La Historia del ING. CARLOS SLIM (Primera parte) | CRACKS PODCAST #351

Carlos Slim recounts his path from opening a checking account at 12 to building Inbursa in the 1960s and acquiring troubled companies like Galas and Cigatam. He explains his crisis-buying strategy, how Telcel grew from 30,000 early clients to millions through the prepago model, and his operational tactics of renegotiating suppliers and aggressive distribution.
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Pues una de las cosas primeras que hice abrir una cuenta de cheques. Tenía 12 años. Nunca he sido director de empresa. En la escuela, estudiando ingeniería, no sabía leer balances ni estados financieros. Me bajo ahí con los de ventas y les salgan al mercado mañana 20% arriba. Entonces fui a negociar con él y le saqué pago adelantado con el pedido y 10% de descuento. Entonces cayó muy bien el descuento. Me fueron a ver que teníamos que hacer que la referencia entre Israel y Malboro fuera muy alta. Los mandé a volar. No hombre, he hecho un cambio ahí con Televisa de tiempo aire. No, ese año le ganamos en Malboro creo que 300 puntos. Me dijo que nos iban a comprar Cigatam y que no valía nada porque Malboro era de ellos. Pues qué crees que tuví 20% el precio de Malboro. Vamos a exprimir a Malboro y se va a caer su participación de mercado. Tardaron tres meses en volver.
Carlos Lim es uno de los personajes más influyentes en la historia empresarial de México y del mundo. Ingeniero civil por la UNAM, arquitecto de Grup Carso y América Móvil y filántropo incansable. A través de la Fundación Carlos Slim, a lo largo de más de seis décadas ha demostrado que se puede construir en la adversidad, crecer en las crisis y multiplicar oportunidades para millones de personas. Pero más allá de su papel como empresario global, Carlos Slim Elú es también hijo, padre, abuelo y patriarca de una familia que ha hecho de los valores y la unidad su mayor fortaleza.
Lo que yo pensé es que era mejor tener diez negocios de a uno que uno de a diez.
El tiro de Telmex, pues sí era otro nivel. Cuénteme un poco el racional detrás de perseguir esta oportunidad.
Mira, yo la verdad no tenía ganas de entrar eso. Cuando viene la crisis del 95 se complicó el mercado. Entonces fue cuando decidimos hacer el tercer amigo. Subsidiáramos los teléfonos para vender tarjetas. Cuando empezamos en México, la telefonía móvil tenía 30 mil o 35 mil clientes. En la telefonía móvil quedamos de que en tres años iba a ser a 200 mil teléfonos igual 230 mil y llegamos a tener 8.5 millones. Ahorita creo que andamos en 8.2 millones de teléfonos. Lo bueno que hicimos en Telmex fue que sacamos Telcel de Telmex para que fueran competidores porque era clásico que trataban que la celular no funcionara porque le iba a afectar a la otra. Nos las pusimos a competir a las dos.
Hola y bienvenidos a un nuevo episodio de Cracks Podcast. Yo soy Oso Traba y entrevisto cada semana a las mentes más brillantes para dejarte a algo único y práctico que puedas usar en tu vida diaria. Hoy tengo una entrevista especial. Hoy tengo un foro especial. Hoy tengo una entrevista que festejo porque llevo años persiguiendo y hoy probablemente sea una de las entrevistas que marque un hito en Cracks Podcast y espero que también marque un hito en tu propia vida. Las lecciones que compartiré el día de hoy, más bien las que compartirá mi invitado, son lecciones de una vida de emprendimiento, de construcción de valores y sobre todo de legado. Hoy tengo como invitado al ingeniero Carlos Slim. Hoy no vamos a hablar solo de los negocios o de coyuntura, sino de principios, aprendizajes, errores y aciertos que han marcado su vida y de un legado que trasciende las cifras para instalarse en la historia. Esta es la primera parte de una entrevista dividida en dos episodios, así que espero que disfrutes de esta muy especial plática con el ingeniero Carlos Slim. Ingeniero, bienvenido a Cracks Podcast. Gracias por recibirme en su oficina.
Gracias. Gracias por. Por venir, por estar acá y por todo el trabajo que se supone que has hecho porque dijiste ibas a trabajar.
Trabajamos mucho. Ya me ha tocado en varias situaciones sentarme con usted y que me ponga una buena revolcada. Sí, bueno, la última fue. Le voy a decir, la última fue después de México siglo XXI. El último que estábamos platicando en el Somaya y me hace dos semanas. Hace dos semanas. Esa fue la última. Y que me preguntó cuántas veces había multiplicado el capital social Inbursa desde su fundación hace 60 años. Bueno, ese fundamento.
Lo que pasa es que Vamos a cumplir 60 años el próximo 1 de diciembre. Están. Están invitados.
Muchas gracias. Y vamos a hablar de esa gran historia. Pero a ver, algo que me ha quedado muy claro a lo largo del tiempo que tengo de estudiarlo, de conocerlo, de consumir sus conferencias de prensa y demás, que es. Tiene mucha facilidad con los números y no solo lo aplica a los negocios. Esa fue otra de las preguntas que me hizo si es bueno para los números, como dudo, dubitativo, pero bueno, usted lo aplica a una de sus grandes pasiones, al béisbol. ¿Quién, según usted es el mejor o los dos o tres mejores beisbolistas de la historia?
Mira, el béisbol se presta mucho para los números, porque hay números para todo, para los pitcher, los strike, tal, tal. Hay mucho para todos. Pero a mí me gusta también llevarlo y verlo en el atletismo. Ver, por ejemplo, que ya hay una persona que después de todas estas pruebas de atletismo y competencias de atletismo, aunque venía un coche adelante y venía un poco protegido, que le ayudaba, hizo menos de dos horas corriendo 42 minutos. Pero por otro lado hay los ultramaratones en los que eran muy importantes los Tarahumaras. Nosotros patrocinamos hace muchos años una carrera en Los Ángeles de 100 millas y Los Tarahumaras iban de guara con sus zapacas, los dos iban con sus zapatos Nike. Nike era el patrocinador. Uno de los tres que iba se perdió, regresó a recuperar el camino y de todas maneras ganó. Era el ejemplo, como los Tarahumaras que se acostumbran a tanto, son insuperables o eran insuperables en ese sentido. Hay un libro que se llama Nacidos para correr, que por cierto es muy bueno. Ya tiene yo creo que 15 o 20 años, no sé cuántos años tiene el libro. Y menciona, menciona a los Taramares.
Lo leí en la preparación para mi primer y único maratón que corrí en 2023. ¿Sí?
¿En dónde lo corriste?
En Chicago.
¿Hiciste tres horas?
Diez, no, no, un poquito más. Más como cuatro, cuatro, cero, nueve. Pero es algo que nunca creí que iba a ser en mi vida, así que ya palomeado. Muy bien, ingeniero.
Bueno, más allá del béisbol.
Del béisbol, exactamente.
