La Historia de ALFREDO HARP HELÚ | CRACKS PODCAST #362

Oso Trava interviews Alfredo Harp Helú about his life in finance, baseball ownership, and philanthropy across Mexico and the Middle East. Harp founded Axival, survived a 1994 kidnapping, and lost his son. He reflects on faith, humility, and why he keeps working.
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¿En algún momento se imaginó que iba a ser dueño de su equipo favorito de béisbol?
Por supuesto que no. Pues cuando era chico yo iba a ver a los Diablos Rojos donde pudiera. Yo quería comprar el 100% del equipo. Me venden el equipo y aprovecho para decir, pues a ver qué estadísticas logro tener ya como dueño. Me encantaba trabajar y si quería bajar un poco para empezar a hacer cosas más filantrópicas. Y luego me dijeron, ¿Y por qué no se mete Banamex a todo el ex convento de Santo domingo? Dije, bueno, vamos a entrarle a Santo domingo. Y luego me vieron a oye, pero faltan los conventos de la Miceca, que son maravillosos. Adelante, vamos a arreglarlo. Y luego viene mi secuestro. Entonces dije, bueno, si salgo, voy a seguir trabajando. Porque me decían que me iban a sacrificar. Dije, no me van a asesinar. ¿Sacrificios por alguna otra razón? Alfredo Harpelú.
Alfredo Harpelú.
Don Alfredo Harpelú.
Alfredo Harpelú es empresario, filántropo, amante del béisbol, de la música clásica y de la filatelia. Fundó Axival, fue pieza clave en la compra y transformación de Banamex, ha impulsado algunos de los proyectos culturales más importantes de México y por supuesto, ha dedicado su vida a fortalecer el deporte mexicano, empezando por el béisbol. Pero detrás de todo eso hay una historia profundamente humana de resiliencia, de fe, de pérdidas dolorosas, de reconstrucción y de un amor inagotable por México.
Yo no solo voy a luchar todos los días para que a México le vaya bien en lo que yo pueda hacer, en lo que esté a mi alcance. ¿Qué está a mi alcance? Híjole. He dado más de 100 mil becas a la UNAM, hemos reforestado más de 80 millones de árboles. La mejor inversión está en México. Mire, yo he pasado muchas crisis y en todas he salido fortalecido, pero la mejor inversión está en México, no nomás es económica. Educación, que vaya, que nos hace falta en el deporte, en el medio ambiente. No nada más decirlo, hay que practicarlo. ¿Por qué me levanto tan temprano en las mañanas? Porque tengo que ver qué voy a hacer en ese día en beneficio de toda la gente que yo pueda.
Hola y bienvenidos a un nuevo episodio de Cracks Podcast. Yo soy Oso Traba y entrevisto cada semana a las mentes más brillantes para dejarte algo único y práctico que puedas usar en tu vida diaria. No olvides darle suscribir a este canal, ayúdame a llegar al millón y comenta en los comentarios tu momento favorito de esta entrevista. Porque hoy tengo el privilegio de platicar con una de las figuras más influyentes y más discretas de México. Un hombre que ha dejado huella en las finanzas, en el deporte, en la cultura, la filantropía y en la vida de millones de personas, siempre desde una trinchera de trabajo silencioso. Hoy vamos a conocer al hombre detrás de todos los logros, sus decisiones, sus miedos, sus aprendizajes, las lecciones que heredó de su familia y su visión del país al que ha entregado toda su vida. Espero que disfrutes de esta increíble plática con el empresario Alfredo Harp Elu. Don Alfredo, bienvenido a Cracks Podcast. Gracias por recibirme aquí en Oaxaca, en su oficina y por un increíble desayuno que acabamos de tomar. Una larga vida llena de mucho impacto y a veces, como dicen, impacto silencioso. Es un hombre al que le gusta estar detrás de las cámaras, pero moviendo los hilos. Y vamos a hablar de muchas cosas, de finanzas, vamos a hablar de filantropía, pero no podíamos empezar de otra manera que hablando de béisbol. Gran apasionado del deporte y me gustaría saber cuál es su primer recuerdo sobre el béisbol.
Aquí tengo que comentar que yo vivía en la colonia Roma en México y me quedaba el parque del Seguro Social en aquel entonces, pues me iba yo caminando. Pero mi primer impacto de recuerdo del béisbol es un primo mío que jugaba béisbol, jugaba muy bien y él me llevaba a verlo jugar todos los domingos. Entonces siempre estuve alrededor del béisbol y como me apasionan las estadísticas, yo empezaba a leer todas las mañanas porque entonces no había la tecnología de ahora qué estaba pasando tanto en la Liga Mexicana y lo que llegaba de las Grandes Ligas. Entonces por eso estaba pensando siempre qué récords había de equipo, qué récords había de jugadores, tanto bateadores como pitchers. Entonces yo creo que por eso me gustó tanto las matemáticas y las estadísticas. Y de ahí que siempre yo he recomendado que el béisbol ojalá lo sigan practicando los niños y que se fijen en lo que pueden alcanzar porque son demasiadas estadísticas y muchas alternativas en cada juego. Y creo que es parte de la educación como complemento, el deporte de la educación.
¿En algún momento se imaginó que iba a ser dueño de su equipo favorito de béisbol y de varios más?
Por supuesto que no. Es increíble que de repente cuando era chico yo iba a ver a los Diablos Rojos donde pudiera en el parque, pero después me toca que el presidente de los Diablos Rojos era mi maestro de cálculos mercantiles en la UNAM y entonces él me regalaba un pase para todos los juegos de Diablos Rojos. Entonces tuve la oportunidad desde entonces, hablo del año 1962, ir al parque a ver a mi equipo favorito que era Diablos Rojos del México y luego de repente, pues claro que nunca me imagino que estaba disponible o me invitan a que participe. Yo dije pues lo que me interesa si puedo tener socios minoritarios, pero yo quería comprar el 100% del equipo y fue cuando en 1994 me venden el equipo y aprovecho para decir pues a ver qué estadísticas logro tener ya como dueño. Yo tenía mucho trabajo empresarial, sin embargo, aún cuando terminaba yo mi trabajo, yo veía, escuchaba por la radio cómo iba el partido cuando había juegos y si iba antes de la cuarta, quinta entrada por ahí yo paraba en el parque del Seguro Social, me metía al estadio y aparte de todo, pues aprovechaba yo para cenar ahí los famosísimos tacos de cochinita del estadio de béisbol.
¿Cómo se mide, cuáles son sus estadísticas o cuáles buscaba? ¿Porque una cosa sería la máxima campeonatos, pero qué otra estadística se puso usted como métrica como dueño de equipo de béisbol?
Así como uno lee un libro para enterarte de algo histórico o alguna leyenda o alguna situación, en el caso del béisbol, sin ver, sin conocer a muchos jugadores, a mí me apasionaba ver lo que habían hecho por ejemplo en Ligas Mayores, Babe Root o Lou Gehrig, porque también le iba yo a los Yankees en aquel entonces, entonces siempre andaba yo pendiente de qué pasaba o qué pasó, porque no me tocó verlos jugar. Ya con los que me tocó ver jugar, pues aquí en México empiezo por ver algunos todavía que habían venido de las Ligas Negras, que era impresionante con aquella forma de que no atendían, no permitían a la gente de color que pudiera jugar en los equipos grandes. Había unas Ligas Negras donde hay unos récords formidables. Dos de los pocos récords que había de las Ligas Negras, pues me apasionaba ver algunos que tampoco me tocó ver jugar, aunque vinieron a México a jugar, como Satchel Page, un gran pitcher, o Joshua Gibson, tremendo bateador que dicen que pegó más de 800 jonrones en las Ligas Negras, él ya no pudo llegar a las Ligas Mayores. ¿Entonces decía yo, pero qué es eso, verdad? ¿Entonces ya mencioné un pitcher, un bateador que por cierto era catcher, Joshua Gibson y luego decía, bueno, pues cuándo van a romper los tremendos récords de cualquier estadística de jonrones o de picheo? ¿Y por qué se llama Zai Young el premio que dan? Pues resulta que Zaid Young era impresionante la la cantidad de juegos completos que había lanzado y de blanqueadas, lo que se llama blanqueada que deja en cero al otro equipo. Entonces yo decía, pues no me tocó verlos jugar, pero ahí está la verdadera historia. Y ya luego en algunos casos como de Taiko, pues hay algunas películas o de otros jugadores, hay películas muy buenas. ¿Entonces de ahí me impresionaba Ligas Mayores, pero Liga Mexicana, porque en Liga Mexicana yo gozaba ir a ver, me decían, oye, pero cómo te gusta un partido que vaya cero, cero hasta la octava entrada? Sí, claro, es un duelo de picheo y me encanta verlo, pero es más emocionante cuando hay batazos. Bueno, cada quien tiene su estilo, yo a veces prefiero duelo de picheo y si hay buenos batazos, pues también veo jugar algunos ídolos que hoy tuve como Alonso Perry o como Al Pinkston y también eso estoy hablando ya de la época de los años 50, pero también me encantaba ver cada jugada una buena atrapada. Ya en épocas más recientes me decían, oye, tú fuiste al estadio y perdió tu equipo. Sí, pero vi dos atrapadas del Borrego Sandoval que para mí pagaba el boleto solo con haberlas visto.
Don Alfredo, cuando quiero regresar un poco a su infancia, porque si, el béisbol parece que ha estado presente en su vida desde que usted es muy pequeño, pero usted pierde a su padre a los tres años, su mamá vivió momentos difíciles para mantenerlos a usted y a su familia, pero dice que ella siempre fue muy optimista. Cuénteme un poco de esta persona que usted dice que es la mejor manager de su vida y cuáles son estas lecciones que después, tal vez ya en una vida adulta empresarial surgieron un efecto positivo en su vida.
