Las 3 P en la construcción de Proyectos | ESTANISLAO BACHRACH #067.

Interview (Spanish) of Estanislao Bachrach on Cracks Podcast. Bachrach recounts his path from aspiring athlete to molecular biologist (knee injury, 1989), PhD in France (late 1990s), and later research/teaching at Harvard (early 2000s) where he experienced a lab misconduct episode that triggered panic/anxiety and led to a career change. Anecdotes include an interaction with Mark Zuckerberg in 2003, learning from hospital janitors who spotted an experimental error, and exposure to the Dalai Lama/meditation which sparked interest in neuroscience. After returning to Argentina he founded cocolab, teaches at Universidad Torcuato Di Tella, authored books (Ágilmente; En cambio; En el limbo), and works as a mental coach with elite athletes. He describes practical methods: seeking diverse "vistas del punto," daily short meditation (10–20 min), Vipassana retreat (12 days), emotion-identification and regulation exercises, self-talk reframing, and the "3 P" prioritization rule (placer, prestigio, plata).
Chapters
La importancia de cuando uno está atrapado en un desafío de su vida, poder ir en busca de vistas del punto de gente que no pertenezca a tu industria, a tu background, a tu religión, a tu familia, o sea, gente bien diferente que quizás te pueda aportar una perspectiva, no para solucionarte tu problema, pero para abrirte la cabeza.
Hola y bienvenidos a un nuevo episodio de Cracks Podcast. Yo soy Oso Traba y entrevisto cada semana a las mentes más brillantes para dejarte algo único y práctico que puedas usar en tu vida diaria. Mi invitado de hoy es Stanislao Bajraj. Tenía mucho tiempo siguiendo el trabajo de Stani y tenía la verdad es que muchas ganas de entrevistarlo. Stanyslaw es doctor en Biología Molecular y tiene una maestría en Dirección de Empresas de la Universidad Torcuato Di Tela, donde hoy se desempeña como profesor de Creatividad e Innovación y de Inteligencia Emocional para líderes. Durante 5 años fue profesor e investigador de la Universidad de Harvard, donde fue nominado al prestigioso Joseph R. Levinson Memorial Teaching Prize, que premia al mejor profesor de toda la universidad. Hoy es fundador de cocolab, una consultora internacional en temas de neurociencias aplicadas a la creatividad, innovación, cambio e inteligencia emocional, y es mental coach de deportistas y equipos de élite en tenis, futbol, rugby y hockey. Es un prolífico conferencista y autor de cuatro libros, entre ellos Ágilmente, que en poco tiempo se convirtió en el título de no ficción más vendido de Argentina. Stanislaw me comparte lo que lo llevó a abandonar la vida de ciencia después de 17 años y de cómo encontró su pasión en la neurociencia y el desempeño deportivo. Además, me comparte dos ejercicios poderosísimos para encontrar tu propósito y priorizar proyectos para ser más efectivos. Pero antes de empezar la entrevista, este episodio es presentado por mi nueva, nuevisima app, Focus Journal. Si ya llevas un rato escuchando el podcast, sabes que lancé esta aplicación en fase de pruebas hace un par de meses, pero ya por fin está disponible en el Apple App Store. Es un proyecto personal que surge de mi práctica de llevar un diario de gratitud y enfoque, que la verdad creo que es una de las prácticas que más impacto positivo han tenido en mi vida en los últimos años. El app funciona así todos los días respondes tres preguntas en la mañana y dos en la tarde que te ayudan a enfocar tu energía y vivir en gratitud. Además puedes guardar una foto de tu día y llevar control de tu humor. Así en un simple swipe puedes darte cuenta de lo increíble que es tu vida, algo que la verdad muchas veces olvidamos o pasamos por alto. Puedes buscarla en App Store como Focus Journal, Focus Journal o en Cracks la gratitud. Y bueno, dicho esto, vamos ya a esta increíble entrevista con el genio Stanislaw Bajrajó.
