La Mujer detrás de BIOMEDICA | CLARA LAU Cracks Podcast #321

Spanish-language interview (Cracks Podcast #321) with Clara Lau, founder of Laboratorios Médicos Biomédica de Referencia. Clara recounts her immigrant-family upbringing, training as a clinical chemist, founding Biomédica in 1992 with six colleagues, scaling it to 26 branches and ~320 employees, building a customer-and-employee-centered culture (humanizing diagnostics, experience design, rigorous technical standards), winning national recognition, responding during the COVID-19 crisis, and ultimately selling the company (sold in 2020). After the exit she launched Think Link (a consultancy focused on culture, innovation and digital transformation), is developing a Disney-linked diplomado on service, and is active as a speaker.
Questions this video answers
1992.
Con seis colaboradores.
Llegó a 26 sucursales y aproximadamente 320 empleados.
2020.
Color Esperanza.
Chapters
Una de las cosas que hiciste fue darle atención psicológica a toda tu plantilla. Pero tú dicen que nunca has ido.
A te da un negocio. No es negocio, sino da para ayudar al prójimo. A mí me satisface mucho dar. Creo que es ahí donde está la dar, dar para volver a dar. Yo era química de profesión y hoy soy empresaria por convicción. En mi mente era humanizar el diagnóstico. Yo tengo que trabajar con la empatía, tengo que trabajar con el dolor, con la angustia que genera un laboratorio. ¿Cómo tú puedes ofrecer una experiencia? Tú tienes que apelar a las emociones cuando tú quieres dar un servicio de excelencia. Tú dime si hace 33 años no fuimos disruptivos. Me decía a mí mis colegas rojo, Rojo es sangre, No, rojo es vida. ¿Pero cómo vas a poner flores en un laboratorio? ¿En qué parte de la Biblia dice que no se puede poner flores? Manejábamos encuestas de satisfacción y encuestas de lealtad. Y te quiero decir que el tabulador, lo primero que ponían los pacientes, sus prioridades, no era el precio. Que la señorita me sonrió, que no me hicieron hematoma, que me siento a gusto. Yo aquí lo siento como en mío el laboratorio. Era difícil pensar que una mujer era directora y dueña de un laboratorio de pacientes que no querían que yo les tomara la muestra porque era mujer. 33 años que estuve desde el primer día usaba, usábamos uniforme, usábamos. Nadie me podía decir no me gusta. No hay nada más poderoso que predicar con el ejemplo.
Hola, bienvenidos a un nuevo episodio de Cracks Podcast. Yo soy Yoso Traba y entrevisto cada semana a las mentes más brillantes para dejarte algo único y práctico que puedas usar en tu vida diaria. Hoy tengo como invitada a Clara Corona de Lau. La puedes encontrar en Instagram como Clara o Clara Lau, como la conoce todo el mundo. Es desde 1992 la fundadora de los Laboratorios Médicos Biomédica de Referencia, empresa que fundó con seis colaboradores y que creció hasta llegar a 26 sucursales y 320 empleados antes de venderla en 2020. En su trayecto, Clara obtuvo el Premio a la Nueva Cultura Laboral de manos del entonces presidente Vicente Fox y el Premio Nacional de Calidad que le entregó el presidente Felipe Calderón para recibirlo nuevamente en 2015 desde hace un año. Clara es fundadora de Think Link, una consultora enfocada en ayudar a empresas a crecer transformando su cultura organizacional. Hoy Clara y yo tenemos una plática que se siente como si nos conociéramos desde hace mucho tiempo. Me cuenta toda la historia, desde la fundación hasta la venta de biomédica de referencia. Hablamos del impacto que tiene la cultura corporativa centrada en la experiencia del cliente y en el colaborador. Y hablamos también de diseñar una vida que te llena de felicidad. Esta es una plática increíble con una mujer espectacular, así que espero que disfrutes de esta conversación con Clara Lau. Clara, bienvenida a Cracks Podcast.
Gracias, Oso. Estoy encantada de estar aquí contigo y con tu público.
Yo encantado de tenerte porque eres de esas personas que numerosas veces me han llegado por diferentes invitados, amigos, postulaciones, pero no eres de esas personas que tenía yo en el radar desde hace mucho tiempo, sino es alguien que te conoce, quien te conoce y te conoce muy bien. Y me emociona mucho platicar contigo hoy por todo lo que construiste, lo que estás construyendo aún después de los 70, que sé que no te da, no tienes inconveniente con compartir.
Para nada.
Eres del mismo año que mi mamá. Y me gustaría arrancar por algo muy curioso, porque dentro de tu empresa, que vamos a hablar más adelante, una de las cosas que hiciste fue darle atención psicológica a toda tu plantilla, pero tú dicen que nunca has ido a terapia, que tú con una canción arreglas todo. ¿Cuál es esa canción y por qué lo dices?
Me investigaste muy bien, Oso. La canción es Color Esperanza. Sí, me han dicho que yo soluciono todo con escuchar lo que Diego Torres lo escribió en algún momento. Y la verdad es de que analizas la canción y analizas las canciones de Diego Torres, que todas son positivas, no hay que ir a terapia, todo se soluciona. Pero no es cierto. No es cierto. Yo creo que a mí lo que me ha dado en la vida y por eso la gente me dice estoy emocionalmente bien, creo. Es que creo, si pueden decir lo que sea. Es que a mí me satisface mucho dar. Creo que es ahí donde está la clave. Dar, dar para volver a dar, ayudar a la gente. En toda mi vida y sobre todo en los trabajos, siempre he tenido impulsores positivos de responsabilidad social yo estoy bien porque tú estás bien, todos tenemos que estar bien.
Y quien me dijo que nunca había sido terapia, me dijo su terapia es en dar. ¿Y que casualmente lo que me acabas de decir, y me gustaría entender de dónde viene esta cultura de dar en ti, viene de tu familia? Sé que pasaste un tiempo en un kibbutz en Israel, ¿De dónde viene esta idea de dar?
Mira, te cuento un poquito de mi historia. Yo vengo de una familia donde mis papás, o sea, soy la cuarta hija de inmigrantes europeos, o sea, mi papá llegó y mi mamá, las dos familias antes de la Segunda Guerra Mundial, entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial, llegaron a la Ciudad de México huyendo, huyendo como muchos otros. En esa época hubo una ola de inmigración muy grande en México, porque habían españoles que huían, habían asiáticos, japoneses, chinos, judíos, de todo, que venían a México. México les abrió las puertas. La verdad es que cualquiera que es hijo de inmigrantes, lo único que tenemos es gratitud a este país. ¿Y por qué lo digo? Porque ellos llegaron sin idioma, sin cultura, sin dinero, con tantos problemas como sueños bajo el brazo, y finalmente les abrieron la puerta. Y en mi casa se vivía mucho la gratitud, o sea, hay una palabra en hebreo que se llama tsaká, que tiene que ver con ayudar y con agradecer. Entonces, en mi casa era muy importante, por ejemplo, mi papá decía, Era comerciante. Era comerciante, pero aparte teníamos un taller en la casa, porque él era muy creativo, tenía su taller y hacía muebles y hacía muchas cosas de carpintería, pero había un negocio en el cual mi mamá trabajaba arduamente con él para salir adelante. Y siempre me decía Clari un negocio no es negocio si no da para ayudar al prójimo, o sea, no nada más te tienen que dar a ti, sino tienes que ayudar al prójimo para que sea un negocio. Entonces yo creo que seguramente de ahí viene, cuando muere mi papá, yo me entero de una cantidad de gente que le había ayudado. Imagínate, fui a dar una conferencia a Monterrey, a mi universidad, que yo nací en Monterrey, estudié en la Autónoma de Nuevo León, y fui a dar una conferencia y se me acercó una persona, me ¿Usted la hija de Jacobo Corona? Y yo sí, ¿Por qué conociste a mi papá? No, es que mi esposo también es químico, lloró tanto cuando se murió su papá. Le ¿Por qué lloró? ¿Por qué le pagó la carrera, o sea, la carrera de químico clínico biólogo, que yo estudié, químico clínico, biólogo, nadie sabía, yo no sabía generaciones posteriores, pero así hay mil de ejemplos, cómo ayudaban mis papás, cómo ayudaba a la familia y por supuesto, pues esto está en las venas?
Clara, me llama mucho la atención lo que estás diciendo, hace poco estuvo julio Frenkie aquí y me dijo un poco lo mismo, esta idea de nos recibieron a mí, a mí, bueno, mi familia, mis papás, mis abuelos, con los brazos tan abiertos en México que nos volvimos una familia, un grupo, una comunidad muy, muy recíproca, muy dadivosa y creo que eso es algo que tengo el gran privilegio de conocer a muchos miembros de la comunidad judía de México y eso los, los hace tan fuertes, los hace, son muy generosos, se unen mucho y se apoyan mucho y eso hace que comunidad, como dicen, cuando sube la marea suben todos los barcos, ¿No? ¿Cómo has experimentado esto? Sobre todo en el tú empezaste a trabajar, entraste a gobierno, no tenías mucha intención de ser empresaria, cómo Y sé que te rodeaste de mucha gente de la comunidad que también te apoyó en un inicio, ¿Cómo viviste eso desde el lado receptor?
Sí, sin duda, pertenecer a una comunidad y a la comunidad judía te da contención, te da fuerza, te da contención. La realidad, o sea, cuando yo empecé a trabajar en gobierno, pues sí, no tenía intenciones de ser empresaria, o sea, yo era química de profesión, siempre lo digo, y hoy soy empresaria por convicción y así digo en mis conferencias, o sea, me quité la bata ya finalmente, pero lo viví pues muy protegida porque yo empecé en Monterrey, yo estudié la carrera en Monterrey. Te cuento un poquito de mi historia, llego a la Ciudad de México porque mi especialidad que fue Madurez y Bienestar Fetal, habíamos dos personas en México que nos habíamos ido especializar en lo mismo y éramos las únicas dos personas. Entonces se funda el Instituto Nacional de Perinatología y me prestan literal del hospital universitario, yo regreso a especializarme, ya había montado el departamento de pruebas especiales y me prestan para que venga a Perinatología a montar esas pruebas, porque no había nadie, la otra persona estaba en el 20 de noviembre, mi compañera, y no la iban a jalar del 20 de noviembre. Y ya estando aquí en México, yo vine por tres meses y esos tres meses al día de hoy se convirtieron en 46 años, porque como la muchachita italiana que llegó a casarse, la muchachita mexicana que llegó a casarse, conocí a mi ahora esposo, que tenemos 45 años de casados, y ya hice todo.
