La Historia de Bodega AURRERA | MANUEL ARANGO #268

Manuel Arango built Aurrerá and Bodega Aurrerá into Mexico's largest retail chains before selling to Walmart. He flew a Cessna around the world, produced a short documentary that won two Oscars, and later shifted to real estate and philanthropy.
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Y esa pequeña tienda se llamaba Central de Ropa, ni siquiera tenía el nombre de horrera. Hacer esta gran tienda, todo en autoservicio a precios bajos y mezclar todo y nadie lo había hecho. Nosotros ya estábamos encaminados, con todo decidido y la compañía nos dijo que no lo hiciéramos, que no iba a funcionar. Primero, la gente no compraba en autoservicio ropa, no se podía vender todo de contado. La cultura de un hombre mexicano no era empujar un carrito. En un cobertizo de estos de lámina había como tres estelas. ¿Cómo es posible que no sepa yo nada y que tanta gente en México sepa tampoco de esto? Yo no sabía nada de cine, ni me interesaba el cine, o sea, yo quería documentar algo que me interesó, armé un equipo y nos fuimos a final por México. Y después mi amigo del inglés un día me dijo oye, ya inscribí el documental para los Oscares. Me tocó el año en que le dieron un Oscar a Charles Chaplin en el mismo escenario. Entonces yo de repente con todos los reflectores a subir al escenario a recibir el Oscar y dar las gracias, muchas gracias a todos los miembros de la Academia por este Oscar. Y me salí. Toda la gente dijo perdiste la única oportunidad en tu vida. Hablarle a 200 millones de hola y.
Bienvenidos a un nuevo episodio de Cracks Podcast. Yo soy Oso Traba y entrevisto cada semana a las mentes más brillantes para dejarte algo único y práctico que puedas usar en tu vida diaria. Hoy tengo como invitado a Manuel Arango. Puedes seguirlo en Twitter como anuelarango. Manuel es un reconocido empresario y filántropo mexicano, fundador de Grupo Cifra, que incluía las tiendas de autoservicio Ahorrerá, Bodega Ahorrerá, Superama, Suburbia, El Portón y Vips, que vendió a Walmart a fines de los años 90. Entre sus múltiples vidas, muchas de ellas paralelas, ha sido productor de documentales, ganador de dos Oscares, desarrollador inmobiliario, protector de islas y un icono de la escena social internacional mexicana. Como filántropo, es fundador del CEMEFI, el Centro mexicano de la Filantropía, fundador de la Fundación Mexicana para la Educación Ambiental y de la Fundación Xochitl. Además de la Fundación, Manuel Arango preside el Consejo Consultivo del Agua y el Consejo Consultivo de Unicel en México y es miembro del Consejo Nacional de Directores de la Cruz Roja Mexicana y del Consejo Rector de Transparencia Mexicana, entre muchas otras fundaciones. Hoy Manuel y yo hablamos de la creación y venta de Grupo Cifra, que incluía Aurrerá, hablamos del nacimiento del PA, del tenis, hablamos de darle la vuelta al mundo en una avioneta y de la filantropía como la profesión que más te llena el corazón. Espero que disfrutes de esta un poco larga, muy dinámica, muy divertida y muy educativa. Entrevista con Manuel Arango. Manuel, bienvenido a Cracks Podcast.
Mucho gusto, encantado de estar contigo, muy.
Emocionado de las historias que vamos a platicar el día de hoy, los aprendizajes de una gran vida de emprendimiento, de negocios, de filantropía, pero también de aventura. Y me gustaría empezar preguntándote por este viaje que hiciste en avioneta alrededor del mundo, ¿Por qué?
La verdad es que la pregunta es buena y la respuesta es compleja. Yo creo que fue primero, siempre sentí una gran afición por la aviación, la practiqué desde muy joven e hice mis primeros vuelos solo a Acapulco, cuando casi no existían radioayudas, es decir, la navegación era bastante precaria, inclusive en una ruta tan corta como esa. Y ahí empecé con la juventud y luego obviamente fui avanzando, lo fui tomando más en serio, me propuse obtener mis licencias para poder volar solo, obviamente, y luego lo llevé también al helicóptero, saqué mi licencia para volar helicóptero también en Estados Unidos, en San Diego. Y bueno, eso ya estaba ahí presente, era algo que yo tenía en una ocasión, inclusive después se convirtió en fundación, pero un terreno grande en Tepozotlán que se volvió fundación posteriormente. La idea original de comprarlo fue hacer una pista de aterrizaje para volar planeadores, vuelos sin motor y entonces ahí con un avión que nos remolcaba, un avión Cessna que nos remolcaba, luego nos soltaba y por ahí andábamos viendo si las corrientes nos permitían hacer un vuelo más corto, más largo. Entonces la aviación existió en mi vida. Pero contestando tu pregunta, ¿Por qué ese vuelo? Yo creo que tuvo que ver un factor muy importante. Yo, es decir, hay mucha gente que se va de retiro espiritual a la India o algún lugar a reencontrarse. De repente yo tenía esa necesidad, era soltero, era joven, tenía recursos y empecé a dudar de cuál era la finalidad de todo. Entonces el vuelo se convirtió en una pasión por el vuelo y al mismo tiempo un espacio donde pasamos muchas horas en soledad, en silencio, de noche, de día, sobre desiertos, sobre mares, sobre selvas, porque fue un vuelo muy, muy largo. Y ahí ese espacio me daba a mí el poderme apartar de todo sin tenerme que ir a meditar a un monasterio, algún lugar. Entonces creo eso fue realmente. Y fíjate, yo escribía cartas y las dirigía a un domicilio que era el mío, contando por qué estaba yo volando alrededor del mundo. Y esas cartas cuando llegué las tenía todas acumuladas en mi casa y un día las rompí todas.
¿Las rompiste? ¿Las leíste antes de romperlas?
Las rompí, dije bueno, ¿Y a quién le voy a dejar yo estas cosas? Y finalmente un día las rompí todas, pero yo le explicaba por qué estaba yo ausente o iba a estar ausente, porque esto fue una duración casi de tres meses. Entonces, o sea que tu pregunta me llevó algo que pocas veces he comentado, ¿Por qué el vuelo? Y fue la combinación. Me gustaba volar, me gustaba la aventura de ser el primer avión mexicano que hizo un vuelo alrededor del mundo. El avión lo bautizamos como Ejecatl, el dios del viento, y pensábamos que en todos los lugares íbamos a ser muy bien recibidos y acabamos muchas veces en la cárcel.
Cuéntame, quiero ahondar al final qué decían estas cartas porque creo que es importante, pero antes de llegar ahí, cuéntame porque sé que pasaste varias aventuras, volaste por huracanes, arriba de zonas de guerra.
Sí, sí, es decir, bueno, sabíamos que iba a tener cierto grado de aventura, pero pues nunca sabes lo que puede suceder en un vuelo tan largo como ese. Nosotros habíamos propuesto inclusive inicialmente ir a volar a Rusia, volar a Vietnam, e hicimos las solicitudes pertinentes de las embajadas y Rusia nos dijeron que sí. Todo esto lo hicimos con un año y medio de anticipación.
¿Con quién ibas?
