La Historia de JUANES | Cracks Podcast #377

In this segment of Cracks Podcast #377, host Oso Trava and Colombian singer‑songwriter Juanes discuss a wide range of personal and professional topics. Juanes reflects on his mother's wisdom, recalling how her advice framed his view of opportunity and how she comforted him during the September 11 attacks while he was at the Grammys. He talks about reaching his 40s and 50s, describing a mid‑life awakening that prompted him to question his purpose, redefining happiness as a balance of emotions rather than a static state. Juanes opens up about his long‑standing battle with depression, describing how music, exercise, gratitude rituals, therapy, and daily movement have helped him manage the condition. He offers parenting advice, emphasizing the importance of letting his children discover music on their own terms, limiting early exposure to phones, and allowing autonomy. The conversation turns to his upcoming album, which he describes as a kaleidoscopic collection that merges past sounds with new reflections on purpose, loss, and nostalgia, featuring tracks like “Nada que perder,” “A mi madre,” and “La carta.” He shares excitement about an extensive world tour covering Mexico, Central America, Europe, the United States, and a final Colombian show. Juanes also reveals a secret four‑year‑old metal project, explaining its conceptual development and recording process. The interview closes with a heartfelt message to listeners about self‑acceptance and a reminder to follow Juanes on his social media platforms for updates on the tour and new releases.
Chapters
Yo me encuentro en un lugar, estaba reventado, estaba muy cansado. Fueron 10 años, mucho éxito, y de tener giras y de tener conciertos y de tener todo. Miraba a mis amigos de la banda, miraba al público, y yo decía: ¿qué estoy haciendo aquí? Yo quiero estar en mi casa. Muy triste, muy triste. Yo mentía, muy triste, muy deprimido. Yo paro todo. Tenía conciertos y giras adelante, y yo dije: no, no, no, pero ¿cómo vamos a parar? Míralo, este dinero que te vamos a ganar. No, no me importa. A mí no me importaba nada. Siento que me pasé, quizá por la propia ambición, o porque pensaba que podía, o porque no supe levantar la mano y decir: necesito parar. Yo estaba en ese momento tocando guitarra en la noche, en la guitarra acústica, nada del rock, nada había aparecido en mi vida. Y yo sentí una epifanía fuertísima. Esto es para mí, es lo que yo siento cuando canto y cuando toco la guitarra, es más fuerte que cualquier cosa. Nunca pensé en hacer esto por dinero o por fama. Yo pensaba en Metallica, en viajar por el mundo, en hacer la mejor música que pudiera. Sigue siendo mi obsesión realmente. Podría haber hecho cualquier otro tipo de música, pero si no la hubiera sentido realmente, seguramente no hubiera funcionado.
Juanes es uno de los artistas latinoamericanos los más influyentes de las últimas décadas, ganador de múltiples Latin Grammys, creador de himnos generacionales como Adiós Le Pido y La Camisa Negra, y un músico que ha logrado algo muy raro en la industria: mantenerse relevante, curioso y en evolución después de más de 25 años de carrera. Pero detrás del fenómeno global hay una historia mucho más compleja. Un niño tímido en Medellín que descubrió su vocación escuchando Metallica, un músico que pasó por años duros intentando abrirse camino en Los Ángeles, y un artista que después de conquistar el mundo también tuvo que enfrentarse a algo que pocos hablan en voz alta: el colapso que llega cuando el éxito deja de tener sentido.
Y ahí digo que me voy a ir para los Estados Unidos, voy a irme a buscar específicamente a Gustavo Santamaría. Y todos mis amigos me decían: estás loco, hermano, pero ¿cómo así? ¿De qué vas a vivir? ¿Qué vas a hacer? Estás loco. No tenía dinero y con eso tenía que vivir hasta que te encontrara el contrato. Entonces, cuando yo descubro el metal a los 14, 15 años, a mí se me vuela la cabeza. Pintaba los logotipos en mis camisetas, fue una cosa hermosa para mí. Y lo que pasa es que sigo sintiendo lo mismo, ¿me entiendes? Lo más cool Es más, cuando yo tenía 16 años, a nosotros nos llamaban para tocar e ir a Pereira, Bogotá, y nosotros pagábamos los tiquetes, pagábamos. Nosotros queremos tocar, no nos importa, denos la oportunidad. Y nosotros conseguíamos la plata como fuera. Y cuando he visto que el dinero ha llegado de la manera correcta y que hoy puedo trabajar y puedo vivir y puedo pagarle a los músicos con los que toco. Y cuando uno busca el dinero, nunca llega. El dinero busca el valor. La música me ha dado la oportunidad de vivir de esto.
Hola y bienvenidos a un nuevo episodio de Cracks Podcast. Yo soy Oso Trava y entrevisto cada semana a las mentes más brillantes para dejarte algo único y práctico que puedas usar en tu vida diaria. Hoy quiero dar un agradecimiento especial a Braulio Arzoaga y a Grupo Presidente por invitarnos a grabar en la Suite Diego Rivera, aquí en el piso 42 del Hotel Presidente Intercontinental de la Ciudad de México. Un espectáculo. Es donde se quedan jefes de estado, artistas, presidentes. En fin, muchas gracias, Grupo Presidente. Y bueno, pues cuando puedan, aquí ya saben, esta suite está buena. Estamos ya a pocas semanas de CRACKS Summit 2026, así que si no te quieres perder el mejor evento, el evento más grande, más impactante de negocios e inspiración en América Latina, compra tus boletos ya en cracksummit.com. Nos vemos 6 y 7 de mayo, ya sea de forma virtual o presencial en Ciudad de México. Hoy tengo como invitado a Juanes, lo puedes encontrar en Instagram como @juanes. Hoy Juanes y yo hablamos de todo, de cómo se pierde y se recupera el piso cuando la fama llega demasiado rápido, del fantasma de los grandes éxitos, de su crisis personal en 2010, de la relación con su familia, de su búsqueda espiritual y creativa, y de lo que significa reinventarse cuando ya lograste Todo lo que soñabas. Y también hablamos de su nuevo álbum, Juan Esteban, un proyecto profundamente personal donde explora la dualidad entre el artista que todos conocemos y la persona que hay detrás. Espero que disfrutes de esta increíblemente honesta plática con Juanes.
Juanes, bienvenido a Cracks.
¿Cómo estás, hermano?
Encantado de tenerte aquí.
Una entrevista que íbamos a hacer hace como un año, pero por temas personales tuve que cancelar. Te agradezco mucho la comprensión. Y bueno, mucho que platicar. Acabas de lanzar un nuevo disco. Vamos a hablar de una carrera carrera pues tremendamente exitosa, no sin sus altibajos.
Así es.
Pero quiero empezar con algo que a mí tengo, y hoy te quiero pedir disculpas de antemano porque yo tengo un hijo músico y mucho de lo que voy a hablar hoy viene de mi necesidad o mi deseo de conectar con él y entenderlo mejor. Y una de esas cosas que comparto con mi hijo es el amor por Metallica. Entonces quiero que me cuentes sobre tu foto con James Hetfield.
Bueno, esa foto fue increíble, esa foto fue en Guadalajara. Eso fue en los premios MTV, no recuerdo el año, pero hace mucho tiempo. Y en esa ocasión ellos estaban presentando el álbum Death Magnetic y yo los presentaba para cuando ellos iban a tocar, ¿no? Entonces yo los presenté emocionadísimo, obviamente era la primera vez que los conocía en persona. Tuve una charla con el Arsúl como de media hora por ahí en el camerino, y después bueno, los presenté, me bajé y estaba en el backstage hablando con una persona Sí, como del equipo, pues no de ellos, sino el equipo de los MTV. Y estaba hablando con el tipo y de repente este man, alguien, alguien se para atrás de mí, me abraza así y me levanta. Me volteo así, veo así, cuando veo es el tipo acá, como 2 metros en el césped. Veo que era este tipo, hermano, y yo me vuelvo loco, ¿me entendés? Yo diciendo, Dios mío, no, no, no, yo tengo que explicarte qué significas tú para mí. Y empecé a decirle, me miraba, se reía, era muy cool el tipo. Pero entonces alguien me tomó esa foto. Yo no tenía teléfono en ese momento, alguien me tomó esa foto. Y esa foto, yo de la emoción y de los nervios no le pedí la foto a la persona que me la tomó. Entonces yo me fui, la foto con Jim Hetfield, hermano. No sé cuánto tiempo habrá pasado, pasaron años hasta que finalmente alguien me mandó esa foto de Jim Hetfield, creo que por las redes sociales así. Y ahí por ahí está, y es brutal. Es una nota haber conocido este personaje.
Cuéntame un poco del rol que jugó Metallica y el metal, el funk, en tu juventud, porque tú eras alguien muy tímido y que encuentras este refugio en la música. Cuéntame esa conexión.
