A dishwasher at 4 a.m. watches his spotless work destroyed by the next shift, sinking into depression until a friend mentions the worst torture is building something only to have it destroyed. Weekend work as a waiter's assistant changes everything: he finds magic in serving happy guests, especially those on vacation, and discovers his true calling in hospitality.
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Ahora, me pasaba algo terrible lavando platos. Yo llegaba todos los días a las 4 de la mañana y veía ese cerro de platos sucios que yo dejaba impecables y que al otro día estaba todo igual. Y me daba, escúchame, me daba depresión. De hecho, en el tiempo, conversando con un gran amigo, me dijo, mira, eso es, no me acuerdo qué sociólogo lo dice, pero es el peor castigo que uno le puede hacer al hombre, que construya algo y que él mismo después lo destruya. Y eso te pasaba a ti porque tú tenías una conciencia de construcción. Yo dejaba el lugar de lavar platos impecable antes de irme a casa a las 2 de la tarde y volvía a las 4 de la mañana y era un desastre. Yo decía, no lo puedo, tengo que salir de acá, tengo que salir de acá. Y era terrible. Ahora busqué la manera de salir de ahí trabajando los fines de semana y ahí encontré una maravillosa vocación. Qué es servir. Y yo creo que ahí cambió mi vida. ¿Cómo te das cuenta que el servicio es eso, una vocación? Yo creo que no es un tema de vocación, yo creo que es un tema de propósito. El propósito, la vocación es el propósito no entendido. Cuando uno entiende realmente el porqué está haciendo lo que está haciendo, no hay dólar que te compre. No hay horarios que te limiten. Entonces yo obviamente quería salir de lavar platos y para eso tenía que verme enfrentado a otras instancias. Y yo pensé que trabajando los fines de semana, ayudándole al mesero, iba a poder. Entonces cuando yo me veo enfrentado a eso y se abren las puertas de la cocina y veo la piscina y la gente y todo el mundo sonriendo, y yo ayudando y viendo que mientras estás ayudando la gente sonríe, y me di cuenta que había una una vulnerabilidad especial cuando uno está dando a alguien que está de vacaciones, que está open, así abierto a recibir, que te cuentan cosas, que— y eso me encantó. Y ahí vi una magia especial, y ahí encontré el propósito de mi vida, el propósito de, creo que de todos los emprendedores, de toda la gente, de entender de que Cuando uno da, está entrando en una dimensión distinta y que eso es magia, y eso lo encontré en la hotelería.