En el béisbol habría que diferenciar pitchers y bateadores. Lo del fildeo es más difícil, pero en el caso de pitchers, los de hace muchos años, los que hacen más de 100 años, pues acostumbraban no solo acabar los juegos, sino jugar muchos juegos en la temporada. Llegaban a ganar 40 juegos. Y bueno, el que más juegos jugó fue Zion. Pero yo diría que hay dos grandes, tres grandes pitchers excelentes y Mathewson, Johnson, Sachel Page, de las Ligas Negras. Sachel Page era fantástico, un personaje extraordinario. ¿Que hacía? De repente jugaba las primeras entradas sin Fielders y hacía sus shows para tener atractivo. Y de los bateadores de los jugadores, bateadores, perdón. Y en el picheo, pues no se puede olvidar de Nolan Ryan, que tiene muchos ponchados, que ya es otra parte, ya no es cuántos juegos ganaba ni cómo ganaba, sino que este era un gran pitcher que tenía más de un. Después de 27 años de pichar, tenía más de 9 ponchados por juego, que eso es un récord. Solo hay 4 pitchers, que yo recuerde, que han pichado más de 9 ponches, que han tenido más de 9 ponches por juego, que es un récord extraordinario. Randy Johnson lo estaba superando, estaba nueve y medio, cerca de diez. No recuerdo cómo acabó Randy Johnson, pero ha sido un gran pitcher y relativamente reciente. Y de los bateadores, pues sin duda, Baby Root como bateador. Viéndolo desde un punto de vista integral, desde el punto de vista de bateo, Tai Ko y Roger Hornsby. Y por supuesto, hay muchos que ya después se vuelve un poco complicado. Ted Williams, este, por supuesto lugueri, el que no tuvo un gran número de home runners, batió muchos home runs, pero jugó pocos años, que tiene un récord también imbatible, es Joe Di mayo. Jody mayo batió 50 en 56 juegos seguidos pegó de Hitler. Es un récord que no se han acercado a él, ya han llegado a 44, pero durante 56 juegos seguidos pegó de hit, hubo una interrupción y luego llegó a 71. 72 juegos con esa interrupción. No hacía falta la interrupción. Y lo curioso es que fue un año muy especial, fue 1941, en el que Ted Williams batea 406 de porcentaje, que antes de Ted Williams muchos lo batearon, muchos, muchos batearon más de 400, bueno, no muchos, varios. Y en el 1941 él batió 406 de porcentaje, sin embargo, Jodie mayo jugó en 56 juegos pegó de hit. Entonces le dieron el reconocimiento a Jody mayo y no a el récord de 56 hits. Es más difícil que batear 400, pero tenemos desde 1941 que nadie batea 400, ni se acerca, no batean 320. Es increíble que bateen tan poco dos nuevos, sin embargo, están bateando más controles.
Ingeniero, este interés por los números se manifestó desde muy temprana edad y mucho por la guía de su padre. ¿Qué me puede contar de la relación que tuvo con su papá?
Excelente. Afortunadamente tuve un papá y una mamá excelentes, excelentes porque yo desde niño buscaba libertad, me costaba mucho trabajo algún tipo de medidas restringidas y cosas por el estilo. Vivíamos en un parque ahí en La Condesa, vivíamos enfrente del Parque México, que pues desde los 5 o 6 años salía yo solo al parque, no se diga. Posteriormente, digo, posteriormente nos cambiamos a Polanco a los 7 años, casi 8. Entonces esos primeros años estábamos en una, Estábamos, estuvimos varios de mis hermanos y yo en una escuela muy pequeña que estaba a dos calles de la casa, que era lo que se acostumbraba antes, que los estudiábamos en la escuela más cercana. Esa escuela estaba en la esquina de Sonora y Avenida México, nosotros vivíamos en Avenida México 51, a unos cuantos metros de ahí. Entonces estudié ahí el kínder, recuerdo el kínder cómo lo estudiamos, dónde lo estudiábamos, qué nos daban luego primero, segundo. Y mi papá, supongo yo, queriéndonos dar una educación académica mejor a todos mis hermanos no estaban en esa escuela, estaban ya en otra escuela, nos inscribió y nos metió a una escuela que era la Escuela Inglesa para varones, que estaba en la esquina de lo que es Ora, Tíber y Reforma, una escuela de esas grandes casonas antiguas en que éramos 60 o 50 en la clase, maestros muy estrictos, pero sobre todo estábamos de medio internos y no podías hablar en la comida. Entonces todo ese tipo de cosas para mí eran irracionales e inaceptables, tenía ocho años. Entonces, bueno, pues regresé como a los ocho días o diez días, decirle a mi papá y a mi mamá que no aguantaba yo su escuela, que no podía hacer, y tuvo la inteligencia de mi papá de regresarme a mi quin ya había pagado, había considerado, seguramente preguntó cuál era de las mejores escuelas, le dijeron que esa nos inscribió y todo, y cuando vio que afectaba mi carácter, mi personalidad, mi vida, lo rechazaba, yo totalmente me regresó a mi escuela. Entonces, para que veas la magnitud o la fórmula, no la fórmula, la forma de pensar más en formarnos que la parte académica. La parte académica en aquella época además era muy estricta, irracional, era con origen militar y religioso, yo creo. Entonces la educación de esa época era de memorizar, no de razonar, era de disciplina, de no discutir lo que se decía, no opinar, etcétera, etcétera. Era una educación muy rígida, digamos.
¿Qué influencia cree que tuvo en usted y principalmente en su formación no académica, sí humana, que es lo que me acaba de mencionar, pero más empresarial, porque sé que desde muy pequeño le empezó a enseñar cómo funcionaba el mundo de los negocios?
Más bien fue que mi papá, de una manera muy inteligente, yo digo, pensaba en la formación de nosotros, para él era importante la escuela y que fuéramos a la escuela, etc. Pero lo más importante era la formación y eso incluía lo que decía yo hace un rato, principios y valores, esos eran inamovibles, eran firmes. Entonces, desde ese punto de vista creo que fue muy claro que se preocupó más por la formación de nosotros que por el aprendizaje académico o por las calificaciones. No sé si alguna vez vio calificaciones, pero no era una preocupación, sino la formación. Entonces eso es por un lado. Por el lado que estás diciendo de enseñarnos a trabajar. Si hubo una. Obviamente en ese sentido le preocupaba eso más que lo mismo académico. Entonces mi papá llegó a México a los 15 años, se fue a trabajar a Tampico, ahí estaban sus hermanos, entonces trabajaba en un puesto en el mercado, en un mercado de Tampico, en donde por cierto había un personaje, no recuerdo el nombre, muy importante que llegaba muy temprano al mercado, que se ve que era de él, el mercado, y le decía ándale, despiértate ya, ponte a trabajar, ya es hora. Entonces era un trabajo pesado, un clima caliente, y en las noches pues se ponía, iba a la escuela a tratar de aprender a leer, aprender el español era muy difícil porque en esa época era del árabe al español, era Imperio Otomano. Posteriormente, a partir de 1918, que son derrotados en la Primera Guerra Mundial los turcos, se vuelve protectorado francés, entonces se habla ya el árabe y el francés, pero eso ya es después del 18. Mi papá llega en el 2902 a México, entonces ahí era de mucho trabajo la formación. Después se viene con sus hermanos a la Ciudad de México, yo no sé si en 1904, 1906. Muy rápido, muy rápido, está ya, yo creo que máximo dos, cuatro años está allá. Y había el mercado del Volador, no sé si oyeron hablar el mercado de Volador, obviamente yo no lo conocí, era un mercado que estaba en lo que es hoy la Suprema Corte, hacia Palacio Nacional, había un mercado muy importante, a dos cuadras adelante había otro mercado que era de perecederos, de verduras, de semillas, tal, tal, que venían de la viga, venían en lancha, etcétera, etcétera. Antes de esto, antes del mercado del Volador, o no sé si fue contemporáneo en algún momento dado, había el mercado del Parian. Ese mercado, el Parian, estaba en el Zócalo. En el Zócalo hay una pintura excelente en un libro de historia de la Ciudad de México que escribe Fernando Benítez, que describe preciosa la pintura. Y en ese lugar, habla Fernando Benítez, dice que las mujeres indígenas vendían perecederas. Estaban en un. Se sentaban y no se movían. Quedaban ahí imperecederas. ¿Que imperecederas? Vendían lo perecedero. Decía Fernando, va llegando el virrey que va a ir a la catedral y todo. La gente ni se fijaba, según la pintura, ni se fijaba qué estaba pasando. Seguía vendiéndose y comprándose cosas. Entonces, el mercado, mi papá tiene un local, tomó un local creo que por ahí de 1906 en 11, ya tiene ahorros. El hermano mayor y él se ponen de acuerdo y abren el negocio. Se llama La Estrella de Oriente. Es un negocio que ya es grande. Es un negocio grande que básicamente vende mayoreo y medio mayoreo y conserva el local del mercado, que fue una cosa, yo creo, muy inteligente, porque ahí vendía el menudeo, ahí vendía lo que se vendía, tenía así más compra de mejores precios. Y pues eso fue, yo creo que una decisión muy importante haber dejado dos locales comerciales que tenía ahí. Y esto abrió este negocio grande. Eso es 1911, mayo de 1900 y en 14, mi tío, yo creo, como que ya no quiere seguirle ahí en el negocio y le vende a mi papá. Habían metido 11.000, 11.000 pesos. Se lo venden 30.000 pesos.
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Equipo y nos vemos en Business Masters Live.
