La HISTORIA de BIMBO | Don ROBERTO SERVITJE #262

This is a long-form Spanish interview (Cracks Podcast) with Roberto Servitje, co‑founder and long-time leader of Grupo Bimbo. Servitje recounts Bimbo’s origins from the family bakery El Molino through the creation of Super Pan → Bimbo, early operational innovations (daily pick‑up, celophane packaging, branded delivery), regional expansion (notably Guadalajara/Occidente), product/brand developments (Barcel, Takis, Tía Rosa), the company’s reinvestment policy and human-centered philosophy (influenced by Catholic social doctrine), and later internationalization and acquisitions. He also reflects on hiring principles (integrity, work ethic), quality/productivity practices, and his books and personal life.
Questions this video answers
17 years old
1928
1936
1941
About 20 years (no dividends; full reinvestment policy)
Chapters
Platicábamos de la posibilidad de hacer una compañía que se iba a llamar Super Pan del Gobierno. Dicen, no se puede porque es genérico, póngale Super Pan algo. Y el señor Velasco llevó una lista de este tamaño y llegó Bimbo y nos gustó mucho. Entonces es Súper Pan Bimbo Barcel. Una historia de errores muy grandes. Nos ofrecieron sabritas y no la compramos, desgraciadamente. Y sacaron los. Su suegra le decía, ustedes los mexicanos siempre comen Takis y tortis. Y no sé, Takis ha sido un éxito impresionante. Yo creo que es el producto que más vende Bimbo. Número uno que mi hermano Lorenzo. Yo me quiero retirar a escribir lo que quiero que sea la compañía. Eso es lo más valioso que tiene Bimbo. Todo un concepto de que la persona humana es más importante que todo lo demás.
Hola, bienvenidos a un nuevo episodio de Cracks Podcast. Yo soy Oso Traba y entrevisto cada semana a las mentes más brillantes para dejarte algo único y práctico que puedas usar en tu vida diaria. Hoy tengo un episodio muy especial. Hoy tengo como invitado a Don Roberto Servitge. Roberto fue presidente del Consejo de Administración de Grupo bimbo. A los 17 años de edad entró a trabajar a Bimbo. Empezó como supervisor de ventas y más tarde creó el Departamento de Vehículos. Su carrera como empresario arrancó en 1954 al fundar de Occidente en Guadalajara y ocupar la gerencia general de la misma. Después de un paso breve por Monterrey, regresó a la Ciudad de México para desempeñarse seis años como gerente general de panificación de Bimbo. En 1979 fue nombrado director general del grupo Bimbo y 11 años después asumió el puesto de Presidente Ejecutivo del Grupo. Es miembro fundador de la empresa y uno de los trabajadores más antiguos de la misma. Entre sus grandes aportaciones al negocio resaltan el trabajo intenso en pro de la calidad y y la innovación tecnológica, la búsqueda insistente de la productividad y la labor continua para crear una empresa más humana y participativa. Roberto ha impartido clases en el IPADE y ha dictado conferencias en diversos foros internacionales, incluyendo las universidades de Harvard y Northwestern en Chicago, la Universidad McGill en Montreal, Canadá, en la Darden University de Virginia, el IES en la Universidad de Navarra en Barcelona y el UIB de Madrid. Hoy Roberto y yo hablamos de la historia de la fundación de Grupo Bimbo, de crecer internacionalmente a pesar de que no era lo que su fundador y hermano quería inicialmente, de cómo contratar a miles y miles de personas eficientemente y de lecciones de 96 años. Sí, 96 años en esta tierra. Así que espero que disfrutes de esta muy rica y muy afortunada plática con Don Roberto Servid. Don Roberto, bienvenido a Cracks Podcast.
Muchas gracias. Igualmente.
Gracias por recibirme y te hablo de ti, de tú. Con tu permiso.
Mucho honor. Muchas gracias.
Gracias por recibirme en tu casa. Muy emocionado de conocer, como hablábamos, la prehistoria, la historia y los aprendizajes de la fundación de Grupo Bimbo. Pero antes de empezar, me gustaría preguntarte por algo. Mientras preparábamos la sala para la entrevista, estuve de metiche un poco viendo lo que tienes en tu despacho y encontré allá un pequeño cuadro chiquito, un dibujo de un avión pintado en 1934 por ti. Cuéntame un poco de ese dibujo.
Ese dibujo me lo regresó mi hermano Lorenzo, porque por algún motivo él lo tenía. Yo siempre desde muy chico tuve un gran interés por la aviación. Leía yo historias que se escribían, que se vendían semanalmente sobre personajes de la aviación y por alguna razón X, siempre fue una inquietud muy interante desde mi pequeña juventud. Afortunadamente y gracias a Dios, pues la he podido llenar, la he podido hacer. Pero ese dibujito es cuando yo lo escribí, nunca soñé que yo iba a volar o a tener un avión.
Y para ti la aviación ha sido una parte integral de quién eres. ¿Sigue siendo tu hobby?
Un hobby no, pero es una profunda satisfacción. Te voy a hacer un comentario. Cuando estuve estudiando yo para volar en un pequeño aeropuerto que tenía Don Jerónimo Arango, y a la salida de Querétaro iba yo todas las mañanas a tomar un curso y un buen día el capi que me estaba entrenando me hoy te vas a echar tu primer vuelo solo. Y pues me mandó a Ian Punto, no me acuerdo cómo se llama, la punta de no sé qué cosa, te vas para allá y regresas. Y en el momento que estaba yo yendo para allá, para mis adentros yo dije ya la hice, ya la hacía. Me sentía yo feliz de la vida de estar realizando una cosa que nunca soñé que podía ser. Volé cerca de 12 años, ya solo fue una profundísima satisfacción.
Una satisfacción como la que estoy seguro ha habido muchas a lo largo de tu vida.
Pues esta es una de las muchas.
Y de tu carrera fuiste, según entiendo, el empleado número uno oficial.
Bueno, hay que decir la verdad, fui el número dos. El número uno fue el señor Alfonso Velasco, que se dedicó a la fabricación del edificio, de la planta y yo entré a trabajar ahí como parte del área de ventas, pero fui el segundo que. Que entró a trabajar.
Cuéntame un poco, entiendo que tu padre murió cuando eras tú muy joven y en tu casa tu hermano Lorenzo tomó un rol de guía. ¿Cómo fue tu niñez? ¿Cómo creciste de la mano de Lorenzo?
