KARAL WHEELOCK | Escala la Montaña de tu Mente #034.

Spanish-language interview (Cracks Podcast) in which host Oso Trava interviews mountaineer/entrepreneur Karal (Carla/Karla) Willock. The episode traces her shift from a conventional career to full-time mountaineering, the decade-long preparation for Everest, two Everest expeditions (one in 1998 that failed due to logistics and a 1999 successful ascent via the Tibetan route), her broader climbing record (first 8,000: Cho Oyu), her nutrition and training routines, family decisions after having children, and current social-impact work through a foundation and Scouts partnerships focused on leadership and environmental projects.
Questions this video answers
1999
65,000 US dollars
10 years
Cho Oyu — 8,201 meters
2009
Chapters
Trabajé con niñas y creí que yo les iba a enseñar a soñar cosas grandes. Y es entonces cuando una chiquita me Y bueno, ¿Y cuándo vas a subir el Everest? Entonces empecé a justificarme de no, bueno, esa montaña es muy cara y hay que ir muy lejos. Y me dice unos días después bueno, pues yo te doy mis amigos para que si puedas ir. Fue ya, rompe tus paradigmas, apuéstale a lo grande y empecé a prepararme. En ese momento dije voy a leer.
Hola, Yo soy Oso Traba. Mucha gente que escucha este podcast me ha pedido más entrevistas de emprendedores y definitivamente es un tema que me encanta, que me apasiona y para el que tengo muchísimas entrevistas planeadas. Pero si eres de las personas que nada más no pueden tener demasiadas historias de emprendimiento, hoy quiero recomendarte un podcast que me parece de los mejores en el tema. El podcast se llama Empréndete Podcast y lleva más de cuatro años contando las historias de los mejores emprendedores de América Latina. Lo que más me gusta de este formato es la forma narrativa en que lo hace, porque editan sus entrevistas para meterle comentarios muy atinados que dejan como resultado episodios cortos con muchísimo valor. Si quieres escucharlo puedes encontrarlo en Spotify, Apple Podcast, Google Podcast o cualquier plataforma que uses buscándolo como Empréndete Podcast. OK, ahora sí. Bienvenidos a un nuevo episodio de Cracks Podcast. Yo soy Oso Traba y entrevisto a las mentes más brillantes para dejarte algo único y práctico que puedas usar en tu vida diaria. Hoy mi invitada es nada más y nada menos que Carla Willock. Carla es emprendedora social, empresaria, comunicadora y montañista. Es autora de los libros El tercer polo, Ascensión al Everest y Las siete cumbres. En 1999, Carla se convirtió en la primera latinoamericana en lograr la cima del monte Everest por la vertiente norte y posteriormente, en 2005, en la primera iberoamericana en conquistar la cumbre más alta de cada continente, las llamadas Siete Cumbres. Hoy Carla impulsa la Fundación Carla Willock. Además de impartir cientos de conferencias de liderazgo empresarial y educacional. Carla me cuenta sobre el cambio de vida que la llevó de trabajar en la oficina del Presidente de la República a vivir una vida en la montaña, de los momentos más frustrantes y peligrosos en su carrera, de su régimen alimenticio y de cómo el comentario de una niña la hizo soñar en grande y alcanzar la cima del mundo. Espero que disfrutes mi conversación de hoy con Carla Willoc.
Pues, Carla, gracias por aceptar mi invitación. Qué contento estoy de tenerte aquí hoy.
Gracias a ti por darme la oportunidad de compartir.
Estamos aquí en un restaurante, así que puede que se oiga un poquito de plática en el fondo, pero espero que no moleste. Carla, quiero empezar. Digo, has dado mil pláticas, hay mil conferencias tuyas. Tu historia es sumamente conocida, pero quiero empezar por tu definición de éxito. Lo digo porque tú, muy temprano en tu carrera cambiaste tu definición de éxito y eso ha tenido como resultado, bueno, una vida completamente diferente a la que pudiste haber tenido. ¿Cómo defines el éxito tú?
Yo defino el éxito como hacer lo que amas. Hacer lo que amas es desarrollar tu potencial. Entra en un círculo virtuoso en el que, en la medida en la que haces lo que te gusta y para lo que eres bueno, te preparas, te capacitas y eso hace que lo hagas mejor. Y entonces te gusta más y te capacitas más y lo haces mejor. Y eso empieza a generar este círculo de espiral virtuosa que te llena, que te ayuda a dar lo mejor de ti tal cual, que te potencializa. Yo creo que eso es el éxito. Hacer lo que amas, escuchar tu voz interna, apostarle esos talentos que ya tienes y desarrollarlos. Eso es. Y compartir, creo que también, porque en esa medida de alegría de estar haciendo lo que disfrutas, inmediatamente viene la parte en donde dices, esto quiero que más gente lo sienta. Yo quiero que más gente sea exitosa porque esto es increíble. Y viene esta parte de compartir el éxito.
¿Y siempre fue así? ¿Siempre identificabas el éxito como eso?
De niña, obviamente, pues vienen todas estas programaciones que nos dice la sociedad, donde te dicen, bueno, pues es que éxito es que tengas una carrera y éxito es que logres tener cierto nivel económico, que tengas un coche, que te vaya bien, que seas aceptado. Y obviamente de chica busqué lograr cumplir las expectativas. Entonces estudié mi carrera, después tuve un buen trabajo y yo decía, a ver, ya cumplí todo lo que me dijeron que era el éxito y está bien, pero no me hace feliz. A mí lo que me hace feliz es estar haciendo, subiendo montañas, preparándome, aprendiendo de diferentes cosas. Y dije bueno, o hago lo que me dijeron que era el éxito o busco lo que a mí me hace feliz. Y en ese momento fue como el parteaguas, decir voy a escuchar mi voz interna, voy a escuchar, lo voy a jugar. Ya había terminado la carrera, ya había hecho lo que me habían dicho que era el éxito, dije mira, voy a ahorrar, voy a vivir dos años con lo que ahorre y voy a jugármela para ser lo que amo. Claro que mis cálculos no funcionaron, a los seis meses ya no tenía ni un peso, pero a pesar de que ya no te. Que de verdad no me. Ya no había esos recursos, ya no había la seguridad económica, estaba feliz. Yo dije, ¿Sabes que? Sí es por aquí.
¿Hubo algún día que recuerdes en el que dijiste esto no es para mí? ¿Cuando se rompió esa liga que estabas estirando, tal vez tratando de darle gusto a estos conceptos de éxito que no habías creado tú?
Me levantaba muy temprano para ir a trabajar y me gustaba hacer deporte, entonces iba al gimnasio, me levantaba a las seis de la mañana para ir al gimnasio, después de ahí corriendo me iba al trabajo para llegar, me quedaba en la oficina hasta tarde. Y un día estaba sentada en una oficina muy linda que tenía, la verdad, y no tenía ventanas, esa oficina era muy linda, era un despacho impresionante cuando trabajaba en Presidencia de la República. Y de pronto dije, a ver, estoy en un lugar que para muchos es el éxito, no tengo una ventana, no sé si llovió, si hay sol, si el cielo está azul. Y yo no puedo vivir así, o sea, no puedo vivir en lo que la gente llama éxito y yo necesito estar en la naturaleza. Y ese día fue cuando dije basta, tengo que hacer lo que amo. Y empecé a buscar la forma de pasar más tiempo en la naturaleza, de pasar más tiempo en la montaña, que era el deporte que en ese momento estaba practicando. Y pues eso hice, pero ese fue el crack, no puedo vivir sin saber si allá afuera hay cielo azul, hay lluvia, hay sol, no puedo, o sea, no me puedo dar ese lujo.
Y el proceso que seguiste para dejar esa vida y transicionar a la nueva, ¿Cuánto tiempo duró, o sea, de ese día en que rompes y te das cuenta que algo tiene que cambiar? ¿Cuánto tiempo pasa a que de verdad cortas ese cordón umbilical con tu vida anterior?
Pues digo, yo tenía que mantenerme, yo soy de Saltillo, Coahuila y vivía aquí en México, yo pagaba mi renta, yo pagaba mi alimento, yo pagaba todo. Entonces realmente fue cuando me planteé la idea de cuánto necesito para vivir mensualmente que me permita hacer lo que amo y me llevó dos años, dos años realmente estar trabajando en un lugar, después estar ahorrando, ahorrando, o sea, estar bien administrada con mis recursos para poder después decir renuncio, renuncio y vamos a apostarle a todo.
¿Y esos dos años fueron duros o te daba ya esperanza saber que tenías un plan?
Me ilusionaba porque según yo, mis cálculos eran, yo decía no, bueno, voy a estar ahorrando y con esto ya voy a poder hacer lo otro y voy a poder entrenar y voy a poder estar más en la naturaleza. Me daba miedo, obviamente me daba miedo el perder la seguridad económica, pero también había otra parte que decí a ver si no lo hago ahora, cuándo estaba joven, en ese momento tenía 25 años y a ver, ya tenía la carrera, ya He trabajado durante dos años, bueno, yo trabajo desde los 16, pero ya formalmente había trabajado juntando dinero, ya me había comprado el cochecito, entonces como que dije, a ver, sabes que, yo creo que tiene que haber otra forma de vivir, pero si me daba miedo, si me daba miedo decir, híjole, y si luego no trabajo y qué va a pasar el mes, que no caiga nada de dinero, Pero también pensé pues ahorita no tengo nadie a quien mantener, en el último de los casos, pues ahora sí que con toda la pena regresa, que se mi mamá y vuelvo a empezar. Entonces eso me era el momento, no había otro momento, no veía otra opción.
Yo es lo que le digo a la gente que tiene intención de emprender o de hacer algo arriesgado y que se está esperando a que las situaciones sean adecuadas, nunca van a ser más adecuadas que hoy, siempre vas a tener una responsabilidad más grande, una familia tal vez que mantener o un trabajo que es más difícil abandonar. Entonces yo también les digo ahora, ahora, si estás en la universidad y quieres empezar tu negocio, hazlo en la universidad. Si tienes algo que te permita tener una red de seguridad, tómala sin pena.