Se triplicó en tres años. Mi papá se lo compra de 1.500 pesos por mes. Y la verdad que llama la atención como en plena guerra, mi papá que tenía en esa época 26 años, le compra a su hermano. Es a 1914, empezaba la guerra mundial. En 1914, que acaba en 18.
Se.
Va Victoriano Huerta, porque Victoriano Huerta después de del asesinato, del fusilamiento de Madero y que toma el poder Victoriano Huerta, pues hay una gran presión nacional por todos lados en contra de él. Y en 1914 lo hacen que se vaya. Sale porque ya no aguanta los movimientos militares. Y llega Carranza con Obregón a México, toma el Palacio Nacional y de repente saben que viene Zapata y Villa y se van a Veracruz. Entonces, digo, todo eso pasaba. Yo me imagino a mi papá en 1914 viendo pasar todo eso, hacer la inversión de comprarle a su hermano. No, o sea, como que no había, no tenía familia acá. Bueno, tenía sus hermanos. Entonces ya había. Se había encantado con México. En una carta que escribe ahí a mis hermanos en 1953, pone que al llegar a México llegó a Veracruz. Es una travesía de la montaña libanesa. Esa montaña de la montaña libanesa, bajar a Beirut, de Beirut no sé qué, tomar el barco, luego no sé dónde paraba el otro barco, llegar a México, a Veracruz. Y dice que más que el gusto de haber llegado a México a ver a sus hermanos o inclusive de hacer negocios o hacer dinero, trabajar, lo que más le había encantado en este país al que había llegado, era la gran libertad que había, sobre todo religiosa. Era la época de oro de Porfirio Díaz. La época de oro de Porfirio Díaz, yo creo que es como de 1890 a 1908. Seis, no sé cuándo, no sabemos. Que se va en mayo de 11. Entonces te diría que mi papá trabaja muy intensamente ahí. Y por algún motivo que he estudiado y le he dado vueltas, creo tener la lesión, él lo cierra en agosto de 1929. La crisis dura, dura muy fuerte. Es en octubre que se caen los mercados. Él cierra en agosto del 29. El negocio era un negocio grande, muy grande, que trabajaba muy intensamente. Hay un reglamento que tiene, etcétera, etcétera, y lo cierra. Después se ve, entra como miembro de la Confederación de Cámaras de Comercio Nacionales de Comercio. En esa época se viene la gran depresión. 31. 32. 33. 34. En 34 como que dicen que se bajó un poco con los planes de Roosevelt, pero para 36.37 ya estaba de nuevo la depresión. Esa depresión duró mucho. Muchos dicen que se resolvió por la guerra mundial. Porque la guerra mundial hubo un cambio enorme. Y después de la guerra, pues vino un crecimiento muy importante. Entonces en los 40 mi papá decide abrir una tienda para enseñarnos a trabajar, pero a los tres hombres, no era a mí o nada, era los tres hombres. Yo iba a ver, tenía seis años o siete años. Seis años, pues creen que iba a trabajar, no iba a estar atendiendo clientes, no habían hecho caso, pero ahí me llevaba. Entonces fue una interesante todo eso.
Ahora, usted pierde a su padre cuando es muy joven. Trece años. ¿Cómo lo afectó, cómo lo formó, cómo lo hizo convertirse en una persona que después construyó esto que ha construido?
Mira, yo tuve una infancia con mis papás muy positiva. Este, como te decía, oye, para echarme una chilladita ahí y que me cambie de colegio, pues es este. Es como una. No sé, fue algo que no es fácil, que un papá haga eso, que unos papás hagan eso, que ya que lo metieron en una escuela para que se eduque mejor y para que aprenda más y no sé qué, a llevarte a la otra escuela. Eso fue para mi gusto, pues una decisión muy inteligente de mis papás. Luego, por ejemplo, nosotros nos cambiamos ahí al parque de Polanco, enfrente, ahí tenemos.
Todavía la casa, la he visto.
Bueno, ahí enfrente, mi papá de repente nos veía jugando béisbol y se daba su caminadita y no interrumpía el béisbol ni nada, eran los amigos del edificio de Edgar Paul, los de Goldsmith y los de Emilio Castelar. Y total, que nos reuníamos a jugar béisbol. Yo era de los chicos, quizás el más chico junto a otro, éramos como 15 o 20, no sé. Entonces, fíjate, otra cosa que hacía mi papá, mi hermano y yo que éramos, jugábamos, éramos tres hombres, el mayorcito que yo, jugábamos ahí, béisbol, tal, y se iban a Cuernavaca. Mi papá en Semana Santa, por ejemplo, pues nos dejaba que nos quedáramos en México a jugar con nuestros amigos, nos dejaba el chofer, el coche, pero nos dejaba que pudiéramos quedarnos en México. Sentía que era más formación, porque veía que era sano lo que hacíamos de ponernos a jugar ahí en el parque, pues nos dejaba quedarnos a jugar. Lo que te decía es que son decisiones de mi papá muy atinadas, formativas, cómo te no, no estrictas, de véngase, tienen que hacer acá y tienen que hacer esto y tal. Aunque en algunas cosas había firmeza, por supuesto, ¿No? Entonces, los primeros años pues fueron muy fáciles, muy agradables, mucha libertad, etcétera, etcétera. Y cuando fallece me afecta muchísimo, me quedo dos años sin ir al cine, sin salir, prácticamente iba a la escuela, pero al final, pues se tiene uno que sobreponer y hacerse más fuerte. Entonces muchas veces, lo comento yo aquí en la carta, las crisis te obligan a ser más fuerte. Entonces, ya que acabé la secundaria, afortunadamente me fui a la preparatoria de la UNAM en San Ildefonso y ahí ya cambió todo, ya volvía a tener nuevos amigos, había todo tipo de compañeros, había muchas más mujeres, la otra era escuela de hombres. Entonces es un cambio ya a los quince, dieciséis, a los dos años, un cambio importante. Y ya todo, cómo te diré, ya había yo aprendido muchas cosas de mi papá, por ejemplo, nos hacía hacer una libreta para llevar el control de nuestros domingos y los gastos, o me encargó a mí hacer, llevarlas, llevar una copia de algunos recibos de algunos inmuebles de mi papá, algunos inmuebles en renta, tenía que llevar el control de recibos. Entonces creo que me pagaba 20 o 25 pesos al mes por llevarlo. Y como lo tachoneaba mucho, me pone, Carlos, tendrás que hacer esto oportuno, sin tachones y no se te será rebajado tu. Eso tenía yo, pues era 12 años tendría.
Y por ahí de esas épocas, a esa misma edad, empezó a invertir usted su propio dinero.
¿Antes cómo habrá empezado? Pues bueno, iba a la tienda, no hubo la tienda. Este, Yo creo que veía ahí, me daba cuenta que había mercancía, había por ejemplo, de toda la mercancía había un muestrario, había una clave para saber cuánto valía cada cosa. Entonces tenía una clave y así se veía. No, pues esto cuesta tanto, costó tanto. Entonces cosas de ese tipo. Luego, desgraciadamente yo que solo le hizo daño a mi papá, como ya tenía una diabetes, tuvo que cerrar el negocio. Cerró el negocio, puso la mercancía, la dejó guardada ahí. Era propiedad de mi papá el inmueble, un inmueble muy grande, dejó todo ahí en la bodega y como a los tres años, en cincuenta y dos creo que cerró él. Como en cincuenta, cuarenta y nueve o algo así, se incendió. Se incendió uno de los locales que tenía una ferretería. Tenían. Era época de septiembre, entonces tenían cohetes y cosas para septiembre y se le incendió un corte, alguna cosa pasó en la tienda y pumba. Le que se abre el fuego terriblemente y se le quemó todo, toda la mercancía de mi papá. Y desgraciadamente falleció la. La dueña del comercio porque fue a tratar de apagar el fuego y ahí la agarró. Entonces ahí estuvimos trabajando. Estuvimos trabajando mi hermano y yo, disqueacomodando cosas, tenía otra persona encargada, pues ese tipo de cosas aprendía, pero tenía mis domingos, tenía los santos o los cumpleaños, había regalos económicos. Entonces ahí pues una de las cosas primeras que hice fue una. Abrí una cuenta de cheques y tenía 12 años entonces.
¿Iniciativa suya?