Eras muy joven.
No era tan joven porque no me casé, bueno, para hoy, los estándares de hoy era muy joven, para los estándares de una comunidad judía era muy vieja, era ya quedada, lo que ellos no sabían que de quedada no tenía nada, porque yo andaba en el desmadre y en el reventón, pobrecitos mis papás, imagínate, era la cuarta mujer, ya hacía lo que se me antojaba. Entonces yo estaba muy feliz, muy feliz en Monterrey, muy feliz lo que hacía, porque ya entonces yo empecé a trabajar muy joven, eso sí, me casé a los 28 años y era muy vieja en aquel entonces. Cero, cero. Yo creo que no puedo decir la mejor época de mi vida, porque todas han sido mejores épocas, pero una época importante fue de los 20 a los 28, donde ya era autosustentable, donde un día les dije a mis papás pues ya me voy a Europa y me fui sola, sola y mi alma. Y conocí cantidad de gente y fue de los mejores viajes y trabajaba y les ayudaba a mis papás, porque desde muy chica trabajé. Yo fui empresaria yo creo que desde los 5 años o 6, porque vendía pasteles de lodo en el zaguán de mi casa y me los compraban. Pasaba la gente en Monterrey, imagínate, los aguanes ahí no estaban, la escena, las mecedoras, como hacía calor de día, a las 7 ya estaba toda la gente afuera, puras casas, no había edificios meciéndose. Yo con una prima y a veces con mi hermana que está un poquito más grande que yo, poníamos tablón, tabique, tablón, tabique, hacíamos pasteles de lodo, les dábamos forma y claro, con platitos, ya sabes, de esos desechables, pasaban y nos los compraban. Después pasé a mi segundo emprendimiento, a vender limonadas, obviamente, y dulces allá afuera. Y luego estando estudiando en la universidad, que trabajé también muy pronto en la universidad, siendo estudiante, ya trabajaba en el departamento de microbiología, pero también hacía arreglos para bodas. Mi papá muy creativo me ayudó a hacer las muestras, porque en Monterrey, estamos hablando de hace 50 años, o sea, en Monterrey no había eso de arreglos para las bodas, ni en México, no existía y entonces empezamos a inventar, hice la primer boda en la comunidad judía de sus arreglos, había para cigarros y para cerillos porque se fumaba florecita, la onda. Entonces con mi papá hice las muestras y empezamos a vender arreglos para bodas y muy pronto ya estaba saturada y entonces tenía que decir si trabajaba en el laboratorio, me ponía a vender flores, ¿No? Pero eso me dio mucha independencia desde muy jovencita, o sea, ayudaba en la casa, se necesitaba algo.
¿Y tus hermanas habían sido igual o ellas habían seguido un camino más tradicional?
Todas trabajamos, todas somos mujeres trabajadoras, porque mi mamá era una mujer muy trabajadora, imagínate, o sea, en esos años era de las mujeres, hoy te puedo decir que rompía techos de cristal, o sea, sin duda todavía.
¿Qué recuerdas de ella algo que no fuera nada común o fuera muy poco común en una mujer de la época que tú veías a tu mamá hacer y decir wow?
¿Primero no manejaba, se subía en el camión, se iba al centro a la tienda, a la tienda de mis papás, de los dos, no? En el centro se iba, pero antes de irse todo ordenado en mi casa, o sea, fue una mamá muy presente, a pesar de que trabajaba durísimo. Mi papá era creativo, muy trabajador, pero el creativo, mi abuelo de parte de mi papá era escritor, entonces fueron de los primeros intelectuales que llegaron a México, de los primeros intelectuales judíos, Meir Corona. Y mi papá aparte de que trabajaba, pues tenía, a ver, quería que sus hijas fueran cultas, nos metía a la biblioteca de la casa, biblioteca donde había libros y estaba la enciclopedia Salvat, y entonces sacaba un libro, lo ponía en la mesa y me decía, a ver, ábrelo donde sea, lo abrías, Tomás Alva Edison y pon el dedo, órale, ponte a estudiar de Tomás Alva Edison, ya sabes, ¿No? Entonces ahí estábamos estudiando, no lo logró muy bien su objetivo, pero estamos bien todas las cuatro bien. Entonces mi mamá se iba a trabajar, mi mamá tenían, primero tuvieron una tienda grande que era de unos tíos y que un tío que económicamente estaba mucho mejor que todos los hermanos del lado materno y que les asignó una tienda cada uno, y mis papás manejaban una de esas tiendas, después ya pusieron su tienda chiquitita, entonces mi mamá era la compradora tanto de la tienda grande como de la tienda chica, era muy exitoso eso, que ella fuera la compradora, mi papá estaba en la caja soñando con regresar yo creo que a su taller en las noches y era, ya lo puedo decir, ya no vive mi mamá, ya no está la tienda y ya no están los clientes de la tienda, pero era muy buena para convencer a las señoras, las ponía en el espejo, sea grande el vestido, o sea chiquito, lo agarraba de atrás mira corazón, se te ve muy bien, te queda perfecto. Entonces era muy creativa y les fue muy bien. Pero lo que yo admiro y creo que eso fue lo que nos formó, es que claro que trabajaba, pero tenía sus prioridades y sus prioridades era la casa, sin duda. Mi papá era el que mi mamá hacía el pastel y mi papá lo decoraba cuando todavía no había nada. Imagínate, o sea, ¿Hace cuántos años estoy hablando? 55 años. Yo recuerdo estar sentada en la cocina, había una barra, yo sentadita arriba y mi papá decorando el pase, haciendo un carrusel con popote, con animalitos recortados, pintados. Entonces yo vengo de una casa muy amorosa, o sea, mi infancia fue muy buena y yo creo que infancia es destino.
Infancia es destino.
Yo sí pienso qué es lo que.
Te mueve tanto para dejar tu trabajo, que entiendo que era un buen trabajo, llevabas ya tres años ahí para saltar al vacío, hacer algo que nunca has hecho.
La verdad es que estar en gobierno es muy satisfactorio por un lado, esa es la verdad, pero por otro lado hay como hasta el día de hoy carencias que es muy frustrante. Yo hacía investigación y entonces la realidad es que del presupuesto que nos daban a mis manos llegaba una décima parte el trato no es que fuera malo, pero no era lo que yo hubiera querido tener, lo que yo hubiera querido ofrecer a los pacientes. En gobierno es complejo en ese sentido y entonces yo me quejaba mucho, decía si yo pudiera, lo hacía tal, si yo pudiera. Y yo tengo dos hijas, cuando yo hago ese cambio, mi hija Dana, que ahora las dos son profesionistas y muy exitosas, jugábamos a la lotería, no sé si ustedes han jugado con sus hijos a la lotería, ¿Qué harías si te ganas la lotería? Tamara, que es diseñadora textil, sus sueños eran poner una boutique y ella iba a hacer esto y iba a vestir artistas, que lo hizo también. Muy clavadas en ocho años en lo que querían estudiar. Y Dana la grande decía yo voy a ayudar y voy a hacer esto y lo otro, y a ti mami, todo el dinero lo regalaba. Y a ti te voy a poner un laboratorio. Y yo ¿Y a mí por qué me vas a poner un laboratorio? Porque te quejas mucho, te quejas mucho, entonces te voy a poner un laboratorio. Entonces la realidad es de que yo siempre he trabajado, siempre, quiere decir que nunca he dejado un día cuando fui al hospital a dar a luz, o sea, son los días que los he dejado. Entonces yo trabajaba en perinatología, me quedé en México, me quedé ahí. El que me trajo fue un doctor que mucha gente lo conoce y no sabe, toda la población mexicana lo conoce y no sabe, el doctor Eduardo Jurado García. Si ustedes ven las tablas de crecimiento hasta el día de hoy de los niños, cuando vas al pediatra y ves los libros, es de Eduardo Jurado García. Entonces el doctor Eduardo Jurado fue el que me pidió prestada. Vengo a México y estando trabajando en gobierno, nace mi segunda hija, nace Tami, y entonces yo bueno, voy a pedir un permiso sin goce de sueldo, ¿Para que? En las mañanas me dedico a la chiquita, en las tardes voy con la grande a sus clases, las grandes que estaban chiquititas. Y pues resulta que el permiso sin goce de sueldo, a los tres meses yo me estaba volviendo loca. ¿Cuál permiso? Regreso al instituto a hablar y me dice el doctor que estaba entonces de no, pues ya no tengo tu plaza. Cuando ya no había cabida en perinato, busco al doctor Jurado, había fundado él el CIMIGEN, el Centro de Investigación Materno Infantil del Grupo Gen, Grupos de Estudios al Nacimiento. Y me voy con él y me claro que te vienes conmigo, estamos fumando el Simigen y hay que hacer un laboratorio. Entonces el SIMIGEN lo fondeaban originalmente la familia Silanes, Toño López de Silanes. Entonces llego ahí al SIM, claro que no había laboratorio, nos habían donado una casa que era un hospital de niños con problemas ortopédicos y entonces había que hacer de cero, cosa que me encantó, porque yo soy de retos, a mí me aburro si no tengo retos nuevos. Entonces entro al hospital a trabajar ahí, pero no había nada, había un baño, un baño para poner el laboratorio, eso era lo que me habían asignado. Entonces las mañanas me iban hacer labor social a la comunidad, jeans, una gorrita, íbamos a la comunidad a concientizar a la gente la importancia de embarazos seguros, de que eran los defectos al nacimiento, etcétera, que dar seguimiento cuando estás embarazada, que tienes que comer bien, que tienes que ir con el doctor, que todo lo que hay que hacer y para tener un parto seguro. Luego me regresaba al laboratorio, que no había nada a proyectar, y luego en las noches me vestía de gala y con las voluntarias, que era la familia Silanes y sus amigas, nos íbamos a hacer subastas de cuadros, porque Cuevas nos donó, por ejemplo, una serie de cuadros para que los subastáramos así con los artistas. Y bueno, la única condición era que el primer dinero que se obtuviera era para comprar equipos para el laboratorio, para ese laboratorio chiquito. Entonces, después de Perinato, primero del Universitario, del Gonzalitos, después de eso me fui a Perinato de Gobierno y vengo al CIMIGEN, que por supuesto lo que yo trabajaba, conseguimos equipos, lo poquito que me pagaban, porque todavía no era autosustentable, lo donaba para la impresora, para la no sé qué, y estaba en Tláhuac. Imagínate, me echaba todas las mañanas yéndome, ponía a las niñas en el camión desde kinder y me iba a Tláhuac. Y ahí, Exacto, y yo ya presentando un trabajo muy importante en Roma, estaba a punto de viajar a Roma. Empieza Rubén Dryhanski, no sé si oíste alguna vez de Rubén, falleció hace dos años. Muy conocido, un internista, un médico internista muy conocido. Rubén y muchos otros fellows de la mayo habían llegado a México y se quejaban de los laboratorios. Decían, pues sí, muy bien toda la medicina, pero los laboratorios no sirven. Cuando había buenos laboratorios, o sea, hace muchos años, hace cuarenta y tantos, pero había buenos y malos laboratorios, como buenos y malos doctores, buenos y mal, como al día de hoy, ¿No? Pero la percepción de la gente en aquel entonces era de que no había buenos laboratorios en México, no había, punto. Y de los doctores, sin duda, erróneamente, sin conocimiento de causa, no hay buenos laboratorios. Entonces Rubén empezó a taladrear la cabeza y con él otros tantos doctores que habían regresado de la mayo, que había que hacer un laboratorio bueno y que ya saben. Y entonces empiezo yo con el gusanito de abrir un laboratorio privado, con mucha incertidumbre, con muchas dudas, pero fue ahí donde se formó Biomédica, porque para mí el propósito era cambiar esa mentalidad de la gente. Yo no era, soy química de microscopio, de formación, o sea, en mi vocabulario no existía competitividad, sustentabilidad, rentabilidad, business plan, nada, nada. Lo único que me interesaba era que en México se supiera que había un laboratorio de calidad mundial, punto.
