La PELICULA más CARA de NETFLIX - GASTÓN PAVLOVICH

Gastón Pavlovich recounts how informal conversations with Martin Scorsese (in Taiwan) led to meetings with Robert De Niro and ultimately to producing The Irishman. He describes contractual hurdles (Paramount held the script and asked $6M), a 12-month option from Paramount, record-breaking Cannes pre-sales raising over $50M, budget targets that began near $90M and escalated past $120M due to de-aging technology and talent costs, difficulty finding studio backing, and finally Netflix agreeing to finance the film without a hard cap (with Scott Stuber leading Netflix Films), allowing the production and higher talent fees (Pacino, De Niro, Pesci) to proceed.
Questions this video answers
Six million dollars ($6,000,000).
Twelve months (12 months).
More than fifty million dollars (>$50,000,000) in international distribution commitments.
Initial producer estimate quoted at $90 million; budget reported escalating to about $120 million (mentions ranges up to $140M+ and Netflix removing a cap).
Scott Stuber (head of Netflix Films at the time).
Chapters
Un paso hacia atrás. Estando en Taiwán, después de ya varias semanas de rodaje, creo que estábamos cercano a terminar, Scorsese me invita a su cuarto, a su suite, a descansar después de un largo día de rodaje y me invitó, como yo, a él le gusta el whisky, un whisky tranquilito. ¿Qué whisky es tu favorito? A mí en lo particular, el whisky que más me está gustando recientemente es uno que se llama Singleton. Hay varias versiones, es relativamente nuevo. Estoy fascinado con Singleton. De los otros, de los más conocidos, hay uno que se llama Cábala, que es taiwanés precisamente, que es muy famoso. De hecho Cábala fue nominado el mejor whisky del mundo hace un par de años, No sé si lo repitió, pero muy bueno, porque se hace sobre una cama de chocolate, o sea, se hace una cama de chocolate oscuro y el whisky corre por esa cama, levantando un poquito el saborcito del chocolate y luego la embotellan. Aquí tengo una botella de Cábala y el Blue Label de Johnnie Walker. El Blue Label. Pero finalmente le llevé una botella de Cábala, que estábamos en Taiwán. Él no conocía Cábala, pero sabía que le gustaba el whisky y vaya que lo disfrutamos. Esa plática es importante, primero porque me sorprendió con algo que no habíamos platicado antes. Me empezó a hablar de las películas mexicanas que a él le gustaban. Empezamos a hablar del cine mexicano. Para mi sorpresa, ese hombre sabe mucho más que yo del cine mexicano, del cine de oro. Me hablaba de cómo admiraba a Gabriel Figueroa, al indio Fernández, qué películas mexicanas le gustaban. Me dijo que su favorita era Enamorada, lo cual coincide conmigo. Para mí siempre la Enamorada. Para mí, en fotografía, en historia, todo es como que la más completa, en mi opinión, el indio Fernández y María Félix. Y con Gabriel Figueroa. Entonces fue muy agradable esa parte. Y luego el whisky y todo, la verdad, mágica noche, muy a gusto, buena plática. Y al final de la plática me estoy tan agradecido contigo que cuenta que cuando tomes mi decisión de qué película voy a hacer, la siguiente película que vaya a hacer, te voy a invitar qué a todo dar. Pero pensé así como que un par de cuates en el bar que se prometen que algún sueño, algún sueño guajiro. Después de varios. Después de varias copas, se lo agradecí y me fui. Ya terminamos la película y todo. Como un año después, me habla y me ya tomé mi decisión de la siguiente película y es The Irishman. Yo ya sabía que era uno de los candidatos para él traía otro proyecto sobre Frank Sinatra, me traía otra opción y The Irishman. Entonces, finalmente, pues dijo es The Irishman y quiero que me la produzcas. Pero ese proyecto no es mío, es de Bob. Así le dice