandia, a Filipinas, a Laos, a Vietnam. Y el planeta se te empieza a abrir, o sea, y este mundo asiático que es absolutamente maravilloso se abre y se abre. Y vivía unos días maravillosos.
Eso quiero llegar a ver. Te vas de intercambio 6 meses, pero tú decides hacer 2 cosas muy puntuales, que es aprender el idioma, que no creo que no era un requerimiento, y no probablemente ninguno de los finlandeses y noruegos aprendieron el idioma. Y no solo aprender a hablarlo, aprender a leerlo, aprender a escribirlo, y decides quedarte. Se te abre el mundo en un intercambio como se le abre a cualquier joven que viaja a cualquier lugar del planeta. Pero, ¿qué es lo que te hace quedarte?
Una vez termina el intercambio, yo ya tenía la decisión con mis padres y con Lina de que, de irme a Beijing por otro semestre. Entonces los 6 meses en Macao fueron maravillosos. El único día que fue terrible fue el día que aterricé en Hong Kong y el ferry a Macao. De ahí cada día era un universo nuevo, un universo nuevo. Y empecé a aprender el idioma en la universidad, en la Universidad de Macao. O sea, tomabas 2 horas al día creo que de mandarín, era muy poco, pero el core eran las materias que ibas a hacer de intercambio con el management que yo estaba estudiando en los Andes en Colombia. Entonces Termino en Macao y me voy para Beijing. ¿Por qué Beijing? Porque Beijing es la capital de China donde se habla el idioma oficial de China, que es el mandarín. Y ahí aprendes una cosa muy importante, y es que recuerdo una de las noticias cuando recién llegué a Beijing, y es que el gobierno había decidido por política de gobierno que el país iba a ser bilingüe, debía ser bilingüe. ¿Y qué era ser bilingüe para China? Que todo el mundo hablara mandarín y su dialecto. Sí, entonces ni siquiera los chinos en el año 2006, por política gubernamental, sabían cómo comunicarse entre sí. Sí, un país que hoy en día tiene, en ese momento tenía 1200 millones de habitantes, no se podían hablar entre una provincia y otra. Y a través de políticas hoy en día ya todo el mundo habla mandarín. Entonces te tocaba aprender mandarín. Cuando llego a Beijing, entonces de nuevo mis papás habían accedido en, en esponsorearme. Era un Beijing baratísimo, baratísimo. Yo conseguí un apartamento, recuerdo muy bien este apartamento, era un loft, una habitación, una cama con un sofá, una cosilla muy chiquito por ahí. 30 metros, 40 metros, era muy chiquito y valía creo que $150 el mes. Beijing era muy barato, muy barato también. Salías a la calle a comer unos noodles, un jianbing, que es como el crepe de huevo con el que desayunas, y no te costaba ni, ni un dólar, nada. Todo era de verdad, hablo cada rato acá de un dólar, pero es que nada valía un dólar. Sí, era, y me matriculé en una universidad donde iba de 8 a 12 a estudiar el idioma. Entonces había desde writing, speaking, y bueno, todo, todo lo que para estudiar idiomas. Estudian 4 horas en la universidad y luego tenía una tutora con la que me veía todas las tardes por 2 horas. Sí, entonces 4 horas más 2, y luego en las noches tenía que hacer planas. Tú tenías que hacer planas de los caracteres. ¿Por qué razón? Porque la única forma de aprender el mandarín de verdad es escribirlo. Porque si, así como cuando escribes en español te acuerdas de las cosas, entonces si escribes el carácter te lo vas a, te lo vas a memorizar y te lo vas a aprender. Entonces yo escribía planas y planas y planas, y todo el día era, era, era estar inmerso en este mundo de China. Y vuelvo al tema de que me tocó un mundo perfecto porque no teníamos estos celulares, no teníamos los aparatos que existen hoy en día. Entonces te tocaba comunicar, pues aprender. Y al seguir aprendiendo, seguir aprendiendo, me fui enamorando más de la cultura. Y ser un extranjero, voy a decir qué me pareció increíble, ser un extranjero en Beijing en el año 2007 era, voy a decir, si llegaba David Beckham o Juan Camilo Montaña a una esquina cualquiera en Beijing, era exactamente lo mismo. Porque no había extranjeros, no había extranjeros. Entonces yo recuerdo mucho ir por las calles en China y los chinos te querían tocar la cara, porque así como ellos eran raros para uno, diferentes, digamos, si uno era un extraterrestre. Sí, recuerdo mucho un viaje que con dos amigos hicimos, nos fuimos a Mongolia Interior. La capital se llama Juhot. En el año 2007 tomamos un bus por 12 horas porque nos ofrecieron, entonces como no había extranjeros te ofrecían cuánta cosa en China en ese momento para, no para trabajar sino para hacer imagen, sí, o sea, porque el que fuera amigo de un extranjero era, no sé, considerado un dios. No había extranjeros, entonces un amigo, a través de un amigo nos consiguieron irnos de de chamba, de trabajo, a Mongolia interior a enseñar inglés durante 3 días. Recuerdo, entonces tomamos un autobús por 12 horas para llegar a Jujot. Cuando llegamos a Jujot, o sea, literal es como si hubieran llegado los Rolling Stones. Esto eran miles de personas viendo a 3 extranjeros que llegaban a Mongolia interior. Y tú obviamente pues enseñabas inglés, la pasabas espectacular. Me ponía a jugar fútbol con los mongoleses y te sentías un, voy a decir, un dios. Entonces la vida en Beijing ese semestre era, era, era, siempre te sentías maravilloso, compartías con gente, todo el mundo quería estar contigo por, por ser extranjero.
Y después termina, lo que voy es, termina estos 2 semestres, vamos a decir, y tú decides no regresar. Incluso tienes que hablar a la universidad para que te den permiso para quedarte, pedir algo que a nadie se le había dado antes.
Pues en ese, en ese primer semestre pasa el tema de la llamada que hablamos al comienzo. Sí, entonces empieza a haber esta atracción y posibilidad de empezar a hacer un negocio mientras estoy haciendo los estudios, los estudios. Mi mamá entonces me empieza a decir, como cualquier mamá seguramente lo haría, es, me haces el favor, cuando hablábamos en ese momento por Skype, recuerdo. Me haces el favor y te regresas ya, tienes que terminar tu universidad, el título es lo más importante. Yo decía, pero mamá, es que acá esto está pasando mucho. Yo sentía que China iba a explotar, literal. Entonces, mientras empezaba el tema de la empresa y seguía estudiando el idioma, llamo a la Universidad de los Andes. Afortunadamente siempre fui un muy buen estudiante, tenía muy buena relación con la decana. En ese momento María Lorena Gutiérrez, que hoy en día tiene un cargo muy importante en el país. Y le cuento lo que me está pasando y me dice, Juan, pero si solo te faltan como, no sé si eran 3, 4 materias, y dice, quédate en China, crea lo que estás haciendo, sigue aprendiendo lo que estás aprendiendo, y si consigues alguna universidad en China donde puedas hacer estas materias, pues las haces y lo validamos, pero es más importante lo que estás haciendo allá. Voy a decir, esta persona me hubiera podido decir regrésate y mi vida sería absolutamente otra. Entonces, gracias a ese apoyo de la universidad me quedé y empezó a crecer esta empresa, empezó a crecer esta empresa y empezamos a hacer unos negocios maravillosos.
¿Qué fue lo más difícil de emprender, sobre todo siendo tan joven, liderando un equipo, ni siquiera voy a decir bicultural, sino de una cultura que no conocías, en un idioma que no dominabas? ¿Qué fue lo más complicado?
Yo creo que no era ni el equipo en China ni los empresarios en China, sino la credibilidad al otro lado del mundo. Porque en ese momento, y tal vez todavía un poquito existe en el mundo, ese tema de que no, es que todo lo chino es malo, es que los chinos copian, es que los chinos lo van a tumbar. Entonces había unos paradigmas de los chinos que era muy difícil desmontarles a los empresarios con los que nosotros hablábamos. Nadie creía. Y solo hasta cuando logramos nosotros, entonces, ¿en qué empezamos a hacer énfasis? A decirle a estos empresarios que volaran a Colombia, que volaran a China, y que nosotros les armábamos unas agendas para visitar empresas para que se dieran cuenta realmente lo que estaba pasando. Y aquí voy a una anécdota increíble, que hoy en día es fácil hablar de esa empresa, pero así en el año 2007 o 2008, justo antes de los Olímpicos, y ahora si quieres hablamos de eso, porque los Olímpicos en China fueron un antes y un después del país. Entonces, a través de la embajada, como éramos pocos colombianos y uno de mis socios trabajaba en la embajada, era practicante de los 2 socios que te hablé, Llegó uno de los empresarios más importantes de Colombia, que hoy en día es uno de los más importantes de Colombia, y nos dice, y le dice al embajador, yo quiero llevarme una marca de coches de China a Colombia. Sí, estoy hablando del año 2008. Sí, hoy en día ya ves aquí coches chinos, pero en ese momento no había nada. Entonces el embajador pues no puede hacer negocios, no nada. Dice, mira, yo lo comunico con empresarios. Empresarios éramos unos jóvenes colombianos que lo pueden asesorar. Y entonces viene este empresario, ¿quién es? Se llama Carlos Julio Ardila, es de la organización Ardila Lule, es el grupo económico segundo, tercero más importante del país después de los Santo Domingo. Es, tienen las gaseosas Postobón, tienen el Atlético Nacional, tienen bueno un imperio. Y Carlos Julio viaja a China con su hijo, con su familia, y empezamos a visitar empresas nosotros. Entonces hicimos toda la investigación en nuestra oficina de cuáles eran las mejores empresas de coches en China. Sí, hoy en día de nuevo suena fácil y suenan las marcas. En ese momento a nadie se le ocurría esto. Y viajamos a 2 fábricas, viajamos como a 6 fábricas, pero 2 de ellas te las voy a mencionar, una con la que se quedaron y otra que hoy en día es muy importante. Viajamos a BYD, BYD en el año 2007. Recuerdo que llegamos a Shenzhen y nos sentamos frente a frente con Wang Chuanfu, quien es el fundador socio de Warren Buffett de BYD. El tipo vestido con su, con su vestimenta estilo Mao, sí, estilo comunista. Cuando llegamos a esta empresa en el año 2008, nos montaron por primera vez en un autobús que se llama el E6. En ese momento ya era eléctrico, lo estaban, lo estaban probando. Recuerdo el circuito que tenían adentro de BYD para probar sus coches, la fábrica que era, el énfasis de la fábrica era baterías, 100% baterías. Y nosotros decíamos, no puede ser, cómo estamos acá, esto parecía Marte. Y fuimos a otra fábrica que era, voy a decir, a nivel de vehículos era mucho más espectacular, que se llamaba MG. Morris Garage, carros del Reino Unido que adquirió Shanghai Automobile Corporation, una fábrica en Shanghái hoy en día que los produce. Carlos Julio, pues también visionario de una familia muy grande, en ese momento toma la decisión de casarse con MG, y MG se va para Colombia. Yo creo que hoy en día, si se acuerda de que estuvimos en BYD, que tenía en ese momento, o sea, le daba la mano al founder y CEO de BYD, pues te carcomes. Pero bueno, eso pasa en todos los negocios y no te puedes ir para atrás. Es más, yo hoy en día digo, no puede ser, yo fui a esta fábrica hace 20 años casi, sí, y hoy en día ver el monstruo, el monstruo que es. Entonces, volviendo a la pregunta, sí, paradigmas que habían, pero cuando los empresarios viajaban se daban cuenta de que China realmente iba para otro lado.
¿Qué aprendiste de negociar con chinos que seguimos sin entender? Porque creo que los paradigmas siguen ahí.