Ahí quiero entrar, porque dices que sí había, pero era la percepción que no. ¿Cómo identificas cuáles son los factores que generaban valor en la percepción de la gente? Porque nunca te fuiste por precio, te fuiste por ser, es más, podría hasta parecer un laboratorio de nicho, era ¿Cómo identificaste qué valoraba ese mercado al que tú querías servir?
Te voy a decir, y es interesantísimo lo que me di cuenta, porque por supuesto que me pedían los doctores, bueno, vamos a hacer un estudio de mercado, ni ellos sabían que era un estudio de mercado, ni yo sabía lo que era un estudio de mercado, me ponía a preguntar y a ver, pero me di cuenta y de veras que siempre digo, y me encanta tu pregunta porque siempre digo que me iluminó, porque me di cuenta que lo que faltaba era el vínculo humano. Había buenos laboratorios, pero la gente era un número y tristemente todavía existen de esos que siguen siendo un número. Entonces lo primero que hice y que lo percibí es que yo tengo que trabajar con la empatía, tengo que trabajar con el dolor, con la angustia que genera un laboratorio. ¿Entonces en mi mente era humanizar el.
Diagnóstico, pero de dónde viene esto? Porque tú eras química, tú eras técnica, tú trabajabas conciencia, o sea, todo eran datos y hechos. No, no, siento que la empatía y la humanidad es muy subjetiva. Tú trabajabas del otro lado del espectro, ¿De dónde te inspiras para saber que esto es la diferencia? Y después la gran pregunta es, si estás yendo al nicho y estás dejando, es más, dando intangibles a cambio de dinero, porque estás vendiendo empatía a cambio de costos más altos, ¿Dónde está la línea entre poder cobrar más por algo que no es cuantificable?
La realidad es que era una necesidad lo que estaba sucediendo. Yo cuando dije aquí la gente habla mal de los laboratorios, que no se sienten a gusto en los laboratorios porque sacan un papelito como en la carnicería, o sea, tristemente, ¿Cuál era la diferencia? Creo que tuvo mucho que ver mi parte intrínseca, o sea, ayudar empatía, porque la gente no está contenta porque. Pero es un negocio de nicho. Era un negocio de nicho en el que yo lo que sí identificaba y era muy claro es que yo tenía que tener rigor científico, eso no había duda, pero desde el primer día yo siempre he pensado que eso no es un diferenciador, o sea, si tú vas al laboratorio de enfrente y pagas, yo que sé, 100 pesos y en biomédica pagabas mil pesos, los dos tenemos que dar un resultado confiable. Es un must cuando abres un laboratorio. Y eso también lo tenía claro, o.
Sea, no necesario, pero no suficiente.
Exacto. Entonces lo que yo hice desde el principio, queriendo cumplir con mi propósito, era cuidar mucho toda esa parte, cuidar sobre todo la parte técnica, lo segundo era la infraestructura, lo tercero, digamos así, en ese orden, era cómo voy a bajarle la angustia al paciente, ¿Cómo? Con gente capacitada primero, porque tengo que cuidar la parte técnica. Entonces lo que hice, y así fundamos Biomédica, me traje a mis seis compañeros de perinatología, que era gente muy preparada, no eran técnicos cada una en su área, en hematología, en microbiología, en química clínica, entonces yo ya estaba tranquila que tenía eso cubierto, no había problema, ¿No? Y entonces ¿Cómo tú puedes ofrecer una experiencia? Hoy te lo puedo decir, en aquel entonces ni sabía que era una experiencia, pero ¿Cómo lo puedes hacer? Llegando, o sea, a las emociones, o sea, alinear todo a las emociones, tú tienes que apelar a las emociones cuando tú quieres dar un servicio de excelencia. Entonces desarrollé un concepto que tú lo viviste porque dices que fuiste paciente de Biomédica, un concepto de servicio excepcional que déjenme decirles que, o sea, fue reconocido por el presidente Fox como la nueva cultura laboral del país. OK. Por nuestro modelo de negocio, que era ¿Cómo ofreces un servicio excepcional? Apela a las emociones.
¿Cómo mides eso? Todo lo demás es cuantificable. ¿Cómo mide eso?
Es. Eso es cuantificable también. Tú ibas al laboratorio, entrabas, yo apelo al sonido, música, al oído, a la vista, flores. ¿En dónde está dicho que en un laboratorio no puede haber flores? Cuando yo abrí el laboratorio ese que conoces el edificio, que antes era una casita muy chiquita en Las Lomas, ahí donde está el laboratorio, el edificio era antes una casita junto, que fue donde iniciamos, o sea, vas tú, entras al laboratorio y ves sillas rojas, tú dime si hace 33 años no fuimos disruptivos, o sea, me decía a mí mis colegas rojo, rojo es sangre, No, rojo es vida. ¿Rojo es vida, pero cómo vas a poner flores en un laboratorio? ¿En qué parte de la Biblia dice que no se puede poner flores? Ni en las normas ni en nada, o sea, eso apelaba a la vista, al gusto. Tú llegabas a Biomédica y en cortesía tenías yogurts, porque hay un mito donde los pacientes creen que después de que te sacan sangre te tienes que tomar leche, no sé si has oído, o que tienes que comer algo o el juguito, es un mito, no es cierto, no importa, el paciente cree eso. Al paciente le pones la lechita Hershey, el agua de coco, la. No sé si te acuerdas, había sándwiches, había, yo que sé, fruta, había gluten free, las barritas para los que no podían comer, había de todo, de cortesía. Ah, pero no era nada más para el paciente y el acompañante, el acompañante muchas veces está más angustiado que el paciente, el paciente ni sabe qué tiene, Ah, y el chofer que viene a recoger, ¿Por qué no se va a llevar su juguito y su lechita? No pasa nada. Entonces apela a los sentimientos de que se mide. Claro que se puede medir, o sea, nosotros manejábamos encuestas de satisfacción y encuestas de lealtad, y te quiero decir que el tabulador, lo primero que ponían los pacientes de que estaban satisfechos o de que, ya sabes, sus prioridades, no era el precio, el precio estaba en cuarto lugar, que la señorita me sonrió, que me preguntó de qué me sucedía, que no me hicieron hematoma, que que me siento a gusto yo aquí, lo siento como es mío el laboratorio, que ahora ya pusieron agua de coco, que todo, que me llegan mis resultados cuando yo ya me siento después de desayunar, que todo eso tiene que ver con experiencia. Y si tu gente no sabe que está sufriendo experiencia, porque si tú ibas a Biomédica y empezamos 6 y terminé dejando el laboratorio con 320 colaboradores, y si tú llegabas y la gente, todos sabían, si tú les preguntabas ¿Cuál es la oferta de valor? No había quien no te la recitara, no completa, pero te decían una experiencia positiva con calidad de humanismo, esa era la oferta de valor, no el resultado confiable.
Y tus inversionistas, socios o con quien hayas empezado esto, nunca hicieron pushback, nunca estuvieron oye, ¿Qué haces? Estás desperdiciando dinero en lechitas. ¿Te entendieron desde el inicio, no?
¿Nada más me entendieron, ni siquiera se metían ellos, les llegaba su lanita y era todo lo que querían, nada, nada, nunca se metieron absolutamente en nada, no?
Oye, Clara, y tú esto parece que lo empezaste a hacer de forma empírica, pero no se quedó ahí, te inspiraste de los mejores y entiendo que hasta te fuiste a Disney, a este famoso curso que ya varias personas que se han sentado aquí han hecho para aprender de experiencia. Cuéntame, ¿Qué aprendiste ahí? ¿Que trajiste al laboratorio?