Stani, muchas gracias por aceptar la llamada y la verdad es que es algo que tengo muchísimo tiempo queriendo hacer. Admiro mucho tu trabajo y eres de las personas, no eres mucho más viejo que yo, pero me hace sentir como que yo soy un bebé comparado con todo lo que has hecho, logrado, las 20 vidas que has llevado y bueno, como lo platicábamos hace un momento, las innumerables horas de conferencias que tienes en video en el Internet. Entonces para mí es un privilegio estar hablando contigo y quiero entrar a los temas en los que eres verdaderamente el experto mundial. Pero antes de eso, quiero que me cuentes algo que me intrigó. ¿Qué piensas ahora de haber sido maestro de Mark Zuckerberg?
A ver, pienso que fui un idiota porque no vi la posibilidad que tenía enfrente. Corría el año 2003, era jefe de Trabajos Prácticos ahí en la Universidad de Harvard. Fue el único año, creo que fue el único año que él estuvo en la universidad. Él después se retiró y fue cuando creó Facebook. Creo que con la intención principal de conquistar mujeres. La red social se empezó a hacer famosa dentro de la universidad y era interna de la universidad. Y él al ver que los servidores necesitaban más servidores, más capacidad de servidores, él le pidió permiso a Lawrence Summers, que era el presidente de Harvard, para usar servidores de la universidad y del decanato de la presidencia de la universidad. Le mira, si hay profesores interesados en lo que tú estás haciendo, voy a pensar de darte permiso. Entonces fui a buscar gente joven, yo en ese momento tenía 22 años, 32 años, ojalá 32 años, y era un jefe de Trabajos Prácticos y se acercó y me dijo, ¿Quieres abrir una página de Facebook? Y le digo, ¿Qué es Facebook? No, no importa, yo te lo abro, te mando un mail, tú tienes que poner OK. Y algunos alumnos van a poner cosas tuyas, cosas buenas, ingenuamente. Bueno, sí no tengo que hacer nada. No, no, OK. Bueno. Y punto. Nada más que eso. Fue una anécdota.
Sí, la verdad es que ese tipo de cosas que cuando volteas atrás y parecieran tan obvias, pero bueno, de nada sirve. Yo abrí Facebook cuando tú eres Harvard, yo soy Stanford. Yo Abrí Facebook en 2006, estando en Stanford, y muchos amigos míos se fueron a trabajar a Facebook, y yo ni por aquí lo vi. Ni por aquí lo vi. De esas cosas que. Dime, dime.
No, yo venía a Buenos Aires a visitar a mi familia, 2003, cuatro, cinco. Y le preguntaba a mis amigos ¿Tiene Facebook? Y me decí ¿Qué es Facebook? Nadie sabía lo que era Facebook, pero igual quería el anécdota más divertido aún, porque en ese mismo año se recibió de psicóloga Natalie Portman en Harvard. Y yo pasaba, yo tenía 32 años, no era un viejo, era un joven. Y yo pasaba y la veía ella tomando su café en la cafetería de Harvard con su parca, no sé cómo le dicen en México, con su hoodie, vestida muy sencilla, y digo, le tengo que hablar, le tengo que hablar, le tengo que. Yo era soltero, yo estaba soltero, le tengo que hablar, me tengo que animar. Y nunca me animé. Igual no creo que me hubiese dado nada de la obra, pero siempre quise aunque sea saludarla.
Y quiero entrar a ese tema porque ahorita creo que tocamos dos puntos bien importantes sobre que vemos lo que queremos ver. Y tú hablas mucho de eso, de tener cuidado con lo que piensas, porque esos pensamientos terminan moldeando tu vida. Y tú ahí habías hecho ya un juicio de que ella no te iba a dar la hora. Y también teníamos nosotros nuestras concepciones de cómo se comunicaba la gente, porque a los 32 sí estábamos muy separados de la gente que tenía 16 o 18. Y nos impidió, a mí definitivamente me impidió ver oportunidades por mi manera de ver el mundo. Pero antes de llegar a eso, Stani, ¿Tú qué querías ser cuando eras niño? ¿Cómo pensabas de ti en tu edad adulta, cuando eras un niño?