Yo creo que ahí esto forma un poquito parte de la prehistoria de Bimbo. Efectivamente. Mi papá, 1928, fundó una pastelería dulcería, se llama El Molino, que en su época fue pues de lo mejor, de lo más famoso y ahí él trabajó él hasta el año 36 que murió. Y ahí don Lorenzo, mi hermano Lorenzo, se hizo cargo del Molino, no obstante que tenía planes de ir a la universidad o quizá de hacerse sacerdote, pero murió mi papá y tuvo que meterse de gerente de la pastelería. Lo hizo muy bien. Si quieres ahí puedo continuar con la historia. Por favor. Lorenzo trabajó desde 1936 en el Molino y en el año 1941, hay que recordar que era la plena guerra mundial, se le ocurrió a Lorenzo ampliar el negocio. Lo que mi papá hizo fue rentar la parte baja de un edificio de tres pisos. Lorenzo lo que hizo fue rentar todo el edificio, la planta baja que originalmente tenía mitad ventas y mitad producción. Lo hizo todo el primer piso, ventas. En la parte de atrás quedó una. ¿Cómo se llama? Una caldera y casos y eso, y una oficinita. Pero hizo todo, todo el edificio de abajo, ventas. Curiosamente en medio de este nuevo edificio quedó una columna y alrededor de esa columna se le ocurrió que se vendieran ahí medias noches, sándwiches, tortas marinas y refrescos. Una especie de barra alrededor de la pastelería. A mí me tocó inaugura hacer ese trabajo. Y ahí nace Bimbo. Ahí de eso nace Bimbo. ¿Por qué? Porque te decía que se venden sándwiches, mediasnoches, otras cositas y refrescos. Las medias noches y las marinas las hacen en Bimbo, pero los sándwiches tienen que comprarle pan a la competencia. A pan ideal. Y resulta que frecuentemente el pan venía viejo, venía contaminado con hongos, venía con agujeros. Y ante eso, el señor Jaime Cendra, mi tío, hermano de mi mamá, un día le dijo a Lorenzo ahí enfrente de mí oye, ¿Por qué no hacemos pan de caja aquí? Y decidieron que sí. Y han de haber comprado dos, cuatro moldes y comenzaron a hacer pan de caja. Y en realidad eso fue un fracaso, ¿No? Si lo hacían, estaba mejor que el de la competencia. Pero eso no funcionó. Pero mi tío le dijo a Lorenzo, mi hermano, en frente de mí oye, ¿Por qué no hacemos una panificadora de pan de caja? Así había quedado esto. Y me regreso un poquito a otra cosa. Mi hermano Lorenzo, su cuñado y primo Jaime Jorba y su íntimo amigo José Trinidad Mata, habían puesto un negocio que se llamaba Serviza y Mata, que exportaba en tiempo de la guerra, exportaba e importaba cosas. Era un negocio chiquito, pero les funcionaba, les dejaba dinero. ¿Y entonces se ve que cuando mi tío Sendra propuso la posibilidad de hacer una fábrica, Lorenzo habló con sus socios de Servit Gimata y les dijo cómo ven, le entramos a hacer esto? Y le dijeron que Sí. Y al Sr. Sendra, que fue el de la idea, pero que no tenía ni un quinto, le ofrecieron que entrara más chiquito. Yo tenía 17 años, o sea que yo no tenía un quinto. Yo entré, pero sin dinero. Y entonces se decidió una cosa muy importante, que el señor Jorba iba a ser el gerente de ventas, mi hermano Lorenzo el gerente general, Pepe Mata no iba a tener nada que ver, ni nunca tuvo nada que ver. Y el señor Sendra, mi tío, hermano, mi mamá, y que era el jefe de producción del molino, iba a ser el director de producción de la nueva compañía de pan. Pero cuando le dijeron a mi tío, pero no era un hombre preparado, ¿No? Cuando le hoy te tienes que ir a Estados Unidos, aprender inglés, te vas a ir al American Institute of Baking, al Dorwood Institute, yo nada de eso hago. En 1941 Lorenzo decidió modificar el molino y en vez de haber rentado el piso de hasta abajo, rentó todo el edificio, tres pisos. Hizo de la parte de ventas toda la parte de abajo, creo que ya lo comenté. Mandó producción arriba y bodega más arriba, y compró un horno rotativo de petróleo en vez del horno de piedras y de madera que estaba ahí abajo. Y cuando ya en plena guerra, cuando les avisaron que ya estaba listo el horno, desde aquí les dijimos ¿Quién lo viene a instalar? Y les miren, en México hay una persona que sabe de esto muchísimo, él se los instala, se llama Alfonso Velasco. Este señor Alfonso Velasco era el hijo del dueño de la competencia de Pan Ideal. El papá, el que fundó Pan Ideal, perdió todo su dinero en minas, le vendió el negocio a don Pablo Díez, un señor muy famoso. Don Pablo Díez nombró a sus sobrinos Fernández a manejar Pan Ideal y contrataron al hijo del señor Velasco como jefe de producción. Pero al pobre no lo pelaban, él quería ser un producto de buena calidad, no lo dejaban, quería cambiar las envolturas, no lo dejaban. Entonces estaba muy descontento trabajando y cuando hubo que montar el horno del molino, les dijeron que este Alfonso lo podía hacer. Lo localizaron, vino a escondidas, nos montó el horno del molino y a la hora que a mi tío le dijeron que iba a ser jefe de producción, no, yo no, le vamos a hablar a Alfonso, ese sí sabe. Alfonso tenía el título de ingeniero en planificación, probablemente en el mundo, el hombre que más sabía de panificación admirable. Entonces buscaron a Alfonso, le oye, queremos poner una fábrica de pan lentras, encantado en la vida, pero no tengo dinero, pero encantado de la vida porque estos son unos señores que no ayudan, que no les interesa y yo estoy desperdiciando mi tiempo ahí. Entonces aceptó ser socio, le ofrecieron 10 % de la compañía como socio industrial y otro 10 % de opción de compra. Si eso lo tuviera ahorita sería más rico que Slimjo. Pero bueno, a escondidas se reunían y se reunían. Lorenzo Jaime, Mata, Mata, no tanto, Lorenzo Jaime, Velasco para ir. Bueno, se decidió hacer la compañía y se compró en Insurgentes un terrenito, un terreno triangular chiquitito para hacer la fábrica de Bimbo. Cuando el papá de Lorenzo, mi hermano, se enteró de esa compra, les dijo están tontos, eso no les sirve para nada. Yo les vendo un terreno grandote en la Santa María Insurgentes, que es un área que estamos desarrollando y se los fijo, un terreno de 10.000 metros, el que se había comprado era de 1.800, entonces 10.000 metros. Y se comenzó a construir la fábrica ahí con el dinero de Servitki y Mata y un préstamo a un banco español que nos estaba robando con unos intereses bárbaros. Se hizo la primera fábrica con un éxito increíble. Varios de nosotros, yo entre ellos, de los primeros que estábamos ahí en ventas, anduvimos recorriendo a pie toda la Ciudad de México, entrando tienda por tienda, a ver si les interesaba. Les enseñábamos un folleto de producto, les decíamos que el pan iba a estar envuelto en celofán, no en papel encerado, que íbamos a ir diario, que íbamos a recoger lo que no se vendiera. En fin, a corregir todas las fallas que veíamos que estaba teniendo.