Mira, creo que va muy de la mano, como todo lo que, lo que me pasa en la vida. Al final, el tema fundamental es la relación, es, es hacer un bonding por lo que tú eres como persona. Entonces, desafortunadamente voy a decir, una de las partes más importantes en China en ese momento era tomar lo que más pudieras con ellos, el trago tradicional de ellos. El trago tradicional en China se llama Baijiu. Entonces tú terminabas estas visitas a BYD y el señor Wang Chuanfu te llevaba al restaurante de la empresa. Sí, allá en China todos los empleados, voy a decir el 99%, viven en las fábricas. Y entonces empiezas a entender muchas, muchas cosas. La gente vive en las fábricas porque, voy a decir, son fábricas que tienen 30,000 empleados, 20,000 empleados, 50,000, 100,000. No puede la gente estar yendo a sus casas porque vienen de provincias muy lejos. Entonces todas las empresas tienen sus cantinas y no es que se coman delicatessen. Entonces aprendes a comer absolutamente todo. Entonces pues cuando te dicen no, es que en China comes todas las cosas raras que te quieras imaginar, sí, sí te las comes, claro que te las comes, y aprendes a comértelas y aprendes a que te guste. Y si lo comes bien y si le sacas provecho, y si te tomas esos tragos que ellos quieren, la confianza pasa a otro nivel. Y cuando te ganas la confianza de estos empresarios, pues te empiezan a dar mejores condiciones para todo lo que, lo que negociamos. Eso sí, seguramente algo del pelo que he perdido y del estado físico seguramente se quedó en esos años en China, pero la confianza es absolutamente básica y se genera en esa relación.
Algo que, una de las historias favoritas que me has contado a lo largo de estos años es, y me sorprendió mucho, que uno de tus negocios, es más, tu negocio más grande y por lo que dejaste todo lo demás, fue ser exportador de patas de pollo.
A mí me hablas de patas de pollo y es como si me hablaras de bonos del tesoro, te voy a decir, porque de verdad voy a decir que es de los productos más espectaculares que he visto en mi vida. De nuevo, estando en China empezamos a representar muchísimas empresas de diferentes industrias: industria cosmética, industria de electrónicos, farmacéutica, automóviles. Como te decía, aprendíamos absolutamente de todo, pero también estaba el dicho que decía, decía: si tú le llegas a vender un café a los chinos, un lápiz a los chinos, en ese momento como eran 1200, pues te vas a a taparte, vas a forrarte, va a ir de maravilla. Entonces empezamos a ver qué llevar de Latinoamérica a China. Mi familia, entonces aquí todo, todo conecta, también viene del tema de los pollos. Y empezamos a ver que en los, voy a decir, los llamémoslos los 7-Elevens, o en los supermercados en China, uno de los productos que en todos lados tú veías, y yo decía, pero ¿quién come esto? Eran las patas de pollo. Esto es una pata así que si no la pierden, la garra, la decimos en Colombia la garra de pollo, con las uñas, con todo así. Están empacadas al vacío y a los niños en el colegio, a los niños en el colegio les mandan una patica de pollo para que, para que la chupen y se la coman, porque es que es riquísima en calcio. Entonces, a través de la oficina empezamos a ver cómo era ese negocio. Y llegamos a una persona de una ciudad en el centro de China que se llama Chongqing. Es el centro, centro de China. Esta persona, entonces empezamos a hablarnos por el WeChat, que es el WhatsApp, el WhatsApp en China, y empezamos a tener buena química solo por chat. Le interesa el tema del negocio y dice pero tengo que viajar a Colombia, sí, a ver las garras de pollo. Entonces organizamos en Colombia una gira por todas las diferentes avícolas que había. Me acuerdo muy bien que íbamos entre Cartagena y Barranquilla porque también íbamos a visitar fábricas, frigoríficos de carne. Y hay un lugar que se llama El Volcán de El Totumo Sí, que es un volcán de lodo donde tú te metes a bañarte en lodo. Y estos chinos decían que por favor que los lleváramos a este volcán. Entonces yo me acuerdo sumergiéndome en lodo con estos dos chinos con los que viajáramos. Y como eso está lleno de turismo colombiano, salían estos chinos con los ojos rasgados así, y todo el mundo era tomarse fotos con estos chinos enlodados. El caso es que llegamos a ver las diferentes fábricas de— no fábricas, eran residuos, sí, las garras de pollo Eran el elemento que nadie quería en Colombia, se botaba. Es más, eso se convierte después en gelatina y en muchas otras cosas. Entonces logré negociar con las empresas de la familia porque tenían integración vertical y les empecé a comprar patas de pollo. Voy a decir inicialmente, voy a decir el primer contenedor, que son pues 25 toneladas en un contenedor. No recuerdo bien el precio, pero era algo así como si el kilo fuera, el kilo lo comprábamos a $1. Y este chino nos lo compraba a $2 en China. Y no en China, sino nos lo compraba en Vietnam. ¿Por qué en Vietnam? Porque Colombia no tenía las medidas sanitarias y fitosanitarias para exportar directamente a China. Entonces este chino nos las compraba en el puerto de Haiphong en Vietnam, y ya lo metía. Y él, ¿ya qué hacía con esas patas de pollo? No sé qué hacía. Entonces esto empezó a ser un negocio maravilloso. O sea, literal era multiplicar el dinero por 2. Sí, multiplicabas el dinero y ya pues ya no te alcanzaba 25 toneladas. Entonces empezamos a comprar todo lo que hubiera en Colombia y luego no, necesitamos más. Busquen Argentina, busquen Chile, busquen Perú. Empezamos a comprar por todo el continente y nos fue de maravilla hasta que, voy a decir, una vez este chino, ya le dábamos crédito y teníamos, voy a decir, como 10 contenedores en altamar crédito para él, ya pues una relación de muchos años. El tipo se desapareció. Estos contenedores pues obviamente nos tocó pagárselos todos a la familia del tipo. No volví a saber de él. Nosotros pues yo viajé a Chongqing y a Chengdú para ver otros posibles compradores. Logramos venderlos, pero a un precio mucho menor en ese momento. Entonces también aprendimos que, o sea, o sea, sí te pueden tumbar también si no, si no, si no, pues sí. Sí, sí, no tienes, vas a ir con, no teníamos un contrato, no teníamos nada, sino era un tema de relación. No fueron suficientes bayus, no fueron suficientes bayus con él, fue mucho lodo y menos bayus.
Oye, y después de los pollos, regresemos un poquito al tema de las olimpiadas, porque tú siempre has sido muy, muy recursivo, o sea, siempre te las organizas. Y dices que en las olimpiadas para ti marcó un antes y un después en la economía china y la percepción de China en el mundo. Tú decidiste rentar tu tu departamento, pero además te pusiste, o sea, antes de Airbnb, te pusiste a rentar.
No, no, es que eso es una gran historia, Oso, porque vienen las Olimpiadas a Beijing y de nuevo en el consulado, en la embajada de Beijing, estábamos registrados 30 colombianos, 30 colombianos viviendo en Beijing. Eso no es absolutamente nada. Entonces a la embajada llegaban requerimientos de todo tipo. Sí, los embajadores, el embajador Guillermo Ricardo Vélez en ese momento, pues mira, hay tal persona buscando algo u otra cosa, pues nos decía porque no había de otra forma. Entonces, a través de una relación con él, con un equipo de natación de España, sí, nos dicen oiga, hay un equipo de 7 nadadoras de España que necesitan un apartamento donde vivir. Y nosotros veíamos en ese momento que las rentas, hablábamos con la gente, las rentas que estaban sucediendo en Beijing para ese mes de los olímpicos eran irrisorias. Entonces, en ese momento vivíamos, voy a decir, con mis socios Ricardo y Juan Camilo en el mismo apartamento, los 3 juntos. Esa era nuestra casa, nuestra oficina. Voy a decir, lo que pasa hoy en día con una startup era lo que nosotros teníamos en ese momento, pero era oficina de comercio. Bueno, también ya teníamos nuestra oficina obviamente con nuestros empleados, pero vivíamos los 3 juntos. Entonces decimos, no, pues esto es un negociazo. Con lo que rentábamos un mes pagábamos todo el año de renta. Entonces decidimos salirnos de nuestro apartamento, le rentamos este apartamento al equipo de natación de España. Pero cuando vimos que el negocio era maravilloso, entonces nos fuimos a rentar 3 apartamentos más en Beijing. Obviamente ahí te ibas a IKEA, pucha, comprabas las sábanas, las almohadas, las cosas básicas, los dejabas listos, pero con lo que rentábamos un mes, en ese mes te hacías los de lo de lo de un año. Era una cosa absolutamente absurda. Entonces aprovechamos eso mucho porque venía mucho extranjero, que pues no había hoteles, no había Airbnb, no había nada. Entonces entre más lograras ayudarle a la gente, muchísimo mejor. Y en las olimpiadas, voy a decir, mientras estábamos ahí pues vienen muchos periodistas de todo el mundo a cubrir las olimpiadas. Y otro periodista, en ese momento periodista muy famoso en Colombia, que fue embajador de Colombia en México muchísimos años, José Gabriel Ortiz, nos tenía uno de los programas de entrevistas más famosos del país, nos hizo una entrevista a mí y a mis socios en la Muralla China, recuerdo, de lo que hacíamos en China. Y esa entrevista también funcionó mucho para seguir consiguiendo clientes. Entonces el 2008 fue un momento en donde nuestro nombre se empezó a conocer muchísimo más en Colombia y nuestro negocio fue creciendo, creciendo y creciendo.
¿Cómo entrenas el ojo para ver todas estas oportunidades? Ahorita estaba tratando de pensar, creo que viviste un momento muy, muy interesante en el que estabas tú en un lugar en el que literal la cultura es tan diferente y la comunicación tan cerrada que podía haber un arbitraje espectacular en muchísimos aspectos, pero Tú has sido constantemente muy bueno en detectar estas oportunidades, porque, ok, ves que están comiendo patas de pollo en el OXXO, pues no te vas al otro lado del mundo a conseguir patas de pollo por cientos de miles de toneladas. ¿Cómo entrenas tú el ojo para detectar oportunidades con tanta frecuencia y tanta certeza?
Gran pregunta. Yo creo que eso viene de la de las ganas de trabajar y las ganas de crear. El emprendedor siempre está con su mente dando vueltas, y tal vez por eso a veces paso noches en vela, porque así esté trabajando en este negocio, otra cosa me está pasando por la cabeza. Yo creo que nace de esa educación que me dieron mis padres, de mi tío, de mis tíos, de estar siempre trabajando y buscando pues cómo, cómo ser mejor empresario, pero siempre siendo mejor persona. En términos del ojo, sí te voy a decir que va muy de la mano, es también con lo que el empresario colombiano quería buscar. Porque, porque yo te voy a decir, no es que fuera a un supermercado y sí veía, sí, claro, están consumiendo café, pero, pero, ¿cómo importabas el café a China? ¿Cómo lograbas traerlo? O sea, había cosas que por temas sanitarios, como lo hablábamos, era muy fácil. En cambio, el empresario que tenía unas fábricas de algo en Colombia nos decía, esto es lo que estoy buscando, sé que lo hacen en China, ayúdenme. Era, voy a decir, ese ojo que también nosotros necesitábamos. Ahora bien, lo que no sabíamos bien era cómo cobrar. Y voy a decir que nosotros dejamos muchísimo dinero sobre la mesa porque nunca nosotros, desde el comienzo, voy a decir, nunca cobrábamos una comisión Para en el negocio de las patas de pollo, pues sí marginábamos nosotros, comprábamos, vendíamos. Pero en los negocios que las empresas colombianas hacían de comprar, voy a decir, partes para los sanitarios o neveras o electrónicos, nosotros nos convertíamos en su oficina en China de estas empresas y nos pagaban un monthly fee, sí, pero nunca comisionábamos por eso. No ibas al éxito del negocio. Y así, y veíamos que estas empresas en Colombia se convertían en más grandes, más más grande. Y nosotros teníamos una estabilidad para pagar nuestras rentas, nuestros empleados, nuestras oficinas, pero ese potencial de crecimiento como que, como que, como que se iba, sí, como que dejábamos mucho. Entonces tal vez nos tomó, voy a decir, en un momento muy joven, 24, 25 años, sin experiencia previa trabajando en el mundo de negocios, para de verdad involucrarte en muchos de esos negocios.
No creo que haya un plan de carrera en el mundo que te demuestre el paso lógico para ir de vender garras de pollo a vender cuadros de millones de dólares. ¿Cómo haces ese salto? ¿Cómo conoces al maestro Fernando Montero?