Bueno, concretamente de mi papá tengo pocos recuerdos. Sé que él viajaba por todo el estado de Oaxaca y pues lo que en aquel entonces no tenían que firmar un papel o un pagaré o una letra de cambio. Yo sé que él dejaba la mercancía que vendía y pasaba a cobrarla a los dos o tres meses y no había nada firmado de la gente donde le dejaba en este estado de Oaxaca. Y también dicen que mi papá, si veía una gente con frío, se quitaba él, el suéter y se lo regalaba. Entonces, de mi papá, de mi mamá, claro que pongo yo que es mi mejor manager que he tenido. ¿Por qué? Porque. Pues porque desde muy chicos, cuando muere mi papá, ella decide que de Oaxaca mejor nos fuéramos a vivir a México. Y en México ella trabajaba en lo que podía. Ella había sido administradora de bienes raíces de un tío mío, y ella sabía lo que era tener que trabajar. Y entonces para ella era muy fácil, porque en aquel entonces las mujeres no sabían ni hacer un cheque, porque todavía se pagaba con cheques. Pero mi mamá, ella trabajaba y nos puso una disciplina de gastar poco. A mí me encanta, yo en alguno de mis libros pongo que con una pelota yo podía jugar todos los deportes del mundo, que no necesitaba más juguetes. Con una pelota jugaba basquetbol, jugaba fútbol, jugaba cachados, jugaba quemados. Entonces ese era mi juguete. Y además yo tenía que, mi mamá me enseñó a trabajar y me pues ahora tú ve, acompáñame a vender estas cajas de hilos al mercado con los clientes de la mercería. Pues sí, yo iba. Entonces desde los 11 años yo ya, o hasta un poco antes ya empezaba yo a tener mis clientes de hilos. Vendía yo tarjetas de Navidad, vendía yo suscripciones del periódico Excelsior.
Tuvo una granja de gallinas.
Ah, también. Sí, porque de los clásicos pollitos que te dan, que crecen, entonces casi no había pollitos de incubadora. Y pues determinadamente, las que eran gallinas, pues empezaban a poner huevos. Yo los vendía y sí, allá en la azotea de mi casa, ahí en la Corona, Roma. Entonces conocí la Ciudad de México como pocas gentes, porque en eso sí, mi mamá me dejaba irme en tranvía o en camión por todo México, desde que tenía yo once, doce años de edad. ¿Entonces yo conocía, me decía, pero por qué conoce hasta Linda Vista? Pues claro, pues si, yo iba ahí, tenía clientes, yo entonces tenía que ir hasta Linda Vista. Entonces así fue mi vida de niño y aparte jugando en todos los parques que había cerca de la Corona Roma, el Parque Hipódromo, el Parque España, que ahora son famosísimos, y yo pues de repente todavía voy a comer por ahí y me regreso caminando por la calle donde yo vivía, que era la calle de Medellín y recordaba ahí estaba mi casa, esa era mi recámara y le tomaba yo fotos y con todo mundo, me encanta caminar por ahí, los restaurantes que iba todavía quedan algunos. Entonces sí tengo el gran recuerdo de la Corona Roma y de mis grandes amigos, jugábamos en la calle y lo mismo, jugábamos cachadas de béisbol, fútbol, voleibol o lo que fuera. Entonces eso se podía hacer en el precioso México que me tocó vivir y por eso yo creo que hasta la fecha sigo adorando a México.
Don Alfredo, habla usted de un error fortuito que le cambió la vida, que fue a la hora de escoger su grupo en la carrera. ¿Cuénteme por qué dice que fue un error y qué impacto tuvo este error en su vida?
¿Todos los que salimos del Colegio Cristóbal Colón, la Sallistas, que le debo todo a los lazayistas que íbamos para contador Público, se inscribieron y yo me tardé un día en llegar y a los salones que ellos habían escogido, así era cuando te inscribías en la UNAM, ya estaban llenos, entonces dije pues qué queda? Pues ahí me dijeron hay uno, pero es bien duro, el maestro tocayo mío, Alfredo Casanueva y me meto a ese salón, era el maestro más difícil, daba contabilidad y yo le entendí perfectamente lo que sería cargar y abonar y hacer un balance y hacer un estado de resultado. Entonces ese fue mi error, pero se convirtió en una maravilla porque me permitió terminar la carrera brillantemente y ya con todos los maestros que me tocaron, lo que le dice uno, maestros muy difíciles, muy regañones, pero eran buenísimos, entonces a mí no me importaba si sacaba, nunca reparé una materia, pero mi promedio fue 8, no fue 8.1 ni 7.8, 8 fue mi promedio casualmente. Exacto, entonces yo vivía feliz en la UNAM también en ese momento porque me tocó puros buenos maestros. Yo tuve que trabajar desde el segundo año de la carrera, no desde el primero, pero ya para entonces yo aprendí a ahorrar, eso también me lo enseñó mi mamá, había que ahorrar lo poco que uno quisiera. ¿Entonces me compro un coche? Primero me iba en coche a la universidad, era muy fácil. Hacía yo de la corona Roma a cu. Hacía exactamente 25 minutos. Ya lo compré un coche que me venden unos primos que tenían un lote de coches, un famoso Pontiac 52. Gastaba mucha gasolina, pero ¿Qué pasaba? Era muy barata la gasolina en México y era un carrazo para mí era un supercarro. Tenía 10 años de antigüedad, era ponte a 52. Yo estaba en 62 en la UNAM, empecé en 61 y ya me iba en mi coche. Y luego para ir a trabajar prefería yo irme en camión al centro porque tenía que pagar estacionamiento. Mejor me iba en camión.
A mí me llama mucho la atención lo que está diciendo. Tuvo que trabajar desde primer año de la carrera. Mucha gente lo ubica a usted como uno de los empresarios más importantes y más exitosos de México. Banquero, casabolsero, bueno, dueño de equipos, dueño de gimnasios. Pero usted no heredó nada, don Alfredo, usted se formó a base de trabajo y empezó a trabajar en una fábrica de hilos.
Sí, un tío mío que tenía una fábrica de hilos, que es de la que vendía yo en el mercado o en las mercerías de la colonia Roma, pues entró a trabajar con ellos, con dos primos que eran los que la manejaban. Y pues ya empecé a llevar la contabilidad, pero lo mismo era yo el almacenista. Yo sabía amarrar pedidos y tomar pedidos, repartir pedidos, usar la carretilla para repartir hilos. Y pues me enseñó a que todos los trabajos son dignos en esta vida. Y bueno, me fue muy bien. Luego ya era tercero, cuarto de la carrera. Me oye, pero tienes que practicar tu carrera. Entonces creo que ganaba la mitad de lo que me pagaban en la fábrica, pero me pasé a un despacho de contadores públicos, a Pridewaterhouse, que en dos años aprendí muchísimo.
¿Qué fue lo que aprendió?
Aprendí impuestos, análisis de estados financieros, auditoría, consultoría en administración de negocios. Entonces, cuando entro a la bolsa, pues veo todas las empresas que están cotizando, pues yo inmediatamente al ver sus estados financieros ya sabía cómo analizarlas. Y entonces empecé por ir a todas las asambleas, porque me encantaba ir.
Al.
Presidente del consejo, levantar la mano y hacerle preguntas. Y pues yo creo que esto está mal, o ¿Por qué no me hicieron?
Pero quiero poner contexto. Usted tiene 20 años cuando está haciendo esto.
Sí, yo tenía en aquel entonces 22, 23 años, ya había terminado mi carrera. Es que yo entro a los 16 años a la carrera y a los 21 ya salí. Entonces 5 años completos, más 2 años que eran de preparatoria completos, pero ya había salido. Entonces lo que aprendí yo de análisis de estados financieros, a todas las empresas inscritas yo le hacía de analista, luego también de promotor y de. Pues me encantaba lo que era mi negocio bursátil cuando empecé y eso parte lo aprendí en Pratt Waterhouse.
¿Qué tan difícil era hacerse de un nombre o hacerse respetar, por decirlo de una manera, en ese tiempo siendo tan joven, cuando la industria financiera en México era una industria ya de adultos?
Sí, yo no digo que yo era el único, había gente brillantísima. Si menciono algunos, pues pueden estar mi socio de toda la vida que es Roberto Hernández, Carlos Slim, Pepe Madariaga, Fernando Obregón, y pues con todos ellos no digo que yo fuera el único, pero entramos en otra generación que teníamos ya más preparación para poder hacer cosas que no se habían hecho en México desde un cambio de la ley del mercado de valores, desde que no había un INDEVAL donde custodiar los valores de los clientes. Yo los guardaba en una caja fuerte, que todavía la tengo por cierto, porque me quedé con ella, y ahí guardábamos los valores de todos los clientes y muchos de ellos eran al portador. Algún día se me cayeron en el camino, yo iba a liquidar unas acciones y se nos cayeron en el suelo y la gente se paraba a ayudarnos a subirlas y eran acciones al portador que yo tenía que llevar a una institución de crédito a que me pagaran, si no las llevaba, no me pagaban y no podía depositar. Entonces ese tipo de anécdotas me sirvieron para desarrollar muy bien más los análisis de las empresas para decir qué comprar y qué vender, pues eso me ayudó muchísimo. Pero como digo, no era el único, éramos los que mencioné y algunos más que se me pueden olvidar ahorita, pero sacamos adelante. Yo tenía siempre un gran respeto por los mayores que promediaban más de 60 años, pero eran gentes de primera que habían sufrido y trabajado fuerte en la bolsa. No había en casas de bolsa, éramos puras personas físicas cuando yo entré. Entonces cada uno de ellos tenía su propia acción para entrar a la bolsa. Tenías que comprar una acción de la bolsa. Y me recuerdo que varios me ofrecían prestarme dinero para comprarla y por suerte la pude comprar yo solo. ¿Por qué? Porque tuve una suerte. Por ahí también lo menciono en mi primera autografía que me saco la lotería.
¿Qué cambia en su vida cuando se saca la lotería?
Yo la verdad, como digo siempre fui un cuate que ahorraba, entonces ya tenía mi coche, ya tenía y y lo que yo pretendía era, además me daba tiempo siempre como me encantaba el deporte, yo no sé, pero yo tenía que hacer mi deporte todos los días. Cuando empieza, me acuerdo el Club Libanés, pues yo iba a jugar from tenis antes de irme a la universidad, yo tenía que tomar curso en la mañana y curso en la tarde noche y en el camino, después de haber trabajado todavía pasaba a jugar front tenis. Yo no sabía jugar tenis. Luego cambié el deporte por el tenis porque ay caray, este lo puedo jugar hasta una edad muy avanzada y gracias a Dios hasta la fecha lo sigo jugando.