Yo desde el principio, o sea, a los dos años o tres años de biomédica, me di cuenta que tenía que irme a estudiar habilidades gerenciales y entonces me metí al Tec de Monterrey, aquí en México, a estudiar dirección de empresas, porque me di cuenta que si quería dar un salto ya no podía seguir en el microscopio. Y aprendí en el TEC que el que no crece, decrece. Eso es bien importante. Entonces mis primeras sucursales, ni creas que yo tenía ganas de abrirlas, o sea, yo les dejé 26 sucursales, pero cada sucursal para mí era un niño, era complejísimo, ¿No? No es como sucursales de tiendas de ropa, no, es como. Es, o sea, nunca te puedes equivocar cuando tienes un servicio, pero un servicio que implique salud es mucho riesgo, o sea, no hay margen de equivocación, no existe y si sucede tienes que resolverlo, ¿No? Entonces cada sucursal era decir, híjole, ahora tengo que, no quiero, tengo al principio que abrir, porque el que no crece, decrece, el que no crece, decrece. Entonces sí, había que empezar a abrir. Yo fui a Disney hace no mucho tiempo, porque uno de mis sueños, que ya estoy a punto de cumplirlo, es hacer un diplomado junto con Disney. Crearlo, crearlo. Ya hice los cuatro módulos, ya los estoy revisando, ya los estamos, ya sabes, arreglando las imágenes y demás, y que ya tiene hasta nombre, ¿No? Servicio excepcional, se llama el MODEX.
Entonces, ¿Y en dónde se va a dar?
A mí me gusta la onda presencial, pero sé que después va a tener que ser virtual, pero presencial no te voy a invitar, claro que te voy a invitar a todos que vengan, pero eso es parte de lo nuevo, que ya hablaremos de lo nuevo. Cuando fui a Disney, que siempre era un sueño ir a la universidad de Disney, fíjate que más que aprendí, que sí aprendí mucho, yo reafirmé lo que estábamos haciendo. El modelo Disney es muy parecido a lo que nosotros hacíamos en Biomédica, como que le ponía nombres. Sí, claro que en este que, en este que voy a dar el diplomado sí tiene Disney, pero tiene mucho de otros autores, o sea, mucha genialidad de otros, no solamente de Disney. Pero sí lo quiero cerrar con el viaje a Disney, porque ahí sí te das cuenta de cómo Disney cuida todos los detalles. Cuando uno no cuida al extremo con excelencia los detalles, todos tus procesos se ven afectados, porque no es el que no cuidó un detalle y entonces, ay mira, él te señalo, o sea, el colaborador, qué malo hizo, No le den la torre a todo, porque ese detalle. Voy a contar una anécdota muy bueno. Yo viajaba mucho a Puebla el año pasado, todavía con Grupo Diagnóstico Aries, porque como les maneja la cultura. Estuve viajando por todo el país, implementando igual otro programa que nosotros hicimos en Biomédica que se llamaba Líderes en el Servicio y reconociendo a los líderes, a los que tienen interacción con los clientes. Oye, y voy a un hotel que me gustaba mucho ir, y entonces ya era corriendo de la noche a la mañana, me encanta ir ahí, entro al hotel y al día siguiente salgo y acostumbro a levantar siempre la cobija para ver si no se quedaron los calcetines adentro, si no se me vaya a olvidar algo, ¿No? Entonces hago así y de repente un alacrán, ¿No? Un calzón de hombre, te juro. Entonces una truza ahí, nombre que hablo, me conocían perfecto que hablo, sube el gerente preocupadísimo y toda la onda, Oye, y así cuando llegó el gerente, yo ahí está, ahí está, hasta parece que un alacrán que no lo quería agarrar, míralo, llévatelo tú, agárralo. No, pero pues lo implicaba, es que no habían limpiado la cama, o sea, está cañón, cañoncísimo. ¿Entonces culpas que no culpas, o sea, la recamarera, no? A la que le toca, o sea, ¿Desde cuándo no la había cambiado? Quién sabe, pero bueno. ¿Entonces, bueno, armé un escándalo qué quieres que te diga? Y todo ese es un detalle que le da a todo el proceso, al todo maravilloso hotel, suficiente para que no vaya otra vez. Bueno, pues después de eso he ido n número de veces a ese hotel. ¿Por qué? Porque así como excelente tienes que tener todos los detalles, también tienes que tener procesos de excelencia para resolver problemas. ¿Y el proceso de ellos, bueno, qué quieres que te diga? Ya una vez le dije al nivel más alto, ya los perdoné, ya de veras, ya, yo ya ni me acuerdo de eso, pero cada vez que llego ahí, no, cualquier cosa, yo soy la de los calzones, así es que a mí me tratan bien, ¿No? Entonces no, pues sí, sí aprendí muchas cosas y reafirmé muchas otras.
Y en esos primeros años, Clarita, ¿Cuál fue el desafío más grande que enfrentaste? Entiendo que hubo mucha renuencia, incluso de los médicos, a veces los mismos que te habían impulsado a hacer este laboratorio.
Para mí lo creo y esto me gustaría compartir, hace en los años 90, pues el rol de la mujer, aunque ya habíamos abierto mucho camino, ya había camino andado, pero todavía no estaba el reconocimiento como lo que hemos avanzado hasta el día de hoy. Entonces era difícil pensar que una mujer, que una mujer era directora y dueña de un laboratorio. No era fácil en aquel entonces había desigualdad en cuanto a sueldos, había acoso a las mujeres que trabajaban, había mucha crítica en el sentido de cómo estás trabajando y tu familia y tu casa, o sea, pues imagínate, fue ahí donde inició el término de las mujeres que rompen techos y paredes de cristal, fue en esa época, pero con mucho trabajo. Entonces yo tengo muchas anécdotas de eso, o sea, de pacientes que no querían que yo les tomara la muestra porque era mujer o uno de ellos, Uno de ellos me dice no, no puede ser, todo el tiempo me decía es tu esposo, el dueño es tu. No sé quién es, No señor tal, yo soy. ¿Y quién la directora? Yo soy la directora. Ah, pero el dueño es otro. No, yo soy la dueña también. ¿Entonces un día le estaba tomando una muestra en el laboratorio, cuando accedió era como así, no? Un día me vio en una boda y me mira qué guapa te ves así, ¿Por qué traes bata blanca ahí en ese lugar, ya sabes, las mujeres tienen que andar así, de veras no piensa que me veo guapa con la bata blanca, jaja, no? Y un día está ahí sentado en el laboratorio y pasa un proveedor, se cruzó por enfrente, buenos días Cleta, buenos días Juan, se cruza por enfrente y va a la oficina administrativa y me dice el señor ahí está, ya sé quién es el dueño del laboratorio. Yo sí, lo que quisiera creer ese señor que después hicimos una relación muy cercana en su lecho de muerte, literal, yo le tenía que ir a tomar la muestra a su casa, porque no se dejaba de nadie más. Entonces sí, sí hubo muchos, mira, un doctor, no me daban citas, no me daban citas los doctores, ya finalmente yo iba en la mañana, trabajaba y luego me tomaba una pastillita y me vale madres, con toda la paciencia me sentaba en el consultorio como representante médico, que pobrecitos, hasta que me recibiera una hora, dos horas, tres horas, no había, no había teléfono, 33 años, o sea, revista, me llevaba libro, me llevaba lo que sé, lo que fuera, el cafecito, y me dejaban esperando como a los representantes médicos a la hora que pudieran recibir. Pero había un médico, varios, pero uno que me interesaba muchísimo que supiera lo que hacía, era un laboratorio nuevo, posicionándose en un mercado donde había laboratorios enormes con trayectoria, o sea, ¿Por qué no me conocían? Porque yo ya estaba posicionada, pero en el área de ginecología, en gobierno, o sea, no tenía nada que ver, ¿No? Con el privado. ¿Y entonces no me recibe Saquecita como paciente, o sea, ahí no hay forma que te digan que no, ni sabían quién era, no? Saco cita como paciente, llego a la cita, esperé a que me tocara el turno como paciente y me recibe el doctor, se para como cualquier otro doctor y me ¿En qué la puedo ayudar? ¿Qué la trae aquí? ¿Qué síntomas? No, doctor, usted no me puede ayudar en nada. Fíjese que yo estoy muy bien de salud, pero yo traía los libros de la Clínica mayo, porque esa fue también una estrategia que hoy puedo decir ganadora 100%, pero en aquel entonces no sabía, yo traía los libros de la mayo con todas las pruebas que hacían. No, no, no, yo le vengo a contar que tengo, mira los ojos, así de plato. Primero que yo acabo de abrir un laboratorio, mi centro de referencia, la ma. Les echaba todo el rollo de que no me quería dar cita, ya llevaba dos horas con la gente afuera y entonces ya se paró conmigo, bueno, voy a pagar, ¿Cómo crees? No vas a pagar nada, hoy es amiguísimo mío, hoy. Y bueno, luego, luego ya fue uno de los mejores referidores porque una cosa que yo hice muy buena en su momento es que nosotros teníamos equipos de última generación en ese momento, bien, gente preparada, buenos equipos, pero como todos los laboratorios en el mundo, no todos hacen todas las pruebas, hay pruebas que se piden poco, entonces se mandan a laboratorios de referencia, hay pruebas obsoletas pero las siguen pidiendo los médicos, entonces se mandan a laboratorios de referencia y mi laboratorio de referencia era la Clínica mayo, entonces tuve. Porque todos estos venían de la mayo, eso también estuvo increíble, o sea, yo estaba en investigación madurez fetal, iba a Roma a presentar mi trabajo de fosfolípidos en líquido en orina como método incruento para madurez fetal, porque antes se hacía en amniocentesis, en líquido amniótico, entonces muy rimbombante el nombre. Y un día llega este doctor Rubén y me dice ay, ya te vienen a entrevistar de la Clínica mayo porque ya les dije que tenemos un laboratorio. Yo ¿Qué? ¿Cómo que un laboratorio? ¿Saber qué haces? Porque viene el director del laboratorio, Rubén, estás loco, Ni siquiera había dicho yo voy a poner un laboratorio. Y entonces me dice ¿Lo recibes? Lo recibí en mi casa, en la oficina de mi esposo lo recibí y siempre digo, y con mi inglés cebollerisísimo yo dije, este se va a ir decepcionado, pero yo ni tengo laboratorio, ni tengo nada. A los tres meses me escribe el Dr. Sullivan que me están esperando en la mayo para capacitarme, para mandar muestras, fue ahí donde tuve que decidir qué hago, o sea, me voy al laboratorio privado. Me lloraba, no crean que tan fácil, era un drama, la verdad es con muchísimo apoyo de mi esposo y de mis dos niñas que tengo de 10 y de 8, que tengo sus cartitas, o sea.