Sí, claro. Bueno, mi mamá me hacía un cheque para ir por el gasto, ir a cambiar el cheque por el gasto. ¿Entonces iba yo al banco, me hice amigos de la cajera y de que hacía varias funciones y le dije, oye, que no puedo hacer aquí? ¿Sacar una chequera? Me dijo, sí, yo te la saco. Entonces ya me hizo la chequera con 500 pesos. ¿De inversión? No, de depósito. 500 pesos de depósito. Llegué con mi chequera y mi. Que no la usaba para nada. Entonces arreglé con mi mamá que me diera el cheque de la colegiatura, lo depositaba en el banco y de ahí sacaba yo para pagar ahí. Por cierto que estaba un banquero importante de ese banco y le dije, oiga, ¿Que podría abrir una cuenta de cheques? Me dice, no. Y le enseño, no, Carlitos, hasta que cumplas, hasta que seas mayor de edad. Y le enseño mi cheque. Tenía 12. Doce años. Luego me di cuenta que no servía para nada la chequera. No, pues no te daba intereses, no producía nada. Compré acciones, empecé a comprar acciones. Empecé a comprar acciones y de Banamex, 30 acciones. Empecé a abrir mis. Hacer balances en enero, cuando cumplí 15 años, hice un balance ahí con las acciones que tenía, los activos que tenía y los pasivos, un balance personal. Lo hacía, lo hice, estuve haciendo cada mes en esa época, que era lo que nos enseñaba mi papá, lo que nos pedía de llevar orden y hacer esto. Entonces lo empecé a hacer así para llevarlo ordenado como. Y funcionó muy bien. Funciona muy bien.
Quiero, quiero adelantar un poco el tiempo. Se va a la universidad, es maestro, se toma su año sabático y después regresa y empieza a invertir más en forma.
Hasta ese momento había.
Estuve invirtiendo toda mi vida hasta el 65. Hasta el 64 era inversiones. En mi año sabático fue en 64, en 63 me fui a Chile a un curso de etcétera, etcétera. Y en 64, que hice el año en 65 ya en lugar de inversiones, ya empiezo actividades empresariales.
Compra jarritos. ¿Qué fue lo que le llama para cambiar de ser un inversionista pasivo a alguien que quiere operar?
Era natural, Estaba planteado, Mira, yo había puesto mi tienda en la casa, además se llamaba El cielo. ¿Está bonito el nombre, en cuál lo debería de usar? Porque iba yo al Centro Histórico, caminaba solo, pues ahí en esa época no había tanto problema, caminaba solo por todos lados y vi que había una tienda con mucha gente que vendía dulces. Entonces resultaba que era una especie de depósito de mercancía e iban a comprar ahí en el medio Mayoreo, pues para los puestos de la calle, para los estanquillos o para no sé qué tantas cosas. Y veía que todo valía muy barato. Por ejemplo, desde los chicles Adams, estos que valían como 360 en lugar de 5 pesos, los chocolates Yoyo, los Tilarines, los Salmo, todo, todo. Esta tienda los compraba del fabricante y se volvían distribuidores de los fabricantes. Entonces por eso tenían un buen precio y vendían a un buen precio. Entonces no, ya tenía yo experiencia de eso. Entonces, pues hasta el mono, hasta lo que se llamaba El Turista. ¿Te acuerdas del Turista? Que luego le llamaron Monopoly, El turista. Pues jugabas ahí, comprabas propiedades y vendías y pasabas por un lugar y por otro, etcétera, ¿No? Yo desde mucho tiempo pensé en la.
Actividad empresarial y una vez que compra esta primera empresa, entiendo que el mismo año, en el 65, funda Inbursa, la primera iteración de Inbursa, por eso van a cumplir 60 años, y empieza no.
Solo a concentrarse en una empresa y.
A dedicarse a hacer el embotellador, empieza a construir un portafolio. ¿Cuál fue la lógica de empezar a diversificarse tanto?
Mira, primero como que nunca he sido director de empresa, entonces más bien tengo la actividad empresarial. Eso de tener la actividad ejecutivo, llegas a las 8, haces tu junta a las 9, luego a las 10, luego a las 11 tienes tu programa, estás viendo que funcionan las cosas todos los días. Yo siempre he tenido un carácter más empresarial. En los negocios hay cuatro tipos de gente más o menos. Obviamente la empresa mediana y chica es el mismo, es el empresario, el ejecutivo o director general, el inversionista, que ni es director ni es empresario, pero invierte porque te tiene confianza, invierte contigo y está en el consejo, etcétera, etcétera, pero no es ejecutivo ni ese es el tercero. Y el cuarto son los que se dedican a representar ante los organismos empresariales y a las asociaciones y que tienen más un carácter político que empresarial. Entonces lo que yo pensé es que era mejor tener diez negocios de a uno que uno de a diez. No sé si me explico. Entonces fue una de las razones. Entonces, por ejemplo, la embotelladora la compramos a un amigo de mi hermano, él tenía el 40, yo el 40 y otro amigo el 20. En Inbursa pasamos por muchos niveles. Antes yo ya había sido agente de bolsa o tenía ya conocimiento. Ahí aprende uno mucho, porque en aquella época le hacías de todo, de operador, liquidador, análisis empresarial. Aunque había dos libritos muy buenos. Hay uno que se llamaba ¿Qué es la bolsa? Y otro es Investigu antes de invertir. Mira, me acordé de ellos, que eran muy interesantes. Investigué antes invertir. ¿Que es la bolsa? Entonces ahí aprendí mucho, porque vamos a ir en la escuela estudiando ingeniería, pues no sabía leer balances ni estados financieros, te los ponían. Que el activo valía igual que el pasivo, ¿Cómo va a valer igual el activo que el? Entonces era el pasivo más el capital. Entonces ahí te das cuenta que el capital es el activo menos el pasivo del capital, etcétera. Empieza a aprender muchas cosas y al.
Empezar a construir este portafolio también veo que tiene una fuerte predilección por encontrar o descubrir valor oculto. Empresas que podrían parecer emproblemadas o estancadas, usted las agarraba y veía algo que los demás no veían.
Lo que ves es cómo resolverlo, o si una empresa que está con cierto tipo de problemas o características, te das cuenta cómo resolverlo. Más que nadie se dé cuenta, pues nadie, todos se dan cuenta que está mal. El chiste es ver cómo se resuelve. Entonces eso fue ya posterior.
Hábleme de la adquisición de Galas, que creo que eso le da pie por igual resolver un problema operativo al ver la concentración en un cliente que se les va a. Que lo lleva a su gran cash cow que fue Zigatán en Galas.