Entonces cuénteme un poco más de esta nueva generación de cazabolseros que llegó a cambiar las reglas del juego. ¿Cómo era la interacción? ¿Cómo pensaban de la generación o de la captura de valor en ese entonces? ¿Dónde veían ustedes las oportunidades?
Lo más importante que es otra cosa, decía así como ambicioné comprar, nunca ambicioné comprar Diablos Rojos del México, pues yo nunca ambicioné comprar un banco, ni el más chico que hubiera. En aquel entonces los banqueros verdaderamente nos veían a los de la casa de bolsa, como son de casa de bolsa, ellos no, no, no, no saben manejar dinero o manejan otro, son chiquitos. Y entonces nosotros empezamos a buscar qué otros instrumentos de inversión se podían hacer y ahí fue cuando antes de que salieran, nosotros logramos que entraran los petrobonos, los bonos de plata, los CETES, el papel comercial y lo que me gustaba a mí que era el mercado bursátil, la compra venta de acciones, pues colocamos muchas acciones hasta que llegué hubo un momento en el cual me dicen que no dejábamos ir una. Claro que no. Si teníamos en acciones y valores 200 gentes y manejábamos con mayor volumen que alguien que tenía 2.000 gentes trabajando, pues daba mucho gusto, pero no todos los negocios buenos entrábamos a competir y con ganas de ganarlo y ganamos la mayor parte.
Cuéntame de cuando empezaban en la bolsa a fundar Axival. ¿Qué oportunidad fue la que vieron? ¿Por qué decidieron hacerlo ya de una forma formal e institucional?
Porque como todavía no existían las casas de bolsa, formamos una sociedad anónima que tenía el único objetivo compraventa de valores inscritos en Bolsa de valores.
Que eran relativamente pocas las opciones.
Sí. Y entonces fuimos acomodando los estatutos de nuestra casa de bolsa a lo que quisiéramos que fuera una ley del mercado de valores. Y entonces pues ahí visitábamos Hacienda, visitábamos Nacional Financiera, al Banco de México y tratábamos de convencerlos por qué era tan importante los cambios de ley. Y en este caso le tocaron a mi socio, a Roberto Hernández, ser el presidente más joven que había en aquel entonces.
Presidente de la bolsa.
Presidente de la bolsa. Y bueno, pues ahí le preparamos todo porque teníamos que ser todólogos. Entonces lo mismo hacíamos una redacción como abogados, que como contadores, que como financieros, como casa de bolsa y como de cualquier medio que tenga que ver con inversiones y finanzas. Y de ahí salió la ley del mercado de valores. Entonces eso irá a convencer a todos los departamentos de Hacienda hasta que por fin nos recibía un subsecretario de Hacienda y luego hasta un secretario. Y pues eso nos ayudó muchísimo.
Axival tenía dos cosas que eran cruciales en ese independencia económica, pero sobre todo independencia mental y que eso los hacía ganar en el mercado. ¿A qué se refiere con independencia mental.
De la económica rápidamente, pues porque nosotros fuimos creando todo y reinvirtiendo absolutamente todas nuestras utilidades? Y la mental era porque lo peor que hay en esta vida es cuando tienes conflicto de intereses, mejor no hagas nada. Si tú eres juez y parte, pues no vas a llegar a ningún lado. Entonces nuestra independencia mental consistía en que nosotros podíamos trabajar en lo que quisiéramos y tratar con esto, llegar al objetivo de triunfo de, como digo yo, de ganar un campeonato. Primero un juego, para luego llegar a una serie y luego un campeonato. Y así fue como nuestra independencia mental nos permitió que nadie nos estuviera presionando. Oye, si ganas tal negocio, a lo mejor te va muy bien, pero tienes que ir a que te autorice la Secretaría de Hacienda, la de Comunicaciones. No, espérame tantito, si va a haber algo concesionado, así a lo mejor no le entramos a ese negocio. Pero si nosotros mismos decimos hay que comprar acciones de Nacional Financiera que daban un dividendo anual y que no era acumulable para efectos de impuestos sobre la renta para personas morales. Bueno, esa era una gran inversión porque era una renta fija para empresas que te daba lo doble, porque si lo invertías en renta fija, pues tenías que pagar la mitad de impuestos en la empresa. Entonces ahí fue que la decisión nuestra de independencia mental era porque nosotros decidíamos qué hacer y cómo hacerlo.
Me contabas que una de las grandes home runs que hicieron Axival fue esta estrategia de compra de acciones de Telmex durante más de cinco años, que detectaron una oportunidad de una mala asignación de valor a los valores que había en el mercado y ustedes se fueron, ahora sí que con todo contra esa oportunidad. Platícame un poco qué es lo que vieron, cómo lo ejecutaron y cuál fue el resultado.
Yo digo porque conste que se los advertimos a todos los funcionarios que trabajaban en Telmex y a las gentes que manejaban el gobierno. No puede ser que vendan acciones que pagan 12 % anual en dividendo, que su valor contable de la acción, precio por acción es arriba de 500 pesos, las venden a 100 para que te para que te instalen un teléfono en tu casa o en tus oficinas, te vendían según lo que tú querías, te vendían muchas acciones y todas iban a dar al mercado de valores. Y como era pura oferta sin demanda, el precio se bajó entre 30 y 40 pesos, a veces a 50. Y yo lo que veíamos como analistas esto no puede durar mucho tiempo más. Y fue la mejor inversión que hicimos en aquel Entonces, comprar a 30 pesos o 40 pesos en Estados Unidos también se operaba teléfonos en Estados Unidos a 3 centavos de dólar cuando estaba a 12.50 por un peso. Y compramos todo lo que había, lo que se pudiera y lo que pod, recomendándole a nuestros clientes y a nuestros fondos de inversión la acción importantísima de Teléfonos de México. Llegó un momento en el cual, después de varios años, ya habíamos conseguido aproximadamente el 10% del capital con todos nuestros clientes y nuestras sociedades de inversión, pues ganaron un dineral porque de repente se empezó a subir y como digo yo en nuestros análisis que teníamos Teléfonos de México en aquel entonces, se fue de todo el 100% de la empresa de 300 millones de dólares a cerca de 6 mil millones de dólares Para empezar, antes de que se privatizara. Entonces sí fue una gran inversión, pero también tengo que tocar las obligaciones de Teléfonos de México daban rendimientos de aproximadamente 10% anual y también se las daban al que solicitaba un teléfono y se fueron también abajo de la par, o sea, abajo de cien pesos, que era valor nominal, a cerca de cincuenta, sesenta pesos cuando salían. Entonces si tú divides lo que pagaban de dividendo entre 60, pues ya te ibas a unos rendimientos de cerca de aquel entonces del 15 o 20 por ciento, según la emisión y lo que le faltara por vencer. Y pues era de lo más seguro que podía haber para renta.
Fija. Y la estrategia para comprar, como menciona, no solo fue en los mercados, sino también a pie. ¿Cómo era ir a los mercados, como me decía hace un momento, a comprar acciones de.
Telmex? Bueno, en nuestro caso sí ya lo oficial, lo fuerte fue comprándolo en bolsa, porque todo el que tenía que le instalaban un teléfono tenía que ir o a un banco o a una casa de bolsa o a un agente de bolsa para venderlas, y entonces ya el volumen fuerte lo compramos en la Bolsa de Valores, que entonces habría a las 12 del día, de 12 del día a una y media de la tarde y los sábados de 10 a 11 de la mañana. Y a veces no se operaba nada o se operaba muy poquito, y entonces ahí comprábamos fuerte los volúmenes que digo yo, abajo de valor nominal. Pero también si llegaba alguien a vender acciones de Teléfonos de México a la casa de bolsa, claro que se las comprábamos, pero era muy poco. Lo fuerte era en.
Bolsa. ¿Y cuánto tiempo estaban dispuestos a aguantar la irracionalidad del mercado por la convicción que tenían de que iba a dar la vuelta? Porque como bien dice usted en su libro, los mercados pueden permanecer irracionales más tiempo que uno puede permanecer solvente. ¿Cómo estaban viendo este horizonte de.
Inversión? Había una palabra clave que era muy importante de hay más dinero que acciones. Entonces que no se equivoque un agente de bolsa en te vendo toda la compañía, porque aunque fuera carísima, tú le decías cerrada, te las compro. Y él no podía conseguir toda la compañía ni un volumen fuerte de acciones. En cambio el dinero sí lo consigues a como dé lugar. Entonces, en el caso de las acciones de Teléfonos de México, fue lo que nos ocurrió algún día, no puede seguir valiendo 50 o 40 pesos cuando vale 500 su valor contable. Para hacer todas las inversiones tenían que invertir mucho dinero de capital y entonces tarde o temprano se va a dar el precio. Y así pasó con muchas acciones que valían muy baratas en relación al contenido de lo que puede valer, y ahí tarde o temprano llegan a su nivel normal. Y eso fue por lo que nos gustó en especial Teléfonos de México. Pero también luego vinieron, ya nos toca la nacionalización de la banca. Primero me voy a adelantar. Y en la nacionalización de la banca resulta que a las casas de bolsa nos favorece, ¿Por qué? Pues porque nos dejan empezar a operar dólares que antes era privativo de los bancos. Y entonces nosotros empezamos a operar dólares y empezamos a vender mucho más papel comercial, o sea, son créditos. Si una empresa quería un crédito como obligaciones, pero a corto plazo, pues comprábamos, le podíamos emitir papel comercial. Y eso nos llevó a que las casas de bolsa empezamos a tomar una fuerza impresionante en el mercado financiero en México. Ahí yo puedo hablar de muchas cosas adicionales, pero en realidad eso fue formidable para nosotros, no lo deseo, yo antes que nada siempre veo que a México le vaya bien, pero en este caso nos favoreció en ese momento la nacionalización de la banca. Pero después también desde el punto de vista de la casa de bolsa, cuando decide el gobierno vender los famosos CAPS, Certificados de Aportación Patrimonial, que era hasta el 34 % de la banca.