Sí, sí, digamos lo que empezó a hacer esta música en mí en los años en que yo tenía 13, 14 años, estaba en tercero de bachillerato, por ahí más o menos, cuarto de bachillerato. Fue algo drástico en mi vida, pero increíblemente positivo porque yo salí, digamos, de la infancia, pasé a la adolescencia en una época en donde Medellín era muy difícil, era muy violenta, pasaban muchas cosas en Colombia en ese entonces. Era esta guerra entre el narco y el Estado, y en medio de todo eso estábamos los jóvenes, la gente, la música. Entonces el rock y el metal, el punk, eran como el símbolo, ¿me entiendes? El sonido urbano de ese momento. Y Metallica en particular, pues es una banda que me gustó mucho. Antes de Metallica yo escuché Led Zeppelin, Black Sabbath, no sé, Bruce Springsteen, todo más o menos como el rock. Un amigo que se llama Felipe Martínez, que tocaba conmigo en Equimosis, que lo conocí en el colegio, fue el primero que me dio un disco de Kiss, por ejemplo. Yo no conocía nada de esto porque yo en mi casa solamente escuchaba Gardel, Los Panchos, Los Viscontis, Los Chalchaleros. Yo me creí en una música, con la música popular latinoamericana. Entonces para mí el metal, el rock, yo no tenía ni idea de eso. Había un vinilo de los Beatles en mi casa y eso era todo. Y una Rolling Stone, creo. Y ya. Entonces, cuando yo descubro el metal a los 14, 15 años, a mí se me vuela la cabeza. Encuentro ahí una identidad, una energía, una fuerza, pero sobre todo como una identidad. Y empiezo como a entender: OK, esto existe, hay otro mundo más allá de la guitarra acústica con cuerdas de nylon. Eso me encanta, quiero aprender cómo se toca esto. No tenía la menor idea. Y comienza esto. Entonces ellos para mí se convirtieron en una inspiración. Yo tenía literal en el cuarto de mi casa, de mi habitación, tenía afiches de Metallica del Garage Days, tenía fotos de Hetfield, fotocopias de todos los chicos de Metallica, tenía, no sé, fotocopias de Kerry King de Slayer, pintaba los logotipos en mis camisetas. O sea, era como una obsesión increíble. Entonces se convirtieron como en una motivación, en algo que yo quería ser como ellos, absolutamente obsesionado. Fue una cosa hermosa para mí. Y lo que pasa es que sigo sintiendo lo mismo, ¿me entiendes? Es lo más cool.
De esa conversación con Lars o la breve con Hetfield, ¿te dejaron algo? Que no sé, ellos ya habían pasado sus momentos oscuros, ¿no? Algo que te ayudara a ti o que te hiciera pasar un momento como artista con un poco más de sabiduría?
Yo creo que pues digamos que la conversación con ellos fue muy corta. Y digamos, con Lars, por ejemplo, ese día hablamos sobre todo del álbum de Sound Anger, que tiene un sonido muy particular en la batería. Y a mí me da mucha curiosidad como por qué él hizo eso, porque es como una decisión artística tan extraña como esa. Entonces digamos que esa fue como más o menos la conversación. Pero después yo tuve la oportunidad de hablar otra vez con Lars cuando me entregaron el Person of the Year en Los Ángeles, creo que fue, o en Las Vegas. Y el tipo, adorado, hermano, qué tipo tan querido. Y seguimos como conectándonos por mensajes, pues, y ha sido un tipo muy cool, siempre me responde, siempre está ahí. Pero no he tenido chance más que lo que he visto en los documentales y esto. Yo creo que la experiencia más ha venido de mi propio camino por esta vida y lo que me ha tocado entender y vivir. A lo largo de los años. Y si quieres, pues entramos en ese detalle más adelante.
Pero sí, me gustaría entonces preguntarte, ¿en qué momento un joven obsesionado con el metal cree que puede tener una vida alrededor de su hobby?
Bueno, yo creo que eso comenzó desde antes del metal, porque yo recuerdo muy bien, lo recuerdo tanto y fue tan impactante para mí que tengo la imagen aquí. Yo estaba en la casa, en mi casa, mis papás, nosotros vivíamos en el centro de Medellín. Yo soy el menor de 6 hermanos y yo estaba en ese momento tocando guitarra en la noche. Era un domingo, cualquier día de la semana, y era de noche. Estaba solo en la sala de mi casa, tenía la guitarra acústica. Nada del rock no había aparecido en mi vida. Yo solamente estaba cantando. No recuerdo si era alguna canción, no sé, de Silvio Rodríguez o algo de música vieja de la que yo escuchaba, Gardel, cualquier cosa. Y yo sentí una epifanía fuertísima. Es como que yo no había sentido nunca eso, ¿entiendes? Y es como, esto es para mí, esto, esto, lo que yo siento cuando canto y cuando toco la guitarra es más fuerte que cualquier cosa. Yo sentí eso ahí, pero yo no sabía a dónde iba a terminar. Entonces eso empezó como a cultivarse y a florecer. Y bueno, llegó el rock, llegaron los amigos, las bandas de metal, la escena musical de Medellín. Y yo creo que en todo ese proceso empecé a entender, ok, esto es, esto es lo mío. Pero yo nunca, nunca pensé en hacer esto por dinero o por fama. Era lo que yo ni pensaba en eso. Yo pensaba en Metallica, en viajar por el mundo, en hacer la mejor música que pudiera. Era como mi— sigue siendo mi obsesión realmente. Yo nunca, ahora lo miro con claridad y con perspectiva, y agradezco mucho eso, porque cuando uno busca el dinero nunca llega. El dinero busca el valor, ¿entiendes? Y eso lo tengo como clarísimo. Yo podría haber hecho cualquier otro tipo de música, pero si no la hubiera sentido realmente seguramente no hubiera funcionado.
Esta realización que para gente como tú es obvia, para mucha gente es de los misterios grandes de la vida, ¿no? El dinero busca el valor.
¿Tú lo sabías o cuándo te diste cuenta que eso era real?
Yo me di cuenta que eso era real en los últimos años, es decir, pero siempre lo sentía. Yo sentía porque yo nunca, nunca calculé, digamos, hacer esto por economía, o ir a un concierto por economía, o tomar decisiones artísticas por economía, ¿me entiendes? Siempre era una decisión artística. A veces incluso tomamos decisiones en las que perdíamos dinero, que yo tenía que poner una plata para hacer, para que fuera posible. Es más, cuando yo tenía 16 años, que era parte de este grupo de metal que se llamaba Kimosis, a nosotros nos llamaban para tocar e ir a Pereira, Bogotá, y nosotros pagábamos los tiquetes, pagábamos. Nosotros O sea, conseguíamos la plata como fuera. El primer sencillo que grabamos nosotros, que era un EP de 4 canciones, y otro sencillito de 45 de 2 canciones, lo pagamos con la plata de nuestras familias que nos ayudaron. Y nosotros hacíamos, vendíamos estos discos para recuperar la plata, pero nunca pensamos voy a hacer esto por dinero, nunca jamás. Era una obsesión y sigue siendo una obsesión absoluta. Y cuando he visto que digamos que exacto, que el dinero ha llegado de la manera correcta y que hoy puedo trabajar y puedo vivir y puedo pagarle a los músicos con los que toco y puedo comprarme una guitarra o un plugin o un micrófono. Pero es porque la música me ha dado la oportunidad de vivir de esto, entiendes, de que sea una economía. Y entender como también, más allá de la música y más allá de lo que yo soy como persona, pues hay también una marca y cómo esa marca se puede manejar, pero son cosas que yo no calculé ni pensé, y ahora lo entiendo mucho más.
Los Ángeles, tú te mudas para allá buscando seguir desarrollando tu arte, y no fue un momento fácil.
No, no fue un momento fácil. Pues mira, por ejemplo, ahí es otro ejemplo perfecto. Cuando yo estaba ya recién terminaba mi universidad, habiendo estudiado diseño industrial en la Universidad Pontificia Bolivariana, yo quería estudiar música, pero en ese momento estudiar música era como No era una opción porque en esa época quizá la conciencia, lo que pasaba en Medellín, en una familia tradicional como mi familia, era muy tradicional. No, a estudiar música no, pero espérate, ¿qué vas a vivir? Estúdiate algo que te dé, bueno, necesitamos que estudies. Y yo la verdad agradezco también ese momento porque me fui a estudiar a la Universidad Pontificia Bolivariana Diseño Industrial y fue maravilloso, maravilloso para mí. Fue una época increíble. Terminé la carrera y ahí Digo que me voy a ir para los Estados Unidos, voy a irme a buscar específicamente a Gustavo Santaolalla, que es un productor argentino. Yo siempre había querido trabajar con él. Marusa Reyes, una mexicana que es manager de Jaguares, en ese momento era manager de Quimoso, entonces nos conocíamos. Ella me dio la mano, me dijo: «Vente, yo te ayudo a buscar a Gustavo». Me voy para Los Ángeles y todos mis amigos me decían: «¿Estás loco, hermano? ¿Pero cómo así? ¿De qué vas a vivir? ¿Qué vas a hacer? ¿Estás loco? ¿Vas a dejar todo para irte ahora?». Yo no, No importa, yo me voy sí o sí. Y esa fue una decisión que lo que menos pensé fue la economía, ¿me entiendes? Cero, cero, cero. Era al contrario, era con lo poco que tenía, lo poco que pude vender. Tener una moto, una Kawasaki modelo 72, así custom, muy chévere. Vendí un amplificador, una computadora, y me fui con mi guitarra y mis cosas. Y a Los Ángeles, y pasé por Miami primero, Nueva York, luego llegué a Los Ángeles. Ahí me quedé como 2 años y medio, que fueron muy difíciles porque obviamente llegaba a una ciudad muy grande, muy grande, no tenía dinero. Si mucho tendría $4.000, $5.000 entre todo lo que había conseguido, y con eso tenía que vivir hasta que supuestamente encontrara el contrato, hasta que algo pasara, hasta que algo pasara. Entonces yo me la pasaba caminando por Los Ángeles, montaba en bus, pues montaba en bus allá en Los Ángeles, y si te vas del centro a Santa Mónica son 2 horas más o menos mínimo. Iba a las bibliotecas, iba a las librerías, trataba de aprender inglés. No tenía la menor idea de hablar inglés. Entonces yo trataba de aprender por mis propios medios, pero siempre muy limitado todo. Obviamente Marusa siempre estuvo ahí, me acompañó, me ayudó en lo que pudo hasta que finalmente le mandamos los demos que yo tenía a Gustavo Santaolalla. Y un día me llama, cualquier día me llama: "Vamos a hacer una llamada con Gustavo". Hermano, me puse a llorar, de verdad, me puse a llorar. Cuando cuelgo el teléfono lloro de la emoción tan grande, porque habían sido épocas muy duras en las que yo llamaba todos los domingos a mi mamá, colecto, mamá, estoy desesperado, ¿no va a regresar mi mamá?
