This is a transcript excerpt from a Cracks Podcast episode (host Oso Trava) featuring Horacio Fernández. Fernández describes how midday golf at a club became a strict, restorative routine that enforced separation between work and home, lessons learned from his father about mental discipline, and the value of family. He then recounts a financial episode involving a banker (named Jorge Rivas), lost pagarés, and the decision to sign debt converted to UDIS with his partner Alfredo Fernández.
Chapters
Yo nunca quise jugar golf, nunca, se me hacía un deporte de viejitos, un deporte, no deporte, un pasatiempo, pero en ese tiempo uno de mis amigos, mejores.
Amigos que había jugado golf, nos empezó.
A invitar, nos metimos a un club y lo que hicimos fue trabajar como.
Si fuera el primer día, lunes, martes y la mitad del miércoles, y el.
Miércoles al mediodía nos íbamos, estaba prohibido hablar de negocios, de números, de nada.
O sea, era caminar en lo verde.
Pegarle a la pelota y al final una cerveza y te ibas a tu.
Casa a dormir, y luego trabajar todo.
El jueves, el viernes y el sábado. Una de las cosas que aprendí es el valor de la familia y el valor del trabajo, o sea, tener un trabajo y tener de dónde vivir es muy importante.
Me llama mucho la atención que en un momento tan crítico decidas tomarte mediodía para jugar golf, parecería que es lo contraintuitivo, lo contraindicado, hay que ahora estar todo el tiempo ahí. ¿Y tú encontraste paz?
Yo creo que, bueno, en tu vida espiritual primero, pero también los espacios, eso siempre he pensado que el trabajo tiene.
Que ser también diversión, tienes que gozar.
El trabajo aunque esté en la crisis, ¿No? Una cosa que me sirvió mucho, que mi papá me enseñó, no crees que lo tenía yo aprendido, sino que tuve que hacer el esfuerzo, me dijo mira, los problemas de tu casa déjalos en tu casa y los de trabajo en tu trabajo nunca vas a resolver problemas.
De tu casa, y en tu casa.
Jamás vas a resolver un problema de.
Trabajo, pero eso requiere una disciplina, una.
Disciplina mental, es llegar a tu casa y no pensar en nada de trabajo.
Y hoy más con el celular que.
Te acompaña, todos en ese tiempo nos sirvió terriblemente, fue una muy buena, muy.
Muy buen aprendizaje de mi papá y.
Cada vez que yo puedo decirlo, creo que es un AP para el empresario.
Los espacios los respetas y Amart, rindes.
Más en estos momentos de estrés, ya me explicaste cómo manejas un poco la parte de presión y cómo encuentras paz y cómo separas una cosa de la otra, entendiendo que habrá los momentos para resolver, pero esta idea de protegerte contra las lecciones, ahora sí que te quería dar el banquero, sin faltar a tu compromiso, esta historia de haber del banco que perdió los pagarés y que tú.
Volviste a firmar, ese fue ese banco.
Mismo, los que querían quitarte tu casa sí, el banquero este que con el mío, Jorge Rivas, voy a decir nombre.
Porque es un tipo de primera, negociamos.
Con él, le dije oye, estaban las UDIS, me dijo ayúdame porque nadie quiere convertir su deuda en UDIS.
Le dije, yo lo hago, no pasa.
Nada, dame los pagarés y los cambiamos por UDIS. Nunca encontraron los pagarés, Entonces si yo hubiera deshicho en ese momento toda mi.
Deuda se hubiera esfumado, no había manera.
No hay, nunca encontraron, no había pagarés, pero aún así les firmamos mi socio y yo, los UDIS, Alfredo Fernández, mi socio y yo, les firmamos los UDIS, lo cual fue, pues así estábamos educados, mi papá, por ejemplo, y su socio Carlos Gutiérrez Nieto. Ellos nunca, no se metieron el fuego.
A prueba, por ejemplo, dicen que eso no era para ellos y pagaron también sus deudas. Entonces teníamos una escuela pues del deber ser.