Sí, exacto. Porque de repente dice no, bueno, ya me gradué, ya me independicé, ya vivía sola y todo. ¿De repente regresar así como mamá, o sea, está mi cuarto y claro que dices? No, porque lo relacionas con una especie de fracaso. Ya regresó fracasado otra vez. Pero la verdad dije ese es el peor de los casos, El mejor es que haga lo que realmente quiero hacer. Y ahí sí era como un universo nuevo que dije ahora es cuando Y pues me lancé, me lancé y sí fue difícil. ¿De repente había que elegir entre oye, me compro este refresco? No me lo compro y no por salud o nutrición, sino porque no me alcanzaba o porque finalmente era oye, ni modo, los zapatos que es unos nuevos, pues pintarlos de otro color.
Realmente te acuerdas de algún sacrificio puntual que si te dolió y dijiste más vale que esto pague en el futuro.
¿Sabes que? Yo no creo en los sacrificios, yo creo en las decisiones. Yo creo que el sacrificio es cuando das la vida por alguien y pues no me ha tocado, la verdad. Dar tu vida por los demás, eso es para mí un verdadero sacrificio. Yo creo que la vida está llena de decisiones en donde tienes que estar consciente que hay que renunciar a ciertas cosas por un bien mayor. Uno decide entre lo bueno y lo mejor, no entre lo bueno y lo malo. Obviamente, claro que quería ciertas cosas, pero era mayor a lo que estaba aspirando. ¿Y sí hubo dificultades, pero nada que yo te dijera Me rasgué las vestiduras? No, estaba bastante consciente que prefería estar entrenando, que era una fiesta. Que prefería comprarme unos guantes que un vestido. Que prefer estar teniendo unos buenos calcetines para no pasar frío que irme a peinar para verme bien. Eso no importa. Me importaba la seguridad de mis pies, la seguridad de mis manos. Me importaba el estar trabajando y fortaleciéndome En el momento en que tomo la decisión de brincar ya no me importaba si la gente me decía porque me lo decían. Que absurdo. Renunciaste a un gran puesto. Tu vida política o tu vida de tu carrera cualquiera hubiera querido estar en la posición en la que estás. ¿Eres una irresponsable, vas a dejar todo por irte de hippie? Y era como defraudar las expectativas que otros tenían de mí. Pero era mayor el apostarle a las expectativas que yo tenía de mí.
¿Ok, bueno Karla, de dónde sale tu interés o amor o afición por el alpinismo? ¿Porque me hablas de este cambio como si ya lo traías, no sabías que ese era tu futuro, pero dónde nace tu familia? ¿Te lo inculcó?
Mira, la realidad es que siempre me gustó mucho estar en la naturaleza, desde muy, muy, muy pequeña me recuerdo ahora sí que en los ranchos, en las cercanías de mi tierra, el estar subiendo árboles, el estar en los ríos, o sea, eso me llenaba muchísimo y yo le pedí a mi mamá que quería ser parte de los scouts, ella siendo yo la única niña pues prefería que yo fuera bailarina de ballet, mientras mis hermanos eran los que podían hacer ese tipo de actividades, entonces pues yo pedí, pedí, pedí eso y buscaba realmente estar en la naturaleza, es algo que me llena muchísimo, me recuerdo pasando horas viendo el cielo, horas viendo los árboles, pero no había esta cultura o no había esta profesión delante de mí o este ícono al que yo pudiera decir ah quiero ser montañista. Simplemente lo que quería era estar cerca de la naturaleza, estar en la naturaleza y eso poco a poco me fue llevando. ¿Al principio no era normal porque digo, mis amigas eran como qué rara, eso lo hacen los niños y para qué quieres hacer esas cosas? Y lo mejor es que sea normal, ya sabes. Y pues traté de ser normal y otra vez de cumplir con las expectativas que los demás estaban dándome, pero sí llegó un momento en que en que ya no lo podía evitar, era tanta la alegría que me daba cuando estaba en la montaña, era tanto lo que me llenaba, era, o sea, no podía ya dejar de escucharme a mí.
¿De quién aprendiste?
¿De quién aprendí?
He tenido varios maestros en esos primeros.
Días, buenos y malos, en esos primeros días aprendí mucho de mi madre, de su capacidad de asombro, de ver los detalles, de poder caminar. En los bosques, en la sierra, en el desierto, en la naturaleza. Aprendí de mi padre que le gustaba mucho la aventura, a él le gustaba mucho explorar, ir a lugares nuevos, entonces eso era como increíble, aprendí los scouts, cómo armar mi campa, mi tienda de campaña, mi campamento, cómo hacer fuego, aprendí de muchas personas, pero realmente ya el subir montañas fue de Iván Loredo que se convirtió posteriormente en mi entrenador, él me enseñó muchas técnicas de montaña, el Club Alpino mexicano, también el Club España y después durante ya toda la trayectoria de montañista he aprendido de muchos compañeros de diferentes nacionalidades, de rusos aprendí muchísimo, de neozelandeses, de ingleses, de muchos compañeros.
¿Y cuál consideras tú como tu primer ascenso formal, o sea, cual? ¿Cuando subes que? Porque ahorita yo subo que el Nevado de Toluca. ¿Y cuenta?
Sí, sí cuenta. Si cuenta, todo cuenta, pero realmente mi primer ascenso importante en donde yo digo esto es alta montaña, fue mi ascenso al Popocatépetl. Había estado yo pidiendo la oportunidad de ir a una montaña que tuviera nieve, buscaba personas que me quisieran enseñar, todo el mundo me decía que eso era muy peligroso, un poco me decían como tú sigues subiendo cerros, o sea, sigue haciendo tus trekkings, tu senderismo y deja esa para los hombres que sí saben y los fuertes y los que pueden lograr cosas importantes. Y no me querían llevar. Hasta que finalmente fue Iván el que me ¿Quieres ir a la montaña? Y yo así de por favor, vengo rogando por eso desde hace muchísimo tiempo. Y él fue el que me dio la oportunidad, con él fui en mi primer ascenso. Tenía 20. 19. 20. Ya no estaba tan chiquita.
No, bueno.
Y él fue el que me acompañó en este. Bueno, más bien él fue el que me guió y me enseñó en este ascenso, fue el que me enseñó a usar crampones, a auto detenerme con el piolet, etcétera. Ya después me integré al grupo del Club España y al Club Alpino mexicano, al Club Citlaltépetl, pero mi primer gran ascenso fue el Popo.
¿Y cuando te diste cuenta que querías subir el Everest?
El Everest siempre, o sea, siempre estuvo ahí como la gran montaña. Yo veía todas las montañas del mundo y cada vez que veía una foto era como increíble. Pero fue más tarde, fue gradual. Iba yo de verdad que cuando subo el Popo, veo el lista y digo ay, ahí está el Ist. Dicen que es más complicado que el popo y son 7 kilómetros de la cabeza, los pies y hay que subir y baj. Entonces me enfoqué directamente, en repente pues ya se hablaba del Pico de Orizaba y de pronto ya se hablaban de montañas en Sudamérica y de repente pues vámonos por la más alta de América, que era la Concagua. En esos momentos yo no pensaba en el Everest, yo pensaba en pequeñas montañas, en ir gradualmente, me costaba subir una, decía bueno, pues un poquito más y un poquito más, siempre exigiéndome un poquito más. Cuando llego de la Concagua, de haber logrado esa cumbre, estaba tan feliz que quería platicarlo y compartirlo. Y me fui a un campamento de verano y trabajé con niñas y creí que yo les iba a enseñar a soñar cosas grandes. Y es entonces cuando una chiquita me Y bueno, ¿Y cuándo vas a subir el Everest? Y yo así de. Entonces empecé a justificarme de no, bueno, esa montaña es muy cara y. Y hay que ir muy lejos. Y me dice unos días después, bueno, pues ¿Qué edad tenía ella? Siete años. Y me dice, si, es muy cara, es así. A los pocos días se me acerca y me pues yo te doy mis domingos para que si puedas ir. La verdad es que esto lo cuento mucho en mis conferencias, porque a mí me movió, me movió y fue así como contundente, fue así a ver, según tú ya estabas subiendo cosas altas, según tú ya estabas logrando grandes montañas y venías a enseñarles a los niños que ellos soñarán cosas grandes, que lograran las montañas. Cuando esta chiquita me dice pues ve por la grande, o sea, ya. Y para mí fue así. Me hablas hace un rato de maestros, ella fue una gran maestra, fue ya, rompe tus paradigmas, apuéstale a lo grande. Y empecé a prepararme. En ese momento dije voy a leer.
Es que es interesantísimo como platicábamos de tu cambio en mentalidad, sobre el éxito y todos estos paradigmas y programas con los que naces, pero bueno, no naces con ellos, pero que te impregnan. ¿Pero en qué momento? Porque esta niña claramente no le han dicho qué es lo que no puede hacer.
Exacto, eso es impresionante. Estábamos trabajando ahora que Mattel me hizo el favor de hacer una Barbie, justo nos estaban mencionando que hay estudios muy importantes en donde las niñas empiezan a dejar de soñar después de los ocho, nueve años. En esa edad todavía no tienen límites, ellas quieren ser astronautas, ellas quieren ser presidentas, ellas quieren volar, ellos quieren hacer todo. Y realmente después es cuando te empiezan a no, tú tienes que hacer esto, tú tienes que hacer lo otro, o eso no se puede. Entonces para mí fue bien simbólico, porque fue precisamente una niñita la que me a ver, vámonos a lo grande, vete a las montañas verdaderamente altas. Y bueno, pues acepté el reto y empecé a prepararme, empecé a entrenarme.