¿Pensaste en abandonar?
Pensaba, sí, lo pensaba de vez en cuando porque era muy duro, era un tiempo de mucha soledad y no sé, pero yo igual pensaba, como yo pasando esta calle miraba las Las cebras y la calle. Yo estoy pasando esta calle y hay miles de personas que están pasando esta calle pensando lo mismo, buscando lo mismo. Actores, músicos, directores. Decía: Dios mío, yo soy más uno más.
Pero, ¿cómo lidias con ese pensamiento?
Ahí viene algo muy clave que tiene que ver con mi madre, porque mi mamá, desde el principio, desde nosotros nos criamos en la Iglesia Católica. Entonces, para mí, la religión y la fe, yo conocí la fe a través de la religión católica por mi mamá y mi papá. Yo siempre rezaba el rosario en la mesa después de comer en las noches y yo amaba la misa y era siempre como, yo creo que me pegué como de esa fe, ¿me entiendes? No, Dios me va a ayudar, yo estoy aquí, yo voy a ser capaz, yo voy a ser capaz. Mi mamá, en vez de decirme, mi hijo, regrese para Medellín, decía, no, no, quédese tranquilo, aguante, todo va a salir bien. Todo así, yo como que a veces no entendía por qué mi mamá me decía eso, si debería ser lo contrario. Pero siempre me apoyaba mucho mi hermana Mara también, lo mismo, me daba mucha energía, mucho ánimo. Y yo me pegué de eso, yo me pegué de eso hasta que finalmente, y después de mucho tiempo, pues pasó lo soñado, que fue ese momento en que Surco Records, que era una división de Universal Music, me firma en el año 99.
¿Cómo cambia tu vida ese primer disco?
Cambia todo, cambia todo. Me dan viáticos para comer, me dan un carro para andar en la ciudad, y ya te sabrás, grabando con Gustavo Santaolalla, con Aníbal Kerper. Para mí eso era una locura, yo no lo podía creer. Sueño, mano. Llegaba a ese estudio. Yo en estos días justamente estaba viendo unos videos que yo siempre me filmaba antes de las redes sociales, me filmaba con la camarita, o mi esposa Cecilia me filmaba, y tengo grabaciones de esos momentos tan locos. Era un niño, ¿me entendés? Pero fue muy, muy emocionante. Yo no lo podía creer. Caminaba a 10 centímetros del piso, yo caminaba como: esto está pasando. Pero no había salido ni una sola canción, solamente era porque estábamos grabando el disco y tenía opción de tener un amplificador u otro, una guitarra o la otra. Tocar con músicos increíbles, mezclando en esos estudios de Gustavo y con Alí. Conocí estos seres tan maravillosos que me cambiaron la vida 100%.
Este disco es un éxito, 7 nominaciones al Grammy. ¿Tuviste que soltar algo de quién eras para convertirte en este nuevo personaje que ni siquiera sabías cómo se vería?
Sí, digo que sí, porque entre que sale este álbum como solista, que fue el año 2000, Y bueno, que grabo y todo esto. Pasaron 3 años donde yo era parte de este grupo de rock y de metal. Y bueno, yo tenía mi cabeza muy complicada. Yo vivía como en el mundo del rock y del metal, pero yo amaba la música popular porque yo había crecido ahí. Ese era mi primer acercamiento a la música, realmente fue a través de la cumbia, del vallenato, de la música del Caribe, de las chacareras, de las sambas, de los bambucos, de todo eso. No sabía para dónde, era como una decisión que tuve que tomar en esos 3 años, un proceso de decir: "OK, se acabó, ya no hago parte de esta banda, no quiero tocar metal, no porque no me guste, quiero tocar mi propia música, quiero hacer mi sonido. Yo nunca voy a ser James Hetfield, nunca voy a ser de Metallica. Yo nací en Medellín, no en California, yo soy de Medellín y esto tiene que estar claro en mi música". Entonces empecé como a conceptualizar ahí en la universidad, por ejemplo, Cuando estudié diseño industrial me sirvió mucho todo el proceso de conceptualizar a través de una idea o tener un concepto y cómo lo desarrollas creativamente. Entonces empiezo como a pensar, ok, me gusta el metal, me gusta el vallenato, me gusta, toco la guitarra, quiero tocar de pronto, quiero tocar la guitarra eléctrica pensando como si estuviera tocando un acordeón o quiero usar el bajo del vallenato pero en una canción que tenga funk y reggae pero que sea más rock. Todas esas cosas que yo en mi cabeza iba como armando conceptualmente empecé a aplicarlas en mi música. Sale ese primer álbum y era loco porque la gente pensaba, no, ok, es muy pop para el rock, y el rock decía, no, eso es muy rock para el pop. Entonces estaba como en un limbo que era una cualidad, era bueno, y también era extraño. Para ese momento no había Spotify ni nada de eso, entonces solo eran las radios. Entonces, ¿en qué radio te tocamos? No, pero es que no sé, es muy pop, muy rock, pasa eso. Pero llegan las nominaciones al Grammy, que fueron esas 7 nominaciones. Yo ni siquiera tenía, o sea, yo no iba a ir a eso, ¿entiendes? Porque yo decía, no, yo me quiero ir para mi casa, yo quiero ir a ver a Cecilia, mi novia, en ese momento. Yo estoy cansado, no he parado de viajar. Hasta que me dice, no, no, no, pero es que tienes que ir, ¿cómo no vas a ir? Y yo, bueno, OK, listo, pues vamos. Yo como con rabia y todo me fui para Miami esperando que nada iba a pasar. Y qué pasó, que otro otro golpe increíble de que siguió cambiando mi vida.
Este mensaje es sumamente urgente y por eso estoy pausando esta entrevista. Me acaba de confirmar su participación en Crack Summit 2026, nada más y nada menos que Alejandro Soberón, fundador de CIE y uno de los emprendedores más exitosos de México en las últimas décadas. Tenemos 2 días extraordinarios preparados con conferencistas de primer nivel que no vas a ver en ningún otro lugar. Así como Alfredo Harp, Ninfa Salinas, Diego Bonetta, Eugenio Baeza, Juan Lombana, Adrián Villaseñor, Eugenia Rodríguez y hasta Alexandra Zatarain. Vamos a tener un cartel de primera, vamos a tener experiencias increíbles para que conectes con otros emprendedores como tú, y los boletos están volando. No te lo pierdas, 6 y 7 de mayo, Expo Santa Fe. cracksomit.com.
Ahí nos vemos. ¿Hay algo que te hubiera gustado hacer diferente en ese momento, en esa época?
En esa época no. Yo creo que me siento, cuando miro hacia ese momento, hacia ese lugar, hacia esa persona, me siento muy orgulloso, ¿entiendes? O sea, muy loco que en ese momento yo no me sentía orgulloso, pero ahora que lo veo sí me siento orgulloso, ¿entiendes? No, no, no, no, creo que todo fue hermoso.
Te oigo decir que en esta primera etapa de éxito ¿Reconoces haber perdido el piso? ¿Cómo se veía eso?
Eso se veía muy turbio. No fue ahí, yo creo que fue a lo largo de los años. Y ese disco salió, después salió otro álbum, Un Día Normal, después salió La Día es un Ratico, después salió Mi Sangre. Bueno, imagínate, fueron 10 años en donde yo empecé a trabajar, a tener éxito, a viajar. Y en ese mismo momento, paralelo a eso, nace mi hija Luna, nace mi hija Paloma, nace mi hijo Dante. Y para resumir la historia, porque es larga, pero a los 10 años yo me encuentro en un lugar totalmente— estaba reventado, mi mente ya no— estaba muy cansado, muy quemado, no disfrutaba nada, quería estar en mi casa, quería estar con mis hijos y no podía, quería estar con mis amigos y no podía. Pero claro, era algo, no era que nadie me estuviera obligando, era que yo en ese mismo ese mismo lugar, como que no, yo puedo, yo puedo, vamos para adelante, pero para adelante es que no, no supe levantar la mano y decir necesito parar, entiendes. Entonces ahí llega un momento de quiebre total, que es cuando me miro al espejo y digo no, no me reconozco, yo no estoy feliz, yo no estoy bien, a pesar de tener mucho éxito y de tener giras y tener conciertos y de tener todo. Yo tomo esa decisión de OK, necesito parar un momento.
¿Crees que es inevitable para una persona que tiene un éxito tan contundente, no puedo decir tan rápido porque tomó muchos años de trabajo, pero tan de golpe, que sufra este tipo de choques?
Sí, yo creo que sí. Uno no está preparado para estas cosas y siento que a veces es difícil manejarlo. Siento que por varios años como que lo manejé muy bien y estaba bien, pero hubo un momento en donde me pasé. Es como cuando estás en los pits en la Fórmula 1 Si no vas en ese momento justo a cambiar las llantas o los frenos, lo que sea, te puedes romper la cabeza, ¿me entiendes? Entonces no sé, siento que me pasé quizá por la propia ambición o porque pensaba que podía, o porque no, tengo que hacer mi nuevo disco, tengo que hacerlo, tengo que hacerlo, pero no, no tenía que hacerlo, tenía que esperar. Entonces ahí sale mi último álbum de esa etapa, que fue en el año 2010, que se llama Parse. Que es un álbum que refleja un momento, ese momento, momento cansancio, creativamente no muy bien. Y ahí me doy cuenta porque creo que lo que más me duele como artista es eso, sacrificar mi calidad musical. Y siento que ahí no estuvo bien. Entonces eso fue como un, uf, no puedo creer que llegué a ese lugar. Y mi último concierto de ese momento fue en Washington. Yo tocaba, miraba a mis amigos de la banda, miraba al público. Yo decía, ¿qué estoy haciendo aquí? Yo quiero estar en mi casa. Imagínate, muy triste, muy triste. Yo me sentía muy triste, muy deprimido. Y pasa ese momento de quiebre y entonces hay como un stop rápido, ¿entiendes? Yo paro todo. Tenía conciertos y giras adelante y yo dije: no, no, no, yo no puedo, yo no puedo ahorita. No me importa. No, pero ¿cómo vamos a parar? Mira todo este dinero que te vamos a ganar. No, no me importa. A mí no me importa. A mí no me importaba nada, ¿sí me entiendes? No me importaba absolutamente nada.
