La Historia de TANYA MOSS #391

In this episode of Cracks Podcast, host Oso Trava interviews Mexican jewelry designer and entrepreneur Tania Moss, founder of the eponymous brand that has been active for over three decades. The conversation covers Tania’s early experiences of bullying and how they forged her self‑belief, the evolution of her brand and the symbolic butterfly motif, and the challenges of building a personal‑name business. She recounts major crises – the 70 % revenue loss after Hurricane Wilma and the near‑shutdown during COVID‑19 – and explains how she reinvented the company through live‑shopping, TV sales, and international shows. Tania discusses the interplay of her marriage and partnership with her husband Eddie, the importance of clear role division, and the personal growth required after a colleague told her “the problem is you.” She shares her approach to leadership, decision‑making, pricing, market loyalty, and creativity, as well as her stance on not using AI for a graduation speech. The interview also touches on her fears (death, loss), therapy, and the message she wants to leave for listeners: “busca el cómo sí.” The episode ends with practical advice for entrepreneurs and links to Tania’s social media and online boutique.
Chapters
¿Te acuerdas el momento en el que alguien se atrevió a decirte, Tania, aquí el problema eres tú?
Uy, sí hiciste tu tarea. Me molestaban, me bulleaban y yo no tenía la capacidad de contestar para defenderme. Me decía: no tienen idea a quién están molestando. No sabía cómo iba a ser, nada más sabía que yo tenía el talento de hacer algo muy, muy grande.
La pérdida del 70% de los ingresos de la empresa por el huracán Wilma.
Se destrozó. Todo. De la caja fuerte salieron tortugas. En ese momento la gente ya no iba a Cozumel. La gente no quería venir a una zona de destrozo. Mi récord de ventas en un día lo hice ahí. Pues la estábamos rompiendo. Fue increíble. De un día a otro perder el flujo total de nuestro negocio.
¿Es más difícil, Tania, construir una marca por 30 años o quererla seguir construyendo después de 30 años? Es Tania, es una de las diseñadoras de joyería más reconocidas en México y la creadora de una marca que durante más de 3 décadas ha convertido objetos en símbolos, recuerdos y formas de identidad.
Y les hablo a mis hermanas y les digo: no tengo ni en qué caerme muerta. Armamos en show y la gente seguía expresando el amor por mis piezas.
Venta por televisión como en los noventas.
¡Cañón! La gente se mantiene 3 horas conectada, te lo juro, y es padrísimo porque estoy contando historias y estoy diciendo: no, es que miren esta pieza y es increíble. Ese fue de mis regalos de COVID.
¿Qué aprendes del consumidor?
Que no es muy leal. Cuando hay mucha más oferta tienes que trabajarlo 5 veces más duro para que te sigan tomando en cuenta, que es muy exigente y que te va a— ¿Qué voy a haber dejado cuando ya no esté? Quiero pensar que esta marca me va a sobrevivir y que va a representar México y que va a representar lo que somos hoy en día.
Hola y bienvenidos a un nuevo episodio de Cracks Podcast. Yo soy Oso Trava y entrevisto cada semana a las mentes más brillantes para dejarte algo único y práctico que puedas usar en tu vida diaria. Si eres empresario o empresaria y quieres crecer tu negocio como nadie más te puede ayudar a hacerlo, tienes que ser parte de Cracks Business School. Es el proyecto más grande que yo tengo, es Eres mi comunidad de mentoría y todas las semanas te voy a sentar con alguno de los mejores expertos que hay en negocios en México, los mismos que yo uso para crecer mis empresas, desde legal, ventas, recursos humanos, inteligencia artificial y lo que se te pueda imaginar. Además, todos los meses tendrás una sesión de mentoría conmigo y tenemos un evento presencial al que solo los miembros están invitados. No te quedes fuera. Si quieres ser parte y crecer tu negocio, habla con alguien de mi equipo en Krax Business .mx. Hoy tengo como invitada nada más y nada menos que a Tania Moss. La puedes encontrar en Instagram como @taniamossdesignadora. Hoy Tania y yo exploramos lo que cuesta ponerle tu nombre a una empresa, aprender a separar tu valor personal de los resultados del negocio, dirigir cuando todos esperan que tengas las respuestas, y seguir creando después de que el éxito deja de sentirse nuevo. Hoy Tania y yo hablamos de liderazgo, familia, ambición, dinero, errores, y de la mujer que existe detrás de la empresa llamada Tania Moss. Espero que disfrutes de esta gran plática de emprendimiento con Tania Moss. Tania, bienvenida a Cracks Podcast.
Mil gracias, estoy muy contenta de estar aquí contigo.
Tania, una de las historias de emprendimiento mexicano femenino más, pues, más sonadas de 30 años ya. Conocemos a mucha gente en común. Todo mundo te admira y ciertamente eres una inspiración para muchos de nosotros emprendedores. Y algo que supe hace poco es que algo que a mí me motiva mucho y espero que me toque hacerlo algún día, diste el discurso de graduación de la carrera de tu hijo en el TEC. Y para mí, dar un discurso de graduación se me hace que es de las responsabilidades más grandes que te pueden dar.
100%.
Cuéntame cómo organizas el discurso de graduación, no solo de una carrera, de tu hijo.
Es que mira, estuvo muy interesante porque de hecho estaba yo en Estados Unidos preparando una venta, que es una plataforma en donde vendes en vivo. Entonces estaba yo ahí en eso y de repente me entra un correo a mi celular con copia a mi hijo en donde me están invitando a dar ese discurso. Entonces, en mi cabeza es: ah, pues sí, va a ser un discurso más, seguro van a haber unas 10 personas más. Y le hablo inmediatamente a mi hijo y le pregunto: ¿tú qué opinas? Y en ese momento agarra y me dice: pues, okay. Pero luego, ya después platicando con él, Agarra y dice: «Híjole, ma, no sé, déjame pensarlo.» Ok. Inmediatamente mi hija y mi esposo saltaron: «¿Cómo crees que no vas a tener ese honor? O sea, ¿no te das cuenta?» Y para eso yo ya hablo con la persona que me escribió y me dijo: «No, no, no son 10 personas ni 8 personas dando, es una persona y eres tú.» Es una hiperventilación en ese momento porque dices: «¿Qué voy a decir? ¿Cómo voy a decir a algo que no haga que mi hijo se avergüence de mí y diga, o sea, no sé qué dijiste. Entonces bueno, pues ya que él accedió y dijo, ok, está bien, sí estoy dispuesto a escucharte y a decir ahí que eres mi mamá, entonces fue todo una serie de ver varios discursos de ver varios discursos que se han dado, que me hicieran sentido, que se unieran a mí. O sea, escuché los de varios diseñadores porque también quise, ¿cómo puedo decir algo diferente? Y a la hora, bueno, me apoyé con gente que sabe, que sabe hacer discursos.
¿Quién te ayudó?
Una persona que quiero mucho, que trabaja con alguien que conoces bien, Caro de de Jorge Rosas. Él me ayudó, ella me ayudó mucho y también me ayudó, bueno, empecé yo a formarlo y también empecé, mi hija empezó a ayudarme un poquito y una gran amiga, una muy, muy, muy amiga, Paula Santilli de PepsiCo, bueno, ex PepsiCo ahora, que también lo leyó y me lo mató muchas veces.
Y es cuáles son estos mensajes que a ver, lo que le digas, tal vez a ver, cuando somos jóvenes nos estamos graduando, de repente lo que nos dicen nos entra por un oído y nos sale por el otro. Pero hay speeches que sí se te marcan y está el famoso Stay Hungry, Stay Foolish de Steve Jobs. Sí, en mi commencement speech de Stanford fue Oprah Winfrey la que habló. Y hay cosas que vienen de alguien con— a veces el mensajero pesa, ¿no? Y tú eras ese mensajero. ¿Cuáles eran tus 2 o 3 líneas o mensajes que querías dejarle a esa generación?
Pues decidí agarrar el concepto de la mariposa que ha representado mi marca durante todos estos años para ir dirigiendo todas esas ideas de evolución, de crecimiento, de transformación, y así alinearlas a mi propia carrera. Y alinearlas hacia lo que yo deseaba para ellos. Entonces conectó muy padre en ese momento.
¿Qué sentiste cuando acabaste el discurso?