Pan Ideal. Me gustaría frenar y hacer un par de preguntas alrededor de esto. La primera, desde el principio, esto que me acabas de decir, ir, entregar diario, recoger lo que no se vendiera. ¿Eso era una práctica revolucionaria en.
La industria?
Revolucionaria completamente. ¿De dónde nace.
Esta iniciativa? ¿De la necesidad de romperle la boca a un gigante? Porque Pan Ideal vendía en todos lados. Era el único. Bimbo nació analizando muy bien todos los errores de Pan Ideal. Tenía camiones sucios, vendedores en uniforme, producto envuelto en papel encerado, producto viejo, no recogían todo eso. Lo hicimos al revés y fue un éxito increíble. El primer día Salimos a vender 10 camiones. El segundo día, 11, alquilamos un carro viejo. Por ahí era la guerra. No había camiones, no había coche, no había llantas. Entonces alquilamos ahí un camión. Hicimos la segunda, la onceava ruta, el.
Segundo día. Y la idea al crear Bimbo en este momento, si. Era pegarle al grande. Si, eran. Tenían sueños grandes desde un.
Inicio, ¿No? La idea era de que se vio una oportunidad, algo que estaba manejado muy mal, muy tontamente, sin interés, y donde sí se veía que había oportunidad de hacerlo bien. Entonces, repito, se analizó todo lo que hacían mal los vendedores. Andaban todos cochinos. Los camiones traían unas cajas de cartón amarradas arriba del techo. Digo, no podía ser. Nosotros traíamos camiones bien viejos, pero bien pintados, uniformes de los vendedores, hasta con corbatita. Entonces llegaban a las tiendas y era.
Otra cosa. ¿En qué momento surgen Dos cosas? Uno, el nombre Bimbo y la imagen.
Del osito. Interesantísimo. En los primeros días, cuando todavía no se hablaba bien de Bimbo, a mí Lorenzo me pidió que fuera a hacer mis tareas de secundaria a la oficina en el molino porque no las hacía yo muy bien. Entonces como que me castigó y vente a trabajar acá. Y además de hacer las tareas, platicábamos de la posibilidad de hacer una compañía que se iba a llamar Superpan. Y diseñábamos el nombre de Superpan y todo se hablaba de Superpan y a todo dar. Y a la hora de que se echa a andar la compañía y se quiere registrar el nombre Super Pan del Gobierno, dicen no se puede porque es genérico, Póngale Superpan algo. Entonces se hizo una cita para una mañana que cada quien lleváramos una lista con posibles nombres. Y el señor Velasco llevó una lista de este tamaño y empezó a leer la primera. ¿Que decía? Decía esperanza. ¿Cómo que espera? Sí, así se llamaba mi novia. Pero siguió leyendo y llegó Bimbo. Y nos gustó mucho. Bimbo parecía una cosa redonda, femenina, infantil. Estaba Dumbo, estaba. Entonces nos gustó mucho. Contrario a Kodak, se ve picudo. Bimbo, parecía. Entonces es Súper Pan Bimbo. Ahí nace Bimbo. Ahora, mi cuñado Jaime Jorba, cuando vino de España, de la Revolución, un poco escondido de la Revolución, estaba en la universidad y se hizo novio de una muchacha que después fue artista de cine. Se me escapa el nombre, Rita. Y esta muchacha cada año le mandaba una felicitación. Y ese año le mandó una felicitación con un osito. Y entonces alguien ese es el osito Bimbo. Y teníamos la esposa del señor Sendra, ella pintaba. Entonces le dimos a Luisita para que le pusiera delantal y gorro. Y se la regresaron. El señor Velasco le cambió la nariz y ese el osito vivo. Y el osito lo explotamos. Hacíamos secantes. Usted sabe lo que es un secante, ¿No? Escribías con pluma, tinta y luego secabas. ¿Para que había secantes con las escuelas? Lo regalábamos con la cosa de Bimbo. Gomas de borrar, lápices. Se hacía publicidad.
De bimbo. Ahora pasan 10 años.
De mucho. Perdón, estoy diciendo algo muy importante. Nadie había hecho publicidad de Pan. Y nosotros a través de camiones, de sonido, de radio, de periódico, hacíamos publicidad. Fue el primer negocio de Pan que.
Hacía publicidad. ¿Y esta idea, a quién se.
Le ocurre? Pues se les ocurría a la necesidad de pagar.
Al banco. ¿Diez años después tú te vas a.
Abrir Occidente? Sí, un poquito.
Más, sí. Cuéntame de.
Esa experiencia. Primero surteamos el Distrito Federal, luego Pachuca Toluca, Cuernavaca, Puebla, Tuxpan. Y hubo un momento que comenzamos a embarcar a Guadalajara y a varios otros lugares con los camiones de la prensa que salen muy temprano. Mandábamos palo. Y luego dijimos bueno, probablemente podemos hacer otra fábrica. Y el lugar es Guadalajara. Entonces yo me apunté, dije pues yo voy. El señor Jorba tenía un amigo paisano y me dijo no, no va a ir mi paisano. Pero al final yo gané. Y mi hermano me bueno, siempre y cuando desarrolles el mercado. Entonces casi tres años antes, tres años antes empecé a ir a Guadalajara, León, a San Luis Potosí, contratar vendedores, entrenarlos, conseguir edificios, agencias y comenzar a hacer la distribución en esa zona. Y llegamos a hacer una distribución muy importante. Ocho camiones en Guadalajara, tres en León y dos acá, y uno en San Luis. Y fue creciendo y había un momento en que el volumen era ya importante. Se pues ya es el momento de hacer la fábrica. Entonces lo que hice fue buscar un terreno, comprar el terreno. Me río porque un día me habló el notario y me oiga, hubo un error en los metros ahí del terreno. Le debe usted 15 mil pesos al. Entonces le hablé al dueño, le te debo ahí un dinero. No vamos a hacer un volado doble o nada. Para mí 15 mil pesos era una fortuna. No, para nada. Ahí están los 15. Se compró el terreno, me tocó construir la fábrica. La fábrica empezamos con dos hornos y al qué sería los tres meses hubo que meter un tercer horno. Me habían prohibido más que mil kilómetros de distancia. Hicimos guaje, nos fuimos hasta Tijuana, surtimos toda la República Guadalajara. Fue un verdadero, verdadero éxito. Digo, no porque me tocó. Tenía yo un gerente de ventas que era un perro, pero era buenísimo. Y nos animábamos y le entramos, comenzamos a crecer increíblemente. Un día le ganamos a vender más gancitos.