De todos los bancos, era como hacer los socios, como privatizar un cachito, hazte.
Socio de los bancos, pero tú no puedes agarrar la mayoría porque esas las tiene el gobierno. Y lo mismo pasó en los años cuando se colocan por ahí de 87.88 y se caen de precio a unos niveles, bajan de valor cuando menos al 20% de como salieron. Promedio y Acciones y Valores, que tenía muy buenos analistas, que decide comprar de todos los bancos y compramos porcentajes enormes y lo que nunca habíamos hecho, solicitamos que nos invitaran de consejeros a los bancos para cuidar esa inversión que era de clientes y de acciones y valores. Entonces lo mismo, entramos al consejo de Bancomer, Banamex, Comermex, Atlántico de aquel entonces, Banco del Valle de México, y de los de provincia, Banco del Bajío, Banrquio, muy baratos. Tengo muchas estadísticas, las tengo en mis libros, pero cualquiera los puede consultar. Y de repente el valor contable de un banco se había bajado en algunos casos entre 10 y 25 por ciento de su valor real, y eso lo aprovechamos solo el 34%. Todo esto fue mucho antes de que supiéramos si algún día el gobierno iba a decidir privatizar los bancos nuevamente. Entonces, por eso fueron de nuestras.
Grandes operaciones. Parece que tuvieran el toque del Rey Midas en estas épocas, don Alfredo. Pero no todo fue. No todo fue un home run o un hit. Cuénteme de la experiencia comprando.
París Londres. Bueno, pues ahí sí ya tengo que reconocer que éramos muy malos empresarios, no bursátiles, no financieros. De repente estaba el control de París Londres, que nos lo ofrecen una tienda departamental mucho más chica que Liverpool o Palacio de Hierro, pero era lo mismo. Tenía varias sucursales, principalmente en México, tenía otros socios en Guadalajara, y a mí se nos hizo muy fácil comprar el control. ¿Y ahora qué hacemos con él? Pues a buscar a ver quién lo maneja. Y pues la verdad nos fue muy mal. Por eso reconozco que tengo juegos perdidos y campeonatos perdidos. Si lo asemejo al béisbol, no fue la única. También nos fue muy mal en Altos Hornos de México, que por andar confiando que también ya se iba a restablecer porque Fundidora ya estaba quebrada y nos fue muy mal, se nos fue también de 100.
A 0. ¿Qué aprende de.
Estos descalabros? Primero que hasta para recomendación a nuestros clientes, no digo que te tengan que firmar, que se hacen responsables de la toma de riesgo, porque cada quien es libre de hacer lo que quiere. Pero lo que sí, sí se debe platicar con los clientes, decir que la inversión en bolsa, por eso es renta variable, no sabes tú qué puede pasar con la oferta y la demanda. Eso se aplica desde antes de que yo entrara a la bolsa, que entré en 66, hasta la fecha. Ahorita, oye, que hay una ganga impresionante porque tal empresa va a vender los chips para manejar la inteligencia artificial y todas se meten ahí. Cuidado, porque a la mejor la mitad va a poder hacer eso. Muy bien, ya llegaron a unos valores que mucho cuidado, no hay manera, no es fácil evaluarlas. A lo mejor yo me voy al análisis tradicional y yo no puedo concebir empresas que pierdan dinero y que valgan 100 veces su capital contable, o que valgan 1000 veces, no 100 veces o 150 veces su precio. Utilidades, Digo, ya estamos hablando de términos bursátiles, pero así ha sido siempre desde los mercados antes de que yo estuviera en este negocio y por supuesto desde que empezaban en Holanda cuando hablaban de los tulipanes y luego de los viajes a América y África y Asia, y era un riesgo a ver qué pasa. Entonces cuando es renta variable, la oferta y demanda te determina un precio previo, pero pues no sabes cómo puede llegar. Ahora, si tú lo ves a largo plazo y haces un buen análisis, pues si te sabes.
Aguantar perfecto. ¿Se considera usted, como decía Benjamin Graham, un value investor como.
Warren Buffet? Es admirable el señor, porque él escogía en qué empresas iba a poder entrar y lo mismo entró a Apple, que entró a Coca Cola, pero otras se le fueron como a todo mundo, pero la diversificación de él fue fantástica. ¿Entonces, en mi caso, en nuestro caso que nos basamos más en que tengo dos dichos en la vida, uno es de béisbol, vivir y morir jugando béisbol, que así titulo mis dos libros, verdad? Porque siempre estoy pensando en mi vida con el béisbol. Pero el otro la mejor inversión está en México. ¿Y me Pero cómo, cómo? Mira, yo he pasado muchas crisis y en todas he salido fortalecido, pero la mejor inversión está en México, no nomás es económica, eso puede ser en inversiones económicas, pero la mejor inversión en México todo lo que hago lo hago con la Fundación y con otro en educación, que vaya que nos hace falta si tenemos buena educación en México. La mejor inversión está en educación en México, en el deporte, en el medio ambiente, pues vamos a reforestar más, vamos a cuidar el agua, eso es mundial. ¿Pero yo digo, porque me dicen, oye, pero por qué solo habla? Todo el mundo piensa que yo digo la mejor inversión en México es invertir mi dinero para que me vaya muy bien. No, yo hablo en todos los conceptos, ya lo comenté ahorita, en educación, en cultura, en deporte, en medio ambiente, en salud, pero entonces lo que tengo que hacer es no nada más decirlo, hay que practicarlo y eso, ese ha sido mi lema de que por qué me levanto tan temprano en las mañanas, porque tengo que ver qué voy a hacer en ese día en beneficio de toda la gente que yo pueda. ¿Oye, pero por qué escogiste solo Oaxaca? No, no, trabajo en muchas cosas en toda la República, pero para vivir escogí Oaxaca. Oaxaca, un estado chiquitito de un mundo chiquitito, me encanta. Si yo no hubiera sido contador público, a lo mejor hubiera sido astrónomo, pero híjole, qué difícil. Pero sí me dimensiono perfectamente y lo digo también en tiempo y en distancias, ya cuando llego a años luz ya no, ya no multiplico porque de veras no me alcanzan los ceros en una línea y no sé leerlo, entonces somos inmensamente pequeños, pero me tocó vivir en Oaxaca y en México, entonces yo voy a trabajar por.
Donde estoy. ¿Don Alfredo, cuál cree que es el secreto para salir fortalecido de las crisis como usted lo.
Ha hecho? ¿Siempre hay algo que hay que hacer, si es desde el punto de vista económico, pues tiene uno que buscar, tiene que haber algo que se quedó subvaluado y hay que hacerlo, hay que invertir en eso, siempre hay algo subvaluado que dicen, oye, pero es que es mejor invertir en bienes raíces, no? ¿Pues yo no digo que no, lo que pasa es de que hay veces que también lo que pasa es que si tú comparas bienes raíces con la bolsa, con la bolsa ves diario la cotización, con el bien raíz no lo ves, Cómprate una casa, no digo dónde, donde quieras, en un lugar que no se haya revaluado, trata de venderla, verdad? Y a ver cuánto te ofrecen, entonces eso no lo ves, no hay una bolsa que te diga cuánto vale de adeberas el metro, en ninguna parte, en cambio la bolsa diario estás viendo, se subió, se bajó, entonces siempre hay que buscar, pero se puede haber quedado algo muy subvaluado en bienes inmuebles o en valores también, valores de renta fija pueden ser, entonces hay que aprovecharlo. ¿Ahora qué esperamos? Por supuesto que para mí lo más importante en México es vivir con libertad y si yo tengo libertad de hacer lo que yo quiero y todo, yo vivo feliz, entonces esa felicidad que le trato de transmitir a mis hijos, nietos y ahora ya tengo dos bisnietas, pues tenemos que, que no hay nada que no, que se compare con.
Vivir infeliz. Cuando habla de detectar oportunidades en activos o valores subvaluados, eso implica ir en contra de la convención, de la opinión general, porque si no, no estarían subvaluados y todo mundo estaría comprándolos. ¿Cómo mantiene la fuerza y la claridad de ir en contra de lo que todo mundo.
Está diciendo? ¿Nunca he tenido un crédito, o sea, yo nunca he pagado un centavo de interés, no tengo créditos, pero nunca he tenido, por qué no? Porque en las empresas sí puedo tener un crédito, pero yo en lo personal no. Entonces si yo compro unas acciones de una empresa que no es bursátil, que está subvaluada, no me importa quedarme 5 o 10 años y tenemos la claridad con mis socios, con los que compramos juntos, de que eso no se va a vender. Entonces, pues es que es increíble. Ahora está subvaluado el mercado mexicano de valores, hay que ver qué compramos. Y si me lleva mucho tiempo, pues mucho tiempo tendré que esperarme porque no lo voy a comprar para venderlo dentro de tres meses. Entonces, eso desde el punto de vista de acciones mexicanas. En el caso de inmuebles, pues bueno, lo mismo sucede Oaxaca es una locura lo que se ha subido, sobre todo el centro histórico. ¿Por qué? Porque hay mucha tierra, como un aliejidal. Entonces lo poco que hay bien sube mucho de valor por oferta y demanda. Lo mismo está pasando en Mérida o en lugares así. Pero si hay una oportunidad, pues también hay que aprovecharla. Pero aquí lo único que tiene que ver es decir, yo no me meto con política. ¿Por qué? Pues porque si a mí antes me citaban en Hacienda, Banco de México, Onafinsa, para hacer algo, pues sí daba mi opinión, pero yo nunca he pertenecido a ningún partido político y no tengo por qué hablar bien o mal de algo que no conozco, algo que no estoy metido. Entonces yo siento, yo no solo voy a luchar todos los días para que a México le vaya bien en lo que yo pueda hacer, lo que esté a mi alcance. ¿Qué está a mi alcance? Híjole, ya tengo más de. He dado más de 100.000 becas a la UNAM, becas para que se alimenten y se transporten estudiantes, que por primera vez va a haber un profesionista en una familia. Eso para mí sí estoy contribuyendo a hacer algo para que le vaya mejor a México. Y aquí con los lazayistas, a ver, a mí me becaron de primaria a preparatoria los lazayistas en la UNAM pagué 200 pesos al año, 20 centavos de. Ahora no lo han podido subir ni lo van a subir. Entonces, ¿Cómo no le voy a regresar, como dice la Biblia, 70 veces 7 o más a los lazayistas y a la UNAM? Pero por otro lado, siempre tuve amigos del Politécnico. Pues claro que ayudo al Politécnico en lo que me pida de salud o el Planetario Luis Enrique Erro, o las brigadas de salud que hacen por toda la República. Me encanta el Politécnico, me dicen que soy el universitario más politécnico que hay. ¿Pues sí, me encanta cómo trabaja el politécnico y la gente y ojalá y todos pudieran hacer lo mismo de las universidades privadas, todas trabajan bien y que sigan, porque qué difícil está, verdad? Pero las buenas.
