La Historia de GALAS DE MÉXICO | Carlos Slim en Cracks Podcast

Carlos Slim recounts taking a 60% stake in Galas de México during the 1970s after a three-month labor strike crippled the company. He injected 10 million pesos, negotiated with workers and suppliers, and renegotiated debts. The business was operating profitably again within four months.
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En Galas. ¿Entramos al Consejo, había fallecido don Santiago, estaba la señora que era la dueña de la empresa, tenía un hijo muy joven y tenía varias, cómo te diré? Por un lado deseos y por otro lado, en algunas situaciones, angustias. Por ejemplo, me decía que ella lo que quisiera es que la empresa no cerrara para que tuvieran trabajo los obreros por muchos años, o sea, como estas empresas. Me mencionaba una, ¿No? Esa que cómo sigue trabajando, entonces que siguiera trabajando la empresa. La empresa traía muchos problemas que se agudizaron con una huelga que duró como cerca de dos meses y medio, entre dos y medio y tres meses, que se suspendió toda la operación. Fue una huelga muy agresiva. Pues se complicó todo con la huelga. ¿Esa huelga, en la empresa había dos organizaciones, Galas de México? Galas de México y otra que era como maquiladora de Galas de México, que se llamaba El Arte. Entonces tenía un sindicato en Galas y otro en El Arte. Entonces el sindicato de Galas fue el que hizo la huelga. Entró en esa huelga. El Arte era una empresa como de 300 y pico de personas. Y la verdad es que se complicó mucho las cosas. Y ahí nos metimos a tratar de ayudar ya con pláticas con los trabajadores que estaban afectando, que estaban dejando sin trabajo a la gente. La gente vio que ya se les empezaba a oponer y por fin se pudo acabar con la huelga. La señora estaba como recomendación. Una de las opciones que hubo fue vendérsela a La Moderna, que es el cliente del 25.26% de la empresa. Era el que compraba, perdón, compraba de todas las ventas. Había 17.000 clientes, luego lo redujimos a 12.000. Era uno solo, era el 25.26% de las ventas, que era Raleigh, la cajetilla de Raleigh que se vendía. Bueno, Raleigh, las otras marcas que tenía Fiesta, etcétera. Y pues había toda una situación. Y entonces le planteamos a la señora que como veía, que nos asociáramos y que compráramos el 60% y lo aceptó muy rápido. Entonces lo que hicimos fue meterlo de capital, no comprarle, sino meterlo de capital. Eran 10 millones de pesos, la deuda andaba como en treinta y tantos, 35 millones, algo así, pero había mucho sin pagar. No se había pagado Seguro Social, no se había pagado Hacienda, no se había pagado a la arrendadora. En general no se habían hecho pagos, por supuesto, parte por la huelga y parte antes de la huelga. Y había una en huelga y la otra no. Total, entramos y la verdad es que pues lo hicimos muy bien. En cuatro meses la arreglamos. Nunca me lo hubiera imaginado, pero en cuatro meses lo arreglamos. Redujimos muchos clientes porque resultaba que los vendedores les vendían pica hielos. Les oye, pero pues esto no es parte del. Entonces ahí se iba con las demandas de productos. Nos organizamos muy bien y la empresa empezó a trabajar muy bien. Negociamos con Seguro Social, nos dio tiempo con Hacienda, nos dio tiempo. Casualmente Ramón Aguirre, que todavía es un gran amigo ahora Ramón Aguirre estaba en antes ser jefe del departamento. Estoy hablando de época de Echeverría. Ya estaba entrando López Portillo en 76, en época de Echeverría todavía. Entonces fuimos a hablar con la modelo, era el segundo cliente muy positivo. Don Antonino, con Pena, nos dice, bueno, ¿Cuántas etiquetas quieren que les compre? Pues ahí con mucha. Ya no me acuerdo qué cifra le dimos, pero pon tú, le dijimos, pues 20 millones. Bueno, les voy a comprar 40. Ese tipo de cosas fueron las que nos ayudaron mucho. Luego encontramos que había corrupción, encontramos que había un proveedor que tenía corrupción, Entonces, pues congelamos, renegociamos precio con ellos, etcétera, etcétera. Entonces estuvieron haciendo cosas muy buenas, rápida, se trabajaba, se recuperó todas los impresos que no se habían hecho. Nos agarró época buena porque entramos en mayo por ahí. Entonces dio tiempo porque la temporada era los calendarios y los papeles de envoltura de octubre, noviembre y diciembre que eran fundamentales para la empresa. Entonces eso dio tiempo. Y curiosamente, el 31 de agosto, que llevábamos junio, julio y agosto, tres meses, el 31 de agosto sale en la noche el director del Banco de México y el secretario de Hacienda para decir que se va a devaluar el peso. Fue el único anuncio. Y al día siguiente el presidente Echeverría lo ratifica. El peso se había quedado a 12.50 por 22 años. El peso valía 12.50 desde la evaluación de 1954. En época de Ruiz Cortines, en Semana Santa, por cierto, en cada Semana Santa la gente compraba dólares durante muchos años. En 1976 viene esa devaluación. Entonces me bajo ahí con los de ventas y les digo, salgan al mercado mañana, 20% arriba, suban 20% arriba el precio y salgan mañana a vender. El dólar se fue de 12.50, pero no se fijó un precio, anduvo en 22, subió a 28, bajó a 18, tal, tal, andaba alrededor de 20, 22 pesos. Cuando nosotros salimos a vender, ya tenía el papel y la tinta. Fui a hablar con Claudio González, que no lo conocía, que estaba furioso porque no le pagábamos a los proveedores, entonces le habíamos dado garantía de que le pagábamos y total, insistía en que la íbamos a quebrar, que no sé qué, que no iba a salir la empresa. Entonces fui a negociar con él, fue mi encuentro, yo no lo conocía, y le saqué pago adelantado con el pedido y 10%. Entonces cayó muy bien el descuento. Eso fue muy al principio, todavía me acuerdo, un día se lo voy a recordar, te Estoy hablando de 1976, hace 49 años. Ahí lo conocí. Entonces, oye, comprar el papel 10% más barato. El papel era fundamental en la empresa, pues todo llevaba papel, las etiquetas llevaban papel, las calendarios llevaban papel, todo llevaba. Entonces, conseguir el descuento, conseguimos el descuento en las tintas, porque traíamos ese asunto. Logramos diferir los pagos fiscales, teníamos también adeudo con la arrendadora que había financiado unos equipos, también hicimos un alargamiento, a todos les pagamos, les pagamos, pero sí cuidamos el apoyo de. Por cierto que a Kimberly le di garantías yo de unos terrenos que tenía, unos. Y a pesar de eso, hasta que le dije, bueno, te pago cuando te hago el pedido, te doy el cheque, te pago, y me saqué el 10%. Fue muy buen descuento. Entonces resulta que en agosto, pues empezamos a salir a septiembre, cuando nadie salía al mercado a vender, a vender calendarios, a vender este. Y teníamos el material, teníamos las tintas, teníamos el precio del. Del papel, etcétera. Ya para septiembre ya estaba muy bien, la empresa ya traía muy buenas ventas, traíamos muy bien controlados los gastos, habíamos empezado a pagar muy bien, muy bien, fue muy rápido. Y entonces.