Iba con un piloto profesional que yo conocía de hacía mucho tiempo y él y yo en esa época no existía GPS, no existía. La navegación era en nuestro caso muchas veces, como decíamos, rumbo y tanteada. Pero bueno, entonces de lo que nosotros habíamos propuesto por muchas razones fue cambiando el vuelo en sí. Total, la ruta como la vimos, por ejemplo, cuando salimos rumbo ya a Europa y a cruzar el Atlántico Norte y todo eso, pues, es decir, una parte importante fue por ejemplo, aterrizar en Groenlandia. Aterrizamos en una base aérea danesa, donde no había más que unos 10 daneses ahí, o 12 semi recluidos en medio de la nada. Al llegar nosotros ahí, pues era maravilloso, no durmió nadie, todo el mundo quería saber de nosotros, a dónde íbamos, pasamos una noche de día, porque no había noche. Entonces así empezó, cruzamos el Atlántico Norte, luego nos fuimos por todo lo que es hacia Suda, perdón, empezamos por México a Sudamérica, recorrimos todo Sudamérica, cruzamos los Andes, no teníamos el techo para cruzarlos por la parte más alta, sino por un cañón, cruzamos los Andes, fuimos a Argentina, cruzamos la selva de Brasil, en aquel momento estaban iniciando Brasilia, o sea, estoy hablando hace muchos años, no estaba terminado Brasilia, aterrizamos en Brasilia, cruzamos de Brasilia todo hacia Venezuela, en esa ruta no existían ni radioayudas ni nada, era un vuelo como de 8 horas, yo creo que nos llovió 6 horas abajo, no había más que selva. De ahí ya entonces subimos entonces por toda la parte del Caribe, subimos hacia la costa este de Estados Unidos, Canadá, y retomo lo que había dicho y de ahí empezó el cruce del Atlántico Norte. De ahí llegamos a Europa, llegamos a Finlandia y de ahí íbamos a volar a Rusia, a la fecha, después de un año y medio que nos habían dicho que sí, y luego nos habían dicho que recogiéramos la visa de entrada en Finlandia. En Finlandia nos dijeron, pues fíjese que en avión privado no pueden venir, pero el gobierno de Rusia les va regalar el vuelo por línea aérea, los va a atender y todo. Dije muchas gracias, no, aquí está sus papelitos, y nos fuimos, nos desviamos, ya no fuimos a Rusia, Vietnam tampoco nos dejaron entrar, es decir, entonces muchas de esas cosas que queríamos hacer no se hicieron, entonces cambiamos la ruta y cuando íbamos a volar a Egipto, estalló la guerra a los siete días, y nosotros estamos haciendo el plan de vuelo para ir a Egipto y no nos habíamos enterado que acaba de estallar la guerra. Obviamente nos dijeron en qué mundo vivíamos. Entonces ya nos fuimos por Río, nos fuimos por Turquía, etc. Llegamos finalmente a la India, y en la India nos recibieron con un jeep, el ejército, gente armada, y nos dijeron que estábamos bajo arresto porque veníamos de Pakistán, había muchos conflictos entre Pakistán y la India, nuestro radio no había entrado, decían que habíamos causado una alarma general y nos tuvieron detenidos en un hotel como un día más o menos. Querían desarmar todos los tanques, porque el avión nada más tenía dos asientos y todo lo demás eran tanques de gasolina internos en la cabina. Y querían desarmar los tanques para ver qué teníamos ahí. Querían tomar mis cámaras. Yo llevaba varias cámaras de fotografía de cine. Total. Bueno, finalmente, después de pasar un mal rato como de un día y medio, nos dijeron que ya podíamos continuar. Decidimos que ya no nos íbamos a hacer el viaje por la India, no queríamos tener más problemas. Y de ahí nos fuimos por vía a Singapur. Y de Singapur ya cruzamos todo lo que era el Mar de Bengala. Ahí hubo también un problema bastante serio en ese cruce, porque nos oyó la llamada a un avión de la Fuerza Aérea inglesa y le llamó la atención y dijo que de dónde era nuestra matrícula. Nos oyó en el aire, en el radio. Le dijimos que de México. Y dijo, ¿Y qué avión vuelan ustedes? Entonces ya le explicamos, estamos volando Be Queenair. Dice, caray, es un vuelo largo, les podemos asistir. En el radio vemos que no los ayudan. Le dijimos que sí. Entonces él nos empezó a puentear las comunicaciones, nos pusimos a platicar y de repente nos dijo, los tengo a la vista. Él estaba, o sea, 28.000 pies. Nosotros estábamos a 9.000 pies. Y fue una distracción, se nos olvidó, es decir, inyectar gasolina de los tanques internos al ala. Y cuando acordamos, tuvimos paro de motor. El otro logramos evitar el paro del segundo motor, logramos evitarlo. Iniciamos un descenso con un motor. Nos recuperamos como a 3000 pies sobre el agua. Nunca dijimos nada a nadie, por supuesto, los errores se quedaban en casa. Logramos arrancar el otro motor y aterrizamos. Finalmente llegamos a. Lo estoy acortando todo porque las etapas fueron muchas. Llegamos a Filipinas y ahí empezaba el cruce del Pacífico, que era el más largo y el más delicado. Entonces era Filipinas. De Filipinas teníamos que volar a Isla de Guam y de Guam volábamos a la isla de Wake. Wake. Honolulu. Honolulu San Francisco. Eso era lo que teníamos que hacer. Nuestro avión tenía un alcance con todo el combustible a bordo, aproximadamente máximo de 13 horas. No teníamos medidores exactos de combustible, sino que era por consumo, como nos manejábamos. Entonces, el viaje de Filipinas a los reportes meteorológicos de aquella época empezaban a llegar los reportes de satélites, empezaban, o sea que no eran muy precisos, muy exactos. Entonces nos dijeron que probablemente íbamos a encontrar una tormenta tropical en la ruta. Pues esa tormenta tropical realmente fue un ciclón. Entonces nosotros fuimos con la pinta de que era una tormenta tropical. Cuando acordamos, estábamos en medio de algo muy impresionante. Cuando salimos de ello, estábamos muy contentos. Pensamos que habíamos salido de la tormenta, pero era el centro del huracán, el centro del ciclón. Entonces fueron como dos horas o algo realmente de seria consideración. El avión se movía como una hoja en el viento, subía y bajaba, no lo ves más que los instrumentos, no veíamos nada, todo era tormenta tremenda. Y no puedes pelear el avión totalmente porque puedes dañar la estructura. Nada más tienes que tratar de no perder el control, evitar perder el control del avión. Cuando aterrizamos en la isla de Guam, pues no besamos el suelo, pero tenemos ganas de hacerlo. Y entonces comenté yo en este lugar que al día siguiente íbamos a salir hacia la isla de Wake, que es muy, muy. Es un alfiler en el océano, es casi una base. Era una base aérea de la Fuerza Aérea Americana en la isla de Wake. Y encontrarla también eran vuelos muy largos, eran vuelos como de once, doce horas con trece de combustible. Entonces dije oiga, no queremos ya mal tiempo, porque nos metimos en un tiempo muy malo. Cómo está el reporte del tiempo. Nos vean, les vamos a enseñar una de las primeras fotografías de satélite. Se me quedó grabado. Vi la fotografía de satélite, mire, atravesaron el tifón Dot. Se me quedó grabado. Atravesaron ustedes el tifón Dot. Total, el viaje a la isla de Wake, que era muy chiquita, lo logramos pegarle en el centro y Honolulu, que era más grande, pues por poco no llegamos a Honolulu porque era muy difícil calcular una deriva de viento en un vuelo de diez, once horas. Muy difícil. No había con qué calcularla, o sea, lo tenías que experimentar. Entonces salimos muy lejano, nos declararon ellos en emergencia, nos metieron por radar de largo alcance y yo creo que llegamos con casi nada de combustible. Y luego ya el vuelo fue a San Francisco y San Francisco, México. Entonces fue vuelo largo, una gran experiencia en tierra también, experiencias muy interesantes, ceremonias budistas a las que acudimos, en fin, muchísimas cosas. Y por ahí quedó registrado el vuelo también. Ya no sé dónde están los papeles, estaba perdiendo todo, pero quedó registrado como el primer vuelo alrededor del mundo de un avión mexicano, o sea que fue una aventura y un reencuentro quizá conmigo mismo.
¿Qué encontraste, si encontraste de regreso en estas cartas este proceso de autodescubrimiento? ¿Qué había cambiado en ti cuando aterrizaste.
De regreso en México? Tener propósitos, metas firmes hacia las cuales se me había abierto un mundo de opciones, libertad, es decir, recursos económicos, en fin, y eso me centró un poco en. Vivimos momentos de. ¿Pues digo, no quiero exagerar, pero de pensar si íbamos a salir o no, entonces, pero sobre todo más que los momentos esos, cuando está uno 10 o 12 horas volando en un avión, en una cabina, tienes mucho tiempo, pensar en dónde estás, la navegación es muy interesante, la soledad, hay gente que se encuentra muy bien en el mar y otros nos encontramos muy bien en el aire, entonces para mí fue un proceso de meditación, registraba todo, lo escribía, pensaba mucho y entonces cuando regresé, yo creo que ese cambio fue busca propósitos en la vida, ya cumpliste algo que querías hacer, ahora qué sigue?
¿Este momento se da después de la venta de ahorrerá Walmart?
Sí, es anterior a la venta de Aurrera. Tuvo dos momentos importantes, bueno, que a mí me tocaron. El primer momento es cuando a los seis, siete años de operar la primera tienda ahorrerá de autoservicio se abre en 1960 no existía en México ni en Estados Unidos una tienda que bajo un solo techo vendiera todo, desde un refrigerador hasta una lechuga, o sea, era rarísimo, no existía y nosotros fuimos pioneros en eso. Tan es así que los señores de Carrefour fueron a Estados Unidos a aprender qué era lo que venía en el futuro de la venta al público y les si quieren ver lo último, vayan ustedes a México. Y vinieron a México, los señores de Carrefour nos pidieron una cita, estuvieron con nosotros y abrieron la primera tienda de autoservicio, porque mucha gente cree que el hipermercado, los franceses inventaron el nombre Hipermercado, Hipermarché, pero la tienda la vinieron a ver a México y la abrieron dos años después de la nuestra en Estados Unidos. Carrefour son historias que realmente yo las he descubierto tardíamente. En aquel momento estábamos tan apurados haciendo, tan ocupados haciendo lo que teníamos que hacer, que no andábamos investigando por qué.
Nos vamos un poco para atrás y quiero entrar mucho al momento de la fundación y la ideación. ¿Hablábamos antes de entrar al aire tú y yo sobre el valor de la ignorancia, pero cómo llegas tú a este momento en el que fundan una cadena de tiendas que venden de todo? Tú fuiste un niño un poco problemático.