Que México. Un día, Roberto, de lo que hablas, Lorenzo, decías. Me regañaba. Me trajo, me castigó y me puso a estudiar en la oficina. Y entiendo que el día que abriste la planta de Guadalajara, Lorenzo tuvo un comentario.
Bastante fuerte. Lorenzo me dijo voy a venir todos los meses. Y fue el primer mes. ¿Nunca más volvió? Nunca más volvió. Nos fue muy bien. Nos iba.
Extraordinariamente bien. Suena a que mucho de lo que lograron, por más que ya suena a una empresa grande eran muy ingeniosos. Y esto de mandar pan en el camión de la prensa me parece una genialidad. Todo lo hacían, parecía, con pocos recursos. ¿Crees que eso fue algo que permeó en la cultura de Bimbo y que se.
Sigue haciendo? Mira, se trabajaba de una manera absurdamente muchas horas. Por ejemplo, te digo, Por ejemplo, de 6 de la mañana a 2 de la mañana del día siguiente, chambeando, viajando, entrábamos a todos los pueblos. Ahí pueblo que se llama el naranjo. ¿Qué es eso? Pues vamos al Naranjo. Íbamos a poner propaganda de pan tostado porque no se podía vender pan blanco, pero vendíamos pan tostado primero y luego lo demás. Para vender pan tostado llevábamos unas láminas grandotas anunciando el pan tostado, unos martillos, tornillos de acero. ¿Me acuerdo porque un día en una tienda que estaba llena de cajitas de avena 3 minutos vacías, le pedí al dueño, oiga, me deja poner ahí una? Sí, ponla. Quité los cartones, avena, pongo mi lámina, los primeros tornillos y sale una lacranzote, pa. Así trabajábamos día y noche, domingos. Yo creo que el éxito era que había una mística de. De éxito de trabajo, porque veíamos el crecimiento, lo sentíamos. Había que comprar un camión y luego comprar tres camiones y luego comprar cinco camiones y luego comprar otros cinco camiones. Entonces sentía una.
Cosa que. Háblame de esto, a lo que le dices la posibilidad infinita. Entiendo que la parte de pensar en productividad, en siempre mejorar.
La calidad. Yo creo que la productividad sí es infinita, es cuestión de buscarle y buscarle y buscarle. Siempre se pueden hacer las cosas mejor. Yo me acuerdo que el primer esfuerzo gordo de publicidad que hicimos es porque un día me dijeron, oiga, es que los gancitos que pidieron no caben en el tráiler. A ver, yo les acompaño, vamos a ver. Y le buscamos y si cabían. Y luego resultó que cabían el doble, nomás había que hacerlo de otra manera. Entonces entendimos que la productividad es algo maravilloso que se puede aprovechar si se usa la inteligencia. El negocio iba creciendo.
Creciendo muchísimo. Y algo que mencionas que es una de las claves que logró que Bimbo llegara a donde está hoy, es la filosofía.
De reinversión. Bueno, ahí hay dos filosofías, una importantísima que te quiero platicar después y lo de la reinversión. Desde luego que empezamos sin dinero, empezamos yo con cero, me costó muchísimo trabajo irme comprando acciones y compré todo lo que pude, pedí prestado para comprar acciones. Era muy importante que no hubiera dividendos porque les faltaba dinero para comprar camiones para edificios. Para entonces había una política de cero, cero dividendos por años, yo creo que 20 años no dimos dividendos y era todo reinversión, reinversión, reinversión. Esa era una política. Pero digo, yo creo que este es el punto más importante que te puedo tocar. Por ahí del año 60 el arzobispo de Guadalajara me invitó a tomar unos cursos sobre doctrina social y yo algo le entendí. Ahí me di cuenta que había algo importantísimo. Caí en cuenta que lo más importante de la empresa eran las personas, pero hasta ahí. Pero en México mi hermano Lorenzo entró a una fundación que se llamaba Unión de Empresarios Católicos y se hizo un estudio muy profundo de la doctrina social de la Iglesia. Ese movimiento, yo fui presidente, luego fue mi hermano menor y no la hizo muy bien y quebró el movimiento. Se fundó la UCEM, la Unión Social de Empresarios Mexicanos, que aún funciona. Y en esa UCEM se hizo una difusión enorme de la doctrina social de la Iglesia. La doctrina social de la Iglesia no es más que valores importantes, reales, respeto a la dignidad de la persona, justicia, en fin, son puras cuestiones que de veras son humanas, no son cristianas ni religiosas, lo son, pero tienen un fondo humano. Y poco a poco comenzamos a entender, a estudiar que si la justicia conmutativa, que la justicia social, que la justicia distributiva, que la justicia. Y fuimos aprendiendo y aprendiendo una serie de cosas que le dieron a la empresa un carácter diferente. Hubo un momento en que mi hermano Lorenzo, presidente de la compañía, yo me quiero retirar a escribir lo que quiero que sea la compañía y te dejo la dirección general. Entonces me nombró director, en aquel tiempo yo era vicedirector, me nombró director de la compañía y él se dedicó a escribir exclusivamente los valores de lo que llamamos una filosofía de la compañía. Con toda verdad, respeto y humildad le digo, eso es lo más valioso que tiene Bimbo. Es todo un concepto de que la persona humana es más importante que todo lo demás y que todos somos persona humana y que todos tenemos ilusiones, ambiciones, gustos, y que si una empresa de veras ayuda, permite, estimula para que todas sus personas de cualquier nivel crezcan, pues es una bendición. Yo le puedo decir hoy que todavía es más importante la función humana que la operación de trabajo. Todavía en China, en Argentina, en India, donde andamos, lo importante es que nuestra filosofía, nuestros principios, sean una realidad entre las gentes, que sean.