¿Y no fue difícil ir contra ese sistema que por un lado depende de ti, tú paras, ellos dejan de ganar. ¿Cómo manejaste esta presión del negocio, de la industria?
Lo primero que hice antes de tomar la decisión fue llamar a mi hermano José, que él trabaja conmigo desde hace muchos años y él me maneja como la economía, por así decirlo, como todo lo que tiene que ver con los dineros. Llamé a mi mamá, a mis hermanos, a Mara, mi hermana que estaba ahí. Llamé a Jesús López, el presidente de la compañía Universal Music, les conté a todos. Lo que me estaba pasando, y todos me dijeron: te queremos, te apoyamos, no te preocupes. Eso me dijeron, te lo juro. Yo creo que me veían tan mal.
¿Esperabas una respuesta diferente?
Yo estaba muy angustiado porque tenía muchos shows que venían los próximos meses y me daba un poco de angustia qué iba a pasar. Me iban a demandar, tenía que pagar multas, todo ese lío, ¿no? Con algunos promotores logramos como explicar la situación, eso estuvo bien. Con otros me tocó pagar algunas multas. A mí yo sentía como que se me venía el mundo encima, literal, porque estaba muy agobiado. Entonces, claro, yo me metí al internet y veía lo que decían, era una cantidad de cosas, no, que él se retira de la música, o que no sé qué, qué le pasó esto, qué le pasó aquello. Y yo en mi casa sentado como, Dios mío, o sea, no puedo hacer nada, me toca quedarme aquí esperando y asimilando este momento. Ahí cuando eso sucede La gente pensaba que yo estaba loco, realmente. Pero ahora que lo miro en la perspectiva, vuelvo y digo: me siento orgulloso de lo que hiciste.
Estabas loco por parar.
Sí, exactamente. Porque mira que eso fue hace 16 años. En ese momento, hablar de depresión, hablar de tristeza, eso era imposible. ¿Cómo se te ocurre? No hables de eso. Tú tienes todo, no tienes derecho, tú tienes que estar bien. Era muy diferente la situación. Y a mí eso Se me quedó en la mente cuando me decía: no, pero estás loco, ¿por qué no vas a un psicólogo? Yo no, es que no, no quiero, no me interesa, no quiero, no quiero cantar, no quiero tocar, no quiero nada. Pasaron pocos meses, a los 3 o 4 meses, obviamente nunca dejé de hacer música, ¿me entendés? Que yo llegaba a la quema, hacía tocar guitarra, cantar, no podía componer, estaba en un bloqueo.
¿Te acercaste a alguien? ¿Tuviste ayuda profesional?
Yo no profesional, pero yo creo que la familia Mi esposa Cecilia, mis hijos, mis hermanos, mis amigos, la gran mayoría de la gente que trabaja conmigo, la gran mayoría, todos entendieron y estuvieron firmes, me apoyaron. Cuando vuelvas estamos acá. O sea, todo muy bien, a excepción de un par de personas con las que tuve más dificultades, pero en general todo el mundo, todo el mundo, todo el mundo lo entendió. A los 4 meses volví a tocar otra vez, no podía, no podía parar. Y fue hermoso porque me di cuenta lo tanto que yo amaba eso, lo tanto que valoraba estar en un escenario. Y creo que ese primer concierto fue en España, en Vigo, una ciudad que se llama Vigo, que es preciosa. Hay un festival y bueno, llegamos a tocar allá después de todo eso que me había pasado. Y yo entendí el balance, ¿entiendes? No es que yo no quisiera hacer más música, es que necesitaba un tiempo para mí, necesitaba un tiempo para reconectarme con mis hijos. Y desde ese momento, te hablo del año 2010, empezó un proceso como de construcción otra vez, de reconstrucción. Como que, ¿quién soy yo? ¿Qué quiero hacer? ¿Por qué estoy aquí? ¿Por qué yo decidí hacer música? El, el, en mi WhatsApp, el estado de mi WhatsApp es madurando hacia la infancia. Porque me encanta eso, me encanta constantemente recordar por qué yo comencé la música. ¿Quién era yo cuando estaba más pequeño? Pues de lo que por lograr recordar y esa alegría que yo sentía cuando cantaba, lo que sentía cuando estaba en esa banda de metal, cuando pintaba mis camisetas. O sea, ¿qué me llevó a mí a este lugar? Porque terminé no sintiendo lo mismo. Y claro, pues era por eso, era por una saturación, trabajo excesivo que me llevó a ese momento. Entonces entendí que eso no podía volver a pasar y entendí que yo tenía que tener más control sobre mi vida, sobre mis Decisiones sobre muchas cosas y empezar a construirme. Digamos, lo de la camisa negra, que fue una canción que tuvo mucho éxito, digamos, de alguna manera me puso a pensar como, ok, entonces tengo que hacer más camisa negra, tengo que hacer más canciones parecidas.
A eso quería llegar, porque fue un éxito mundial y hasta cierto punto parecía que no te ibas a poder quitar la camisa negra.
Sí, sí, algo así. Era algo así, era lo más hermoso, es que la canción salió de algo natural y genuino de mi vida, porque yo crecí escuchando música popular, como te dije anteriormente, y este género musical de mi región, de Medellín, Antioquia, se llama guasca. Hay un artista que se llama Octavio Meza, que a mí me encantaba, lo escuchaba siempre en los diciembres cuando iba de fiestas. Entonces, La Camisa Negra está inspirado en ese mundo local mío, pequeñito, de allá de Medellín. Y se volvió súper universal. Pero claro, cuando sale la canción, pasa el tiempo, empiezo a pensar en mi nuevo álbum y yo empiezo a pensar: ¿debo hacer más camisas negras entonces o no? Porque si eso me funcionó, entonces debería hacer lo mismo. Y ahí empiezo como a tener dudas y a decir: no, yo no voy a hacer esa camisa negra otra vez, no voy a hacer otra canción parecida.
¿Y no te obliga a hacer algo radicalmente diferente aunque no fuera natural?
Digamos que sí, exacto, eso fue lo que pasó. O sea, no hice ninguna camisa negra, no empecé como a hacer otras cosas distintas. Y yo sabía que era un riesgo y sabía que era algo de, sí, que la gente no estaba esperando, pero yo quería como darme esa libertad y aprovechar como sí que lo podía hacer también. Y me encantó, me encantó, fue diferente, fue un proceso, sí, como te digo, como de construcción. Llegó también el año 2012, creo, la posibilidad de hacer un MTV Unplugged. Entonces ahí Juan Luis Guerra produjo el MTV Unplugged y para mí fue como salvavidas trabajar con Juan Luis en un formato súper distinto en donde eran, no sé, 40 músicos, coros, cuerdas, versiones de las canciones, invitados increíbles, Maestro Joaquín Sabina, Paula Fernández de Brasil, era como, qué nota. Después vino un disco, Loco de Amor, que era más rock, como más crudo, que lo produjo Steve Lillywhite y Meme de Café Tacuba también estaba ahí, y yo. Y bueno, me di como esas oportunidades como de vamos a ver por dónde me voy. Después termina toda esa etapa y digo, voy a hacer un disco de covers porque quiero darme ese espacio otra vez para volver a conectar con lo de antes.
Entonces, aquí, dame, antes de pasar a este disco, me gustaría entender. Dices: me doy permiso de reconciliarme conmigo mismo, de aceptarme. ¿Qué es lo más difícil que tuviste que hacer para respetarte a ti mismo?
Yo creo que siempre he sido pues como muy, no sé cómo explicar esto, como muy disciplinado y como muy obsesionado con el trabajo. Y cuando las cosas no salen bien, como que no me lo perdono, ¿entiendes? ¿Por qué no me salió bien? Yo lo pude hacer mejor y no lo hice mejor. Estas canciones no me gustan, estas canciones no quedaron bien. Yo, ¿por qué hice eso? Empezaba y me daba y me daba duro y me daba duro, me atormentaba. Y creo que empezar a aceptar que eso que estuvo, que yo pensé que no estaba tan bien, realmente fue parte de mi sanación y parte de mi proceso para llegar a este momento presente. Para llegar a este momento en donde saco esto, este álbum que tengo ahora, y este momento que tengo como persona también. Entonces como que me he ido perdonando. De repente voy, me meto en una plataforma y escucho ese disco que yo te digo, lo escucho y digo, ok, vale, vale, no está tan mal. De pronto, de pronto, de pronto eso no está perfecto acá, pero hay cosas que están chéveres. De pronto algún día voy y lo grabo, no sé, como que ya Empezar a aceptar y a soltar. Eso, soltar es la palabra. Soltar, soltar y no darme tan duro. Entender que uno es humano, que uno comete errores, y que esos errores son una forma de crecer también dolorosa, pero increíble.
¿Qué decisiones tomaste en tu diseño de vida? ¿Cómo evitas volver a caer en ese lugar?