Pues mira, te voy a decir, yo estaba estudiando en Estados Unidos desde joven, primero fui a una escuela militar, no hablaba una palabra inglés y mi papá lo que tenía ganas es que aprendiera yo lo que era la disciplina y que aprendiera inglés. Entonces me pasé cuatro años en lo que tenía una semejanza muy grande a un campo de concentración, un cuartel militar. Era militar realmente duro, serio, o sea, en aquella época, yo creo que hoy en día no, no lo permitirían cómo se manejaba, pero fue una experiencia importante esos cuatro años. Luego fui a la universidad y cuando me faltaba un año para graduarme de la universidad, llegué a México y en ese momento surgió la idea de hacer una pequeña tienda con el negocio. Cuando yo llego de la universidad, el negocio que existía en aquel momento era una fábrica de hilados y tejidos y una fábrica de ropa y de camisas, eso era lo que existía. Y entonces en la época en que mi papá compró la fábrica de hilados y tejidos era durante la guerra y todas las telas se exportaban. Cuando acabó la guerra se acabó la exportación, entonces para la producción se convirtió en en prendas de vestir. Y esa etapa en la que yo llegué y surgió la idea de hacer una pequeña tienda a un lado de la fábrica para vender las prendas de vestir que hacíamos camisas ahorrera. Y entonces le quitamos un pedazo que existía la fábrica, iniciamos esta tienda en autoservicio, tienda de ropa en autoservicio, en una colonia donde no había tiendas, éramos la única tienda en esa zona, no me acuerdo cómo se llamaba la colonia, no, si era la colonia obrera, pero en fin, y experimentamos en autoservicio a vender ropa y yo creo que una variante que nunca cambió fue que todo lo que era el principio más importante era vender todo lo que fuera de calidad a los precios más bajos posibles. Y esa fórmula sigue operando en muchos lugares del mundo. Bueno, esa pequeña tienda, yo me enamoré de ese momento en el que llegué y vi esa tienda y dije ya no quiero regresar a la universidad, quiero trabajar la filosofía de mi padre era o estudias o trabajas, o lo que hagas lo haces bien. ¿No quieres ir? Ponte a trabajar en serio. Y me metí en la tienda esa. Y esa pequeña tienda en esa colonia se llamaba Central de Ropa. Ni siquiera tenía el nombre. Pues fue un éxito tremendo. La gente acudía, la fuimos ampliando, le fuimos robando más terreno a la fábrica, y decidimos dar el salto mortal y aplicar una teoría que habíamos aprendido de Estados Unidos, que era hacer esta gran tienda, todo en autoservicio, a precios bajos y mezclar todo. Y nadie lo había hecho. Dijimos, vamos a hacerlo. Entonces empezamos a proyectar la tienda, encargamos un estudio, una compañía consultora americana que operaba en México. Y nosotros ya estábamos encaminados, con todo decidido, y la compañía nos dijo que no lo hiciéramos, que no iba a funcionar. Y las razones que nos dieron, Primero, la gente no compraba en autoservicio ropa, la gente no mezclaba comida con ropa. La gente en México necesitaba crédito. No se podía vender todo de contado. La cultura de un hombre mexicano no era empujar un carrito. Y nunca lo iban a ver en un supermercado empujando un carrito. Estoy hablando de 1958. Pues con la decepción del estudio, dijimos, ¿Ahora qué hacemos? Pero ya estábamos tan encaminados que lo vamos a hacer. Rompimos el estudio, hicimos la tienda, y esa tienda, bueno, fue una cosa nos dejaban materialmente sin mercancía. Hubo una. En dos ocasiones cerramos la tienda un día con anuncios en los periódicos que cerrábamos la tienda porque teníamos que reponer la mercancía. Le agradecíamos al público que tuviera escrito en la tienda. Y claro, cuando abríamos, había más gente todavía. Eso fue en Avenida Universidad de Parroquia, la primera tienda grande. Entonces, esa tienda que tuvo un éxito tremendo, pues hicimos la segunda en lo que era. Llevábamos enfrente del Toreo, enfrente del Campo Militar número uno, la segunda tienda, otro éxito tremendo. Bueno, cuando llevábamos cuatro, cinco, seis tiendas, ya no recuerdo cuántas, llegó una compañía americana, que no era Walmart en aquel tiempo. Llegó una compañía americana de Chicago que se llamaba Joule T Companies. Y nos estamos interesados en comprar, en comprarles a ustedes la compañía. La ley no autorizaba en aquel momento más que vender una minoría, 49 %, la ley no lo permite, negociamos y nos compraron el 49% a los 6 años de estar operando, en una cifra muy importante para aquella época, muy importante. Entonces éramos tres hermanos, partes iguales, entonces mis hermanos ya estaban casados, yo era soltero, pues me encontré con que esa venta me ingresó un capital importante, una edad joven y demás y eso fue donde entro yo en esa curva de decir ¿Qué sigue ahora después de esto? Y empiezo a experimentar con la buena vida, me hago una casa en Acapulco muy bonita con un arquitecto que se hizo muy famoso que se llamó No Distre, hizo muchas cosas en México y en el extranjero, me hizo una casa preciosa y empecé. Pues eso, era el momento del jet set, acababa de surgir el jet y la gente se sentía que los vuelos eran tan cortos que todo el mundo podía ir a cualquier lugar del mundo y Acapulco era un lugar que estaba en la mente de mucha gente. Acapulco siempre tuvo un nombre mágico. Me da pena estar hablando ahorita de eso y recordando el suceso de Otis recientemente y el golpe tan tremendo que ha recibido Acapulco. Pero en aquel momento Acapulco era glorioso, pasaban por ahí todos los grandes actores de Estados Unidos, Frank Sinatra, en fin, Frank Sinatra vino un día a cenar a nuestra casa en Acapulco. Era algo maravilloso aquel momento del jet set. Y bueno, yo me dediqué un poco eso, a la buena vida, a conocer gente, a ir a. En aquella época no les llamábamos antros, antros eran los lugares más bajos, ¿No? Pero bueno, discotecas les llamábamos la primera discoteca que se hizo en Acapulco que se llamaba Tequila Gogó, la primera discoteca. Pues eso, me perdí un poco en ese ambiente un par de años y de repente dije por ahí no puedes seguir esto y fue un poco lo que me llevó a ese vuelo con el que iniciaste tu primera pregunta ¿Por qué? ¿Por qué ese vuelo? Entonces junto se juntaron las.
Cosas. Me gustaría hablar un poco más sobre el desarrollo del concepto de Aurrera y bueno y todas las marcas que se crearon en el grupo Vips. Otra, otra iniciativa que también iba en contra de lo que te decían incluso expertos de la industria. Hablábamos nuevamente del valor de la ignorancia. Dices que contratabas expertos para decirte qué hacer y después no les hacías.
Caso. Bueno, éramos tres hermanos, o sea, estoy hablando en ausencia de ellos, o sea, las decisiones obviamente se tomaban, yo era el menor de los hermanos y las decisiones se tomaban en conjunto, o sea, nunca se tomó una decisión en que hubieran desacuerdo. Menores sí, pero los mayores estábamos. Es que pasa lo siguiente. Bueno, cuando después de esa primera tienda decidimos abrir la segunda, decidimos hacerlo en donde dije anteriormente, en esta zona que era donde estaba lo que era la Plaza de Toros del Toreo, ahora hay edificios y condominios, en fin. Y decidimos que íbamos a un pequeño centro comercial que fue también el primer centro comercial de México. Bueno, viendo lo que hay hoy en día, no nos atrevíamos a llamar el centro comercial, era una sola planta con unos locales para la renta, pero decimos que en ese centro comercial tenía que haber un restaurante porque le daba vida, en fin, etc. No logramos convencer a nadie de los grandes restauranteros de aquella época de México y creo que ya existía, por supuesto, ya existía Sambos, tocamos a la puerta, los que existían eran tres o cuatro importantes y cuando decíamos el sitio nos decían ¿Pero quién va a poner un restaurante en ese lugar? Nadie lo quiso poner, era un lugar muy lejano realmente. Entonces nos vimos obligados a decir ponemos nosotros. Volvemos otra vez a lo mismo con la total ignorancia, nunca habíamos manejado un restaurante, ni sabíamos lo que era. Dijimos vamos a copiar algo que nos guste en Estados Unidos y lo copiamos y asunto terminado. Y encontramos esta cadena en Estados Unidos que tenía un dueño, un propietario, era una cadena y se llamaba Norms, y este era un restaurant de eso que llamaban short order, no restaurante, o sea, órdenes cortas y servicio rápido. Lo vimos, nos gustó, nos conectamos con el dueño y le dijimos que queríamos comprarle el know how. Entonces ¿Ustedes qué es lo que quieren hacer? Ya le explicamos de dónde veníamos, qué éramos, en fin, lo del éxito en las tiendas, dijo miren, no les vendo know how, se los voy a dar gratuito con una condición, que me inviten a la inauguración del primer restaurante. Entonces así lo hicimos, mandamos un administrador y un chef, y el administrador y el chef fueron y abrimos el primer restaurante. Luego alguien dijo que el nombre era Vips, porque era un nombre no sé qué, VIP en aquella época se le puso Vips. Abrimos el restaurante y fue un éxito tremendo el restaurante, obviamente tropicalizado, el menú incluía desde la hamburguesa famosa americana de aquella época y también incluía los tacos y la comida mexicana y la carne asada y todo, y fue un éxito el restaurante. Entonces ahí se inicia la cadena Vips también. Y la persona, comí recientemente con la persona que fue el chef del primer restaurante Gunther Maurer, de origen húngaro, pero en México desde los 12 años a la fecha fue el director de esos que llegaron a ser ya no sé, 180, 200 restaurants VIPs, o sea que también surgió porque nadie quería poner un restaurante de ese tipo en México. Una anécdota muy importante alrededor de Vips, ya tardía, pero que fue maravillosa para mí. Un día hablando con se me acercó el escultor Sebastián, el que ha hecho muchas esculturas aquí en la Ciudad de México y en el país, y me señor Arango, me da mucho gusto conocerlo porque yo estoy muy agradecido toda mi vida estar agradecido con VIPs. ¿Cuál es el agradecimiento? Perdón, mire usted, yo venía del norte de Chihuahua, yo quería ser lo que soy, yo quería ser artista y llegué materialmente con hambre, sin un solo centavo y sin saber a dónde iba yo a hacer. Llegué y lo primero que me encontré a la entrada de México fue Vips. Me metí al restaurante y dije que si había trabajo, que necesitaba trabajo desesperadamente, yo era muy joven, me vieron, no sé si se fue por piedad, me dijeron bueno, pues sí le podemos dar trabajo de garrotero, garrotero, el que limpia las mesas y levanta los muertos, como se dice en el caló de restaurante. Y yo entré de garrote. Cuando terminó mi turno les dije que si podía yo doblar, porque yo no sabía dónde ir, pues no acostumbramos aquí, pero sí, bueno, pues dobla. Entonces me eché dos turnos y después como no tenía dónde ir ni a dónde dormir, me di cuenta que estaba el policía y hablé con el policía y le oye, ¿Dónde puedo dormir? Échame una mano, no tengo dónde ir. Y me convencí al policía y me quedé a dormir en el cuarto de máquinas del restaurante Vips Sebastián contado por él. Me descubrieron un día, me dijeron que eso no podía ser, iban a correr, en fin, etc. Pero yo sobreviví mis primeros días en México en Vips, una historia realmente que no tiene nada que ver con nosotros, pero increíble, a lo largo de.