Sí, fundamentalmente de niño, niño, niño, me imaginaba mucho más en el mundo de la historia de la sociología, de la comunicación y de la educación, que finalmente estoy en el mundo de la educación, es una de mis grandes pasiones en la educación. Cuando me hice adolescente, quince, dieciséis años, me metí de lleno el mundo del deporte. Yo jugaba mucho al squash. Se juega México, no se jugaba al squash. Y después entré a jugar mucho, y diría que bien, al voley. Y a los diecisiete, dieciocho años estaba preseleccionado para la selección argentina de voley, de voley juvenil. Y en un partido caí mal y me rompí los ligamentos cruzados de la rodilla. Y estoy hablando de 1989. Y en esa época las cirugías no eran como hoy. Y mi padre decidió no operarme y le dijo al no, no pasa nada, él va a ir a estudiar a la universidad. Y creo que ahí hubo un quiebre importante en mi vida, en el cual ese gran deseo de mi padre de tener un hijo científico, yo me compré todos los boletos y llevé adelante ese deseo. No estoy arrepentido, pero me ha causado varios trastornos pequeños, sencillos, no complejos. Porque llegó un momento en mi carrera que me planteé yo no quiero estar en Boston, no quiero ser científico, ¿Qué estoy haciendo aquí? Pero tardé 17 años en darme cuenta de eso.
¿Qué edad tenías cuando eso pasó?
33 años. La edad de Cristo.
Es impresionante. Yo veo que Tú tienes muchos TEDx, eres un conferencista. Justo una parte de la conferencia que di yo el año pasado en México, justo habla de eso, de cómo nuestros destinos normalmente son dictados por nuestros padres, por un comentario tal vez insignificante que hacen. Cuando tenemos una edad en la que estamos absorbiendo y comprando todos los boletos, o inclusive ya más grandes, por resultados de exámenes de aptitud. Tú vas a ser doctor porque llenaste.
Los palitos para un bueno en esto.
Exacto. Y entonces nos compramos esas ideas y todas las reglas y todas las expectativas que vienen con esas etiquetas que nos ponemos. Cuéntame un poco entonces, cómo fue tu vida como científico, como biólogo, como científico de laboratorio, y después, ¿Cómo llega esta realización de pudo haber sido brutalmente violenta en el sentido de desperdicié la mitad de mi vida?
Fue violenta, Fue violenta para mi cuerpo. Primero en Buenos Aires, la carrera de biología son seis, siete años. Es una carrera muy larga y muy buena. Tengo muy buenos recuerdos. Mis profesores argentinos, yo diría el 90%, se habían formado en Estados Unidos. Entonces llegaban a las aulas y decían miren, el que no habla inglés va a tener que aprender inglés, porque aquí vamos a estudiar con libros en inglés, y obviamente la ciencia se escribe en inglés. Yo no había ido a un colegio bilingüe, así que ahí empecé a aprender inglés, forzado por la ciencia. Y ahí, los primeros años de la carrera, realmente me aburrí, y me empezaba a ir mal en los exámenes, lo cual, en general, yo había sido siempre un muy buen alumno, no me costaban las cosas. Y empecé a esto no me gusta a mí, ¿Por qué hago química, física, botánica, zoología, matemática? A mí me gusta la gente, la comunicación, la historia. Pero bueno, había comprado todos esos boletos, y era, y sigo siendo todavía, un poco exigente conmigo mismo, quería llegar al final de la carrera y ver qué pasaba. Y sobre el final de la carrera, encontré dentro de la biología, que es muy amplia, un mundo que me interesó, que es el mundo de las personas, las enfermedades humanas, los