Un ejemplo. Me parece todo esto muy interesante, porque ciertamente Bimbo tiene esta identidad muy humana, pero al mismo tiempo has mencionado en numerosas ocasiones el nivel de exigencia operativa, de calidad de trabajo y de resultados a los que se apegaban. ¿Cómo conseguían un balance entre la exigencia por el resultado y el cuidado de.
La persona? Ahí tiene Ud. Muchísima razón. Le he mencionado al Sr. Velasco varias veces. El Sr. Velasco era un adorador de las calidades. Todo se tenía que hacer muy bien. Nosotros éramos negociantes, cantábamos mal, pero recio. Pero el señor nos fue imbuyendo una mentalidad de calidad. Muchos años después, los japoneses sacaron ahí todos sus conceptos de calidad total. A mí me tocó estudiar todos esos libros y me tocó echar a andar todo un proceso de calidad total. Llegamos inclusive a algo que llamamos un problema de excelencia, que ya es una ambicionar algo imposible ser excelente en todo, pero desde luego que la calidad en el servicio, la calidad en el producto, la calidad en los precios, la calidad cuenta. Y en la compañía por fin instalamos un plan de calidad total. Sería una historia un poco larga, pero hicimos muchísimas cosas. Cuando yo me retiré de la compañía, sentí que no me podía yo ir sin escribir un poquito toda esa trayectoria tan larga de tantas cosas. Y escribí un libro que ha tenido mucho éxito, va en cuarta edición, en la que se explica todo el trabajo de decenas de años en Bimbo para ir haciendo una empresa verdaderamente productiva y plenamente humana. Ese objetivo lo marcó mi hermano, mi hermano Lorenzo. Él queremos asumir una empresa altamente productiva, pero plenamente humana. Cuánto más de uno y cuánto de otro no igual de.
Los dos. ¿Cuál es la clave.
Para lograrlo? En una palabra, querer a la gente. Si usted quiere a su gente de de veras, si no es que la quiera usted usar para su beneficio, sin que la quiera como persona, ¿Como? Pues podemos hacer muchas cosas, se pueden realizar muchas cosas. Luego, perdóneme, pero en el libro este que le menciono yo digo que tenía yo 20 historiadores pensadores brillantísimos. Son 19, no son 20, pero cada uno de estos escritores ingleses, japoneses, americanos, tenían ideas muy interesantes de cómo hacer una empresa verdaderamente interesante. Y nosotros hemos tratado, tratamos, por lo menos toda la época que yo fui director, traté de que cada una de estas vivencias se fuera transformando en realidad en la compañía. Y mucho, mucho se ha conseguido. No digo que todo, si usted tuviera oportunidad, tuvieras tu oportunidad de leer mi libro, vas a encontrarte ahí a 19 genios que cada quien tenía una idea de todas tienen una cuestión social, todo tiene que ver con la persona humana, pero en distintos aspectos. Y si lo vas haciendo todo, pues vas haciendo una.
Riqueza impresionante. Roberto, dices que Lorenzo, tu hermano, se retira a escribir y te nombra director general y en ese periodo se da la gran internacionalización de.
La empresa. Ese es un tema muy interesante. Lorenzo, genio, de veras, genio que yo admiro, No le interesaba la internalización, estaba en contra. Entonces nos costó mucho trabajo, mucho trabajo comenzar a salir fuera. Salimos por primera vez a Guatemala, a una compañía que le estábamos ayudando y que no salía y no salía. Y un día nos te vendo y le compramos. Luego en Chile nos ofrecieron dos compañías, una de pan y otra de botanas y órale, ahí vamos a Chile. Tuvimos que tirar las fábricas y hacerlas nuevas, pero ya estábamos fuera. Luego fuimos a Argentina, Brasil, Colombia, pero bueno, luego fuimos. Mi cuñado es otra historia. ¿De qué año estoy hablando? Setenta y. Sesenta y ocho, sesenta y cinco. Mi cuñado Jaime Jorba, como Lorenzo, el hermano, era muy exigente, muy duro. Un día nos dijo yo tengo Lorenzitis, yo estoy enfermo de tanta presión, yo me voy, me voy de la compañía y voy a ver si pongo una planta de Bimbo en España, en Cataluña. Y se fue y puso una planta de pan de Bimbo en Barcelona y luego otra en Madrid. Luego tuvo un problema laboral tremendo, problema con los camiones porque no entendía muchas cosas y total le vendió a los americanos. Los americanos lo operaron varios años y un día esos americanos le vendieron a Sara Lee la compañía, muy grande. Pasando años compramos nosotros Sara Lee y recompramos todo lo de Spa.
Y operaba bajo el nombre de Bimbo.
En España. Sí, Bimbo, sí, Bimbo Gansito, todo, todo tenían. Y lo recuperamos. Eso fue una época interesante de Jaime Jolua hizo cinco fábricas, pero tronó, tronó por cuestión laboral. Y es que toda la Lorenzitis es. Era una oposición a toda esta posición que no es necesariamente de trabajo, sino de actitud, de lo que sea. Y él era business. Business. Y no.
Le funcionó. ¿Por qué tu hermano Lorenzo estaba en contra de.
La internacionalización? Había un cierto miedo. Había un cierto miedo. Mire, en el año 80, platicando algunos de los socios, dijimos deberíamos entrar a la bolsa. Y hablamos con él y no. Hasta que un día regresamos oye, pues sumaditos somos más, queremos entrar a bolsa. Y entramos a la bolsa. Fue una maravilla. Luego, para la cuestión de salir fuera, hubo un momento que dijo que sí, pero Estados Unidos no. Y luego se nos vino una oferta de Texas, de siete plantas. Él dijo que no, pero le ganamos y entramos a Texas. Luego nos vendieron en el norte, Nueva York, Pensilvania, Ohio, toda una parte muy los canadienses los vendieron. Y entonces ya entramos a Estados Unidos. Yo en lo personal, con un ex gerente de Marinela, creamos una distribución de Bimbo en California. Empezamos con cinco camiones y acabamos con 100 camiones. Y a la hora de que se compró esto de acá, pues ya juntamos todo y ya se inició.
Bimbo USA. ¿Cómo funciona cuando alguien con la historia, el peso y la relevancia como Lorenzo está en contra de una decisión que después ustedes como consejo deciden tomar? ¿Cómo afecta eso a.