Claro, dices que el inglés nunca te frenó y entiendo que también eres muy conocida en la mayo precisamente por tu inglés, por cómo pedías ciertas cosas, Dios.
Mío, ¿Quién te contó todo eso? No, o sea, a mí me tenían que entender, me valía madres, o sea, es, o me entiendes o no puedo ser cliente tuyo. Entonces había un muchacho, Mark, que sí entendía mi inglés, entonces cuando ya no me entendía, todo era por teléfono, I want to speak with Mark. Mark era el único que me entendía perfecto. En ese inter fui con Dana, que es doctora. Fui a la mayo a tomar un curso, las dos de alumnas. Cuando llegamos y nos recibe el pollo, es mi esposo, nos recibe el pollo en el aeropuerto. Dana venía muy emocionada, era alumna de medicina y habíamos ido a tomar juntas el curso. Y el pollo le hizo la pregunta clave y le ¿Qué fue lo que más te impactó? Todo mi amor. ¿Qué fue lo que más de todo? Porque aparte nos traían aquí, la metieron al quirófano, yo ya trabajaba muchos años con ellos. Y dice Dana dice lo que más, más de todo, que todos entienden el dialecto. Clarita.
Bueno, que pedías ganchos y que me contaron que necesitabas ganchos y en vez de pedir hooks, pedías hookers.
No, es diferente, te lo puedo contar. No era así. En ese viaje nos fuimos por Minneapolis, estaba nevando mucho y entonces nuestro plan era regresábamos por Minneapolis, irnos a cenar. Y entonces le digo a Dana, no, yo ya veníamos congeladas de dos horas en el carro, hora y media. Nos metimos al hotel, ni siquiera, ya sabes, al centro comercial ese grande. Y entonces yo voy a pedir cena aquí, ya no vamos a salir. ¿Y entonces hablo OK, what do you want? I want somebody hot. Y la babosa de Dana no me podía ni siquiera decir que sea porque estaba doblada de la risa. Somebody hot, ma. Pero no me podía decir ma, y yo qué quiero un caldito caliente. Déjame en paz. Quiero que me digan que. Total. Bueno, eso fue. No fueron los ganchos. Quería una sopa caliente y pedí a alguien caliente. Y en eso llegó un stripper. No, no es cierto. No llegó nadie.
¿Oye, Clara, 2005 dices, Fox te da el premio por la cultura, no? Mejor Cultura Laboral. 2008 El Premio Nacional de Calidad por Felipe Calderón. ¿En qué momento entendiste Una cosa era tú la cultura la imprimen los fundadores y después se dice que la cultura es lo que pasa en la empresa cuando el jefe no está? ¿En qué momento decides crear la cultura de Biomédica?
Mira, no hay como del libro que dices hoy. Sí hay, porque nosotros apoyamos mucho a la gente. Pero la cultura son los valores, son los principios, son las prácticas que hacen ese código único que es en la empresa. ¿Que es lo que te caracteriza ahora? De inicio es intuitivo. Tú tienes que trabajar con valores y tienes que tener la gente que está contigo, tener congruencia con lo que es como dices tú, esos valores que impone el dueño de la organización, entonces los valores finalmente son el marco de referencia en la organización, entonces si yo quería transmitir los valores, lo hacía con el ejemplo, o sea, hay muchas cosas que en el laboratorio se manejaban con solo verme a mí, por ejemplo, 33 años que estuve treinta y pico, desde el primer día usábamos uniforme, usábamos, yo también usé el uniforme esos 33 años, o sea, entonces ¿Qué pasaba? Nadie me podía decir, no me gusta, lo dejé en la tintorería, no, o sea, y si yo llegaba, porque era común que se nos confundían los días de asueto, ya sabes que dices, toca este y venías con el de lunes, pero ya era martes, no, igual que todos, mandaba traer mi uniforme de la casa y me cambiaba. Entonces no hay nada más poderoso que predicar con el ejemplo. ¿Y todas las actividades que teníamos, porque a principio de año veíamos resultados y yo les decía, o sea, cuáles eran los objetivos estratégicos para ese año? A mediados de año siempre teníamos una reunión donde había en forma lúdica, machacar sobre valores, por poner un ejemplo, entonces se va generando una cultura, una cultura de compromiso. Otra cosa muy importante es que para mí el éxito es que cuide al cliente externo, pero también al cliente interno, o sea, nuestros colaboradores. Una misión que yo tenía era mejorar la calidad de vida de ellos y de sus familias, entonces había cantidad de beneficios. Claro, pero con un reglamento muy estricto. Si tú cumplías con el reglamento, por ejemplo, en el realimento estaba muy claro, tenías premio de puntualidad. Sí, pero si llegabas un minuto después no ganabas el premio ni ganabas el final, o sea, tenías que cumplir estrictamente. Si no traías el uniforme, te regresabas a tu casa, te regresabas y tenías dos horas, si vivías en Cuautitlán Izcali y que no ibas a regresar en dos horas, obviamente ni cumplir, después te podías ir porque ya no se te iba a pagar, ¿Sabes que? El 100% se quedaba nomás me decía, no salgo y no veo pacientes, que nadie vea que no trae el uniforme. Correcto, si tú quieres, y no se les pagaba, o sea, era muy estricto, pero una cantidad de beneficios tremendos en todos los sentidos, o sea, teníamos terapia ahí sí, no nada más en la pandemia, sino las 24 horas, 365 días del año, con una empresa para ellos y sus familiares, que yo pagaba, o sea, ayudas para todo lo que te puedas imaginar, no para lo que era por ley, o sea, había muchísimos beneficios, la gente estaba contenta, pero a final de cuentas había un clima laboral maravilloso. El mejor lugar que no lo conociste, porque ahí a veces subían los pacientes, a veces no. A la parte operativa. Sí, pero era el comedor de los empleados, era el mejor de todos, con una terraza preciosa, con todo lo que necesitaban, o sea, la gente trabajaba contenta, había un clima laboral muy bueno, mi índice de rotación era tremendamente bajo, con todo lo que implica, porque sabía mucha gente de 30 años, muchísimo. Y espérate, y los fundadores eran de mi edad, todos. Entonces un día llegaron, porque empezamos a meter los quinquenios, un sueldo mayor cada cinco años, si estudiabas un diplomado, una maestría o un doctorado, ganabas más sueldo, entonces se incentivaba. ¿Entonces un día llegaron por los quinquenios y se me sentaron los seis oye, y a nosotros qué nos va a tocar, fundadores? ¿Qué nos va a tocar? Nomás los volteé y con otras palabras, pero se les que todavía los veía. A menos que les dé un bastón de oro, canijos. ¿Ven cómo está la juventud, o sea, como que a nosotros qué ya íbamos de salida, no? Todos, todos se quedaron. Siempre dije que eran mis valientes colaboradores, pero de valiente no tenía nada. Habían pedido un permiso sin goce de sueldo, yo era la única que arriesgaba todo en Biomédica y se quedaron 30 años.
Parte de lo que hiciste no solo fue empírico, sino que también estabas muy clavada con normas, con ISOs, y entiendo que probaste o intentaste tener el Premio Nacional de Calidad muchas veces que pasaban noches enteras también trabajando en estas aplicaciones a la ISO y muchas veces no se te daba.
Exacto.
¿Cómo lidias? ¿Una cosa es tú, pero cómo haces que tu equipo no se sienta desmotivado después de haber trabajado tanto en algo que es tan importante para ti y simplemente no lo alcanzas?
Nosotros en un principio fuimos de los primeros laboratorios certificados con ISO, cuando nadie de los laboratorios sabía que eran las normas ISO, sobre todo la familia de las 9.000 en ese momento, cuando sacamos la primera certificación y cuando yo ya había liberado el potencial de mucha gente, ahí surge la tentación de que todo se puede, ¿No? Y qué dicen, no, ya se la hizo, ya soy chingona, aquí todos somos porque ya tenemos hizo, éramos poquitos, éramos una pyme. Ahí entonces sí surge la tentación de que dices, yo si pude con la ESO, puedo con todo. Y entre todos decidimos entrar al Premio Nacional de Calidad, que había que implementar el Modelo Nacional de Calidad, que no era nada fácil. Entramos un año y nada, el segundo año nada, y el tercero, tercero o cuarto. Siempre digo yo que el mejor antídoto en esas situaciones es hacer una autorreflexión y reconocer cuáles son tus debilidades. Y entonces eso fue lo que hicimos. Como al cuarto o al quinto dije yo, a ver, le paramos y vemos qué es lo que está pasando. Y entonces después de eso, porque bueno, sin duda un líder, yo en este caso, un líder tiene que ser resiliente, esa es la principal habilidad que debe tener un líder. ¿Por qué? Porque nos enfrentamos a desafíos constantemente, porque seguro nos vamos a caer, porque seguro nos tenemos que levantar, tenemos que tomar el rumbo y generar confianza con todos los que están abajo de ti. No importa lo que tú estés viviendo, tú tienes que tener claro, o sea, no tienes que tener niebla en tus ojos, tienes que estar claro en la visión. Y entonces cuando vimos cuál era nuestra debilidad, que entre otras cosas yo sentía que el Instituto de Fomento a la Calidad y los evaluadores no dimensionaban que una pyme pudiera tener prácticas como una grande, como una empresa grande, ahí había un factor que yo decía, no, ya hablaré con ellos. A la sexta vez ganamos. Te quiero decir que cuando concursamos la sexta vez, yo ya no los iba a volver a exponer, ya era, ya estaba decidido, ya tenía mi speech, porque me hablaban de la presidencia y cada vez era el rollo, entonces te decían, en 15 minutos te van a hablar, no sé qué. Nos preparábamos yo con mi gerente de calidad y sabes que cuando me dijeron química, ganaron. No lo entendí tantas veces, a ver, ¿Cómo? Y está enfrente mí Emma. Y entonces Repite, repítemela otra vez, repite. Ya nos conocían ahí en el instituto. Y luego ya está, fui presidente del instituto. Me decía, ganaron, nosotros estamos más contentas que ustedes, Ganaron el Premio Nacional de Calidad. Bueno, en mayo llore y lloro y lloro y llore. Bajamos, juntamos a toda la gente que todavía se podía ir. Te digo que éramos más pocos, y todos nos agarramos de las manos como cada vez. Y entonces yo no hice cara de júbilo hasta que todos me vieron así, mira, todos con la carita para abajo. Ganamos. No, o sea, fue lo más emocionante, emotivo. Y bueno, voy a dejar un mensaje. Bajo presión se forman los diamantes, pero nunca hay que olvidar que no sucede de la noche a la mañana. Se necesita mucho trabajo, sin duda, mucho. Pero el ingrediente más importante que es la pasión. Con la pasión puedes cumplir sueños, sin pasión no puedes. Entonces fue ahí, en ese trabajo tan arduo, salieron nuevos líderes. Luego hice un gran evento con todos los colaboradores. Son esas cosas que te dan sentido de pertenencia, porque pues pudimos ir a Los Pinos 10 personas, pero ya en ese entonces éramos a lo mejor 50 o 60 que hubieran querido estar ahí en Los Pinos. Y entonces hicimos un evento muy grande para ellos y los familiares, que también es un gran tip. Y los familiares, porque sufrieron igual que ellos, que llegaban del trabajo tarde y demás. Hice un evento donde reconocimos a todos frente a sus familiares. Hicimos una réplica del premio de la Paloma y cada quien se llevó a su casa. Obviamente no de cristal, pero sí de acrílico, pero la réplica exacta, con la base exacta. Entonces, pues me preguntabas que cómo se genera cultura. El reconocimiento es una forma de generar cultura.