¿Entramos al consejo, había fallecido don Santiago, estaba la señora que era la dueña de la empresa, tenía un hijo muy joven y tenía varias, cómo te diré? Por un lado deseos y por otro lado, en algunas situaciones, angustias. Por ejemplo, me decía que ella lo que quisiera es que la empresa no cerrara para que tuvieran trabajo los obreros por muchos años, o sea, como estas empresas. Me mencionaba una cómo sigue trabajando, entonces que siguiera trabajando la empresa. La empresa traía muchos problemas que se agudizaron con una huelga que duró como cerca de dos meses y medio, entre dos y medio y tres meses, que se suspendió toda la operación. Fue una huelga muy agresiva. Pues se complicó todo con la huelga. Esa huelga en la empresa había dos organizaciones, Galas de México, Galas de México y otra que era como maquiladora de Galas de México, que se llamaba El Arte. Entonces tenía un sindicato en Galas y otro en El Arte. Entonces el sindicato de Galas fue el que hizo la huelga, entró en esa huelga. El Arte era una empresa como de 300 y pico de personas y la verdad es que se complicó mucho las cosas y ahí nos metimos a tratar de ayudar ya con pláticas con los trabajadores que estaban afectando, que estaban dejando sin trabajo a la gente, la gente yo que ya se les empezaba a oponer. Y por fin, este se pudo acabar con la huelga. La señora estaba como recomendación, una de las opciones que hubo fue vendérsela a La Moderna, que es el cliente del 25.26% de la empresa. Era el que compraba, perdón, compraba de todas las ventas. Había 17.000 clientes, luego lo redujimos a 12.000. Era uno solo, era el 25.26% de las ventas, que era Raleigh, la cajetilla de Raleigh que se vendía. Bueno, Raleigh, las otras marcas que tenía, Fiesta, etcétera. Y pues había toda una situación. Entonces le planteamos a la señora que como veía, que nos asociáramos y que compráramos el 60% y lo aceptó muy rápido. Entonces lo que hicimos fue meterlo de capital, no comprarle, sino meterlo de capital. Eran 10 millones de pesos, la deuda andaba como en treinta y tantos, 35 millones, algo así. Pero había mucho sin pagar. No se había pagado Seguro Social, no se había pagado Hacienda, no se había pagado a la arrendadora. En general no se habían hecho pagos, por supuesto, parte por la huelga y parte antes de la huelga. Y había una en huelga y la otra no. Total, entramos, la verdad es que pues lo hicimos muy bien. En cuatro meses la arreglamos. Nunca me lo hubiera imaginado, pero en cuatro meses lo arreglamos. Redujimos muchos clientes porque resultaba que los vendedores les vendían pica hielos. Les oye, pero pues esto no es parte del. Entonces ahí se iba con las demandas de productos, nos organizamos muy bien y la empresa empezó a trabajar muy bien. Negociamos con Seguro Social, nos dio tiempo, con Hacienda, nos dio tiempo. Casualmente Ramón Aguirre, que todavía es un gran amigo. Ahora Ramón Aguirre estaba en antes ser jefe del departamento. Estoy hablando de época de Echeverría. Ya estaba entrando López Portillo en 76, en época de Echeverría todavía. Entonces fuimos a hablar con la modelo, era el segundo cliente, muy positivo. Don Antonino, con pena, nos dice, bueno, ¿Cuántas etiquetas quieren que les compre? Pues ahí con mucha. Ya no me acuerdo qué cifra le dimos, pero pon tú, le dijimos, pues 20 millones de Bueno, les voy a comprar 40. Ese tipo de cosas fueron las que nos ayudaron mucho. Luego encontramos que había corrupción, encontramos que había un proveedor que tenía corrupción. Entonces pues congelamos renegociamos precio con ellos, etcétera, etcétera. Entonces estuvieron haciendo cosas muy buenas. Rápida, se trabajaba, se recuperó todas impresos que no se habían hecho. Nos agarró época buena porque entramos en mayo por ahí. Entonces dio tiempo porque la temporada era los calendarios y los papeles de envoltura de octubre, noviembre, diciembre, que eran fundamentales para la empresa. Entonces eso dio tiempo. Y curiosamente, el 31 de agosto, que llevábamos junio, julio y agosto, tres meses, el 31 de agosto sale en la noche el director del Banco de México y el secretario de Hacienda para decir que se va a devaluar el peso. Fue el único anuncio. Y al día siguiente el presidente Echeverría lo ratifica. El peso se había quedado a 12.50. Por 22 años el peso valía 12.50 desde la devaluación de 1954. En época de Ruiz Cortines, en Semana Santa, por cierto, en cada Semana Santa la gente compraba dólares durante muchos años. Entonces, en 1976 viene esa devaluación. Entonces me bajo ahí con los de ventas y les digo, salgan al mercado mañana, 20% arriba, suban 20% arriba el precio y salgan mañana a vender. El dólar se fue de 12.50, pero no se fijó un precio. Anduvo en 22, subió a 28, bajó a 18, tal, tal. Andaba alrededor de 20, 22 pesos. Cuando nosotros salimos a vender, ya tenía el papel y la tinta. Fui a hablar con Claudio González, que no lo conocía, que estaba furioso porque no le pagábamos a los proveedores. Entonces le habíamos dado garantía de que le pagábamos y total, insistía en que la íbamos a quebrar, que no sé qué, que no iba a salir la empresa. Entonces fui a negociar con él, fue mi encuentro, yo no lo conocía, y le saqué pago adelantado con el pedido y 10% de descuento. Entonces cayó muy bien el descuento. Eso fue muy al principio. Todavía me acuerdo, un día se lo voy a recordar. Te Estoy hablando de 1976, hace 49 años. Ahí lo conocí. Entonces, oye, comprar el papel 10% más barato. El papel era fundamental en la empresa, pues todo llevaba papel. Las etiquetas llevaban papel, las calendarios llevaban papel, todo llevaba. Entonces conseguir el descuento ese. Conseguimos el descuento en las tintas, porque traíamos ese asunto. Logramos diferir los pagos fiscales. Teníamos también adeudo con la arrendadora que había financiado unos equipos. También hicimos un alargamiento. A todos les pagamos, les pagamos, pero sí cuidamos el apoyo de. Por cierto que a Kimberly le di garantías yo de unos terrenos que tenía, unos. Y a pesar de eso, hasta que le dije, bueno, te pago cuando te hago el pedido, te doy el cheque, te pago. Y me saqué el 10%. Fue muy buen descuento. Entonces resulta que en agosto, pues empezamos a salir a septiembre, cuando nadie salía al mercado a vender, a vender calendarios, a vender este. Y teníamos el material, teníamos las tintas, teníamos el precio del. Del papel, etcétera. Ya para septiembre ya estaba muy bien la empresa ya traía muy buenas ventas, traíamos muy bien controlados los gastos, habíamos empezado a pagar muy bien, muy bien. Fue muy rápido.
Y entonces resulta que la Moderna les dice, ya no los necesito.
Después hubo dos crisis. Una que me entero que anda el arte ya no Galas. En Galas hicimos buena relación, eran dos muchachos. Y había otro ahí medio complicado, pero había apertura en la plática y en todo, y en el trabajo y todo. Y en el arte se empiezan a mover los del FAT. Unos movimientos que hubo en esa época muy agresivos para. Muy radicales. En la modelo había problemas, por todos lados había problemas. Entonces me entero que está muy caliente ahí la cosa. Y entonces. Le digo a Carlos, oye, ¿Qué tan mal está? ¿Por qué no dice a Luis Flores? Luis Flores era un cuate encargado de encuadernación, no me acuerdo qué área era, había jugado americano en Pumas, entonces era. ¿Le tenían respeto, no? No, estaba fornido. Y este. Entonces dije, dile que pregunte, que haga una encuesta, porque él ya le tiene su respeto, ¿No? Entonces resulta que la encuesta salió muy pareja. Digo, no, si salió pareja es que estamos perdidos. Entonces ya me decían que había uno de los obreros que había sido líder sindical anterior, que lo golpearon en el metro. Fue en el metro, lo maltrataron. Entonces, de plano esa muy buena estrategia que me eché. Hablé con los dos muchachos de Galas, les dije, oye, ¿Cómo verían que el personal del arte se venga a Galas? Les reconocemos su antigüedad, etcétera, etcétera, y que Galas sea la única empresa aquí de si jalaron. Entonces a la mañana siguiente pusimos una banca, bueno, una mesa y conforme llegando los íbamos invitando a que se incorporaran a galas. El 90%, 93% entró a galas, reconoció la antigüedad, además era la base de la empresa. Y pues entonces quedaron como el 8% que se opuso. Era un sábado en la mañana, nos traímos, trajimos a un grupo que un albañil que era muy bueno hacer un muro. Dijimos, bueno, a ver cómo le hacemos, en dónde vamos a ubicar a los que se quedaron, a los que no entraron a Galas, a los que se quedaron en el arte. ¿Entonces, bueno, pues no, si quitamos aquí este puente, total, hicimos un muro, un.
Cuartito ahí para que siga, no?