Una relación? Él acaba por ceder. No es, no es. Él acaba por decir, bueno, mire, por muchos años no teníamos oficinas. Hubo un momento que en Polanco, no le quiero exagerar, tendríamos veinticinco, treinta lugares rentados, que si Barcel por acá, que si el otro por allá, si. Ventas acá, producción acá, todo revuelto. Y un día en una reunión que hubo por ahí, me encontré a este señor, al jefe de gobierno aquí, ¿Como se llamaba? Manuel Camacho. Camacho. Y me preguntó Manuel, me oye, ¿Dónde tienes tu oficina? Híjole, ni me preguntas, me da vergüenza. No, no, no, dime. Pues ya más o menos le dije. Dice, no, hombre, yo te soluciono eso fácil. Eso era un jueves. Dijo, el viernes te mando por ahí a una persona para que veas. Pues el viernes llegó ahí un joven de un apellido muy rimbombante, muy enojado. Este, traigo aquí este plano por órdenes del señor Datá, pero no estoy de acuerdo, lo siento, licenciado, no soy licenciado. Bueno, y nos dejó un plano ahí y buscamos un lugar en Santa Fe. Le dije a un ingeniero nuestro, a ver, búscate un buen local. Y mi hermano dijo no quiero el edificio. Digo, pues vamos a hacerle la luchita. Comenzamos a construir cuando estaba la obra negra, unos señores judíos de enfrente nos dijeron que se interesaban en comprar. Le órale, le ganamos la mitad. No, ya no. Pero era así, un poco caprichos que por.
Fin entendía. Hablabas hace un momento sobre Barceló y Barcel tiene una historia muy.
Interesante, una historia de errores muy grandes. Miren, Barcel, comenzamos con la marca, era de mi hermano Fernando. Le compramos la marca, no sé por qué, y compramos una compañía que tenía un muñequito, ya no me acuerdo, que vendía botanas. Nos ofrecieron Sabritas y no la compramos, desgraciadamente. Y por algún motivo comenzamos a crecer en Barcel poco a poco. Y llegó a ser una compañía de mediano peso dentro del grupo. Y ahí Lorenzo, mi hermano, se metió en un grupito que llamaban de nuevos productos y estaban cada semana se juntaba y sacaron los Takis. Y el nombre de Takis inclusive lo puso mi hermano Lorenzo, porque su suegra le decía, ustedes los mexicanos siempre comen Takis y Tortis. Y no sé, se acordó él del nombre y le pusieron nombre de Takis. Takis ha sido un éxito impresionante, impresionante. Yo creo que es el producto que más vende Bimbo número uno. Estamos ya en Arabia Saudita, en todo el mundo. Y esto fue obra de don Lorenzo, obra.
De él. ¿Por qué dices que fue una historia de.
Errores, Marcel? Porque no compramos Sabritas. Fue un error porque no teníamos un buen gerente, no le dábamos importancia. Y de repente, con unas buenas papitas fritas comenzamos a crecer. Tac. Se llaman las papas Chips. Chips. Comenzamos a crecer y ya agarró, cierto, Con los tacs se fue.
Para arriba. Y otra historia que me gustó mucho es a ti te encomiendan a cerrar unas líneas, unas rutas, y es de donde nace.
Tía Rosa. Eso fue una aventura primorosa. Mire, un día se nos ocurrió, nos estaba yendo un poquito mal, se habían bajado las ventas, habían bajado las utilidades. Y alguien nos recomendó que viéramos a una compañía de estas americanas que dan asesoría, no me acuerdo qué compañía fue, nos hizo un estudio y resultó que nos dijo que nos sobraban 100 rutas. Tienen ustedes 100 rutas de más que les está perdiendo dinero. Entonces imagínense, había que quitar 100 vendedores, 10 supervisores, 100 camiones mecánicos, todo. Yo dije, no podemos hacer eso, es criminal. Ahora, cuando fui gerente de Guadalajara, había una pequeña panadería que hacía unos panquecitos y mantecadas muy buenas. Y siempre, siempre me quedé mil la cosa sí, caray, ¿Por qué nosotros no podemos hacer una cosa de esa calidad? Y entonces le encargué al departamento de producción hace años que fabricara unos panquecitos, mantecadas y panqué con mantequilla de primera calidad, etc. Hicieron, hicieron, hicieron, hicieron pruebas, pero no pasaba nada. Y cuando sucedió esto, dije, bueno, pues vamos a lanzar esta nueva línea con los vendedores que tenemos y demás. Entonces lo que hicimos fue cambiarles el uniforme a los vendedores, pintar los camiones con la marca ya de Tía Rosa, meter otro producto más doraditas, y lanzamos esto con estos vendedores y se salvaron los muchachos y nos fue retebién. Tía Rosa fue un verdadero ejemplo. Comenzó produciéndole Bimbo y Marinela y en muy poco tiempo pudimos hacer una fábrica y nos fue muy bien. Es ahorita una de las.
Líneas importantes. Roberto, mencionas cómo eras tú el director general, pero Lorenzo seguía siendo una imagen presente. Decías. Me agarraba la mano hasta.
Para pintar. El primer año, quizá cómo pintaste tu, reina no me dejaba, él manejaba. Y mire, mi mamá se nos enfermó, la llevamos a Houston, a un hospital. Y un día ahí en el hospital, platicando él y yo le dije, mira, te devuelvo la dirección, pero yo no puedo trabajar así porque me agarras la mano para pintar. Y me prometió, me te prometo que te voy a dejar. Y si, me cumplió. Afortunadamente me cumplió y ahí se acabó.
El problema. En todos los años que estuviste como director general, presidente del Consejo, debes de haber contratado a infinidad.
De.
Gente. Muchísima. ¿Cuál es el secreto para.
Contratar bien? Yo creo que hay aspectos muy importantes. Número uno, la integridad. Entonces yo lo primero que buscaba ¿Estoy hablando con una persona íntegra o con un mentiroso, con un tramposo o con un sinvergüenza? Entonces, lo primero es ver si estábamos hablando con una persona íntegra. Después buscaba también si le pensaba el coco o no le pensaba. Te das cuenta de cómo. Y después, muy importante, ser una persona chambeadora. ¿Le juega golf? No, yo no. Bueno, pues ya gané. Por ahí iba la cosa, o sea, mucho cuidado al reclutar. Pero algo muy importante, importantísimo, que me daría pena no haberlo mencionado, eso no es suficiente. Es importante saber contratar, pero es muy importante educar, formar, dar recursos a esos jefes. Cualquier persona que va a tener cualquier acto de autoridad tiene que ser alguien que reciba toda la información, que reciba toda la adoctrinación para ser jefe, tanto en el aspecto moral como en el aspecto material, que sea trabajador, trabajador, honesto y que crea en los valores de la compañía. Si no se sigue ese proceso, la compañía algún día va.
