Oso Trava documents TAJÍN's first weeks entering the US market, hitting Texas cities from Corpus Christi to Dallas with door-to-door pitches to Mexican tiendas. He watches language fade among younger Mexican-Americans and notices how discrimination shapes what families will buy.
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La primera semana nos íbamos de Corpus Christi, cargaba toda la pick up y a todas las tienditas mexicanas de puerta en puerta, de puerta en puerta, una ruta de Corpus Christi hasta Zapata, o sea, agarraba hasta Brownsville y luego toda la frontera. La segunda, la ruta era San Antonio y Austin, la tercera ya el norte, Dallas Forward, Plan, toda esa parte de allá y la cuarta me quedaba en Houston que estaba creciendo mucho. ¿Cuál era tu pitch? Llegabas a las tiendas y decías, tengo este chilito, este producto. Sí, porque además era un concepto nuevo para muchos, para otros no. Y contrario que la gente pensaba, las generaciones de mexicanos ahí como fueron muy hostigados, ellos no hablaban español, muchos realmente porque no querían que sus hijos hablaran, porque era un. Los iban a discriminar. A discriminar. Pues te encontraba muchos mexicanos que realmente no habían ya de segunda generación o de tercera. ¿Me acuerdo una vez que me dijo, me dijo una señora, una ya mayor en una tiendita, le dije oye, y usted de dónde, de dónde viene? No dice, no se equivoque joven. Y aquí he vivido, aquí he vivido mi familia toda la vida. Y si yo nunca crucé la frontera, a nosotros nos cruzó la frontera. Entonces encuentras ese tipo de gente.