La VERDADERA HISTORIA de Ana de la Reguera | CRACKS PODCAST

Anaí López talks about her personal fears, impulsive decisions, and what drives her desires. She reflects on her creative journey and the choices that shaped her life.
Desarrollaste un miedo a morir sin haber besado o amado a nadie y que eso te impulsó a querer vivir muy intensamente desde chiquita. Cuéntame un poquito de dónde nace este trauma.
Yo creo que yo era muy romántica de niña y me acuerdo que yo creo que yo veía las películas y yo decía los besos, wow, o sea se me hacía lo más y además como que yo pensaba que el beso era como todo, no sabía que había después, no sabía que después era solo primera base, que había una introducción, no lo tenía clarísimo. No lo tenía claro, no, yo tenía fantasías de niña donde me besaban y me acostaba, eso era lo que yo pensaba, pero yo decía guau, o sea los niños no me hacían mucho caso, yo era muy agrandada de niña, más que mi mamá me super maquillaba y me prestaba sus collares para salir y yo me escapaba porque me corrieron de la escuela de monjas, entonces me fui a una escuela donde había niños y niñas, yo venía de una escuela de puras niñas, entonces a veces me escapaba con las niñas de la otra escuela a la discoteca, pero no me hacían caso porque me veían como muy agrandada y pues yo siempre quería que alguien me besara y no lo lograba, entonces sí de pronto tenía miedo de si me muero y nunca he sentido esto y entonces era como una sensación de que ya quiero que alguien me bese y lo traje como tres años de mi vida, yo creo como de los 12 a los 15, casi 16, que fue como la primera vez que me dieron un beso, que además lo hice fatal.
¿Y crees que esa idea o esa intención de vivir intensamente es algo que te ha acompañado toda la vida? ¿Hoy te consideras que exprimes todos los días?
Yo creo que soy una persona que no soy muy analítica, soy muy impulsiva, o sea creo que si yo me presta a analizar las cosas que hizo, no las hubiera hecho de que ay me voy a Estados Unidos sí cierro mi casa y me acuerdo que cuando llegué a Estados Unidos dije cómo ir, aquí no tengo ni green card, o sea porque todas las cosas me aviento y después pienso es una locura, pero me ha funcionado porque siempre cuando analizo de más la siento que también dejamos nosotros de escuchar del instinto, o sea creo que soy muy instintiva y muy impulsiva y no me pongo a pensar en las consecuencias ni qué va a pasar, entonces también me voy a México, sí me voy a México me voy a Azteca y no pienso todo lo que voy a perder o me voy a Estados Unidos, o sea, siempre te das cuenta todo alcanzar. Pues sí, pero esto también está increíble, ya sabes, y esto me emociona. Entonces en ese aspecto creo que si no le tengo mucho miedo al cambio y he aprendido mucho a tenerme que readaptar constantemente, aunque es muy cansado, yo creo que ya ahorita estos estos últimos años ya estoy así de que ya no quiero ya sí está padre, pero sí te cobra un poco la.
En el guión de tu serie hay una frase que dice no hay nada peor que el deseo cumplido.
Esa es una frase de Anaí López, que es una de mis escritoras.
¿Cuéntame qué hay detrás, cómo te relacionas tú con esa frase?
Me gustaba mucho esa frase porque puedo, por ejemplo, cuando finalmente hice mi serie, hice Ana, es este deseo que tienes por años de lograrlo y es un motor, el deseo sin cumplir es un motor de decir voy y escribo y hablo y voy a pichar mi serie y hablo con los actores y cuando se cumple pues hay un vacío y ahora hacia dónde voy, o sea, ya esto ya lo llené y ahora qué.