Y cómo evitas que después de fracaso tras fracaso, que no es un fracaso, pero tal vez en sus ojos sí, no haya desánimo.
Los involucraba en la decisión de seguir o no seguir. Los juntaba y no era yo la que decidía si seguíamos, porque todos tenemos que trabajar duro. Y a raíz de eso, de eso que una pyme ganó, me nombraron embajadora del Movimiento México Competitivo y estuve viajando por todo el país, donde mi mensaje al final si yo pude, tú puedes, cualquier pyme puede. Y de ahí se abrió la categoría de pymes. Entonces eso estuvo muy padre.
Escalaste de seis empleados a 320, de una clínica en una casa a 26 clínicas. ¿Cuál es la decisión más difícil que tuviste que tomar en ese proceso?
Bueno, la parte financiera, sin duda, sin duda, porque crecer implica dinero, implica pedir créditos, ¿No? Y cuando crecí de ser un laboratorio clínico de análisis clínicos a un centro de diagnóstico como está ahorita con la parte de imagenología, pues debía mucho dinero. Entonces hay que atreverse, hay que arriesgarse, cómo se dice, el que no arriesga no gana. Entonces con muy buena gente a mi alrededor haciendo buenas corridas, haciendo buenas negociaciones. Muy buenas negociaciones, yo creo, sobre todo cuando empecé a abrir la parte de imagen, que primero lo íbamos a hacer con gente que sabía de imagen y luego por razones no tomaron el proyecto y yo me lo eché sola, que yo era química, no radióloga, pero me agarré de la mejor gente y de los mejores equipos y yo decía yo sé negociar equipos, o sea, es lo mismo un equipo de química clínica que un equipo de mastografía en cuanto a mantenimiento, en cuanto a, ya saben, en cuanto a servicio, en cuanto a negociación. Entonces si, yo creo que la parte financiera y sobre todo en la pandemia, la pandemia fue un momento muy difícil.
Entonces cuéntame de la pandemia, porque tú habías vivido la crisis de la influenza y actuaste de cierta manera, aprendiste a la mala ciertas lecciones y diste un volantazo cuando inició la pandemia del Covid que después echaste para atrás. Entonces cuéntame cómo qué aprendiste la primera vez, cómo empezaste a reaccionar en la pandemia de 2020 y qué pasó.
Mira, la pandemia fue muy difícil porque aunque, aunque toda la gente dice no, pero a usted les fue muy bien. Sí, económicamente nos fue muy bien y siempre le decía y el que te diga que no te está echando mentiras, no es cierto, a los laboratorios les fue tan bien que salieron muchos laboratorios patitos, o sea, entonces pues sí, pero uno no quisiera otra vez vivir con esa pandemia porque ¿Cómo haces para que tu gente, y yo porque nunca me salí del laboratorio, prácticamente dormía en el laboratorio, cómo haces para que tu gente que trabaja Covid, tu brigada de Covid, que yo tenía dos, no se contagien? ¿Tú imagínate lo que se tiene que hacer en cuanto a seguridad, seguridad en el manejo de las muestras, seguridad en el manejo de la gente, seguridad física y seguridad emocional, porque había mucha gente que se ha habido a las casas, híjole, hice y ahí sí provee mía y de mi gente la capacidad de adaptación Cañón, la capacidad de adaptación, la capacidad de liderazgo, la capacidad de empatía, la capacidad que dices, no? Bueno, lo que nosotros hicimos en la pandemia, muchos laboratorios vinieron a ver mi área de proceso y mi área de toma de muestras de la pandemia, o sea, y yo les abría las puertas con mucho gusto. Nosotros hicimos el manual de manejo de muestras que se utilizó prácticamente en todos los laboratorios. En la pandemia fui muy criticada por el gobierno al principio, ¿Por qué? Porque nosotros siguiendo todo lo que aprendíamos del extranjero y sobre todo Estados Unidos, no nos dejaba el gobierno trabajar las muestras de Covid, los PCR, no había forma, no teníamos permiso de trabajarlas. Y un día abrí el ojo, yo ya tenía absolutamente todo, todo para trabajarla. Y un día abro el ojo, yo ya había metido mis muestras, ¿Para que? Para que me las evaluaran, porque yo estaba de presidente del Consejo mexicano de Empresas de Diagnóstico Médico de Comet, y yo decía, yo tengo que poner el ejemplo, ni modo que me quede aquí sin hacer cambios en este país, algo. El jueves me levanté bien valiente y dije, ya me vale madres, hoy se empiezan a tomar muestras de Covid en coche. Ya teníamos todo listo, les hablé a las seis y media de la mañana porque no podía dormir con eso. OK, levanten el on, el botón. Y hoy empezamos a tomar muestras igual ya habíamos mandado al Indre a que nos evaluara, ¿No? Con unas muestras. Oye, que se me vino todo el gobierno encima para en la noche ya estaban hablando, no en la mañanera, sino en la de la tarde de Biomédica. Emi, pero era un momento tan tenso que todos los amigos, que seguro tú hubieras hablado de eso si te hubiera conocido, Fernanda Familiar, Ciro, todos, todos hablaban de. Haz de cuenta que habían sido los abanderados míos, ¿No? De no dejan a Biomédica ser cómo, ¿Cómo creen? Y yo, yo no quiero que hablen de mí. Al día siguiente, el viernes, todos los periódicos abajo, CNN, todas las fotos que ven hasta el día de hoy en la tele de CNN son de Biomédica. ¿Ya cuando se habla bien, no? Todos que qué pasaba, que por qué había dejado de jueves a viernes, ya les dije, cierro la llave y yo no quiero hasta que nos den la autorización total, ese viernes no se volvió una locura el laboratorio, subían a mi oficina, ¿Que quiere hablar Reforma conmigo? Que hablar el excel yo no quiero hablar. No sé, le hablamos a un especialista en crisis, en empresas en crisis, que se vino rapidísimo. ¿De dónde mexicano vivió en Querétaro? Y me acabo de enterar que ya se regresó a México. Total, hicimos un cuarto de guerra en el lado del edificio que tiene terracita. Dos días sentados así en turnos, alguien viendo quién se ponía enfrente del laboratorio. A nosotros con todas estas cámaras así, ¿Quién va a ser el vocero? A mí, ya sabes, te enseñaban a la otra. Todo por escrito, todo. Fue un. No, un momento espantoso. Yo le hablaba, ¿Tú conoces a Paco Moreno, el gurú del Covid? No, somos muy amigos.
El esposo de Bárbara.
Muy amigos. Muy amigos somos de tantos años de trabajar juntos. Y yo llorando, Paco, yo ya no puedo, no sé qué. Y me contestaba, ¿Qué? ¿Qué? ¿Tú llorando? Me regañaba. ¿Tú llorando, no te quiero volver a ver? Llorando. ¿Tú puedes con eso? Sí, pero no soy tú, le decía yo que se enfrentaba y hacerse a dragones. No soy tú, yo no quiero. Pero el lunes que fuimos a recogerlo de las. Todo, todo. Ya déjenlos, déjenlos. Como diciendo, ya no Queremos tanto escándalo. ¿Que están haciendo estos? Y a partir de ahí estuvo muy padre porque ya dejamos a todos los laboratorios. Habíamos dado un curso con el INDRE, había laboratorios registrados. Y entonces de ahí en adelante nos dejaron trabajar y ayudamos muchísimo al gobierno con nuestros datos.
Vamos a avanzar un poco el tiempo, porque justo en esos momentos tomas la decisión de vender la empresa. Y entiendo que tenía que ver con una falta de un plan de sucesión. Cuándo te cae el 20 de que tal vez tu camino en Biomédica se está acabando.