a su amigo Bob De Niro. Tienes que convencerlo a él. Entonces te hice una cita con él mañana en su restaurante a las 8. Ahí te va a esperar. Tiene un restaurante en Tribeca. Y ahí voy. Estaba en México, cancelé todo, me fui para allá y cené con Bob De Niro en su restaurante. Él y yo solos, conociéndonos, platicando. Y otra vez, igual que Scorsese, gente profunda, pero que no se explaya. En su profundez predominan la sencillez y la caballeros. ¿Cómo fue esa conversación? Pues así, muy de pocas palabras, caballeroso, agradable, con buenas preguntas, o sea, poco rollo, cero rollo. Con buenas preguntas. Me preguntaba, por ejemplo, primero de lo general, así ¿De dónde vengo? ¿Desde cuando estoy haciendo cine? Se reía. No es que se ríe mucho, pero se reía un poco cuando le dije Pues vengo de un rancho Paz, ganadero, y no sé qué estoy haciendo aquí. Le dije, ¿Como le digo a todo mundo? Y se reía. ¿Y cómo te fue en Silence? ¿Cuál fue el reto más grande que tuviste en Silence? ¿Por qué haces cine? ¿Por qué crees que esta película pudiera funcionar? Cosas así. ¿Qué harías en un escenario así o asá? Si tuviéramos que cambiar la película, si tuviéramos que irnos a un estudio, si tuviéramos que. Porque en ese momento era una película independiente, no era de ningún estudio. Entonces, muy buenas preguntas. Sí, también muy personal. Que estoy casado, que si tengo hijos, cosas que se convirtió en una plática profunda, pero sin mucho rollo, que eso siempre para mí es una señal de una persona inteligente y de verdad auténtica. Entonces fue muy agradable. La siguiente mañana despierto con un mensaje de la asistente de Scorsese o la productora de Scorsese, una mujer que lo ha acompañado muchos años, que nunca voy a olvidar el mensaje que Bob says. Let's go with Gastón. Congratulations. Entonces, que en esa noche, pues Bob decidió que sí vamos contigo, tú nos vas a producir. Y otra vez empezó el proceso. Me mandan el presupuesto. OK, Gastón, estamos en 90 millones de dólares. Arráncate. Si, la de 65 está difícil ahora. 90. Todavía no teníamos a Pacino. Todavía no teníamos a Pecci. Pero sí teníamos Scorsese, teníamos a De Niro y teníamos un súper guión que no era de ellos, era de Paramount. Estaba en Paramount, escrito por Steve Salieron. Uno de los mejores guionistas del planeta. Y estaba en Paramount. Y el guión era supuestamente tan bueno que pedían seis millones de dólares por él. Entonces yo no tenía seis millones de dÓlares. Y aunque uno cree que Scorsese y De Niro les sobra el dinero, ellos no ponen el dinero en sus películas. No lo ponen. Esperan que todos los pongan menos ellos. Entonces, esa negociación creo que fue importante porque ¿Cómo la hago? ¿Cómo la hago, ¿Cómo la hgo? Así como quiera pedir dinero para un guión que todavía, o sea, Scorsese y De Niro me decí nosotros te firmamos nuestro contrato, pero primero tienes que sacar el guión de Paramount. Entonces le dije, bueno, y toda la ayuda de ustedes. Entonces Corsés y De Niro. Silly. Hablaron a Paramount varias veces. Si, me hicieron las citas con el mero mero presidente, Brad Gray, que en paz descanse, ya para negociar el presupuesto, el guión. Yo le dije de entrada, Brad Gray, mira, no tengo el dinero para pagarte ahorita, pero lo que sí traigo que tú no tenías antes es el compromiso de DeNiro, Scorsese y de ahora sí hacer la película. Y tú no tenías eso. Entonces Brad me dijo, ahí te va lo que te voy a proponer. Te doy doce meses con este guión. ¿Doce meses? Si en doce meses no completas el proyecto para hacer la película, me regresas el guión con todos los contratos que hayas firmado hasta ese momento. Pero ya es de Paramount, no es tuyo. Entonces, 12 meses es muy poco para armar un proyecto de este tamaño. Pero lo acepté porque no tenía de otra y me puse