Monólogo de Jorge Vallejo sobre los desafíos personales y financieros de abrir su propio restaurante (Quintonil): planificación de menús, variabilidad de clientes, financiamiento con ahorros y préstamos familiares, y decisiones de pareja para lanzar el proyecto.
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El día uno nos volvimos locos o se llegó demasiada gente, no calculé bien la cantidad de comida que tenía que hacer. Al día siguiente nos preparamos hasta los dientes y no se paró ni una persona, porque no es como que tus, tus familiares y tus amigos vayan a comer diario. A ver, el presupuesto era limitado, pero queremos hacer las cosas bien. Veníamos de Puyol, bueno, yo ya venía del San Reyes, había estado en Noma, en Copenhague, ya como en cosas post cruceros. Me casé con Ale y tomamos la decisión de que era lo lógico los dos, pues en la industria era lo el paso lógico para nosotros poner un restaurante propio. Entonces tomamos la decisión de bueno, ¿Cómo lo vamos a poner? Nuestra expectativa era pues poner un restaurante pues de un presupuesto que ya estaba tenemos 10 pesos, pues ahora hay que hacer un restaurante de 10 pesos. Financias te con ahorros una parte, pues lo que traíamos en la bolsa leyó y luego mi suegro nos favor de prestarnos otra. Nos fuimos un día en coche a Austin, a un outlet, a comprar platos.