Ay, maravilloso que ya se acabó. Y en ese momento, ya sabes, me temblaba, me temblaban las piernas, pero ya empiezas a dar los reconocimientos, los diplomas, etcétera. Y la gente se me acercaba y me decía: me tocó muchísimo, me encantó, me fascinó. Y en ese momento me sentí la reina del universo. Y sobre todo, sobre todo, te voy a decir, cuando subió Alan y recibió, y ya no me aguanté porque ya estaba yo, o sea, pues tenía toda la audiencia enfrente de mí. Entonces agarré el certificado de él, su diploma, y empecé a brincar y a decir: este es mi hijo. Estuvo padrísimo, pero me sentí, sentí un compromiso muy grande porque era como que, ¿cómo le voy a decir a la gente? Y sobre todo que en la mañana había estado otro speaker muy importante que da muy buenos pitches. Que, ¿cómo puedo? No es competir, sino, ¿cómo puedo ser alguien que deja una huella? Y me encantó porque sí usé historias personales, sí usé. Además, es los tiempos, no te puedes pasar de 10 minutos. Entonces lo que quieras decir lo tienes que apretar en esos 10 minutos. Entonces fue un reto muy, muy padre. Lo reescribí tranquilamente como 7 veces. Fue muy bonito.
¿Usaste inteligencia artificial para algo?
Absolutamente no.
¿Por qué no?
Porque en esta ocasión quería que saliera de mí al 100%. O sea, me apoyé más en esa opinión de mi hija, que ya había vivido por ahí, de la gente que me aprecia, para poder dar ese mensaje. Sí creo que la inteligencia artificial es fabulosa y te aliviana la vida. Pero este quería que saliera 100% de mí.
Estás en el presidio o en el podio dando el discurso de graduación de una de las mejores universidades de México, está tu hijo presente, y te regresas pues décadas a cuando tal vez tú eras una niña en primaria que está siendo buleada y ves todo lo que ha transcurrido. Cuéntame, ¿quién era esa niña que tal vez se imaginaba, tal vez no, lo que iba a construir en la vida que se aproximaba?
No se imaginaba para nada, pero no cayó de gratis, en el sentido de que cuando, cuando sí me molestaban, me bulleaban, y yo no tenía la capacidad de contestar para defenderme, adentro de mí me decía: "No tienen idea a quién están molestando, no tienen idea". Lo acabé volteando y usando para construir una personalidad mucho más resiliente, mucho más fuerte. Pero en ese momento no sabía cómo iba a ser, nada más sabía que yo tenía el talento de hacer algo muy, muy grande. Y eso es justamente lo que me sacó adelante con esas buleadas.
¿Qué te decías a ti misma? Además de que no te— ¿Cómo construiste esa autoestima? Porque ser buleado es duro.
Sí, te destroza bastante. Yo creo que construí eso en una situación de estar muy, muy sola conmigo mucho tiempo, estar muy pegada con los libros. O sea, en ese momento mi lugar favorito para estar era la biblioteca. Dentro de ese entorno lo que sí tenía era amigas, y esas amigas siguen presentes, siguen en mi vida. Entonces todo, todo eso me fue como que ayudando a decir: todo aquí me va a servir para crecer. ¿Qué más? Tenía mi perro, mi perrita, una Doberman Pinscher, que era mi adoración, se llamaba Chiquis, y que yo llegaba a la casa y me encerraba con ella y me ponía a platicar con el perro. Suena como un poco, puede ser patético, pero el tener ese entorno de cariño y de amor Y también llegaba yo a una casa con dos hermanas maravillosas y con una mamá fuera de serie. Y luego con la exigencia de mi papá de, de tienes que demostrar lo fregón que eres y tienes que demostrar las mejores calificaciones y tienes que demostrar todo lo que eres. Entonces tenía esos dobles sentimientos.
Dices que se te exigía o se te orillaba a demostrar lo fregona que eras, pero también vivías en un entorno en el que lo que se esperaba de ti profesionalmente no era mucho.
Absolutamente.
Para ser una gran esposa.
Exacto.
¿Cómo compaginabas estas dos ideas? La mujer que se empezaba a forjar dentro de ti, a los 14 años le dices a tus amigas que vas a ser famosa y no sabes ni de qué, ni cómo, ni por qué. Y un entorno que parece estarte limitando y dirigiendo hacia otro lado por completo.
Porque mi, mi plática personal era: tú tienes otra vida, tú tienes otro futuro y tú vas a poder lograrlo. No entiendo bien qué es lo que hizo que yo tuviera eso, ¿me entiendes? Esa se generaba en los sueños de decir cómo me veía yo a mí. Me veía yo viajando, me veía yo dueña del mundo y del universo. Me veía yo dueña de mis decisiones. Y sí entendía que el entorno que se me estaba ofreciendo era diferente, pero sabía que no era para mí. Entonces sí pasaba muy, muy chistoso que durante la adolescencia mi mamá de plano decía: no, esta nunca se va a casar, o sea, esta no va a jalar por ese camino.
¿Fue difícil ir en contra de esta convención cultural?
Fue difícil para mí, no para hacia afuera. Fue difícil porque, porque adentro de ti quieres sentir que vas a encontrar una persona con quien vayas a poder compartir ese proyecto de vida siempre. O sea, y te puedes imaginar que pues hay esa persona, pero la oferta que se me presentaba Nada más no era la que yo quería. Entonces era muy frustrante y me equivoqué muchas veces, hasta una que de plano me dejó de que de tan poca autoestima que yo dije yo valgo más que esto.
Cuéntame esa historia.
Yo tenía un, en esa búsqueda de encontrar una pareja y de encontrar un novio, y tenía yo como 20 años. Y de veras sentías como que, ¿por qué yo no? Estas ya se están casando, pero yo de plano nada más no. Entonces ahí voy y conozco a un chico de Colombia y pues lo doy todo y me usan completamente. Sí, para llevar. El chavo estaba estudiando aquí en México y no tenía ni siquiera coche. Entonces pues yo iba desde el club de golf Bellavista hasta Avenida Universidad, cruzo toda la ciudad para andarlo llevando y trayendo, etcétera, llevando a sus amigos, así dejando que me hagan todo. Y yo no recibía ese cariño de regreso. Y literal fue un domingo que estábamos ahí en su casa pasando la tarde De repente digo: yo valgo más que esto. Algo adentro de mí me pegó y me dijo: no, es no más si no jalan contigo en tu proyecto de vida. Así me paré, le dije: te ven una buena vida, este es el último momento que me ves en tu vida. Y me salí. Me acuerdo que me senté en el coche afuera. Aparte tembló ese día. Y dije: nunca, nunca más con alguien que no se une a mi proyecto de vida. Nunca más con alguien que me quite tanta energía que él sea el que importe más. Si tengo que estar sola, voy a estar sola, no pasa nada. No es cierto, no tenía yo 20. Equivocación. Tenía yo 22. Entonces, pues, muchas de mis amigas ya se habían casado. Pero, pero simple y sencillamente era nunca más por este, por esta baja autoestima. Yo valgo más que eso.
¿Cuándo fue, o recuerdas que fue la primera vez que alguien más vio en ti eso que tú también veías dentro de ti?
Definitivamente fue, fue mi esposo. Definitivamente.
Ni siquiera antes en un entorno profesional.
Sí, sí, sí. Yo decido, después de un año fuera de México, regreso. O sea, la decisión en ese momento era: ¿qué vas a estudiar? Yo pensaba que iba a ser diseñadora de modas, simple y sencillamente. A la hora de decidir, la oferta de diseño de modas aquí en México era nula, y dije: si quiero estudiar diseño de modas, me tengo que ir a París. Y no sé si estoy lista para dejar de ver a mi familia para siempre. Entonces ahí decido entrar a Diseño Gráfico, hago un examen de lejos, entro perfecto a la universidad y todo mi amor y cariño familiar, al segundo semestre ya es como que ya, ya, ya estuve, ahora ya quiero salir y hacer otra cosa. Y entonces Empiezo a averiguar qué opciones de intercambio estudiantil había. Hoy en día suena muy común lo del intercambio. En ese momento era, y en diseño gráfico, como que, ¿cómo crees? De ninguna manera. Entonces aplico, me aceptan, me voy con el director de la carrera de ese entonces, ya falleció, se llamaba Raúl Torres Maya, y de veras una persona visionaria increíble. Que dijo: "OK, está bien, si tú vas y aprendes computación para diseño gráfico y me regresas a montar todo el departamento de computación para diseño gráfico en la Ibero, yo te apoyo y te revalido prácticamente todo lo que estudies allá". Él es la primera persona que logró ver eso en mí, porque a la hora que yo llegué y ya había yo aplicado, ya estaba yo aceptada, Cuando presento esto en la cena de la casa, me dice mi papá: de ninguna manera, uno se va de maestría. Y yo: no, pues ya está, si tú no me vas a dar el dinero, lo voy a conseguir. Y pues mis abuelos me súper apoyaron, y ahí fue en donde ya me fui a EE.UU., que de 6 meses se convirtió a un año, y me cambió la vida y me cambió la carrera.