Esto es maravilloso y es de nuevo estar en el lugar indicado en el momento perfecto y trabajar y hacer lo que, lo que hacíamos en ese momento. Como estábamos hablando, muchas personas decían, no, es que si le vendes esto a los chinos te vas a hacer millonario. Pero pues, ¿cómo, cómo, cómo se los vendes? Y digo, ¿qué llevas o cómo le haces? Y entonces una galería en Colombia nos buscó porque ya nuestro nombre para diferentes industrias estaba rodando por Colombia. Entonces nos buscaba todo el mundo y una galería nos busca y nos dicen, oigan, ¿por qué no empezamos a llevar arte latinoamericano a China? Y nosotros pues perfecto, así como llevamos partes, era un artículo más, una nada diferente, perfecto, hagámosle. ¿Cómo vamos a hacer la sociedad? Bueno, no sé, esto era cero contratos, nada, no hablábamos. Mire, esta obra vale, voy a decir, $2,000 y la vamos a vender en $3,000. Y en esos momentos yo decía no, esos $1,000 que nos podemos hacer, o $500 y $500, esto era una millonada. Entonces empezamos a participar en el año 2010 en ferias en Shanghái y en Hong Kong y en otra ciudad intermedia de China, en Nanjing creo que fuimos a otra feria, con obras que nos mandaron ellos de Colombia para meter las obras. Y decíamos en ese momento que eran temas de diseño en China y entraban sin ningún problema. Y cuando llegamos a estas ferias, literal, la gente veía arte colombiano y les pasaba por un lado, por el otro. La verdad fue un fracaso. Voy a decir que los booths en las ferias eran costosos. Entonces voy a decir, fue un fracaso el llevar artistas latinos. Voy a llevar, digamos, llevábamos al artista Oso Trava al booth acá en la feria de Shanghái Y fracasábamos, o sea, nadie compraba absolutamente nada. Creo que no era todavía el momento en el 2010. Y luego dijimos, mire, vamos a ir a una última feria a un país que se llama Corea, a Seúl. Y este galerista en Colombia se había conseguido una acuarela del maestro Fernando Botero. Nos dice, llevemos una acuarela de Botero, pues que es de los artistas, o el artista más reconocido de Colombia. Y voy a decir, esta acuarela se las consigno en $70,000 y la pueden vender en $100,000. Nosotros, listo, perfecto. Para nosotros tener en ese momento una acuarela de $70,000, esto era como tener, o sea, valía más que toda tu vida esta acuarela. Nos vamos para Seúl, abre la feria, y en la primera hora ya había llegado un coreano. Esto es el año 2011-2012. Y dijo, la quiero, esto es un botero, lo quiero inmediatamente. Creo que le dije $100,000, él me dijo $95,000, cerrado. Yo decía, $95,000 por una obra de arte. A mí no me cabía en la cabeza que nadie en su vida pagara eso por una obra de arte. Yo decía, ¿cuántos contenedores de patas de pollo tengo que llevar para lograr $95,000? Sí, o sea, ese era mi equivalente en ese momento Entonces, a raíz de, a raíz de esa venta, este galerista me pone en contacto con Fernando Botero Hijo, hijo mayor del maestro Fernando Botero, y mi socio, mi mentor, mi mano derecha. Y me pone en contacto. Él vivía acá en México y yo viajo a México en el año 2012 o 13. Y 2012, a conocerlo porque me iba a entregar el certificado de la obra que había vendido. Me acuerdo que me lo encontré, nos pusimos una cita en el Hotel Presidente, creo que fue, y me dice, Juan, pues acá está el certificado, pero cuéntame, ¿a qué te dedicas? Y yo le dije, no, mira, yo vivo en China y me dedico a esto y esto, y entre las cosas que hago está el arte. Y ¿En China? No puede ser. ¿Usted qué diablos hace en China? En ese momento todavía no había tanta gente viviendo en China. Me dice, mire, Juan, pues usted no sé si sabe, mi papá— yo pues sí, claro, sé quién es tu papá. El sueño de él, el único mercado en el mundo donde no ha estado es China. ¿No quiere medírsele, trabajar conmigo y llevarlo a China? Y yo en ese momento, como a todo lo que le decíamos, todos le decíamos que sí, pero en este momento, o sea, te está diciendo el hijo del maestro Botero que el maestro Botero se muere de ganas de llegar a China. Pues dije, por supuesto, cuenta conmigo, adelante, lo vamos a llevar. Y entonces cuando empezó esto, pasó un año, esto eran llamadas con Fernando todos los días, mira, me reuní con esta persona aquí, con esta persona allá. Voy a decir que una de las personas más importantes también para poder lograr llevar al Maestro Botero a China fue un artista chino Cuando nosotros empezamos a llevar artistas latinos a China, también esta galería una vez nos llamó y nos dijo, mire, hay un cliente en Colombia, un coleccionista en Colombia buscando una obra de un artista chino que se llama Liu Bolin. Ese artista es un fotógrafo chino muy reconocido porque es considerado como el Invisible Guy. Es un artista que se hace invisible en sus fotografías. Luego te muestro una obra de él. Entonces, así como ellos nos llaman, como nos llamaban a buscar partes de celulares, fuimos a buscar a este chino en el distrito de arte, nos lo encontramos, nos volvimos cercanos a él y empezamos a traer, a llevar, vendimos esa obra, recuerdo, a Colombia, y empezamos a traer sus obras a Colombia. Lo llevamos primero y lo traje a México, lo traje a México, y seguramente creo que tuvo has hablado, lo trajimos junto con un gran amigo tuyo, Braulio Arzuaga, y con un galerista reconocido acá, Óscar Román, que ya falleció. Lo trajimos y fue un éxito rotundo. Entonces Liu Bolin nos da acceso a través de su esposa, una persona maravillosa, a las relaciones que tenía con el Museo Nacional de China. Cuando yo llego al Museo Nacional de China, voy a decir, el Museo Nacional tiene 30,000 empleados. Sí, empezando por ahí. Entonces, ¿a quién le hablas? ¿Cómo le hablas? ¿Qué le dices? Entonces aquí es la suma de saber cómo hablarle a los chinos, cómo relacionarte con los chinos, con quién hablar. La buena relación que teníamos nosotros con la embajada de Colombia era fundamental, porque para los chinos no hay nada más importante que la parte política, las relaciones políticas entre país y país, gobierno y gobierno, son lo más importante, más que las empresariales. Entonces la embajadora, le contamos del proyecto. Carmenza Jaramillo era en ese momento una gran persona, nos ayudó mucho con los contactos en el museo, hacer cenas en la embajada, nos acompañaba con su equipo cultural al museo. Y en el año 2014 le digo yo a Fernando, esto ya había pasado por ahí año y medio desde ese encuentro, le digo a Fernando una noche, Fernando, tenemos la carta, la carta oficial del Museo Nacional de China invitando al maestro Botero. Obviamente la carta en chino, ¿no? Entonces espérate a ver si te creían, pero la conseguimos.
¿Cómo se da este momento? Háblame de llegar a China, porque dices, ok, parte fue suerte, parte fue la construcción de toda una red de relaciones, parte fue tu propio trabajo de conocer la cultura. Pero llega este momento en el que tuviste que saltar por diferentes aros de fuego. Cuéntame sobre la noche de los camiones.
Uy, mira, ya una vez, una vez, una vez ya había estado aprobada la exposición, una vez las obras habían llegado a China, y obviamente pues ya había conocido al maestro, ya era un hecho todo lo que, lo que, lo que íbamos a hacer. Teníamos 89 obras en la exposición de China, teníamos absolutamente todo controlado, ya habían pasado aduanas. El Museo Nacional de China queda en el centro de Beijing, en la plaza de Tiananmen, o sea, al frente del retrato de Mao, de la Forbidden City, de la Ciudad Prohibida. Y llegan 2 trucks con todas las obras que venían y me llaman a la 1 de la mañana, oye, Juan, no dejan ingresar las obras al museo. No, pero ¿por qué? Si tenemos todos los papeles, absolutamente todo listo. Entonces me dice, no, es que faltaron los hongbao. Entonces yo, ¿los hongbao? No puede ser. Voy a decir qué es un hongbao. En el Año Nuevo chino, sí, la tradición china dictamina que siempre le tienes que— los regalos que se dan en el Año Nuevo son hongbao. Hong significa rojo, bao significa sobre o maleta. Entonces le das un sobre a tus papás, a tus abuelos, a tus amigos. Estas empresas que nosotros representábamos, el mejor, la mejor época del año era el Año Nuevo Chino porque se inundaba la oficina de sobres rojos literal a tu nombre con dinero. O sea, pues esto era en literal pues fajos de billetes que te mandaban de regalo de Año Nuevo Chino. Y hay una tradición en los museos, y es que antes de que ingresen las obras hay que darle un hongbao a los celadores, a los guardias que cuidan el museo. O sea, ya has pagado absolutamente todo lo que tienes que pagar, tienes los curadores, los instaladores, de todo, pero no le— o sea, la parte de entregarle el sobrecito al tipo que cuida la entrada del museo y a todos sus coequiperos no la teníamos. Entonces me llaman salgo yo volado a esa hora con unos sobres rapidito y se los entrego. Ingresan las obras al Museo Nacional de China. O sea, siempre hay algo que se te escapa.
¿Cómo fue caminar con el maestro Botero la inauguración de esta exposición, que era lo último que le faltaba hacer?
Yo te voy a confesar que siempre que recordamos este momento y lo hablamos y tratamos de recordarlo con Fernando, decimos que es la mejor semana de nuestras vidas. Cuando el maestro Botero aterriza en Beijing, primero que todo, desde que lo conocí, él seguía incrédulo a que esto sucediera. Aterriza en Beijing y llegó a un hotel que no se me va a olvidar, que se llama el Grand Summit Wing. Era un edificio en ese momento de, tiene como 89 pisos, un Shangri-La Y lo llevamos a una suite presidencial que el hotel, por las relaciones con la embajada, se sentía orgulloso de tenerlo. Nos regaló la habitación. Yo en esos momentos recuerdo que veía las cifras de lo que valía una suite presidencial y decía, no, pero ¿cómo vamos a pagar esto? O sea, no, que se quede el maestro en un cuarto normalito, porque sí, ¿de dónde va a salir? ¿Quién va a pagar? Yo estaba preocupado por cada centavo, siempre, siempre preocupado pues por, porque que todo el mundo le fuera lo mejor posible. Entonces llega, aterriza, y desde que llega a esta habitación, y desde ahí arriba, piso 89, ve la magnitud de Beijing. Desde donde estaba se veía hasta la, hasta la Ciudad Prohibida. Él queda absolutamente impactado. Una vez él aterriza, nos vamos al otro día al museo. En ese momento él tenía 80 años y es un señor de edad, hay que darle pues tiempo para descansar, para respirar. Recuerdo que sí teníamos una agenda bastante ajetreada porque los medios todos lo querían, muchos empresarios querían conocerla. Pero el día de la inauguración pasa algo extraordinario que también, digamos, solo pasa en China. El presidente de Colombia en ese momento era el presidente Juan Manuel Santos y había unas reuniones presidenciales en Filipinas en ese momento de la Entonces, cuando están de regreso a Colombia, el avión presidencial aterriza en Beijing, pero como tanto el premier de China y el vicepremier, en ese momento creo que era Hu Jintao y Wen Jiabao, estaban ambos en Filipinas, ningún jefe de estado podría estar en China. Entonces el presidente aterriza en Beijing, deja a la primera dama y a la ministra de Cultura que venían de Filipinas y no se puede bajar para la inauguración por política china. Entonces teníamos a la primera dama, la ministra de cultura, al ministro de cultura chino, y el maestro Botero le mandamos a hacer un traje estilo Mao de los que he hablado, que le pareció maravilloso. No sé, no sé si pasa acá en México, que, pero en Colombia pasaba, o cuando viaja la gente a Hong Kong siempre dicen, no, es que hay que hacerse los trajes y los vestidos allá en China que son baratísimos. Y que son buenísimos los sastres. Entonces apenas él llegó al hotel le teníamos un sastre, le hizo las medidas, le hizo un traje maravilloso. Y yo recuerdo caminar con él esos— es que estos salones del Museo Nacional de China son absolutamente imponentes, y él literal no dejaba de sonreír, no dejaba de sonreír. Y te voy a decir, pues es una— siempre fue una persona absolutamente maravillosa, pero La sonrisa y la felicidad que yo le vi en China durante esa semana, o sea, no la comparo con muchos otros momentos que vivimos y que tuve la fortuna de vivir con él.
¿Qué te dijo? ¿Qué te dijo este día? ¿Te dijo algo?