Un muro alto porque. Y entraban por 5 de febrero en lugar por San Antonio Abast, había una puerta allá, entraban por ahí, pusimos el muro y no sé qué. Entonces me habla Carlos, mi primo, que era muy capaz, era el que estaba en ventas de este. Me oye, está chillando ahí el gerente de que lo están amenazando y que está espantadísimo el gerente del departamento. Le digo, mira, dile a Luis Flores que vaya para allá. Entonces llega allá y con grosería le dice a ver quién es que quiere partir, confórmense. Y se calmó todo, todo se calmó con este Luis Flores que te a ver quién quiere. Estaban todos ahí juntos, a ver, de uno por uno, a ver, fórmense. Ya se acabó el problema, ya a los 10 días o 15 días ya se les líquido a todos y se resolvió el problema. Y después, no sé cuántos años después nos enteramos que por Moderna. Va a tener su equipo. Impresión ya tiene todo. Se llevó gente nuestra porque se le iba a vender a Moderna Galas les dio miedo que todos los problemas laborales y tal, y mejor pusieron otra. Entonces fui a hablar con Basagoiti y ya tenía como el 12%, 14% de Cigatam de inversión, por razones de inversión y a lo mejor también un poco por eso. Entonces hablamos con ellos muy positivo, que queríamos fortalecer la relación de sigatamiento. Tenía el 25 por ciento del mercado y la moderna el 75. Pero siga. Tam tenía otro problema que vendía Malboro, que no hacíamos nosotros no imprimíamos las cartulinas, o sea que no teníamos el equipo para la impresión de las cajetillas de Malboro, que eran importantes. Tenía el 6% del mercado. Malboro estaba empezando. Entonces, este total, en 81 compramos y gatá este caro, caro, porque en 82 se llevó el demonio todo el mercado. Todo estaba regalado, todo estaba regalado. ¿El único que compraba era yo, inclusive este oye, pero cómo estás comprando hoy sin papá? Le compró a su hermano en 14 con revolución. ¿Cómo voy a comprar yo acciones que están tirando a la calle? Llegaban a valer empresas el 1 %, el 2 %. La moderna, que era un empresón, nuestro competidor llegó a valer como 5 millones de dólares, que era nada, nada. El valor real sería 400 o 500. Y el mercado no querían saber de nada de acciones. Y todo estaba en venta. Yo compré el 40 de la moderna. 39. 40. Entonces teníamos. Y teníamos el 40 de la moderna. Entonces estaban locos aquellos creían que había sido Philip Morris la que había comprado. No se dan cuenta que valía 5 millones de dólares la empresa, o 6, no me.
Acuerdo cuánto. Y ese negocio fue un negocio muy noble por la naturaleza del.
Propio negocio, el flujo de caja siga tam llevaba 17 años sin dar dividendo, creo, o algo. Una situación así. La Moderna sí estaba en una situación boyante. Cigatam no andaba muy bien, aunque luego, luego la volteamos muy rápido, porque, por ejemplo, ya no se apoyaba Delicado, ya no se apoyaba a Faros, ya estaban. Las dejaban morir. Luego hasta la hicimos de filtro a Faros para competir con Raleigh, pero con otros precios. Y pujamos muy duro a Malboro. Y fue creciendo, fue creciendo, y le platicaba a nuestros socios de Philip Morris, que por cierto tengo muy buen recuerdo de ellos, y creo que ellos también de mí. Llevamos la. Decía yo, ¿Tú crees que lleguemos al 40% en 5 años? Dice, no, si no están mancos. Me decía, nos tardamos 6 en 6 llegamos al 40%, fuimos subiendo cada año, no dejamos de subir, no hubo un año que no subiéramos nuestra participación.
De mercado. ¿Cuál cree que fue.
La clave? Pues primero apoyamos Malboro. Segundo, no se alejó mucho el precio de Malboro del de Raleigh, por si tienes un gap muy grande, pues entonces tú veías muchas veces que los fumadores traían cajetillas de Malboro con cigarros Commander, por ejemplo, o con otros cigarros. Pero como se pone la cajetilla, como ahora se pone el teléfono, entonces traían su cajetilla de Malboro. Entonces empezó a pegar muy duro Malboro. Luego empujamos todas las otras marcas que teníamos. Buscamos mucho la distribución. Eso es muy importante. Nuestra distribución la hicimos a través de esas cosas que yo había aprendido de niño. Había, por ejemplo, en el rumbo La Merced y en todos los lugares, muchos distribuidores, redistribuidores de dulces, pam, pam. Y de cigarros tos. Iban las gentes ahí. En cambio los otros se fueron por la cosa de que ellos iban a vender el cigarro a los estanquillos y a los comercios y todo. ¿Pues qué nos habrá ayudado? Pues yo creo que estaba desatendido. Y nos pusimos más agresivos, pusimos publicidad. En esa época hubo la época del plan francés de Televisa, que solamente le vendía muy al grandote. Entonces luego ya entramos nosotros, hicimos varias cosas. Por ejemplo, en el 86 llegaron los meros, meros campeones, los mejores de British American Tobacco a competir. Entonces me fueron a ver que tenía que bajarnos los precios que tenía. ¿Perdón, que teníamos que hacer que la diferencia entre Raleigh y Malboro fuera muy alta, que porque si no se iba a acabar Raley, se iba a ir acabando la marca que había sido líder, no? Todos los mandé a volar. Me dijeron que íbamos a ir ahí a pedirles que se hiciera ahí de rodillas, no sé qué nombre. He hecho un cambio ahí con Televisa de tiempo aire. Le compré unas monedas para el fútbol y entonces me dieron las monedas y el dinero. En tiempo de televisión. Todos le metimos durísimo a la televisión. No, no, ese año le ganamos en malboro creo que 300 puntos. Y hubo una cosa muy importante, fíjate, es una experiencia muy importante. Más o menos en esa época se vendían como 52 mil millones de cigarros. En esa época. Como se fue subiendo el precio y el impuesto, resulta que eso ayudó mucho, el que se subieran los impuestos y que se le quitara la publicidad. Primero se quitó la publicidad de la tele, luego de los espectaculares, luego las diferencias, y luego se empezó a castigar la cajetilla y luego que no se podía hacer publicidad en radio, etcétera, etcétera, y que se volvió artículo indeseable socialmente, pues bajamos como 60% el consumo per cápita. Sin embargo, seguía ganando mejor.
Porque no gastabas todo.
En marketing. No, porque subía el precio. Buena parte de la baja de compras fue porque sube el precio. Y nos llegamos a ir, si mal no recuerdo, malboro como al 50. Yo creo que llegamos en puro. En puro malboro. 45. 50. 40 o 50% del mercado. Puro malorio que al 70 del mercado. Este, pásame el regalo que me hicieron dar los de Philly Morris. Ahí lo tienes. Hace recientemente, ahora el mero mero director y CEO, que cuando yo lo conocí era el director en Polonia, pero muy bueno es este director me hizo favor de traerme un regalo, una chamarra. Y en general un regalo muy bonito. A ver si lo encuentran, te lo enseño. No, es que me mandó una caja así como de regalo en que la abrí y decía en un lado Malboro y en el otro Carlos. Ese es un detalle muy cálido de.
Estos amigos. Ingeniero, este negocio que ha.
Logrado hacer mucho, el de Gigatam o.
El de Sigatam, entonces le sigue abriendo puertas y es cuando compra.
La aseguradora. Ese negocio teníamos el 72% y Philip Morris el 28. Este, llegó un momento muy tonto en que un baboso importante de Philip Morris me dijo que nos iban a comprar Gigatán y que no valía nada porque Malboro era de ellos, no era de Cigatam. ¿Entonces que no valía, no? Este, fue de las cosas que hay, los tropezones que nos dimos y teníamos una gran relación con ellos, pero este director directivo fue a decirnos eso, pero teníamos un programa muy interesante en Cigatam, eran contratos a 10 años, revisables cada 5. Entonces nos fue a ver en el momento de la revisión para no renovarlo a 10, entonces teníamos 5. Entonces dijo que no se iba a pagar nada. No sé, muy agresivo en un plan de decir Malboro es nuestro, entonces no vale nada. Entonces, este, pues ¿Qué crees que hice? Pues subí 20% el precio de Malboro, entonces vamos a exprimir a Malboro y se va a caer su participación de mercado. Tardaron tres meses en volver con eso fue muy. Fue un paso importante. Después en el mercado, pues teníamos liquidez, entonces pudimos, este, de hecho, hasta siga TAM nos dio dividendo. Siga. Tambien tenía una posición importante, fuerte. Digo, financieramente estaba mucho mejor. Y pues mira, Loreto y Peña Pobre valía un millón y medio de dólares. Compramos el 23% de Firestone en 160 mil dólares. Fueron una situación muy irracional en la que nada valía. Telmex valía creo que 160 millones o 200 millones de dólares. En el 90. Pásame la historia de Grupo Carso. Entonces, pues todo estaba. Reynolds no valía nada, las tolas de aluminio no valían nada. Moderna, pues ya te decía que valía 5 millones. Kimberly se bajó mucho, todo se.
