JULIA BORBOLLA | PATERNIDAD y Cómo Prevenir el ABUSO INFANTIL #124.

Julia Borbolla talks about her work with children and adolescents, her unexpected encounters with child abuse cases, and what parents need to know to protect their kids. She shares personal stories from her journey in theater and the lessons that shaped her approach to prevention.
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Entonces me topé con el abuso sexual sin ningún conocimiento. A mí en la universidad no me enseñaron a tratar ese tema, no lo abordaba, no lo veía y de repente me lo topé aquí. Entonces ahí me di cuenta que había muchísimos secretos de los niños que dolían y entonces empezaron a hablar de maltrato, de abuso, de violencia, o sea, empiezo a recibir una serie de información y dije no puedo quedarme con esto así.
Hola y bienvenidos a un nuevo episodio de Cracks Podcast. Yo soy Oso Traba y entrevisto cada semana a las mentes más brillantes para dejarte algo único y práctico que puedas usar en tu vida diaria. Hoy tengo como invitada a Julia Borbolla, la puedes encontrar en Instagram como Julia. Se ha dedicado a trabajar con niños y adolescentes durante más de 40 años. Es fundadora y directora de la clínica que lleva su nombre, Grupo Julia Borbolla SC, que brinda un concepto nuevo y diferente de psicodiagnóstico vinculado a terapia resolutiva para niños y adolescentes. Es autora de cinco libros, conferencista internacional y fundadora y presidenta de la Asociación Civil Antenas por los Niños AC, que trabaja por la salud mental y la justicia de niños y niñas en situación vulnerable desde 2005. Además, es autora del programa Escudo de Dignidad para prevenir y detectar cualquier tipo de abuso en menores de edad. Hoy Julia y yo hablamos de paternidad, de sexualidad y de cómo prevenir y tratar el lamentable tema del abuso sexual infantil. Con eso dicho, te dejo con esta entrevista con Julia Borbolla. Julia, gracias por estar en el programa.
Encantada. Me gusta mucho este tipo de pláticas porque pues es estar cerca de la gente de alguna manera. Entonces, feliz de estar aquí contigo, Julia.
Lo que haces es admirable y me gustaría empezar por algo un poco raro de ti. Cuéntame un poco de tu afición por las gallinas.
Pues mira, fue casual. Lo que pasa es que mi hermana mayor me regaló una gallina y después fui a París y encontré una linda gallina de madera y la compré. Y de repente se juntaron las dos gallinas y fíjate que sí tiendo mucho a coleccionar y ay, mira, tengo dos, pues voy a comprar otra. Y la gente se empezó a enterar de que yo tenía gallinas. Mis hijos día de las madres, tengo solucionado el problema gallina. Entonces, sí hubo como un boom de regalos de gallina y ya, ya ahora donde voy tengo ojos de gallina, donde vea una gallina la tengo que comprar y tengo más de 200 de todo tipo de todo tipo de peluche, de no peluche y luego me regalan gallos y digo bueno, pues en la inclusión hay que meter a los gallos, pero básicamente son puras gallinas. La imagen de la gallina es mucho, la imagen de la madre no, Casi siempre dice la gallina y los pollitos. De hecho mi chat con mis hijos es gallina con pollitos y yo creo que tengo muy marcado eso porque también mi primer libro es Profesión mamá, entonces como que la maternidad es un tema para mí pues muy importante.
¿Y hay algo más que te diga de ti el hecho de que te hayas clavado tanto con las gallinas?
Pues a lo mejor como dejar un sello o dejar una marca. A mí me parece que al final de la vida lo que me voy a llevar a la tumba va a ser el recuerdo que deje a los demás. ¿Y he estado pensando en eso porque Bueno, ya tengo 66 años y aunque quiero vivir mucho tiempo, me encanta la vida, pienso cuando yo me muera qué va a hacer de tanta gallina, no? Pobres de mis hijos, les voy a dejar puras tiliches. Y luego pensé, dije, estaría padre que cada una de las personas que estuvieron cerca de mí se llevara una gallina y entonces estaría yo presente en muchas familias, se me haría padre.
Algo que me encanta de ti es tu facilidad para comunicar, porque digo, lejos de ser una experta en tu ámbito y una autora prolífica y ciertamente alguien que ha impactado la vida de yo creo que miles de personas, la manera en que comunicas temas que a veces son complicados de entender y a veces son duros de asimilar, es muy amigable, muy cercana, muy aterrizada, sin mucha faramaya, tú eres una psicóloga y luego parece que los psicólogos nada más se encargan de complicar las cosas.
Oso que precisamente eso es algo que desde un principio yo traté de evitar. Yo tenía mi mejor amiga, su padrastro era psicoanalista, un gran psicoanalista y nos invitaba a cenar y psicoanalizaba todo el restaurante, ya sabes, mira los de al lado de la pareja de al lado no tiene una buena relación, mira esos dos no se comunican asertivamente y yo me sentía tan incómoda porque yo decía al rato pues va a ver cómo tomo el tenedor, ¿Me está explicó? Y eso decía, yo no quiero estudiar psicología porque voy a alejar a las personas, o sea, las personas me van a tener miedo, porque además tú dices, soy psicóloga y la gente cree que ya los viste y ya los encueraste con la mirada, y entonces deliberadamente he intentado ser muy coloquial, muy cercana y muy empática para que la gente no se sienta amenazada conmigo, sino al contrario. Inclusive creo que ha abusado de mis anécdotas personales, mis hijos me reclaman y me oye, vamos a escribir Profesión Mamá, la verdadera historia, porque quiero como transmitirle a los papás y a las mamás que todos metemos la pata, que todos cometemos errores y que eso que suena tan técnico como la catarsis o el apego ansioso, no es otra cosa más que la vida cotidiana y todo tiene solución. Entonces por eso es que trato de ser, además así soy en la vida diaria, me encanta comunicar, me encanta captar que si, ¿Sí me entienden, si me explicó, Si, sí llegó mi mensaje, me parece muy importante?
Warren Buffett dice que una de las inversiones más importantes que ha hecho en su vida es un curso de de oratoria o de public speaking, y ciertamente tú echas mano de muchas herramientas profesionales de oratoria para comunicar tu mensaje y sé que eres una gran aficionada desde hace muchos años a la actuación, ¿De dónde nace ese interés?
Mira, el teatro me ha encantado siempre y el teatro me rescató como niña, yo soy malísima para los deportes, oso, nunca me ha coincidido una raqueta con una pelota, o sea, de verdad. Y esto me generaba como problemas escolares, o sea, yo sí era buleada, ya sabes, vamos a jugar los equipos y decían ay no Julia, que no, que no participe, y me la vivía en la cárcel de los quemados, ya sabes, el juego ese de quemados, pues me la vivía en la cárcel porque no cachaba las pelotas. Y una maestra de la escuela, yo fui al Instituto Asunción de México de monjitas, me observaba y me oye, yo te veo en la cárcel, tú te diviertes en el recreo le digo, ay no, no me divierto, la verdad, a mí me encantaría hacer una obra de teatro o algo así más divertido, me dijo, pues hazla. Entonces estaría yo en quinto de primaria, pues tenía yo un disfraz de viejita que me había regalado una tía y entonces dije, pues de viejita para estrenar mi disfraz y escribí el guión, nada original, ya sabes, la viejita rica que le hereda a los gatos y no a los sobrinos, o sea, mi guión no era nada espectacular, pero yo lo escribí y escribí los diálogos y entonces, bueno, pues la maestra muy, muy lista me dijo, OK, si quieres tú escoges a tu cuadro de actrices, eran puras niñas, ¿No? Y te voy a dejar la hora del estudio dirigido para ensayar. La hora del estudio dirigido era lo más aburrido de todo el colegio, nosotros entrábamos a las 8 y salíamos a las 5 de la tarde, entonces después de comer, era el estudio dirigido, te querías dormir y esa era la hora en que nos podíamos salir de esa clase para ensayar en el auditorio. Entonces ya sabrás, todas las cracks deportistas que me ninguneaban, me rogaban ser actrices de mi obra, no por interés del teatro, sino por librarse de la clase. Y eso cambió, pero de un, o sea, cambió rotundamente mi seguridad personal, eso me dio una gran seguridad, porque entonces dije, OK, no soy buena para esto, pero sí soy buena para esto. Montamos la obra, la presentamos a los papás, bueno, y desde entonces sí me coloqué como líder, como líder en los grupos de mi escuela, la presidenta del salón, ya sabes, y creo que de ahí me encanta el teatro y entonces También inventé el Terapi Teatro. ¿En la prepa me puse a estudiar teatro, teatro experimental, y me acuerdo que me iba yo de reventón y al día siguiente eran los domingos a las 7 de la mañana el ensayo, y yo me levantaba y mi papá cuando vio que, ya sabes que La adolescente de 17 años se levanta a las 7 en domingo después de haberse ido de fiesta para el teatro, mi papá dijo, esta va en serio? Y entonces apanicó y me llamó mi papá era muy solemne, entonces me dijo, mijita, yo no te he pedido nada, pero sí te voy a pedir algo esta vez yo no quiero ver mi apellido en las marquesinas del teatro, Blanquita. Ay, oye, digo, no me estaba deseando ningún éxito del teatro Blanquita, le dije pa, pero me gusta, sí mi vida, pero el ambiente del teatro es muy malo y yo no quiero que tú entres. Y casualmente empecé a tener un novio, también se lo son. Entonces fíjate que les hice caso y además, claro, yo viví en una familia muy tradicional y de alguna manera dedicarme al teatro iba a ser una lucha constante contra mis valores, contra mi familia, y dije bueno, pues lo dejaré por la paz, me gano más el amor, pero me quedó el gusanito y entonces por eso ahora tengo mi terapiteatro con los niños y bueno, lo disfruto.