hospitales, cómo poder contribuir. Yo a veces me describía como un biólogo social, es decir, cómo aplicar la biología al mundo de la gente. Y ahí conseguí una beca para irme a estudiar mi doctorado en Francia, estoy hablando de fines de los 90. Y fui a trabajar con pacientes con VIH, con pacientes con sida, y ahí sí me apasioné, porque ahí sentía que hacía una diferencia, ahí sentí que tenía sentido todos los años que había estudiado, porque mi jefe francés, además, era una persona que trabajaba muy multidisciplinariamente, nos llevaba a los congresos, donde veíamos a los pacientes, y charlábamos con los médicos, y entendíamos, y empezaban a salir las drogas, y la gente se moría de VIH. Entonces, no solamente me empecé a apasionar por la biología y por el trabajo de laboratorio, sino uno tenía cabello, que ahora no tengo, dos, tenía moto, vivía en el sur de Francia, cenaba vino, baguette y queso, estaba soltero, vivía en el frente del Mediterráneo, mi jefe era súper deportista, y todos los fines de semana nos llevaban a escalar, a hacer espeleología, mountain bike, a meternos al mar, o sea, viví cinco años maravillosos, entre la ciencia, el deporte, y la buena comida francesa, y las mujeres también francesas, porque estaba soltero. Y cuando termina mi beca doctoral, ahí es donde empiezo a entrar en crisis. ¿Qué hacer? Claramente la Argentina para mí no era una opción, y los franceses no me dejaban quedarme en Europa, porque una de las condiciones de la beca, cuando termine, te tenés que ir. Y opté por Harvard porque mi jefe me mira, si tú quieres vivir en Europa, tienes que ir al mejor lugar del mundo, brillar y quizás puedas volver. Y los mejores lugares del mundo está Oxford, Cambridge, Stanford, Princeton, Harvard, Yale, MIT, algunos en Alemania. Entonces bueno, apliqué, quedé ahí en Harvard y ahí Mi vida cambió. 180 grados, frío invierno, sin fines de semana, un jefe que trabajaba 15 horas por día, trabajaba en un hospital con niños, con niños que también se morían. Y me empezaba a impresionar mucho. Mi trabajo estaba muy basado en. En ratones. Entonces trabajaba mucho encerrado en un subsuelo todo el día con ratones, matando ratones, o sea, tratando de curarlos y después sacrificándolos para ver si había curado ciertos músculos de los ratones. Dejé de hacer deporte, me metí en un mundo muy. Lo digo con cariño, pero muy como americanizado del café y las hamburguesas y trabajar todo el día y no hay vacaciones. Y Boston es una ciudad muy fría y la gente en Boston entra y sale, entra y sale, entra y sale. No tenía amigos, y mis amigos latinos estaban todos en pareja, con hijos, yo estaba solo, soltero. Y ahí empezó una crisis profunda, en la cual yo veía a mi jefe y decía guau, mi próximo paso como científico es convertirme en él. No quiero eso, no quiero eso, pero no voy a defraudar a mi padre, tengo que llegar, tengo que llegar. Y ahí ocurrió un hecho que probablemente tú ya has escuchado, que fue un hecho que me violentó mucho mental y físicamente, que fue un hecho de corrupción que yo viví en la universidad, que me salpicó sin querer, porque pertenecía a ese ambiente laboral, a ese laboratorio.
Tengo parte del detalle de esa historia. Stani, ¿Me podr contar bien qué pasó?
Porque no quiero asumir sí esto no se traduce al inglés. No, no, simplemente lo que pasó fue que. A ver, está bueno que la gente. Yo escribí una novela, no sé si salió en México, me parece que no, que se llama Random.
No, no salió.