Tu vida Manuel, tú y tus hermanos y después tú con el Grupo Concord en tus proyectos inmobiliarios has ido en contra de la convención, que creo que es parte del éxito, ¿No? Dicen que para tener un gran éxito, sobre todo financiero, tienes que tener dos cosas, ir en contra de la convención y además tener razón, que no es muy.
Fácil. Fíjate que sí. Y yo agregaría otra cosa, lo que tú acabas de decir, o sea, yo aprendí de una frase de un visionario en Estados Unidos que decía, recuerden esta frase en inglés, give me what I want to buy, not what you want to sell, dame lo que yo quiero comprar, no lo que tú quieres vender. Es decir, muchas gentes, muchas veces hacemos cosas porque es lo que queremos hacer, pero yo creo que el éxito es interpretar qué es lo que el público quiere, lo que sea, servicio, lo que sea, qué es lo que el público quiere, interpretar eso y darle lo que él quiere. Ahora, darlo al menor precio posible, con calidad, o sea, no engañar. Entonces todos los principios de lo que hicimos nosotros en Vips, en Suburbia, en las bodegas Ahorrera, en todo, el principio ese siempre aplicaba, o sea, lo que damos tiene que tener calidad, lo pueden regresar si no les gusta, no, averiguamos enormemente por qué lo regresa y calidad, precio y que el público lo quiera. Entonces creo que esas cosas aplicaban. Y después lo que tú dices de la innovación, o sea, hay gente que te dice, yo me acuerdo otra frase de otro americano que decía Manuel, never pioneer, nunca seas pionero, Los pioneros casi siempre se quedan por el camino y los que recogen los desechos son los que arman otra vez el rompecabezas, deja que alguien se adelante. La verdad de las cosas es que nunca hicimos este principio, en casi todos los que hicimos fuimos pioneros en casi todo, como hermanos juntos en Aurrerá y después yo. Posteriormente también en el tema inmobiliario también con el principio de ofrecer verdaderamente cosas de calidad, el mejor precio posible, rompimos también muchas de las reglas de la parte inmobiliaria. ¿Y creo que siempre reaccionas, que he.
Dicho? ¿Cómo piensas en una situación en la que tienes que tomar una decisión de negocios o incluso personal, en la que un experto, lo decíamos hace un momento, un mentor, alguien que ya conoce el lay of the land, te dice no lo hagas o hazlo de esta otra manera y tú por dentro tu instinto, hay algo que te dice no? ¿Cómo tomas la decisión de ir en contra de lo que todo mundo te.
Sugiere? Pues mira, la palabra emprender en cualquier nivel implica riesgo. El emprendedor tiene que correr un riesgo. Y bueno, dependiendo del tamaño de riesgo que corras, pues muchas veces la utilidad va en relación al riesgo. Es decir, nosotros realmente no tomábamos consultores para hacer negocios que más o menos eran conocidos. Voy a poner una embotelladora de algún producto y quiero que me digas. La consultoría muestra la poca que hicimos era de proyectos que no existían. Entonces, por ejemplo, el BIFS que te digo, pues fue el primer restaurante en México que dijo abierto las 24 horas. ¿Por qué decidimos abrir las 24 horas? Porque entre que cerrábamos tarde y abríamos temprano, cada vez acortaba más el espacio en el que estábamos cerrados. Entonces un día oye, es una lata cerrar y volver a abrir, porque hay gente que se va a las 12 de la noche y hay otros que llegan a desayunar a las 6 de la mañana. Vamos a abrir las 24 horas. Entonces todo el mundo qué locura abrir un restaurante las 24 horas. A la fecha, digo, no sé, ya es otro el propietario, pero todo el día restaurant era 24 horas apertura. Una vez me pidió una cita en relación a los VIPs una persona y me extrañó porque quería hablar conmigo. Era el dueño del laboratorio Frontera, laboratorio de análisis, ya sabes, era el dueño, uno de los pocos de la Ciudad de México. Todo estoy hablando es prehistoria. Y la razón por la que venía a ver a mí me dijo, mire, yo quiero expansar, quiero, quiero crecer mi negocio y quiero poner muchos laboratorios en esta ciudad que va a crecer. Pero lo que yo quiero saber de Vips, ¿Cómo hacen ustedes para que la calidad sea la misma en cualquier restaurante? Eso lo que yo quiero aprender de ustedes, ¿Cómo mantienen que yo vaya a un bipsi, que la hamburguesa, el plato que yo pida sea igual en el que sea el pico de gallo? Exactamente, exactamente. Entonces, bueno, lo menciono como anecdótico, pero sí, efectivamente manteníamos, no era que el chef era más talentoso el de Insurgentes que el del otro lugar, sino que era recetas, medidas, todo tenía que ser igual, porque si no iba a haber diferencias. Entonces, todos estos principios de calidad, precio, ver lo que la persona realmente quiere es donde creo que está la innovación. Interpretar qué es lo que quiere la gente hoy, qué quiere la gente en México en algún servicio innovador. La gente quiere transporte. Sí, sabemos muchas cosas, algo que la gente esté deseando y normalmente inventamos algo y luego se lo queremos vender a la.
Gente. ¿Es como decía Ford, no? Si le hubiera preguntado a la gente me habían dicho que quería un caballo más.
Rápido.
Exactamente. ¿Cómo te conectas con las necesidades? Cómo tú creo que has tenido mucha habilidad para detectar esas necesidades que tal vez no son evidentes para la mayoría de la gente. ¿Cuál es el.
Secreto? Fíjate qué curioso, con los años pues obviamente tienes más tiempo para leer y seguir aprendiendo, porque la verdad es que nunca acaba uno de aprender. Y recientemente estaba leyendo yo algo sobre de dónde proviene la creatividad. La creatividad tiene algo que ver con el nivel de inteligencia aparentemente en los estudios que han hecho. No, no, es que la persona cuanto más inteligente es más creativa. No está en relación eso. Entonces realmente se sabe poco de qué hace que la gente tenga creatividad. Suena poca humildad lo que voy a decir, pero digo, si alguna cualidad defendería yo en mi persona es que permanentemente hay una ebullición creativa. Es decir, yo te conozco a ti, ya me está intrigando qué haces tú que me estás entrevistando a mí y al rato te quiero preguntar a ver tú qué es lo que quieres hacer entrevistas puramente. Entonces yo creo que es curiosidad enorme curiosidad que no cesa con los años ni con nada, o sea, cesa en el sentido si dejas de ver a la gente o si dejas de estar en el ruedo, pero es un interés en el proyecto en sí, en la persona. ¿Íbamos a los aeropuertos y me decía mi esposa pero qué tanto le besa a la gente? Yo no sabía si pensaba que eran celos. ¿Yo veo a una persona y digo de dónde vendrá? ¿Que irá, qué problemas tendrá? ¿Qué estará haciendo? Es una curiosidad. Entonces sí creo que curiosidad, creatividad y luego viene el salto mortal, porque te puedes quedar con esa creatividad ahí en un sueño que no lo realizas y cuando das el brinco después lo voy a hacer. Y mucha gente te puede decir mira, cuando hicimos el primer edificio en Acapulco, en la parte inmobiliaria, yo era muy amigo de Warren Abyss, del famoso Davis Renta Car. Bueno, Warren se retiró en Acapulco y éramos amigos, tenía una casa en Las Brisas. Nos veíamos con frecuencia. Y cuando un día platicando con Warren pues fíjate que voy a hacer el primer edificio en una zona donde nada más estaba el Hotel Prince. No había edificios. Y dije, ya lo decidí y ya vamos a iniciar de obra. Ya compré los terrenos. Y bueno, yo lo respetaba mucho porque él venía. Pues eso era el hombre de Davis Rente Car, que fue el que retó a Hertz cuando le dijo el famoso anuncio Davis Rente Car, que dijo ¿Por qué lo vamos a atender mejor? Porque somos más chicos y queremos ser más grandes. We're second best. El famoso anuncio de Davis. Bueno, entonces yo le tenía un respeto enorme a Warren en ese sentido. Y entonces me dijo, va a ser un edificio en dónde. Qué barbaridad. Pero es una locura. Bueno, yo me quedé. ¿Por qué? Le dije, pues la gente quiere estar en la bahía. La gente quiere ver las luces. La gente quiere ver la bahía. La gente no quiere estar viendo el océano negro hacia el frente. ¿Estás seguro que debes hacer eso? Bueno, me quedé frío, pero nuevamente volví a lo mismo y dije, pues sí, lo voy a hacer. Y hicimos el primer edificio. Y ahora de ahí de donde hicimos el primero, pues tú lo has visto, son kilómetros y kilómetros, muchos de ellos nuestros, repetidos. Pero también teníamos innovación. Bueno, no puedes innovar mucho en un edificio. La arquitectura, en fin. ¿Cuál era la innovación nuestra? Cuando el edificio iba en el segundo piso ya teníamos hechos todos los jardines y las piscinas y todo. Subíamos a la gente al segundo piso por escaleras de andamia negro. Los subíamos al segundo piso y veían la piscina, veían los jardines y decían, qué barbaridad. Nunca tuvimos. Es decir, nuestro retorno, Bueno, nuestro retorno en la inversión lo hicimos todo con el dinero de la gente que acudía a comprar pisos anticipadamente. Porque vendíamos un proyecto que era casi una realidad ya hecha. La gente no puedes hacer los jardines primero. Primero tienes que hacer el edificio. Te van a arruinar los jardines primero. Los jardines. Cosas de esas. ¿Ves? Detalles, muchos de ellos. Bueno, innovamos ahí el primer.