Que sigan. Don Alfredo, usted y Axival tuvieron un rol muy importante en la bursatilización de muchos de los grupos industriales, sobre todo del norte del país. Me comentaba cómo el momento clave fue la colocación de Ahorrerá en que tuvieron que competir contra Banamex, contra Bancomer. Cuénteme un poco del rol que tiene el mercado bursátil en la economía de un país y sobre todo cómo ustedes hicieron esta abrieron brecha compitiendo contra los grandes cuando ustedes seguían.
Siendo chiquitos. En efecto, Aurrera para nosotros fue como pásenle a las grandes ligas. Y decidimos que de acuerdo con la clientela que teníamos, sí podíamos hacer la primera colocación de Aurrerá, aunque todo mundo se oponía. Hablo de 1976 con una devaluación de 12.50 hasta 25 se fue, luego regresó donde había estado muy estable el tipo de cambio y nosotros dijimos Aurrerá tiene un nombre que se va a vender todo Aurrerá. Luego se convirtió en cifra, luego ahora es Walmex y de repente es un éxito la colocación que hacemos de Aurore y siendo enorme de aquel entonces, pues sigue siendo la tienda más grande de autoservicios, las tiendas, Todos los negocios de Aurrerá, que por cierto siempre utilizaron el mercado bursátil para dar opciones a ejecutivos, para compraventa, para bonos a los empleados y funcionarios. Ay caray. Y todo lo hizo con acciones y valores. Entonces de repente en los años 80, sobre todo los primeros años, los de Grupo Fuerte de Monterrey, Saltillo, Torreón, ¿Quiénes son estos muchachos de acciones y valores? Y nos empiezan a hablar y yo tenía mi maleta lista para irme a Monterrey por lo menos una vez a la semana, yo o algunos de mis socios, y fue cuando sobre todo algunas empresas como Alfa, algo de Visa, no la de las tarjetas, sino valores industriales, En algunas oferta pública, en otras oferta privada o en algunas otras solo venta de paquete importante y logramos casi estar en todas metidos o de líderes o de colíderes. Entonces fue una etapa increíble hasta que llegó otras de las crisis en el 87, donde el mercado sube muchísimo, exagerado y luego se cae horrible, pero esa fue otra de las crisis que nos tocó vivir y qué hacíamos nosotros, aunque diera la vuelta a la manzana de gente, a todo el que quería vender las acciones que habían comprado de nuestros fondos, se la recompramos en acciones y valores, tenía mucha liquidez, la verdad. Entonces, qué mejor que sacar a todos los clientes que habían entrado a un mercado que de veras no conocían y fue la casa de Bolsa que no tuvo ninguna queja ni ningún problema en los siguientes días, meses, semanas o meses. Entonces, ya luego vinieron las oportunidades que.
Estuvimos hablando. ¿Qué oportunidad ve hoy en el mercado mexicano que le recuerda a esos momentos de los 70.
Y 80s? Cuando uno habla en el extranjero de México desde el punto de vista de inversiones, de inversionistas, todos dicen que está muy barato. ¿Oye, y Brasil, Chile, Uruguay? No, no, el único que se compararía sería Brasil, que ya se ha recuperado. ¿Argentina? Ahí va Argentina, yo creo que le va a ir bien, pero México está verdaderamente barato y los extranjeros lo ven y entonces resulta que ellos sí compran. Y aquí tenemos inversionistas institucionales como las Afores, que podrían duplicar o triplicar lo que tiene ahorita en el mercado accionario y no lo han hecho. Yo creo que algunos se van a adelantar. Yo sí veo además, como dicen, que hay que predicar con el ejemplo hasta muy chiquita, pero este año colocamos Diablos Rojos del México en el mercado. ¿Por qué? Pues porque para hacer congruente con lo que digo y con lo que hago. Entonces fui a la bolsa el día que creo que era en los primeros días de enero de este año, tienen que luchar para que haya más empresas inscritas tanto en acciones como en obligaciones, obligaciones convertibles, acciones preferentes. Y creo que es un momento, me atrevo a decirlo aquí en esta entrevista, porque estoy convencido, porque también lo estoy haciendo, de que va a haber buenas oportunidades en nuestro.
Precioso México. ¿Qué se necesita para que el mercado bursátil nacional verdaderamente sea considerable? Porque este año ha habido muchos deslices, se habla de más, hay.
Poca liquidez. Bueno, yo creo que va a haber más deslices, porque lo que no se vale es que el que esté en bolsa no proteja ni consienta a los accionistas minoritarios, y si es así, pues entonces que la retiren de bolsa y se vayan a otro lado. Pero el que se quiera quedar en bolsa, ¿Qué se necesita? Yo sí creo que tiene que haber otra vez algunas ventajas fiscales como la que hubo antes. Estoy seguro que el gobierno no capta nada de la ganancia de capital que tiene un inversionista que compró hace cinco meses Walmes y ahorita las va a vender con una utilidad del 20%. Entonces de esa utilidad tiene que pagar el 10%. Es mínimo lo que capta el gobierno, en cambio, está estorbando ese impuesto. Por otro lado, creo que sí se tiene que aprovechar que el que de veras esté consciente de entrar a bolsa, una política de dividendos, aunque sea mínima, el accionista quiere recibir algo cada año y además de recibir algo que también pudiera estar metido en que la empresa haga recompra de acciones, que tenga mayor número de inversionistas. Y ahí sí, pues yo tengo mis amigos que trabajaron conmigo, que están haciendo una labor extraordinaria, tengo que decirlo, porque aparte es la realidad, GBM que están haciendo lo que yo quisiera, es más, también estamos muy metidos con ellos porque platicamos muchísimo y creo que juntos y con otros interesados en desarrollar el mercado se va a lograr. Yo digo que en el corto plazo, porque para mí el corto plazo no me importa si es un año, dos o tres, para mí es corto plazo porque a largo plazo ya invertí desde que estaba yo fuera de la universidad que empecé a trabajar en la bolsa y lo primero que tuve que hacer es comprar mi acción de la bolsa para poder ya ser un agente de bolsa, persona física y luego ya empezar a tener la casa de bolsa, que todavía no estaba autorizada, pero tenía los estatutos para funcionar como casa de bolsa antes de que estuvieran en la Ley del Mercado de Valores. Y logramos tener de veras muchos clientes, hay muchas cosas que favorecieron, pues otra vez hay que, como dicen, hay que cacarearlo, porque siento que si trabajamos juntos los que estamos trabajando por el mercado de valores, se va a lograr esto. Yo ya no tengo nada que ver con ninguna institución que tenga yo que que estar reportando a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores. No, digo, porque también mi esquema es vivir en Oaxaca, hacer mi deporte, trabajar en la fundación y trabajar en béisbol y también todo el deporte. Tenemos una fundación que solo se dedica al Deporte y va por todas las escuelas que se pueden, llevando jueguitos y uniformes y todo para que la gente incentive.
El deporte. Don Alfredo, 1991, compran Banamex. Usted no quería ser banquero. ¿Qué influyó en esta decisión? ¿Cuál era el riesgo, cuál era la oportunidad? ¿Cómo evaluaron la opción de comprar.
El banco? Lo que sucede es que definitivamente no está en mí que alguien que no pague un crédito hipotecario le quite yo su casa nomás no lo puedo concebir. Entonces decía, el banco es muy bonito porque te llega el ahorro, si das crédito a un mayor de edad, a una empresa, pues qué bueno, gánate lo más que puedas. Y yo ya estaba en un plan, Híjole, esto creo que no lo digo en ningún lado, yo creo que yo trabajé desde los. Desde 1962. 63. 14 horas diarias. ¿A cuánto equivale de una persona si trabajo 14 horas diarias efectivas? Yo creo que tendría Yo ahorita como 120 años, tengo 81, casi 82, porque estoy viviendo el año 82, con esa duda de que si es 81, cumplidos 82. Yo estoy viviendo el Año 82, porque lo voy a terminar cuando cumpla 82. Pero si multiplico esas horas y yo hubiera trabajado nada más 7 u 8 horas diarias, híjole, no sé qué edad tendría. Ahora ya no, ahora ya le bajé como a siete, ocho horas, que se me hace lo normal, aunque empiece muy temprano y siga pensando y dando la vuelta en la noche. Pero. A lo que voy es de que mi forma de vida ya es muy distinta a tratar de volver a ser, de figurar.
O de. ¿Y en el 91 era el mismo caso, ya estaba, vamos a decir, pensando en colgar los.
Tenis, no? Pero sí les comentaba esta estadística matemáticas, a lo mejor aquel entonces equivalía a 90 años, ahora digo que ciento y pico, más de 100 años. ¿Por supuesto, lo que sucede es que me encantaba trabajar? ¿Y sí quería bajar un poco para empezar a hacer cosas más filantrópicas, porque habíamos empezado con el Jardín Etnobotánico de Oaxaca, que es lo primero que me invitaron, y luego me Y por qué no se mete Banamex? A todo el convento, ex convento de Santo domingo. Y bueno, si lo administramos nosotros. Sí. Gobierno federal, gobierno estatal, nosotros, Francisco Toledo, en lo que era el jardín etnobotánico. Y luego, bueno, vamos a entrarle a Santo domingo. Y luego me vieron a oye, pero faltan los conventos de la Miceca, que son maravillosos. Coixlahuaca, Yanguitlante, Pozcolula, adelante, vamos a arreglarlos. Entonces, ese tipo de cosas ya me empezaron a quitar mucho tiempo. Y luego viene mi secuestro.