Ofertas de compra de biomédica de los treinta y tantos años, como 18 años, me empezaron a ofrecer comprar Biomédica. Al principio, para mí, te juro que lo sentía como una mente de madre. Como que te están comprando a tu hijo. ¿Cómo crees que te voy a vender a mi hijo? Claro que fue avanzando, me fui profesionalizando, me fui institucionalizando. Y ya cada vez que me ofrecían, en lugar de decir una mente de madre, me encantaba. ¿Yo llegaba a mi casa y decía, qué padre se siente que quieran contigo y que tú no quieres? No se sentía toda. Y fue pasando el tiempo y Dana, mi hija, que ya habían estado ocho años en Boston, regresaba a México, regresaban, que duraron dos años y se regresaron a vivir allá. Y en ese periodo, o sea, Tami también hubiera podido tomar las riendas, pero también tenía otra profesión totalmente diferente, hubiera tenido que estudiar, que no tenía tanta lógica. Con Dana ya habíamos planeado hacer la parte de, Ella es doctorada en genómica, entonces hacer la parte de genética en el laboratorio y que luego ella se saliera y pusiera su negocio, o sea, acobijada bajo el paraguas de Biomédica al principio. Pero lo que yo sí tenía claro es que yo no quería dejar Biomédica en manos de otro, si no era yo o mis hijas o alguien de la familia lo vendía. Eso era muy claro desde muchos años atrás. Ernesto, que fue el que me compró, Ernesto López Clarion del laboratorio, ya se había acercado conmigo y yo le había dicho que no, y bueno, y en un momento regresó cuando supo que mi hija se fue. Él es de Monterrey, yo soy de Monterrey, nos entendimos muy bien, esa es la verdad, desde el principio. Y ellos tenían muchos planes de crecimiento y de potenciar el laboratorio. Dije, bueno, y quería que me quedara esos tres años que me quedé. Entonces yo quería seguir trabajando. Dije, a lo mejor es bueno ya capitalizar tanto trabajo de más de 50 años y sobre todo, y que dijiste mi edad, y me gusta, a mí me encanta, voy con Concha León Portilla en la C, a animar a toda la gente de 60 para arriba.
Escuché esa entrevista, por eso sé que No te molesta.
¿Que me va a molestar? Entonces dije, bueno, si quiero otra vez dar tanto conocimiento y tanta experiencia entre gobierno y el laboratorio privado, es el momento. Y entonces ahí fue donde decidí que si vendía, hice una buena negociación y lo que ahora hago, te cuento, o.
Sea, ¿Por qué, A ver, si trabajas tres años, como que en este periodo de transición ha de haber sido difícil volver a tener jefes?
Si, tienes toda la razón, pero yo vengo desde muy abajo, yo fui una profesionista de checar tarjeta, o sea, de muy abajo. Entonces, cuando era estudiante, que empecé a trabajar, que piqué mucha piedra, entonces, fíjate que eso no me costaba trabajo. ¿Lo que sí me costaba trabajo era que tomaban decisiones que yo no hubiera tomado definitivamente, no? Pero entonces sí, sí veía así como yo no hubiera hecho esto o más que. Más que tener el jefe yo, sino las decisiones que tomaban, pero pues me fui acostumbrando. Llegué a mi casa un día y le dije al pollo, me Clari pide cancelación anticipada, si yo no te una película que no me guste, la termino de ver, porque la termino de ver, no puedo dejar nada a medias. Le dije no, no, la felicidad depende de mí, no depende de nadie más, o sea, voy a ser feliz, tú no te preocupes que nadie en mi vida se preocupe porque voy a ser feliz, porque quiero ser feliz mientras esté ahí. Y fui feliz, y fui feliz y ya tenía planes en la cabeza, tengo un no compit, o sea, no iba a abrir otro laboratorio, pero siempre pensé que lo que nosotros hicimos en Biomédica era un modelo de negocio, plasmé el modelo de negocio.
¿Cómo se ve ese modelo de negocio? Y por qué seguir trabajando si cuando ahorita, A ver, capitalizaste 50 años de trabajo, tienes ya 70, tienes nietos, o sea, podrías pasarte la increíble, ¿Por qué salirte para empezar? ¿Es más, empezaste otra cosa antes de salirte?
Porque eso es para mí la felicidad, porque yo no podría vivir sin trabajar, sin dar, no puedo, no puedo sin dar, o sea, no puedo, no puedo estar sin hacer nada, ¿Sabes por qué? Porque sí tengo nietos, y ese punto es muy importante, porque tengo equilibrio en mi vida, y para ser feliz y para ser productivo y para estar bien contigo mismo, tienes que tener equilibrio, y yo tengo equilibrio con mi familia, yo tengo equilibrio con los amigos, tengo equilibrio en todos los sentidos, con la sociedad en general, porque, o sea, se puede todo, si tú estás consciente de cuál es tu prioridad, se puede todo. Y mi prioridad, aunque nadie lo hubiera pensado cuando yo estuve en el laboratorio, es la familia. Yo tengo una familia maravillosa, o sea, no quiere decir que para todos sea el matrimonio, no, hay gente que no se ha casado, gente que está divorciado y son muy felices, pero yo busco lo que me haga feliz y a mí me hace feliz, y mi predial es la familia, es mi nieto lo que está diciendo, mis hijos. Yo tengo un esposo que me ha apoyado toda la vida, porque también se necesita a una mujer, el marido, ese marido apoyador.
¿Qué le dirías a los miles de esposos con mujeres emprendedoras o ejecutivas qué hizo tu esposo que te ayudó a ti a desarrollar tu máximo potencial?
Él toda la vida me ha admirado y me ha apoyado en esa parte, lo que quiero decir es que goza esos reconocimientos y esos premios como si fueran de él, o sea, el apoyar quiere decir pues cuando las niñas eran chiquitas nos apoyábamos y eran tiempos donde el marido no era tan apoyador en las cosas de la casa y la familia pues nos apoyábamos. Siempre vimos que sacar adelante a la familia era una responsabilidad de los dos, no era responsabilidad solamente ni del hombre ni de la mujer. Y bueno, disfruta conmigo los logros qué más quiero, no me pone trabas. Yo siempre les digo a las mujeres, ya olvídate que si te apoyan o no te apoyan, que no te jalen para abajo, que tú sigas tus sueños. ¿Por qué? ¿Qué les diría esos maridos? Porque sus mujeres son mejores personas cuando están contentas con ellas mismas.
Háblame de tu nueva, ¿Cómo le diríamos? Think link, una consultoría.
Sí, es una consultora, es una nueva empresa que ya la teníamos pensada para cuando saliéramos, en donde yo hice el modelo de negocio, como te digo, lo plasmé que el modelo de negocio que llevó al éxito a Biomédica, que está sustentado en cultura organizacional, porque ese es mi credo, cultura organizacional en innovación, en transformación digital y en agilidad. Así te resumo lo que es el modelo. Claro que el modelo tiene sus impulsores, se enfoca en el cliente, en centricidad en el cliente, se enfoca en transformación, en cómo innovar y demás, pero en medio, la diferencia entre mi modelo y todos los modelos que existen es que a la mitad, antes de que empieces, después del diagnóstico y de validar la estrategia, a la mitad está la cultura organizacional. La cultura es el eje de todo en una organización, entonces la cultura es propósito, una organización no puede funcionar si no tiene un propósito claro y significativo y los seres humanos tampoco, pero sobre todo para mí las empresas tienen que tener su propósito.
¿Para qué tamaño de empresas son estas consultorías, este proyecto, este modelo de negocio? ¿El modelo Link?
Para cualquier. Para cualquiera. Para cualquiera, porque nosotros lo que hacemos en el descubrimiento y en el diagnóstico es identificar tus puntos de dolor y el punto de dolor para una empresa pequeña es a lo mejor muy diferente para una empresa grande. No quiere decir que todo el modelo se lleva a cabo así en filita, no, pero si te ayudamos en lo que tú quieras transformar y nos ha ido muy bien, o sea, hay mucha necesidad.
¿Cuánto dura un proceso de estos?
Aproximadamente siete meses.
Hablas de que los modelos de liderazgo son cíclicos y no jerárquicos, ¿Qué quieres decir con eso?
Hoy en día los líderes están en todos los niveles de la organización, no necesitamos líderes, siempre platico el caso de Don Baldomero, no necesitamos líderes con un halo de santidad que se crean el síndrome de sí jefe ya no aplica en estos tiempos, o sea, siempre cuento el tema de Don Baldomero, ¿Saben quién es Don Baldomero? El hombre rico del pueblo. Es un corrido del piporro en donde dice en una don Baldomero, ¿Cómo le va? Usted primero puede pasar, siéntese aquí o más allá, en donde prefiera se puede sentar. No, no queremos eso, líderes que exijan pleitesía, queremos líderes no que sepan todas las respuestas, ni líderes técnicos, líderes congruentes, líderes humildes, líderes que conecten con la gente. Ese es el liderazgo transformador de hoy.
Esto que dices que usas como técnica, Yo critico, yo propongo, estoy muy intrigada.
En saber con quién hablaste. No tengo ni idea de verdad de Oso. Yo crítico, yo propongo. Claro, o sea, yo acepto las críticas hacia mí, hacia la gente, hacia el trabajo, hacia los compañeros que se critiquen, pero ni en la empresa, ni en mi casa cuando alguien critica se vale criticar. Propón tú critica, me estás criticando, proponme qué puedo hacer. Tú estás criticando al que está junto a ti, propón qué harías tú mejor para que todos aprendamos. Yo critico, yo propongo es una mujer.
Que todo mundo califica como llena de energía, todo el tiempo haces los disfraces y me sé que las historias de los disfraces de llama con tus nietas y todo el tiempo estás armando rel relajo y estás presente con la familia y estás presente con la empresa, y si te llevas a tu equipo a un día de spa, ¿De dónde sacas energía? ¿Cómo te cargas?