Edificio. Y luego otra gran innovación que yo me acuerdo que yo iba mucho a ese edificio era que era prácticamente barra.
Libre. Pues sí. Y bueno, hicimos unas inauguraciones también extrañas y raras donde invitábamos a mucha gente de distintos lugares. Nuestro sistema de ventas los primeros días que apartaban tenían un descuento pero considerable, realmente importante para empezar la cadena de financiarnos, o sea éramos innovadores también en las partes de financiamiento. Nunca lo hacíamos con préstamos bancarios, sino casi todos lo hacíamos con el dinero del cliente y nunca fallamos, ni ellos tampoco, es decir, casi todo se hizo con dinero directamente del comprador. La única cláusula que poníamos era usted pone su dinero y nosotros tenemos tres meses para decir si se lleva a cabo la obra o no se lleva a cabo, si no se lleva a cabo le regresamos tu dinero con estos intereses nunca regresamos dinero, siempre se hicieron las obras y siempre se realizaron las ventas, o sea, innovábamos, éramos innovadores y dábamos calidad. Ahora que vino Otis, no quiero criticar a los que, pero ahora que vino Otis muchos edificios quedaron, me refiero dañado el edificio en sí, porque a nosotros también sufrimos daño, se rompieron ventanas comunes, pero el edificio en sí impecable y muchos edificios de repente quedaron nada más viendo la estructura impresionante, debe haber tremendo. Entonces construíamos bien, calidad pues digo, hemos tenido terremotos fuertes en este edificio en muchos y dentro de lo posible afortunadamente no hemos tenido daños grandes ni.
Severos. Manuel, decías que había habido dos momentos importantes en la historia del grupo, una cuando vendieron este 49% y después empieza la asociación con.
Walmart.
Correcto. Cuéntame esa.
Etapa. Me quedé en la parte cuando esta compañía Joule compra el 49% estamos asociados con ellos aproximadamente del 66, no recuerdo ahorita, pero en principios de los 80 salimos públicos, eso es muy importante. Hasta ese momento todo era privado, primero solos, luego 49 % capital americano y luego salimos públicos, no me acuerdo si el nombre en aquel momento era cifra, pero salimos al público. Fue muy bien acogida la salida al público, a veces pierdo, no quiero asegurar, pero fuimos de las compañías pioneras en salir al público, o sea salir al mercado, convertirlos en compañía pública. Ahí se generó otra gran utilidad, salir públicos y la gente reconocer que querían comprar acciones de todo eso que era un éxito. Ahora llego a la etapa de Walmart, después de que estamos ya como compañía pública con todavía capital americano y nosotros esa compañía que se llamaba Joule T Companies entra en la etapa de las compras. De las compras estas Hostile takeovers. Los takeovers, pero en español se llama compras forzadas. Sí, son compras no solicitadas del mercado. Nos hablan, nos dicen, va a haber un takeover de nuestra compañía, lo vamos a pelear, pero nunca sabemos cómo salir de esto. No lo logra. Y una compañía americana, se llama American Source, compra a Yulti y se encuentra que nosotros estamos dentro de esa compra. Se comunican con nosotros y nos dicen, hemos comprado y no tenemos interés, somos una compañía americana, no queremos ir al extranjero y estamos dispuestos a vender. ¿Cuál es el precio? ¿Quieren ustedes comprar? ¿Y cuál es el precio? Estamos hablando de una compra importante, el 49 % de la compañía. Entonces decimos, pues sí, compramos. Y el precio es el precio del mercado. Y las acciones en ese momento, pues ya sabes, los mercados suben y bajan, y las acciones en ese momento el mercado estaba muy abajo y dijeron, no al precio del mercado, no estamos dispuestos a vender. Dijimos nosotros, no estamos dispuestos a comprar por arriba del mercado. Adiós. Adiós. A la semana llamaron y nos vendieron al precio del mercado. Compramos otra vez todas las acciones, se volvió a la compañía 100% mexicana, cobramos.
Todas las.
Acciones. Aún pública. Aún pública. Sí, sí, pero pública, pero ya mexicana. Entonces las acciones se van para arriba otra vez el mercado. Otra utilidad importante de haber comprado ese 49%, pero era un riesgo también muy grande. Cuando nosotros compramos a precio muy bajo, nuestro 51% valía muy poco también, o sea que era otro riesgo. Lo compramos, funcionó muy bien. Entonces la compañía pública. Y luego viene esta etapa con esta compañía pública mexicana, donde nosotros familiarmente seguimos teniendo el control pública. Nos enteramos que viene Walmart a México. Mi hermano mayor, Jerónimo, se pone enseguida en contacto con la gente de Walmart, y había habido otros contactos de mexicanos también con Walmart. Walmart empieza a analizar todo, se inclina por nosotros, y entonces viene la negociación, que es una negociación realmente muy bien hecha por mi hermano Jerónimo, la hizo él personalmente toda. Entonces ellos dicen, bueno, no queremos, estamos dispuestos a asociarnos, pero no al precio del mercado. Y volvimos nosotros mismos, nosotros no estamos dispuestos a vender a menos del. Entonces la fórmula que encontraron después de devociones muy importantes. Claro, nosotros teníamos un pavor al monstruo. Walmart es Walmart. Y se llegó a un acuerdo, dijeron ustedes sigan con la compañía como está y vamos a formar una compañía nueva que se va a llamar Walmart de México. Y en esa compañía nos asociamos 50-50. ¿Les parece bien? Nos parece bien. Se firmó el acuerdo y se hace Walmart de México 50-50.
Y la otra sí, donde estábamos era.
Para nuevas tiendas. Sí, para. Pero esa compañía que se inicia no es pública en ese momento. OK, Ellos empiezan a abrir una tienda por mes, una cosa impresionante, lo que nos había tomado nosotros años y años. A la velocidad que iban ellos, nos íbamos a encontrar muy rápido, casi una compañía del mismo tamaño que la nuestra. Bueno, pues así fue, creció la compañía enormemente, las dos compañías siguieron creciendo y llegó un momento en que era muy difícil mantener dos compañías que tenían manejo autónomo, pero que al mismo tiempo los ejecutivos comparaban salarios, los proveedores comparaban condiciones, si le vendo más barato una, ¿Qué me va a pasar con la otra? Porque se han de comunicar. Finalmente se empezó la negociación de hacer un merger. Entonces Walmart en aquel momento dijo estoy dispuesto a ir por el merger, pero solamente si me dan a mí el 51%, si no, no me interesa. Y finalmente, después de muchas consideraciones, se logró eso y Walmart compró la compañía pública totalmente, las unió las dos y con el control total del 51%. Y de ahí para adelante es la.
Historia de Walmart. ¿Qué aprendieron ustedes como empresarios, como familia, tú en lo personal, de estos momentos en los que operas junto a un gigante tan especializado, sobre todo en algo que tú.
Habías desarrollado empíricamente? Mira, en la primera etapa, te puedo contar, en la etapa de Yul fue muy distinta a la de Walmart en la etapa de Joule. Lo interesante fue que ellos se dieron cuenta que el negocio estaba tan bien manejado en un país que no conocían, que no intentaron nunca ni siquiera mandar un ejecutivo, ni siquiera eso. Venían a las juntas de consejo, nos reuníamos en las juntas de consejo, aprobaban casi todas las decisiones, o sea, nunca ejercieron un 49% es una voz muy importante fueron pasivos porque todo estaba funcionando muy bien. ¿En el caso de Walmart ya el tema era diferente, yo para la época de Walmart yo ya me había retirado de nivel ejecutivo, yo me había quedado en el consejo como accionista, o sea que yo ya esa parte de Walmart el que mi hermano Plácido después de la venta de Joule se fue a vivir a España y empezó el mismo negocio, bueno la idea en España y yo me retiré de la parte ejecutiva y empecé mis negocios de los que hemos hablado, los que tengo a la fecha, entonces ya la parte de Walmart la manejó mi hermano Jerónimo y claro, ahí sí ya Walmart empezó a mandar ejecutivos y ya cuando tuvo el control pues ya lo manejaban.
Ellos totalmente no? Y en términos de la relación con tus hermanos, porque hablas de que siempre estuvieron muy alineados, no es fácil. ¿Cómo desarrollaron esta relación tan profesional, tan alineada? Qué mecanismos, sobre todo cuando los tres eran partes iguales, algunos supongo que tenían un puesto más alto dentro de la organización operativa que otros. ¿Cuál fue el secreto.
Para que funcionara? La verdad, nuevamente la pregunta me lleva una respuesta compleja. Efectivamente mantener una relación en partes iguales de tres hermanos, pues muchas veces hay diferencias en criterio. Creo que siempre asumimos que el liderazgo pertenecía a nuestro hermano mayor, a Jerónimo, era un gran administrador, tenía una gran experiencia financiera y respetábamos mucho las decisiones de él con una óptica de finanzas. Y mi hermano Plácido y yo éramos más bien operadores, o sea nos interesaba el operar, el que sigue, cómo lo hacemos, entonces era una buena combinación, pero a veces producía choques la administración, las finanzas con la operación. Damos el salto de esto, no lo damos, lo hacemos, no lo hacemos, pero cuidamos mucho finalmente y teníamos que cuidar el interés. Entonces se manejó, pero por un lado mi hermano Plácio se retiró realmente de la parte igual que yo, ejecutiva muy temprano de lo que era Urrera. Yo me retiré de la parte ejecutiva en el 68 creo y mi hermano Placio en el 67, entonces quedó todo a cargo de mi hermano Jerónimo, nosotros como consejeros y accionistas, pero todo lo pusimos en manos de él. Entonces ahí ya no había diferencias en las decisiones que se tomaban a nivel consejo y como accionistas. En la parte ejecutiva era más fricción la parte inicial, decisiones de todos los días importantes pero hubo un respeto entre los tres, con a veces desacuerdos, pero luego con la independencia.