¿Cómo es la preparación para un ascenso del Everest?
¿Bueno, lo que, cuánto tiempo yo me entrené? Porque actualmente pues he visto que hay muchas, muchas cambios y vamos a hablar un poco de eso y una filosofía que ha variado, pero como yo me entrené y como a mí se me preparó. Y la filosofía que yo tenía era tienes que tener horas montaña, tienes que estar en la montaña, no es lo mismo estar 5 horas en un gimnasio, corriendo, levantando pesas, haciendo ejercicios, que estar en una situación de riesgo, cansado, con una mochila en la espalda. Tu condición física funciona, pero tienes que saber resolver situaciones, tienes que saber conocerte, cómo vas a reaccionar cuando te duela esto, cuando te duela lo otro, cuando tu cuerpo esté o no adaptado. Entonces para mí era mucho horas montaña y las horas montaña significaban nos vamos a preparar a los 5.000 metros del Popo, el Ista, a los casi 6.000 del pico de Orizaba, vámonos a Sudamérica, a nuevos glaciares, a nuevas condiciones, a empezar desde más alto en Bolivia, a hacer travesías más largas. Eso para mí fue la forma en la que yo me entrené, ir a la Concagua varias veces para poder adaptar mi cuerpo a la altitud y más que nada, no solo adaptarlo, sino conocer cómo respondía mi cuerpo ante ciertas circunstancias, qué le podía exigir, que no le podía exigir. Y fue un proceso de aprender desde meteorología, desde medicina, obviamente yo no tenía los recursos como para llevar un médico, un psicólogo, hacia todo el equipo ahí para que me dijeran, ay ya bueno, subes. Nosotros estábamos coachando, yo tenía que ver cómo tenía que cambiar mi mentalidad, qué síntomas iba a presentar o si los dedos se me empezaban a hinchar, entonces significaba que ya estaba entrando en un edema, si tenía un dolor de cabeza, cómo lo iba a compensar. No me gusta tomar medicamentos, desde muy niña soy muy sensible a los medicamentos, entonces era como, ¿Cómo lo hago de manera natural? Bueno, tomo más agua, tengo que dejar de comer esto, tengo que comer. Entonces todo ese proceso fue mi preparación, la preparación física. Muchas veces hoy en día para subir una montaña te dicen nombre, pues entrenas durísimo en el gimnasio seis meses y ya, o sea, estás listo. Yo entrené años, me preparé 10 años.
Para ir al Everest, digamos del momento en el que esta niñita te dice eso, pasan 10 años e innumerables cumbres.
Con muchas cumbres, con muchos ascensos, después de subir montañas de 7.000, dije bueno, vámonos por un 8.000 porque ya son.
¿Cuál fue tu primer 8.000?
Mi primer 8.000 fue el Choyu, la sexta montaña más alta del mundo, 8.201 metros y la busqué hacer y la hice sin oxígeno, entonces subí mi primer 8.000 sin oxígeno, después busqué otro 8.000. Yo quería realmente fortalecerme para poder lograr el Everest.
Si se habla de que el Everest no es tanto una escalada técnica ni el deporte de alta adrenalina, es soportar dolor.
Pues yo más que soportar hablo de administrar. Si hay que. Digo la forma como lo es ese administrar, sabes que hay una exigencia, pero también sabes que hay una compensación, hay un poco de esfuerzo y hay un poco de satisfacción, es como lo vas a ponderando realmente, no nomás que estés aguantando vara, o sea, la verdad que flojera, o sea, perdón la expresión, pero yo no voy a la montaña a aguantar vara, a pasarla mal, a estar sufriendo y soportando el dolor, o sea, a lo mejor mi forma de pensar es diferente, pero yo sí veía compañeros que por ejemplo decían bueno, no importa, sufriremos todo por llegar al campamento y poder comer un poco de no sé qué, y yo así de. Yo venía feliz, o sea, yo venía ay mira el cielo, esto de verdad es que a mí el trayecto me gustaba, a veces sí era pesado, pero igual decía está increíble, o sea, ve este cielo, ve el color, o sea, no sé, es como.
Tal vez porque tu preparación te permitía no estar enfocada en el dolor y enfocarte en las otras cosas, no sé si sea lo mismo para alguien que se entrena, pues lo que pasa es peor.
Por ejemplo, si hubo momentos en donde me costaba muchísimo el cansancio y el esfuerzo y de repente dices híjole, no me están respondiendo las piernas como quisiera, pero entonces yo dedicaba mis pasos, yo le daba un sentido a cada paso. Sí creo y estoy convencida que el factor mental cambia muchísimo el físico, o sea, estoy convencida porque lo he visto y lo he experimentado, o sea, he compartido experiencias con compañeros verdaderamente fuertes, o sea, hombres muy musculosas, muy resistente, muy toujours, realmente rudos, realmente fuertes, que en ningún momento yo entro en competencia porque no por mucho son mejores y más fuertes que yo, pero también me doy cuenta que si sabes administrarte puedes hacer bien las cosas.
¿Y cómo desarrollaste esta fortaleza mental durante los 10 años? ¿Tuviste igual y no tuviste un psicólogo en la montaña, pero tomaste algún tipo de asesoría, terapia durante estos momentos? Fue simplemente pura práctica y apoyarte en tus compañeros para saber desarrollar esta fortaleza mental. ¿Hubo algún libro?
Hubo varios libros. Realmente yo creo que si hay que aprender a experimentar en cabeza ajena. Sí, leí varios, varios libros de montañistas, de cómo pensaban, de cómo solucionaban sus situaciones, de cómo habían perdido.
¿Alguno que recomiendes?
Híjole, pues si les gusta la montaña les recomiendo mucho Endless Knot, están varios libros de Reinhold Messner, tiene muchísimos, cualquiera se los recomiendo. El Nanga Parbat es muy muy bueno. El ascenso al K, o sea hay muchos libros. Mi primer libro de montaña fue el de Maurice Herzl y me identifiqué mucho con él, pero bueno, realmente pues eran estos hombres en situaciones nuevas, descubriendo cómo se iban a poder adaptar, etc. Entonces yo trataba de ver cómo ellos habían vencido estos paradigmas, como ellos se aventuraban, como ellos aprendían, cómo se equivocaban, cómo volvían a emprender. Y pues yo lo que quería era finalmente obtener el aprendizaje, o sea ahorrarme todos esos años con lo que los otros habían experimentado. Y luego lo vivía en mis horas montaña y decía, él dijo que era así, la verdad es que no tanto, pero bueno, no tuve nunca un psicólogo que me apoyara. Sí fue más como empírico. Sí.
Ahora en preparación para esta entrevista leí el libro Into Thin Air de John Krakauer. Sé que la opinión que tienen los montañistas de este libro, pero a mí fue una experiencia que sí me puso ahí.
Te recomiendo mejor The Climb de Anatoly Bucarev. Es la misma historia contada por un montañista, No, por un periodista. Periodista neoyorquino amarillista.
Pero a lo que iba, también vi un documental que se llama Meru, muy bueno y me impresionó también justo lo que decías del entrenamiento. Le preguntan a Jimmy Chin como entrenaba y él se subía escalando Gran Tetón y lo bajaba y eran seis horas de entrenamiento montaña y él no iba al gimnasio.
No, es que no es montaña, es que esos son montañistas.
Ahora, ¿Cómo te alimentas o cambias tu alimentación en las semanas previas a un escalamiento? Ya me inventé una palabra.
Un ascenso. El asunto de la alimentación ha sido todo un tema en mi vida realmente, yo siempre lo digo a manera de broma como norteña, híjole, pues tenemos bien malos hábitos de comer, o sea, de verdad desayunas machaca con huevo y comes carnes y solo carne y cenas tacos y tu vida está en base a la carne, no hay, digo, actualmente ya ha cambiado, pero antes era carne, carne, carne, carne. Y de pronto me empiezan a decir, oye, bueno, es que recuerdo que alguien me dijo, si comes cerdo, necesitas desarrollar en tu cuerpo una enzima que demanda mucho oxígeno para que se pueda procesar. Tarda siete años en que tu cuerpo se desintoxique de las toxinas que puede tener el puerco, así que si evitas el puerco vas a poder ayudarte, aclimatarte mejor eventualmente. En ese momento dejé el puerco, o sea, si fue de tengo treinta y tantos años que no como puerco.
¿En ninguna modalidad?
En ninguna modalidad. Después me dijeron, buscando aspectos de nutrición, de cómo cambiar el pH de mi sangre, porque yo sabía que en la medida en la que yo tuviera bien nutrida mi sangre, eso me iba a ayudar a que mi cuerpo pudiera sobreproducir glóbulos rojos, se adaptará mejor, etc. Entonces ahí hubo como conflictos en donde me decían, bueno, es que si tienes que comer carne y otros me decían no, no debes de comer carne. Entonces bueno, me fui hacia, hacia carnes blancas y empecé a comer muchísimo salmón, mucho pescado, tal, y dejé ciertas carnes rojas y después fue como compensar y pasé en esos procesos, pasé tres años de vegetarianismo total y después volví a la carne porque dije, no, creo que si la necesito, no al cerdo, nunca al cerdo. Pero este. Pero te digo, ha sido un proceso y sigo aprendiendo y sigo trabajando con ese sistema de nutrición porque me di cuenta que realmente siendo el cuerpo nuestro vehículo que es el que nos lleva a donde queremos ir, si tenemos que nutrirlo y si tenemos que cuidarlo. Hoy día estoy súper convencida del poder regenerativo de las células, estoy pero convencida y todo a través de los nutrientes, o sea, después, ahora sí que después de haber subido montañas, de haber hecho muchas cosas a los cuarenta y tantos o no entrar en detalles, empecé como a sentir un bajón, mucho cansancio y decía verame, si yo era fuerte, ¿Dónde está mi fuerza? Y me seguía entrenando y el cuerpo no me respondía como antes. Y de repente dijeron vamos a dar una pausa y necesitamos empezar a regenerar mis células, porque. Y las células se regeneran con ciertos nutrientes. La zanahoria, hay muchos nutrientes que la combinación te ayuda a reactivar tu proceso.