Mira, no solo ese día, pero una de las— hicimos, fueron como 4 eventos, pero recuerdo 2. Número 1, la visita a la Muralla China. Con él caminando, 80 años. Y te voy a decir, si subes en un teleférico a cierto punto, pero, pero, pero en ese momento pues tenía que caminar una parte y caminaba bien. En ese momento estaba nevando, esto era en noviembre, nieve, la muralla viéndose espectacular. Todos decían, no, maestro, no suba más. Y él decía, miren, esto es lo más maravilloso que yo he visto. Entonces yo decía, no puede ser que le estemos dando esta alegría de ver su exposición en el Museo Nacional de China, pero que él además, siendo una persona que te voy a decir nunca tomaba vacaciones porque siempre quería estar pintando, no le gustaba viajar a conocer lugares, sino lo hacía porque tenía una exposición, una apertura, llegó a la Muralla China y decía, esto no puede ser. Y verla blanca, no, tenemos unas fotos, recuerdo, maravillosas de esos momentos. Y luego otro día hicimos una visita a un estudio de unos, de unos artistas chinos que lo invitaron. Un artista maravilloso que se llama Wang Yongjun. El artista nos invita y cuando llegamos a su estudio se da cuenta que junto con él, con este artista, había unos 30 artistas diferentes chinos que querían conocerlo. Y él me decía, pero Juan, ¿por qué hay 30 artistas más? Si a nosotros en Occidente, me decía, O sea, yo a mi estudio no dejo entrar más artistas, y todos los artistas con los que yo hablo son muy celosos de que entren a su estudio y vean lo que están haciendo y cómo trabajan. Entonces le fascinó la idea de que en China el círculo de artistas es muy colaborativo, se muestran las cosas, son mejor. Y eso viene del tema de, voy a decir, del comunismo, de trabajar juntos, de todos para el mismo lado. Entonces había un pueblito a las afueras de Beijing lleno de artistas Y todos eran felices de compartir ese momento con el maestro Botero, y nadie estaba celoso del uno o del otro. Y ese día fue, él dice, de los mejores de su vida.
Y para ti, ¿qué significó lograr esto, cumplir una promesa de este tamaño que hiciste sin saber cómo se iba a lograr?
Pues mira, primero, como colombiano, lograr llevar al artista más importante de nuestra historia al otro lado del mundo, pues es, voy a decir, una proeza. Pero además de eso, que esto fuera el sueño del maestro, pues lo vuelve más, más apoteósico. Era, era algo personal, un logro absolutamente maravilloso. Y te voy a decir algo, o sea, no hemos hablado absolutamente nada, pero mi, cuánto gané por llevar al maestro Botero a China, cuánto negocié absolutamente nada, ¿sí me entiendes? O sea, cuando yo empecé a decir vamos a llevar al Maestro Botero a China, pues sí, nunca dije bueno, yo lo llevo y cuánto voy a ganar. Jamás se me pasó por la cabeza. Y en los negocios que he hecho en mi vida nunca he preguntado, nunca empiezan por ese lado, jamás. Esa no es mi personalidad. Entonces voy a decir que es una satisfacción absolutamente enorme Felicidad absoluta, pero al otro lado también decía, uy, ¿y ahora? ¿Y ahora qué? Sí, o sea, logramos todo esto, ¿y qué viene?
¿Qué viene? ¿Cómo vendes tu primer cuadro de un millón de dólares?
Pues yo creo que antes de que, de que de vender el primer cuadro, lo que viene es que yo seguía con mi sociedad, esto de traer Botero a China era parte de los negocios que hacíamos con la empresa. No, sí te voy a decir, sí, sí negociamos una cifra, es decir, no sabíamos cobrar, sí negociamos algo como $20,000, voy a decir, algo irrisorio, sí, pero se pagaron después, que era algo significativo. Y luego, ¿qué pasa? Pasa la exposición en Beijing, nos invita el gobierno de Shanghái, luego nos invita el gobierno, el gobierno de de Hong Kong. Y el maestro Botero nos dice a su hijo Fernando y a mí, oigan, ¿por qué no se dedican a expandir mi mercado en Asia? Estas exposiciones, Oso, que hacíamos no eran con fines de lucro, no eran comerciales. La gente entra al Museo Nacional de China gratuitamente, entran 30,000 personas al día. Es como si, no sé, medio Azteca, o bueno, tercera parte del Azteca, va al Museo Nacional de China todos los días. No son con fines de lucro, pero empieza a generar un apetito por las obras. Entonces el maestro Botero nos dice a Fernando y a mí, bueno, ahora que ya lograron estas exposiciones, ¿por qué no desarrollan un poco el tema comercial? Y pues para su hijo y para mí esto era como, guau, qué gran oportunidad, porque tú sí sabías, voy a decirlo, leías la obra de Botero, se vendió en un millón o en 2 millones, o en millón y medio o en 700 mil. Y recordemos pues que yo lo máximo que vendía eran las patas de pollos a $25,000. Entonces todas estas cifras astronómicas no me cabían en la cabeza. Entonces nos sentamos con el maestro Botero y aquí va el negocio. Él nos dice, mire, hay dos formas de trabajar conmigo, sí, ustedes no son ni mi hijo ni Juan Camilo. Esta es la forma como yo trabajo y como yo he elaborado el mercado. Una forma es que yo les puedo dar 2 o 3 obras, les mando las imágenes y les puedo dar 15 días para definir si alguien se las adquiere o no. Y si se venden, les puedo dar una comisión del 10%, sí. O la otra forma es que como trabajo con mis 10 dealers en todo el planeta, ustedes me compren esas 2 o 3 obras, ahí sí les doy el 50%. ¿Has oído del 50% que le dan los artistas a los galeristas? Y ustedes las venden. O sea, no, pues claro, qué maravilla poder ser el que le compra las obras, pero ¿de dónde sacas? ¿De dónde sacas? Yo, medio, uno, sí, ¿de dónde sacas? Esa, esa lana. Entonces, ¿cómo empezamos? Dijimos, para comenzar, pues no podíamos comprar, era imposible comprar. Entonces el primer negocio se da con una familia de Shanghái que es de las familias más extraordinarias que he conocido. Hoy en día somos grandísimos, grandísimos amigos. Van a hacer una visita guiada al museo. Yo me paraba todos los días en el Museo de Shanghái a darle tours al que fuera. Llegaba Oso con Lucila, le daba tour. Llegaba Octavio, le daba tour. Llegaba Pedro, le daba tour. Le daba tour a todo el mundo, porque ¿cómo voy a saber yo quién iba al museo? No podía distinguir. Entonces a todo el mundo le daba, le daba tours. Y afortunadamente mi chino en ese momento ya estaba muy fluido, daba los tours en chino, y Y a través de una cena que tuve algún día en un hotel en Shanghái, una de las personas que atendió me dijo, no, yo tengo una amiga que le gusta mucho el tema del arte. Ni siquiera Botero, ni siquiera nada. Entonces cuando llega, entonces hacemos una cita para que llegue esta familia al museo de Shanghái. Y voy a decir, en Shanghái en ese momento no había, voy a decir, las camionetas como la Suburban acá en en México, que se ven por todos lados. Llegan 2 Suburban a China. China es muy seguro, no, no se necesita guardaespaldas, no necesita absolutamente nada. Llegan esto con un par de, de guardaespaldas y yo decía, pero ¿quién está llegando? ¿Será Xi Jinping el que está llegando acá? Entonces llega esta, esta señora, una mujer absolutamente maravillosa, da el tour, viene con su suegra, con su suegra que es la de esta familia muy importante Y al salir de la exposición me decían, mira, nos interesan esta, esta, esta, esta. Me hizo un listado como de 6 obras. Sí, yo decía, no puede ser, o sea, no hemos vendido ninguna obra, pero ahora esta señora quiere 6 obras. No puede ser. Entonces, en ese momento, ¿cómo era la comunicación con el maestro Botero? Maestro, mire, es que vino una señora en China y dijo que le gusta esta, esta, esta, esta, estas 6 obras. El maestro nos devolvió, mire, es que las obras que yo tengo ya no están para la venta. Y en ese momento tú sientes como se te absolutamente, ¿cómo así? Pero sí, o sea, entonces, ¿cómo le hacemos? Y mira, tienes, nos mandó, tienes esta opción o esta opción, sí. Y nos da esas dos opciones. Yo le mando, después debo decir, pasan muchos meses de esta relación con esta persona y no nos compraron una sino dos obras con las condiciones iniciales que te había dicho, el primer negocio con esta familia fue un negocio cercano a 3 millones y medio de dólares. Yo decía, esto no puede ser, ir con el 10%, con el 10%. Entonces, obviamente, ¿qué hicimos con ese 10%? Pues comprarnos nuestra primera obra. Y, ¿cómo funcionaba el tema? Entonces tú le decías al maestro Botero, maestro, pues hay clientes buscando obra, necesitamos muéstrenos qué tiene. No, muéstrenos qué tiene jamás. No te decía hay esto o esto. Y recuerdo que él tenía un iPad, entonces te llegaban, cuando te llegaba un email que decía 3 magníficas, hay fotos, sí, o sea, era un email del maestro Botero porque él seguro seleccionaba 2 obras o 3 obras, hacía send, y eso ni siquiera le cambiaba el, él manejaba la propia oferta, manejaba absolutamente todo. Y te llegaba 3 magníficas, hay fotos, y te decía escojan una. Sí, entonces si te gustaban las 3 o si querían, no había nada que hacer. Yo creo que una de las cosas fundamentales para su éxito es que como businessman también era muy sabio. Entonces pues una de las 3 la escogimos porque sí estábamos también aprendiendo con Fernando pues qué gustaba más. Bueno, voy a decir, Fernando obviamente durante toda su vida creció con obras de Botero, había manejado el tema de clientes a través de su padre durante toda su vida, pero este tema de enfocarse en los negocios 100% como tal no lo hacía. Entonces para él también fue como un, voy a decir, como un descubrimiento, como una nueva relación maravillosa con su padre. Y nos dimos cuenta que para crecer Oso de verdad lo que necesitaba ser inventario, porque si tú tenías una obra y esa obra no le gustaba a una persona Pues, ¿cómo le hacía? Entonces necesitabas comprarle más al Maestro Botero. ¿Cómo le comprábamos si no teníamos todavía lo suficiente? Pues ahí vuelve otra vez mi tío. Yo voy a donde mi tío, le cuento este negocio, y obviamente con mi tío volvía yo, o sea, hablaba muchísimo, sí, mi tío y con mi primo. Y le planteamos junto con Fernando ser uno de nuestros inversionistas, y mi tío no lo dudó. Un segundo. Primero porque coleccionaba arte, entendía perfectamente. Es más, él tuvo una revista en Colombia llamada la revista Diners, de la tarjeta Diners, y había publicado miles de cosas del maestro Botero. Varias de las carátulas las había hecho con el maestro, lo adoraba pues, pero nunca lo había conocido. Entonces, sin lugar a dudas, creyó en nosotros y Y pues desde ese momento se volvieron un apoyo fundamental al crecimiento que hemos tenido con Fernando.
¿Qué es lo que compra alguien cuando compra un cuadro de $1 millón de dólares?
Mira, yo creo que hay varias cosas, pero lo más importante cuando alguien ve un cuadro de $1 millón de lo que sea es que te guste. O sea, si tú ves algo, te tiene que gustar inmediatamente. Y la capacidad que tiene Botero de generar algo en las obras es, pues, si ves la que tenemos atrás y la miras, ¿qué sale? Mira, sale una sonrisa, sale una sonrisa. Sí, el arte de Botero genera placer. Hay artistas que les gusta denunciar con su arte o shockear o temas políticos o algo. El arte de Botero genera placer. Son memorias de su infancia, de su Medellín de los años 40, pero hechas en un lenguaje tan universal que a toda persona en el planeta, o a la mayoría de personas, les gusta, porque hay mucha gente que no le gusta y es absolutamente válido. Entonces, en China tenía una particularidad, y es que el tema de ser un poco chubby, sí, o llamémoslo gordo, porque a los cuadros de Botero no se le pueden decir gordos sino volumétricos, es un tema de buena suerte, es un tema de que te está yendo bien, es un tema muy positivo. Entonces, porque los grandes emperadores en China, todos eran, para decir, entre más gordo más poderoso eras. Increíble lo que ha cambiado pues la cultura, pero así era. Entonces yo creo que esa relación entre fortuna, volumen, color, placer hizo que se identificaran, y la gente pues busca ese clic, que lo vea y que sonrían. Ahora, La otra parte muy importante es que sepas que cuando le vas a meter un millón de dólares a una obra, pues que esté el valor ahí metido. Y viendo el valor, el mercado de Botero durante los últimos 30 o 40 años, tú ves una curva exponencial en el valor de sus obras. Nosotros tenemos, comparamos siempre el rendimiento del valor promedio de las obras de arte de Botero con la curva del S&P 500, y seguimos por encima de la curva por varios puntos. Entonces la gente también que compra este tipo de obras sabe que está metiéndolo en algo que realmente tiene valor, que no va a perder valor y que va a generar un valor muchísimo mayor en el futuro.