Quiero hablar de este símbolo. Lo traes en el anillo y lo traes en muchos lugares. Esta mariposa lo traes en tu collar y ya por muchas décadas ha sido el símbolo de Tania Moss. Surge de una fobia tuya. O sea, tú tenías miedo a las mariposas. ¿De dónde venía ese miedo y qué se siente convertirlo en tu estandarte?
Pues ese miedo venía de que yo vivía en un lugar donde había mucho campo Y los insectos me ponían muy nerviosa y me daban mucha cosa, mucho, mucho asco. Y entonces se metían las mariposas a la casa, y sobre todo de esas grandotas grises, cafés, grandes y tremendas palomillas. Sí, sí, sí. Y esas me congelaban, me daban muchísimo miedo. Entonces yo me acuerdo de cuando las veía de repente ahí en la sala, yo las señalaba y decía Así me quedaba congelada. Pero realmente la mariposa no es como que entonces dije esto me daba miedo o ahora lo voy a usar. No, para nada fue así. Fue en un proceso en donde yo ya estaba aprendiendo a modelar joyería en 3D y a ser dueña 100% del proceso creativo, porque antes te sentabas con un joyero y le decías qué es lo que querías. Aunque yo había aprendido en el taller, no era mi plan de vida sentarme y martillar y hacer yo. O sea, yo estaba diseñando y yo tenía esa visión de cómo se hace. Me sentaba, explicaba, etcétera. Entonces, cuando empiezo a ser más dueña de este proceso, lo, la primera pieza que sale de mí es esta mariposa totalmente abstracta, totalmente orgánica. En donde para mí lo que significó en ese momento es: aquí hay algo que dice algo, dice una cosa, pero tú la tienes que interpretar, tú la tienes que hacer tuya, porque está tan abstracta que la tienes que entender. Y entonces eso es lo que me pegó, eso es exactamente lo que entendí, que una cosa es lo que yo entiendo y otra cosa es lo que tú entiendes, como como espectador. Y el unir esos dos mensajes y esas dos ideas son lo que hace la magia, y eso es lo que hace totalmente el storytelling dentro de cualquier momento importante. Entonces tomé esa mariposa y la empecé a utilizar en diseños. La hice, la corté, la armé Y entonces digamos que ya, ya para eso ya tenía yo tiendas. Entonces si tenía yo, por ejemplo, algo que no se vendía y estaba atorado, le poníamos la mariposa. ¿Y qué pasaba? Se vendía. Entonces la misma vida me fue diciendo: este es tu icono, esto es lo que te representa. Y ahí fue cuando hubo un trabajo de rediseño de imagen Y todo el trabajo nos llevó a decir: este es el icono que nos representa.
Y una vez que tienes eso viendo hacia atrás, ¿no te habla, no te enseña algo del miedo?
Te enseña que el miedo es tu mejor aliado en ocasiones. Te enseña que el miedo tienes que abrazarlo. No sé, o sea, han pasado muchas situaciones en toda mi vida en donde el miedo es protagonista. Y siempre me recuerdo de ese momento para fortalecerme y para entender que esos miedos nos pueden abrir otras puertas. Sí, definitivamente pienso que los miedos te van presentando una parte muy distinta de quién eres. Y está en ti que siempre tienes varios caminos que seguir. Está en ti el cómo lo vas agarrando y el cómo lo interpretas. Y para mí es esos miedos, es una constante recordatorio de cómo tú puedes hacerlos que trabajen contigo.
¿Hay algún miedo que aún no has podido transformar?
Nunca lo transformaré. Y ese es el miedo a la muerte de la gente cercana a mí. O sea, ya me tocó vivir la pérdida de mis papás, un poco más temprano de lo que debería de haber sido. Entonces, la idea de no tener junto a mí a mis hijos o a mi esposo, ese es el miedo que más me paraliza. Todo lo demás, te lo juro, Oso, todo lo demás lo puedo sacar adelante.
Y este miedo de perderlos, ¿no te hace actuar de una forma diferente? Tal vez más presente, tal vez más abierta, tal vez más perdonadora, mucho más, pero un gran trabajo de terapia, un gran trabajo de terapia alrededor de eso.
Y sí, un gran trabajo de buscar aprovechar esos momentos y hacerlos más presentes, 100%.
Eres alguien que ha tomado terapia mucho tiempo, no tanto tiempo.
Fíjate que cuando, regresando a esa historia de nunca vas a encontrar pareja, mi Mi hija nunca se va a casar. Mi mamá me mandó a terapia, ok. Todavía me acuerdo, para ver si sí te casabas, ok. O sea, es que, es que para ella era muy importante y para mí era como que es, o sea, si me pasaba, me pasaba como parte de mi vida, o sea, pero no estaba ni peleada ni no peleada con eso, nada más que pues ahí nada más sentía yo que yo le daba la vuelta a a todas las personas que se sentaban conmigo. Pero hace como unos 4 años, vamos a pensar, 4 años, tuve un momento en donde ya la presión que estaba yo sintiendo de afuera, de todas las cosas que me estaban llenando de preocupaciones, etcétera, y también traía yo mucho roce con mi hija, mucho, mucho roce con mi hija. Entonces sí busqué, tuve una persona que me empujó y me dio el contacto de una terapeuta. Y yo dije, o sea, ahí lo tenía guardado hasta que llegó un momento, una tarde, que dije ya lo voy a hacer, ya. Y esos son nuestros miedos, porque justamente no, no sé, tú tomas terapia.
No actualmente, pero sí he tomado.
Uno de los miedos más grandes es las cosas que voy a querer dejar en el momento que estoy enfrentándome a mí y conociendo una parte de mí. ¿Qué voy a decidir dejar y qué voy a decidir tomar para mí? Ese era un miedo terrible y me salió bien. No dejé nada importante en el camino.
En un escenario en el que no te salía también, ¿qué es lo que te hubieras pedido a ti misma dejar? ¿Qué te daba miedo encontrar y decir, bueno, esto ya no es para mí?
Que mi matrimonio ya no fuera para mí. Eso es el terror. O sea, digo, estamos hablando no nada más de un matrimonio, estamos hablando de un socio que lleva también 27 años trabajando conmigo. ¿Y qué si en el camino encontraba yo que ya no éramos el uno para el otro? Eso me aterrorizaba.
La ignorancia es felicidad.
Totalmente. Bueno, o sea, creo que eso lo he cargado de eso de la ignorancia es felicidad, lo he cargado desde mi día 1. O sea, totalmente, porque con la ignorancia te lanzas a hacer cosas impensables. Entonces te enfrentas a cosas que no sabes cómo van a salir, pero pues la ignorancia te lleva a decir: pues va a salir bien. Y en ese momento sí, pues sí fue un encuentro muy, muy grueso porque fue el encontrarme con esa niña. O sea, fue un trabajo de retomar a esa niña boleada. De visualizarla, de platicar con ella, de platicar con mis papás ya fallecidos, y de encontrar cómo lograr traer más lo importante y lo presente a mi vida en este momento.
¿Dónde hoy trazarías la línea entre lo que te da y lo que te quita la ignorancia? Dijiste, bueno, no saber lo que no sabes, te da valor y te atreves a hacer cosas que si tuvieras más información tal vez no sabrías. No saber lo que no sabes entonces te permite mantenerte en un matrimonio que tal vez no te está haciendo feliz, y entonces extiendes tal vez un sufrimiento tácito por mucho tiempo. ¿Dónde está la línea entre lo que el poder de la información y el poder de la ignorancia?
O sea, más bien te voy a ejemplificar con la vida, con la vida laboral. Pero si hoy supiera todas, o sea, más bien, si hace 20 años supiera todas las dificultades que iba a tener, toda la competencia que iba a haber en el mercado, todas las, los altibajos que iba yo a sufrir, seguramente hubiera dicho yo no quiero esto, yo quiero una vida más tranquila y ya. Entonces la ignorancia de no saber, no sé, que te pueden meter dinero a la empresa, cosas que no he hecho yo y que simple y sencillamente he seguido adelante con el mejor conocimiento que tenemos, y que tenemos hablo de mi socio yo, porque si es una empresa, esas cosas son las que la ignorancia te van llenando de emoción, de energía, y te borran esa línea. Porque si sabes mucho, te quedas paralizado. Ahora, pues un matrimonio, ya yendo de regreso a eso, un matrimonio es un volado. O sea, puede irte bien o puede irte mal, aunque creas que te va a ir bien. En mi caso, cuando yo conozco a Eddie, lo que yo veo es un gran ser humano. Y ahí digo, con una persona que tiene estos valores sí quiero estar, con una persona que me respeta, que me admira, que saca lo mejor de mí. Sí quiero estar, pero pues ese miedo de la terapia, pues cuando ya llevas muchos años con una persona y tienes hijos y los dolores de cabeza de saldré adelante, no saldré adelante, pues sí, sí te pueden enfrentar los miedos de decir sí o no.