Bajó mucho. Y esta idea de seguir invirtiendo en momentos de crisis, cuando todo mundo está corriendo para cubrirse, vendiendo, saliéndose incluso del país, siempre lo remontó a esa lección de.
Su.
Papá. ¿Cuál? La de comprarle al hermano en momentos donde todo mundo.
Tenía miedo. La verdad que me enteré de.
Su nombre. Bueno, es una muy.
Buena historia. No, pero después lo tengo muy claro, lo tengo muy claro. No, pero además era obvio, decían que estaba yo mal, etcétera. Este lo por ejemplo, el fondo de inversión que fundamos en 81 estuvo como 15 años con rendimientos de más del 20% en dólares. Entonces, esta es una historia y que escribí un poco del grupo. Y aquí tengo los precios. Bueno, aquí fue como compramos Carritos del Sur, luego condominios, bienes raíces, las empresas que hicimos. Aquí están unas empresas, mira, Anderson Clayton en diciembre del 82, que fue cuando estaban muy castigadas, valía un millón 900 mil dólares. Celanese, 11.800 cementos mexicanos, 26 millones de dólares. Cemex Uler El Centenario, 700 mil dólares, valía toda. Loreto y Peña Pobre, 14 millones. Uler Euskadi, 51. Moderna, 48 millones. Reinos Aluminio por 6 millones, no era razonable. Luego ya para 94, Kimberly, que valía 27 millones, vale 3.690 y tantos. La Moderna que valía 4 millones, vale 2.870. Así. Celanese, que valía 11.800 vale 1.400. Cementos mexicanos de 26 millones sube a 7.800 millones. Entonces era irracional. Te hablo de 12 años. Y dígame, ingeniero, cuando Telmex, perdón, valía 172 millones en 82. 316 millones en 84 y en 94 valía 29 mil millones, que está falso, era irracional que.
Pudiera valer. Y cuando la gente le decía no lo haga, nadie lo trató.
De disuadir. Ah, pues no les había hecho CAS tampoco compramos prestado, o sea, lo que pasa es que nos mantuvimos con liquidez. Por ejemplo, el fondo de inversión este que te digo, cuando las acciones estaban muy baratas se iba 70-80% de inversión en acciones y cuando ya se encarecían las acciones se bajaba 60 % de acciones, o sea, se ponía más conserva, más conservador y cuando los precios eran regalados se.
Ponía más abajo. El tiro de Telmex, pues sí, era otro nivel, era algo mucho más grande, mucho más ambicioso, requería pues ¿Como lo hizo? Juntarse con los franceses, juntarse con los gringos. Cuénteme un poco el racional detrás de.
Perseguir esta oportunidad. Mira, yo la verdad no tenía ganas de entrar, entonces el gobierno estaba promoviendo a ver quién entraba primero. Habían promovido a Fernando Senderos porque Manuel Senderos había sido el presidente del consejo. El presidente del consejo primero fue Trujet, cuando muere Trujet se queda Manuel Senderos y luego ya cuando toma la mayoría el gobierno en época de Echeverría, en época echeverría tiene el 48 % en preferentes, las vuelven ordinarias y compran un 3 % y ya se quedan con la mayoría. Ese fue el proceso. En 72 ya se vuelve una empresa del Estado y entonces hacen cosas ahí, tanto antes como desde que se vuelve mexicana en 58 era privada pero extranjera. Se vuelve privada mexicana en 58 y toma la mayoría el estado comprando 3% Echeverré en 72. Bueno, un mal manejo todo el tiempo de la empresa, muy mal manejada todo el tiempo. Y nosotros pensamos en no entrar, entonces me insisten hoy, es que necesitamos que entren, están promoviendo que haya varios empresarios y abrieron a que entraran los extranjeros. Ahora no se vendía Telmex, Se vendía el 20 4. Se vendía el 20.4%. Ahí entramos 3. Al final del día estuvimos hablando con los extranjeros, primero con los españoles, no había modo de ir con ellos, muy pesados, y total, fuimos con los franceses y los españoles estuvimos a punto de no entrar porque querían ellos tomar las decisiones. Yo les dije que no esas las tomábamos nosotros los mexicanos acá no sé qué teníamos la mayoría. Total, pues ya se iba a descomponer, ya no íbamos a entrar. Les bueno, mira, si el presidente de SBC y el de France Telecom deciden algo contrario a lo que planteamos nosotros, estoy de acuerdo, porque saben, tienen experiencia, pero solamente que lleguemos a ese nivel. Ya tenía relaciones con los dos muy buenos, muy expelentes personas. Todavía sigue siendo un gran amigo. Él es SBC, que era Southwestern Bell y que ahora es ATT y el otro de France Télécom también. Entonces, total, ya pusimos así no tuvimos nunca. Un día me llegaron a proponer una tontería porque desarrollamos nosotros el prepago y lo desarrollamos de las alcancías. Entonces me dijo, no, que el prepago me pidió una cita y que el prepago es muy peligroso porque canibaliza. No, no.
No, los mandé a volar. ¿De dónde nace esta idea del prepago? Es una genialidad que nace de una resolver un sistema operativo complicado.
Que era vaciar las alcancías. Sí, eso era lo que era un problema, porque se llenaba la alcancía y ya no funcionaba. No traían dinero, entonces ya no funcionaba. Era tenían que traer la bolsa llena de 20. Esto es francés. En Francia estaban ya usando las tarjetas de prepago, entonces se cambiaron los aparatos a que con una tarjeta pudieras pagar. Íbamos a vender 28 millones en un mes de tarjetitas. ¿Y ahora? Pues ahora vendemos cualquier cosa porque ya los teléfonos públicos no funcionan y el IFETEL todavía no nos autoriza a quitarlos. Ahora, lo de Telmex, pues hubo presión de que por qué no le entrábamos del Banco Internacional de Hacienda, de todos lados. Entonces ya les pregunté a.
Mis hijos, dijeron que sí. ¿Ya en ese entonces, cómo los involucraba.
Sus hijos en el negocio? Mira, la primera involucración fue cuando compramos y Gatá, que les dije que cómo veían que íbamos a comprar una empresa más grande, que no sé qué. ¿Uno dijo, si, te vamos a seguir viendo, Sí, sí, te vamos a no ver, no? Muy buena observación, no, pero pues yo no era contigo, director, que me quedo ahí toda noche y día metido en la empresa. Y entonces lo de Telmex, la verdad es que hubo varias cosas ahí. Primero empezaron a comprar muchas acciones desde el 87 y 88. Una casa de bolsa compró como el 10 y medio por ciento. Luego el gobierno subió de 51, creo que a 56 o 50. Subieron el precio de la acción. La acción que valía 200 millones o 300 o 400, se la llevaron y se vendió a 8600, fue el precio de venta. La verdad es que estaba todo tan mal hecho que había Muchas cosas, había 2.200.000 clientes sin atender, tres años de lista, dos años y cacho, dos años y Cacho. Este. Muchas.
Cosas mal, muchas cosas mal. Y nunca dijo esto está tan mal, ¿Por qué.
Seguir, por qué sí hacerlo de una empresa que la volvimos fantástica? Además el personal jaló muy bien. De tal manera que competimos contra los dos más grandes del mundo. Fíjate, competimos contra ATT, era ATT y Avantel, una estaba ligada a Bancomer y Alfa y la otra a Banamex. Entonces imagínate las dos más grandes del mundo y con los dos bancos más grandes del mundo. Nos dijeron que iban a recoger el dinero con palas y muchos tenían miedo de que nos iban a hacer talco y que no sé qué tanto, y que no íbamos a estar listos a tiempo para que se conectaran ellos. Estuvimos listos el 1 de enero y entonces querían algunas de las gentes mías y el francés creo que era, que en mayo cambiáramos ya los precios y las condiciones y todo, no, espérense a ver qué van a hacer los otros. Les digo este total, entraron muy a lo tarugo, en lugar de ponerse de acuerdo con ellos y usar una sola red, cada uno hizo su red. Resulta que había tres redes, una estupidez. Lo bueno que hicimos en Telmex fue que sacamos Telmex, Telcel de Telmex para que fueran competidores, porque era clásico que en Francia, por ejemplo, trataban que la celular no funcionara porque le iba a afectar a la otra. Las pusimos a competir a las dos. Nosotros entramos con Telcel, ya que estaban en el mercado, Usacel y la otra, o sea que nos llevaban un.