Julia, es muy interesante esto que estás diciendo, porque digo, en tu TED Talk hablas de este concepto de que todos llegamos a la vida con un libro escrito a medias, es este set de modelos mentales, de prejuicios, de paradigmas, de filtros con los que vemos la vida, que dependen de nuestro colegio, de nuestros papás, de la tradición familiar, de nuestra religión. ¿Cómo le haces para, Digo, tú sacrificaste lo que pudo haber sido una carrera muy exitosa en el teatro y tal vez ahora viendo hacia atrás no te arrepientes, pero la historia pudo haber sido muy diferente? ¿Y cuánta gente no hay que se sacrifica a sí mismos por darle gusto a personas que sinceramente ya tuvieron su oportunidad de vivir su vida?
Mira, soy un amigo mío actor, cuando le yo quería ser actriz, pero mis papás no me dejaron, ¿Sabes qué me contestó? Me no, entonces no quería ser actriz y de verdad yo creo que internamente no quería, o sea, a mí me gusta expresarme, pero yo creo que tienes que descubrir tu verdadera afición. A lo mejor si no hubiera encontrado yo a los niños en mi camino, sí me hubiera arrepentido de no ser actriz. Pero hay dos factores, uno, para mí la familia es el valor más importante, o sea, vengo de una familia padre y tengo una familia padre, y si el teatro me iba a quitar la oportunidad de crear una familia padre, entonces el teatro no era mi prioridad. Y dos, cuando yo descubro, yo soy psicóloga clínica y trabajaba en el manicomio, o sea, yo me fui a ofrecer de voluntaria, cualquiera que me oiga va a decir esta está loca, irte de voluntaria a trabajar al Fray Bernardino Álvarez, que es el manicomio, pero yo quería aprender, nada más que no me daba cuenta que estaba yo muy deprimida, o sea, los fines de semana que pasaba por ahí por Tlalpan y veía el hospital, se me apachurraba el corazón y caí como psicóloga escolar por accidente porque la psicóloga del colegio de mis hijos se tuvo que ir y el director me pidió ayuda y ahí descubrí la maravilla que es trabajar con niños y entonces ahí descubrí mi vocación verdadera que son los niños, entonces no creo que como descubrí eso no me arrepiento, no, pero sí creo que lo más importante en la vida es seguir tu vocación y ver la prioridad, o sea, a qué estás dispuesto a renunciar y a qué no estás dispuesto a renunciar. Cuando la gente es indecisa le digo no, no pienses en la elección, piensa en la renuncia, piensa en lo que te cuesta menos trabajo dejar y a mí me costó menos trabajo dejar el teatro que dejar mi vida familiar y no me arrepiento para nada.
Ahora, siguiendo esa línea de encontrar tu vocación y escribir tu propio libro, también hablas de evitar la tentación de escribir libros por adelantado, ¿Qué significa eso?
¿Significa futurear, significa ponerte, volver tus expectativas, volver las exigencias, entonces tengo que ser rica? No, no, tú quieres ser rica, pero no tienes que ser rica y el concepto de riqueza pues es rica con que, con yate o rica con una propiedad, entonces yo creo que, que es muy importante vivir el hoy porque casi siempre futureamos y realmente ya sabes, ay si me sacara la lotería, mira, yo haría, no es cierto, no harías nada de lo que dices o futuriamos en negativo, eso es muy común, pues quién sabe que vaya a pasar el año que entra, Dios mío, ojalá estemos con bien y digo ¿Por qué no? Entonces creo que lo más importante es vivir cada día sin esperar lo que tiene que pasar, sí anhelar, sí me encantaría que pasara esto, pero no volverlo una exigencia porque entonces te frustras.
Y cómo te mantienes en esa línea, cómo evitas ser presa de tus expectativas y de tus comparativas y de tus deseos, o sea, dice Naval Rabikant que el deseo es este contrato que hacemos con nosotros mismos de ser infelices hasta que no tenemos lo que queremos.
Híjole, no creo que esto, no creo estar de acuerdo con eso, o sea, de alguna manera, mira, no es que yo renuncie a mis expectativas, yo tengo mil planes y quiero hacer muchas más cosas, pero digo ¿Qué puedo hacer hoy para el plan que tengo mañana? ¿Qué se puede hacer ahorita? ¿Soy muy una persona de inmediatez, o sea, tú me dices vamos a, vamos a poner un negocio y yo ya estoy buscando el local, me explico, o sea, soy una persona muy ansiosa de reacción, entonces obviamente cuando, sobre todo cuando futureo en negativo, yo solita me descubro y digo no, a ver, a ver, hoy qué voy a hacer? A lo mejor sí mi constante actividad me evita futurear, no tengo tiempo, entonces ahorita estoy contigo y cuando termine de aquí me voy a ir a algún lado y luego voy a agarrar un libro, o sea, yo estoy en constante actividad y a lo mejor esa es mi manera de no clavarme, de no sentarme como a pensar.
Decía Sócrates que sufrimos más en la imaginación que en la realidad.
Claro.
Ahora, tienes a alguien porque bueno, tú eres psicóloga, terapeuta y tú eres este sounding board, este espejo que le ayuda a la gente a darse cuenta de de estos modelos mentales con los que está operando y que tal vez no ven. ¿Tú tienes a alguien que te ha funcionado a ti o alguna práctica que te ayuda a aterrizar y a ver las cosas de una manera objetiva, que a veces vemos el árbol y no vemos el bosque?