¿Cómo tú y Lina se hicieron de su primer cuadro?
Esto es una maravilla, Oso, y creo que jamás he contado esta historia, pero aquí ya todo, todo se vale. Cuando estábamos Entonces logramos la primera exposición en Beijing y habíamos luego recibido una invitación del gobierno de Shanghái, que les había hablado de Shanghái, para hacer la exposición en Shanghái. Íbamos en un tren, en ese momento ya estaban los trenes, los high-speed trains de Beijing a Shanghái, eran 5 horas. Y con Fernando siempre escogíamos el tren, íbamos en el tren, lo recuerdo muy bien. Y me dice Fernando, Juan, adivine qué, me acaba de llamar mi papá. Sí, el maestro llamaba a veces a Fernando, y me acaba de decir que te quiere regalar una obra, que cuando regrese a su estudio en Mónaco te va a mandar 3 opciones para que escojas una. Y yo decía, esto no puede ser, no puede ser. Y dicho y hecho, llegó un email de los que te decía, con 3 magníficas, hay fotos para que escojan. Y tengo ese correo guardado, que es una maravilla, porque dice, queridos Juan Camilo y Lina, les mando estas 3 opciones para que, para que escojan una. Y obviamente esto me recuerdo con Lina estando juntos viendo estas 3 fotos. Tú no sabes, o sea, así sean solo 3 Dios mío, ¿a cuál te vas? ¿Cuál te gusta más? Y hoy en día pues somos privilegiados de tener una mujer maravillosa con un abrigo y un perrito. Una vez le respondimos, yo le respondí obviamente al maestro Botero: maestro, muchísimas gracias, qué privilegio, qué honor. Mira, al minuto que yo le mandé ese mail, él, todas sus obras están en un lugar en Suiza, en un freeport en Suiza, Entonces le escribe a la persona que maneja ese Freeport, le dice, dear Eddie, please release this artwork for Juan Camilo Montaña, he's the current owner. Entonces en 2 segundos, si me entiendes, pasó ese cuadro a ser del Maestro Botero a pasar a ser de Lina y de mí y de nuestra familia. Lo veo y digo, gracias, gracias vida. Y voy a decir, mira, ¿se acuerdan que les conté que no ganamos prácticamente nada con llevar al Maestro Botero? Pues ahí está, cuando hacen las cosas sin ningún interés se generan cosas extraordinarias.
Dime algo, Juan Camilo, a ver, de lo que hemos platicado, te la vives de viaje alrededor del mundo siempre con potenciales coleccionistas, ¿no? Y me has dicho que conoces personalmente a más de 50 billonarios en Europa, Medio Oriente, Asia, América. ¿Qué tienen en común?
Mira, lo que, gran pregunta. Y voy a, voy a decir que la cosa que más, que es más particular en todos los billonarios, siendo completamente diferentes como tú, tú lo dices, he tenido la capacidad de estar en India, en Singapur, en EE.UU. con billonarios de todo tipo. Todos son muy sencillos y trabajadores. Es decir, por ejemplo, hace 6 meses que estábamos en la inauguración de nuestra, una de nuestras más grandes exposiciones en Singapur. Duramos 5 días, Oso, cenando cada noche con un billonario diferente. Yo salgo, salía todas esas noches diciendo, esto no puede ser posible. O sea, ¿cuándo, cuándo en la vida puedes conocer a un billonario? Pero luego que 5 noches seguidas estés en cenas de 2 o 3 horas con estas personas conversando es un privilegio absoluto. Y recuerdo mucho cuando en Singapur, entonces vamos donde una de las familias que controla uno de los 2 bancos más importantes de Singapur, nos invitan a una cena y nos dicen, no, pero la cena no es en nuestra casa, sino en nuestro guest house. Sí, Singapur es una ciudad absolutamente maravillosa Y el coche que nos está llevando de repente se entra como en un barrio bien como pues no del nivel de estas personas que esperábamos. Y sí, unas casas muy antiguas, sí, no muy bien, digamos, no que se veían muy bien. Y de repente abre la puerta este señor, nos recibe en su casa, una casa, por eso se veía muy humilde, pero cuando abres esta, esta casa, de repente lo primero que ves es un Monet. Tú dices, no puede ser. Y al lado del Monet, un Giacometti. Y de repente al frente, un Picasso. Y de repente al lado, un Basquiat. Y tú empiezas a decir, esto no puede ser. Entonces dices, si la casa está humilde, no puede ser esta colección de arte. O sea, era una colección, te voy a decir, de unos por lo menos 600 millones de dólares en esa casa, lo que vimos con nuestros ojos ahí. Entonces no quiero imaginar qué hay, qué hay, qué hay detrás. Llegamos a la cena, entonces llegamos a la cena y este señor dice: ¿qué les gustaría tomar? Un vino. El tipo va, se para a su bar que está al lado de la mesa de comedor, va, coge este vino Empieza el tipo, ya tiene unos 75, 80 años, se demora abriendo el vino. Éramos 6 personas, lo sirve uno por uno y dice: ¿Qué te gustaría comer? O bueno, preparamos una comida muy rica para, para ustedes. Coge tu plato el señor y pasa donde está el buffet y te empieza a servir cada uno de los platos. ¿Qué hay? Humildad. Sencillez. Colección de arte, 600 millones de dólares, sí, pero esa persona es de una, voy a decir así, de una humildad y de un interés en las personas absolutamente genuino. Esa noche tuvimos una conversación absolutamente maravillosa sobre Colombia, sobre México, sobre arte, y yo creo que eso es lo más lindo del arte es ese acceso que te da a estas personas, a estas conversaciones, a gente que, voy a decir, controla, controla este mundo. Pero como vienes de un mundo que no es el mundo de los negocios en el que ellos viven día a día, te ven con un interés muy particular y realmente dedican su tiempo. Como están tan ocupados en su día a día. Entonces hablar de cosas diferentes es lo que, lo que más buscan. Entonces yo hay veces, hay veces cuando la gente me pregunta como, ¿y usted cómo hace? Como me dijiste ahorita, pues, ¿cómo fue vender tu primer cuadro? Tú me dices, ¿cómo es? ¿Cómo le haces para vender una obra? Yo le digo, no, mira, nosotros jamás vendemos una obra. Llegamos a esta persona, por ejemplo, por la exposición, llevamos hablando durante 6 meses, y en la vida se me ha pasado el interés de venderle una obra a él. El interés tiene que venir de ellos. Hoy en día es una estrategia absolutamente diferente. Nosotros nunca vendemos una obra de arte, siempre tiene que venir del cliente que nos busque. Y hacemos ahí sí como el maestro Botero, le decimos mira, tienes esta opción. Algo aprendimos porque no es un abanico, es un producto muy escaso. Pero sí te das cuenta, volviendo a la pregunta, que la sencillez y el trabajo, y voy a decir otra cosa, familia. Los grandes coleccionistas del mundo con los que hemos estado tienen una familia muy cercana, y en estas cenas a que nos invitan a Fernando y a mí siempre está su esposa y sus hijos, porque, ¿qué quieren? Que se nutran de cultura, que se nutran de cosas que pasan en México, en Colombia, que conozcan personas de otras, de otras culturas. Entonces hay un interés genuino por aprender y por, y por ser hosts con una humildad y sencillez maravillosa.
¿Qué tienen de diferente los billonarios de un continente al otro? ¿Hay diferencias?
Entonces también, pues empezando por, por culturas, te voy a decir que, por ejemplo, hemos estado con un par de Estuvo, o sea, de pronto hasta Fernando me mata, pero un día la familia número 3 en India nos invita a una cena en su casa porque habían adquirido una escultura monumental, una escultura de 4 metros en su casa en Nueva Delhi. Le digo a Fernando, nos toca ir a Nueva Delhi. Entonces volamos a Nueva Delhi y llegamos a una casa al lado del India Gate, o sea, en el centro centro de Delhi, que parecía, no sé, el palacio del Taj Mahal, literal. O sea, un palacio impresionante con una escultura de Botero en la mitad, que no había llegado por nosotros, sino que nos contactaron después porque querían que estuviéramos ahí. Y esta familia, de una, como te había dicho, sencillez absoluta. Ahora bien, en Singapur habíamos estado con otra familia india que estaba construyendo uno de los hoteles más, más importantes hoy en día en Singapur. Este indio sí nos recogió en Bugatti, nos llevó a sus oficinas que todas están hechas en oro, relojes, cadenas. Entonces voy a decir, este, entre los mismos indios hay diferentes. Hay la familia que sí es absolutamente humble, que voy a decir es la mayoría, pero hay veces salen otros también con unas extravagancias. Entre los, voy a decir, entre el asiático y el americano, pues es completamente diferente. El americano siempre está buscando cómo generar más y más y más y más y más. El asiático es más, más tranquilo con lo que tiene, con su familia, con preservar. No, o sea, aprendes, aprendes. Obviamente hay similitudes, hay diferencias, pero aprendes muchísimo de cada uno de ellos.
Como dices, hablan, hablan de arte, hablan de cultura, hablan, y con muchos llegas a tener una relación muy personal. ¿Qué sufre este tipo de gente que te sorprendería?
Gran pregunta. Yo creo que al estar en un mundo donde no les falta absolutamente nada, sí, absolutamente no les falta absolutamente nada y no les va a faltar Estamos hablando de billones de billones. Las cosas más básicas son las que las hacen más felices y no se dan cuenta. Entonces, por ejemplo, te voy a decir que, ¿te acuerdas de esta familia de Shanghái que te decía que fue la primera con la que cerramos este negocio de 3 millones y medio? Que dije, no es que la conocimos y se cerró, sino fue una relación. Y eso es es muy importante para mí. Lo más importante para mí es conocer muy bien a las personas. Sí, es una de las leyes básicas en el manejo de la gente, y es conocer muy bien a las personas. Entonces, cuando yo me hice cercano a la hija de esta señora que era como la magnate, empecé a tener una relación con ella. Lina la empezó a conocer, se hicieron amigas, éramos como de la misma edad. Y empezamos a salir con sus hijos a playdates, como lo puedes hacer acá en México. Y a uno de sus hijos le gustaba el fútbol, sí. Y entonces yo le digo un día, también siempre pensando en cómo generar más en la relación, le digo, oye, me encantaría invitarte a ti y a tus hijos a un partido de fútbol en el estadio de Shanghái. Entonces me dice, ¿tú vas al estadio de Shanghái? Y eso, ¿cómo ¿Cómo se hace? ¿Cómo vas al estadio? Y yo, ¿cómo así que no has ido a ver un partido de fútbol y tu hijo le fascina el fútbol? Entonces, ¿cómo viven en estos, voy a decir, en estos palacios, burbujas, algo tan, no voy a decir tan normal, o lo que te gusta como ir a un estadio de fútbol? Pues es algo que no se les pasa por la cabeza. Entonces, en China tuve la gran oportunidad de hacerme muy amigo de un jugador de fútbol colombiano al que quiero mucho, que se llama Freddy Marín, que jugaba en ese momento en el Shanghai Shenhua, y le pedí que me ayudara a llevar a esta familia al estadio. Obviamente pues conseguí que nos dieran un palco, pero voy a decir, un palco con, con baile chino y con comida china de la que te he hablado no es nada, nada especial. Pero llevamos a estos hijos allá y tú no sabes, al día de hoy, 12 años después, todavía me sigue escribiendo esta señora: oye, mira, mi hijo Max siempre se acuerda del día que lo llevaste al estadio. Entonces hay cosas que para ti y para mí son del día a día, para esta gente hay cosas que no acceden, tal vez porque viven en estas, en estas burbujas, y por, porque voy a decir, creen que hay temas relacionados con su seguridad. Entonces esta misma familia, recuerdo, hicimos una exposición en Los Ángeles, en Long Beach, y los invité y nos fuimos para esta exposición. De nuevo, obviamente, sus 3 camionetas con guardaespaldas. Y yo les decía, pero, ¿por qué andan? ¿Por qué andan acá con? Sí, ¿por qué tanta seguridad? Y me dicen, pues es que nosotros siempre, siempre tenemos que que andar así. Sí, y yo como colombiano, pues, que hemos vivido en México, viviendo en Colombia, pues no, no, no me parece relevante. Pero esta gente siempre anda con gente y tienen una casa en Newport, sí, con una vista espectacular, y por donde tú veas hay gente pues cuidándolos. Yo digo, no puede ser que no puedas salir caminando de tu casa. Entonces invitarlos a un partido de fútbol, invitarlos a dar una caminata sin nadie que los siga es, es un privilegio. Entonces, si logras momentos que para nosotros son básicos, para ellos son experiencias maravillosas.