Empieza a construir esta empresa que trae tu nombre y yo creo que ese es uno de los de los vínculos más grandes que puede haber de un emprendedor, que de por sí el emprendedor se vincula mucho con su empresa y mucha parte de su identidad está ligada al éxito. Aquí está tu nombre. ¿Cuándo empezaste a sentir que tu nombre tal vez ya no te pertenecía por completo?
Como en el décimo año, yo podría decir.
¿Y qué fue lo que te hizo sentir eso?
Pues ya había suficientes puntos de venta, suficientes tiendas, suficientes cosas pasando alrededor de mi nombre. Y sí fue una decisión muy consciente, porque la hago al hacer mi tesis, de ponerle Tania Mosso a mi marca y pasar todo lo de darla de alta, etcétera. El momento en el que de repente ya la gente está hablando de Tania Moss, pero ya no estaban hablando de mí. En ese momento ya te separas, o sea, totalmente no lo sientes. Sí sientes personal cualquier cosa, sobre todo cuando no es positiva de Tania Moss, o sea, bueno, y cuando es positiva, pues claro que te sientes el rey del mundo. Pero son esos momentos en donde simple y sencillamente separas totalmente quién es la persona, quién es la persona que está adentro y lo que representa una marca.
¿Y alguna vez sientes que has tenido que esconder quién es la persona para proteger la marca?
No, no. No, siento que siempre he tomado decisiones, más bien acordes congruentes y coherentes con qué sale de mi boca y qué sale de mis acciones, para que entonces todo mi entorno sea eso, coherente, congruente, y Tania y Tania Moss puedan hablar de de un mismo mensaje. Pero no, nunca siento que he dejado nada en la mesa, digamos. O sea, nunca siento que he dejado de hacer algo. Sí, creativamente tienes otros caminos. O sea, hay veces como diseñadora dices, híjole, y si estaría diseñando en oro y diamantes, ¿qué sería? Y entonces, ¿sería yo una diamantera y una joyera? O sea, te cuestionas los distintos caminos. Y si diseñara ropa, y todo, todo eso. Pero al fin y al cabo creo que siempre he sido muy constante y muy consistente con quién soy y con quién quiere hablar sobre esta marca.
Hablemos un poquito de creatividad, porque ciertamente tú empiezas, o tú tal vez tienes una inclinación creativa, intereses creativos que van hacia un lado, y el mercado te pide la mariposa y te pide lo mismo que has hecho una y otra y otra vez. ¿Dónde, dónde se marca el fin entre la perseverancia y la necedad? No, oye, yo creo que este es el futuro de la marca, yo creo que esta es una colección que vale la pena defender, yo creo que esta es una tendencia que tenemos que empujar y en la que tenemos que liderar. ¿Y dónde aceptas que te equivocaste y que el mercado siempre tiene la razón?
El mercado sí, sí dice, o sea, son juntas muy fuertes porque cuando yo traigo algo en mente y esta es la inspiración de la que quiero hablar y esta es la colección que quiero crear y cómo lo quiero hacer, son varios procesos. Primero, bueno, tengo que desarrollarla y lo que pasa en mi cabeza es que yo ya la veo terminada. Antes de ni siquiera dibujar, yo ya la veo en mi cabeza hecha. Entonces bueno, ya pásala a blanco y negro, exprésala, etcétera. Llega con un equipo, tengo que presentarle al equipo comercial y a toda la gente que está involucrada con eso. Y hay veces pues la respuesta es no, eso no va a jalar. Y hay veces es pues me monto en mi macho, y otras veces es está bien, tienen ustedes razón, vámonos por otro camino, vamos por lo que el mercado está pidiendo y me la guardo para la siguiente. Pero ahí se van quedando, ahí se van quedando las ideas, ahí se van quedando los desarrollos.
¿Qué métrica te dice si algo va a funcionar o no? Porque sobre todo en un proceso de conceptualización pues son ideas, ¿no? Y el gusto se rompe en géneros y tal vez algo te gusta a ti que a mí no, y ninguno de los dos podría tener la razón. ¿Cómo defines si es algo que vale la pena perseguir cuando estás hablando de algo tan abstracto como la belleza?
Pues más bien es de veras lo que me dice mi estómago. O sea, honesta y humildemente te puedo decir que no soy dueña de lo bonito, pero sí creo que tengo una propuesta limpia muy buena para identificarse, que tiene una historia, que te puedes enamorar de la joyería fácilmente. Pero pues sí, te puedes equivocar, o sea, te puedes equivocar tremendamente.
¿Cuándo fue la última vez que los números corrigieron tu intuición?
Ok, esta colección que tengo aquí conmigo, que es la de flores, Esta colección a mí me fascina, me raya, pero al principio tardó mucho en levantar, tardó mucho. Y yo me la pongo y la gente me dice: se te ve increíble, está fuera de serie. Pero a la hora de la tienda no se vende tan fácil, hasta que ya arrancó, como que tardó. Y hay veces, hay veces cosas, no sé, estas mariposas salieron inmediatamente, desde el día 1 se empezaron a vender. Pero otras veces, simple y sencillamente, tengo que hablar de otra cosa. Tengo que hablar de otro tema que me haga, que me toque el corazón, que me emocione, que me llene de energía. Pero no siempre tengo que hablar de la mariposa, porque además hay gente que no se va a identificar con la mariposa, pero sí se va a identificar con mi estilo de diseño, con mi marca, con todo el storytelling que hay detrás. Entonces es muy, es muy interesante. Otras veces, bueno, piezas que son mis favoritas nada más no la hacen. Y bueno, pues de la muestra no salieron. Y luego me la pongo yo y la gente me dice: ¡Qué increíble! Sí, qué bueno. O sea, nunca vio la luz, pero está muy padre.
En 30 años ciertamente has tenido muchos éxitos, periodos de expansión, periodos de contracción, periodos de éxito y periodos de crisis. Es muy conocida esta historia de la pérdida del 70% de los ingresos de la empresa por el huracán Wilma. Cuéntame cómo vives ese momento. Me estabas diciendo que estabas en camino, estaba llegando a Ecuador, a las Galápagos, a un viaje que llevabas planeando años.
Sí, nosotros, digo, para darte ese concepto, o sea, a ver, cuando abres una tienda afuera, ok, cuando nosotros estábamos aquí localizados, abrimos una tienda en Polanco, vamos a lanzarnos a ver qué tal, etcétera, y empezamos poco a poco a crecer, etcétera, nos ofrecen una tienda en Cozumel. ¿Qué dices cuando eres una persona que bucea? OK, o sea, voy a estar buceando todo el tiempo y el resto del tiempo trabajo. OK, no, nada muy lejos de la realidad. Entonces, al principio de esa historia, primero, el primer año estábamos en un local que de veras no llevaba nadie, no vendíamos un peso. Y yo había llegado con un segundo bebé de brazos de 3 meses a abrir una tienda. Fue una serie de hacer las preguntas correctas, estar en contacto con la gente correcta y entender el mercado para poder hablar con los representantes de los barcos y que los barcos dijeran sabes que tu propuesta es increíble, es muy auténtica, es muy mexicana, queremos promover tu propuesta en nuestros barcos.
Te piden comisión.