La novela es como el lado oscuro de la ciencia, que ahora con el tema del Covid empezamos a verlo a veces, que los científicos, como los seres humanos, mentimos, y los científicos vivimos bajo una presión muy grande. Por una sola cosa un científico vale o no vale. Por una sola cosa, publicar, publicar, publicar, publicar y publicar. En el Barcelona, en el Real Madrid, publicar en el Manchester United, no puede publicar en el Morelos. Hay que publicar arriba de todo, con cariño, lo digo con respeto y con cariño. Entonces, estando en Harvard, uno apunta al Barcelona, uno apunta al Real Madrid. Es que no puedes apuntar a otro lugar. Si estás ahí, tu jefe te dice que apuntes ahí. Entonces, cuando yo fui a trabajar a Boston, a Harvard, claro, en general los científicos llegamos a un lugar a trabajar y continuamos el trabajo de alguien, o empezamos de cero. Yo decidí continuar el trabajo de alguien, de una señora italiana. Y después de dos años y medio de trabajo, realmente me costaba mucho interpretar los resultados que iba obteniendo. Sin embargo, los puse todos juntos y traté de publicar algo en el Barcelona, para que la gente entienda, publicar algo muy importante. Y la devolución que me hicieron los referís, la gente que mira las publicaciones, para decirte si está de acuerdo o no. Lo explico fácil para la gente que no sabe de ciencia, fue, lo digo rápido, duro y bruto. Mira, mira, Estanislao, tú estás en un lugar donde han mentido durante años. Si tú quieres tener una carrera científica, primero admitan que han mentido así. Entonces, yo primero me puse a llorar, me angustié, y fui a mi jefe. Y cuando demuestro a mi jefe eso, al cual yo admiraba mucho, una persona que yo admiraba mucho, Mi jefe me ¿Sabés lo que pasa? Todo esto es política, no es ciencia. Mi jefe era amigo de George Bush y hablaba en el Senado de los Estados Unidos en contra de las células madre. Era La época de Bush, Kerry, era una época muy sensible de los Estados Unidos. 2004. Y tenía un jefe que era del Partido Republicano, que en realidad los científicos en general son demócratas. Era un jefe diferente. De vuelta, yo había sido educado en la Argentina. Los republicanos son malos y los demócratas son buenos, pero en realidad hay buenos y malos en todos lados, ya lo sabemos. Entonces, mi jefe estaba convencido de que estaban haciéndonos una jugada política. ¿Y yo le bueno, política o ciencia? Yo estoy perjudicado acá porque no me están dejando publicar y me están diciendo que no voy a publicar nunca más. Y yo hace 15 años que estoy en ciencia, esforzándome. Bueno, historia larga, corta. Él me mira, yo te puedo ayudar en lo que quieras, pero yo no voy a desmentir algo de lo cual yo creo que es verdad. ¿Me sigues?
¿Y crees que genuinamente creías que era verdad?
Yo creo que él genuinamente creía que era verdad. A mí me parecía, en cinco años que conviví con él todos los días de mi vida, me parece que es una persona extremadamente honesta y ética y que confiaba mucho en su gente y que él creía que era verdad. A partir de esa conversación con él, los meses que siguieron en mi vida fueron quizás los peores meses de mi vida a nivel salud. Ataques de pánico, colon irritable, migrañas, ansiedad, dolores en el pecho y obviamente solo médico, médico, médico, médico, no tienes nada, no tienes nada, no tienes nada, no tienes nada. Estaba todo acá. De repente me encontré con mi carrera científica hecha pedazos por algo de lo que yo no tenía nada que ver. Y ahí empecé a hacer terapia con una terapeuta argentina que había en Boston y en un año salí adelante. Y ese salir adelante significó qué gran crisis que tuve, qué suerte que tuve, porque me permitió darme cuenta que yo no quiero estar acá, yo no quiero ser científico, yo no quiero vivir en Boston, no sé lo que quiero, pero sé lo que no quiero. Yo soy infeliz acá. Y ahí emprendí el regreso a Buenos Aires, que pensé que iba a ser mucho más fácil de lo que fue y me reinventé en esto que soy hoy, que estoy conversando contigo. Hice una maestría en negocios, una maestría en coaching deportivo que me costó, fue duro, no fue fácil, y más en un divulgador, en un educador, que en un científico.