Temprana de cada uno, ahora se da esta salida, empiezas tú a desarrollar tus propios negocios y se da el vuelo, ¿No? En este vuelo hablas que traías cámaras de foto y cámaras de cine. ¿Cuándo surge tu pasión por la fotografía, por el cine, y cuéntame de cómo llegas a ganar el.
Primer Oscar mexicano? Pues mira, yo a veces también tengo que recordar, porque cuando estás activo, estás haciendo cosas, realmente no estás analizando. Ya cuando llegas a mi edad, pues hay veces que una pregunta como la que tú haces te lleva a recordar. Y sí creo tenerlo muy fresco en la memoria. Cuando yo esta etapa que te digo que recibimos la primera venta del 41% y me encuentro con capital, juventud y demás, me instalo pensando qué voy a hacer en una pequeña oficina en la calle de Durango, viendo al Palacio de Hierro, y me instalo en esa pequeña oficina diciendo ahora que soy independiente, no soy ejecutivo, tengo dinero, ¿Qué voy a hacer? Y ahí surge la idea de hacer un documental. Ahora, ¿Por qué surge la idea de un documental? Hay otra etapa anterior, en un viaje, como unos amigos turistas europeos que querían ir a Oaxaca, como muchas gentes, a conocer los monumentos prehispánicos, me dijeron oye, ¿Tú nos podrías ayudar? Y los ayudo y me voy con ustedes. Entonces organicé el viaje a Oaxaca a través de contactos, conseguí un guía muy interesante, una persona muy culta, en fin, llegamos a Oaxaca, hicimos el recorrido clásico, fuimos a Monte Albán y fuimos a Dainsu, en fin, etc. Y estando ya en Dainsú y terminando la jornada del día, había gente muy importante en el grupo, es decir, al final no tiene caso mencionar nombres. Entonces estando ahí me dijo el día oiga señor, ¿No le interesaría a usted conocer una cosa que estamos explorando, que es muy interesante, pero es una cosa muy incipiente? Bueno, pues todos dijimos que sí los amigos extranjeros, vamos, está cerca de aquí de Anzú, yo los llevo. Entonces llegamos y había en un cobertizo de estos de lámina, había como tres estelas gigantes de más o menos estelas de dos metros de altura, en piedra labrada, fantásticas, cubiertas con este cobertizo en un vértice. Estaban las dos de un lado y otra del otro lado. Esto es lo que yo les quería enseñar, ¿Ven? Ustedes son los jugadores de pelota. Y claro, perfectamente se veían. Y entonces ¿Pero qué va a pasar? Bueno, mire usted, aquí seguramente pues también fue una ciudad, seguramente esto es el vértice de una pirámide, seguramente hay un juego de pelota, por eso están. Y bueno, y pues mire, esto lo está explorando el Doctor Ignacio Bernal, uno de los grandes arqueólogos y antropólogos de México, una autoridad, fue el primer director del Museo de Antropología, en fin, etc. Y él lo está explorando porque tiene una casa en Oaxaca y cuando viene, pues tiene esa inquietud, pero nunca tenemos fondos, siempre nos faltan fondos, vamos muy despacito. De ahí a la semana ya estaba yo en el Museo de Antropología presentándome con el Doctor Ignacio Bernal, a quien no conocía yo, y él era una autoridad importante, pues me recibió, no sé, alguien le habrá dicho algo, me recibió, le oiga doctor, estuve en esto, pasó esto, fui a tal lugar, me explicaron esto, yo quiero ayudar, ¿Cómo podemos ayudar para esta exploración? Pues bienvenido, me dijo, claro que necesitamos ayuda, en fin, total, se reunieron los fondos para continuar con la exploración de Daisú. Entonces nos hicimos amigos. Un hombre, yo mucho menor que él, yo un joven en proceso de entusiasmo y de aprendizaje, pero nos hicimos realmente amigos. Yo me refiero a él como Nacho Bernal, porque. Y este, bueno, y entonces de repente él iba a Oaxaca y yo iba a verlo, y finalmente un día pues mira, por lo que nos has ayudado, te hemos guardado esta tumba para que tú labras. Entonces ahí estaba yo con mi brochita, viendo a ver si descubría yo, bueno, no era la tumba de alguien muy importante, pero de cierta importancia, tenía una cuenta en la boca, en fin, etcétera. Total, me enamoré de todo ese proceso del cual yo sabía casi nada. Y en ese proceso dije, ¿Cómo es posible que no sepa yo nada y que tanta gente en México sepa tan poco de esto, de toda esta riqueza, de esta cultura? Y me empecé a meter en el tema, a través del Dr. Ignacio Bernal me empecé a meter en el tema, me enamoré. Y ahí surge la idea de decir, bueno, ¿Qué puedo yo hacer para que la gente vea esto más rápido? ¿Y no, que has ido tal lugar? Pues no, no he ido. Todos los muebles prehispánicos de México, pues están por muchos lugares del país y demás. Entonces me propuse hacer el documental. Es decir, yo no sabía nada de cine, ni me interesaba el cine, o sea, yo quería documentar algo y realmente he hecho varios documentales, siempre con la misma idea, documentar algo que me interesó, no el cine en sí, sino, bueno, nuevamente con una ignorancia total del cine. Armé un equipo de gentes y yo conocía en Los Ángeles a este hombre, Nelson Tyler, vive aún, ya tiene más de 90 años, fue el que inventó el Tyler Mount para filmar, quitar las vibraciones y poder filmar ese helicóptero. Fue el primer hombre que voló él diseñó y voló el jet de combustible sólido alrededor de de las Olimpiadas en Los Ángeles. Yo tengo una fotografía con el jet puesto en la espalda, no me levanté ni un centímetro, pero lo tengo puesto. Lo conocía yo y él era un gran, gran camarógrafo. Se había iniciado como camarógrafo. Él hizo la escena más bella que se sigue reproduciendo en el cine, que es una toma de la Estatua de Libertad, donde está cantando Ay, esta famosa mujer, se me fórita el nombre, que tiene una voz espléndida y está cantando ella, y él hace desde el helicóptero un zoom out y ella está cantando en el balcón del ojo de la Estatua de la Libertad y desde la toma se va retirando y luego se ve todo Nueva York. Esa fue una toma famosa de Nelson Tyler. Él dejó de ser camarógrafo, pero sabía perfectamente y diseñó el sistema Tyler y fue una de sus tomas grandiosas. Dijo Nelson, quiero hacer un documental, ¿Me ayudas? Yo no voy de camarógrafo, yo no vuelo helicópteros, ya lo sabes, pero te ayudo. Entonces nos recomendó un camarógrafo experto en este tema. Compramos un helicóptero, trajimos a James Freeman, el camarógrafo, armamos un equipo mexicano y nos fuimos a firmar por México. Filmamos por todas las partes de Oaxaca, Yucatán, distintos lugares. Ocho horas de filmación en 35 milímetros aquella época, cámaras de buen tamaño y todo. No me puedo meter en todas las aventuras porque tendría aquí tres días de todo lo que fue filmar, los permisos, llevábamos a alguien que tenía que ir con nosotros, que parecía que había secretos, que íbamos a enseñar las bases aéreas. Bueno, nos podemos. Pero se logró, se filmó y ya cuando llegó el momento de postproducción y edición en Los Ángeles, pues yo era el productor y me dijeron, bueno, ¿Qué duración quiere usted que tenga esto? Otra vez la ignorancia. ¿Dije duración, La que sea, un buen documento, algo que sea bello, bueno, pero es para televisión o para cine? Porque si es para cine, tanto y si es televisión, no, no, a mí eso no me interesa, yo quiero hacer un documental. Las ocho horas se convirtieron en 19 minutos. 19 minutos. Me veían como alguien raro, pero yo nuevamente, yo no estaba pensando en el cine, yo quería de repente que la gente viera eso y que dijera. Y bueno, yo creo que tuvo mucho que ver la duración porque a lo mejor si lo hubiéramos hecho de una hora, nadie lo ve, nadie lo ve. Total, mi amigo, conseguí un amigo, era amigo ya anteriormente y estaba en el tema del cine inglés, Robert Aroma y le oye, quiero que tú dirijas esto, ¿Te animas? Se vino a México, dijo encantado la vida, armamos el equipo aquí, se vino él Nelson Tyler, nos maró el camarógrafo inclusive estuvo una semana aquí, Nelson Tyler también experimentando cámaras y demás. Y después mi amigo del inglés un día me oye, ya inscribí el documental para los Óscares. A mí eso no me hizo el menor ruido, yo ni siquiera seguía los Óscares ni el cine, de veras, pero digo, ah, qué bueno, me alegro, ¿No? Pero pues a ver si nos nominan. Bueno, ya me avisarás. Bueno, el día que nos nominaron él no podía ni hablar y amigo, ya fuimos nominados. Nominados quiere decir que a ver qué pasa, no, No hombre, no, te vas a ver lo que es esto, estar nominado, no tienes ni idea, vas a ver, tráete tu smoking. Y quién sabe qué llegué y se volvió el smoking, o sea realmente yo de verdad no estaba, o sea, no lo digo por humildad, yo no estaba metido tema, entonces me dijo, no tienes idea lo importante que es esto, estar nominados, vamos a estar con todos los grandes actores, en fin. Y el día de los Óscares me dijeron este esmoquin tienes que. ¿Yo traje el esmoquin, me fui a comprar un esmoquin, me dijeron para cuando lo quiera arreglado, No, pues para la noche, imposible, bebe le hizo, esto no es Hong Kong, no? Me subieron los pantalones con unos tirantes, me abrocharon el saco, me dijeron las mangas le quedan largas, usted mueva los brazos, nunca se nota. Y me fui con los mocking. Hechizo malo, no de buena calidad, pero no me quedaba. Al bajarme del coche me enganché el bolsillo con la manija del coche y se colgó el bolsillo. Yo tan tranquilo sentado ahí con una amiga americana y el inglés con su amiga americana. Y ahora ya va a llegar nuestra categoría. Yo. Yo no llevaba una palabra escrita. Yo no había pensado que iba a decir nada. Y ellos saben dónde está sentada toda la gente. Por cierto, un año importantísimo que siempre lo cuento cuando dicen ¿En qué año te ganaste el Oscar? Digo, te voy a decir quién estaba en ese día en el mismo escenario. Y tú adivina el año. ¿Quién? Charles Chaplin. Me tocó el año en que le dieron un Oscar a Charles Chaplin en el mismo escenario. Ahí estaba Charles Chaplin. Bueno, entonces, de repente, el ganador es. Y saben dónde están sentados todos. Y cuando abren el sobre, oyen el nombre y todos los reflectores se van a ¿Donde está? Entonces yo de repente, con todos los reflectores, a subir al escenario a recibir el Oscar y dar las gracias. Llegué, me dieron el micrófono, me paré enfrente con mi amigo y dije Muchas gracias a todos los miembros de la Academia por este Óscar. Y me salí. Entonces toda la gente. Perdiste la única oportunidad en tu vida. Hablarle a 200 millones de gentes. Bueno, me llegaban cartas y toda clase de cosas. Entonces pasamos y de ahí, cuando sale uno del Oscar, entra uno en un salón enorme donde hay unos Oscares monumentales. Está, no sé, 100 gentes de la prensa. Y lo sientan uno en un banquito a preguntar ¿Qué ha hecho usted anteriormente en el cine? ¿Cuáles son sus proyectos futuros? Y aquí no había historia. Yo no había hecho nada anteriormente. No tenía ningún proyecto futuro, ni me acababa de ganar un Oscar. Bueno, salimos, nos regresamos, y él había inscrito el documental. Ahora ya no se puede. Lo había inscrito en dos categorías. Y al poco tiempo viene la segunda categoría de cine documental y la volvemos a ganar. Entonces ganamos dos Óscares en una noche. Volvemos otra vez al cuarto de prensa.