Sí, por supuesto. Parte de no volverme psicóloga, ya sabes, analista, sí, también es ser humilde. Entonces he trabajado en grupo y tengo una terapeuta, la doctora Queta Gómez, que me aterriza, que ya sabe que cuando estoy así en conflicto voy y le pido ayuda y sí, y aprendo mucho de todas las que han trabajado conmigo. Yo lo que me pasa es que cuando yo me casé, yo le dije a mi marido, a ver, yo me casé estudiando la carrera, me casé de 21 años y entonces le dije a mi marido, bueno a mi novio, dije yo te quiero avisar que yo no estoy estudiando para colgar mi título en la cocina, o sea, yo estoy estudiando para ejercer, me parece un desperdicio que las universidades tengan estudiantes que no van a producirle al país, que nada más estudian para colgar el título y que no, entonces yo no, yo sí quiero ejercer, quiero. Y él me dijo sí, no problem, de hecho ha sido un gran compañero para mí, un gran impulsor de mi carrera y entonces de alguna manera yo también quería la familia, porque te digo que para mí la familia es muy importante y combinar las dos cosas es difícil, porque el trabajo está diseñado para los hombres, los hombres inventaron salir a las oficinas, las mujeres no, si lo hubiéramos inventado las mujeres lo hubiéramos hecho de diferente forma como los hombres lo inventaron, entonces no hay hora de ir a recoger niños al colegio, no hay hora de sentarte a comer, en fin. Entonces yo hice mi modelo de tal forma que yo pudiera ejercer como mamá sin culpa, o sea, ir a la clase de natación y al ballet y al festival, pero también ejercer mi profesión bien y me podía dar el lujo porque mi esposo me mantenía y además el arquitecto me ponía el consultorio al ladito de mi casa sin entrada, independiente, pero entonces este modelo a mí me permitía como vivir los dos mundos de manera muy tranquila, de manera muy a gusto y yo quise compartir este modelo con otras psicólogas, porque la mayoría pues somos mamás, entonces recibo, bueno, recibí por muchos años psicólogas que acababan de salir de la carrera, que empezaban a hacer su vida profesional, pero que les daban el anillo, tengo una mano buenísima, todas las que trabajaban conmigo se casaban, no les daban el anillo, las pedían, se casan, Mi marido decía ¿Ahora a qué boda nos toca ir? Te puedo decir que He ido a 20 bodas, ¿No? Pero yo les decía, una vez que se casaban o una vez que se embarazaban, le decían yo aquí no te quiero todas las tardes, yo te quiero dos tardes o tres para que des consulta a niños, porque no puedes dar un consejo a una mamá si tus niños los cuida una nana, o sea, era muy importante ser coherentes. Entonces este modelo lo clonamos, sirvió. Te puedo decir que la doctora Fredel Visu que quiero muchísimo, llevaba 20 años trabajando conmigo, desde que salió de la universidad, hoy es una doctora buenísima, trabaja de manera independiente y me siento muy orgullosa de verla crecer, ¿Me explicó? Y como Fredel te puedo decir muchísimas más que han trabajado conmigo y que hoy son psicólogas independientes y trabajan por su cuenta, pero con mi modelo y eso me da muchísimo gusto, porque además quitamos la culpa, es horrible, las culpas, las mamás todas tienen culpa y por culpa cometemos muchos errores y entonces lo que quiero exactamente es transmitir a otras mamás que tienen otras profesiones que podrían combinar y quitarse la culpa.
Ahora, tú tenías como dices, una vida muy tranquila, muy bonita y decidiste tener un tercer hijo y eso te trajo pues una transformación de vida y un aprendizaje increíble. Cuéntame un poco qué fue lo que pasó y cómo fue el antes y el después.
El antes era libro escrito, el antes era mi libro escrito, Julia se va a casar y el vestido de novia y las arras y el no sé qué, iba a tener niñitos, o sea, era el libro típico de una mujer mexicana clase media, todo iba en orden perfecto, ¿No? Y de repente dices, no, pues ya el tercer tres hijos, pero todo era pensado, yo decía no, porque además tengo dos hombres primero y cuando tienes dos del mismo género hay rivalidad, el bueno, el malo, el bonito, el feo, el obediente, o sea, si premias a uno, el otro automáticamente queda castigado, o si castigas a uno, el otro te dice ¿Verdad que yo no, verdad que yo sí me porté bien, tengo dos hijos.
Hombres y lo veo todos los días?
Entonces dije no, viene el tercero en discordia. ¿Niño o niña? Internamente moría por una niña, yo decía no, quiero una niña para ponerle moños, para ir de compras, un poco pues por la identificación, entonces me embaracé, pero en aquel entonces, te estoy hablando de los años 80, mi niña nació en el 83, pues los ultrasonidos te decían que ahí estaba el niño, pero nada más, no sabíamos el género, y bueno, nace mi niña, bueno, mi libro estaba ya palomeado todo, ¿Me entiendes? Maravilloso, pero no, me la subían al cuarto y me decían que tenía frío, y pues yo le hablé al pediatra, pero ya sabes, mamá tercera ay doctor, pues cuando acabe su consulta le viene a echar un ojo a mi niña, no sé qué, porque todo está perfecto, habían dicho que estaba muy bien. OK, y el pediatra llegó a las 9 de la noche, o sea 12 horas de las 9 de la mañana que nació a las 9 de la narde que llegó el doctor Jorge Legorreta y me dijo, no, tu niña no tiene frío, tu niña no tiene oxígeno, tiene una cardiopatía, y yo todavía le dije un soplo, no, ojalá un soplo, no sé, y quiero traer a mi maestro, ¿No? Cuando te dicen eso Oso, se te cae el mundo. Yo, mi esposo ya no estaba ahí, ya se había ido a la casa a cuidar a los niños, pero además mi esposo era de ponles suéter, que no anden descalzos, ya sabes, y yo, mi esposo es hijo único, entonces estaba muy cuidado, y yo soy la cuarta de cinco, entonces para mí los niños podían andar descalzos. Y lo primero que pensé, dije, es mi culpa, no es mi culpa, seguro algo hice mal, mi esposo ya no me va a querer. Bueno, me vino una serie de pensamientos terribles y obviamente dije mi niña se va a morir, y yo no, o sea, esto no estaba en mi libro, por eso es que surge la idea del libro, porque me di cuenta que yo ya tenía la medallita, el ropón, yo ya lo aseguraba, y cuál aseguraba, o sea, la niña se estaba muriendo, le había faltado oxígeno, no sabía yo si se iba a quedar como un vegetal. El pronóstico de los médicos era lo mejor que te puede pasar, me lo dijo un médico, lo mejor que les puede pasar es que su niña se muera, está rete duro eso, ¿No? Porque ha perdido oxígeno, porque le falta la mitad casi del corazón, no es viable, y ahí te entra una rabia y dices, no, pues cómo que no, esta niña va a vivir, a lo mejor un poco egoístamente, no, a mí no se me muere y que me la dejen como sea, pero me di cuenta que tenía que tirar el libro, que tenía que lo que tengo hoy es que la niña vive, punto, no tengo más ganancia, más que vive. Y ahí fue como empecé a aprender a futurear, ¿No? ¿Porque y podré ir al colegio? Y el doctor me decía, señora, no le puedo decir nada, o sea, vamos a esperar, porque además el caso de Juli, mi hija, es un caso del cual en el 83 no sobrevivían, ella sobrevive y sobrevive Oso de una manera maravillosa, o sea, no solo perdió oxígeno y tiene la mitad del corazón. Hoy te puedo decir que es una mujer de la que me siento orgullosa, es una mujer de 38 años, psicóloga, directora de mi fundación, es una niña que le dio sentido a mi vida, que le dio unión a mi familia, porque los hermanos se solidarizaron, Me enamoré más de mi marido cuando vi mi marido empezó a sacar todo su historial patológico mi primo tenía un soplo, yo tenía taquicardia, o sea, como buscando que yo no me sintiera culpable, me explico, o sea, descubrí el gran valor de tener un compañero de vida, el gran valor de unos hijos que se solidarizaron con su hermanita, y descubrí el valor de ella, porque la que nos enseñó a todos fue ella. Un día, te cuento, me la encuentro chiquitita, la operaron a los 3 días de nacida, luego a los 2 años de edad, luego a los 3 años de edad, Luego a los 11 años de edad, o sea, su vida era cateterismos, medicinas, todo, ¿No? Y pues estaba como mapa su cuerpecito, pues tenía cicatrices y un día la descubro frente a la luna del espejo de mi vestidor, así paradita, ya sabes, viéndose, y yo dije, ay pobrecita, se está viendo las cicatrices, ¿No? Y le digo Juli, ¿Qué haces? ¿Que ves mamá, estoy viendo que tengo un cuerpazo? Cuando una niña te contesta eso a los tres años, dices claro, mija, tienes un cuerpazo, y la panza le salía de aquí para abajo, o sea, ella venía ya con un chip resiliente. Entonces, de verdad ha sido una gran maestra de vida para todos nosotros, o sea, es positiva, es alegre y bueno, ya ha resultado que las 12 horas sin oxígeno, pues hasta ahorita no se le ha notado, ya le hicimos la cucaracha, hasta Covid ya le dio y no le pasó nada, el Covid llegó y le hizo lo que el área Juárez.
Julia, has has hablado de culpa, ¿No te sentiste culpable? ¿Las mamás se sienten culpables cuando trabaja? ¿Cuál es el rol de la culpa en una persona? Yo hablo mucho de vivir vida sin culpa, nos da culpa hasta, por ejemplo, yo hablo con muchos empresarios que durante Covid les fue bien y les da pena decirlo, se sienten culpables. ¿Cuál es el rol de la culpa?
