Oso Trava discusses how entrepreneurs often tie their personal identity to external success metrics (funding, press, company valuation), which increases risk for depression and poor mental health—especially in Latin America where these topics are taboo. He argues for internalizing goals (focusing on passion, mission, and being the best personal version) rather than chasing uncontrollable external metrics; doing so increases happiness and produces positive "satellite" effects in relationships and outcomes. The advice applies beyond entrepreneurship to sports and relationships.
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La verdad es que como emprendedores fijamos nuestra definición de éxito en factores externos. Mucho es en cuánto dinero has levantado, quién es tu inversionista, qué portada de revista hiciste, cuánto vale tu empresa. Y la verdad es que dejamos que todas estas son cosas que no controlamos y dejamos que esto nos defina como personas. Cuando te juntas con emprendedores, muy pocas gente te habla de las cosas importantes en la vida, que son tu familia, tus hobbies, el viaje que acabas de hacer, el libro que estás leyendo. Probablemente de lo que te van a hablar es de qué está pasando con su empresa. Y entonces nos definimos como emprendedores. Ya no somos personas, somos emprendedores. Soy emprendedor y lo digo así hablando personalmente, mi biografía dice soy emprendedor, no soy papá, no soy alguien que le gusta hacer ejercicio, o sea, soy emprendedor. Y entonces cuando asignamos tanto valor a nosotros como personas o de nosotros como personas a un tema que tiene tan altas probabilidades de fracaso, pues nos estamos poniendo en una situación que no podemos ganar. Y esto genera temas de salud mental importantísimos que no se hablan mucho en Latinoamérica. Si te pones ya a leer un poco en redes o en medios americanos, se habla mucho de la depresión del fundador, pero en Latinoamérica, así como no se habla del fracaso, no se habla de la depresión o del estrés o de la salud mental de un emprendedor o de la gente en general, es como tabú. Ahora, ¿Cómo podemos hacer entonces para sentirnos más felices si queremos seguir emprendiendo? En el momento en el que nosotros internalizamos nuestros objetivos, y aquí es donde viene la pregunta, ¿Nos medimos contra los objetivos correctos? ¿Nuestros objetivos son los que deberíamos estar persiguiendo o son objetivos basados en métricas que en realidad no controlamos y que no importa lo que hagamos siempre habrá una gran probabilidad de que no se logre? Bueno, si logramos internalizar nuestros objetivos y en vez de decir por ejemplo, mi objetivo es una salida en la que yo haga 100 millones de dólares o que mi empresa valga un billón de dólares, si internalizamos esa misma actividad con un objetivo que voy a trabajar en algo que me apasiona, voy a trabajar en lograr una misión o en una causa que de verdad me llena como persona y voy a hacerlo a lo mejor que pueda a la mayor de mis capacidades siempre entregando el 100% eso es muy probable que lo logremos y entonces si estás logrando un objetivo que te fijaste, vas a ser mucho más feliz. No sólo eso, sino que probablemente al enfocarte en este objetivo, pues vas a poder lograr un objetivo externo que tal vez ni siquiera está siguiendo, como una empresa que vale 100 millones o mil millones de dólares. Ahora, esto no sólo se aplica al emprendimiento o a las empresas, se aplica también al deporte o a relaciones, o sea, nosotros nos la pasamos tratando de que nuestra pareja nos ame, nuestros amigos nos quieran y nos busquen y eso al final del día son cosas que tampoco podemos controlar. Si en vez de preocuparnos o fijarnos como objetivo ser el popular o el más amado, nos enfocamos en un objetivo internalizado que voy a tratar de ser la mejor versión de mí, voy a ser la mejor persona que puedo ser, voy a ayudar a la gente al máximo de mis capacidades, lo más probable es que lo logremos y segundo, que tenga resultados efectos satelitales como el que te ame tu pareja, tus amigos te busquen y tengas una vida plena y feliz, entonces bueno, pues ya estás en la grande.