¿Y como nuevo hoy hay algo que comes todos los días religiosamente?
Religiosamente me tomo un jugo de 8 frutas como mi primer alimento.
Naturales hechos en tu casa ¿Qué leches.
Se los recomienda Deli? Tiene que tener zanahoria porque es uno de los principales regeneradores en las células. Es una combinación zanahoria, naranja, piña y papaya como básicos. Puedes combinar con fresa, con mango, con apio y manzana o pera. Los cuatro básicos que zanahoria, papaya, piña y naranja o un cítrico. Puede ser toronja, puede ser naranja. Estos cuatro siempre. Los otros cuatro pueden variar. La cosa es que nunca puedes poner, por ejemplo, melón, nunca puedes poner plátano, nunca puedes poner sandía, nunca puede porque.
¿Demasiado azúcar?
No, porque las combinaciones de ciertas minerales te anulan los nutrientes del otro. Por ejemplo, nunca debes de mezclar, todos nos encanta el jugo verde, pero nunca debes de mezclar el cilantro con el. Perdón, el perejil con el apio, porque se anula y todos lo tomamos y creemos que es súper sano.
¿Y Esto quién te ¿De donde lo aprendiste?
Pues una nutrióloga maya fue la que me lo enseñó. Una doctora maya. Entonces la verdad es que soy feliz, soy feliz con eso y ha funcionado súper bien.
No, pues buenísimo.
Hay muchas otras cosas. Algo riguroso. A las 4 de la mañana tomo jugo de 8 limones.
¿A las 4 de la mañana? ¿A qué hora te despiertas?
A las 4 para tomarme mi jugo.
¿Y te vuelves a dormir?
Si.
¿Hasta las 6 pones alarma para tomarte un jugo de 4 limones?
No, de 8.
De 8 limones. Así un caballito de. ¿Qué efecto tiene eso en el cuerpo? Porque he oído mucho el agua tibia.
Con limón y yo hacía mucho eso antes con un médico ayurveda me sugirió que el agua tibia, porque finalmente es cambiar tu pH. Acá hablan de ciclos ahora sí que bueno, tampoco me voy a poner clases de esto porque está la experta. Yo simplemente sigo lo que me indicó y creo en ella y creo en lo que me está diciendo, porque va muy apegado a la naturaleza. Lo que te dice es que así como actualmente ya no tenemos tan marcados los ciclos del planeta, en donde eran 12 meses y que teníamos 4 meses de verano, otoño, invierno, primavera, ese ciclo también está en el día, en las horas del día, en donde tú tienes en tu día, en tus 24 horas, tienes tu primavera, tu verano, tu otoño.
El ciclo del sueño también.
El ciclo del sueño, etcétera. Entonces lo que te dice es, bueno, así como en primavera florece y en verano das los frutos y en otoño caen las ramas y vuelven a nutrir las hojas y vuelven a nutrir la tierra, y en invierno se descansa para que vuelva a surgir el invierno las 10 de la noche aproximadamente a las 4 de la mañana lo primero que haces, que es lo que hacen los campesinos de preparar la tierra, es cuando pones el limón a las 4 de la mañana y es cuando estás cambiando el pH de tu tierra, que es tu cuerpo, para que todo lo que venga, lo que le vas a dar de alimento, el cuerpo lo asimile de manera pues óptima. Entonces por eso cuido muchísimo el primer alimento de la mañana y como quien dice, fertilizó antes. Estoy haciendo, pero no fertiliza. Si nutro antes la tierra, la preparo y luego pongo lo primero que sea.
Lo mando y bueno, al rato me platicas un poquito. ¿Entonces, qué pasa en la noche? ¿Porque seguramente tienes algún ritual para dormir?
No, pongo la pijama y no duermo.
¿No tomas nada en particular? No. ¿Tienes algún? ¿Digo, meditas o si meditas antes de dormir o en la mañana? ¿Cuánto tiempo?
Depende cómo andemos, pero por las mañanas si es alrededor de 30 minutos y en las noches 20 minutos.
Y meditas con algún tipo de asistencia, digamos una aplicación o es simplemente tú te metes a. Te sientas y. ¿Qué tipo de meditación haces? ¿Haces mantras? ¿Haces simple respiración?
Respiración.
Muy bien, Carla. Pues muy, muy sana y muy organizada. Pues supongo que así tienes que ser. Subir el Everest, ¿No?
Pues no, ya como que hay gente que lo sube sin nada.
Pero pasa lo que ha estado pasando. Vamos, entrémosle al tema. Digo, has platicado muchísimo de tus historias y tus tres ascensos, dos de ellos exitosos, pero bueno, llega 1998 y 10 años después de que esta niñita te dijo vete para la grande, te vas por la grande, escoges la ruta sur. ¿Y cómo te sentías antes de arrancar ese ascenso?
Bueno, había sido bien difícil conseguir los apoyos económicos. Había batallado durante años para poder completar, pagar el costo.
¿En ese entonces ¿Cuánto costaba una en.
Ese entonces me costó 65 mil dólares?
¿Y era una expedición comercial como Adventure Consultants?
Era una. El líder de la expedición era Henry Todd, era un escocés que había. No era una agencia como Adventure Consultant, ni mucho menos.
¿Que después escalaste otras montañas con ellos?
Con ellos, sí. La última, la de Karstens. Él llevaba un grupo de. De jóvenes, la mayoría eran marines, eran militares ingleses. Y Iván había conocido a Henry en alguna ocasión y le pidió que si podía aceptarme dentro del grupo, yo como única mujer, única mexicana, única no militar supongo, obviamente. Y bueno, pues fui con ellos.
¿Tuviste tiempo de conocerlos antes a todo el equipo?
No, no los conocía. La verdad es que los conocí ahora sí que llegando a Katmandú. Fue difícil en su momento porque muchas de los ascensos que yo había realizado siempre los había hecho con Iván, que él me había acompañado. En esta ocasión él decidió ir a otra montaña con otro grupo y yo opté por ir a Lever's. A mí me interesaba ir a Lever's, entonces prácticamente estaba sola con un grupo de desconocidos. Y bueno, pues era empezar a trabajar, empezar a buscar, integrarme. Y fue difícil porque desde un principio si era como la mujer, la mexicana. Entonces todas las prioridades se le daban al equipo de los ingleses. Ellos eran los que primero subían, ellos eran los que primero tenían oportunidades. Entonces, bueno, pues fue. Fue. Fue mucho batallar con buscar ser aceptada, integrada. Al final se me dio la oportunidad, pero.
Pero bueno, para financiar esta expedición, ¿Cómo funciona? ¿Porque vas con empresas, son donaciones que para ellos son deducibles de impuestos o no? ¿Y qué les das a cambio?
Bueno, pues al principio, bueno, como yo fui aprendiendo a pedir patrocinios tanto como donaciones, es un patrocin y siempre hay algo a cambio. Y en su momento lo que aprendí es que había que dar un beneficio a cambio del dinero que se te estaba aportando. Las empresas les interesaba que su logotipo fuera visto, vincularse con una marca, en este caso era yo, una marca que fuera exitosa, con una marca que diera resultados, con una marca que diera publicidad con una marca que que los hiciera quedar bien. Entonces pues yo tenía que buscar salir en los periódicos, salir en la medio para poder garantizarle que a cambio de los recursos que me estaban dando iban a tener tantas notas en el periódico.
La misma fórmula de siempre.
Exacto. Nada más que el problema es que cuando eres futbolista te llueven las entrevistas y cuando eres montañista tienes que ir a rogar que si por favor te da un espacio para hablar y siempre eso no le interesa a nadie. Entonces había que trabajar mucho. ¿Yo empecé recuerdo a pedir patrocinios y les decía es que te voy a sacar unas notas en el periódico, tantas notas y me decían como cuáles se ha sacado? ¿Entonces iba yo a un periódico y le decí oye no quieres que te haga 4 artículos de montaña? Entonces yo hacía los artículos de montaña, yo se los regalaba, decía pública los, ponle el nombre que quieras, a mí no me interesa, solo quiero que aparezcan cosas de montaña. Entonces ya después le decía mira cómo es 2. Entonces así fue como empecé.
¿Generaste tu propio mercado?
Generé mi propio mercado.
¿Y sentías algún tipo de responsabilidad adicional de llegar a la cumbre por el patrocinio o eso no venía como factor en tu mente?
Había ciertas empresas que en algún momento te decían bueno te vamos a dar tanto, pero si no llegas nos lo vas a devolver y me vas a dar los intereses por no haber logrado. Cuando en la vida has visto que les dan un patrocinio de millones a un futbolista y le dicen me lo regresas porque no metiste gol, Si acaso.
Les darán un bono si lo logra.
Exacto. Pero yo decía a ver, me parece injusto y acuérdate que soy abogada, entonces a la hora de los contratos yo sí decía a ver, digo está totalmente leonino, tú vas a tener todos los beneficios, no estás dando, aparte yo no me voy a ir a matar para, para esto. Digo obviamente todo explicado lindo de claro que quiero subir, pero aquí en este deporte, en este deporte vida o muerte, o sea, voy a hacer lo que sea necesario, voy a cuidar todos los factores, voy a reducir los riesgos al máximo para poder obtener resultado y la verdad no tanto por ti, sino porque yo lo quiero obtener y me encantaría que me acompañes, pero esto es en base a confianza y si no confías en mí con todo cariño, aquí está. Pero si confías en mí, yo voy a hacer todo lo que sea para que tú estés bien. Y la realidad es que así fue como empecé a trabajar y fui bien clara y jamás dije te prometo llegar y te prometo, o sea yo voy a hacer todo lo que esté de mi parte en preparación, en entrenamiento, en estrategia, en enfoque, para que tú logres, que logremos juntos lo que queremos. Y la verdad generé muy buenas relaciones con las empresas. La mayoría me seguía apoyando, subiera o no subiera, veían el compromiso. En su momento empecé a decir bueno, pero también aprendí el error cuando no subo en el 98.