Y no puedes. ¿Ya te subiste a.
Decir algo más? No, porque le di la palabra en inglés y el inglés dijo, Mi amigo fue muy corto. Yo también voy a ser muy corto. Y dijo dos tonterías. Y nos fuimos todos. Bueno, es decir, pasamos al cuarto de prensa. No podían creer que volviéramos con un segundo Oscar y que no tuviéramos ni proyectos pasados ni futuros. No lo podían creer. Pero bueno, así fue. De ahí nos fuimos a celebrar. Nos invitaron a casa de una fiesta en casa de Sammy Davis. Nos fuimos a celebrar y llegué tardíamente al hotel obviamente una noche de parranda, de alegría, y dije que no me pasaran llamadas ni nada en el hotel, y me acosté a dormir y cuando desperté tardíamente en la mañana, bueno, por abajo de la puerta no cabían los mensajes, en fin, etc. Y ya cuando agarré el teléfono señor Arango, aquí la televisión de México lleva tres horas esperando para entrevistarlo. Y yo de repente dije, ¿Y ahora? De repente sentirte aterrado, digo, públicamente aterrador. Empecé a decir recados, la familia me llamaba, no había contestado ni el teléfono ni a mi familia. Total anécdota. Sube la televisión, voy a comer con esta persona la semana que viene, somos muy buenos amigos. Sube la televisión y ¿Quién me viene a entrevistar? Silvia Lemus, la esposa de Carlos Fuentes. Él había mandado Televisa a cubrir los Óscares, era muy joven, estamos hablando de 1971, creo que fue el Oscar 71. 72. Entonces Silvia Lemus viene, me entrevista, ¿Que? ¿Y me entra tal pánico escénico que decido que no voy a regresar a México, no? De verdad, porque me dice, no tienes idea lo que va a ser el recibimiento, todo el mundo te quiere dar cenas, todo el mundo quiere hacer cosas. Yo dije, pues no regreso. Entonces me tardé como un mes en regresar, porque básicamente decía, yo no quiero todo esto, o sea, yo estoy encantado de recibir el Oscar, pero yo no sabía el enredo en el que me estoy metiendo. Y bueno, tuvo consecuencias afortunadamente positivas, no hubo nada negativo. Y así me inicié, ¿No? En el cine. Y luego he hecho varios documentales, nuevamente por la pasión de un tema, ¿No?
Por el cine. Y justo esa es mi pregunta, con este remojón, vamos a decirle, con este recibimiento en el mundo del cine, no te hiz pensar, oye, igual este es lo mío, ahora voy por una película. ¿Por qué quedarte? Tal vez la manera en la que lo estoy preguntando no es la correcta, pero ¿Por qué quedarte en lo que amabas y no tomar tal vez una puerta que pudo haber sido.
Una puerta falsa? Nuevamente tus preguntas me hacen pensar. Mira, claro, la gente me decretó por instantáneamente experto arqueólogo en monumentos prehispánicos y cineasta, ¿No? Yo sufría enormemente porque no sabía nada de cine y no sabía nada de los monumentos prehispánicos, o muy poco para que me preguntaran a mí. Entonces hablaban de repente no, pues pregúntale a Manuel Arango de eso, porque está aquí y eres el que sabe. ¿Yo decía, pero sabe qué? Si no sé nada. Entonces me incomodaba realmente que me dieran un crédito que yo.
No tenía realmente. El síndrome.
Del impostor también. Pues sí, pues sí, también. Entonces, ahora la segunda pregunta, ¿Por qué no continué por esa ruta? Si continué por esa ruta, pero ¿Por qué nada más me interesó el cine documental? Primero porque dentro de lo razonable es verídico, es auténtico, o sea, tú documentas una realidad, o sea, no haces un documental para llenarlo de mentiras. Y a mí me gustaba documentar las verdades. Estuve tentado a hacer una película sobre un tema muy importante también en la historia, que se llama Clipperton, es otra historia muy larga, pero fascinante, y dije, caray. Y en alguna ocasión hablé brevemente con Salma Hayek para coproducir conjuntamente la película de Clipperton. Por varias razones no se hizo, pero una de las razones que no se hizo es que cuando tú vas a hacer cine comercial tienes que tomarte una serie de libertades para que la taquilla funcione. Y entonces le metes, como decíamos, oye, aquí hay violencia, hay sexo ahí, esto no hay. Pues eso no lo va a ver nadie. Y yo no quería una historia tan apasionante como Clipperton, meterla en el cine comercial con algunas que otras cosas que no son estrictamente. Pero entonces, no, mejor no, Iván. No se hizo la película de Clipperton, pero se hizo un documental de Clipperton que está en, creo que está en YouTube y es un buen documento sobre Clipperton, que es una historia. Hice un libro sobre Clipperton, había varios historiadores que habían escrito la historia de Clipperton, pero nunca la había hecho un historiador mexicano, nunca. Y la primera historia hecha por un mexicano historiador se publicó hace apenas seis meses o un año con la Universidad Iberoamericana y la fundación mía, por cierto, se los voy a obsequiar. Entonces ahí fue el intento del cine comercial y darme cuenta que yo no quiero realmente inventar historias, ¿No? Que para inventar historias y que tengan éxito, tienes que, Tienes que estar dispuesto a hacer muchas cosas que yo no estaba dispuesto a hacer. No estaba dispuesto. Entonces me quedé con.
El signo documental. Tengo un par de preguntas más sobre este tema. La primera, ¿Dónde.
Guardas tu, Oscar? Fíjate, la primera, hasta hace poco, hasta hace tristemente, desde que falleciera mi esposa María Teresa, un Óscar estaba aquí en mi oficina y el otro Óscar estaba en la casa, en nuestra biblioteca. Al fallecer ella, un Oscar se fue con mi hija Paula y el otro Oscar se lo pasé a mi hija Manuela. Entonces cada una de ellas.
Tiene un Oscar. Y la segunda que creo que amarra un poco a tus dos años que dices medio descarrilados de la buena vida, porque muchas veces creemos que eso es tiempo desperdiciado, cuando, y tal vez estoy asumiendo, muchas de estas conexiones de las que hablas en Europa, en Los Ángeles, se hicieron justo en esos años. Cuéntame del valor que encuentras, ¿Cómo desarrollas este network tan poderoso que te abre las puertas a tantas avenidas diferentes.
De tu vida? Fíjate que yo creo que una cosa que enriquece mi vida es la diversidad de personas precisamente con las que me contacto, porque vaya, yo no me concentré totalmente en una empresa inmobiliaria que hacía eso, inmuebles y los vendía. Yo estaba muy. Siempre dije que uno de mis defectos es que era yo un generalista, me atraían tantas cosas tan diversas, y esa curiosidad me llevó a conocer gente muy diversa, desde el plan de la diversión, de pasarla bien, hasta el plan de gente haciendo cosas complejas de distintos órdenes y de izquierda y de derecha y de centro y de todo, o sea, creo que eso lo aprecio enormemente. ¿Cuánto fue suerte o cuánto fue por distintas razones, haber conocido personas creativas, diversas? Y tengo. Mira, intenté, dije, voy a dejarles a mis libros un poco lo que estoy haciendo contigo, dejarles a mis hijas y a mis nietas un libro de algo, pero un libro de jeque. La capacidad de escribir un libro es muy difícil. Entonces me puse a grabar anécdotas, dije, les voy a dejar anécdotas, a lo mejor si lo puedo hacer. Entonces grababa.