Sí, sí, de gratis nadie, nadie, nada. Sí, sí, y tienes que trabajarle un montón porque además cuando yo estaba en Cozumel, porque iba y venía, iba y venía muchísimo, cuando yo estaba Entonces promovían fuertísimo que yo estaba en la tienda. Entonces tenía yo un tráfico y una barbaridad de gente viniendo a conocerme y viniendo a conocer la propuesta, y tenía un equipo de trabajo increíble. Entonces, bueno, pues la estábamos rompiendo. O sea, yo me acuerdo que mi récord de ventas en un día lo hice ahí, fue increíble. Te sentías dueño del mundo cuando alguien decide sacar, no sé, $3,000, $5,000 y comprarse una pieza de tu colección. Salió de mi cabeza. La gente está dispuesta a gastar ese dinero para enamorarse y para vivir con mis piezas. Y bueno, y las historias que la gente me decía, como esos momentos también implicaban un momento muy especial de la vida de la otra persona que decide comprarse algo. Bueno, pues todo iba caminando en orden y bonito, y entonces estábamos como buenos buzos avanzados planeando un viaje. Es un concepto que se llama Live Aboard, que quiere decir vive adentro del barco. Entonces es una semana en donde vas y buceas y tienes más o menos 5 buceos diarios. De 3 a 5, los que tú quieras hacer, porque es libre. Y entonces pues planea, lo tienes que planear con un año de anticipación, si no es que con más. Pues empieza a llegar un huracán cuando estábamos en el aeropuerto de la Ciudad de México, y estamos viendo cómo empieza a acercarse el huracán, lo ves en tu celular, etcétera. Y dices, no, no, no puede ser, no se va a desviar. Porque justo en el verano, esto fue más o menos en octubre, en el verano habíamos tenido otro huracán. Y sí, sí le pegó muy duro a la isla, no nos pegó a nosotros. Entonces no, no pegó en la zona comercial, pegó más hacia el sur. Entonces pues en ese momento nos lanzamos, nos subimos al avión. No, no será como que me lo cambian para semana que entra, no. Y me acuerdo la llamada del teléfono satelital en donde mi esposo habla con una de nuestras colaboradoras y nos dice: se destrozó todo, literal. Cuando él ya le tocó ir, de la caja fuerte salieron tortugas. Ok, te prometo, o sea, ese no es el problema. El problema, ¿por qué? Porque estás asegurado lo recuperas, pero lo que pierdes es el negocio. En ese momento la gente ya no fue, ya no iba a Cozumel. Los barcos, pues, por más que te querían promover, etcétera, primero, durante varios meses no pararon, y segundo, la gente no quería venir a una zona de destrozo. Piensa, cuando piensa en el 86, cuando se destrozó México, Nadie quería venir a México, o sea, era algo terrible. Pues eso nos pasó, eso nos pasó de repente, de un día a otro, perder el flujo total de nuestro negocio. Y nos obligó a entender: o nos reinventamos, o esto vale gorro. Y para mí no era una opción. Que todo el proyecto de vida que yo tenía se desapareciera. No era opción.
¿Qué es lo que no se dice de esos siguientes meses? ¿Cómo lo viviste ya en términos del negocio? Decides cerrar Cozumel y hacerte chiquita, pero regresar a tus raíces. ¿Cómo lo vives? ¿Cómo tomas decisiones en un momento pues tan duro?
Creo que lo que más, lo que más te ayuda es saber que la gente que cree en ti, que está junto a ti, no te va a abandonar, y que te dice: estamos dispuestos a empezar de nuevo. Todo lo ves negro, todo lo ves negro, no hay manera. O sea, lo que te digan, sientes que de todas maneras ya no ves por dónde. Entonces Pues te encuentras siendo un poco negativo y te choca lo negativo que eres, pero no sabes de dónde sacarlo. ¿Te acuerdas de esa caricatura donde el pato Lucas traía su nubecita? Esa era yo, ok, me llovía todo el tiempo. Entonces esos momentos se sienten como que, como que, ¿de dónde me agarro? Y empiezo a ver qué otras opciones hay para mentorearme, para aprender de más gente, para sacar adelante esto. Y empiezo a pedir ayuda. La primera ayuda que pedí es a mis hermanas, ok. Yo sabía que yo tenía un muy buen público de Estados Unidos, porque de ahí venía todos los cruceros. Entonces yo sabía que le gustaba mi trabajo a la gente, y les hablo a mis hermanas y les digo: no tengo ni en qué caerme muerta, o sea, de veras está esto tremendamente mal, pues puedo hacer un show en sus casas, vamos a hacer. Ellas no viven en México, entonces armamos en equipo un show que, o sea, donde Cada una invitó, una vive en Washington, otra vive en Nueva York, cada una invitó a todas sus amigas, a todo su entorno y me lancé para allá a hacer presentación de la joyería. También empecé a pensar qué otras formas, donde presentaba en diferentes lugares de Estados Unidos, shows en Las Vegas, etcétera. Pero esos shows en especial con mis hermanas sí fueron muy, muy definidores, porque en ese momento mucha gente llegó y la gente seguía expresando el amor por mis piezas y la emoción. Entonces para mí era como que, ok, se cayó esto, pero no se va a caer, o sea, voy a salir adelante. Y por otro lado también tenía yo a mi socio comercial, que es el Palacio de Hierro, que tuve una persona que, que Siempre le voy a agradecer su lugar de ángel en donde nos dijo: mete personas que atiendan en tu espacio. Y era como que el huevo o la gallina, porque son momentos en donde dices: pero no tengo dinero, ¿cómo pago un sueldo en una vitrinita o en dos vitrinitas en este Palacio de Hierro? ¿De dónde? Cree en mí, por favor. Cree en ti.
Que antes la tenía el personal del palacio.
La tenía del personal de palacio y tú nada más ibas y checabas cómo estaba y checabas los inventarios, facturabas, se acabó. Ok, y entonces es darle atención a la gente, conviértete más customer-centric y conviértelo mucho más en sobre, sobre la experiencia. Pero fue una decisión muy difícil porque cuando no sabes de dónde sacar el dinero, dices: ¿A dónde le pongo eso? Y finalmente sí fuimos, sí fuimos por ahí, y sí hicimos, y sí marcó un antes y un después en nuestra historia con el Palacio de Hierro.
¿Eso crees que sigue vigente el día de hoy? ¿Tú crees que una marca que tiene una esquina en una tienda departamental, una presencia en una naquel de Walmart o de algún autoservicio, tener personal propio hace la diferencia porque cambia la experiencia?
Toda, toda, toda. Es alguien que está contando la historia. O sea, las las piezas o productos, o sea, de veras, ponle, ponle cualquiera de cualquier producto que se te ocurra, solito ya está contando una historia, es atractivo, tiene un empaque atractivo, es muy bonito. Pero si hay una persona que hace que también esa experiencia se vuelva mucho más emotiva, te oiga, te escuche, oiga tus dolores, Entonces va a encontrar ese punto de unión en donde solucionas esos dolores, digamos, por ponerlo de una forma como muy exagerada y muy profesional, pero solucionas esos dolores y tocas el corazón de la gente. Y la gente compra cuando realmente le tocan el corazón. Cualquier producto, cualquier, hasta el café que vas a comprar en el súper para servirte en tu casa, tiene que ser algo que por alguna forma conecte contigo. Si no conecta contigo, entonces no hay la magia. Y es como muy especial. Y sí, sí hay una persona que está dirigiendo y que te está escuchando Entonces la experiencia se vuelve mucho más plena. Ahora, hay gente, siendo mi esposo justamente uno de ellos, hay gente que no soporta que lo atiendan. A lo mejor tú eres uno de esos, no sé. A mí me encanta que me atiendan, pero es el saber que alguien va a estar para explicarte qué significó y por qué ese regalo va a hacer la diferencia y vas a quedar mejor que con lo que sea, mejor que con una taza. Eso hace toda la diferencia. Y además también las llenas, o sea, llenas a ese equipo de toda esa historia y todo ese know-how de cómo platicar esa historia.
Te repones de Vilma y pasan años. COVID te cierra la empresa prácticamente completa. ¿Cómo cambia tu relación con el riesgo después de dos crisis tan grandes?
O sea, simple y sencillamente te hace alguien mucho más fuerte. Sabes que si las cosas están difíciles vas a poder salir de nuevo, pero Pero definitivamente hay momentos en los que, en los que tu autoestima y la forma en la que crees en ti se van al piso. Y o sea, bueno, lo que yo hago muchas veces cuando estoy en esos momentos muy bajos es mirarme frente al espejo y de veras buscarla, buscar lo más profundo de mis ojos. Y repetirme constantemente: lo lograste, lo lograste, lo lograste, lo vas a volver a lograr. Pero cuesta mucho trabajo, de veras cuesta mucho trabajo, porque ya no sabes de dónde agarrarte, ya no sabes de dónde decir: no, a ver, esto sí, no, no, no, por acá. Ya no sabes cuántas cosas cuestionarte. Es mi estilo de diseño, es mi comunicación, son mis redes. Ah, porque aparte toma en cuenta que cuando yo empecé no había nada de esto, entonces he tenido que aprender a guamazos el cómo reinventarme. Entonces sí, definitivamente la palabra reinvención es una constante. No hay de otra. La palabra sí puedo es una constante.
Dijiste hace poco en una entrevista que en momentos de crisis el equipo te voltea a ver y cómo actúas tú define cómo reaccionan ellos. Y yo lo veo en mi casa con mis hijos. O sea, si ayer estaba, no servía la puerta del garage y yo como que traía prisa y no podíamos salir de la casa, y me alteré un poquito y ellos exponenciaron mi alterada 20 veces, no. Y después me molesto con ellos porque se alteran y yo soy el que está poniendo el ejemplo. ¿Dónde pones tú tu miedo? ¿Dónde pones tú tu incertidumbre? ¿Dónde pones tú tu pesimismo y tu baja autoestima cuando está ahí pero todos los demás están volteándote a ver?