A fracasar. Ahora, han construido una empresa gigante con presencia prácticamente en todo el mundo, y han tenido que evolucionar el tipo de empresa que son, precisamente por el mismo tamaño, al grado de que ya se han enfrentado con situaciones en las que el mismo tamaño pareciera ser una desventaja. El ojo regulatorio por prácticas monopolísticas. ¿Cómo piensas tú de la libre competencia y el tamaño al que se puede llegar con una empresa.
Como Bimbo? Yo creo que mientras siga con su filosofía, la tiene garantizada. Porque la gente es gente en todo el mundo. Somos iguales todos. Le hago un comentario. Cuando inauguramos China, que se lo compramos a Sara Lee, el que estaba como encargado gerente, le dijimos que íbamos a hacer una junta de consejo en China. Y nos mandó un papelito dicié hombre, les recomiendo esto, esto y esto. En China así se dice buenos días, así se dice gracias. Y abajo decía un a las mujeres no se les puede tocar. Bueno, pues viene el momento de la inauguración. Le toca hablar a uno de los muchachos chinos que había trabajado con Sara Lee y estaba trabajando con nosotros, y habló maravillas, que su vida le había cambiado, que nunca se imaginó que una compañía. Y luego le tocó a la chica, y la chica comenzó a decir lo mismo. Y de repente se le comenzaron a salir las lágrimas. Yo me paré, la abracé, me abracé. No pasó nada. No pasó nada. La gente es gente. Entonces, mientras haya un respeto, atención de veras a la gente, yo no veo.
Ningún problema. Construiste o ayudaste a construir una empresa de clase mundial de la que millones de mexicanos no nos dimos cuenta, muy orgullosos. Y al mismo tiempo has construido una familia muy bonita que conozco desde que.
Soy niño. Eso sí, bendice a.
Dios, ¿No? ¿De qué te preocupaste? ¿En qué te ocupaste cuando.
Estabas criando a tus hijos en qué me ocupaba.
En trabajar? En relación a cómo los educabas, ¿Cómo pensaste en cómo criar hijos que fueran a ser gente.
De bien? Un poco. En las comidas se habla, siempre damos gracias antes de comer. Ellos veían que nuestra manera de comportarnos religiosamente era en serio. Tomábamos en serio nuestra religión, rezábamos en familia y valores muy importantes, como la castidad, como la honradez, siempre fueron influidos para nuestros hijos. Ellos se dieron cuenta de que esa era la única manera de responder a una familia. Y así ha sido. Son de.
Maravillosos todo. Cuando piensas en el momento que vives hoy tienes noventa y cinco años, seis, noventa y seis años, y volteas a ver la gran historia de trabajo, la vida, la familia, la empresa. ¿Hay algo que te gustaría haber.
Hecho diferente? Me gustaría poder seguir volando. Ya no pude, Traté de volar este avión y muy difícil. Eso me hubiera gustado mucho. Pero fuera de eso, soy feliz con mi esposa, estoy feliz con mis hijos, Me gustaría tener mejor salud.
Pero pues algo que bromeaba con Sofía cuando hablamos, me dijo, vas a ver a mi abuelo, está flaco y fuerte. Le dije entonces no puede ser tan malo comer gansitos. Roberto, acabas de terminar de escribir un nuevo libro, una revisión al libro que habías escrito. Cuéntame un poco más de.
Este libro. Mira, cuando me retiré mentalmente pensé todo lo que habíamos leído, cómo nos había influenciado, cuáles habían sido las razones por la cual la compañía era diferente. Y dije todo esto no se puede quedar. Y entonces comencé a escribir el libro y a citar a cada uno de los señores estos muy valiosos, citar mucho la doctrina social de la Iglesia, que fue lo que nos apoyó, hacer una empresa diferente. Y luego hablar de trabajo, porque no se dice mucho, pero lo fundamental es trabajar. Una vez en una de mis conferencias, un muchacho joven me dijo. Oiga, al terminar en las preguntas respuestas, me oiga, todo lo que usted nos ha dicho está a todo dar. Pero a ver, dígame una sola cosa para triunfar en la vida. Y le integridad. ¿No le gustó? A ver, dígame otra. Trabajo. Y si quieres te sigo diciendo má ahorro, inversión inteligente y sobre todo tener el coraje de levantarse cuando uno se cae. Esos son.
Los secretos. ¿Cuál crees que ha sido tu inversión.
Más inteligente? Mi inversión más inteligente fue haber comprado acciones de Bimbo. Pedía yo prestado hasta los médicos de mis hijos, tengo ahí unos centavitos, écheme el secretario, sindicato, échemelo. Y pagaba yo intereses, compraba acciones. Y fue la única manera como pude yo hacer, porque yo empecé con cero, empecé de 17 años, trabajé 68 años en vivo y la única manera de tener acciones fue ir comprando de una por una. Me fue muy bien, gracias a Dios, porque los sueldos, por más alto que tenga el sueldo.
No sirve. ¿Podrías hablarme más de eso? ¿Cómo piensas sobre los seres empleado y tener un sueldo contra ser dueño.
O accionista? Mira, en Bimbo todo el mundo puede ser accionista porque hay opción de compra de acciones. Al cabo de X años de antigüedad, poquitos, hay derecho a compra de acciones. Pero digo, lo muy importante es trabajar de veras, porque una cosa es medio trabajar y otra cosa trabajar. Entonces es una. Luego ahorrar, importantísimo, porque el que no ahorra está muy difícil que la haga. Y después esos ahorros invertirlos bien. Y es ahí donde alguna gente se equivoca. Pero si uno hace esas tres cosas, se crea un.
Patrimonio seguro. Roberto, tienes una frase que dices aprende a sonreír. En México las personas no tienen esa facilidad. ¿Qué quieres decir.