La culpa es como que te jala a ser solidario, como que es la parte humana. Yo sí creo que la culpa es muy de los seres humanos, como no querer ser malo, no querer ser injusto, y la culpa viene de los libros escritos, o sea, las mamás, o sea, el libro escrito de las mamás mexicanas es Sara García, ya sabes, esas películas mexicanas de que la mamá tiene delantal, hace galletas y comprende. Entonces si yo no cumplo con el estereotipo de mamá que me vendieron en mis libros, mi bisabuela, mi abuela y mi madre, estoy fallando. Entonces creo que la culpa viene de esas expectativas que volvemos exigencias y no es mala, pero si se te pasa la mano, te hace cometer errores, o sea, sí es buena tener cierta culpa, pero una culpa funcional, una culpa que te ayude a reparar, que te ayude a mejorar, pero que no te, que no te tire para abajo, de manera que dices, pues ya. Y las mamás somos muy soberbias, las mamás creemos que somos soberbias para lo malo, es decir, por mi culpa se le bajó la autoestima, a la mejor como de chiquito no lo abrace suficiente, por eso ahorita no está bien en la escuela y yo siempre le digo ¿Y cómo lo hiciste para que la retina reflejara la luz? ¿Y se me quedan viendo así, no, pues no, claro que no, tú no eres la responsable de todo y el niño camina, habla y ve y el hígado le funciona y tú no tuviste nada que ver, tampoco eres tan poderosa como para que no la abrazaste un día y el niño ya se traumó, o sea, yo trabajo mucho con eso, con las mamás porque y más ahora, mira, ahora tienes la teoría del apego, la teoría de la independencia, la teoría del mindfulness, la teoría de, o sea, hay tal cantidad de información que entonces te das cuenta de todo lo que no has hecho con tus hijos, o sea, si yo me pongo a leer todos los libros, uno dice que debo de hacer una cosa y el otro dice que no, entonces a quién le hago caso? Hay ahora la teoría del colecho, el colecho es que tu hijo duerma contigo en tu cama y lo apapaches y lo acurruques, porque si no le va a faltar seguridad, sí, pero si tú a un niño lo tienes en la cama todos los días y lo apapachas y lo cobijas, el día que le digas vete a tu cama, pues el niño va a decir yo solo no puedo, o sea, todo tiene un sí, un pro y en contra y las mamás que no tienen la profesión y que oyen, ya no saben a quién hacerle caso, entonces esto genera todavía más culpa porque lo que leí, híjole, no, nadie. ¿Además las redes sociales, Oso, las redes sociales, dime quién pasa un live gritoneandole al niño, dándole nalgadas, o sea, quién pasa una mañana para ir al colegio? El zapato, el peine, el marido gritándole a la esposa, eso no lo pasa, te pasan así como todo bonito, entonces llega un momento que tú dices hijo, pues yo no me parezco en nada a estos modelos de identificación que me venden que son perfectos y entonces me siento culpable, o sea, si conforme hemos avanzado en redes y en teorías y en conocimientos también hemos avanzado en culpas porque me ponen modelos de identificación irreales.
¿Cómo lidiar con eso? Y más allá de mamá, como persona, como emprendedor, como papá, ¿Cómo lidiamos con la culpa?
Yo creo que tenemos que hacer un curso de manejo de redes emocional. No, o sea, a mí me encantaría decirle por ejemplo a los adolescentes, a ver préstame tu Facebook o tu Instagram, vamos a ver qué vendes, a ver asómate, sacaste esa foto en Acapulco como para qué, para que vean tu cuerpazo, ay, pero no quiero que me tomen solo, No, entonces si no quieres no saques esa foto, o sea, como un curso de sentido común, porque creo que hemos perdido eso, el uso del sentido común, le hacemos caso, bueno la Wikipedia, le hacemos caso todos, nadie cuestiona la fuente y entonces eso hace que todos tengan razón y mi sentido común a la mejor no es tan bueno. Yo creo que la persona que mejor te conoce eres tú misma, creo.
Ahora hablas de que la pandemia o el peor mal del siglo XXI es la sobreprotección. Si creo que vivimos esta generación de cristal propiciada por nosotros mismos como papás, queremos tener todo bajo control y evitar todo lo malo que tal vez malo entre comillas nos pasó, nos faltó. Cuéntame un poco más de cómo piensas de eso.
Mira, yo creo que la sobreprotección es, yo le llamo el amor que hace daño, es por un lado, internamente el sobreproteger conlleva agresión, si yo te sobreprotejo, te agredo porque no te creo.
Explícame un poco más, sin mí no.
Puedes, yo te tengo que cuidar, yo te tengo que hacer, no eres fuerte para la adversidad, ese es el mensaje, No le digan que se le murió el conejo, no, no, no, no, no, no vayan corriendo por otro conejo, el niño tiene que ir aprendiendo lo que es la muerte, lo que es la pérdida, porque el día que se le muere el abuelito, pues qué va a pasar, si empezamos con el conejo, pues la cosa va a estar un poquito más asimilada, ¿Si me explico? Entonces yo creo que la sobreprotección trae atrás una agresión, trae atrás un egoísmo, muchos papás me dicen, ay no, que se duerma conmigo ahorita que se me apapacha, luego cuando sea adolescente no me va a hacer caso, entonces tienes un hijo utilitario, o sea, tienes un hijo para que te, para que te satisfaga, no lo tienes para que él crezca, ¿Si me explicó? Y falta valentía. La sobreprotección también es cobardía, porque es atreverse a dejarlos caminar, a dejarlos volar chihuahua y volvemos a la culpa, si algo les pasa va a ser mi culpa, ¿Por qué no? Hay cosas de Dios, hay cosas de los otros y hay cosas tuyas y los papás creemos que somos dueños de todas las cosas, no hay cosas solo tuyas y si Tu hijo tiene 17 años y pisa el acelerador, tú no estás ahí para quitarle el pie del acelerador, sí me explicó, o sea, no estás ahí en su lóbulo prefrontal que está en remodelación y que le dice písale a todo lo que da, eso es parte del desarrollo, parte del desarrollo neurológico, parte de ser joven y no está en tu control.
¿Dónde está la línea? ¿Dónde está la línea entre ser un ejemplo y ser un guía y ser un apoyo y ser un, no sé, aprensivo, un padre sobreprotector?
Mira, la línea está primero, yo creo que los primeros años de vida son fundamentales, no definitivos, porque siempre estamos cambiando, pero lo primero es tener un hijo y no pensar tengo un hijo porque quiero ser papá, porque quiero que le vaya a la América, tengo un hijo porque quiero darle al mundo alguien útil, o sea, pensar en el hijo como alguien que no es tuyo y que lo tienes que dejar listo para que sea funcional y en los primeros años de vida darle a este niño límites, o sea, lo que yo digo, amor, cuidado, pero también adversidad y exigencia, o sea, los cuatro elementos de la resiliencia. Y si tú haces a un niño fuerte, si lo haces fuerte, lo haces feliz, no quiere decir que no sufra, el sufrimiento te hace apreciar la felicidad, cuando no te tocó ninguna paleta, el día que te tocó la paleta la disfrutas al doble. Hay muchos papás que usan a los hijos para cumplir sus propias expectativas, es decir, le voy a comprar el coche de pedales porque yo no tuve coche de pedales, sí, pero eso es tu problema, deja que el niño lo desee, porque si tú lo deseaste tanto, no lo tuviste, OK, qué mal, pero tu hijo ni siquiera ha empezado a desearlo, le vas a castrar la ambición, no sé cómo explicarlo. Entonces yo creo que lo básico es dar en la primera infancia límites claros, dar ejemplo, o sea, de responsabilidad, de valores y poco a poco comprometer a ese niño con lo que le has dado. Yo creo en ti. ¿La profecía se llama la profecía autocumplida, no? Tú eres honrado. Yo me acuerdo la primera vez que uno de mis hijos agarró dinero de mi cartera y me faltaba y dije alguien lo agarró, yo no mi vida, yo cómo voy a pensar que fuiste tú si tú eres un niño muy honrado, si eres un niño que dice siempre la verdad. Bueno, llegó un momento que el pobre no pudo, ¿Verdad? Con la culpa y sacó el billete, o sea, si yo profetizo que tú vas a ser alguien importante, ya te estoy comprometiendo. Yo tengo un papá y una mamá en el cielo y me siguen comprometiendo, sí me explico, o sea, y pienso en ellos y digo OK, mi papá estaría orgulloso si ahorita viera mi libro, mi papá vio uno de mis libros y hazte cuenta, bueno, qué te puedo decir, el best seller del planeta era yo, mi papá me mandaba un mensaje de eres lo máximo y entonces te compromete. ¿Yo creo que eso es algo que tenemos que hacer los papás en un momento dado, sí? Decir oye, me parece esto, yo creo esto, no sé tú, concederles que ellos hagan la reflexión, yo creo que ahí está la clave y luego dejarlos volar, eso cuesta un chorro de trabajo. Híjole. Y estás viendo, mira, ahorita que yo soy mamá y abuela y veo decisiones que ellos toman que no necesariamente serían los que yo tomaría, lo que hago es recordar cuando yo tenía esa edad y recordar cómo me hubiera sentido si mi mamá y mi papá se hubieran metido en mi casa, decirme no hagas esto y si hagas esto me hubiera caído regordos.