Hablando de experiencias, tú me decías que cuando te preguntan a qué te dedicas hoy, bueno, pues ya no tienes una comercializadora. Hoy podría la gente decir que te dedicas a vender arte, pero tú dices que eso no es cierto.
No, no, para nada, para nada. Yo te lo acabo de decir, yo no vendo arte, sí. Mi misión en la vida es enriquecer la vida de las personas y tengo la felicidad absoluta de hacerlo a través de la vida y obra del maestro Botero. Entonces yo todos los días, de verdad, cuando lo primero que hago, abrir mi computador, ver las exposiciones que tenemos, los clientes a los que tenemos que ver, las cosas que tenemos que hacer, es mi misión, es ver cómo enriquezco la vida de cada uno de ellos. Sí, y tenemos un, digamos que un sistema que nos va avisando lo que te digo. El cumpleaños del hijo de esta coleccionista, entonces le mandamos una camiseta firmada por algún jugador, voy a decir, de un club de México. Y cuando le llega esa camiseta a esa persona, le generas una felicidad absoluta. ¿Y qué estás buscando? Absolutamente nada. Entonces todos los días solo buscamos enriquecer la vida de las personas. Cuando uno de mis coleccionistas, por ejemplo, está, es decir, tengo unos varios de los coleccionistas que les encanta el tema del fútbol, del mundial. Entonces ahorita que acaba de pasar el mundial en México, organizamos una previa, digamos, antes de uno de los partidos de Colombia acá. Juntamos a muchísima gente y hasta hoy en día me dicen, mira, lo mejor del mundial fue la previa que organizaron, y era echarse unos tacos y unas cervezas en una cantina, en una de las cantinas de Carlos Miera, a quien, a quien, de quien los dos somos, somos amigos. Pasamos un día extraordinario. Y vuelvo al tema de enriquecer la vida de las personas, de hacer cosas absolutamente normales con este tipo de personas que para ellos son experiencias inolvidables.
¿Cómo se diseña una experiencia memorable? ¿Qué tiene que tener? Hablaste de este sistema Me parece que sabes el nombre del sistema.
No, nosotros lo creamos, lo creamos, pero puede ser un CRM, absolutamente.
¿Cómo piensas en diseñar, sobre todo pensando en que aquí para quien estás diseñando una experiencia pues tiene todo?
No, mira, siempre que vamos a hacer una exposición del maestro Botero pensamos en hacer un evento absolutamente único y memorable. Entonces voy a ir al último grande que hicimos, Singapur. Es decir, para que una persona viaje de Chile, de Perú, de México, de Europa a Singapur, pues está lejos. Entonces, ¿van a ir por ver las obras de Botero? Pues sí, claro, es lo que, lo que nos, lo que nos une. Pero entonces en el equipo tenemos unas sesiones creativas que son maravillosas donde decimos, bueno, bueno, ¿qué podemos hacer para que estas experiencias sean absolutamente memorables? Estás llevando a gente del otro lado del mundo a Singapur, están sacrificando, no sacrificando, pero están tomando un día y medio para llegar allá. Sí, entonces tienes que manejar los temas de scheduling bien para que descansen y todo. Pero, ¿qué le puedes dar a toda esta gente que tiene todo el dinero del planeta y que quiere vivir cosas extraordinarias? Pues cosas muy sencillas que hicimos en Singapur. Por ejemplo, hay unas cosas que llaman los bumboats, que son unos botecitos que van por los canales antes de llegar al océano. No sé si has visto en Singapur el Marina Bay Sands, que es el edificio emblemático. Entonces alquilamos unos botecitos para llevarlos ahí una noche y terminar con unos fuegos artificiales que hay en la ciudad. No es que nosotros los hayamos contratado, y que vean la ciudad en su mejor momento. Pero eso es algo que cualquier turista puede hacer. Pero al terminar ese recorrido, terminamos en un restaurante y llamamos a quien es hoy la CEO de DBS. DBS es el banco, el banco más importante de Singapur, y la invitamos para que nos diera un talk de 20 minutos del milagro de Singapur. Singapur es un milagro, es una patria milagro, como lo dice hoy nuestro presidente Abelardo de la Espriella, la patria milagro. Pero Pero, pero Singapur sí lo es. Es un país que no existía hace 65 años, y tener entonces a la CEO de DBS de que les dé una plática de 20 minutos de cómo Singapur lo logró se volvió en el hecho más espectacular de los eventos que hicimos en 3 días en Singapur. Porque tienes acceso, o sea, puedes ver las obras, tienes acceso a lo que quieras, pero tener a gente que te dé pláticas, que te dé cultura, que te dé enseñanzas únicas, eso te queda para siempre en la vida. Entonces siempre tratamos de tener algo no relacionado con el arte, pero que te cautive muchísimo. Porque te voy a decir, una botella de vino buena, un plato bueno, un restaurante bueno, esta gente vive en restaurantes buenos con los mejores chefs, en los mejores lugares, pero el tema de verdad de cautivarlos con estas conferencias es único. En Roma, por ejemplo, hace como un año hicimos una plática con Simón de Purí, que es uno de los auctioneers más famosos del mundo, una plática sobre cómo es este mundo de las subastas y cómo ve la obra de Botero en un futuro. Entonces, para estos clientes tener acceso a personas como ellas pues se vuelve algo algo único. Entonces estas, estas, estas pláticas se vuelven algo fundamental en nuestras experiencias.
Tienes una frase que me gusta mucho, que es: el capital relacional termina generando capital financiero, pero el capital financiero rara vez genera capital relacional. Explícame qué quieres decir.
Exactamente, desde, es una frase maravillosa, Oso, y es que desde que empezamos a enriquecer la vida de las personas a dedicarnos a enriquecer la vida de las personas, nos hemos dado cuenta de que primero no tenemos que vender obras. Nosotros no vendemos. Sí, lo que nutre todas las relaciones, o sea, es conectar a unas personas con otras. Al conectar a unas personas con otras vas a multiplicar las posibilidades de negocios, de relaciones, de cosas que se generan entre sí. Entonces, para mí, algo fundamental en la vida es invertir en el capital relacional. ¿Qué quiere decir? Si en este momento, por ejemplo, una de las personas que va, cualquier persona va a viajar a China, sí, me dice, oye, Juan, mándame una recomendación de restaurantes en Beijing. Yo voy más allá, digo, no, no, no, mira, dime qué día aterrizas en Beijing y qué día te vas de Beijing. Entonces, no, aterrizo tal día y me voy tal día. Mira, este es el itinerario que tú deberías tener ¿Necesitas un chofer? Te pongo en contacto con el chofer que te va a recoger en Beijing y te va a hacer todo el tour. Vas a estar este día, entonces déjame hablo con un amigo que vive en Beijing que sé que te va a caer de maravilla, los conecto. Y al hacer esa conexión, preparar ese viaje, estas personas empiezan a tener una relación maravillosa y ¿Qué estás buscando tú ahí? Absolutamente nada. La felicidad de ellos, que vivan un momento extraordinario. Entonces, esa inversión en tiempo que le estás dando tú a construir momentos inolvidables para esta gente se regresa. ¿Cómo? No tengo ni idea, no tengo ni idea. Tal vez regresa, tal vez no regresa, pero mejor dicho, sí, siempre regresa. Pero como no es medible en ese, en ese momento, Perfecto.
Cuéntame, me contaste de la última vez que nos vimos, bueno, no la última vez que nos vimos, pero sobre el viaje que hiciste a Big Sky en Montana, y me dijiste que te invitaron a esta casa espectacular en Big Sky, que es un lugar espectacular, 48 horas después de haber conocido a esta persona sin conocerla antes. Y hoy aparte ya es tu coleccionista. ¿Qué le dices en 48 horas que genera una confianza o hasta una inclinación a ni siquiera invitarte, a prestarte su casa sin haberte conocido antes?
Mira, pues sí, qué gran, qué gran anécdota. Hace año y medio fue, esto fue en enero del año pasado, enero del año pasado. Tenemos, me mandan un mensaje del Four Seasons de México, me dicen, Juan, hay una pareja acá en México, no te podemos decir el nombre, sí, que les interesa mucho el arte y les encantaría conocer el apartamento del Fernando Botero. Nosotros hemos llevado algunos de sus clientes de forma muy privada al apartamento de Fernando, donde nosotros les contamos sobre la vida y obra del maestro. Entonces, enero del 2025 me dicen, pero solo pueden el viernes a las 5 de la tarde. O sea, la mejor hora para cualquier persona, viernes 5 de la tarde. Por supuesto, claro que sí, ahí, ahí, ahí lo recibo. Entonces me voy con mi hermana que trabaja conmigo, que es maravillosa con las personas, Y nos dicen del hotel, el único requerimiento es que se pongan tapabocas. Sí, yo, tapabocas, pues si la pandemia se acabó hace 5, 5 años. Perfecto, quién sabe quién sería. Llegamos allá, abrimos la puerta, empiezo ya yo a dar una plática que hago sobre la vida y obra de Botero con, yo lo llamo un PowerPoint, pero no es PowerPoint, sino unas fotos que tenemos ahí en el apartamento.
He visto esa plática.
Entonces empiezo a dar la plática y esta persona nos empieza a hacer unas grandes preguntas. Empezamos a tener una discusión sobre el arte, pero además nos vamos ya a nuestras familias. Esta era una persona de 38, 39 años, un poco menor que yo, con una esposa americana maravillosa, súper linda. Empezamos a hablar de viajes, de qué nos gusta. Así, o sea, generas una química instantánea la puerta de entrada es el arte, pero luego tienes que ser tú. Sí, tienes, o sea, no hay secreto, tienes que ser tú, tienes que mostrar interés, tienes que preguntar sobre esa persona, sobre qué hace. Bueno, te voy a decir, obviamente por varias razones no digo los nombres, pero esta persona, entonces estamos 2 horas ahí platicando, a la media hora nos manda un mensaje: oigan, ¿quieren tomarse mañana en la mañana un café con, con mi esposa y conmigo en el hotel ahí en Casa Polanco, justo al frente del apartamento de Fernando. Y entonces le digo a Lina, amor, vamos. Y claro, vamos de una, porque pues hay que ir de nuevo. Estas oportunidades no se vuelven a dar. Y nos volvemos a sentar con ellos. Ya llegamos al tema de los hijos. Tienen un hijo de 4 años, viven entre Los Cabos y Yellowstone. Y hablamos de esquí y hablamos de caballos. Y te voy a decir que, o sea, en este mundo también le toca a uno aprender de cosas. Te toca aprender de barcos, de aviones, de cosas. Hay veces pues sí te toca inventar que no, que sabes de aviones o de cosas que sí no conozco muy bien, pero no, pues te empiezan a hablar de un G6 o de un G8, de una, pues le jalas y le hablas. Pero, pero mentiras, esta pareja era muy, muy, muy, muy sencilla. Y te voy a confesar lo que pasó porque esta historia es muy bonita. Llegamos a tener tanta confianza en esa relación que como ellos viven en Yellowstone, y le, y le, en Yellowstone, en Jackson Hole, Jackson Hole, en Wyoming, empezamos a hablar de esquí. Entonces les dije, no, nosotros íbamos a ir a Whistler ahora Ahora, en marzo, esto era, esto fue en enero, en marzo íbamos a ir a Whistler, pero Alina, las niñas y a mí acabamos de aplicar a la visa de Canadá y nos la negaron. Nos negaron la visa, aplicamos a la visa por colombianos, o sea, esto nos pasa siempre, no es algo, es algo normal para los colombianos que nos nieguen la visa. Les contamos esta historia a estos, imagínate, unas personas que conociste el día, el día antes, les cuentas que tu visa a Canadá fue negada y me, y nos dices, nos dicen, ustedes han oído hablar de Big Sky. Yo, Big Sky, ¿dónde es eso? No tengo la verdad, le dije, mira, no, no tengo ni idea. No, es el mejor lugar del mundo para esquiar, queda en Montana. Nosotros, nosotros tenemos un apartamento ahí en el Hotel Montage y vamos todos los años. Y ya nos despedimos. A la media hora, Lina y yo, recuerdo que íbamos para un cumpleaños de un amigo venezolano esa tarde, nos llega un mensaje por WhatsApp de ellos: oigan, nos cayeron espectaculares, queremos ofrecerles nuestro apartamento en Montana de tal fecha a tal fecha, los días que nos dijeron, para que se vayan con sus hijas a esquiar. Y entonces Lina y yo nos miramos: esto no puede ser, ¿cómo está pasando? Entonces nos pidió la fecha exacta. Mira, le mandé la fecha de que voy del 15 al 22 de marzo. Sí, y al minuto, Oso, llega otro WhatsApp. Mira, Juan, este es mi concierge del apartamento en Montana, ya tiene todo listo para tu llegada. Por favor, cuadren el vuelo de llegada, el vuelo de salida. Aterrizamos, nos tenían el coche ahí listísimo recogiéndonos, tenían un apartamento en un lugar que tú no te puedes imaginar They took care of absolutely everything de nosotros. Esta persona, para contarte sin darte el nombre, fue un early investor de Uber. Invirtió una lana importante en Uber cuando estaba valuada en 10 millones de dólares. Entonces pues calcula, calcula, creo que 90,000. Y nos conocimos, mira, nos volvimos muy cercanos, pero muy cercanos es que Vinieron otro fin de semana a México, los recibimos en nuestra casa. No se quedaron en nuestra casa, pero los llevamos a unas galerías, a museos, arte. Pasamos 2 días maravillosos con ellos. Y te voy a decir la verdad, a los 3 meses adquirieron su primer botero. Pero jamás, jamás lo buscaste, sí, jamás lo hiciste. Simplemente te preocupaste por ellos, por conocerlos, por ser cercano a ellos, por mantener una relación maravillosa. O sea, ese es el secreto.