a trabajar. Y en ese proceso, lo primero que hice, me fui a Cannes. Y en el Festival de Cannes, y ahora sí, con un contrato de Scorsese y un contrato De Niro, anuncié al traigo The Irishman. Aquí están los contratos. ¿Quién me da más? Y empezó una subasta de todos los países del mundo, excepto Estados Unidos. Y para mi sorpresa, rompimos el récord. Nunca nadie había vendido una película a tanto dinero en Cannes. Recaudamos más de 50 millones de dólares de puros compromisos de diferentes países, de decir yo la distribuyo en mi país, yo la distribuyo en mi país, aquí está mi contrato. Con puro contrato logramos más de 50 millones de dólares. Y luego ya me avisaron después que fue récord que en toda la historia ni una película había recaudado tanto y es el poder de Scorsese y De Niro. Pero era muy necesario que nos lanzáramos a ese intento. Ya con ese compromiso ya me puse a trabajar lo demás, incluyendo los contratos de cada uno de ellos, porque yo les decía, no podemos, o sea, 90 ya es muy caro, no les puedo pagar lo que están pidiendo. Otra vez como Silence, otra vez todo el mundo rolándose los ojos para arriba, otra vez Gastón aquí nos va a cortar todos los gastos. Y empezamos con. Yo creo que ya lo puedo decir, estábamos, querían como 6 millones de dólares cada uno y yo les dije tres y medio, no que seis, estábamos entre tres y medio, seis. Scorsese, De Niro, ya estábamos negociando con Pacino y Pesci no quería asomar la cabeza. Pesci decí no me molestan, yo no quiero regresar a Hollywood. Así tal cual. Finalmente con Pacino amarramos un contrato también llegamos a una negociación y luego ahora todo mundo a buscar a Pesci y no quería, y no quería y no quería, ya no quería volver a hacer cine, no le gusta Hollywood, le cae la patada a Hollywood. Si te das cuenta, De Niro, Scorsese, Pesci, son todos brooklynianos, les darroña a Los Ángeles, no les gusta ir a Los Ángeles, son neoyorquino, no les gusta el estilo de Los Ángeles y a mí tampoco, entonces no, no quiero volver a entrar a Hollywood. Y nada, tuvo que ir De Niro, Scorsese a su casa a convencerlo y aún así apenas como que semanas después dijo OK, pero cómo batallamos con él, ya cuando entró al set era la cosa más agradable, chistosa, bromista, o sea, ya en el set yo pensé hijo viene de malas porque casi, casi lo forzaron sus amigos, pero en el set se jaló a todo dar. Y aquí es cuando más se puso difícil, porque acuérdate que te había dicho que más o menos cuánto les íbamos a pagar a cada quien y todos dijeron bueno, vamos a recibir todos el mismo pago. Entonces ya llegamos a un número, pero de pronto me dices, oye, quiero meterle una nueva tecnología que rejuvenece a los actores. Vete a ver esta empresa de San Francisco que es de Spielberg, que está haciendo una técnica nueva. Mira, aquí me mandaron ejemplos. Y yo pues sí, pero pues no podemos pasarnos el presupuesto. No, pues sí nos vamos a tener que pasar el presupuesto. Yo ya traía como que los suficientes compromisos para más o menos pagar la película, pero no, esos 90 millones se convirtió en 100. 110, 115, 120 con la tecnología y que quiero filmar esto y quiero firmar el otro. Y empezó a crecer y a crecer. Y llegó un momento, nunca se me va a olvidar la reunión, le hablé a la productora Scorsese y les dije, Oye, tengo que hablar con ustedes porque les tengo muy malas noticias. No vamos a hacer esta película, está demasiado cara. Todavía no empezamos. No, todavía no empezamos a filmar. Todavía no. Y como si, me citaron en casa de uno de los amigos de Scorsese, Nueva York Yo pensé que iba a estar Scorsese, De Niro y la. Y la productora Scorsese, pero no, estaba el amigo Scorsese, Robert De Niro, la productora de De Niro, Jane Rosenthal, que es una de las productoras más importantes del planeta