¿Julio, ahorita al principio de la entrevista hablaste de que sobre compartes experiencias personales privadas y tal vez has compartido experiencias de cuando eras joven, que no necesariamente sería el mensaje le quisieras dar a tus hijos No, Y eso yo lo hago mucho, yo hablo de muchos temas que bueno, en mi casa nunca se tocaron, que probablemente mis hijos vayan a escuchar en un futuro y hasta que mi esposa de repente me dice oye, esto lo van a oír tus hijos? ¿Pues sí, quién soy yo? ¿Hay veces que no sé si es lo correcto, hay veces que no sé si puede ser totalmente transparente con quién eres, con tus errores, con tus hijos, cómo piensas en eso?
¿No, de hecho yo te voy a decir ahorita te compartí lo de mi hija, pero le pedí permiso, o sea, le dije voy a el Oso, me va a entrevistar y seguramente va a salir el tema, te importa? Me No, adelante, porque además es una historia feliz. Lo que ella siempre me dice oye, aclara que la niña sin oxígeno está sana y está bien, porque ya sabes, la gente se queda con la idea, pero sí, sí pido autorización, luego a ellos les choca un poco y lo que comparto es cosas chuscas o cosas.
Pero más allá que de compartir temas de tu hija, hablando de compartir cosas de tu experiencia como adolescente, tal vez cometiste un error o experimentaste ciertas cosas que no necesariamente le quieres dar luz verde a tus hijos.
Depende cómo las compartas. Y a mí mi mamá me compartió muchas cosas, por ejemplo, a mí mi mamá me compartió temas de sexualidad, porque en su tiempo no se hablaba de eso y ella dice yo llegué al matrimonio ignorante y eso me costó mucho trabajo, entonces ella decía yo quiero compartir, Digo, obviamente nos dio información sexual a mis hermanos y a mí, abierta porque ella lo sufrió, no compartió sus intimidades, pero sí nos dijo que esto le había costado trabajo. Mi papá por ejemplo nos llevó a conocer la vecindad en donde vivió y eso para mí fue muy significativo, o sea, wow, este señorón que yo veo que llegó a todo esto, vivió ahí y a mí me parece que fue muy enriquecedor para mí conocer partes no tan bonitas de la vida de mis padres. Yo creo que no hay que hacer demasiado, vamos, porque además que le importa a la gente tu propia vida, Yo estoy acostumbrada a oír la vida de los demás, pero yo creo que el compartir tu vida cotidiana, te hace que te vean humano, te hace que te vean un par y eso me parece, por lo menos en mi profesión, muy importante.
Es ahí a donde iba. Entiendo que la vulnerabilidad conecta, ¿No? Hablas tú mucho de empatía y la empatía conecta, pero ¿Dónde está el rol del papá? Porque el papá tal vez no es el amigo, no es el par, el papá tal vez tiene que tener un rol que para el, que tal vez esa vulnerabilidad, no sé, no estaría bien.
Sí, está bien, te voy a explicar. Hoy en día tenemos muchísimos niños que vienen porque quieren ser niñas. Está el tema de los gays y del bisexualismo y de todo esto, ¿No? ¿Qué pasa? Tienen una mamá comprensiva, que hace que valida sentimientos, que está ahí y un papá que nunca se pone triste, que es fuerte, que sabe todo, que no sé cuánto. Entonces el niño que ve este modelo tan inalcanzable, porque yo sí me pongo triste, porque yo sí hago berrinches, porque a mí sí me gusta Frozen y brilla, entonces dice si, me gusta Frozen y brilla, yo no me parezco a mi papá, soy gay y tengo niños gays de 5 años, oso, no es como si me dices que eres doctor emérito de energía nuclear, o sea, no, a los cinco años no te ha dado tiempo de tener una identificación sexual, ¿Sí me explicó? Entonces yo necesito la vulnerabilidad de ese papá para que retome un modelo y decirle los hombres lloran, a los hombres les gustan los brillos, los hombres también se ponen tristes, ¿Sí me explicó? He tenido, aquí tuve un chiquito que le gustaba Frozen y quería el vestido de Frozen, el papá mezcla de mexicano y árabe, o sea, dos culturas machistas, grandotote, y el niño era dulce, le gustaba las canciones, la poesía y entonces el papá se enfermaba cada vez que lo veía deambular con el vestido de la hermanita. Los traje al consultorio, mandé hacer unas capas blancas, compré diamantina, estrellitas, no sé qué, y los puse a los dos, padre e hijo, a que se hicieran su capa de reyes del hielo. Eran los reyes del hielo, era darle una vía masculina al gusto, el papá, ya sabes, muy tieso y el niño le decía ponle, ponle más estrellitas, ponle no sé qué, y se hicieron su varita porque no había rey del hielo. Y les tomé foto y el papá me decía, no lo vas a subir a redes, ¿Verdad? No la voy a subir a redes, no te apures. Pero no sabes cómo sirvió que el niño viera a su papá como rey del hielo y vio que ponerse brillantina no te cambia de género, ¿Sí me explicó? Entonces yo sí creo que los papás de hoy tienen que mostrar vulnerabilidad para romper estos patrones de los hombres son machos y no sé cuál, porque también por eso tenemos tanta violencia de género y por eso tenemos tantos roles y tantos niños confundidos. La confusión de identidad sexual hoy es un tema, es todo un tema. ¿Por qué? Pues porque ya me abriste la capa. Entonces puede ser B, o sea, no sé cuántos géneros hay, yo los respeto, pero me parece que le estamos pidiendo a los adolescentes de 14 años que a esa edad decidan si van a ser médicos o ingenieros o qué, y no pueden, tampoco pueden decidir quién va a ser su ideal pareja sexual, ¿Sí me explicó? Muchos vienen y se sientan aquí y me dicen soy gay y le digo, cuéntame con tus relaciones sexuales satisfactorias. Ah, no, no, nunca he tenido una relación sexual. Son gays de cabeza o de concepto, ¿Sí me explicó? Y creo que esta es una epidemia que a la larga va a traer repercusiones, tanto si, cómo te puedo explicar, hasta el día de hoy no hay ni la célula madre, ni el gen, ni nada orgánico que nos diga este es homosexual y este es heterosexual. No lo hay hasta ahorita. Entonces hay mucho componente social y emocional para decidir tu afectividad erótica, ¿Sí me explicó? Y esos componentes tienen que sanar, porque si hacemos modelos muy rígidos de lo que es ser hombre y de lo que es ser mujer, obviamente el que no entre pues va a ser el rol. Se polariza y entonces y luego sufre porque cuántos homosexuales se casaron porque había que casarse y tener hijos y luego se salen del closet y dejan una familia destrozada.
Si, es que aquí estás hablando de, creo que dos dimensiones de la definición de género de preferencia sexual. Una es la afectiva o de otra la erótica y hoy como no está tan claro, entonces no encajo en una, pues entonces definitivamente tengo que ser todo de la otra.
Claro, o también en cuanto a género, o sea, porque hay género, hay reproductividad, que sería lo erótico, y hay afectividad de hecho son cuatro el género, los vínculos afectivos, el erotismo y la reproductividad. Entonces el que quiere operarse para cambiar de género tiene un conflicto con su género, pero no con su afectividad. Esto es algo complicado porque entonces a lo mejor a mí me gustan los hombres, pero quiero ser hombre, entonces no soy homosexual aunque me opere, o sí, ya sabes, o sea, si esto es difícil para cualquiera, ahora imagínate para un adolescente que no sabe si va a estudiar esto o esto o esto. Cuanto más amplías la gama de elección, más difícil es la elección. ¿Es lo que yo llamo la tiranía de la abundancia, o sea, cuando hay tanta abundancia eliges uno y cuántos dejas?
Es la paradoja de la elección, entre más opciones tienes, menos fácil es decidir.