Cuéntame un poco de eso.
Bueno, después de muchos años de estar buscando patrocinios tal llego a la montaña, subimos el tiempo para el ascenso. Estábamos esperando la ventana de buen tiempo. Normalmente había una ventana estadísticamente a principios de mayo y otra a mediados o finales. El punto es que la primera ventana nunca apareció.
Si, es que se habla que hay alrededor de 12 días en un buen año en los que puedes hacer cumbre y que hay años en los que son dos. Así es, por clima.
Entonces nosotros estamos esperando una ventana de 4 o 5 días a principios y otra de 4 o 5 días finales. La cosa es que los primeros 45 días nunca llegaron.
Y esperas. ¿Tú dónde estás? Estás.
En el campamento base esperando la oportunidad, checando todos los reportes meteorológicos, estaban tormenta y tormenta y tormenta, entonces estábamos esperando ver cuando había esa oportunidad.
¿Y cómo es la vida en campamento base?
Depende, la verdad es que yo llevaba siempre libros, yo llevaba mi diario y la verdad es que me la pasaba escribiendo, me la pasaba oyendo música, me la pasaba leyendo uno de los militares que estaba conmigo y me llevaba muy bien con él. En ese entonces era un chavito, ahorita ella es una persona muy famosa, es Bear Grylls.
¿Ibas con Bear Grylls en 98?
Éramos parte del equipo. Entonces Iber era un chavito de 23 años, súper rebelde, con los pelos parados porque no se quería bañar, simpatiquísimo, hablaba un poco español, entonces me decía es que quiero practicar español, muy simpático, yo lo veía como mi hermanito. Entonces fue con de los ¿Sigues en contacto con él? No, ahorita ya no. Digo, lo vi hace poco en un evento de los scouts en Estados Unidos, pero así no, no estoy tan en contacto con él. El punto es que platicas, tomas vídeos, haces algunas cosas para los patrocinadores, eso es lo que hacen, convives y tratas de mantener alto el ánimo. Llegó el 15 de mayo del 98 y llegó la oportunidad, se veía la oportunidad, nos decían que había una probabilidad de que de que hubiera un ciclón, o sea, no una tormenta, un ciclón y este, pero que podía ser que no, entonces que si nos la jugábamos y dijimos vamos para arriba y si ya empiezan los vientos muy fuertes pues nos bajamos.
Que aparte tienes como una oportunidad de intentar la cumbre. ¿Por qué es eso? ¿Por qué no?
Ahorita te cuento. La cosa es que yo subo, este, bueno, te contesto más bien porque no subir y bajar es un desgaste físico muy grande, el que estés arriba de 8.000 metros, estar en la zona de la muerte te drena muchísimo y no tienes un tiempo suficiente de recuperación para volver a subir. Normalmente los que podían subir y bajar y subir y bajar eran montañistas súper fuerte como Anatoly Bouquerev que fue el que hizo muchos rescates en el 96. Los sherpas famosos que subían y bajaban ellos era como bueno, ellos sí pueden subir y bajar, pero un mortal no y una mujer menos. Entonces bueno, era como una oportunidad por el desgaste. Yo siempre les decía, es el equivalente a correr un maratón, terminar, tomarte un refresco y volver a correr otro. Es como el cuerpo no da para tanto, ¿No? Pero luego lo vemos que sí, cuando ves a los ultramaratonistas. Pero bueno, la cosa es que empezamos a subir, se abrió la oportunidad, Llegamos finalmente a Campamento 4 el 19 de mayo del 98. Desde ahí subiríamos, se hicieron dos equipos, yo busqué mucho estar en el primer equipo por todo lo que había sucedido. Henry no quería que yo subiera al principio, entonces asegurarla, yo quería asegurarla, entonces dije me voy. En el primer equipo llegamos a subir, ¿Cuántos eran? Éramos cinco. Empezamos a subir y llegamos a el Collado Sur. Seguimos avanzando y de pronto se empieza a acumular la gente, empiezan a detenerse y yo no entendía qué pasaba y uno de mis compañeros me dice que hasta aquí llegamos. Y yo sorry, yo sí le voy a seguir. ¿Y hoy la cumbre está más adelante, o sea, como que pensé que me está diciendo? Ya no puedo, yo me voy. Y yo híjole, yo sí voy a seguir, yo todavía estoy bien, voy a ir para adelante. ¿Y no se movían, y no se movían, hasta que de repente le pregunto a un sherpa que venía cerca, le digo oye, pues cuánto falta? Me ya estamos a media hora, en 80 metros Ya estamos.
Estabas justo en el Hilary Step, estaba.
Bajito del Hillary Step estaba en la cima sur, entonces lo único que estábamos esperando era que se tenía que asegurar.
La ruta, porque primero van los sherpas o algunos que van poniendo los encargados.
Eran los que ya se había determinado quién iba, Los equipos se van distribuyendo las tareas, por ejemplo había un equipo que el encargado de campamento 1 a 2, del otro era de fijar las cuerdas de 2 a 3, el otro de 3 a 4 y había un equipo que era el encargado de fijar la cuerda en el escalón Hillary. Entonces no había movimiento, se movían. ¿Y qué pasó? Y de repente me dicen pues es que no hay cuerda, se les olvidó la cuerda. ¿Y entonces así de cómo? Entonces bueno, en ese momento no solo.
Era tu equipo, era todos los. Todo mundo de ese día.
Todos los de ese día. Entonces fue media vuelta y de regreso. Sí, podíamos haber subido sin cuerda, pero dos años antes se habían matado 10 gens en el Everest, las condiciones no eran las más adecuadas, no llevar cuerda no era nada prudente, podíamos haber perdido la vida de muchos compañeros, o sea, lo más sensato fue media vuelta y regresó todo, no solo mi equipo, todos los diferentes equipos, todos bajamos. Al otro día hubo un segundo intento por parte de otros, obviamente llevaron la cuerda. Claro, ellos llevan la cuerda, pero cuando nosotros bajamos, empezamos.
Por tu cabeza en ese momento rabia es frustración, es enojo.
Fue todo, todo combinado fue fracaso. Con frustración, con furia, con enojo hice todo lo que podía hacer, o sea, no fue una avalancha, no fue una tormenta, no fue que no me adapté bien.
Exacto, tú todavía tenías para seguir dando.
Yo decía ¿Por qué me? Me arruinaron un enojo porque me arruinaron la expedición, este sueño de tantos años, todo lo que había renunciado. ¿Y bajamos y obviamente pues yo enojadísima dije sabes qué? Bueno, me dicen así de ay perdón. ¿Y yo no, pero qué vamos a hacer? No, perdón, no nos coordinamos y no hubo cuerda, pero yo le quiero volver a subir. Y me no se puede. Y yo quiero volver a subir. Entonces voy con el segundo equipo en el que estaba Bear, en el que estaba Mike, en el que están todos, estaba Neil también. Y me dice, no, Neil si va a subir. Me dice, pero él es marine, él sí va a poder. Voy con ellos, regreso y subo. Ahorita que me estaba diciendo, ¿Por qué no? Yo dije, yo sí subo. Entonces cuando comento con un sherpa de que quiero volver a subir, o sea, obviamente se ataca de la risa y me dice, por supuesto que no vas a poder. Y le dije, voy a subir, vuelvo a subir. Le pido en esta ocasión subiste al día siguiente otra vez a los tres días. Este, le digo a me dice Henry, bueno, pero todo parece indicar, el reporte meteorológico nos indica que va a haber vientos muy fuertes. Me dijo, entonces solo te quiero decir que si hay vientos fuertes, pues te bajas. Y le obvio, o sea, nos bajamos todos, ¿Estás de acuerdo? No nomás yo, es así como, no nos vamos a arriesgar a lo tonto, pero quiero volver a intentarlo. Entonces me dijo, bueno, está bien.
¿Y si estaban bajo el entendido que todos bajaban o te dijeron te bajas tú? Eso fue lo que pasó.
Me dijeron, si hay vientos, obviamente nos bajamos. ¿Estás de acuerdo? Le dije, estoy de acuerdo. Subimos campamento 1, campamento 2, campamento 3.
¿Subes desde campamento base otra vez hasta? No, desde campamento 4.
No, no. Vuelvo a bajar a campamento base a los 5400 y vuelvo a subir a los 7.90. Y cuando llego ahí, empezamos a organizar, digo, si tengo que ser honesta, me costó, obviamente, pues ya estaba un poco más drenada, etcétera. Llego al campamento y empezamos a chequear, estaban todos ahí, empezamos a checar las botellas de oxígeno, ¿Donde están? Había dos botellas de oxígeno por cada uno. Entonces había diez botellas de oxígenO, éramos seis. Y yo pues faltan dos. Hablamos a campamento base y les decimos, ¿Dónde están las otras botellas de oxígeno? ¿Hay alguien que no tiene o qué pasó? Y dijo él no, están todas. No, a ver, pues es que nada más hay diez y somos seis y nos tocan dos. Ah, no, dice Henry, no, es que Carla va a bajar. Y yo, perdón. Entonces me lo pasan y le digo, ¿Cómo que voy a bajar? Me dijo, no, es que habíamos quedado que si había viento te bajabas. Y el reporte dice que va a haber viento. Y yo ¿Como no más hay viento para mí? Y me dijo, tú quedaste que si había viento te bajabas. ¿Y le dije, nada más va a haber viento para mí o nos bajamos todos? Me dijo, todos siguen, tú te bajas. ¿Y yo así de qué? Bueno, digo, me da mucha risa porque en el libro de Bear Grylls cuando dice el niño que subió el Everest, ahí viene, dice. Entonces Carla se puso a decirle no sé cuántas cosas en español y yo, bueno, obviamente estaba furiosa y no quedamos en eso, le dije, a ver todo, quedamos que si había viento bajábamos todos. Me dijeron, me dice este hombre, no, ellos son militares. Me dice, tú no, tú te bajas. Entonces empiezo a buscar ayuda con otras expediciones. Les digo, venden una botella En mi segundo intento, por favor ayúdenme. Nadie me ayudó, nadie me apoyó. Entonces ya bajé. Bueno, o sea, ahí sí con el corazón hecho pedazos. Yo siempre cuento que cuando mis amigas me decían, no, bueno, es que fulanito troné o ya sabes, terminé con mi novio, me rompió el corazón, yo decía, y eso no pasa. Claro que no existe. Bueno, ese día te juro que sentí así crack, o sea, en el pecho fue de. No hubo apoyo, me dejaron sola. Fue terrible. Entonces ya bajo, afortunadamente.