Qué importante es esto que mencionas de tener antihéroes. Parece que todo el tiempo nos dicen en quién te inspiras, a quién quieres imitar. Y luego hay veces que comprometernos con un camino, decidir quiero ser esto y tenerla tan clara, es una tarea sumamente intimidante, cuando es mucho más fácil empezar por la eliminación. Es como un examen de opción múltiple, tienes seis opciones, cuáles ya sabes que no son, ya al menos vas a tener una mayor probabilidad. Y ahí pues esa idea de haber descubierto tu antihéroe o tu antivida, creo que es un momento clave. Ahora, antes de regresar a Argentina, hay dos historias que escuché de ti en Boston que me encantaría conocer más, y no sé si una tiene que ver con algo de lo que me acabas de contar. Este momento en el que hablas con el personal de limpieza de la universidad para tratar de ver algo de otro punto, porque estabas atorado en tu investigación. Cuéntame un poco de eso.
Hermoso, hermosa anécdota. Mismo jefe Antes de tratar de publicar y de tener esta respuesta que te conté recién, llegó un momento de dos años y medio de experimentos, en el cual yo me enfrento a todos los resultados de los experimentos que había tenido. Y si bien la ciencia hay mucho de lógica, también hay mucho de creatividad, porque uno tiene que interpretar resultados de cosas que está inventando. Uno inventa voy a inyectar esta célula en el músculo a ver si se cura. Y tengo que mirar cómo se cura o no se cura, y si es verde o no es verde, y si es lo suficientemente verde y cuánto es suficiente. Hay mucho de creatividad. Entonces llegó un momento que me encontré atorado. Entonces obviamente cuando uno está atorado le pide ayuda al jefe en general. Y mi jefe era una persona que trabajaba muchas horas y siempre nos decía a mí me interrumpen si realmente es importante, si no, cada uno haga su trabajo. Y yo confío. ¿Entonces con mucho miedo fui, le golpeé la puerta y le dije mira, se llamaba Lu, vengo con dos años y medio de experimentos, los podés mirar? Porque no sé qué hacer, no sé cuál es next step, no los puedo interpretar. Entonces él muy gentilmente obviamente, los puso en la alfombra de su oficina ahí en Harvard Medical School, y estuvo dos horas y media en silencio observando todo. Me pongo la piel de gallina porque fue muy emocionante. Estoy hablando de una persona que era candidata a premia Nobel. Y él miraba y observaba y daba vuelta las páginas, porque el científico tiene que llevar todo escrito y todos los experimentos. Cada tanto me hacía alguna pregunta para que yo le explique. Cuando termina se sienta en su silla y me pone cara I don't know. Cómo I don't know, Decime qué tengo que hacer, Sos mi jefe, sos un genio. Y me no, la verdad que me cuesta muchísimo. A mí también, no sé, no lo puedo entender, no sé qué haría. Entonces cuando me estoy por ir a llorar a Starbucks de enfrente, me espera un momento, tengo una idea. Tú eres chileno, ¿No? Y digo no, argentino. Bueno, es lo mismo. Me dice, no es lo mismo, pero sí están ahí abajo los dos.
South Mexican.