Definitivamente se las expreso. He aprendido a expresar mis momentos difíciles, he aprendido a abrirme y a ser muy auténtica en ese sentido, de decir: esto está difícil, estoy necesitando de ti. Pedir amor y pedir ayuda. Y te lo juro que es difícil cuando te quieres poner en una situación en donde tú lo solucionas puedes todo. O sea, un emprendedor como de naturaleza, que no era lo que yo pensaba que estaba haciendo, pero sí es lo que hago. Un emprendedor piensa que soluciona todo, que tienes capacidad de solucionar, pero hay momentos en donde te tienes que quitar la camiseta y decir: soy toda tuya, ya no sé qué hacer. Dime tú qué hacer. Y ese equipo te da la fortaleza y te dicen vamos a hacer todo lo que tengamos que hacer para sacarlo adelante.
Estoy de tu lado con el tema de la vulnerabilidad, pero sí tengo una pregunta que creo que es muy difícil de contestar. ¿Cuánta vulnerabilidad puede compartir un líder antes de transmitir inseguridad?
Definitivamente la tienes que modular, definitivamente. Sí, porque no, tampoco quieres que te vean en el piso tirada llorando, no sé. O sea, afortunadamente la imagen que tengo de mí no es yo llorando, no, no es algo muy común. Es más, me hacen llorar cosas mucho más tontas, de las que, porque las difíciles, no sé qué coraza se me pone, se me endurece el cuerpo y lo saco adelante. Pero sí, sí demuestro que necesito de la gente, pero también tengo que sacar esa fortaleza que te estaba platicando, que pasa en el espejo de decir: no, a ver, a ver, voltea a ver todo lo que has hecho. Mamacita, no se hizo gratis, no se hizo solo. Entonces eres capaz y eres capaz de sacarlo adelante. Y luego tengo a mi grupo de fans, de fans, pero de fans de que son importantes para mí, que son literal mis hermanas, mis hijos, mis amigas. Que me recuerdan todo el tiempo y me dicen: ¿Qué no te das cuenta? A ver, despiértate, ¿qué no te das cuenta? Me apoyo mucho en ellas y entonces ya voy con mi equipo y les digo: no, no, vámonos. Y sí, han habido momentos muy fuertes y muy duros en la carrera.
¿Con quién te permites quitarte la capa y mostrarte tal y como es, sin guardarte, sin modular nada?
Con las que son como mis mejores amigas. Y sí, con mi esposo, a pesar de que también es tu socio. Pues sí, porque cuando yo estoy cayéndome, él tiene que levantarse, o sea, y cuando él está abajo, yo tengo, o sea, sí me es muy claro esa situación con socios en donde tienes que encontrar ese momento en donde cuando uno está muy abajo, no, no, tu lugar es diferente, tu lugar tiene que ser subir.
Y pues sí, yo creo que con ellos, con mis perros, quiero explorar más esa relación. Yo trabajo con mi esposo también y cada vez conozco a más parejas que trabajan con sus parejas. ¿Cómo se da la conversación? Porque bueno, entiendo que tú ya tenías la tienda. No sé si ya tenías tienda física o no, creo que sí. Y Eddie se queda sin chamba y empieza medio que ayudarte por voluntad propia.
Exacto, porque qué se iba a quedar en la casa a ver el tiempo pasar. Entonces él venía a la oficina conmigo y para eso estaba yo bastante embarazada, vale la pena decir, ya estaba yo a punto de ser mamá. Y entonces él se queda, es la crisis del 98, él se queda sin chamba y empieza a ordenar ciertas cosas. Yo por naturaleza soy tremendamente desordenada. Es más, veo tu oficina y se me hace así como se me cae la baba de lo deliciosamente ordenada que está.
Yo soy muy desordenado también.
Yo soy un, soy terrible, pero eso sí, dentro de mi desorden sé perfecto dónde no O sea, ¿dónde dejé qué? Te puedo decir perfecto, pero mi entorno es un relajo. Entonces él empieza, primero es la oficina. En ese momento la oficina que yo tenía era detrás de mi segunda tienda en San Ángel, la primera tienda que abro. El movimiento fue así como que, ¿qué es lo peor que puede pasar si abro una tienda? Ya tengo suficientes citas semanales, estoy yendo a casas a enseñar mi joyería, vamos a abrir una tienda. Y sí, sí fue un vamos porque ya estábamos casados y pues él apoyó el proyecto al 100%, inclusive cuando no, cuando él, parece que me estoy yendo pero no me estoy yendo, este, cuando él el dueño del local no quería rentarme el local por ser mujer y tener 26 años o 27. El que yo estuviera casada ayudó mucho porque me daba credibilidad. Entonces, entonces, en ese entonces ya teníamos nuestra segunda tienda en San Ángel, y todavía tengo los cuadernos de ese entonces de cómo yo le daba anticipos a los joyeros y como la relación que yo tenía con los joyeros. Y él empieza a ver esto y empieza, o sea, no, o sea, no, no, no, no es cierto, no puede ser lo que estás haciendo, ¿cómo que confianza? ¿Cómo que no? No, empezó a cuestionarme todo. Y lo que más me cuestionó es, no podemos seguir metidos en lo que era ese local. Vale la pena decirte que es el ejemplo perfecto de cómo no hacer las cosas, ok. Era un local en un segundo piso, detrás de una columna, que antes era una cafetería. El dueño pensaba que tenía oro molido, para nada. Pero la gente empezó a descubrirme y a ir y a ir y a ir. Y como era una cafetería, la cocineta era nuestra oficina, ok. Eso era lo que era en ese entonces mi segunda tienda. Entonces Eddie sí de plano agarra y dice: esto, esto no está bien. Y vale la pena decir que mi mamá también trabajaba conmigo. Entonces dice: vamos a cambiarnos a Polanco. Y mi tío era médico, ya falleció, pero era médico, y le propusimos compartir su consultorio con nosotros. Entonces era mitad de él, así pagamos mitad y mitad de renta. Imagínate un consultorio de otorrino, con un perro, con un joyero, o sea, soldando. O sea, realmente era algo muy particular.
Y en estos momentos iniciales de tu relación laboral, tu matrimonio llevaba poco tiempo, tienes una empresa con tu nombre. ¿Cómo evitas que se vuelva un tercero en discordia en esa relación?
Porque el entendido que tuvimos desde el día 1 al buscarnos como pareja fue un nivel de respeto y de mucha admiración por los proyectos de cada uno. Si me entiendes, era un proyecto de vida, no era un proyecto que iba a quitarle su espacio. Porque entonces así lo que pasó es que en cierto momento, cuando él está en procesos de entrevistas y ya lo van a ofertar, yo me acuerdo de esa llamada. Y te prometo, ya una panza de casi 9 meses, en donde le hablan y le dicen: tienes cita para tu oferta de trabajo. Y a las 2 horas me acuerdo esa llamada en donde él dice: saben qué, no gracias, me quedo a cuidar mi negocio. Ese es el día exacto en el que nos volvimos socios. No me acuerdo qué día fue, sí, más o menos los alrededores de fecha, porque fue un poquito antes de que naciera Galia. Entonces sí, definitivamente ese fue el momento en donde los dos dijimos: por esto sí vale la pena rifárselo, por el potencial, por lo que yo veo que se puede construir, por este valor de diseño y esta gran empresa, sí vale la pena rifársela.
Y después de 25 años trabajando juntos, creciendo esta empresa, altas y muy bajas, ¿qué reglas crees que son las que los han permitido funcionar bien como socios, pero también como pareja? ¿Cuáles son estas, no sé, sistemas operativos con los que trabajan, Edith?
Entender las fortalezas. O sea, cada uno tiene una fortaleza diferente, cada uno somos personas bien, bien distintas. Entonces, él, donde él es fuerte, normalmente yo soy débil, y él potencializa mis fortalezas y yo las suyas. Y entonces, donde, donde el socio o tu pareja, o como quieras llamarle, es, es el fuerte, tú te haces un paso para atrás porque él tiene la primicia en las decisiones. O sea, yo tengo la primicia en las decisiones de diseño, yo tengo la primicia en las decisiones de cómo venderle a un cliente corporativo, a un cliente importante, porque yo soy la persona de las relaciones. Pero él tiene la primicia en las decisiones financieras, en las decisiones operativas. Y luego ya es en conjunto, pero siempre respetando esas fortalezas y esas debilidades. Creo que eso en mi caso ha sido el lugar del éxito, y entender, no, no se paras, o sea, para nada se paras eso de que en la oficina se queda en la oficina. Eso sí no existe.
No sé si tú lo logras, pero yo no, o sea, El hecho de que las pláticas de oficina sucedan en la casa suceden, pero una plática de negocio tratamos que no invada la relación, es decir, un desacuerdo profesional.
Así, exacto, sí, totalmente no invade. Pero, ¿por qué? Porque si la otra persona es la de la fortaleza en eso no, tú te tienes que hacer para atrás. Y negociar, sí, pero llegar a un acuerdo en donde eso sea lo que brille.
