Transcript excerpt from a Cracks Podcast episode (YouTube) in which host Oso Trava interviews artist Pedro Friedeberg. The excerpt records Friedeberg rejecting minimalism as reductive, describing his early attraction to academic/Porfirian architectural imagery, referencing WWII-era family concerns, calling himself cautious/cowardly, and noting the playful/childlike quality of his work that helps explain its popular appeal. The transcript contains repeated lines (likely duplication in the source).
Questions this video answers
Pedro Friedeberg and Oso Trava.
Chapters
Ellos lo estaban tratando de reducir, reducir, reducir. Hasta que se hizo el arte minimalista. Me parece horrible. Bueno, no es artes, no es nada.
Y ahora hay gente que pega un plátano en la pared.
Ni eso, un puntito. Hice tantas cosas convencionales en mi juventud. Fui hasta boy scout. Iba yo a la guay a nadar. Y como eran los tiempos de la Segunda Guerra, mi mamá sobre todo, no cesaba de repetirme suerte. Teníamos estar en un país más o menos tranquilo.
¿Y en su edad más adulta, cuándo es el momento que más dijo? Voy a probar qué tanto me aguanta este mundo.
No creo que nunca experimente demasiado. Soy medio cobarde.
¿Por qué lo dice?
Porque así soy. Cada quien es como es y debe de aceptarlo. Yo no quisiera ser soldado y meterle una bayoneta a alguien. Me salvé de eso.
¿Pero no podría uno argumentar que lo que usted ha hecho en términos artísticos es valiente? Es ir en contra de lo que tal vez todo mundo decía que estaba bien.
Bueno, por ejemplo, yo lo más que dibujaba yo eran arquitecturas conformistas, pero académicas de tiempos de don Porfirio Díaz. Me fascinaban porque todo el mundo las odiaba y las despreciaba. Me parecían muy bonitas estas casas antiguas, muy bonitas. Me parecía que había que aprovechar estas artes desaprovechadas o menospreciadas y había que volver un poco a la normalidad en el arte. Todo el mundo pintaba cuadros abstractos que me parecían una idea muy pobre.
Incluso crearon un grupo. ¿No?
Pues me parecía que no tenía ni idea de que una superficie puede decir más cosas que solamente unas formas y unos colores. Puede también hablar de un hecho o una vista panorámica. Aunque suene cursi, pero había que sacarle más provecho a la pintura. Ellos lo estaban tratando de reducir, reducir, reducir, hasta que se hizo el arte minimalista. Me parece horrible. No, no es artes, no es nada.
Y ahora hay gente que pega un plátano en la pared.
Ni eso, un puntito. Pero creo que ya pasó de moda eso. Afortunadamente ahora hay tanta variedad de estilos y propuestas que ya no sabe uno para dónde ver.
¿A qué atribuye usted, maestro, el enorme éxito de su obra?
Yo creo que porque tiene algo muy lúdico, algo muy infantil. Por eso mucha gente llega con una obra mía y le han puesto más cositas, porque como que los inspira, lo cual me da mucho gusto, pero a veces pasa la mano y cosas muy ridículas o el mercado se inunda demasiado de cosas que no van al caso.