Sí, creo que la depresión, por ejemplo, en la que yo estaba en el año 2010 y en esa época me llevó a tomar malas decisiones. Por ejemplo, salía de un concierto, está la euforia y la emoción, me quiero tomar un whisky. Vamos al after party, otro whisky. Al otro día, otro concierto, otro after party, otro whisky. Antes empecé a tomarme una copa de vino al almuerzo, después me tomaba una copa en la tarde, después me tomaba dos copas en la noche y terminé tomando una botella de vino. Nunca me emborrachaba, pero todos los días tomaba, por ejemplo. Sentía que eso no, hoy tomo muy pero muy poquito, o sea, lo he dejado increíblemente, increíblemente, ¿me entiendes? He dejado de tomar y me siento muy orgulloso porque yo siempre veía gente que no tomaba y yo decía, pero es que yo no voy a ser capaz de hacer esto, ¿cómo hago esto? ¿Entiendes? Como siento que fue un proceso y esa decisión tan, sabes, que pareciera que no importara, cambió radicalmente mucho mi forma de ver la vida, porque tengo más claridad, más conciencia del presente, y eso me encanta. De repente fumaba marihuana, no fumaba demasiada marihuana, pero fumaba de vez en cuando. Me hacía mucho daño, me hacía demasiado daño. Y un día dije: no más, no más esto, no más. Y yo nunca fumé marihuana hasta los 38 años. Imagínate, yo nunca fumé en mi vida hasta los 38 años. Y encontré Claro, me relajaba, me ayudaba en un momento, pero después me llevaba una depresión horrible y siento que no estaba bien. Entonces, como que ese momento mío de oscuridad en el que estaba me llevó a tomar esas decisiones pensando que yo podía estar mejor, lo que estaba haciendo era que me estaba poniendo peor. Y cuando, no sé, la familia, los años, los amigos, la vida, algo, algo, algo más grande que yo, ¿me entiendes? Me dio la fortaleza de la claridad de dejar eso. Y en ese momento todo empieza como lentamente a cambiar. Y yo no voy a ponerme ahorita como a satanizar eso. Hay gente que le gusta, que lo hace bien y que le funciona, ¿entiendes? En mi caso personal, no, no.
Te voy a decir que ahí en esta época de 2010 tuviste una experiencia también con hongos alucinógenos psicodélicos.
Sí, sí, sí, eso fue increíble. Pero eso sí fue increíble. Eso fue increíble. Hace muchos años tenía ganas de hacerlo y tenía mucho miedo. Entonces, bueno, al final Cecilia, mi esposa, me convenció. Me dijo: no, vamos a hacerlo y vamos a hacerlo juntos. Listo. Más como buscando algo más espiritual, más como encontrarme, no sé. Fue, y fue un viaje tan intenso y tan increíble que lo recuerdo hoy, o sea, todo lo que me pasó lo recuerdo, todas las imágenes, todo lo que pasó ahí. Y no necesito Volver a hacer eso nunca en mi vida, ¿entiendes? Ya fue suficiente. Porque además lo hicimos bien en un lugar en Colombia, perdón. Nosotros mismos fuimos, cogimos los hongos el día anterior, comimos fruta y después tuvimos como una experiencia muy sana. A las 5 de la mañana me senté con Cecilia y una canasta de hongos y chocolate caliente. Y yo le preguntaba a la persona que estaba conmigo: ¿Cuántos hongos me como? Y yo: No, el hongo te va a decir cuántos. Y ok, comía uno, no sentía nada. Y en un momento como uno, empiezo a ver los brazos, mi brazo de todos los colores. Y yo, ay, ¿qué es esto? Y empieza este viaje introspectivo a lo más profundo de mí, no sé, digo que más allá de mi infancia, como al luto de mi mamá, yo creo. De ser algo alucinante, alucinante. Lloré muchísimo, llorábamos tanto, tanto llorábamos. Después de llorar mucho, empezamos como a un lugar súper tranquilo, de claridad. Y no sé, eso fue algo a lo que yo tenía miedo. Yo decía: no, no, qué miedo, yo de pronto hago esto. Estabas en un momento difícil, personalmente, claro, estaba en un momento de mucha, agobiadísimo, y de mucho cambio. Habíamos recién ido a tocar a Cuba, a La Habana, casi 8 días antes, y había nacido mi hijo Dante. Había como una cosa muy fuerte ahí. El show en La Habana había sido increíble, pero obviamente había sido muy criticado porque yo vivo en Miami y amo esa ciudad, pero ahí había habido mucho dolor alrededor de lo que ha sido Cuba y todo. Entonces entendía lo que estaba pasando, pero mi intención, nuestra intención, era ir y como que extender un puente a través de la música y la cultura. Bueno, total que claro, llego yo a Agosto Zongos Y para mí fue parte de mi proceso de sanación también. No creo que lo volvería a hacer, sinceramente no lo veo. Pero son cosas que siento que me sirven mucho. Y lo hice con Cecilia, entonces fue aún más poderoso.
Me ibas a contar sobre este álbum de covers.
Claro, entonces ese álbum de covers hace parte también de este proceso. Empiezo a trabajar con Sebastián Cris, un gran amigo mío. Productor argentino, y teníamos ganas de hacer este álbum de covers. Entonces, busca las canciones que a ti te guste, que escuchabas cuando estabas pequeño o joven. Empecé yo a hacer la lista: Los Visconti, Los Chalchaleros, Gardel, después el rock en español, Fito Páez, Juan Luis Guerra, Miguel Bosé. Toda la lista era como 26 canciones, de las cuales grabamos como 12, creo. Y cuando grabamos ese disco, yo digo, encuentro, entiendo como que es que este Este es mi sonido, ¿me entiendes? De aquí vengo, este es mi sonido. Grabar aquí con los músicos con los que yo toco orgánicamente, esto es lo que yo tengo que volver a hacer. Entonces ahí empieza. Después hago Fíjate Bien, perdón, hago Vida Cotidiana, que es el anterior a este álbum. También lo hice con Sebastián Cris, mi amigo. Después Sebastián se enferma y un día me dice: no puedo trabajar en tu próximo disco, o sea, en este nuevo. No puedo trabajar contigo porque tengo que estar pendiente de mi salud, pero te recomiendo a Nicolás Cotton. Entonces me pone en contacto con Nicolás Cotton, un chico argentino productor súper, súper, súper increíblemente talentoso, multiinstrumentista, un amor de persona. Y con él finalmente hago este álbum. Pero eso es una historia de muchos años de ir dándole vueltas a las cosas, porque ¿a dónde voy? ¿Cómo está mi energía? ¿Qué siento ahora? ¿Qué quiero buscar? Y ese es el camino.
La vida de un cantante es una vida pues muy movida, ¿no? Vuelos, conciertos, 70 en un año, lejos de la familia. Y parte de lo que me estás diciendo es que empezaste a tomar mejores decisiones sobre cómo conseguir este balance. Tengo varias preguntas alrededor de eso. ¿Cómo lo organizas? ¿Cómo decides qué sí hacer y qué no hacer? Y dónde marcas la raya en el piso?
Sí, yo creo que uno no puede llegar solo a ningún lado. Para mí el trabajo en equipo es supremamente importante y creo que he tenido la suerte de conocer gente increíble y brillante que está al lado, en la que yo confío y que me han acompañado. Mi hermano José, por ejemplo, que es una persona totalmente distinta a mí. Somos como el agua y el aceite. Si tú lo conoces, te das cuenta, él es totalmente diferente a mí. Yo soy irracional, él es muy racional. Él piensa en números, yo pienso en música, en notas, en poesía, en pintura. Yo no pienso en los números, pero él sí. Rafa Restrepo, que estudió música en Berklee, es mi manager y toca batería. Es músico, pero además está muy metido en el mundo del business. William Morris, por ejemplo, grandes amigos y socios de mi carrera durante 26 años. Warner Chappell, Pier Music, toda esta gente que ha estado como alrededor. Obviamente la compañía Jesús López y Universal Music. Como que siempre estamos en conexión con todos y como que pensamos que está bien hacerlo, esto vale la pena o no, yo lo quiero hacer, no, pero sabes que no es tan bueno porque esto y aquello, ok, vale, listo, no, yo lo quiero hacer, yo lo quiero hacer, ok, va, hagámoslo, me sale mal y te lo dije, entonces como que uno va aprendiendo, error a cierto, pero la verdad es que confío mucho y también el feeling, lo que yo siento es muy importante.
Eres un papá que, si bien no estuviste muy presente cuando estaban creciendo tus hijos, y es algo que has mencionado, te hubiera gustado ser más, hoy estás muy involucrado en la vida, ¿no? Y tienes una vida de pareja de más de 25, 26 años. Ayer fue mi aniversario, yo cumplí 14 años de casado ayer. ¿Cómo organizas tu vida alrededor de tu familia? ¿Cómo les das el tiempo que no solo necesita la familia, sino que tú necesitas?
Sí, yo creo que durante esos primeros años, yo recuerdo cuando nació Luna, por ejemplo, nosotros vivíamos en Miami en un barrio que se llama Coral Gables, que es un barrio muy bonito, muy tranquilo, pero yo estaba de gira siempre, ¿entiendes? Yo llamaba todos los fines, sobre todo los fines de semana, me daba mucha angustia porque Karen estaba en la casa con Luna recién nacida sola y yo estaba, no sé, en cualquier país, ¿entiendes? Para mí esa cosa esa frustración de no poder estar ahí, de no cumplir como esa parte, me dolía mucho. Pero obviamente, claro, lo estoy haciendo por ellos, lo estoy haciendo por ellos, es parte de mi trabajo, yo estoy acá por ellos también. Y siento que hoy en día ellos han crecido, saben lo que yo hago, les encanta lo que yo hago, van a los conciertos, gozan. Como que hemos tenido muchas oportunidades de hablar sobre lo que pasó y por qué no estuve, cuando no estuve, y si Pasó esto, como que he tenido chance de hablarles y han entendido ya todo.
Ya no te lo reclaman.
No, cero, cero.
¿Te lo reclamaron en algún momento?