¿Cómo cultivas una relación con alguien que tiene tanto, un patrimonio tan más grande que el tuyo, sin que te vuelvas un adulador?
Mira, eso es una regla fundamental. Yo tengo, mira, en mi celular tengo un wallpaper que me recuerda muchas cosas. Todos los días lo cambio poco, pero acá tengo unas leyes muy básicas, sí, muy básicas, que leo, que es: conoce bien a las personas, conócelas de verdad, tómate todo personal.
Tómate todo personal. Eso va en contra de los Cuatro Acuerdos de Don Miguel Ruiz.
No, no, no, a mí yo todo. Pero lo que te acuerdas, el tema que te conté ahorita del viaje a China, cuando alguien, cuando alguien te dice que vaya a China, yo me dedico a hacerle ese viaje viaje. Eso toma su tiempo. Eso es tomarte las cosas personales para enriquecer la vida de las personas. Yo entiendo lo que hablas de Miguel Ruiz, pero hay cosas obviamente a las que le tienes que decir que no. Pero hay cosas que sabes que van a hacerle, le van a cambiar la vida a las personas, que si tú le das un poquito de tu corazón, les van a cambiar la vida. Entonces yo sí tomo las cosas personales en ese tipo de de cosas. Tengo otra que me dice: sirve sin esperar nada a cambio. Sí, entonces va lo mismo, desde hacer, hacer ese viaje. O te voy a contar otra, otra anécdota. Hace también, empezando a hacer los negocios de pues las primeras obras que vendíamos, recuerdo que estaba en el matrimonio de una de la hermana de Lina, que se casaba acá en México. México. Estábamos en el, en el, en el club de Interlomas y en la boda, y de repente alguien se da cuenta como que yo trabajaba con el maestro Botero, una amiga de mi cuñada, y me dice, no, mira, mi novio es un empresario nicaragüense que le interesa mucho el arte. Me conozco con, imagínate, con un nicaragüense en la Ciudad de México. Empezamos a hablar y me dijo, mira, mi sueño es conocer al maestro Botero. Sí, la verdad, mucha gente en este mundo dice a mí me encantaría, sí, acceder a una obra. Pero esta persona me empezó a contar toda su historia de y por qué era su sueño conocer al maestro Botero. Yo iba a viajar a Montecarlo, una reunión con el maestro, a las 3 semanas, y me arriesgué y le dije, maestro, mire, tengo una persona que estoy seguro que por su conocimiento del arte le va a gustar, porque tuve una plática con él maravillosa. Me dice, está bien. Él no aceptaba mucho invitaciones, no. Nosotros nos veíamos con Fernando lo que íbamos a trabajar con él y ya. Y esta vez me la aceptó, y me la aceptó. Esa cena fue maravillosa porque fue con un futbolista colombiano muy famoso, que luego si quieres te hablo de ese tema. Pero entonces llamo a este nicaragüense una semana antes de que tuviéramos nosotros la cita con el maestro Trillizas mira, sé que este es tu sueño, tenemos cena tal día en Cipriani a las 8 de la noche. Este tipo cogió un avión y se fue inmediatamente. Entonces le cumplí el sueño a esa persona. Y bueno, te voy a decir, esa persona hoy en día es gran coleccionista de Botero, tiene, no sé, más de 5 o 6 obras muy importantes. Fuera de eso nos hemos hecho tan amigos que hoy en día he hecho muchas inversiones. Por ejemplo, él tiene, tiene acceso a Bain Capital, sí, y he hecho muchas inversiones a través de él en fondos de Bain. Hemos hecho compras de finca raíz y temas en Europa, y es una relación que empezamos a hacer acá en una conversación en una boda en México, y lo único que hicimos fue los dos nutrirla y yo buscarle algo que sabía que era sus sueños, sin esperar absolutamente nada, nada a cambio. Entonces esa es muy, muy, muy importante. Y las otras últimas que tengo es nutrir las relaciones. Siembra y nutre las relaciones siempre, que va muy de la mano con lo que me decías. A esta familia de, de, de Shanghái, que la que te he dicho que tiene el hijo que le encanta el fútbol, pues siempre tienes que buscar razones y cosas que te hagan tener una conversación con ellos. Y entonces lo que hacemos nosotros a veces con Fernando en la oficina es que tenemos un listado de clientes, y te voy a decir, esto no es, no es que tengas un listado de 2000 clientes, no, tienes 150 clientes. Entonces ves uno por uno, qué podemos hacer hoy para enriquecer la vida de este cliente. Sí, y vamos a decir, de pronto esta persona va a estar en el verano en Europa y Fernando va a estar en Europa, o yo voy a estar en Europa. Entonces le decimos, no, miren, vamos a ir a Pietrasanta, que es el pueblo en la Toscana donde el maestro Botero tenía su estudio de de esculturas, nos encantaría, porque sabemos que van a estar por Italia, llevarlos a ver las fundorías y a ver el Monte de Carrara. Entonces, para esta gente dicen, o sea, no puede ser esta oportunidad, pues, conocer una fundería, ir al Monte de Carrara, es algo que no les pasaba por la cabeza. Entonces siempre es buscar de qué forma puedes enriquecer la vida de los demás, servirlos un poco poco, sin buscar, sin buscar nada a cambio.
¿Cómo lo hace alguien? ¿Por dónde empieza? Porque tú ya estás ahí y ya tienes estos clientes que estás nutriendo una relación con ellos, ¿no? Pero mucha gente me dice, ¿por dónde empiezo a desarrollar una relación hoy? ¿Cómo se empieza a construir capital relacional desde hoy, desde cero?
Desde cero, lo primero que tienes que saber es que tienen que ser relaciones genuinas. Sí, no, no puede ir en contra de tus principios. Siempre tiene que ser absolutamente verídico todo lo que haces, ni por conveniencia, ni por conveniencia. Es que no puede haber conveniencia en las cosas. Si estás buscando, en el momento en que buscas una transacción, eso se vuelve, voy a decir lo que yo llamo más como networking, y me van a matar mucho, pero networking es ir, repartir tarjetas y ver que si le saco la tarjeta de esta porque quiero quiero el contacto. Pero el capital relacional solo se nutre cuando eres genuino y no buscas absolutamente nada a cambio. Entonces, ¿cómo empiezas? En mi caso, por ejemplo, cuando vamos a tener una nueva relación, te voy a decir, en este mundo del arte no es que, además de que estas familias billonarias te van contactando con otra y con otra y con otra, y se vuelve algo exponencial porque creen en ti, y eso lo has creado, También llega gente de la mitad de la nada que te escribe, dice, este mundo del arte tiene muchos dealers que llamamos, sí, y te dicen, no, Juan, es que tengo un cliente que está interesado en una obra, entonces por favor mándame todo lo que tienes. Yo, perdón, pero de nuevo te digo, uno no manda absolutamente nada, sí, eso no se puede, no se puede hacer. Entonces mira, con mucho gusto si hacemos un Zoom con esa persona y tú me demuestras que estás hablando con esta persona? Dame 10 minutos con esa persona y vemos si hay interés. Y voy a decirte, hace 2 meses me pasó eso y me ha pasado múltiples veces. Mira, Juan, tengo una persona en Nueva York que está interesada en una obra, mándame todo. Y yo, mándame todo, no, hagamos el Zoom. La mayor parte de las ocasiones Estás perdiendo. Es que a esta persona no le gusta tener Zoom, no le gusta hablar con nadie. Yo le digo, no, mira, vamos a hablar 10 minutos con Fernando Botero y conmigo. Entonces, cuando acceden, estamos en un Zoom, Fernando, esta dealer, este potencial cliente y yo, y tenemos una conversación sobre arte de 10 minutos donde tú solo hablas de Botero, de su trabajo, de nosotros qué hacemos, y empieza a hacer algo absolutamente genuino, nada que ocultar, nada. Al pasar los 10 minutos, esta persona nos dice, oye, Fernando, me da una pena preguntarte, pero me encantaría adquirir una obra de tu papá. ¿Cómo le hacemos? Entonces Fernando empieza, no, pues esto es un poco difícil, pero feliz de que lo hablemos. Estás acá con Juan, que es la persona idónea con ellas. Y esta persona que nos puso en contacto nos permite, y si pueden estar en contacto, pues vemos de qué forma te podemos hacer ese sueño realidad. Entonces empezamos con una conversación absolutamente genuina, siendo tú, hablando de cómo tú eres, de lo que hacemos. Y luego esta relación, voy a decir, hace 2 meses se terminó en una venta de $1 millón de dólares, hace la semana, la semana pasada. Y luego de diferentes conversaciones, pero siempre siendo tú y nunca buscando un negocio. Así que si comienzas buscando sacar algo, pues no vas a sacar absolutamente nada.
Cuando llevas una vida como la tuya, Juan Camilo, en la que viajas todo el tiempo, tu negocio está por todo el mundo, o sea, yo veo tú, yo tengo un calendario difícil, el tuyo es infinitamente más complicado. Y sobre todo cuando lo empalmas con esta, no sé si llamarle filosofía, vocación o misión de vida de dar tanto, ¿qué estás sacrificando?