Que quería llegar un poco a eso, porque compra Banamex Y en el 94, acabando de cumplir 50 años, tres días después, lo secuestran. ¿Cómo vive ciento? ¿Que fueron? ¿Ciento diez días? Ciento.
Seis días. Diez horas, creo que son. Ciento seis díos con.
Diez horas. Correcto. ¿Cómo vivió eso? ¿Qué cambió en usted durante este tiempo? En cautiverio, vamos.
A decir. Sí, lo peor de todo es que tú no sabes lo que está pasando afuera. Y decir, bueno, capaz que si yo estaba afuera, negociaría bien con estos señores, que es el peor crimen que pueda haber. Sin embargo, soy ahí tengo que mencionarlo con esto que hablé hace rato de la astronomía y del universo. No, no, en tiempo y distancia fue una cosa tremenda. Pero en el caso de lo poco que vamos a vivir en esta vida, es re poquito. Pueden ser 20, 50, 100 años, es muy poquito. Entonces hay que aprovecharlo lo mejor posible. Entonces, bueno, si salgo, voy a seguir trabajando en lo que yo quiera. Si me matan porque me decían que me iban a sacrificar, no me van a asesinar porque yo. Sacrificios por alguna.
Otra razón. Estas eran las conversaciones reales.
Que usted tenía un señor que me tenía ahí encerrado. Sí, en una. En menos de dos.
Metros cuadrados. ¿Cuál fue el momento más difícil en estos.
Seis días? El pensar que a lo mejor me iban a matar y que no iba a salir. Y luego cuando salgo y empiezo a pensar, ese día me fui a mi oficina, me dormí a las 12 de la noche, después de ver a mis parientes y amigos, y al día siguiente, a las 5 de la mañana ya estaba en mi oficina otra vez, viendo qué iba a hacer. ¿Por qué? Porque yo tengo que seguirle. Si es una segunda oportunidad, pues voy a seguirle. Entonces no me afectó qué pensé, pues que a lo mejor me iban a matar. Qué dije si salía, pues trabajar más fuerte y eso es lo que he.
Estado haciendo. ¿Qué es algo que le preocupaba en la vida en general antes del secuestro, que después del secuestro y de esa experiencia tan dura, le parece ya irrelevante, como que no vale la pena ni siquiera pensar.
En ello? A partir de ese momento, cuando salgo, me volví un consultor de todos los que secuestraban, que querían verme, yo les daba la tranquilidad, nombre tu hijo va a salir bien, o tus hijos, o lo.
Que sea. ¿Consultor de quien? ¿Tenía un.
Pariente secuestrado? Sí, me iban a ver porque me decían que si yo podía platicar con ellos, pero por supuesto que sí, porque yo salí muy bien y me decí ¿Te vas a ir a vivir al extranjero? No, al contrario, me voy a quedar en México, o sea, fue un momento difícil, pero la verdad es de que no me afectó. Me afectó en el principio porque no sabía qué estaba pasando ni qué iba a pasar después, pero después, en ese momento fue cuando matan a Colosio, Yo no me entero porque lo más que consiguieron es que me presaran un radio para escuchar el béisbol y se suspende la transmisión. Yo ¿Qué pasó? ¿Por qué me cortaron? No, no, es que usted sabe que mataron a Colosio. No, no, pues no me dejan ver ni noticias, ni me prestan nada. Bueno, pues yo había venido con Colosio, me había invitado aquí a la gira en Oaxaca, dije pues es un buen candidato, dije qué bárbaro, yo siento, me fui con él hasta la Sierra Norte y el Etla, perdón, Guelatao y todo. Bueno, pero eso no tiene el caso. El caso es de que yo no sabía qué pasaba, lo único que sí sabía es de que logré que me llevaran una Biblia y libros de Gibran Khalil Gibrán, que me fascina porque siempre lo consideré un buen humano, como también considero que un gran humano fue Jesús. Yo platico con mi Dios todos los días porque me cuesta mucho trabajo pensar en el Big Bang, que de repente se estrellaron y de ahí salió todo el universo, entonces mejor prefiero que haya un set superior. Pero bueno, cada quien tiene sus creencias y no justifico ni estoy en contra.
De nadie. ¿Gente que lo conoce dice, y me llamó mucho la atención esta frase, porque dice que usted perdona muy fácil, que es un gran perdonador, y sé que pocos años después de su liberación capturaron a un par de sus capas qué sintió en.
Ese momento? Primero que yo no estaba seguro que fueran mis captores, porque nunca los conocí, eso me decían, pero yo porque eran células que te agarraban y otros te cuidaban y otros te llevaban y otros. La verdad es de que vamos a suponer que fueran. Pues. La verdad yo estaba pensando, porque coincidió con lo de Chiapas y en Oaxaca también, que había cosas en Oaxaca y Guerrero, no sabía yo. Cada quien tiene sus razones de ir en contra de algo que me molesta, algunas cosas que tienen que ver con crimen organizado, porque esto es crimen organizado, eran células. Lo que más me preocupaba es que empezaron a secuestrar mujeres y niños. No se vale, bueno, uno puede aguantarlo, pero entre comillas, pero no se vale que secuestren a mujeres y niños. Y eso sí me.
Molestaba mucho. Tras la venta o bueno, la fusión de Banamex con Citi, usted decide después de un par de años estar en el consejo de Citigroup, ahora sí dedicarse a lo que lo llamaba lo que diez años antes había intentado hacer, que es su labor filantrópica y se ha enfocado muchísimo en educación, en deporte, en el estado de Oaxaca, pero ha tenido bueno, un impacto brutal en toda la República Mexicana y bueno, hasta las llaves de la ciudad le dieron en el Líbano, según entiendo, por reforestar más de 140 hectáreas. ¿Qué problema le obsesiona el día de hoy resolver con la Fundación Alfredo Haar? No sé si es Amigos de Oaxaca, la Fundación Alfredo Haarpa, el deporte. ¿Cuál es, cuál es.
Su llamado? ¿Primero que me encanta hacer eso porque me oye, qué les fuiste a enseñar a los pueblos? No fui a aprenderles. Si viven re bonito y tienen claro lo que quieren hacer. ¿Entonces por qué está tan diversificada mis fundaciones? Pues porque quiero estar en todo, quiero tratar de. Conste que lo único que no quiero es aventar el dinero para que hagan lo que quieran otras gentes. ¿Yo digo en qué se ocupa? Y en el caso de estudiantes, pues por eso me encantan las becas o que empiecen educación a distancia, ese tipo de cosas sí me gustan. De infraestructura hice dos con los lazayistas aquí en Oaxaca, desde preescolar hasta universidad, con 20 carreras, ya nada más hay 4.000 alumnos en universidad y 1.200 en primaria y secundaria. Yo estudié ahí con ellos, sé cómo trabajan y ya no están los hermanos que yo conocí, ya se me murieron casi todos. Y en la UNAM, adoro la UNAM, ¿Cómo no la voy a ayudar? Y todo lo que me proponen, o yo mismo les digo que por qué no hacemos tal cosa y todo. Y en la Facultad de Comercio era escuela cuando yo estudié. Voy y de repente veo. Cuando yo estudié había 18 mujeres de 2.000 alumnos en primer año. Ahora hay 53 % de mujeres. Más mujeres que hombres. Me da un gusto tremendo, porque yo siempre he considerado que las mujeres tienen que. Bueno, aquí en mi fundación hay más mujeres que hombres también. Pues sí, es lógico, porque manejan cultura, manejan promoción de la lectura, muchas cosas. Pero sí yo decidí estar en todos esos campos, porque diario puedo hacer algo que un torneo de basquetbol a nivel estatal, órale, cómo lo van a organizar, Que reforestar. Yo tenía. Yo doné 17 viveros al gobierno, cada uno de mínimo 500.000 árboles al año. Y de repente ya manejé yo directo, porque Esto empezó en 2006, y manejé 10 directos. Y si ahorita vuelvo a manejar otra vez, pues los voy a manejar. Lo del Líbano, pues claro, yo no iba a meter ahí un centro cultural donde no lo puedo manejar. Entonces me ocurrió en una visita, estaba en guerra Líbano, yo me quedé encerrado en la guerra de 2006, y fui a los. A los Cedros Milenarios, y de repente veo que están con una campaña de reforestar. Y entonces se lo encargo a un amigo que tengo allá, el único amigo que tengo, no tengo parientes cercanos en Líbano. Y oye, pues tengo un señor de México que quiere ayudar a sembrar cuando menos 20.000 árboles. Ja, ja, ja. Y se murió de risa el cuate este. Y le aquí hay un señor que ha de estar medio loco porque dice que quiere 20.000 árboles. No, ya voy en 80.000. Son cada 20 metros. Y es lo único que he hecho, porque me encanta que me oye, pero tú no los vas a ver, Esos árboles tardan mucho en crecer, se tardan 8 centímetros por año. Pues a lo mejor dentro de 500 años alguien los va a ver. Yo estoy viendo a los que sembraron hace mil y dos mil años. Y aquí en Oaxaca directamente hemos reforestado más de 80 mil árboles. No, más de 80 millones de árboles. Ya me equivoqué. ¿Es que aquí es más fácil Y con el tequio quién es el que mejor trabaja? Tú les conseguiste el vivero que trabaje bien. Y quién los. El tequio. Tequio es el trabajo comunitario. Ellos lo siembran y ellos lo cuidan. Entonces cuando viene uno en Carretera de México, antes era un desierto toda la Mixteca y ahora se ve verde en algunas zonas, es que sembramos ahí, ahí hay viveros. ¿Cómo no va a estar contento con eso? El que hace falta agua, pues ¿Cuál es el costo más barato de llevar agua? Pues que unos minicuencas o cajagüeyes que le llaman. Pues órale, póngalo. ¿Cuántos necesitas? Muchos. Bueno, yo. Pero ahí sí se mete el gobierno, porque yo no puedo meter directamente a platicar con ejidatarios y con comuneros. Y ahí vamos. Y este año, y el año, perdón, el año que entra pensamos meter 20 más de esos o más.