1 día me dijo un hondureño de México, me dijo bueno, con todo respeto, entonces por qué no juntas este material en un PowerPoint bien sencillo en español. Yo había aprendido ciencia en inglés, y después en francés, y después en inglés de nuevo en Boston, en español. Y le trata de explicar de la manera más sencilla posible a los janitors, a la gente que limpia el hospital, que gente que tiene, como bien decías tú, otra vista del punto, y quizás te pueden ayudar. Y yo porteño, científico, Harvard, es decir, soberbio, que venía de 15 años de biología molecular, le ¿Qué me estás pidiendo? Que a una señora que barre y que limpia y que cocina, le explique biología molecular. Entonces me fui a mi casa pensando, y yo los conocía, porque muchos de ellos jugaban al fútbol conmigo, entonces los conocía. Entonces me fui acercando, quiero darles una charla. Y todos quedaban fascinados. Me dice nosotros podemos de 3 de la mañana a 3 y 20, que era el break, porque ellos trabajan de 12 de la noche a 6 de la mañana. Claro, te digo, estaba más nervioso, estaba más nervioso que una ponencia en Harvard. Entonces preparé unos PowerPoint, tuve que traducir palabras del inglés al español, porque no me las acordaba. Hablo de ciencia, no de ciencia. Bueno, historia larga, corta. Tres, cinco. Empiezan a entrar los janitors al anfiteatro del Hospital de Niños, del cual yo nunca había entrado en mi vida, porque siempre es exclusivo para la gente importante, pero a tres de la mañana no hay nadie. Entran con sus herramientas, las van poniendo ahí con sus sándwiches, porque estaban para comer. Y empieza mi exposición en el anfiteatro, y empiezo a contar cosas como puedo. Y en un momento hay un experimento que se llama Western Blots, si hay algún biólogo escuchando, lo va a entender, en el cual, para hacerlo fácil y rápido, cuando aparece una mancha negra, significa que ahí falta una proteína, hay ausencia de algo. Entonces yo estaba explicando el Western Blot, y una señora de El Salvador, embarazada, se para y me disculpe doctor, a mí nadie me decía doctor, pero disculpe, doctor, yo veo una mancha negra ahí. Sí, señora, la mancha significa que no hay lo que yo estoy buscando, es ausencia de lo que yo busco. No, no, yo veo una mancha negra, ahí hay algo. No, señora, yo entiendo lo que usted dice, pero cuando usted químicamente arma los reactivos y prepara la tecnología y el experimento, lo negro significa ausencia. No, Yo veo algo. Estaba convencida. La señora. Y ahí, en ese momento de esos que tenemos diez, veinte en la vida máximo, yo Ah, si, Dos años atrás, cuando preparé el experimento, mezclé mal los reactivos. Probablemente la mancha negra significa presencia. Ahora, yo me puedo equivocar en eso, yo que soy tan inteligente y tan genio y tan porteño y científico de Harvard. No, no puede ser, no puede ser. El tema es que no me podía dormir a la noche y al día siguiente preparé todos los reactivos de nuevo. Me tomó tres días hacer todos los experimentos de nuevo y la señora tenía razón. Yo me había equivocado y había arrastrado un error dos años y medio. Moraleja La importancia de cuando uno está atrapado en un desafío de su vida, poder ir en busca de vistas del punto de gente que no pertenezca a tu industria, a tu background, a tu religión, a tu familia, gente bien diferente que quizás te pueda aportar una perspectiva, no para solucionarte tu problema, pero Para abrirte la cabeza.
Para hacerte nuevas preguntas.
Exactamente, tener más preguntas.
Qué increíble historia. Oye, hermosa, ¿Cómo te sentiste en ese momento? Porque también entiendo que puede haber gente que regresando a esta idea de desperdicié dos años de mi vida o echarte para abajo, soy un fracaso como científico, o sea, ¿Cómo sales tú de eso?
No, no, sentí una euforia gigante porque no perdí ni un solo segundo en echarme la culpa, sino todas las fichas se me empezaron a caer una atrás de la otra, porque empecé a entender todos los resultados a partir de ese error. Todo se hizo claro. Imagínate cuando tuve que volver a mi jefe y a contarle el error que cometí, con la cabeza baja, golpeé y entré. Primero le agradecí el consejo, después me preguntó bueno, ¿Y qué pasó? Cuando le conté, tampoco se enojó. Me bueno, son cosas que pasan. Messi no erra un penal. Bueno, a lo bueno le pasa. Entonces a los normales también nos pasa. Me alegro que lo hayas resuelto y que ahora podamos publicar un paper increíble.