Yo una anécdota.
¿Audio o video? Audio, grababa yo una anécdota, se lo pasaba mi secretaria en aquella época y luego ya fue evolucionando los anécdotas, ya ahorita voy en el 67, creo. Entonces me dijo alguien, hombre, eso lo mandas, lo conectas a la computadora y te sale bastante bien y luego lo limpias. Bueno, todo se aceleró el proceso. Entonces Llevo grabados como 68 anécdotas, te voy a decir uno, dos o tres de los que recuerdo que impresionan a la gente. Yo conocí al señor que tiró la bomba atómica en Hiroshima. ¿Cómo conociste a esa persona? Se llamaba Paul Tibbets y lo conocí. ¿Por qué conocí a Paul Tibbets? Porque yo quería ser un negocio nuevamente la aviación, de empezar a traer carga, como era express todas estas compañías a México, a veces me adelantaba yo a los tiempos entonces me dijeron pues mira hay esta compañía en tal lugar y ellos tienen aviones y a lo mejor a ellos les interesa pues el director general de esa compañera Paul Tibbets, yo no lo sabía pero me gustaba la versión y sí sabía que total, hablando con Paul Tibbets ya sobre el tema de lo que queríamos hacer me dijo Manuel mañana no te puedo atender porque mañana es el aniversario de cuando se tiró la bomba atómica y todos los años en el aniversario me vienen a ver a mí para ver si ya me suicidé, si soy alcohólico o si ya me internaron en algún lugar y todos los años los recibo y se van decepcionados porque sigo aquí muy tranquilo.
Manejando el negocio. ¿Te dijo algo de.
Cómo se sentía? No quise yo en ese momento no éramos amigos, ¿Me entiendes? Era yo lo acabo de conocer, pero él me dijo espontáneamente ¿Tú sabes cómo se llamaba el avión que yo tripulé? Que yo, él iba al mando del avión. ¿Sabes cómo se llama el avión? Le digo sí, en Hola Gay. Ah bueno pues mira hay gente que ni lo sabe ¿Y tú sabes quién es Enola Gay? Le dije no pues no sé, es mi mamá. Con eso me dijo mucho, o sea él pintó el nombre de su mamá en el avión, o sea él sí sabía que iba a bombardear, él sabía que iba a una misión delicada la bomba atómica yo en mi ignorancia yo pensaba que era una cosa chiquita, no, eran una cosa enorme y tenían instrucciones ellos de ir, llegar a donde tenían que hacer, descargar la bomba, hacer un 180, no ver para atrás, ponerse unos lentes, yo hice lo que yo tenía y me tocaba hacer, me escogieron a mí para una misión importante y la cumplí después ves la devastación del agua tópica entonces lo que sí te puedo decir, no era alcohólico, no se había suicidado y no estaba loco. Dicen que otros miembros de la tripulación sí cuentan pero pues eso ya son historias, por ejemplo es una anécdota Paul Tibbets otra anécdota que con esa termino, pero de esas tengo varias grabadas muy diversas. En una ocasión, Ay caray. El hombre de CNN. En una ocasión hablando en una organización que yo estaba por. Siempre me interesó el medio ambiente, nos habían metido en un consejo, consejo asesor extranjero de esta organización muy importante, me tocó estar sentado al lado de él y entonces ¿De dónde eres? Yo soy de México. Bueno, era un personaje.
Ya increíble, era el.
Fundador de CNN. El fundador de CNN y en aquel momento el dueño propiamente dicho. Y platicaba, tú eres de México, yo ya sabes que quería hablar español, no hablaba nada, pero me contó porque estábamos al lado. Pues fíjate que voy a ir a Rusia, voy invitado por el nuevo presidente, ahorita se van a dar cuenta de la fecha, por el nuevo presidente que va a tomar, el me invitó y voy a ir a Rusia a la toma de posición. Me pareció muy normal que lo invitaran por ser quien era. Muy bien, está bien, qué bien. Pero te voy a contar, fíjate qué curioso, mira, yo hace. La primera vez que estuve en Rusia fue en tal año y entonces yo llegué a Rusia y yo, es decir, dije, si ustedes me van a poner restricciones de que no puedo ver esto y no puedo, no voy. Me dijeron, usted puede venir y no va a haber restricciones para usted. Y fui y me pusieron este hombre que me llevaba a todos lados y estaba a mi servicio y me decía, usted dígame a quién quiere ver y yo me comunico y yo consigo. Entonces yo le decía tal lugar, ya está hecha la cita. Y él manejaba el coche, él me llevaba, él hacía las citas, yo ya llevaba varios días y una oye, ¿Usted cuándo descansa? Porque pues aquí no hay turno, yo descanso cuando usted se vaya, señor, no se, no, no, vamos a hacer una cosa, tómese el día mañana, por favor, si me quiere ayudar, no me mande a descansar, yo descanso el día que usted se vaya. Total, este señor anduvo conmigo, todas las puertas abrieron, la pasé muy bien, recorrí todo y este señor que me conducía es el señor que me invita a la toma de posesión, era Putin, o sea, él me cuenta la historia de cuando él visitó Rusia, el que le habían puesto, que lo llevaba a todos lados, les conseguía las citas, manejaba el automóvil, era Putin, dice ahora me invita a la toma de posición como presidente. Es una anécdota maravillosa, he contado personalmente por él, o sea, no hay nada inventado, Entonces, bueno, pues de esas hay varias veces, quizá una más que rápidamente, que es muy mexicana y muy bonita, una persona que trabajó con nosotros en la primera tienda horrera, teníamos estas personas que se hacían pasar por compradores, pero estaban vigilando que la gente no robara, y era una mujer viuda que siempre andaba de negro y la queríamos mucho, era una mujer muy respetuosa de todo. Y bueno, ya después de que se retiró, periódicamente cada año me venía a ver a mí, me traía miel de Cuautla, no sé qué, y se acordaba de aquellos años y una gran mujer. Y un día vino y me dijo, señor Arango, ahora sí logro lo que soñé con mi vida, mis hijos les ha ido bien, me compraron un boleto, me voy a Roma y voy a estar, voy a ver al Papa en el Vaticano. Qué bueno, qué gusto me da, en fin, yo me la imaginé a la señora allá en la Plaza del Vaticano viendo al Papa, Bueno, ya le contaré mi regreso, pero ahora sí soy feliz, Imagínese ir a ver al Papa, yo decía pues pobre mujer, todo mundo quiere ver al Papa, pero no sé si habrá binoculares o qué. Bueno, regresa, que ya regresó, que quiere venirlo a ver y darle las gracias y que es la mujer más feliz porque vio al Papa. ¿Otra vez llegó la señora con su tarrito de miel, Señora Arángora, si ya me puedo morir, di al Papa qué Bueno, cuénteme cómo estuvo? Pues le voy a contar, Tuvimos y no sé qué, teníamos un guía y fuimos en el grupo y fuimos a una capilla y de repente el guía nos en esta capilla, todas las mañanas viene, al amanecer viene el Papa a rezar. Entonces yo señor Arango, ¿Qué cree que hice? ¿Yo ya me iba acercando a las 7, dígame qué hizo? Pues vi que la gente se iba saliendo, yo me fui quedando y no se dieron cuenta que yo me había quedado y se cerraron las puertas y me quedé adentro en la capilla. Bueno, yo estaba diciendo ¿Y qué pasó? Pues le cuento señor Arango, me pasé toda la noche rezando el rosario, llorando, porque yo sabía que por esa puerta iba a entrar el Papá, y efectivamente, de repente se abre la puerta, entra el Papa, yo cuando yo estaba con una película ¿Y usted qué hizo? Me levanté en los pies. Imagínate, imagínate la escena. Una señora de negro, el Papa, para las 5 de la mañana, no sé qué hora, una señora de negro se le avienta encima y el Papa pegó un brinco. Pues como no, Claro que pegó un brinco. Y entonces se oyeron ríos, abrieron las puertas y entraron los guardias y me agarraron, en fin, etc. ¿Y qué pasó? No, no, el Papa espere, ¿De dónde eres? ¿Qué Dios me hablas? ¿Quién sabe qué español? Vamos a hablar en español, quién sabe qué. A ver, déjeme tranquilo. Se cerraron las puertas, se sentó el Papa conmigo y estuvimos platicando 15 minutos. El Papa me regaló un rosario. Aquí está el rosario que me regaló el Papa. Ahora sí ya me puedo morir. Qué barbaridad. Qué historias, ¿No? Bueno, pues de estas, ¿No? Quizás de distintos niveles. Tengo grabadas como sesenta y tantas para mis hijas de este.
Tipo de anécdotas. Y hay un par de historias que a mí en particular me impresionaron mucho. Una es que tú tienes la cancha. Oye, el pa del tenis es algo mundial, un fenómeno global y sobre todo en España, México, Latinoamérica. Tú tienes la cancha de pádel más antigua del mundo.
En tu casa. ¿Por qué? Es una historia, todas son muy simpáticas, pero en Acapulco íbamos muchos y un día llegó el príncipe Alfonso Geloe, que fue la persona que inició el Marbella Club, en el famoso Marbella Club en España, era amigo mío. Llegó a Acapulco y un día estando sentados ahí en la piscina de la casa de los amigos Corcuera, Enrique y Viviana Corcuera, él dijo hombre, acabo de venir de Estados Unidos y están jugando un juego de paddle tennis muy simpático. ¿Por qué no hacen ustedes una cancha aquí? Dijo Alfonso. Y ya nos empezó a explicar en qué consistía el juego. Y total, entonces los Corcuera midieron y bueno, sí cabía la cancha, pero una de las paredes era el dormitorio de ellos y no la podían tirar. Entonces dijeron, vamos a hacerla y.