¿Cuando crees que lo hubieras logrado?
Hoy creo que todo es perfecto. Hoy creo que fue algo bien doloroso que reponerme porque no solamente había sido el enojo de que en el primer intento no lo llevan a la cuerda, que al principio culpé a las personas y después de asumir la responsabilidad, oye, tampoco preguntaste quién la lleva, tampoco te involucraste en decir oye, la cargo yo, la cargas tú. Que ese ha sido un gran aprendizaje que me ha podido servir en dejar de asumir cosas y que muchas veces sucede en grandes empresas y por grandes ejecutivos que dan por hecho cosas que.
No sé si has leído un libro de Joko Willink que se llama Extreme Ownership. Es un Navy SEAL que aplica todo lo aprendido en los SEALS a corporaciones y justo habla de eso. Nadie es responsable de nada más que tú.
Así es. Entonces, bueno, fue mi gran lección decir a ver, pues sí es cierto que no la llevaron y tú estaba, tú te cercioraste que la llevaran, tú sabías quién era la persona que le encargado, le preguntaste cómo te sientes, porque a lo mejor se sentía mal y dijo no la cargo, o sea, no hice nada de eso. Entonces fue como asume la responsabilidad que a ti te tocaba. En el segundo momento donde vuelvo a intentar y que no me apoyan también dije a ver si lo vemos fríamente, obviamente este líder no quería arriesgarse, no quería que bajo su responsabilidad hubiera un.
Accidente, que porque subieras tú, ellos no hicieran cumbre.
Exacto. Que tuviera que eso fue principalmente que tuviera que poner en riesgo al grupo y que al no haber bajado, no haber logrado el primer equipo, su expedición no fuera exitosa y yo fuera un lastre. Lastre para los que finalmente si fueron exitosos. Y bueno, ya conocemos la historia del niño, era el más joven, todo fue maravilloso. Regreso a México, asumir pues todo este, todo este proceso y fue cuando empiezo a decir, a ver, voy a regresar, voy a armarme de un equipo de personas que estén dispuestas a apoyarme.
¿Cómo es tu proceso de sanación después de este corazón roto?
Pues cuando empecé a darme cuenta de justo lo que acabas de mencionar, de que no puedo ir por la vida culpando a los demás, que tenía que reconocer que yo no pregunté, que yo no, a lo mejor no estaba lo suficientemente preparada para subir y bajar sin oxígeno en mi segundo intento, que si yo hubiera estado lo suficientemente fuerte, eso.
No te hubiera frenado.
No me ha frenado, ya me preparé para hacer un primer intento sin oxígeno, pero no un segundo intento y decía, hay sherpas que suben y bajan sin.
Oxígeno, entonces el primer intento fue sin.
Oxígeno, el intento lo subí, este hasta los 8.000 metros sin oxígeno y de ahí ya subí.
Y este proceso de aceptación suena muy maduro y como que suena fácil.
Muy doloroso. Es muy doloroso. A nadie nos gusta estar del lado del fracaso. Yo siempre lo cuento a manera de broma, de que nunca había noticias de Montaña. Te digo, yo tenía que ir y hacerle los documentos. Y ese día si me ponen en primera plana, Willow fracasa. Y yo, o sea, platiquen de otra cosa, hablen del fútbol, ese fue el título, Willock fracasa, una mexicana que ya merito, pero no lo logra, o sea, y ahí los tengo, y yo así de ouch, o sea, dolía muchísimo y más porque había renunciado a muchas cosas, pero también había otra parte que me decía, ahí sí, en la montaña vuelve a intentarlo, y me di cuenta porque al principio decía ¿Quién va a confiar en mí? ¿Quién va a creer en mí? Y empecé pensando ¿Cómo ves si tú eres la primera? Y ahí fue cuando dije confía, ¿Tú crees que podrías hacerlo? No. Sí. ¿Crees? ¿Que tal sí me fui a los? Yo regresé en julio. Mayo. En julio. Junio. Junio regreso a México, en julio me empiezo a entrenar otra vez, con todo el dolor de mi corazón, y para septiembre yo estoy en el Himalaya otra vez, en otra montaña, en el Manaslú, en otro Choomil, entonces realmente fue como a ver, va para arriba otra vez. Y después en diciembre estuve en otra montaña y dije me estoy preparando y voy a ir y me tengo que fortalecer, etcétera, y la única forma como yo lo sabía hacer era horas montaña. Es como cuando te tira el caballo.
Te vuelves a subir y en 99 vas otra vez. ¿Pero por qué cambias de ruta? Porque ahora te vas por Tíbet, Porque es una ruta más complicada.
Así es, Porque era mayor desafío para mí.
No solo querías lograrlo, ahora lo quería hacer más difícil.
Así piensas.
No quería garantizar, no porque ahí era seguro, ni porque ay, sí, seguro subía, sino porque siempre está ese factor de decir ay, esto ya estuve aquí. Yo ya no quería que el exceso de confianza me jugara a una mala broma, o sea, yo ya había subido hasta los 80 metros, había vuelto a subir, y dije no quiero confiarme, no quiero bajar la guardia, mejor voy por una nueva ruta, borró mi cuenta nueva, lo que quedó en el donde me quedé, allá está. Esta es una ruta un poco más técnica, me voy a preparar de manera más técnica, es una ruta más demandante, voy a estar preparada porque lo que te decía, lo que me faltó allá, lo voy a aplicar acá. Entonces, y si me llamaba la atención ir por una ruta que no había ningún ascenso iberoamericano por esa ruta, aparte hay menos gente. Había mucho menos gente, era técnicamente más demandante, era más respetable por los montañistas es decir, no te estás yendo por la ruta por donde va toda la gente, sino vas a una ruta de los que sí son montañistas. Entonces todo eso a mí me llamaba más la atención y por eso intento por esa ruta. En esta ocasión el equipo era más de conocidos, de amigos. Venían un grupo de rusos con los que habíamos estado en el Manaslu, que habíamos conocido en el Shojo, había unos amigos, un amigo argentino, otro amigo con el que escale en Ecuador, dos finlandeses, y éramos amigos, a diferencia del año anterior, que era un grupo en el que yo no pintaba.
¿Qué pasa después de que logras esa cumbre, o sea, ¿Qué se siente? ¿Primero cuéntame qué se siente estar en la cima del mundo?
¿Qué se siente? Bueno, pues cuando llegué a la cima, lo que expresé fue tanta la alegría que no tengo palabras, ojalá fuera poeta para poder expresar. Pero básicamente lo que se siente es una profunda gratitud. Te sientes bien chiquito, bien vulnerable, bien insignificante como ser humano, pero a la vez estás en el punto más alto del planeta que te permite ver todo hacia abajo. Y te das cuenta de lo chiquito que somos, pero de lo grande que pueden ser nuestros sueños, de lo grande que se puede alcanzar. Pero en el fondo de mí, lo único que sentía era una gratitud muy profunda de todos los que creyeron en mí, de la naturaleza de la montaña. Dios era un gracias que no cabía en mí. Y recuerdo que yo decía, bueno, es que ni en 10 años termino de dar gracias. Y prometí en la cumbre volver diez años después, porque no creo que con estos pocos minutos que estoy en la cima haya podido ver todo lo que el Everest me tiene que mostrar. Y regresé 10 años después al Everest para hacer una ceremonia de agradecimiento, como lo había prometido el día de cumbre.
Regresaste por el sur.
Regresé por el sur y la verdad es que en ese momento vi todo en retrospectiva y me di cuenta que el Everest no solamente me dejó ver la curvatura de la tierra, o toda la cordillera hacia abajo, me dejó ver el rostro de mucha gente con la que trabajé después a través de los talleres y las conferencias, logrando sus propias metas, rompiendo sus propios paradigmas, alcanzando sus propias cumbres. Me dejó ver que no es solo un ascenso lo que haces, es una conquista, pero interior, no de la montaña, sino de ti mismo, de descubrir qué puedes hacer de saber que la gran maestra es la naturaleza y que muchas de las cosas que nos han enseñado en la escuela y en las universidades no son precisamente lo que la naturaleza que tiene millones de años aprendido en todo este proceso. Y te das cuenta que cuando el hombre, el ser humano escucha su voz interna y potencializa su esencia, es capaz de hacer muchísimas cosas. Así que prometí trabajar con niños y regresé e inicié la fundación en el 2009. Y este año se cumplen 20 años de que subí el Everest. 10 años de la fundación, 20 años de que subÍ el Everest, 30 años de que empecé con este asunto. Y la verdad es que han cambiado muchas cosas. Han cambiado muchas cosas desde la misma naturaleza, ha cambiado, los glaciares, han cambiado, pues hay otras cosas, hay nuevos retos.