Si se puede. Don Alfredo, usted lleva muchos años teniendo hijos, empezó muy joven y continuó ya no tan joven. Y uno de los momentos más difíciles de su vida sin duda fue la pérdida de su primogénito, de su hijo Alfredo. Cuénteme un poco, hablamos antes de empezar a grabar. Muere más o menos a la misma edad que su propio padre, de algo muy similar. ¿Qué le enseña a usted sobre la vida, sobre la.
Pérdida este momento? Definitivamente era mi primogénito, era empresario, vaya, era más empresario que el resto de mis hijos hasta ese momento. Entonces tú tienes dos o te caes y entonces te vuelves algo lleno de problemas y de conflictos en tu mente, o le ofreces a él seguir trabajando. Y entonces me acuerdo que en una de las misas que le hicieron, le pedí al padre que me dejara hablar y ante no sé cuántas gentes sabía, estaba yendo a la iglesia. Yo lo que dije que a partir de este momento era el día siguiente del fallecimiento, yo iba a trabajar al doble o al triple en beneficio de los demás. Ya tenía mis fundaciones, ya tenía todo, porque vamos a suponer que hubiera o no hay comunicación con el más allá, pero yo también siempre pensé que vivimos re poquito tiempo. Ah, es que yo me hubiera ido en lugar de él. No, pues no sé por qué así fue. Entonces yo ya no voy a castigar ni qué lástima que yo no me fui en lugar de él. No, no, no, no, simplemente que me da lo mismo trabajar intensamente 20, 30, 50, ya lo dije hace rato, 100 años o más, si es que alguien logra llegar con las técnicas de la medicina actual y la investigación, yo les deseo el que viva bien, que viva bien. Entonces pues sí, al tener los grandes recuerdos de Alfredo mijo que desde chiquito pues era el primero que logré llevar al club a jugar conmigo y al béisbol y al fútbol soccer porque me gustan todos los deportes a mí, entonces él iba conmigo, entonces siento que simplemente, claro que la palabra que se adelantó, sí se adelantó y que sería ahorita un empresario exitoso, sí, pero ya no fue entonces en esta vida, en esta tierra, entonces por esa razón también cuando alguien tiene un problema así, pues yo les explico lo que a mí me pasó de los dos temas que acabas de comentar, tanto secuestro como la pérdida de mi primogénito y les digo a darle pa delante, no se me quejen, si ustedes se quejan van a perder, mejor hagan algo bueno que le hubiera gustado a la persona que perdieron. Entonces cuando de repente, por eso sigo diciendo que sigo como si vinieran reflexiones hasta de mi misma madre ya que se murió y ella me decía mira cada que prestas dinero, si les cobras se van a enojar contigo, ay caray. Y es cierto en la vida entonces me acuerdo de ese tipo de dichos así como que de repente reflexiono de cómo ella nos enseñó a trabajar, siempre la vi contenta y yo iba a saludarla a veces a las 7 de la mañana, ya estaba arreglada ella sola hasta los 100 años, 101 vivió hasta los últimos 3 meses, ella se bañaba sola, se hacía su desayuno y se arreglaba por si iba yo a verla, o sea, son enseñanzas de esta vida. Entonces cuando ella descansa, claro que te afecta y la quieres mucho y la recuerdas y quieres hablar por teléfono y todo, pero, pero nada más hasta ahí, sé que todo mundo vamos al mismo lugar, Ah, y otra cosa que no te vas a llevar nada, entonces ya no colecciono yo nada, mis libros buenos ya están en las bibliotecas de Oaxaca, mi colección de estampillas que tantos años me llevó están en el museo, mi colección de monedas está en el museo, no son las mejores del mundo, pero son completas y hablan temático, ah, que vienen los arquitectos a ver algo de arquitectura, pónganles que vienen los médicos de medicina de hace cuatro siglos, entonces yo quiero ver mi colección, voy al museo en lugar de tenerlo guardado en una caja cerrada o en cajas cerradas en un cuarto, ¿Verdad? Y que nadie lo vea. No, no, yo voy al museo. Entonces hay cosas que sí las vas haciendo con mucho gusto. Y bueno, la fundación es increíble en Oaxaca sí opera en México es más bien para las becas, para institutos de salud, donde mi hija participa en varios consejos y todo. Y en el caso de Oaxaca, operamos con museos directos y en los pueblos, y llevamos varias cosas. Entonces, vamos a seguirle desde ese.
Punto de vista. Me queda muy claro que es un hombre de fe y muy espiritual, como me dice, Yo trabajo con todos los gobiernos, con todas las religiones, pero usted tiene una manera, como dice, de hablar con alguien más todos los días. Y sé que lee la Biblia. ¿Ha leído la Biblia? Muchas veces la leyó durante su secuestro. Pero hay una frase que incluye en su libro de Eclesiástico que dice cuanto más grande seas, más debes humillarte.
¿Qué significa eso? Yo no hablo de la suerte. La suerte, la suerte, si tú la ves por ahí, péscala y aprovéchala. Pero así como decimos que yo no pensaba ni comprar un equipo de béisbol, ni comprar el Banco Nacional de México, ni estar viviendo en Oaxaca con una fundación tan grandota, pero de repente tengo que reconocer que he tenido un éxito en el cual la gente me oye, ¿Cómo le podemos ser como tú o tú con tu socio, con Roberto Hernández? Porque también tengo un socio y queremos ser como ustedes. No, todos somos distintos, no se comparen con nadie. Mejor digan ¿Cómo puedo yo tener éxito en lo que yo hago? Y entonces, si ya lograste llegar hasta arriba, esa frase del Eclesiástico te lleva mientras más humilde seas, ¿Qué te cuesta saludar a la gente cuando llegas? Yo conocía por nombre y apellido, ahora ya no, pero a todos los de Acciones y Valores de México, desde que llegaba, yo saludaba al policía de la entrada y me sabía el nombre de todos los departamentos en cada piso que iba subiendo. Yo no me cuesta nada darles la mano y ofrecerles lo que quieran. Y ahora, y eso es lo que sí he heredado a mis hijos, de que tienen que ser humildes, de que tienen que ser sencillos. Y bueno, cada quien es a su manera, ¿Verdad? Pero por eso esa frase es fantástica. Y así como esa, bueno, si después del Eclesiástico lees el Eclesiastés, que ese no lo aceptan en algunas religiones, pues también te enseña a tienes que ser sencillo y donar y dar cosas. Y con Gibran, híjole, cada que leo El profeta, por eso en el segundo libro hablé de puro mensaje del profeta, pues tiene que ser un superdotado para decir todo lo que dijo. ¿Y qué hace Yibrán en cada frase? Responde de inmediato cómo debe ser la gente, tus hijos, tus amigos, porque la amistad para mí es clave. Son los hermanos que no tuve de sangre y tengo unos íntimos, unos más que otros, pero los sigo viendo. Sigo viendo a los de primaria. Este viernes me reúno con los de la.
Universidad en México. ¿De qué hablan con tus.
Amigos de primaria? Con los de primaria igualito de cómo jugábamos espiro o cómo insultábamos, entre comillas, a un maestro francés, porque teníamos muchos hermanos franceses que habían venido de Francia, y la verdad, y de lo maravilloso que tuvimos algunos maestros, pero de la convivencia que teníamos, que ahí no sabíamos si uno de los compañeros era el hijo del que estaba en el puesto de mercado a tres calles del colegio, o era el hijo del presidente. Nos tocó un hijo de un presidente y otro muy rico que llegaba con monedas de plata y otros normales, pero jugábamos al parejo. ¿Eso es con los de primaria, los de la universidad, igualito qué han hecho en su vida? Y unos viven, si tú querías ir a la UNAM, no importa dónde vivieras, en cualquier parte de la República, ahora está llena de gentes porque tienen preferencia los que están en las preparatorias de México. Pero por eso quiero fortalecer la educación a distancia y que todo mundo, el que no puede ir a un campus universitario, que es maravilloso, yo sé que tú estuviste en Stanford, cualquier universidad es una maravilla. Entonces que estudie en línea, no hay pretexto. Y ahí puede estar tomando una clase en español que viene desde Hong Kong o de España, o en inglés, que te viene también de cualquier parte del mundo, o lo que quieras. Entonces siento que por eso vale la pena fortalecer antes que.
Todo la educación. Don Alfredo tiene tantas cosas en el plato en 2003, que creo que escribió su primer libro decía que le quedaba el 25% de la vida. Ahora en su segundo libro dice que le queda nada más el siete. Yo difiero, porque así como lo veo, le queda yo creo que el 50, pero trae equipos de béisbol, equipos de básquetbol, equipos de softball. Ya es parte dueño de los Padres de San Diego, tiene el estadio en México, está terminando el estadio aquí para los Guerreros de Oaxaca que inaugura en abril, tiene las fundaciones aquí en México, el trabajo con UNAM, el trabajo de microcrédito, está reforestando todo el mundo. ¿Qué más? ¿Qué más va a hacer este año? ¿Qué le emociona? ¿Qué le.
Queda por hacer? Primero voy a aclarar cuál es la edad promedio de vida. Entonces si era 78, pues entonces dije de vida potencial me queda tanto. Pero como no sabemos presente o futuro cuánto puedes vivir, pues hay que vivirlo bien. Y entonces ¿Qué tengo por hacer? Todo lo que se pueda, porque principalmente en México, yo te diría 99% en México. Sí quiero seguir reforestando el Líbano, porque de ahí vienen mis cuatro abuelos de Líbano y mi papá nació en Líbano y se vino a los 14 años a trabajar aquí a Oaxaca y él salía en burro, caballo o burro, porque tenía que recorrer todos los pueblos. Sí, como abonero. Si le llaman aboneros. Entonces sí tengo un amor por Líbano, son mis raíces. Y entonces seguiré haciendo, pero lo único son reforestando y aquí en México todo lo que se pueda, principalmente en educación, cultura, medio ambiente, deporte y lo que se pueda hacer en el momento. Salud, hombre, me urge seguir apoyando salud. Fui también presidente de la Fundación Gonzalo Río, que se dedicaba solo a salud, adicciones y agua. ¿Qué tres temas dejó don Gonzalo? Y pues yo quiero seguir ahí apoyando. Lo que no quiero es dar dinero para un equipo que les costó muy caro. No, yo se los doy en especie, díganme qué quieren y lo checo con ingenieros biomédicos a ver si es el mejor del mundo y se los regalo. Pero no les voy a dar equis dinero para que lo compren ustedes. Y entonces tengo manera de un gran patrimonio, que fue una decisión que tomé cuando vendí Banamex, crecer mi fundación y por eso.