De alguna manera, no como mal, ¿me entiendes? Pero siempre preguntaban: papá, ¿cuándo vienes? O Luna, por ejemplo, estaba muy pequeñita y literal yo la iba a abrazar, ella pasaba de hecho y yo, y no me miraba. Yo me ponía muy triste. Yo decía: no puedo creer que esto me está pasando. Era muy duro, pero era Era la reacción natural, ¿entiendes? Como de un rechazo porque no estaba ahí. Tuvimos afortunadamente mucho tiempo de— no se recupera el tiempo, ¿me entiendes? Pero uno sí puede con mucho cariño y con calidad de tiempo, porque tampoco era que nunca estaba, no, yo sí estaba pues, pero no tanto como hubiera querido por la naturaleza de mi trabajo. Hoy en día somos íntimos amigos, somos la mejor relación, hablamos todo el tiempo. Ellos se van de viaje, yo me voy de viaje, ya todo está cool. Karen siempre ha sido una mujer que me da mucha fuerza para estar aquí, ¿me entiendes? Y creo que llevamos 26 años, y tú sabes, las relaciones también son bien difíciles. Nunca hemos estado, o sea, nunca hemos estado perfecto todo el tiempo. Hemos pasado por momentos maravillosos, por momentos súper oscuros, por momentos de confusión, de dudas, no sé cuánto. Pero hemos ido creciendo también y entendiendo nuestra relación y nuestros espacios, con dolor y con alegría, y con Con todo, nos vemos demasiado humanos ahí, como frágiles.
Regrésate 12 años, tal vez donde estoy yo a los 14 años. Yo también estoy viajando mucho por mi trabajo. ¿Qué me recomendarías a mí, alguien que trabaja mucho, que está tal vez ya pasando la década de casados? ¿Cuáles son las cosas que debería de yo poner atención para que mi vida familiar y sobre todo de pareja no—?
Yo, si pudiera regresar el tiempo, Yo te diría, o me diría, o le diría a la gente que trabaja demasiado que traten de tener un balance de alguna manera. Yo sé que es muy difícil porque a veces las circunstancias no te lo permiten, pero creo que trabajar demasiado está muy bien, pero también hay que tener un espacio para los hijos, para la esposa, para uno. Yo te diría que le dijeras a tus hijos: «¿Cuántos hijos tienes?» «Dos.» «Dos. Diles que los amas todos los días, por favor.» «Lo hago.» «Todos los días». Las veces que sean necesarias, 40, 50 veces, no sé. Yo siempre digo así todos los días y ellos todos los días me lo dicen y es como tan bonito eso. Pero sobre todo es como tener un balance. Uno a veces tiene que aprender a decir no también y darse un espacio para recargarse. Porque si yo hiciera, por ejemplo, 10 podcasts hoy, seguramente que el último podcast no va a estar bien, te lo garantizo, porque ya vas a estar cansado. Pueda repetir, no va a estar bien. Yo creo que por la calidad del trabajo también uno tiene que tener un poquito de control de eso, yo te diría. Y aprovechar el tiempo. Al final, la calidad es más importante que la cantidad. Y si vos estás en la casa pero sos una persona invisible ahí, ¿para qué estás ahí? Hay que estar, pero estar de verdad. Creo que de eso me siento muy feliz. Yo creo que siempre fui muy, siempre jugaba con ellos, O sea, les ponía la música, les trataba de enseñar la música, o sea, clases de pintura, de baile, de no sé cuánto, lo que podía, ¿me entiendes? Lo que podía hacer. Los llevaba al colegio cuando podía, los recogía del colegio cuando podía, todas esas cosas, como sentarse en la mesa a almorzar, a comer.
Hablabas hace un momento de tu concierto en Cuba y hubo algo de backlash, ¿no? Hoy sé que tú No, no, no es una cosa que haces todos los días, pero tienes tus opiniones como cualquier persona. ¿Cómo navegas un mundo que está tan polarizado el día de hoy?
Sí, yo creo que aprendí con golpes y con también entender un poco más cómo funcionaba las redes sociales y el algoritmo y todo esto, porque yo antes hacía mis opiniones pensando que podía tener una discusión con alguien objetiva, pero no es imposible, ¿me entiendes? No existe eso. Y yo no lo sabía, pero me di cuenta con los años y con la cantidad de insultos que me escribían ahí. Era como muy fuerte. Aprendí que yo realmente no, yo no quiero que mi música divida a la gente. Una cosa es si no te gusta mi música y por cualquier razón, eso es súper normal y respetable, Pero cuando estas cosas políticas entran a jugar, la gente te empieza como a percibir como un tipo de persona que piensa y que tiene ciertas ideas, ¿entiendes? Y no, a mí no. O sea, yo puedo tener amigos que son de ultraderecha, amigos radicales de izquierda, y comparto con todos ellos. Y hay cosas que tenemos más cosas en común que las que no tenemos, ¿entiendes? Y como que entendí que el sentido común para mí es algo mucho más importante que cualquier cosa. Y después veo como Colombia está polarizada, Estados Unidos está polarizada, México está polarizado, todos los países por donde he pasado están en el mismo lugar. Y como que me gusta la política como para entender más qué está pasando, y porque me gusta, me gusta leer, me gusta entender el comportamiento de las personas. Pero después, cuando ya vas a cómo funciona todo eso, es muy complejo, y ahora con la tecnología mucho más. Entonces, simplemente No tengo que compartir lo que, todo lo que piense sobre eso. Simplemente es mi música, lo que yo quiero compartir, y esa parte con la gente. Y si yo algún día tengo la necesidad de hacer una canción que tenga que ver con eso, obviamente la voy a hacer, pero porque yo siento que ese es el momento de hacerla.
Tu mamá, que lamento mucho su pérdida, gracias, te decía que hay que tener la actitud de que todo está empezando. Háblame de eso.
Sí, mi mamá me decía, bueno, y siempre me decía, mi hijo, por favor no te pongas a hablar de política, nunca vas a ganar esa pelea, nunca. Nunca me decía siempre eso, pero siempre me decía eso, me decía que cualquier día es la gran oportunidad de tu vida y no sabes cuál es ese día. ¿Cuál es ese día? Yo no sé cuál es, pero hay que estar siempre ahí trabajando. Y un día estaba ahí contándole alguna de mis penas, no sé qué me estaba pasando, cualquier cosa. Me decía: «Mijo, pero la vida es un ratico, aproveche la vida, la vida es un ratico, es un poquito». Y yo quedé como que— Otro día me dijo, es más, el 11 de septiembre, ese día, ese día terrible, 2001, estábamos en Los Ángeles y ese día eran los Grammy, mis primeros Grammy, mis primeros Grammy. Imagínate, yo estaba, no lo podía creer, era guau, los primeros Grammy, yo nunca el sueño americano. Aquí estoy en los Grammy, voy a cantar, tengo 7 nominaciones, increíble. A las 7:30 de la mañana me llama a mi habitación mi manager de ese momento, me dice: prende CNN, prende las noticias. Yo prendo esa vaina, hermano, y veo esta imagen terrible. Entonces, bueno, conmoción en el hotel. Yo estaba con mi mamá, mi hermana, mi novia Cecilia en ese momento. Y mi manager. Y en directo vemos lo que pasa con la segunda torre, y yo empiezo a pensar cómo en este día, que era supuestamente mi día más importante, pasa esto. Y mi mamá, de la nada, así me dice: mi hijo, este día era tu día más importante hasta hoy, pero de aquí en adelante vas a tener muchos, perdón, vas a tener muchos días importantes en tu vida. Y yo la miro y yo como que tiene toda la razón. O sea, como esas cosas que ella nunca hablaba mucho, pero cuando lo hablaba era como una sabiduría de los años. Yo no sé, era muy hermoso. Siempre fue muy importante para mí en todo este camino. Mira que te la mencioné desde el principio. Y obviamente mi papá también. Lo que pasa que mi papá falleció mucho antes de que yo comenzara como mi carrera.
Tú cumpliste 50 hace par de años, ¿no? Porque ahorita has logrado lo que mucha gente ni siquiera podría soñar. ¿Qué descubres de ti después de lograr todas estas cimas? Para muchos, los 40 o los 50 son un momento de evaluación. No sé si te dio crisis de los 50.
Claro, claro, me dio, me dio los 40, me dio los 50, pero en particular me pasó algo muy loco. Y te lo trato de resumir lo más lo más rápido que pueda. Hace un año y medio, hace un año por ahí, me monté en un avión de Medellín a Miami. Me siento en la silla, al lado mío se sienta un americano gigante, casi 2 metros. La gente entraba al avión y él veía que todo el mundo me saludaba, me saludaba, me saludaba. Juanes, ¿cómo estás? No sé qué. Llegamos a Medellín, obviamente. Entonces, al rato empezamos a hablar. Me dice que quién eres tú, porque todo el mundo te saluda, la gente te quiere. ¿Quién eres tú? Entonces yo le digo: no, yo soy músico, soy de Colombia. Le mostré mi Instagram, le mostré mi Spotify, mis redes sociales para que él viera pues mi música y eso. OK, OK, googleame, me dice. Yo lo googleo y era como un banquero, un tipo de creo que de Boston o Chicago, no sé. Entonces yo le muestro fotos de mis hijos, de mi esposa, de todo, de mi carrera. Pasamos viendo las redes sociales y me dice: ¿Y tú tienes 52 años? Me dice: 51. Me dice: ¿En Nahuatl? Y ahora qué. Y te lo juro, hermano, que ese tipo que no me conocía me hizo esa pregunta y yo me quedé como, what, es verdad, ahora qué hago. Y empiezo como a darme cuenta que sí, que todo eso que ha pasado ha sido impresionante, pero que todavía puedo tener quizá mucho tiempo por delante, o no, pero quiero sentir qué quiero hacer, o algo más. Entonces me he puesto como en eso, o sea, como hacer mucha más música de la que hacía normalmente, hacer varios proyectos de música. Y no solamente eso, sino como estar muy curioso de la vida y muy agradecido. O sea, trato en lo posible, aunque o sea pasen cosas difíciles a veces, de estar agradecido y estar como, ok, ok, hoy es un gran día para hacer algo increíble. Sigo pensando lo mismo, como puede ser un gran día para hacer algo maravilloso. No sé con qué me voy a encontrar, no sé qué me va a pasar en el aeropuerto, en algún lugar, algo, algo va a pasar. Y yo estoy seguro que eso va a pasar. Y esa fe y esa constante, digamos, imaginar que algo va a llegar me mantiene como con un propósito. Porque el propósito en mi vida, yo veo la vida sin propósito y digo, Dios mío, no, no, no. A veces encuentro muchas personas que no tienen en cuenta el propósito y creo que eso es bien complicado. Hay que buscar la manera de que eso llegue lo más antes posible.