Exacto, y esto pasa en las compras, pasa en la identificación sexual, en las carreras, en la pareja no, porque además ahora en Tinder tengo un catálogo y este no porque este está feo, este tiene bigote, este no sé qué. ¿En mis tiempos pues era el que te pelaba y el que a ti te pelabas y o sea, cómo te diría? Como que no le poníamos tantos requisitos y yo creo que esto es algo que genera conflicto y volvemos otra vez y que genera culpa.
Ahora, Julia, llevas 30 años trabajando con niños y adolescentes, pero te has especializado en un área de un impacto brutal, pero un área muy complicada. ¿Cómo llegas a tu práctica en abuso sexual?
De una manera muy dura, muy dura. Mira, yo invento Antenas. Antenas es un. Un extraterrestre, es una animación que yo manejo a control remoto y Antenas solo habla con los niños. Antenas yo lo creo como una imagen primero y luego le doy animación y lo uso como una herramienta en mi consultorio. Antenas tiene su consultorio, su cuartito, tú entras, está en la pantalla y si le llamas sale y te habla y te ve. Antenas no habla con niño, no habla con adultos, solo habla con niños. Y yo lo puse como una herramienta más en mi consultorio, pero cuál fue mi sorpresa que como el niño se veía en privado, sin la vista de los adultos, con un extraterrestre que no se parecía a nadie, ni juzga, ni sabe nada, porque Antenas no sabe nada de la tierra, Antenas no sabe lo que es un papá, ni una mamá, nada, y pregunta. Entonces claro, cuando empieza a preguntar, yo le pregunto a un niño. Oye, ¿Quién te trajo? ¿Como para iniciar, ¿Quién te trajo? Porque más el niño. No, los niños no venían por ese motivo, venían porque se hacían pipí en la cama, porque iban mal en la escuela. A la hora que entra el niño y me dice me trajo chucho, el chofer. ¿Ah sí? ¿Y qué es eso de chofer? Es un señor al que le prestan el coche los papás y juega juegos que No me gustan. ¿Ah sí? ¿A qué juegos? No, me da vergüenza contarte juegos en el baño de visitas, porque ahí nunca entra una mamá. Y entonces yo empiezo no. ¿Ah sí? ¿Y por qué te da pena? Cuéntame. Porque si no me cuentas me puede pasar a mí. Y los niños son tan generosos que por proteger antenas le cuenta a ¿Qué es el juego? Un juego de bajarse los pantalones. Antenas. Y empieza a relatarle antenas, todo. Y yo tengo al chofer afuera esperando al niño para regresarlo a su casa. Entonces me topé con el abuso sexual sin ningún conocimiento. A mí en la universidad no me enseñaron a tratar ese tema, no lo abordaba, no lo veía, no. Y de repente me lo topé aquí y entonces se me ocurrió decirle antenas hace así sus antenitas. Entonces le dije, si tú me das permiso yo le transmito todo esto a la señora que te metió aquí. Me dijo, es que Chucho me dijo que si yo hablo mata a mi mamá, por eso yo te lo cuento a ti antenas, porque tú no hablas con adultos. No, yo no voy a hablar, le voy a mandar por microondas la información a Julia. Yo inventé de la manga, me lo saqué y el niño lo autorizó. Entonces ahí me di cuenta que había muchísimos secretos de los niños que dolían, muchísimos. Y mi propia hija me dijo mamá, cuando me llevaban a operar yo decía ¿Por qué mi papá le permite a estos señores que me lastimen? Y mi mamá todavía es amable con ellos, o sea, me di cuenta que el pensamiento infantil era muy diferente. Y entonces es cuando ya me empiezo a dar cuenta de ilícitos nosotros. Yo puse la. Mi fundación está inspirada precisamente en mi hija, que fue la que me dijo mamá, me hubieran explicado de qué trataba la cosa. Entonces yo pongo antenas en los hospitales públicos en la Ciudad de México para ayudar a los niños supuestamente a que entendieran que les iba a pasar y que luego se iban a sanar, ya sabes. Pero entonces los niños empezaron a sí, yo aquí no me quiero ir del hospital, aquí me dan tres comidas y tengo una cama para mí solo, porque en mi casa. Y entonces empezaron a hablar de maltrato, de abuso, de violencia, niños quemados deliberadamente en Tacubaya, o sea, empiezo a recibir una serie de información y dije no puedo quedarme con esto así. Y entonces acudí a la autoridad en aquel momento y le dije oiga, usted me tiene que conocer, yo soy de mi casa, pero yo tengo esta herramienta y me está pasando esto. Y afortunadamente dijeron sí, y esta herramienta sirve mucho. Y entonces ahora sí estamos en muchas fiscalías, yo quiero abarcar toda la República Mexicana, quiero que Antenas esté en todas las fiscalías, porque está probado que Antenas, ahora sí que suena muy poco científico, les saca la sopa a los niños así, y eso es en beneficio de ellos.
¿Y eso en que ha evolucionado? ¿Porque una cosa es, OK, te ponen a un niño, le sacas la sopa y Pero tú estás haciendo una gran labor preventiva y además de educación, porque bueno, supongo que para un papá que se entera que Chucho, qué haces como el papá?
¿Sabes lo que me dijo el papá? ¿Lo voy a mandar matar, no? Dije, ahora voy a ser cómplice de un asesinato también, porque además la gente no confía en la justicia, porque es verdad que la impunidad es enorme en este país. Entonces, ¿Esto en qué ha evolucionado? Bueno, ha evolucionado en hacer un programa preventivo que se llama Escudo de la Dignidad, en explicarles a los niños que son únicos, que no hay otro como tú, no te puedo reponer y por eso te tienes que cuidar y no puedes permitir que alguien te haga trastadas. Y le puse palabra trastada para generalizar, porque un niño no tiene un pensamiento erotizado, entonces yo no le puedo decir que si le tocan los genitales es peor que si le pican un ojo, ¿Sí me explicó? No quiero prejuzgarlos. Entonces hablo de golpear, ofender, tocar o enseñar genitales o forzarte algo que apachurre tu corazón. Los papás obligamos, pero no forzamos. Si tu papá te fuerza, te apachurra, si te jalonea o si te obliga algo que no es para tu bien, ¿Sí me explicó? Ese es un programa preventivo que ha dado muy buen resultado y que también ha sido buenísimo para detectar, porque hay niños que tal cual dicen, está trastada me pasó, tuve la gran oportunidad OSO, de trabajar de la mano para las estancias infantiles, me pidieron ayuda y eso me encantó porque pude llegar a toda la República Mexicana para capacitar a las responsables de esas estancias en el Escudo de Dignidad. ¿Entonces los niños sabían cuáles eran las trastadas, los niños que estaban en la estancia lo sabían y entonces era muy fácil detectar, supervisar las estancias, porque yo teníamos una unidad móvil, se paraba en una estancia, yo sacaba a los más parlanchines, se subía uno a platicar con antenas y le decía hola, oye y aquí, aquí hacen trastadas? Sí, la seño Lupe, déjale el pelo. El niño ya identificaba y entonces yo podía reportar a Sede Sol y Adif todo lo que pasaba. ¿Entonces yo creo que sí hay que prevenir, no? ¿Porque los papás que decimos que no te toquen ahí, que no te toquen, pues sí, pero si es un señor de este tamaño grandotote que me amenaza, pues me dejé tocar y por eso no lo digo, porque desobedecí, sí me explico? ¿Entonces hay que decirles a los niños, no, lo que te salva es tu voz y decirles a los papás, por favor no los regañen, no hagan cara, traten de ser actores, ves cómo sirve el teatro? Trata de hacer cara, de pócar para que el niño te diga lo más que puedas. Esto ha sido para mí una misión muy importante, me genera muchas frustraciones, te voy a ser franca, porque así como te digo que en Chihuahua, estoy orgullosa de Chihuahua, estoy orgullosa de Hidalgo, hay algunas fiscalías que bueno que me gustaría que lo hicieran mejor, me gustaría que lo usaran más, pero bueno, eso ahí no tengo control. ¿Pero por un niño que sale avante, por un niño que puede rescatar, carga espilas como para unas 10 frustraciones, cómo.
Puedes detectar como papá si hay algo mal? Digo, está claro, mis hijos acaban de pasar por el Escudo de la Dignidad e hicimos el taller y es increíble lo que estás haciendo, pero para alguien que tal vez tiene una medio inquietud como papá, de repente no nos, no sabemos ni siquiera que están expuestos a este tipo.