¿Han tenido que sacrificar algo como pareja para que el proyecto no solo sobreviva, pero sea exitoso?
Pues sí, o sea, dos, o sea, hubiera sido muy, mucho más fácil tener dos entradas de dinero. O sea, hubiera sido un camino más fácil. Entonces aquí ni siquiera es opción que las cosas se pierdan. O sea, hay una opción, hay una situación personal de legado, de decir esto es lo que he construido durante toda mi vida, quiero sacarlo adelante, quiero levantarlo. Y otra es, o sea, no me voy a quedar en la calle porque esta es la entrada de esta familia, de aquí vivimos. Entonces sí, sí creo que eso, pues digamos que al decidir no tenerlo, son cosas que ganas y cosas que pierdes, pero pues pierdes un poco de seguridad financiera.
¿Y qué les ha dado el hecho de trabajar juntos?
¿Qué les da que no podrían haber tenido como pareja si no trabajaran Un entendimiento enorme, un respeto al otro gigantesco, una dependencia, no sé, esa no sé si ponerla en malo o bueno, pero porque, porque es muy lindo depender de alguien, pero es muy riesgoso depender de alguien en todo nivel emocional y económico. Pero, pero ese es admiración, ese respeto y esa construcción de proyecto y hacer parte de la familia siendo parte del proyecto es algo así invaluable, invaluable. No lo cambiaría si ahorita tuviera que volver a escribir mi historia, no lo cambiaría. Y me cae que de veras han habido momentos en donde Sí me lo cuestiono, pero qué cambiaría. Pero no, no lo cambiaría.
Has mencionado que tuviste que cambiar como líder, que eras una persona tal vez más pasional, más explosiva, más reactiva. ¿Te acuerdas el momento exacto en el que alguien se atrevió a decirte: Tania, aquí el problema eres tú?
Uy, sí, sí, está tu tarea. Esa se la agradezco mucho. O sea, yo era muy explosiva, muy. O sea, es más, todavía tengo que controlarlo y depende de los momentos de mi vida. O sea, sí se me prende lo que, lo que en mi juventud dirían, lo mos, ok. Pero sí hubo un momento en donde nuestra gerente comercial que lleva 25 años con nosotros, Lupita, se acercó conmigo, se metió a mi oficina y me dijo: por ahí no va, Tania, por ahí no va. No es lo que estás diciendo, toda tu historia que estás diciendo para afuera no tiene nada que ver con la persona que estoy viendo adentro, por ahí no va. Ahí sí lloré mucho y entendí que Tienes, hay veces que tener la humildad suficiente para decir: tiene razón y tengo que bajarle porque no estoy construyendo nada de esta forma.
¿Esa fue tu primera reacción o te costó trabajo asimilarlo?
Fue bastante pronto el que sí, nada más fue muy, muy doloroso. Fue, fue una decepción de mí. O sea, ay, sí, tan fregona para el mundo, y adentro de tu casa no eres nada fregona. O sea, fue muy triste y duro darme cuenta que si no cambiaba yo mis formas, no iba a llegar a nada.
¿Qué te estaba faltando?
Control, autocontrol.
¿Cómo lo trabajaste?
Bueno, acordándome mucho de estas palabras y buscando, en vez de reaccionar, me metía a mi oficina y dejaba que el tiempo, que pasaran unos cuantos minutos, y acordarme que el liderazgo se logra con positivo y no con negativo. Pero es algo con lo que me encuentro todos los días todavía.
En retrospectiva, ¿crees que antes de darte cuenta de esto perdiste a alguien valioso?
Seguro sí, seguro sí. No, no, no me vienen ahorita caras, pero sí, seguramente perdí gente muy buena en el camino.
Te conozco y tú misma lo dices, eres alguien que toda tu vida ha sido muy orientada a la acción, muy intensa, a veces abrumadora, ¿no? Y esto empezó a generar pues tal vez un poco de dificultades en tu casa. Tu familia te puso un alto. ¿Cómo viviste eso?
Sí, no, en cuestión del trabajar mucho Pues sobre todo las idas y venidas a la Riviera Maya y a todos los negocios que teníamos ahí, pues eso exigía mucho de mí. Pero sí, el empezar a ver qué, qué mi hija necesitaba mucha más atención, que necesitaba mucho más centrarse la energía en la casa. Sin embargo, sí hubo siempre esa situación de somos un equipo, vamos a sacarlo adelante. En eso yo más bien siento que lo que me puso un alto y me cambió mucho quién, a quién soy ahora, literal, fue una situación más personal, que fue la muerte de mis papás. Porque fue un mismo día en donde mi tía, que fue al médico con los dos, estaba mi tía y mi tío, y fue una llamada. Y me: Tania, tu papá tiene cáncer. Y a las 2 horas, y al rato vamos al doctor con tu mamá. Tania, tu mamá tiene cáncer. En cuestión de un día, y yo hablándole a las hermanas. Hermanas, nos acaba de agarrar una revolución. Esto está tremendo. Y entonces se me vienen para acá y entonces todo un cambio de vida y de percepción de las cosas. Pero ahí ya estábamos como, el equipo estaba suficientemente bien formado como para tener la concentración de dedicarme al 100% apoyar esa situación. Pero perder a mis papás en ese momento fue muy, muy duro. Todavía los extraño. Esto fue en 2017 que los diagnosticaron. Mi papá murió a los 6 meses, mi mamá a los 2 años. Todavía es como que algo me falta. Todo su lugar, es más, tiene su lugar en mi oficina. Y todavía sus cajones están como los dejó. Entonces, dentro de mi desorganización, y otra es, tuvimos una situación de salud de Edith muy, muy grave pasando hace 2 años, que se juntó con la boda de mi hija, y es así, fue como que derrozó uno de mis miedos más grandes.
Y dices que esas son las situaciones que hoy más te han impactado en quién eres hoy. ¿Cómo te cambiaron? ¿Quién eres hoy gracias o a pesar de?
Soy una persona mucho más humana, soy una persona mucho más entregada a sus relaciones, entregada a dar. Y también a pedir ayuda cuando la necesito. Pero sí, soy una persona mucho más sensible. Los amigos subieron varios niveles y entendí que si había algo que te saca adelante cuando estás en los momentos difíciles, son esos amigos que están junto a ti. Creyendo en quién eres y recordándote de qué estás hecho.
¿Qué es más difícil, Tania, construir una marca por 30 años o quererla seguir construyendo después de 30 años?
Quererla seguir construyendo después de 30 años, definitivamente.
¿Qué es lo que lo hace tan complicado?
El entorno a veces está más complicado, se vuelve muy retador. Hay cosas que no están dentro de tu control, y siendo una persona que te gusta controlar o solucionar, digamos, problemas, cuando las cosas no están tan bajo tu control y hay muchas más variables de las que estás acostumbrado, te empiezas a cuestionar. Te digo, tienes que voltear a ver y decir y recordarte si lo he construido, entonces quiere decir que tengo para poderlo sacar adelante y construirlo. Ya estás más grande, estás más cansado, estás más retado. Y hoy en día hay muchísimas cosas diferentes pasando a cuando empecé, o sea, herramientas fantásticas. Lo de la inteligencia artificial que mencionabas es algo que que ha sido un jugador que te cambia todo, porque tienes como un aliado sentado junto a ti todo el tiempo. Pero los entornos y donde no puedes controlar es retador, y tienes que reinventarte todo el tiempo. Y a veces dices, lo único que quiero es quedarme en mi casa con mis perros. O irme al gym todo el día y ya.
Estabas hablando hace un momento del entorno, y antes de empezar a grabar platicábamos de toda la subida que ha tenido la plata, que ha subido, bueno, pues de los metales que más han subido en los últimos años. Y tú te viste forzada, pues por negocio, a subir tus precios, y eso es algo que a muchos emprendedores les cuesta sangre porque ¿Es tan difícil subir tus precios aún cuando sabes que estás perdiendo dinero porque el mundo cambió?
Pues porque tú tienes un compromiso con la clientela, ok, o con la gente que sí decide ser parte de tu marca, ok. Todo esto, toda esta construcción, todo lo que hemos hecho durante todos los años de repente que tenga un cambio perceptual tan, tan agresivo, no es negociable porque no estás para, no estás en un negocio para perder dinero, o sea, no. Pero, y más que ya llevas construyéndolo 30 años, pero de repente te viene una situación tan diferente, entonces empiezas a decir, ok, OK, mi materia prima cambió, ahora tengo que no dejar de trabajar con la plata, pero tengo que empezar a tener otras cosas donde puedo expresar mi creatividad de igual manera, pero con una opción diferente. Y entonces pues empiezas a investigar el mercado, empiezas a ver qué opciones tienes, cómo puedes, sin quitar tu ADN, sin perder quién eres tú, platicar la misma historia pero un poco diferente.