Está tan capitalizada. ¿Cómo la capitaliza?
¿Cómo se crece? Con dinero mío, suyo, mío. Nunca he buscado si alguien nos ha dado, tengo pocos que me han dado para ir con nosotros, hacer un programa. Tengo de Estados Unidos alguien que nos dio un millón de dólares para ir juntos a hacer algo. Pero todo el dinero de la fundación es dinero personal. Y a mi familia también les pido que de repente den para que a determinada edad. Quiero que sigan fortaleciendo la fundación y es como trabajo yo. Y me gusta de que todo mundo que si a mi hijo le estoy heredando, le estoy cediendo la estafeta de béisbol, perfecto. Qué bueno que me libere para yo hacer otras cosas y yo ir de espectador al béisbol, que me encanta. Me encanta ir al béisbol porque no es lo mismo verlo por televisión a oír el sonido de un batazo. Qué bárbaro. Ese va a caer entre dos. No, hombre, ese es un fly que ya es out. Pero eso solo te lo da cuando estás en el estadio y es una maravilla. Entonces siento que tengo muchas cosas que hacer todavía. Ahí lo voy logrando, porque lo que empiezo lo termino. No dejo.
Nada a medias. ¿Cómo le.
Gustaría ser recordado? De veras, de veras. Lo que te voy a comentar me da lo mismo. Me han ofrecido que si me hacen una estatua, que si esto, que si. No, no, no, por favor, no quiero nada, ni siquiera un cuadro. Quiero recordar así como veo ese cuadro de cuando yo era presidente de la Bolsa y cuando operé desde que tenía 21 años de edad que asistía yo. Eso para mí es el principal recuerdo. Y para los que siguen, el que me quiera respetar y hablar bien de mí, perfecto. Tengo que agradecerlo. Ya me han dado cuatro doctorados. Sonorois, Causa. Tres, tres, tres o cuatro, ya no sé. Pero otras. Ser el mejor evaluado de la Facultad de Comercio de la historia y el no sé qué. No, no, no, no, no. Y para el futuro tampoco me preocupa mucho. Siento que lo único que quiero es que permanezcan mis fundaciones. Y para eso estamos preparando. Hay un comité operativo que acabamos de crear de la gente que opera y que sabe lo que es la fundación. Y en el caso de béisbol, pues bueno, sí, qué bueno que tenga todo para las próximas generaciones. Y entonces la estafeta que le cedo a Santiago la va a manejar muy bien. Por supuesto, mejor que yo. Solo les voy a comentar una cosa. Yo solo quería una sola gorra roja como esta, con el logo correcto, se ve bueno. Y Santiago de repente me saca 10 uniformes al año y 15 gorras al año. Y me papá, es que todo se vende. Y la gente le gusta estar. Bueno, está bien. Es otra forma de manejar, de ser empresario. Yo era muy tradicional, ¿Verdad? Entonces por ahí. Ahí va. Bien. Mi hija chica, escribe como la mamá. Tiene 16 años, ya lleva dos libros y lee cuando menos cuatro libros al mes. ¿Grandes? Y mis hijas grandes. Bueno, sí, sí es contadora como yo y trabaja y piensa muy parecido a mí, maneja la Fundación Charbel. Yo no soy igual que Alfredo, todos somos distintos. Claro, yo no quiero comparar a nadie. Todos tienen que ser brillantes. Entonces estoy muy a gusto. Y mis nietos, a todos los quiero y les deseo lo mejor, pero lo más importante, que tengan una carrera y después que ya se dediquen a.
Lo que quieran. Don Alfredo, para cerrar, si pudiera escribir un mensaje en el cielo para que millones de personas lo.
Vieran, ¿Qué diría? Bien importante. Todos podemos trabajar en mejorar a este precioso país que tenemos que se llama México. Cada quien tendrá en qué, el que trabaja bien en lo que hace ya está colaborando con su país. Pero todo lo que pueda hacer en el orden que yo lo tengo, que es la educación, es fundamental. Todo lo que sea ayudar a educación, programas de lectura, porque todos podemos hacer algo. En cultura, bueno, tenemos una maravilla que se cansa uno de ir a lo prehispánico. Bueno, aquí tenemos Monte Albán, Mita Yagul, pero me encanta toda la zona maya, ahí sí no distingo, puede ser Honduras, puede ser Guatemala, puede ser Belice, o puede ser Campeche, o puede ser Yucatán prehispánico. En la cultura histórica de todo lo que ha habido de las maravillas del siglo XVIII y XIX y ahora en el 20 y 21, pues todo lo que podamos hacer. A mí no me asusta la inteligencia artificial. Me gusta cómo se va a emplear, cómo se va a aplicar, porque yo.
Sí la aplico. Cuénteme, cuénteme ¿Qué hace.
Con inteligencia artificial? Pues consulto todo lo que puedo, a dónde voy, consulto a ver si de veras saben, les pregunto cuál es la catedral más larga del mundo, no me importa de qué religión, y ahí los traigo si es una islámica o que, si no sé qué, que es más grande que el Vaticano. Ah, perfecto. Ya me enteré de algo. ¿No es increíble la cantidad de datos que tienen? Todos se han de comunicar entre ellos. Lo que no tiene uno, se lo copia el otro. Pero la verdad es de que ya por eso ni cargo mi teléfono, lo dejo casi siempre en otro lado porque estoy seguro que saben de mí todo en cualquier parte del mundo, pero principalmente Estados Unidos, China.
Europa y México. Pues don Alfredo, ha sido un verdadero privilegio y honor estar aquí con usted, escuchar su historia. Esta plática podría durar ocho horas y espero que tengamos oportunidad para continuarla y de ver un partido juntos, ya sea en México o aquí en el nuevo estadio en Oaxaca. Es usted un crack. El impacto que ha tenido en México es innegable y creo que es una inspiración para mi generación y todas las que vienen después. Gracias por su tiempo, gracias por su generosidad. ¿Algo que quiera agregar? ¿Dónde puede la gente saber más de sus proyectos, de las fundaciones, tal.
Vez de agregar? Pues como dices tú, nos podríamos pasar un día platicando, pero sí queda claro que sí convenzo a todo mundo de que estudie y que favorezca a otro que quiere estudiar. Y en el caso concreto de que no todos somos iguales, pero cada quien tiene algo que aportar. Y por supuesto, que quede claro que no nos vamos a llevar nada, claramente vamos a estar ahí y te van a hacer una ceremonia muy bonita. A mí que me la hagan con música, me encanta la música, me encanta la música clásica, me encanta la ópera y la música mexicana. Me decían el charrito del cuadrante porque había una estación de música mexicana. Entonces sí, cuando me sé casi muchas canciones, canto muy mal. De chico sí estaba en el coro y era afinado, pero me encanta la música mexicana, de preferencia, donde no hablen mal de la mujer ni de nadie. Es que es increíble. Pero tanto la música de Latinoamérica y de México, de mi gran consentido José Alfredo Jiménez, le echa siempre alguien, ¿Verdad? Pero hay mucha música que habla de lo bonito de la gente, de lo bonito del amor, y eso es lo que me encanta escuchar. Y sí tengo en mis ondas bohemias, pues sí tengo ahí algunos tríos consentidos, algunos se me están haciendo viejitos, espero que surjan nuevos. Pero aquí en Oaxaca sí tengo jovenazos que ya empiezan a cantar y a tocar el requinto en forma increíble. Yo nunca aprendí a tocar, pero me encanta la música mexicana, me encanta escuchar todo. Aquí trae un programa de la Fundación, traemos los conciertos de Nueva York, los que pasan al Auditorio Nacional los sábados los traemos aquí al Teatro Alcalá en Oaxaca, cuando hay, son los sábados como cada 15 días aproximadamente. Entonces me encanta ir a la ópera y qué maravilla ver esto, ¿Verdad? Que está en vivo. La música para mí es clave. Estoy seguro que cuando tú quieres ayudar a alguien, es muy fácil, a ver cómo lo haces, que le lleves agua en alguna forma. Así empecé yo en Oaxaca, antes de las fundaciones, le llevábamos agua potable a algunos pueblos, poniéndoles una simple bomba de un pozo para que la subiera a lo mejor 30 metros. Ese detalle ya ayudabas a un pueblo. Entonces creo que es importante. Me encanta que los niños de hoy, que van a ser el futuro, por eso me encanta la educación en Oaxaca. Dentro de 15 o 20 años seguro vamos a tener un Oaxaca más bonito. Y por supuesto que yo hablo por todo México y México va a ser un gran país.
El mejor país. Pues muchas gracias por su tiempo.
Nuevamente, Don Alfredo.
Gracias a ti. Gracias. Muchas gracias por escuchar este episodio. Y antes de irme, no olvides que si quieres recibir un correo muy corto pero cargado de valor de mi parte, todos los días de lunes a viernes puedes registrarte para recibir Oso Traba Daily. Todos los días estaré compartiendo alguna noticia, alguna lección, alguna herramienta que pueden ayudarte a ti a mejorar tu negocio, a crecer tu empresa, a ser más productivo y a tener una vida más plena en general. Así que si no te quieres perder de esta información cargada de valor para ti, simplemente ve a Cracks, la diagonal correo, déjame tu mail y muy pronto voy a estar en tu inbox. Eso es todo por hoy. Yo soy Oso Traba y espero que tengas una.