¿Cómo describirías el tuyo? Y sí, yo creo que hay mucha gente que no lo encuentra y eso los hunde en depresión también. Sí, sí, sí.
Bueno, yo siento que, ¿cómo defino mi propósito? Mi propósito ha sido desde que yo tenía muy corta edad, y es expresarme a través de la música, es conectarme con la gente a través de las canciones y sentirme feliz yo con lo que hago cuando toco la guitarra y cuando canto. Esa constante búsqueda de la canción y estar como creando siempre me genera algo increíble, una angustia, pero es algo que me gusta. Mi propósito es ese. Si te dijera mi propósito es ser feliz, no, tampoco, porque ahora entiendo que la felicidad tampoco existe como un estado único y constante. Uno nunca es feliz del todo, ¿me entiendes? Uno pasa por momentos incluso en un minuto o en 2 horas o en una hora de la rabia, la tristeza, de la angustia a la alegría, la alegría, la, o sea, entiendes. Creo que uno como ser humano es bien complejo y tratar de balancear todo eso podría ser la felicidad.
Y cuando dices trata de encontrar tu propósito lo antes posible, ¿cómo se hace eso?
Eso es algo que también, claro, primero es como lo hace como más conceptualmente, ¿me entiendes? Pero es como cerrar los ojos, escuchar tu voz interna y ¿Qué es lo que te gusta? O sea, ¿qué es lo que te gusta? ¿Qué es lo que te gusta hacer de verdad? ¿Qué serías capaz de aguantar vos por mucho tiempo haciendo sin aburrirte o cansarte? Yo creo que eso básicamente es como la manera de ir encontrando las respuestas. Como cuando vas a diseñar y tenés como una tabla, como el mood, que pones colores, texturas, fotos de inspiración, pues, como qué es lo que realmente te gusta. Si vos puedes aguantar en las buenas y en las malas haciendo eso, ese es tu propósito. Yo creo, yo creo que es eso. Porque volvemos a lo del dinero, por ejemplo, mucha gente piensa: no, es que yo tengo que hacer esto porque tengo que vivir. No, no sé, ¿me entiendes? Puedes ser zapatero, como dice la canción de Dionisio Díaz, pero puedes ser el mejor zapatero y puede ser súper exitoso. Y puede haber un doctor que es mediocre y fracasa y Tampoco. Entonces no sé, no sé, creo que tiene que ver como con la sensibilidad de poder encontrar esa voz interior que te diga: es que a mí lo que me gusta es esto. No, pero es que la sociedad te dice esto y la familia te dice esto, pero vos realmente, ¿qué quieres hacer? No, yo quiero hacer es esto. Pues entonces hay que hacer eso, ¿sí me entiendes? Como la historia de Walt Disney, cuando el tipo comenzaba su carrera con esos dibujos, con Mickey Mouse. Está loco, hermano. No, no, no, es que yo quiero hacer animado, yo quiero. Nadie le creía. Entonces no sé, son como muchas formas de los futbolistas, hermano. Después pensar, no, vamos a dejar de jugar fútbol. No, pero ¿cómo así? No, no, no, yo voy a jugar fútbol todos los días detrás de un balón. Eso es muy, eso para mí es heroico, ¿me entiendes? Es como, qué decisión tan fuerte dedicarte a, no sé, a ser plomero. Bueno, pues el mejor plomero en ese momento te va a ir muy bien, excelentemente bien. Exactamente. Entonces no sé, creo que por ahí va la cosa. Encontrar la pasión en lo que haces.
Con la edad y la experiencia viene la madurez y puedes entender bien quién eres, o mejor quién eres, te puedes hacer mejor amigo tuyo. Pero este personaje Juan es que, si bien es como te decían en tu casa, y Juan Esteban siguen siendo dos personas diferentes, o ya es la misma, tiene que haber dos personas diferentes.
No, yo creo que Pues yo creo que cada uno de nosotros como ser humano, como seres humanos, tenemos demasiadas personalidades, ¿me entiendes? Yo no creo que uno— yo puedo ser supremamente superficial en algún momento y al rato puedo irme en lo más profundo de lo trascendental o espiritual, ¿me entiendes? Y de repente quiero ir al gimnasio, pero también quiero leer y meditar, yo qué sé, no sé. Yo creo que uno tiene muchas facetas en la vida. No puedes ser una sola persona todo el tiempo. Yo creo que eso no existe. Tenemos una, o sea, la humanidad y la naturaleza del ser humano y la mente es algo hermoso y brillante, ¿sí me entiendes? Yo creo que nosotros no usamos ni el 5% de la capacidad, yo no sé, creo yo. Entonces sí siento que volviendo al álbum y al concepto del álbum de Juan Esteban, siento que Juan Esteban envuelve a Juanes, por así decirlo, y que es como ese caleidoscopio de de emociones, de sentimientos, de músicas que me gustan, de personalidades, ¿entienden? No sé, me gusta eso. Como cuando vas a escuchar música, ¿en qué mood estás? No sé, chill, chill, o quieres reggaetón, o quieres metal, o quieres Caribe, cualquier cosa. Depende del momento, uno tiene como ese, ¿cierto? Y hay una esencia que sí creo que es la misma, que es la que conecta con eso de la infancia que te digo, con tu familia, con tus Con la moral que aprendiste en la casa y con el colegio, la oportunidad que tuviste de trabajar o no, y después la sabiduría que se consigue con la vida y la experiencia y los golpes y todo.
Entonces este nuevo disco, Juan, es tema que te van a conocer, o te vamos a conocer de una manera más completa, dirías, más multifacética en un mismo álbum.
Sí, yo creo que sí. Este álbum tiene Todo lo que, todos los álbumes anteriores y toda mi vida de alguna forma está como en este álbum también. Entonces tú vas a escuchar cosas de antes, pero vas a entender que es como diferente de alguna manera. Y es muy personal. Hay canciones que hablan de nostalgia, de pérdidas, de esto del propósito. De eso hay una canción en el álbum que se llama Nada que perder, y justamente hablo del propósito. Porque el hecho de que yo tenga un propósito No significa que no a veces sienta que lo he perdido o que no lo siento, ¿entiendes? Entonces, o que yo también, a pesar de trabajar en la música y amar eso, a veces me pregunto: ¿será que tiene sentido? ¿Será que voy a seguir cuánto tiempo en esto? ¿Será que sí? ¿Será que no? ¿Será que es normal? Y al otro día me despierto y no, como: ¿estás loco? No, no, no, claro que sí. Entonces voy como eso. Entonces tiene muchos como elementos. Hay una canción, A Mi Madre, también que Tiene que ver más como el agradecimiento y la celebración de su vida y todo lo que significó para mí. Y así por el estilo, canciones como La Carta, donde hablo sobre esta a veces necesidad de andar buscando respuestas afuera. La de La Vuelta al Mundo, buscando el gran tesoro y regreso a mi casa y me di cuenta que estaba ahí en la casa al lado mío y yo lo estaba viendo. Cosas así, ¿me entiendes? Como reflexiones de de estos años y esta vida, y de lo imperfectos que somos como humanos.
Hablas mucho, y lo has mencionado varias veces hoy, de la salud mental, la importancia de cuidarte y de mantenerte centrado. ¿Qué prácticas diarias tienes alrededor de esto?
Sí, bueno, yo sufría, he sufrido de la depresión desde que tenía, o bueno, me empecé a dar cuenta ahora, no sé, desde que tenía 14 o 15 años. La música obviamente fue una salvación para mí y ahí encontré una energía y una fuerza que yo no tenía. Pero siempre era eso, entraba uno en bajones rarísimos y no entendía por qué, qué me pasaba. Pero claro, hace 30, 40 años hablar de eso, pues no había la menor posibilidad de que hablar de eso. Y me pasó algo muy loco. Que tiene que ver con todo lo que hemos hablado durante la charla. Pero lo que hace, sin, 3, 4 años escribí un post en Instagram y puse todo lo que yo sentía por lo que llevaba vivido relacionado como con la, con el propósito, con la depresión, con ese imaginario que nos creamos a través de la vida, a través del marketing también, de todo lo que consumimos y vemos en lo que pensamos es felicidad, pero que cuando lo tenemos ya nos damos cuenta que ahí no está la felicidad tampoco, sino un vacío inmenso. Y toda la sociedad como exigiéndote demasiado constantemente. Y yo, y ese post lo puse, bueno, eso increíble, todo el mundo me respondía y me decía, yo decía, uy, qué loco, entonces yo no soy de los únicos que sufren, mucha gente sufre esto. Afortunadamente en los años últimos se ha hablado como mucho más del tema, yo creo que eso es una parte importantísima de poderlo compartir. Con la familia, con los amigos, cada vez es mucho más abierta la conversación y entender que es una enfermedad, ¿me entiendes? Que no es una conexión de tu cerebro, que químicamente no te funciona. Me ayuda mucho. Mira lo que te voy a decir, es muy loco, pero el ejercicio me ayuda de una manera, hermano, increíble. Yo todos los días trato lo posible de hacer ejercicio. ¿Qué haces? Hago un poquito de todo, hago bicicleta, Camino. Yo antes corría muchísimo, pero tuve cirugía de rodilla de tanto correr. Entonces, para evitar otra lesión de estas, pues hago bicicleta, camino y hago pesas, y salto en el lazo suavecito. Pero todos los días trato de hacer. Y cuando yo al gimnasio por la mañana, siempre digo como: Dios mío, gracias. Siempre casi que me doy la bendición después de que termino, ¿entendés? Gracias. Me da como una energía extra para el resto del día y como que aclara mi mente. Yo me despierto muy, muy temprano en la mañana, muy temprano, 5:30, 6 o antes. Y lo primero que hago es, no sé, como dar las gracias. A veces puedo meditar y me quedo en silencio y respiro, a veces no, y simplemente pongo a escribir o a tocar la guitarra inmediatamente. Pero siento que, creo que pedir ayuda es lo más importante. Y la verdad es que yo tenía varias terapias y empezaba como entender más porque he tenido lo que he tenido y de dónde viene todo eso. Y quizás no se cure nunca, pero quizás lo puedo manejar mucho, mucho mejor que antes. Seguro lo puedo manejar mucho mejor que antes.
