Video-transcript (narración personal) en primera persona sobre la infancia del hablante en Los Altos de Jalisco. El narrador describe un entorno familiar permisivo que fomentó libertad creativa, recuerdos de la abuela, visitas al panteón, la fascinación por una ladrillera y los primeros trabajos en barro desde los 8–10 años.
Chapters
Yo fui uno de esos niños a los que no le decían que no, a los que no regañaban por rayar una pared, a los que no regañaban por rayar una mesa. Entonces mi abuela, si yo rayaba algo, decía no, no, déjenlo ahí un tiempo y no lo quitaba de la pared. Entonces eso te va creando una seguridad. Nací en Los Altos de Jalisco. Los niños en Jalisco, particularmente en Los Altos, son un componente real e importante de la familia. No son de que los niños vayan a sentar a la mesa de allá o primero desayunen los niños y luego los grandes. No, no, no. Es un acto familiar en conjunto importante, donde vamos intercambiando puntos de vista unos y otros y tenemos incluso la oportunidad de opinar. Y eso hace que crezcas como con un sentido de libertad y autoestima completamente diferente. Entonces, cada que yo hacía cosas con las manos, yo hago barro desde los 8 o 10 años. Mi abuela me llevaba, ella decía visitar a la familia al panteón y una vez a la semana más o menos y. Y camino al panteón había una ladrillera y siempre le preguntaba por el fuego tremendo que salía de ese lugar y le preguntaba que qué era eso y me decía que era el infierno. Y entonces mira que con el paso del tiempo lo he meditado y es un poco cierto, ¿No? Porque mira en lo que me convertí. Finalmente terminé yendo a la ladrillera, me dieron un poco de barro, empecé a hacer cosas y ahí acabó el día. Terminamos en el panteón y luego la casa, una semana después.