Enrique Olvera quit his job in Chicago to return to Mexico and open Pujol. Early days were brutal: few customers came, anxiety set high, and a partnership deal fell through. He learned that failure taught him how to succeed.
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A través del fracaso encontramos el éxito. El hecho de que no había tanta gente en Puyol nos hizo. Nos hacía pensar todos los días que estamos siendo mal. Todos los días teníamos como esta costumbre de decir que estamos siendo mal porque no llega la gente. Te viniste a México y pusiste un restaurante. ¿Qué estabas pensando? Nada, justo. No, no estaba pensando, o sea, fue una oportunidad que se me presentó y la tomé. Sabía que quería volver a México, llevaba cuatro años fuera y extrañaba mucho mi familia, a mis amigos, extrañaba mucho México. En Estados Unidos, digamos que mi carrera profes sentía bien, pero yo no soy de ahí, me gusta ir, pero yo tengo muy claro que mi base es aquí, entonces más bien tenía ganas de volver. Un amigo de mi papá tenía un local en La Condesa, me dijo que si me latía poner un restaurante con él. Le dije que sí, renuncié al trabajo que tenía en Chicago, me regresé a México. Al final ese proyecto no se dio. Calculó mal al billete o se le acabó el billete, Quién sabe qué pasó, que me dijo no, pues no se va a poder armar. Yo ya estaba en México y dije voy a intentar armar otra vez un.