Es una gran pregunta y creo que yo tengo dos roles en la vida: enriquecer la vida de las personas, y cuando lo enriqueces, enriqueces la tuya la de tu familia. Al mismo tiempo, cuando estás viajando y haciendo todo lo que tú haces, estás sacrificando mucho tiempo con tu familia, sí, que son las personas más importantes en mi vida. Lina y mis dos hijas, Elena y Luciana, son lo más importante. Y creo que es algo que he aprendido a hacer muy bien. Entonces te digo, yo tengo dos roles: soy el enriquecedor de vidas número uno cuando no estoy acá, acá y soy full-time dad y full-time esposo cuando estoy en México. Porque mis viajes, yo me voy ahorita, me voy 3 semanas y regreso, estoy 2 semanas, me vuelvo a ir 3 semanas, me toca ir a Suiza, me toca ir a Singapur, me toca ir a Taiwán, me toca ir a Malasia. Entonces son viajes que tú no vas a Kuala Lumpur por 3 días y te regresas. Y entonces cuando estoy en México trato de ser full-time dad y full-time esposo. Oso, que es trato, porque hay veces te voy a decir, pues llegas, voy a decir, aterrizo y Lina, que es una maravillosa host, dice no, esta noche vamos a cenar con tales personas en tal casa con tales. Pero yo estoy aterrizando después de 3 semanas de estar en Asia, pero me toca ir directamente a esta cena y lo tienes que hacer. Muchas veces llego derecho del aeropuerto a estas cenas porque sé que para Lina es muy importante. Y cuando estoy acá y las niñas, digamos, están en, están en la pues le digo a Lina, amor, yo estoy acá, no tengo reuniones, no tengo que viajar, yo las llevo a sus clases de baile y me voy feliz a esperarlas allá y esperarlas afuera con sus amigas. Les pregunto, soy muy interesado en sus amigas y en sus amigos, adoro hablar con ellos. Salen de la clase de baile y bueno, ¿cuál fue el paso que más te gustó hoy? ¿Qué fue lo más interesante de la clase de hoy? Cuéntame de tus vacaciones. Les pregunto a todas las niñas, o sea, genero una relación también con con los amigos. Pero al estar por fuera, te voy a decir, sacrificas momentos. Y voy a decir, pues hay cumpleaños de mis hijas que no estoy acá, hay aniversarios que estoy viajando por el otro lado del planeta. Y así es, porque no sé, por ejemplo, este fin de semana yo ya tenía todo coordinado para la primera semana de septiembre. Iba a Nueva York ahorita al final de la semana y luego tenía unos días acá en México y nos acaba de llamar una, un family office importante en Suiza y nos dice, nos dio el nombre pero no lo puedo dar acá, de uno de los actores de Hollywood que más admiro en el mundo y en la industria, que está muy interesado en trabajar con nosotros, en adquirir una obra y en vernos en Suiza. Entonces estoy metiendo ya un viaje para Zúrich en 10 días y tenía unos compromisos con mis hijas y con, y con Lina. Entonces hay cosas que tienes que sacrificar. Y lo que yo digo es que soy, cuando estoy acá, pues full time esposo, full time dad. Tenemos la capacidad también de que cuando nos vamos de vacaciones, ahorita estuvimos un mes juntos y yo estoy volcado en todas las actividades y todo lo que hacemos, hablo con ella sobre todo lo que está pasando en su vida. Tenemos una relación maravillosa, pero cuando estoy en Singapur, y cuando estoy en Malasia y en China pues no estoy. Sí, entonces lo que puedo hacer es FaceTime por la mañana y FaceTime por la tarde. Hoy en día, como el time difference son 13 horas, voy a decir, en esta cena, con esta cena que te conté de esta colección de 600 millones de dólares, tú dirías, oye, qué pena, como son las 8 de la noche en Singapur, 6 de la tarde, en 6 de la mañana en México, y las niñas salen al camión a las 6 y media tú dices, no, pues ya no voy a poder hablar con las niñas. Yo le digo a esta persona, oye, mira, es que mis hijas ya las va a recoger el camión, me voy a parar 5 minutos acá de la mesa para llamarlas. Y eso se me volvió una religión. Puedo estar sentado con Bill Gates, sí, con Jeff Bezos, con el que sea, pero yo sé que ellos entienden que si estás al otro lado del mundo y tienes unos hijos, que es que si no los veo esos 5 minutos por FaceTime cuando están desayunando pues pasan 24, 48 horas sin verlos. Entonces eso para mí es vital y hace que el vínculo sea permanente.
Lina me dijo algo sobre ti que yo he podido constatar personalmente, y es que, a ver, tú te mueves en este mundo del que hemos hablado ya más de 2 horas, pero eres alguien que también disfruta las cosas muy sencillas. Dice, te dijo, te describió con la palabra, eres muy disfrutón. Disfrutas con mucho y con poco.
Tiene absolutamente toda la razón. Y nadie como Lina, que me conoce desde hace 25 años, llevamos 12 de casados pero 25 juntos, es una locura de relación, una maravilla lo que tenemos. Se me viene a la cabeza una historia. Cuando aterrizo en Hong Kong y voy a Macao, uno de los primeros fines de semana que viajaba, de que decía que viajaba con los finlandeses y los noruegos y nos íbamos de viaje, pues era volver a ir a Hong Kong, que era cerca a Macao, a una hora en ferry. Y el primer lugar donde te quedas como mochilero en Hong Kong es un lugar muy famoso. Seguramente muchos latinoamericanos que estén escuchando el podcast han ido o han escuchado un lugar que se llama Chungking Mansion. Chongqing Mansions. The Economist ha escrito artículos sobre Chongqing Mansions porque es el lugar en Hong Kong a donde llegan los indios, los paquistaníes, los latinos, los colombianos, los mexicanos, los absolutamente todo que van a buscar un futuro en China. Y como Hong Kong permite entrar sin visa, pues es un lugar donde se aglomera todo. Y obviamente mi primera vez en Hong Kong me quedé en Chongqing Mansions, pagué de nuevo una noche por ahí de $2 o $3, pero pasé un fin de semana en Hong Kong diciendo esto es mucha ciudad, tan espectacular. Sí, la pasé maravilloso. Y recuerdas este empresario colombiano que te dije que se fue a buscar vehículos a China, pues cuando fuimos a Hong Kong junto con él, obviamente él se quedaba en el Hotel Península que queda justo al lado, al lado de Chunky Manchos, casualmente a 2 cuadras Y yo decía, no puede ser, ¿cómo alguien se puede quedar en este hotel? ¿De dónde sacan para quedarse en este hotel? Pero al mismo tiempo yo decía, algún día me voy a quedar acá, algún día me voy a quedar acá. Y oso, 20 años después tenemos una alianza con el Hotel Península. Hemos tenido obras de Botero en el lobby. La familia que controla el Península es, es una familia poderosísima en en Asia, coleccionistas, tenemos una gran relación. Y voy a decir, yo disfruté Hong Kong quedándome en Chungking Mansions, en hoteles de $2, y hoy en día lo disfruto igual quedándome en el Hotel Península. Creo que la vida está llena es de momentos, no de cosas. Y aquí algo que aprendimos mucho con Lina y con las niñas, nosotros no deberíamos estar viviendo en México, la verdad. Nosotros vivíamos en China con nuestras dos hijas, perdón, con Elena, y Lina estaba embarazada de Luciana. Viajamos a una boda en Colombia en enero del 2020, sí, íbamos por un mes y regresábamos a Shanghái porque Lina iba, íbamos a tener a Luciana, y y de repente cierra China, llega la pandemia y nosotros no podemos regresar a nuestra casa. Quedamos sin casa y sin cosas. Voy a decir, voy a comparar, o sea, terrible, pero sí es como si hubiera llegado un terremoto y desapareció nuestra casa y nuestras cosas porque no podíamos acceder. China estaba cerrado. Terminamos en Colombia sin absolutamente nada y te das cuenta que teniendo el núcleo familiar. Si tienes a tu esposa, si tienes a tus hijos, tienes salud, lo tienes absolutamente todo. Entonces, si te quedas en el Península, si te quedas en Chongqing Mansions, no importa. Lo importante es vivir todos los días con alegría y, como te digo, enriquecer la vida a los demás porque estás enriqueciendo la propia.
Juan Camilo, 200 obras, más de 150 millones de dólares vendidos, exposiciones alrededor del mundo. Acaban de abrir la exposición interactiva en Singapur. ¿Qué sigue para ti? ¿Qué sigue para el legado del maestro Botero?
Siempre con Fernando, cuando hacemos algo maravilloso, nos llamamos y decimos the sky is the limit. Y the sky is the limit creo que les cae, y ya nos quedó, ya no hay límites. Y voy a decir que ahí sí, la vida y la obra del maestro Botero nos ha abierto el mundo y más allá Las oportunidades son infinitas, son absolutamente todo. ¿Para dónde vamos? Para lo más lejano. ¿Qué es lo más lejano? Ni siquiera sabemos qué es, porque todos los días llegan nuevas oportunidades. Hoy en día, en este momento, estamos haciendo, teniendo una de las exposiciones más exitosas del maestro Botero en Nueva York, en el nuevo edificio de Sotheby's. Trabajamos con Lulú Krill, a quien tú, a quien tú conoces. Ha sido un éxito rotundo. Tenemos otra exposición en Taipei, tenemos la exposición inmersiva en Singapur. La vida y obra de Botero genera tal sensación y tal interés que tenemos una fila de países queriendo hacer exposiciones. Entonces creo que lo de la exposición inmersiva nos va a permitir estar en múltiples países al mismo tiempo, y eso es algo muy beneficioso. Creo que, o sea, Botero, voy a decir, más allá de su obra, es una marca. Entonces en términos de IP hay un un universo de cosas que puedes desarrollar. Pero eso pues también es una decisión estratégica de la familia, de para dónde, para dónde se quiere, se quiere llegar. Pero hay pocos artistas en el planeta, de verdad los cuento con las manos, que la gente reconozca globalmente. Y hablamos de Picasso, de Warhol, de Basquiat. Y créeme que Botero es uno de ellos. Nosotros nos levantamos todos los días pensando en cómo, cómo ir más allá. Y créeme que hemos hasta pensado en cómo llevar el primer potero a la luna, y estoy seguro que lo vamos a hacer, sí, lo vamos a hacer. Pero al final, todo lo que quieras hacer con Botero pues es para enriquecer la vida de los demás. Entonces, desde que le saque una sonrisa a los demás con lo que hacemos, pues estaremos felices.
Oye, Juan Camilo, y para cerrar, si pudieras escribir un mensaje en el cielo para que millones de personas lo vieran, ¿Qué diría?
Creo que lo he dicho durante todo el podcast: enriquece la vida a los demás y enriquecerás tu vida para siempre.
Sabía que este episodio iba a estar muy divertido, sabía que iba a estar muy, pues, muy largo y muy diverso, pero aparte hoy me llevo mucho más. O sea, cada palabra que decías como que me caía a mí muy cercana a cómo, pues, cómo quiero llevar mi vida, dónde me estoy quedando corto, muchas oportunidades que tengo para apretar las tuercas en ciertas áreas. Y la verdad es que te agradezco muchísimo por, por tu amistad, por lo que hemos vivido juntos, lo que nos queda por vivir, y por estar hoy aquí. Eres un crack, querido Juan Camilo. ¿Dónde puede la gente saber de ti, de lo que están haciendo con el Maestro Botero, seguirte, ver las exposiciones o enterarse de todo?
Primero, de verdad, qué felicidad absoluta de estar acá contigo, compartir contigo. Me sentí en casa. Es una plática que no pensé tener absolutamente con nadie, y de verdad qué maravilla poder compartir contigo. Eres un crack. Y recuerdo ahora que cuando estaba en la pandemia en Colombia con Lina, que no teníamos dónde vivir, me ayudaba mucho escuchar los podcast tuyos con diferentes empresarios. Y decía, así como vamos a llevar un botero a la luna, algún día voy a estar ahí en el podcast. Y mira, las cosas pasan si eres una buena persona con los demás. Así que te agradezco porque me has acompañado en muchísimas noches, en desveladas y y todo. Y para contactarme, bueno, pues mi Instagram es muy fácil, es Juan Camillos. La página de nosotros del grupo de Con Fernando Botero es botero.art. Y en mi Instagram, en Juan Camillos, ahí van a estar, van a tener acceso fácil a mí, a mi WhatsApp, absolutamente todo. Algo que quieras agregar, Juan Camilo, que estoy absolutamente feliz de la vida de que nos haya traído a México, de haberte podido conocer. Y sé que esta amistad apenas está comenzando.
Bueno, y un shout out a Marco Vigil, que nos presentó y nos ha reunido mucho.
Me parece fundamental, lo estamos extrañando acá, está en Bali. Es más, hace dos noches, de nuevo con este tema, le marqué a Marco y tuvimos un chat mientras él está acostándose hacia el lado del mundo, nosotros levantándonos no sabes la alegría que me da el que esté a ese lado del mundo. Lo queremos y lo extrañamos mucho.
Pues gracias por estar aquí.
No, gracias a ti, a Luve, a toda la familia.
Muchas gracias por escuchar este episodio. Y antes de irme, no olvides que si quieres recibir un correo muy corto pero cargado de valor de mi parte todos los días, de lunes a viernes, puedes registrarte para recibir Oso Trava Daily. Todos los días estaré compartiendo alguna noticia, alguna lección, alguna herramienta que pueden ayudarte a ti a mejorar tu negocio, a crecer tu empresa, a ser más productivo y a tener una vida más plena en general. Así que si no te quieres perder de esta información cargada de valor para ti, simplemente ve a cracks.la/correo, déjame tu mail y muy pronto voy a estar en tu inbox. Eso es todo por hoy. Yo soy Oso Trava y espero que tengas una semana de cracks.