Quiero que me cuentes ahorita un poco más de todo esto que estás haciendo hoy. Pero me interesaba mucho. OK. Me imagino que el iba a poner entre comillas fracaso del primer ascenso. Te enseñó muchas cosas, pero también es sabido que atletas, los mejores del mundo, incluido Michael Phelps, después de ser el atleta medallista olímpico más exitoso de la historia, terminando los juegos entra en una depresión profunda, como que se cumple la meta que lleva buscando cuatro años incansablemente y que de la hora que para ti hubo algo así. ¿Después del éxito todo el mundo empezó.
A decirme yo bueno y ahora que? Ya no hay más para arriba, o sea ya el Everest ya no hay más para arriba. Y la verdad es que yo llegué con muchas ganas de seguir subiendo montañas y dije bueno, voy a buscar la cumbre más alta de cada continente, los siete picos, los siete cumbres. Y bajando empecé a subir las siete cumbres. Ya llevaba la Concagua, ya había subido varias veces la Concagua, entonces dije pues me voy por el Kilimanjaro, el Bruce, y me enfoqué en eso. Mi meta era voy a hacer las siete cumbres. Después quería hacer otros 8.000, pero en lo que estaba haciendo las siete cumbres, pues nace mi primer bebé. Y entonces ahí la vida también fue como me cambió. Tenía muy claro esta historia de Allison Hargreaves, una mujer fuertísima que subió el everest por la N, sin oxígeno y que al poco tiempo subió el K, fuertísima y se mató en el K y dejó dos niñitos. Y yo decía, híjole, pues yo no quiero que hijos me recuerden como fue famosa y nunca tuve mamá. Entonces ahí sí ponderé, dije no puedo dejar la montaña porque amo la montaña, pero voy a enfocarme en mis hijos. Al año que nace mi hija, Tenía un año, año y medio, viene otra montaña que es mi segunda hija. Bueno, nace Valeria y me voy a subir el Vinson en Antártica. Cuando regreso de Antártica ya no me faltaba una montaña para cerrar el Gran Slam. Me empiezo a preparar, en eso quedó embarazada de mi segunda hija y a la par me separo de mi esposo. Entonces mi marido y vinieron otras montañas. Ahí me acuerdo que fue difícil, ya tenía, estaba embarazada, tenía un bebé, tenía un reto por delante. Entonces mis montañas cambiaron, mis montañas voy a seguir, voy a sacar adelante a mis hijas, voy a luchar por ellas, voy a estar aquí. ¿Que naciera, no? Que naciera mi segunda hija, voy a seguir subiendo montañas y cuando pueda voy a terminar el Grand Slam. Al año y medio que nació Regina pude terminar el Gran Islam y después fue pues ahora sí que trabajar para luchar por mis hijas y para que estudiaran y para que tuvieran lo que tenían que tener. Y mis montañas empezaron a ser diferentes.
¿Cuál ha sido el miedo más grande que has sentido en tu carrera como montañista?
Pues cuando casi me mato en el 98 en el Manaslu, que por segundos pensé que caí de espaldas, una avalancha me llevó y caí en una grieta. Fueron segundos en donde realmente dije ya me maté. Y en el momento en que me di cuenta que no estaba muerta fue cuando más me aferré a la vida. Pero después cuando nacen mis hijas, yo decía, otra vez tengo que prepararme más, porque en aquel momento en el Manas Loop si me moría, pues igual y dos, tres, me lloraba. Pero ahorita era como, híjole, se van a quedar solitas y necesitan una mamá. Entonces para mí la última montaña fue bien dura, no es una montaña tan alta, el Karstens son 4.889 metros, casi 5.000, pero una montaña más técnica en cuanto a escalada en roca. Me tocó tormenta eléctrica, pero lo que más me preocupaba era no regresar porque ya tenía ahí dos personitas esperándome.
Eso es algo que me interesa muchísimo porque bueno, me quedaba claro que el grueso de tu carrera había sido sin hijos y como lo acabas de tú explicar, cambia completamente tu perspectiva de la vida cuando tienes hijos y sobre todo cuando hablas de cómo los educas, porque empezamos esta entrevista hablando de que tus papás, tu sociedad, tu cultura, tu escuela, tu religión, te implanta reglas que rigen el resto de tu vida si no llegas a un punto en el que puedes cuestionarlas. ¿Tú cómo estás manejando eso con tus hijas? ¿Cómo has hecho para que después de los 8 años no dejen de soñ?
Pues cuando eran chiquitas, me acuerdo que cuando me iba a ir de expedición, que estaban chiquititas, yo siempre les contaba, o porque seguí subiendo montañas después del este, yo les contaba cuentos, pero se los inventaba. Entonces ya sabes, este era un osito que su mamá se iba a ir a la montaña, entonces regresaba el osito y luego la jirafa también a la montaña y todos eran los mismos, pero siempre las mamás de los animalitos se iban a la montaña. Entonces me acuerdo que las mamás de sus compañeritas decían, es que oye, mi hija se la pasa preguntándome que cuándo me voy a la montaña, que porque tu hija dice que todas las mamás es normal que vayan a las montañas, entonces yo creo que lo vieran como natural, yo me iba a la montaña. Otra gente piloteaba aviones, otra gente también es astronauta, o sea, nunca le dije, no había nada especial, ellas podían. Me acuerdo que mi hija chica siempre es que yo quiero ser astrofísica, porque cuando yo vaya al espacio, entonces la gente volteaba y le decía jajaja, o sea, pues ni que fueran muy buenas en matemáticas. Y ella vio una película en donde este hombre muy brillante empieza como barrendero, entonces dice pues empiezo barriendo, me encantó porque finalmente no había límites, dice pues si no sé todavía de cosas de astronautas, pues empiezo barriendo y luego ya me vuelvo astronauta. Entonces es eso, es seguir diciendo si hay dificultades, pero tú sueña y yo creo que en eso está.
De la misma línea. Creo que tú has hablado de dietas mentales y creo que esa es gran parte de cómo permitimos que nos metan estas ideas o reglas, y tal vez son cosas que terminamos haciendo por mentalidad de ganado o por encajar en un lugar, pero todo empieza por nuestros pensamientos. Se dice que tenemos setenta, ochenta mil o noventa mil pensamientos al día, que 90% de ellos son los mismos que el día anterior y están influenciados claramente por lo que consumimos en términos de contenido. Yo llevo dos años sin oír noticias y no me entero de nada a veces. Pero hay una frase de Jim Rohn que dice todos los días monta guardia a la puerta de tu mente. ¿Tú qué es lo que consumes o cómo cuidas lo que pasa dentro de tu cabeza?
De entrada, De entrada hago lo mismo que tú. No, no consumo chatarra, la verdad no consumo chatarra. No voy a perder mi tiempo, ni mi espacio, ni mi tranquilidad por comentarios, por pleitos, por. No. Trato de nutrirme con gente que me aporte ideas, que me aporte formas de pensar, conocimientos nuevos. Me gusta leer, me gusta leer mucho.
¿Qué lees?
Pues de todo. Ahorita estoy terminando un libro que me está gustando que es Liderazgo Regenerativo, que quedó perfecto, ya tengo la fila de libros ahí, pero está muy, muy bueno. Me gusta mucho leer de economía, me gusta mucho leer de todo lo que tenga que ver con regeneración. Estaba leyendo hace poco, terminé uno de Burnout, de un francés muy bueno, donde habla de cómo nos estamos, porque hablamos del calentamiento global y no nos damos cuenta que finalmente nosotros somos parte de estas especies que también tiene un sobrecalentamiento por un exceso de pensamientos, un exceso de trabajo innecesario, de insatisfacción. Hay muchas cosas que bueno, es lo que me gusta leer y ver de qué manera eso yo lo puedo utilizar para poder vertirlo y para poder ayudar a través de mis conferencias, a través de los talleres. Realmente me gusta aprender para. Para aplicar. ¿Qué hago? Hago deporte. Todos los días hago dos horas y media de deporte.
¿Qué haces?
Juego tenis y hago taekwondo. Mi nueva meta es que quiero ser cinta negra y ahí voy, ahí voy.
¿Qué sintoniza ahora?
Amarilla. Estoy empezando, estoy empezando. Pero sí, estoy muy contenta. Este. Y además hubo montañas, o sea, los fines de semana me voy a la montaña.
¿Cuál es tu más frecuente?
Voy mucho al Nevado y al Ista.
Para alguien que quiere empezar. Que bueno. Ayer platicaba con mi esposa de esto y le decía nombre, o sea, el Everest y le contaba la historia del 96 y el libro y esto y lo otro y le contaba de tus ascensos. Le dije no hombre, yo voy a empezar por subir el Nevado de Toluca.
Que nunca lo he subido.
Me dijo ¿Cómo ahora quieres subir el Everest, no sé ni subir el nevado de Toluca? ¿Cuáles serían los primeros objetivos que fijarías para un principiante?
Híjole, yo creo que el primer objetivo que les que les diría es asegúrense de ir con alguien que tenga conocimientos. Ha habido varios accidentes en el Nevado precisamente porque la gente piensa que está chiquito y que no hay problema y se van con tenis y se van sin el equipo adecuado y ha habido varios decesos porque subestiman a la montaña. El nevado ya tiene 4.800 metros, la verdad es que no es una montaña pequeña a esa altitud. Yo he llevado mucha gente que de pronto si se marean, sangran de la nariz por la descompensación, mareos, etcétera. Entonces yo creo que sí es ir con una persona que sepa, que se preparen, que se hidraten muy bien y la Malinche es un buen comienzo. Ahora sí que hay varios cerros que pueden subir, no sé, en Coahuila hay varios, en Monterrey hay varios, en todos lados tenemos. Yo creo que el Nevado si hay que tenerle respeto, es un buen comienzo, pero hay que ir gradual, irte midiendo y si, con alguien que sepa.
Bien. ¿Ahora cuéntame, vamos a entrar a qué estás haciendo hoy? Porque sé que das conferencias a empresas, tienes trabajo con los scouts, tienes tu fundación. ¿Qué es a lo que más le estás dedicando en estos próximos 12 o 18 meses, lo que más te emociona?