Bueno, así me vino también la energía. Genéticamente también aplica, yo creo, pero de la felicidad, Oso, de ser feliz. Yo hago cosas que me hacen feliz. Si me hace feliz hacer disfraces, porque te digo que en mi casa éramos súper creativos, pues voy a hacer fiestas con disfraces, porque yo voy a estar encantada si yo voy a ver que le puedo ayudar a alguien y me hace feliz saber, porque tengo muchísimos casos que yo recomiendo a la gente que hagan lo mismo, de poder ayudar, de poder ayudar a que la gente crezca y que sea mejor y que en un futuro, o sea, tenga otra perspectiva de vida. Mira, la muchacha de mi casa, Marianita, llegó a mi casa sin haber terminado la escuela secundaria, no se había recibido, le dije a ver Marianita, la vi abusadísima, abusadísima, dije ¿Tú quieres estudiar? ¿Por qué no estudiaste? Pues porque no había dinero, ya sabes, típico, ¿Quieres estudiar? Si te animas a estudiar aquí, trabajando aquí, yo te voy a ayudar. Bueno, terminó prepa, cuando terminó prepa trabajando en mi casa y terminó con honores. ¿Qué vas a estudiar? ¿Dime qué quieres estudiar? No, yo ya se sentía con que no, no has acabado, ¿Qué quieres estudiar? Pues lo mismo que usted, Órale, químico clínico, biólogo, le ayudamos, le pagué la carrera, la ayudé cuando sus tareas de microbiología, si tú estudias eso y acabas, vas a tener un lugar en Biomédica. Yo tengo fotos con Marianita, las dos con el uniforme y siempre le decía fue cuando salió ya de mi casa, ¿Qué se siente Marianita, portar el uniforme o planchar el uniforme? Tú dime qué se siente, ¿No? Y entonces, no, pues Marianita, porque ojalá todos pudiéramos hacer eso, porque yo no estoy cambiando a Marianita, estoy cambiando una generación completa. ¿Con quién se va a casar Marianita? ¿Qué va a hacer Marianita de su futuro? ¿Va a seguir sus hijos? Ya tiene ahorita un hijo, su hijo va a estudiar sin duda y va a terminar una carrera, entonces y así, eso me da felicidad y cuando uno está feliz, tiene energía, me da mucha felicidad iniciar proyectos nuevos, tener la ilusión de un proyecto que lo voy a hacer crecer, que va a tener resultados positivos durante toda mi carrera, o sea, no solamente. Sí, sí es de nicho biomédica, pero teníamos un impulsor de responsabilidad social fuerte, coherente, ¿Qué quieres que te diga? No, o sea, muy reconocidos fuimos porque un proyecto que teníamos de detección de hepatitis C a población abierta, no sé si te tocó ir al laboratorio, muestramos más de 100.000 personas en el Día de la Salud, no en un día, en varios años, el día de la salud hepática, o sea, es una enfermedad, la hepatitis C, que si tú no la detectas a tiempo, avanza de fibrosis cirrosis, cáncer de hígado, hepatocarcinoma y muerte cuando tú puedes detectarla, que es silenciosa y salvas vidas. Y salvamos cantidad de vidas que no sabían que tenían hepatitis y así como ese cantidad. En Biomédica ayudamos mucho a la Quinta Carmelita, a muchas organizaciones, a muchas de la comunidad judía también, pero también de nuestra ciudad. Yo tengo una frase que hasta la tengo en un cuadro ya en la oficina y la tenía en Biomédica con otras frases célebres de gente muy importante, pero ah, te tengo que decir, el éxito siempre yo he dicho la mitad del éxito es la imagen de éxito, tú te la tienes que creer. Y mi frase está junto con la del Conde Riberol, te quiero decir y en todos lados la pongo, yo digo que la filosofía de las organizaciones debe de estar cimentada en la generosidad, en el humanismo y en la convicción de que el bienestar de la sociedad es responsabilidad de todos nosotros. Ya con eso, ¿A poco no te dice todo en el trabajo, en la sociedad, o sea, es responsabilidad de todos nosotros que toda la sociedad esté bien?
De todos estos proyectos, el diplomado que quieres lanzar con Disney Think Link, ahora te acabas de certificar también como speaker y estás dando conferencias por todos lados. ¿Qué es lo que más te emociona los próximos 12 meses?
Creo que las conferencias.
¿Por qué?
Porque son masivas, porque puedes transmitir. Mi conferencia en si eres un speaker pro que tú lo sabes, o sea, es 70% performance y 30% contenido. ¿Como a través del performance puedes dejarles el contenido y si se queda, no los atiborras de láminas, más bien te vuelves actor ahí? Entonces siento que puedo llegar a muchísima gente. Mi conferencia, la que traigo ahorita se llama De zombies a Hé Una nueva cultura laboral. ¿Cómo conviertes a esos zombies que están en tu organización, a esos muertos en vida, cómo los pasas a ser héroes en la organización? Y tiene que ver con propósito, con reconocimiento, con valores, con liderazgo, obviamente. Entonces eso me emociona porque la gente sale muy contenta, pero aparte de lo que se acuerda finalmente es lo que es mi propósito, lo que yo quiero que se acuerden ciertas claves que les doy. Entonces eso me tiene ahorita muy, muy emocionado.
Y dime algo, en este proceso de 70 % actuación o performance, 30 % contenido y de lo que has estudiado y de lo que has descubierto también empíricamente, ¿Cuál es tu tip de escenario para.
Comunicar mejor? Ser muy expresiva. Eso empezando con unos showcitos o sketch, o sea, transmitir qué es lo que quiero decir. Por ejemplo, yo no entro con el rol de Clara, yo entro con el rol.
De Ana. ¿Quién.
Es Ana? Ana es una chica que es una vendedora de exámenes, de pruebas de medicina preventiva que te va a vender estudios de laboratorio para que conozcas el estado de tu salud y puedan mejorar tu calidad de vida. Entonces entra Ana con un desgane, aburrida, triste. ¿Yo entro como Ana, con una bata blanca, todo el tiempo así, y todo el tiempo eso me dijeron que les dijera la verdad, porque los estudios para qué? ¿Para que eran? Para conocer el estado de tu salud. Y a los 2 segundos me cambio y me paro enfrente hola, soy Susana, buenos días, yo estoy aquí para venderles tal y tal porque van a conocer el estado de su salud, van a poder mejorar su calidad de vida, que es lo mejor, ya sabes, taca, taca, taca. Y entonces cuento la historia de Ana, por qué Susana está desmotivada, o sea, yo lo que estoy haciendo es enseñarte a que tu empresa puedas tener una cultura donde la gente pueda florecer como Susana. Y les cuento la vida de Ana, y la vida de Ana es muy triste, va a una empresa donde el único interés es que genere ganancias para la empresa. ¿Cómo crees que se siente Ana? ¿Qué pasa en ese cruel enfoque? No hay capacitación para Ana, no hay, ya saben, ¿No? Y en el tercero, en ese escenario desolador, pues ya el alma de Ana ya se marchitó y entonces ¿Qué pasa? El espectro zombie se apodera de ella y ya les cuento que son los zombies. Entonces eso, cuando hablo de performance es eso, o sea, de repente yo te puedo asegurar que todos se acuerdan que Ana está desmotivada porque en su empresa no les importa su bienestar y nada más las tienen generando para, digo, trabajando para generar riqueza, así, y se va con lo demás. Ya les doy las cuatro claves que yo pienso que son los pilares para generar una cultura organizacional. Claro que hay muchos más, pero yo pienso cuáles son las claves, se las comparto y uso todo el tiempo los ejemplos de Biomédica y hablo mucho de mis papás, porque el hecho de que ellos fueron migrantes y cómo llegaron a México, o sea, es el mejor ejemplo de tener un propósito claro, tener unida a la familia, prosperar económicamente, pero es un propósito muy claro y significativo, como el mío cuando yo abrí Biomédica. Cambiar la mentalidad de.
La gente. Clarita. Y para cerrar, si pudieras escribir un mensaje en el cielo para que millones de personas lo vieran.
¿Qué diría? Vale la pena arriesgarse. No hay que tener miedo al éxito. Eso te lleva a cumplir.
Tus sueños. Qué padre historia. Qué increíble la energía que transmites. Eres una crack, Clarita. Gracias por estar aquí hoy. ¿Dónde puede la gente saber más de ti, contactarte, contratarte para conferencias que seguramente va a haber mucha gente que te.
Quiera llevar? Estoy muy activa en LinkedIn. LinkedIn como Clara Lau. Y bueno, tengo mi página igual, ClaraLau MX, creo. Sí, también. Y sabes qué no estoy muy activa en las redes, nada más en LinkedIn porque nunca estuve en redes. De repente me di cuenta que con esta empresa sí tenía que estar en redes. Entonces el día de ayer me activaron mi Instagram, pero ya te.
Lo pasaré a ver, ahorita lo vemos. Porque ahí es donde la gente te da.
Más amor. Eso. Fíjate que fui la semana pasada a dar una conferencia a Monterrey a una empresa que se llama Happy Inc. Puros jóvenes. Puros jóvenes Felices. Y todos ¿Cuál es tu Instagram? Y yo.
No tengo. Bueno, ahorita tienes.
49 seguidores. Ayer.
Lo activaron. Yo soy uno de ellos. Cuatro posts en Clara Lau MX, todo seguido, arroba claralau MX. El.
Efecto cracks. No lo vamos a ver porque está bien fresquito. No está muy lleno. Qué padre. Pero veme en LinkedIn, lee mis blogs porque me pongo escribir, está muy interesante. A ellos les vale para Think Link ha sido.
Muy bueno. Sí. LinkedIn para quien tenga un negocio de servicios de consultoría, servicios profesionales, es yo creo que el campo más verde que.
Puede haber.
Sí, sí. Esto es vanidad. Instagram. Sí, para hacer negocios. LinkedIn. Ahí está la.
Cosa, ¿No? Y yo quiero, o sea, yo me quiero promover como speak está. Tú eres speaker también. Yo estoy muy emocionada en eso. Ahorita me voy a Madrid. Uno de Mis maestros cumple 10 años, a lo mejor lo has oído. ¿Cómo se llama? Libro.
Para emprendedores. Libros de.
Luis Ramos. De Luis Ramos. Ese fue mi maestro. Y Rubén Duque. Entonces Luis Ramos cumple 10 años de su empresa y va a dar todo un día de trabajo muy.
Padre en Madrid, ojalá te presenten a Cipri Quintas, ya.
Lo.
Conozco. ¿Cómo? Pues muy bien Clara, gracias por estar aquí. ¿Algo que quieras agregar ahora sí.
Para cerrar?
Hay nada, muchísimas gracias por.
Estar aquí. Al contrario, gracias a ti.
Oso, gracias por llegar al final de este episodio, espero que te haya gustado y si fue así, ojalá y lo puedas compartir con alguien para ayudarnos a llegar a más gente. Y además, si quieres recibir todos los viernes un correo muy corto de mi parte con lo último que estoy viendo, lo que estoy descubriendo, probando, desde gadgets, suplementos, artículos que veo, series que veo, lo que sea que me recomiendan mis amigos o mis invitados, te lo puedo mandar si te suscribes a mi newsletter viernes de Cracks es totalmente gratis y puedes registrarte en Cracks la viernes. Eso es todo por hoy, yo soy Uso Traba, espero que tengas una semana.