Como papá quiero pedirte un consejo, porque sé que tus hijos también son bastante musicales. Y yo tengo un hijo que no ve más allá de la música. Nació con unas baquetas de batería en la mano y toca la guitarra y toca el bajo. Tiene 11 años. Súper. Él ve la Matrix musical. Así experimenta el mundo. Y he tratado de hacer lo que te he oído decir a ti, que les das las herramientas. Y por eso tiene todos los instrumentos y ha tomado algunas clases. ¿En qué momento, cómo lo puedo ayudar a, uno, encaminar ese talento? Y dos, pues tal vez a vivir una vida no tan dura como la que tú tuviste.
Sí, bueno, yo creo que, mira, a ver, ¿qué haría yo, por ejemplo, si pudiera regresar el tiempo con mis hijos? Lo primero que haría es no darles el teléfono tan rápido como se los di, eso seguro. Creo que el teléfono y todas las redes sociales muy temprano en la vida no son buen consejo para nadie, ni siquiera para nosotros adultos. Ellos serían por ahí, ¿qué sería? Es que no me acuerdo. 9 años, 10 años, sino que claro, en el colegio lo que pasaba es que todas las mamás, todos los niños tenían. Entonces no, que es para saber dónde están y no sé qué. Y uno como que va, ah, bueno, claro. Y en ese momento, te hablo ya hace 10 años literal, pues no se veía mal, no se veía tan mal como hoy se ve. Pero si pudieras regresar el tiempo, evitar y aplazar lo que más puedas, darles ese tipo de cosas, que todo sea instrumentos musicales o pintura o arte. ¿Y en qué momento darle ese empujón? Yo lo que hacía al principio era que les ponía mucha música y los presionaba mucho, pero no de mal presionarlos, sino como que vamos a tocar, vamos a cantar, vamos a aprender esto, no sé qué. Les enseñaba los acordes, estaban en clases de todo, y de repente como que dijeron no, no, papá, yo no quiero ahorita cantar, no quiero ahorita, no quiero, no quiero, no quiero. Entonces como que rechazaban eso que yo tanto les hacía presión. Entonces Hablando con la psicóloga me decía: "No los molestes más, déjalos tranquilos, que ellos vayan decidiendo. Ellos eventualmente van a volver porque como ellos nacen así, como tú dices, nacen viendo esto en su casa, para ellos esa es su realidad". Y efectivamente eso pasó. Me da mucha alegría porque Paloma volvió a cantar y a tocar el piano. Luna siempre está muy metida en la música, aunque no necesariamente sea cantante profesional, cantar hermoso, le gusta más el como el behind the scenes de la música, de la industria. Ha hecho como algunos cursos de verano en Universal Music y en William Morris, y tiene como ese mundo ya más empresarial, digamos. Y Dante toca la guitarra, canta hermoso, pero él cantaba desde que estaba muy pequeño, se bloqueó como unos años, y ahora está otra vez ahí. Y estoy feliz porque ya como que me di cuenta que los dejé de presionar y ellos volvieron a la música, aunque no se dediquen a la música. Creo que la manera como la música desarrolla tu cerebro, sobre todo en los primeros años de vida, es la primera infancia, yo creo que es una locura, es maravilloso.
¿Y en qué momento darles, no sé, instrucción más profesional o exponerlos a algún—?
Sí, me he dado cuenta que, por ejemplo, Dante quiere tocar canciones, él quiere aprenderse las canciones y cantarlas y tocarlas. Cuando yo trato de decirle el acorde mayor o menor o la escala, no sé qué, no, no, papá, no, yo quiero es cantar y tocar, me dice así. Y siento que eso tiene mucho que ver, porque una vez que aprendes a tocar la guitarra son como capas que vas viendo así. Entonces cuando ya sabes la canción y todos los acordes, ahora automáticamente vas a decir, ah, ok, entonces ¿por qué este acorde funciona así? Y porque acá, y yo creo que ellos van como encontrando. Más sin embargo, yo siempre les digo ¿Cuántas notas musicales hay? ¿Cuántas notas? 12, gordo. Te he dicho que 12 notas musicales, gordo. 12, no, 12. Yo siempre le voy diciendo cosas, pero muy como jugando ahí, ¿me entiendes? No les pongo mucha presión porque eventualmente llega un momento en su adolescencia donde todo hace clic y dicen, ok, o me dedico a esto de verdad y quiero aprender y entenderlo, o simplemente es un hobby y voy a estudiar otra cosa.
Y ahí estamos. Sé que te tienes que ir, tienes varios vuelos a través de esta vida del rockstar. Cuéntame un poco qué te emociona. Traes una gira a todos Estados Unidos, América Latina, el nuevo disco. ¿Qué te emociona en los próximos 12 meses?
Eso me emociona mucho. Me emociona poder viajar por el mundo y tocar. Me emociona que hoy tocamos en Guadalajara y me despierto, abro mis ojos y yo digo: Dios mío, qué maravilla, hoy voy a cantar, que eso para mí es increíble. Me emociona mucho encarar esta nueva gira con este nuevo álbum. Llevar las canciones a todos estos lugares. Vamos a estar de gira, vamos a sacar aquí en México Guadalajara, Monterrey, aquí en el Bío Latino y en San Luis Potosí. Vamos a ir a Centroamérica, Costa Rica, vamos el verano a Europa y vamos a estar todo el verano allí. Después vamos a Estados Unidos, hace una gira larguísima en los Estados Unidos y terminamos en Colombia en noviembre. Eso me hace mucha ilusión, me tiene muy feliz, y siempre hoy haciendo música nueva, componiendo cosas nuevas todo el tiempo. Es como que no puedo parar, es algo que—
este proyecto secreto de metal que tiene, bueno, ya no es tan secreto.
Sí, eso me tiene muy emocionado porque hace parte también de lo que soy como músico. Vengo trabajando hace 4 años en esto, literal, hace 4 años vengo trabajando en esto, muy por los lados, cuando tengo tiempo, que primero tenía que componer las canciones, que es lo que más tiempo me quitaba, porque hacer esta música es como más compleja, ¿me entiendes? No es como que una o dos partes, es como que un rompecabezas, pues como yo lo percibo. Después de que compuse las canciones, empecé a grabar. Antes de componerlas necesitaba un concepto, ¿cómo la voy a componer? Si voy a hacer un disco de metal, no quiero hacer un disco de metal por hacer un disco de metal, quiero que tenga algún concepto que me conecte. Y encontré ese concepto y a partir de ahí empecé a hacer la composición y a grabar. Grabamos la batería, las percusiones, las guitarras, todas grabamos, los bajos. Y en ese momento lo que me queda es grabar las voces. Ya tengo las letras, por eso está casi ahí. Y me hace mucha, mucha ilusión eso también.
¿Iba a ser un disco?
Iba a ser un disco, sí, un disco. ¿Bajo tu mismo nombre? Posiblemente, no lo sé, pero Pero creo que algo va a pasar con ese disco que me encanta.
Oye, ¿vas a ir a ver a Metallica al Sphere o no?
No sé, yo tengo un chat con todos mis amigos metaleros de Medellín, de amigos de toda la vida, que siempre todos ahí que vamos a ir, que vamos a ir, vamos a ver si lo logramos. Ojalá, ojalá, me encantaría. Lo que pasa es que siento que ir ahí, no sé, yo quiero verlos a ellos. No sé si ahí todo es un poco como muy cool, ¿me entiendes? Pero no sé, yo quiero es como verlos a ellos.
Oye, Juanes, y para cerrar, si pudieras escribir un mensaje en el cielo para que millones de personas lo vieran, ¿qué dirías?
Qué belleza es. No sé, no sé, pronto perdónate, quédate a ti mismo, acéptate, y quizás así también puedes dar esa energía a los demás.
Increíble mensaje, la verdad es que qué bonita plática.
Gracias por tu tiempo, eres un crack, Juanes.
La música es increíble. Si te contara yo los buenos momentos que he pasado escuchándote. Gracias por estar hoy aquí. ¿Dónde puede la gente saber más de la gira, del disco?
Sí, bueno, yo creo que las redes sociales. Sí, Juanes Oficial en Facebook y @Juanes en TikTok y en Instagram. Y si quieren saber quién es el otro que está ahí detrás de todo eso, llama a Teban, está en TikTok también, que ese es otro personaje.
Y ahí estamos. Pues muchísimas gracias por estar aquí.
En YouTube, en todo, en toda parte. Algo que quieras agregar. No, agradecerte, hermano, por la invitación. Muchísimas gracias por la charla y nada, muy feliz de estar aquí. Éxito en Guadalajara. Encantado, gracias, papá. Muchas gracias por escuchar este episodio.
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