Con eso? Lo que yo quiero decir es que. Déjame ponértelo de este ejemplo. Vamos a suponer que yo voy al consultorio médico y hay seis gentes sentadas ahí. Si yo entro y me siento, pues soy un grosero. Pero si entro y digo, señores, buenos días. A lo mejor nadie me lo hubiera dicho, pero yo sí se los digo. Entonces generalmente te contestan, se sorprende favorablemente. Lo mismo en un elevador, te metes a un elevador y en vez de ir ahí callado buenas tardes, ¿Cómo está el día? Caliente, etc. Entonces eso es lo que quiero decir, que hay que aprender a verle los ojos a las personas, saludar viendo a los ojos, porque el ves que te saluda así, pues no saluda bien. Eso es lo que quiero decir. ¿Yo escribí otro libro, sí.
Sabes, verdad?
Una novela. La novela no es novela. Cuando me retiré dije, hay 50 cosas que podría yo haber dicho y ya no voy a poder decir. Entonces escribí. Fueron 49. 49 cosas que digo que hay que decir. Pensé, las voy a escribir. Luego pensé va a ser aburrido. Cualquier sacerdote puede escribir esto mejor que yo entonces pensé en Dostoievski. Dostoievski es un hombre que traía en el estómago veinte mil ideas. ¿Y qué hizo? Pues que agarró a sus hijos o personajes y los puso a decir lo que él quería decir, pero uno de un modo y otro. Entonces yo voy a hacerle como Dostoievski. Tengo 49 ideas, voy a buscarme 49 personajes entrelazaditos para que vayan diciendo eso que yo quiero decir. Y esa es.
La novela. ¿Cómo se llama y dónde.
Se encuentra?
¿La hacienda? La hacienda de las ilusiones. La hacienda de.
Las ilusiones. ¿No lo tienes a uno? Te.
Lo regalo. Y yo te voy a regalar un libro que también te traigo.
A ti. Léelo, vas a ver. Parece. Parece una cosa muy tontita.
Pero voy a enseñarlos a la cámara. Aquí.
Los libros.
A ver. Entonces, esta es La hacienda de las ilusiones de don Roberto Servitge y Estrategia de éxito empresarial de.
Grupo Bimbo. Este va en la.
Cuarta edición.
Cuarta edición. Y este, bueno, está en una. Y además, te adelanto, tiene 143 errores ortográficos porque el editor no se preocupó de pasarla por la computadora. Me dio una vergüenza, pero yo no hice los errores.
Fue él. Roberto, ¿De qué estás.
Optimista hoy? De que puede haber un cambio en este país. Eso es en lo que.
Estoy optimista. Roberto, para cerrar y agradecerte nuevamente por recibirme en tu casa. Si pudieras escribir un mensaje en el cielo para que todo el mundo, millones de personas lo vieran.
¿Qué diría? Que amen a su prójimo como a sí mismo. Que quieran a la gente. Yo creo que hemos sido creados para servir, no para otra cosa. Hemos venido aquí para ser útiles para. Entonces, si de veras lo hacemos, no a servirnos a nosotros, sino servir a los demás. De reflejo nos llega a nosotros, pero servir a los demás. Yo me siento orgulloso de mi apellido, Servir, porque servir es lo que hay que.
Hacer. Servir. Roberto, ha sido maravilloso platicar contigo. Muchísimas gracias por la apertura, por recibirme en tu casa y la sinceridad, como decimos. Eres un crack. Gracias por estar hoy aquí y compartir tu historia. ¿Algo que.
Quieras agregar? Yo le doy gracias a Dios, obviamente, todos los días, de preferencia en la noche antes de dormirme. ¿Esto es muy íntimo lo que te voy a decir qué le digo al Señor? Le digo mil gracias. ¿Mil gracias primero por qué? Por haberme dado la bendición de tener una religión católica. Mil gracias por tener a mi mujer. Mil gracias por tener a mis hijos. Mil gracias porque nos ha ido bien en la cuestión, en la vida. Mil gracias por ser mexicano, porque me siento muy honrado. Por algo la Virgen de Guadalupe vino aquí, por algo vino. ¿Por qué no fue a Rusia o a China? Vino acá. Por algo ha de ser. Entonces yo me duermo siempre pensando de esa manera y me cuesta.
Trabajo dormirme. Roberto, muchísimas gracias de verdad. Y muchas felicidades por una verdadero gusto.
De.
Ver. Gracias. Por qué no, la gente cree. Eso es lo que cree la gente de mí cree que yo no como nada de nada más.
Esto y. Pero para que veas que.
Mira que bien los gancitos.
Sí nutren. Mira que un recuerdo.
De B. Este lo escribí yo hace un par de años. Haz lo que importa se llama y habla un poquito de cómo cambió mi filosofía de vida a verdaderamente ponerle atención a las cosas que mueven y no que te distraen y por darle gusto a la gente y por. Y al rato andas echando a perder lo que.
Más vale. Todo lo que ayude a.
Los demás es gracias por una vida de inspiración y ejemplo.
Para millones. Muy amable. Muchas. Lo voy a leer a partir del sábado que me entregan.
Mis antio. Si te gustó el episodio, que estoy seguro que te gustó porque tiene unas lecciones increíbles, disfruté muchísimo de platicar con alguien de tanta experiencia y tanto impacto en tantos lugares del mundo. Por favor comparte este episodio o algún clip o cuéntale a alguien usando el medio que tú quieras. Simplemente ayúdame a que los mensajes de Cracks lleguen a más y más personas. No olvides suscribirte A cracks en YouTube, Spotify o Apple Podcast, y si es ahí, por favor calificarnos con 5 estrellas para que más gente nos encuentre. Si te interesó algo y quieres indagar más, puedes encontrar los links a todo lo que hablamos en las notas del episodio en cracks la 262. Y antes de irte, no olvides que si quieres recibir de mi parte todos los viernes un correo muy cortito, muy puntual, cargado de valor con 5 bullets, 5 tips, artículos, libros, gadgets, frases, suplementos, cosas que compro, cosas que encuentro en Internet, que me recomiendan mis amigos o mis invitados y que creo que pueden ayudarte a tener una vida más productiva o a empezar una conversación interesante este fin de semana. Puedes recibirlo en viernes de Cracks. Es un correo que mando cada viernes. Lo reciben cientos de miles de personas, muchos de mis invitados al podcast. Así que vas a estar en buena compañía y puedes recibirlo totalmente gratis en Cracks la diagonal viernes. Simplemente regístrate, déjame tu mail y muy pronto voy a estar en tu inbox. Eso es todo por hoy. Yo soy Oso Traba y espero que tengas una semana.