¿Qué aprendes del mercado después de vivir esta situación de subir precios, de quitar ese caos? ¿Qué aprendes del consumidor?
Que no es muy leal. OK, o sea, no necesariamente hay lealtad cuando hay mucha más oferta. Entonces tienes que trabajarlo 5 veces más duro para que te sigan tomando en cuenta, que es muy exigente y que te va a súper empujar hasta que encuentres el punto de equilibrio nuevamente y te reinventas. Yo sé que ya dije muchas veces reinventarse, pero es que es una constante. A través de 30 años es una constante todo el tiempo. Pero sí, el mercado, que también le estás muy agradecida al mercado. Vale la pena sí decir esto, porque sin ese mercado, sin estas personas que les encanta la marca, que deciden dar un regalo de la marca, que les encanta la joyería que tiene una historia diferente, que les encanta que es mexicana, todo eso, sin esas personas no podría estar contando esta historia. Entonces, para nada te volteas y les haces el feo. Más bien es mucho agradecimiento, pero también entiendes que tienen más lugares a donde voltear. Entonces tienes que estar más chula tú.
Siempre tienes esta frase de él: no existe el no se puede. Pero bueno, a lo largo de 30 años y de esta conversación hemos visto que hay momentos que tal vez no se puede de la siguiente, de la misma manera. ¿Qué frase usarías hoy en vez de no existe, no se puede?
Busca el cómo sí, busca el cómo sí. Encuentra de dónde están todos estos elementos que te van a dar esa plataforma, esa energía, ese lugar, y a partir aprende, aprende, aprende, aprende.
Quiero regresar a algo que mencionabas al principio, este ejercicio de aparecer en televisión como en QVC o ser director, que es que es HSN, que es el hermano chico de venta por televisión como en los noventas, cañón. Pero hoy lo estamos viendo y es el siguiente, la siguiente gran ola del comercio electrónico es el social commerce, es estar en TikTok Live, en Facebook Live. ¿Qué estás aprendiendo allá? ¿Qué intentaste? ¿Algunas de estas plataformas aquí en México? Sí, TikTok Live y Facebook Live para vender.
Todavía no estamos en eso. Es uno de mis retos, es uno de mis retos, porque yo todavía una frustración muy grande que tengo es que no me identifico, no aguanto más de literal No sé, un minuto en TikTok, no me agarra, ok. Pero tengo que crear contenido y aparte tengo que hacer los shoppings, entonces tengo que aprender ahorita.
¿Cómo se vive hacer, vender en vivo?
Muy emocionante, muy cansado, terminas con un dolor de espalda que no te platico.
¿Cuánto tiempo estás en vivo?
Desde media hora, en HSN es solo media hora, ok, o hay veces es una hora, cualquier cantidad entre media a una hora según la cantidad de ese caos que tienes. Pero en Zoom, así para nuestros clientes, que es una gran plataforma por donde nos comunicamos con nuestros clientes, y es padrísimo porque estoy contando historias y estoy diciendo, no, es que miren esta pieza y esta tiene, o sea, Es increíble, es de veras, me emociona, te lo digo con toda la emoción porque es padrísimo. Y entonces estás contando y estás poniéndote la pieza y la gente te está preguntando y se vuelve una rebatinga increíble, es padrísimo. Y eso, ¿sabes dónde nació? Más bien en COVID. Ese fue de mis regalos de COVID, aparte del placer de de estar encerrado con tu familia, que bueno, has escuchado mucha gente que no, pero en mi caso sí fue un regalo de vida. El momento donde dije, a ver, tiendas cerradas, ¿cómo me puedo comunicar con mis clientes? Y entonces empezar a pulir esta plataforma y empezar a hacer, a sacar las piezas y decir qué piezas son únicas para que se vayan, porque la gente ya conoce lo de las piezas para un regalo, cuando tienes una, no sé, una primera comunión, unos 15 años, o un regalo para un amigo, una amiga, ya está, eso ya te conocen y está el e-commerce. Pero vender piezas más únicas y más difíciles, y también tener ese contacto que te une con tus clientes, Es fuera de serie, pero sí acabas, o sea, de que, de que por favor póngame una cama cuando termino.
¿Y cuál es el éxito para tener una sesión de live shopping exitosa? ¿Es contar una historia? ¿Es dar descuentos? ¿Cuál es la clave para que tú te pares en la cámara y media hora o una hora después hayas hecho sold out?
Bueno, no, son 3 horas. La gente se mantiene 3 horas conectada, te lo juro. O sea, todo el mundo que esté escuchando les que se hayan conectado, les agradezco con todo el alma porque, bueno, ha sido fuera de serie. Pero es una combinación entre qué piezas presento y la historia que hay detrás de cada uno, cómo la comunico, la convocatoria, cuánta gente invité, cómo la invité, cómo la convoqué, y de ahí pues sí, dar esos beneficios por estar aquí conectado, por darnos tu tiempo, vas a tener ciertos beneficios. Entonces hay veces son meses sin intereses, otras veces son descuentos especiales, algo que no conseguirías en tienda. No todas las piezas están en todas las tiendas, entonces pues es una pieza que no has visto en ninguna tienda. Porque estaba en una tienda que no se te va a cruzar. Es padrísimo.
Además de este proyecto, ¿qué otra cosa te emociona en los próximos 12 meses?
Me emociona la construcción de las, de las redes que tengo que ir generando, ir logrando que la gente quiera salir más a sus casas. Hoy en día también vivimos en una ciudad, porque la mayoría de las boutiques que tengo están en la Ciudad de México, otras están en Palacios de Hierro, etcétera. Pero la gente ya no quiere circular tanto, o sea, no sé si te pasa a ti. Yo, si es moverme mucho de mi lugar, ya no quiero, ya no voy. Entonces, ¿cómo puedo jalar más gente? ¿Cómo puedo que colecciones nuevas? Todo esto que he estado diseñando de nuevas piezas, nuevas comunicaciones para mis clientes. Me emociona mucho enseñárselos y seguir desarrollando todos estos canales en línea, porque ahí es donde veo el futuro.
Dani, para cerrar, si pudieras escribir un mensaje en el cielo para que millones de personas lo vieran, ¿qué dirías?
Definitivamente es: busca el cómo sí. Si se puede, busca el cómo sí.
Tania, qué padre platicar contigo. Te decía que es difícil entrevistar a alguien con una trayectoria tan grande, pero aparte tan platicada, pues tremendamente famosa. Y platicar hoy de cosas diferentes a mí me llena mucho. Muchas gracias por estar aquí, eres una crack. Como te digo, has inspirado a mí, entre muchos emprendedores que conocemos, y muchos que no también. ¿Dónde puede la gente saber más de Tania Moss, de tus diferentes proyectos, seguirte?
Pues definitivamente tengo dos Instagrams. Uno es mío, Tania Moss Diseñadora, o sea, Diseñadora, pero Tania Moss Diseñadora. Ahí escríbanme, yo voy a ser feliz de contestarles. Síganme, ahí voy a platicarles desde cosas personales hasta mis aventuras que voy encontrando en el camino. Y de la marca en Tania Moss Jewelry. También tenemos nuestro canal de TikTok, Tania Moss MX. Y pues en las boutiques estamos en TaniaMoss.com para que no tengan ni que salir de su casa y estén enamorados de piezas que hablan de una esencia mexicana, hablan de un storytelling increíble que une une historias, que une corazones. Y eso es lo que más me emociona hacer, que si quiero pensar en mí, qué voy a haber dejado cuando ya no esté, quiero pensar que esta marca me va a sobrevivir y que va a representar México y que va a representar lo que somos hoy en día.
Algo que quieras agregar, Tania, que estoy muy contenta de haber estado aquí contigo.
Que te traje un regalito.
Gracias.
Y que te felicito yo a ti de este gran proyecto que tienes, porque eres admirable y eso se pega.
Muchas gracias. Gracias por estar aquí, Tania.
Gracias.
Muchas gracias por escuchar este episodio. Y antes de irme, no olvides que si quieres recibir un correo muy corto pero cargado de valor de mi parte todos los días, de lunes a viernes, puedes registrarte para recibir Oso Trava Todos los días estaré compartiendo alguna noticia, alguna lección, alguna herramienta que pueden ayudarte a ti a mejorar tu negocio, a crecer tu empresa, a ser más productivo y a tener una vida más plena en general. Así que si no te quieres perder de esta información cargada de valor para ti, simplemente ve a cracks.la/correo, déjame tu mail y muy pronto voy a estar en tu inbox. Eso es todo por hoy. Yo soy Oso Trava y espero que tengas una semana de cracks.