Lo que más me emociona hoy por hoy es el trabajo que estamos haciendo en alianza con la Asociación de Scouts, a la que alguna vez me incorporé para poder tener acceso a la naturaleza y de donde aprendí mucho. Y hay varios proyectos muy interesantes que se están haciendo, como tener proyectos que ayuden al desarrollo sustentable del planeta con pequeñas acciones. Una de las grandes, de los grandes aprendizajes que me daban los scouts era una buena obra al día, o sea, una, ya sabes, ayuda a cruzar a la viejita a la calle, ayuda, no se deja pasar a alguien cuando estás en la fila, una con una sola, si las multiplicas por millones de personas que hagan una pequeña acción, una pequeña decisión, esto se puede mejorar. Entonces ahorita estamos con varios proyectos de los objetivos del desarrollo sustentable en varios aspectos, desde el cuidado de la naturaleza, desde erradicar la pobreza, alimentación para todos. Ahorita por ejemplo traemos un proyecto que el 12 de octubre estamos haciendo una convocatoria junto con Alimento para Todos, otra fundación para poder recuperar lata, o sea, colectar latas, bolsas de frijol, de arroz, etcétera, para poderlo llevar a comunidades que lo necesitan previo a que venga diciembre, etcétera. En el tenor del Día Mundial de la Alimentación. Próximamente también me voy a ir, si Dios quiere, al Foro Mundial de Economía en Nueva York Sustentable, Quiero ver cómo piensan los que le saben, para ver cómo realmente estamos buscando la sustentabilidad y la mitigación que se requiere a estas alturas. Y pues ahorita es lo que me motiva mucho trabajar con el liderazgo de estos jóvenes, son más de 40 mil jóvenes mexicanos que forman parte de los scouts. Seguir trabajando con los niños de la fundación, mis egresados, que son los líderes éticos sustentables, seguir aportando con ellos son.
Con los que te vas a Antártida.
Trabajamos con jóvenes de escuelas secundarias públicas, y con ellos se iban haciendo estos proyectos de ahorro de energía, de manejo de residuos, de reforestación, de recuperación de áreas verdes, de captación de agua pluvial, de. Y ellos presentaban las dificultades o las problemáticas que veían en su entorno. Yo no les decía que tenían que hacer, ellos identificaban la problemática, ellos daban la solución. Y una vez que impactaban de manera positiva a su entorno, entonces eso los hacía ganadores. Y participaban conmigo en expediciones al nevado, en expediciones a áreas naturales protegidas, se les daba una capacitación en San Miguel de Allende, donde tenemos la fundación, y ahí se les daba un curso de liderazgo desde manejo, ahora sí que de herramientas en la montaña, manejo de cuerdas, fuego, carpa, toda la supervivencia. Y después hacíamos expediciones en áreas naturales protegidas. Y finalmente el equipo ganador, porque es caro, el equipo ganador tenía la experiencia de ir a donde nosotros hicimos la raíz del cambio climático, en donde ahí puedes ver qué es lo que está sucediendo realmente con todo este deshielo, con toda esta situación, las mediciones que hacen los científicos, visitábamos las bases científicas en donde nos explicaban cómo el CO se ha ido compactando en las diferentes capas de los glaciares, las investigaciones que se están haciendo, las proyecciones que se tienen, etcétera. Entonces era muy interesante que de primera mano lo recibieran estos niños chiquitos que nunca habían viajado, que nunca habían salido del país, nunca se habían subido un avión, nunca habían visto el mar, muchos de ellos, y de pronto estaban en Antártica, en donde están gente con la mayor preparación de todo el mundo, dándoles de primera mano la información que pues muchos tenemos que leer en libros.
Qué buena oportunidad.
Pero finalmente era para que ellos se reconocieran capaces de ser agentes de cambio, multiplicadores del cambio. Realmente, cuando ellos se reconocen héroes, porque ellos se veían a sí mismos como que habían logrado cambiar su entorno, habían logrado darle agua a su comunidad, habían logrado limpiar las calles, ellos se sentían héroes, tenían doce, trece años y sabían que habían logrado grandes cosas con su corta edad. Entonces eso, eso era pues, muy gratificante, increíble.
¿Karla, que tendría que pasar? ¿Regresando al concepto de éxito, para que te consideraras un éxito como madre?
Yo siempre he creído que el árbol se conoce por sus frutos, y yo soy el fruto de la educación que recibí de mis padres, del que me hayan apoyado, del que me hayan enseñado a esforzarme, a trabajar, a luchar, de los valores que me dieron ellos. El día que veamos mis frutos, que son mis hijas, entonces podríamos pensar de qué era el árbol.
Si tuvieras la oportunidad de. Digo, has tenido varias profesiones, pero de cambiar de profesión, ¿Qué otra te gustaría intentar?
Híjole, soy varias cosas frustrada. Soy bióloga, frustrada, soy astronauta, frustrada soy corredor de coches, frustrado corredor de coches. Me encanta, me encanta. En algún momento cuando Audi fue mi patrocinador y hacíamos pruebas de manejo y que llegaron estos pilotos extraordinarios de Alemania para dar cursos de manejo, y bueno, me enseñaron y estábamos en el autódromo haciendo. Bueno, yo decía, esto es lo mío. Pero bueno, qué bueno que no, porque si me fue difícil conseguir patrocinios para la montaña con el automovilismo hubiera sido impresionante. No, creo que me encanta. ¿Y sí, sí creo que ir al espacio y todo lo que tenga que ver con la ciencia, me fascina que en esta vida, digo, todavía me quedan años por aprender, verdad? Y para acomodar la tecnología, a lo mejor no seré el astronauta, pero si nos da la oportunidad de viajar en alguna nave espacial, ya con, bueno, estamos a nada. Entonces igual y se me cumple.
Ahí el logro va a ser tener.
Exacto. Pero bueno, ya Dios proveerá.
Regresando al tema de automovilismo y de niñas, el fin de semana había algo increíble. Fui al campeonato nacional de karts aquí.
En México, la conozco.
Es hija de una amiga mía y bueno, tiene seis años, lleva un año manejando kart, es una máquina. La sigue Valtteri Bottas, que es piloto fórmula 1 y yo creo que ella puede cumplir ese sueño.
No, no, no, está lo máximo, La amo, se me hace increíble ahí sí la confianza que tienen los papás y ella. Me encanta, me encanta ver estas chiquititas que están haciendo cosas increíbles y pues yo le apuesto a eso, a que cada vez más niñas nos estén dando lecciones de capacidad. Impresionante.
Sí, si pueden síganla en Instagram, es Davina Galicia. Está increíble la niñita. ¿Quieres ser respetuoso de tu tiempo, Carla? Sé que te tienes que ir ya. Una última pregunta, se la hago a todo mundo que está en el podcast. Si tuvieras la oportunidad de escribir en el cielo un mensaje para que millones de personas lo vieran, ¿Qué diría?
Deja brillar tu luz. Eso diría.
Buenísimo. Creo que queda muy claro con todo lo que dijiste, que tú la encontraste y lo lograste. Eres una crack.
Carla.
¿Dónde te puede encontrar la gente? ¿Donde puede seguir?
Mis redes es mi Facebook Carla Willock, en Instagram estoy también como Karla Willock y en mi página de Internet.
Puntocom.
Voy a poner todo Fundación Carla Willow. Org en Facebook también.
Perfecto. Yo voy a incluir los links a todo lo que hablamos en Cracks, la Carla con K y ahí para que te puedan contactar porque estoy seguro que mucha gente estará interesado en saber más de la fundación, tal vez contratarte para hablar en sus empresas, que haces muy bien. Y nada más que agradecerte, muchísimas gracias por estar aquí. ¿Algo quieras agregar?
Te agradezco la oportunidad y bueno, a todos y cada uno de los que nos están escuchando, espero realmente que se den la oportunidad de plantearse cuál es su Everest, de no rendirse antes de empezar, de soñar cosas grandes y les deseo que en la cumbre tengan ese abrazo multiplicador de éxito.
Pues muchas gracias, Caro.
Gracias a ti.
Soy Yoso otra vez. Espero que hayas disfrutado esta increíble entrevista con Carla tanto como yo. Si te gustó, por favor suscríbete en iTunes o Spotify y califícanos con 5 estrellas para que más gente nos pueda encontrar. Suscríbete gratis a viernes de Cracks que es el email que mando cada viernes y puedes hacerlo muy fácil también en Cracks la viernes. Quiero saber dónde escuchas Cracks. Mencióname en tus historias de Instagram como y por ahí estaremos en en contacto. Puedes también encontrar links a todo lo que hablamos hoy Carla y yo en Cracks la Carla. Carla es con K. Y eso es todo por hoy, Yo soy Oso Traba y espero que tengas una gran semana. Este episodio es presentado por InstaFit Gym. Algunos de ustedes no saben que también tengo un trabajo de día y justo es construyendo el app de ejercicio InstaFit Gym. ¿Qué es InstaFit Gym? Es un app de rutinas de ejercicio en audio para hacer en casa o en cualquier gimnasio. Es 100 % gratuita y te da la experiencia de estar en un estudio profesional con un entrenador personal en tu oído, guiándote por rutinas de caminadora, elíptica, bici estática, pesas o con tu propio peso. Además se conecta a tu app de música favorita y tiene playlists creados específicamente para cada rutina. Con más de 400 rutinas diferentes de entre 7 y 28 minutos y nuevas rutinas cada semana, nunca vas a tener que repetir alguna. Puedes descargar las rutinas para usarlas donde sea, sin conexión a Internet y como te dije, es 100% gratis, sin trucos ni compromisos. Puedes encontrarla como InstaFit Gym en iTunes o Playstore o ir a Cracks la Gym para conocer.