de mujeres, y la exproductora de Scorsese. Y todos se me pusieron como herraduras y me pusieron una silla enfrente y dije yo, caray, esto está montado. A ver, explícanos qué pasa. Este presupuesto cuesta 120 millones de dólares, o sea, yo ya le hablé a los estudios, nadie quiere hacerla. La gente me está diciendo, los estudios Paramount me dice, ¿Quién quiere ver una película de puro viejito? De puro viejito blanco, además. A Bunch of White Old Men. Nadie quiere ver esta película. Entonces les dije, una de dos, o nos traemos a DiCaprio y lo metemos en el papel de Pescito o algo así, pero nadie quiere invertir esa cantidad de dinero. Y realmente, entonces, qué gasto no vas a. ¿No le meterías tú esta cantidad? No, no se la metería. Y nunca se me va a olvidar porque hicieron, ya sabes, la clásica, se asombraron, sobre todo las mujeres y. Y Scorsese nomás hizo así y como que a todo mundo se empezó a sentir la presión de que se le estaba cayendo el circo de tanto trabajo, tantos años, y le deja tú. Yo ni un estudio. Yo ya hablé con varios estudios. ¿Quién me acompaña en esto? Y no quieren. Y no quieren. No quieren. Entonces las alternativas son bajarle al presupuesto, no usar esa tecnología o traernos a DiCaprio. Y uno de ellos dijo, no, ya hablamos con DiCaprio, no puede. Está comprometido con otras cosas. No puede entrar. ¿Qué vamos a hacer? Y había mucha tensión y mucha como que agitación hasta que Robert de Nils se levantó de la silla y It is what it is, que por cierto es una línea que usó mucho en The Irishman. It is what it is. Está muy caro. Gastón's Wright me dio la razón. Entonces calmó a todo mundo. Tenemos que pensar una alternativa para bajar la atención a todo mundo. Bueno, le vamos a pensar y te hablamos, Gastón, y a ver qué hacemos todos. Yo estoy hablando con los estudios, pero ahorita todavía no tengo suerte. Pero a ver si sale. Y bueno, te aviso. Y a los días me hablaron y me dijeron, oye, Netflix está interesado en hablar con nosotros. Pero ojo, Netflix todavía no hacía estas cosas. No invertía en películas tan grandes. Todavía estaba haciendo cositas y series, pero no estaban haciendo lo que ahora están haciendo. Entonces sí nos extrañó, pero sabíamos que Netflix ya estaba en ascenso. Y cuando Netflix ya me mandan con el presidente de Netflix, con el mero mero presidente de Netflix y de Netflix Film, Scott Stuber. Y me dijeron que sí queremos. Me dijeron, sí, queremos la película. Tenemos planes muy importantes para hacer algo importante con Netflix y queremos que The Irishman sea nuestra bandera nueva. Y les dije, está bien. Y me dijeron, ¿Cuánto está el presupuesto? ¿Como está? Como en 120. Les dije, OK, están 120, pero yo conozco a Scorsese. Si no tienes como mínimo 140 preparados, yo quiero que el contrato que firmemos diga que no me van a castigar si superamos los 120. Y finalmente me dijeron, no te preocupes. Es más, no le vamos a poner límite. Vamos a meterle lo que sea necesario para esta película. Y como el equipo de Scorsese se enteró de eso, empecé a recibir llamadas de todo. El agente de Pacino, el agente de Niro, la gente de Scorsese, la gente de Pesci. Oye, ¿Te acuerdas que habíamos negociado un presupuesto para cada uno de nosotros como de 5 millones de dólares? Sí, para arriba. Ya me dijo Netflix que ellos están dispuestos a pagar para arriba. Está bien, lo voy a poner. Y pusimos una cifra estratosférica y allá si Netflix acepta y aceptó. Entonces estaban súper felices porque lo que yo les iba a pagar, lo que les terminó pagando Netflix, eran como tres, cuatro veces más, ¿Me entiendes? Entonces estaban súper felices y Netflix le apostó a todo en The Irishman, como tú ya viste. Y ya finalmente todos pudimos hacer la película y ya salió con todo el apoyo de Netflix.