De ahí vuelvo otra vez a retomar nuestro sentido común, nuestra intuición, si a ti algo no te late, hazle caso, si tu niño cambió radicalmente de conducta y estaba feliz y ahora no, hazle caso, o sea, hazle caso a tu sentido común, Nadie conoce mejor a tus hijos que tú, es lo que yo quiero que los papás entiendan, o sea, los psicólogos sí te ayudamos todo, pero no sabemos más de lo que tú sabes, el valor del conocimiento de un niño es de los padres y entonces yo sí le diría a los papás, si algo no te late, si notas al niño rarito, si hace cosas que ya no hacía, por ejemplo, ya controlaba esfínteres y se está haciendo pipí, hay que rascarle, hay que investigar y si tienes duda, acude, acude a pedir ayuda porque más vale prevenir, es como si lo notas pálido, igual lo notas pálido un día, bueno pues dos, pero si ya lo notas pálido tres días y además se retuerce la pancita, pues lo llevas al doctor, igualito hazle, vamos a los psicólogos, o sea, no es que esté haciendo promoción, pero si hay que hacer uso de los conocimientos que hoy tenemos. Yo me doy cuenta yo misma con mis tres hijos, yo hubiera sido, hubiera recibido muy buena ayuda de psicólogos en muchos aspectos que ahora detecto, digo ya tarde, pero que ahora detecto y ellos mismos también, o sea, te puedo decir, uno de mis hijos odia el circo porque el papá les compraba todo y luego decía ahora sí ya me quedé pobre, ya no compro nada y entonces él a sus cinco añitos decía ya nos quedamos o ya nos quedamos pobres, o sea para él el circo era una angustia de que el papá, no sé, íbamos a pedir limosna en las calles o algo así, jamás se me pasó por la cabeza eso, digo, no es ningún trauma grave y salió a la luz, te cuento, porque ahora con los nietos dije ay qué lástima que ya no existen los circos como eran y decía ay qué bueno, ay no, qué bueno que no existen los circos, qué cosa tan horrible. Y entonces es cuando me entero, ¿No? Digo, no, espero que no le haya afectado, bueno un poco porque tiene ahora, no sé cuántos animales tiene, si le encantan los animales, de alguna manera hizo su circo, pero lo que te quiero decir es, a todos nos sirve que alguien de afuera vea objetivamente lo que nosotros vivimos subjetivamente, porque lo vivimos a través del amor, a través del miedo, a través de la culpa o a través de la ilusión. Entonces yo sí creo que los papás tenemos muy buena capacidad para captar, es más, una mamá te dice no, mira, ya le veo los ojitos, esos ojitos son eso tiene un gran valor y se ha perdido.
Y dime algo Julia, todos creo que podemos asumir o imaginar que un episodio de abuso sexual o de violencia en un niño tiene un impacto serio en un adulto cuando crece. ¿Cuál es el verdadero impacto? ¿Y se puede mitigar, se puede tratar?
Mi eslogan es mientras no hayas cumplido 99 años hay algo que hacer por ti. Yo creo 100% que los seres humanos podemos renovarnos y mejorar cada día. Quiero contarte esta anécdota porque es el mejor ejemplo. Tuve una chiquita, como tengo tantos años, pues mis pacientes ya son papás. Tuve una chiquita que vivió abuso en una playa de México, no fue una violación, afortunadamente el papá llegó a tiempo porque el cuidador de la casa que alquilaron se había metido a querer abusar de ella y yo le di el escudo de dignidad y le dije que le habían hecho trastadas y que esa era una trastada y que ese señor no sabía pero ya lo castigaron y que su primita le había hecho la trastada de golpearlo, o sea, yo le di el escudo con esta intención y ella me lo contó, me dijo y se apachurró tu corazón todo eso tendría cuatro años la niña y luego me la volvieron a traer porque mi método es ser psicólogo de cabecera, o sea, no te detengo en un año aquí para nada, te doy seis sesiones, ocho cuando mucho, hablo con tus papás y vete a solucionar, pero aquí estoy. ¿Como está el pediatra? Me la volvieron a traer creo que en sexto de primaria porque bajó calificaciones o alguna cosa y por eso ella se acordaba de mí. Me la encuentro en un centro comercial con su niñita de la mano y me identifica y me saluda con mucho cariño y le dice a la niñ ay mira, yo iba con Julia cuando estaba como tú, algo nos pasó allá en Veracruz, ¿Verdad? Julia nos roba, algo nos pasó. Le creo que sí, ya ni me acuerdo. ¿Y qué tal? ¿Qué tal tus calificaciones de sexto punto? La niña no se acordaba, la niña lo registró como una trastada, no lo registró porque no tenía la connotación de la gravedad, no sé cómo explicártelo, y ese fue uno de los días más satisfactorios de mi carrera profesional. Como tú lo vendes, te lo van a comprar. Ahora que tengo niños de vientre subrogado o de probeta, yo les vendo y les digo wow, tú te fijas cuántas cosas hicieron para que tú llegaras al mundo, qué importante eres, ¿No? Yo nací como cualquier hijo de vecino, tú qué bárbaro. Y entonces te vendo tu vida desde un punto de vista en el que eres afortunado, los niños adoptados tienen papás de repuesto, a mí se me murió mi papá y me quedé sin nadie, o sea, yo creo que tú mismo puedes agarrar tu vida y verla blanca o negra, y ese es un ejercicio, ser feliz es un ejercicio, no implica.
No sufrir, sino ahí varios tratamientos para estrés postraumático, porque bueno, tal vez eso es como en el momento o si está más cerca del incidente, puedes cambiar la narrativa, digamos en tiempo presente. Tú hablas de que una de las cosas que más impactan o la capacidad de recuperación o de mitigación del impacto es entre antes lo hablen.
Claro, sí, ahora, mientras más pronto lo hables, porque un secreto guardado crece.
OK, entonces agarrarlo temprano, ¿Qué pasa cuando? Sí, pasa tiempo, y entonces imagínate que a esta señora que te topas, pues se entera a los 30 años que fue abusada sexualmente y tal vez entonces eso le genera un estrés postraumático mucho más fuerte y es mucho más difícil recontra esa historia y ciertamente ahora están habiendo tratamientos más experimentales, sobre todo con sustancias como MDMA, que ayudan justamente a conciliar y a recontar esas historias cuando no se puede hacer en el momento tan inmediato. ¿Tú qué sabes de eso o qué métodos utilizas tú para cuando pasa eso más adelante poder ayudar a la gente que lo sufrió?
Sí, hay un método que viene de Israel y es un método en el cual son una serie de sesiones en las cuales vas a hablar del abuso, siempre vas a hablar del abuso en todas las sesiones y se va a ir escribiendo un libro, se escribe un libro, puedes escribir los capítulos conforme tú quieras, pero el libro, el chiste de este tratamiento es que tú no eres el abuso, tú eres Julia o tú eres Pablito, y Pablito, además de lo que le pasó Pablito, le gusta el fútbol, lo hace, entonces el libro cuenta quién eres, cuenta qué te pasó y cuenta qué hiciste con eso, no el por qué, sino el para qué y cómo eso te cambia y cómo eso que te pasó tan duro te puede servir para crecer. Finalmente, resiliencia. Yo tengo muchas chicas que han vivido un abuso y que ahora son escuderas, o sea, que dan el escudo de dignidad a niños y el hecho de que yo pueda ayudar a que los niños no les pase lo que a mí me pasó, me sana, ayudar sana. Yo creo que esa es una muy buena terapia, yo he tomado algunos cursos sobre estas terapias resolutivas en las que en diez, quince sesiones trabajas, pero también resignificas, es decir, si significaba algo horrible, pues le voy a cambiar el significado y va a resultar que crecí a partir de esa adversidad y que no voy a permitir que ese hombre me siga abusando. Tengo una chica ahorita llorando, me dijo no voy a dejar que mi tío siga abusando de mí todavía, o sea, ella se hizo consciente de que además del abuso físico que sufrió, abusaba en su cabeza, en su corazón, en su relación con otros, con su novio, porque le surgía el tío ahí presente y hacer consciente eso, ¿No? Como usar el coraje, usar la resignificación siempre ha dado resultados. Mira la generación de la posguerra, la generación de la posguerra es la precursora de todos los avances que tenemos hoy y mira que vivieron adversidades y traumas horribles y sin embargo son ejemplo.
Tratar a alguien que sufrió el abuso tiene su método, tratar al papá o a la mamá de alguien que sufrió el abuso. ¿Que le dirías a estas personas?