Año de tiempo, yo creo. Y vuelve a ser la genialidad del prepago, pero ahora usando esto que le llama usted el.
Modelo Gillette, así le llamé. Lo que eso, cuando viene la crisis del 95, se complicó el mercado, entonces fue cuando decidimos hacer el. Se llamaba Telcel, Amigo, que era la idea Gillette era que subsidiáramos los teléfonos para vender tarjetas, que se fue al principio. Entonces compraban el aparato, lo hacías más accesible el aparato. Entonces ya teniendo el aparato compraban tarjetas. Esto funcionó sobre todo en Estados Unidos, que ninguno quería meter el progreso, todo el mundo decía que era una tontería, que.
El prepago era.
Una tontería. ¿Con qué argumentos? Pues probablemente canibalismo y menor ingreso. Una tontería. Entonces nosotros lo echamos a andar. En México, fíjate, cuando empezamos en México, la telefonía móvil tenía 30.000 o 35.000 clientes. En 1991 quedamos de hacer un plan trianual. Eso fue una cosa que me ayudó. ¿Hice mi plan trianual para que la gente supiera qué esperarse, no? Para que no dijeran no, hombre, es lo mismo, o dijera no prometen y no van a cumplir. Entonces pusimos qué cosa iba a ser cada Y en la telefonía móvil quedamos de que en tres años iba a crecer a 200 mil teléfonos, llegó a 230 mil y llegamos a tener 85 millones. Ahorita creo que andamos en 82 millones de teléfonos. Y en Estados Unidos empezamos como con 100 130 y nos fuimos hasta 25 millones. Se ajustó como a 22 millones, pero en Estados Unidos era muy importante porque además era muy caro el servicio. Pero total que ahí está Telcel, le han hecho todo lo que han querido en contra de ella, incluido el duopolio. El.
Gobierno. El gobierno del duopolio. Bueno, y le ha pasado también en el resto de América Latina. Ha habido países que hasta José.
Mujica la traía contra usted. No, al revés. Primero me saluda muy afectuoso. Tuve la oportunidad de platicar con él en un viaje a Uruguay, que me voy a volver a ir ahora. No, la verdad es que no deberíamos estar en Uruguay, porque en Uruguay las telecomunicaciones son del gobierno y no te dan permiso de nada. No sé para qué lo abrieron. No te dan permiso de dar televisión de paga, no te dan permiso de tal cosa. No, Si ahí Uruguay controla las telecomunicaciones. No sé qué participación tenga, pero muy alta. No.
Está abierto a la competencia. Ingeniero, en una de las conversaciones que tuvimos le pregunté cuál había sido su peor inversión todos los años que lleva como inversionista, y me dijo que no era la peor inversión hecha, sino la peor desinversión que había hecho. Cuénteme de la decisión de vender el que era.
4.5% de Apple ¿Que tenía? Fíjate que no me acuerdo del porcentaje. ¿Quién te lo dio? Ud. Cuatro cinco. Creo que le exagere. ¿Cuánto.
Habrá sido? Pregúntale a Legasp. No sé si ese día.
Me dijo que era cuatro. Es igual que.
Fuera dos, tres o cuatro. Son muchos billones. Cuénteme.
De esa decisión de desinvertir. Las compramos muy baratas cuando estaba. La vimos en una revista que tenía más liquidez de lo que valía. Estaba un poco al azar, algo así, en una situación muy difícil antes de que entrara Steve Jobs. Pero las vendimos con utilidad, por supuesto, buena utilidad, pero no lo que lo que hay. Yo no sé si nos hubiéramos quedado hasta ahora. Otro caso fue Amazon, que en 2008 o 2009 por ahí no valía nada. Se bajó mucho de valor. Este.
Bueno, pues son errores, errores. Hay gente que dice que luego el mercado puede mantenerse irracional más tiempo que uno puede mantenerse líquido. ¿Usted qué piensa de eso de ir en contra del.
Mercado apegado a sus convicciones? Hay dos formas. Una es no comprar por su. Una es vender y otra es irte corto. Entonces yo creo que pues ahí se puede tomar diversas decisiones. Hay un refrán, un pensamiento que me dijo hace mucho un primo hermano, hace muchos años, ¿Cuántos serán muchos? Sesenta y tantos años que hay un dicho, decía que era un dicho árabe que dice cuando no sepas qué hacer, haz la mitad. Tú ya conoces más si tienes duda qué hacer la mitad así, si haces la mitad y bajas y qué bueno que vendí la y sube, dice qué bueno.
Que me quedó la mitad. ¿Usted es de irse corto? Si.
¿Ha hecho inversiones en corto? Sí he hecho, pero hace muchos años que no tengo.
Mucho interés en hacer una. ¿Sí?
¿Y.
Sería Tesla o cuál? Tesla. Sé que también tiene.
Ahí su pique con.
Musk. No, no, ningún pique. Después de tantos años como inversionista, como empresario, ¿Qué es lo que caracteriza una buena inversión? ¿Cuáles son los dos o tres puntos que le dice.
De saque? Se ve bien. Te voy a decir lo que decía un agente bolsa que estimé mucho, que se llamaba Duro Pérez, ahí en la trabajaba y era agente de bolsa, manejaba ciertas empresas, era muy atinado. Entonces llegaban a preguntarle, oiga ingeniero, ¿Ve buena esta acción? Si sube es buena, si baja es mala. ¿Será la respuesta y en otra tenía ahí varios billetes puestos en su cubículo cuando alguien le decía no, no, te apuesto a que no, a ver, ven antes todavía quieres apostar? Les decía no, Yo creo que las inversiones así muy puntuales son irracionales, hay que tener una cartera, yo creo que es más razonable y luego depende qué cosas y en qué circunstancias, hay circunstancias en que hay que comprar, es irracional no hay que comprar y otras en que es irracional no vender, la verdad Dios, si tuviera una inversiones así en esa tecnología, en tal, pues yo creo que sería, no hace sentido que tengan esos precios y en eso coincido, Warren Buffet lo está haciendo, está vendiendo, está poniendo líquido y aquí en el mercado te encuentras acciones muy baratas todavía acciones muy baratas, empresas muy baratas, algunas de buenos dividendos y este y hay algunas que están muy baratas, por ejemplo las de telecomunicaciones en general en.
El mundo están muy baratas. Ingeniero, estaba leyendo los principios del grupo y uno de ellos me llamó mucho la atención que es operar con las ventajas de empresa pequeña, pero hoy en 49 países, 360 mil empleados, ¿Cómo se opera con las.
Ventajas de una empresa pequeña? Mira, ha sido un fracaso. Una de nuestras bases es no tener muchos niveles jerárquicos porque cuando las empresas tienen niveles jerárquicos y tienen corporativos grandes los directores no se meten a la operación sino al corporativo, o sea que de las empresas chicas por ejemplo que se hacen grandes es porque se desarrollan. Bueno, Inbursa. Inbursa es una empresa muy chica en utilidades, es.
El tercer banco de México. ¿Ha habido alguna vez en la que usted se ha sentido como una limitante.
Para alguna de las empresas? Es buena pregunta. Mis hijos, nietos están de acuerdo en aportarle a la fundación para hacerla todavía más grande porque estamos ya metidos en la idea de combatir la pobreza extrema. Lo ideal sería lograr dos cosas en México, una crecer al 4,5% el PIB y otra no. Mira, lo que tenía yo hace muchos años escribí una carta, entonces.
Ahorita la volví a.
Hacer. ¿Quiere leer la carta? Los empresarios somos creadores y administradores temporales de riqueza generando desarrollo y empleo y nos vamos sin nada. Debemos dejarle a un mejor país a nuestros hijos, pero es más importante dejarle.
Mejores hijos a nuestro país. Ingeniero.
¿Qué le falta por hacer? Me falta algo muy importante que Tengo.
Ya muchos años pensando eso. Creo que da pie para hacerle una última pregunta. Si pudiera escribir un mensaje en el cielo para que millones de.
Personas lo vieran, ¿Qué diría? Muchas.
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