Este método que te estoy diciendo incluye sesiones para el papá, para la mamá y el libro después se les lee, se les lee, son sesiones durísimas porque muchos, pero que no, no le vamos a quitar todos los tapujos, o sea, lo que hacemos es como destapar tan descaradamente de manera que ya no es novedad, ya, o sea, ya cuando yo veo, digo, ay, otra vez vamos a hablar de la voz, ay bueno, sí ya me encanta, porque quiere decir que ya le quitaste fuerza, ¿Me explicó? Y el libro este se lee, se lee a la familia o a los involucrados y hay llanto y se abrazan y no sé qué cierras el libro y lo guardas y de alguna manera simbólicamente cierras un capítulo y empiezas otro nuevo.
¿Julia, cómo te mantienes? ¿Me dijiste, no? Cuando logras salvar, rescatar, ayudar a alguien que sufre abuso, te recarga, pero estás metida en un ambiente de tragedia constante. ¿Cómo te mantienes objetiva, cómo te abstraes un poquito? ¿Cómo haces que no te, que no te duela?
Mira, quiero que no me duela, pero tampoco quiero que me sea indiferente, o sea, porque si me vale, entonces sí, para que veas, estoy en problemas, me alimento mucho de mi vida familiar, tengo una familia padrísima, tengo siete nietos, juego con ellos, juego a la escuelita, tengo un lugar en el campo que me llena de satisfacción, tengo a mi esposo, mi vida familiar es algo importante para mí. Me encanta leer, leo, uy, me gustan las novelas, leo para estudiar, pero eso lo hago aparte, pero leo para divertirme, la lectura me encanta, me gusta mucho viajar cuando se puede, o sea, trato de disfrutar momentos, mis. ¿Hoy, hazte cuenta, los viernes es mi día de mi cubita con botana, son tonterías, pero es mi, no? Entonces llegó con mi esposo a mi cubita y la botana y me hace ilusión.
¿Cuál es tu ron favorito?
Te digo, se llama, es un ron guatemalteco, Voltrán, se llama Voltrán. Voltrán, búscanlo, búscalo, delicioso. Bueno, el Zacapa también me gusta, pero el Voltrán sabe riquísimo, es más o menos. Pero bueno, lo que te quiero decir es, sí parto mi vida, o sea, sí estoy aquí y estoy en consulta y no sé qué, y salgo y oigo música, o sea, sí busco tener satisfactores, juego Candy Crush también.
¿Para alguien que quiere aprender más sobre abuso sexual, estrés postraumático, hay algún libro que recomendarías, además de lo que has escrito tú?
¿Híjole, aquí me pones en un predicamento porque tengo una memoria de chorlito, he leído muchos libros, hay libros de español, pero no te podría citar alguno la verdad, y no creo, o sea, yo creo que tiene que haber cursos, hay que ir a los cursos, el doctor Eusebio Rubio es un experto en sexualidad, hay muchos institutos, hay nuevas técnicas para los profesionales, pero quien ha vivido un abuso no te puedo decir si hay un libro, no?
Hablando de cursos, me comentabas que acabas de lanzar tu plataforma con conferencias, concursos on demand. Cuéntame un poco eso, ¿De dónde nace esta idea de tal vez expandir tu alcance y qué es lo que tienes pensado para esta plataforma en los próximos 12 meses?
Mira, la pandemia sí me enfrentó con grandes diferencias sociales, pero me enfrentó también con cosas muy positivas. Primero yo creía que si dejaba de trabajar, si me iba de viaje, iba a dejar solo el consultorio, iba a ir a la quiebra y me di cuenta que no, que puedo dejar de trabajar y que afortunadamente nada pasó. Pero también me di cuenta que me empezaron a buscar en línea personas de Etiopía, de Uruguay, de Londres, mexicanos, muchos latinos, argentinos de habla hispana que necesitaban ayuda psicológica y que los países en donde vivían no tenían la ideología y que sus niños no se identificaban. Entonces me di cuenta cuánta gente yo podía llegar a tanta gente. Muchas personas durante mi carrera me han dicho ay Julia, ¿Te puedo llevar a mi casa? Digo, me siento muy halagada porque se te ocurre la respuesta para el niño y a mí no se me ocurre. Y entonces a raíz de esto dije pues vamos a llegar a las casas, voy a dar las conferencias para que la puedan ver en cualquier parte del mundo, o los cursos o los tips y entonces por eso es que surge mi idea de hacer una plataforma. Sí, también, por qué no decirlo, de monetizar el trabajo de tantos años, porque obviamente conforme pasa el tiempo pues habrá un momento en que me tendré que retirar y pues sí me gustaría vivir en paz y saber que dejé algo que valió la pena. En fin, a mí me parece que me llena de gusto poder llegar a las personas en todo el mundo y poder ayudar y me encantaría también que Antenas pueda llegar a todo el mundo y estoy en eso como expectativa, no como exigencia, estoy trabajando ya para eso.
¿Qué tipo de cursos o conferencias pueden encontrar en tu plataforma?
Límites, cómo hablar de sexo con los hijos, el pleito entre los hermanos, la vida cotidiana, las conferencias, la inteligencia emocional. Me gustan mucho también las conferencias a las empresas, lo que es la comunicación entre las personas, en fin, todo lo que tenga que ver con desarrollo humano, con psicología de la familia, esos son los temas en los que me gusta dar. Voy a dar cursos en vivo, cursos de límites para que haya interacción y obviamente, bueno, voy a tratar de subir mucho material para que encuentren justo las suegras. Ahora es profesión mamá de un adulto no está fácil, o sea, mis experiencias tras transmitirlas a través de ayudar a tantas abuelas atrapadas, a tantas nueras incomprendidas, en fin, tratar temas de la vida común para ayudarles a reflexionar y un poco ese es este principio que yo te decía, Oso, la visión de alguien que está afuera para tu problema, que estás adentro y que no lo puedes ver claramente porque estás adentro. De eso trata la plataforma.
Julia, si pudieras escribir un mensaje en el cielo para que millones de personas lo vieran, ¿Qué diría?
Hoy, vive el hoy, date cuenta de todo lo bueno que hay ahorita a tu alrededor. Yo creo que vivir el hoy te previene del pesimismo y te previene de muchas frustraciones y casi siempre gozamos los recuerdos cuando pasaron ay, ¿Te acuerdas? Y cuando estabas viviendo no te diste cuenta. Yo les pondría Vivelo y voltea a ver tú hoy. Yo creo que eso sería un ejercicio que nos daría mucha felicidad.
Julia, es increíble lo que haces, he estado cerca de tu trabajo y me parece de gran valor. Gracias, eres una crack. Ojalá más gente tenga acceso a estas herramientas y a gente de tu equipo y a gente certificada contigo. ¿Dónde puede la gente conocer más de ti, del escudo de tus líder, de tu plataforma? ¿Dónde pueden seguir?
Bueno, tengo la plataforma que es juliaborboya. Com y en Instagram y Facebook tenemos Grupo Julia Borbolla, ese es el dominio y tenemos Escudo de dignidad también en redes sociales, estamos todo el tiempo ahí, nos pueden contactar. Yo recibo directamente los mensajes de los contactos en las plataformas y esto me permite estar muy cerca de las personas.
Me consta porque me contestaste muy rápido. Muchísimas gracias. Julia, ¿Algo que quieras agregar?
Pues simplemente que agradezco mucho que se me considere un crack, pero lo único que soy es la voz de muchas personas que viven lo mismo que yo. Soy un ser humano que habla de los seres humanos, entonces por eso es fácil acercarme. Si te voy a hablar de ti mismo, te va a gustar.
Ha sido un privilegio platicar contigo, Julia. Muchísimas gracias.
Gracias a ti, Oso. Mucho gusto.
Nos vemos.
Bye.
El trabajo que hace Julia me parece fascinante y de una utilidad increíble. Si te gustó el episodio compártelo con alguien usando el link Cracks LA. También sigue el Cracks Podcast en Spotify o suscríbete en itunes y califícanos ahí con cinco estrellas para que más gente nos encuentre. Y si puedes déjanos una reseña con qué te parece el programa, mencióname en Instagram o Twitter con la lección que más te deja el episodio de hoy como sotraba y menciona a Julia en Instagram como juliaporboya. Puedes encontrar links a todo lo que Julia y yo hablamos el día de hoy en Cracks la. Y eso es todo por hoy, yo soy Osotrava y espero que tengas una semana de Cracks.