Y hoy, por ejemplo, este concepto de tener perspectivas diferentes, ¿Lo aplicas en tu vida de una manera proactiva?
Sí, estos últimos años menos, pero cuando estuve muy metido entre el 2010 y el 2014, que trabajé mucho en temas de innovación y creatividad en empresas, lo apliqué mucho en mi vida de hablar con el panadero, con el que vende el periódico, con gente mucho más grande con mis hijos más pequeños para consultarles a ellos cosas que le pasaban a papá. Después lo fui dejando de hacer, pero ahora que me lo traes a la memoria, por ahí sería bueno volver. Ahora yo sufro de dolores crónicos, a partir de ese episodio sigo teniendo dolores físicos crónicos, cada vez peor, y ahora estoy buscando otras perspectivas, otras alternativas a encarar este dolor para que disminuya un poco, en vez de centrarme en la medicina clásica, que siento que me empeora, busco otras. Soy un científico que me he golpeado mucho mi vida, y terminé y termino, y estoy en un momento donde no creo tanto de las cosas que cuento. Casi empiezo la mayoría de mis charlas, o de mis talleres, o de mis clases en la universidad, a modo de broma, pero en serio, digo gente, no crean todo lo que digo, porque la ciencia no es una verdad, la ciencia es una disciplina, es una mirada, Un paper no es una verdad. Los científicos mienten, un paper se hace con 30 personas. El cerebro del cual hoy trabajo es muy complejo. Llegar a conclusiones definitivas por tres o cuatro artículos en el mundo no me parece algo serio.
Me parece increíble eso que dices, porque creo que como lo acabas de decir ahora, tu jefe tenía la verdad, él no estaba mintiendo conscientemente, y hace poco entrevistaba a alguien, a Raúl Romero, en mi podcast, y él tenía una frase que decí todos decimos la verdad, nadie miente, porque todos estamos hablando de nuestra verdad. Mientras estés convencido de eso, entonces pues no hay manera de ganarte. Y eso creo que tiene un lado oscuro, porque, y sobre todo ahora con cómo consumimos información, que es otra cosa de la que hablas mucho tú, porque estamos en un mundo en el que casi casi que los algoritmos filtran nuestros amigos, nuestras noticias, nuestros gustos, y entonces pierdes esa frescura, estos diferentes puntos de vista, y parece que tu grupo cada día es más homogéneo y que todo mundo piensa como tú, pero eso es lo que empieza a generar tanta polaridad. Nos están separando en dos.
Horrible. Sí, aburrido. Horrible, Poco creativo. Sí, sí. Yo en vez de llamarlo puntos de vista, lo llamo vistas del punto.
Claro.
Tener vistas del mismo punto.
Stani, otra historia que escuché también de ti en Boston, se relaciona con una frase que dices que ahora crees más en el alma cada vez. Y tú conociste al Dalai Lama en.
Boston, no en persona, nunca charlé con él, pero un evento fortuito, como la mayoría de los grandes descubrimientos de la ciencia son fortuitos también, la mayoría de los eventos importantes en mi vida han sido fortuitos, probablemente la mayoría de las personas, como todo ser humano. A la noche, después de trabajar, iba al supermercado, al mercado, y solía cruzarme entre las góndolas de las frutas y las verduras con unos monjes budistas en Boston, y me llamaba la atención, yo no sabía lo que era el budismo, me llamaba la atención que siempre que me veían me sonreían, sea el día que sea, la hora que sea, siempre era como una sonrisa muy amplia. Y un día estaba por pagar en la caja del supermercado, y sin querer, estos dos monjes budistas, sin querer me chocaron, me chocaron de atrás. Y yo ese día estaba con mucho estrés y nervios y tensión, y me di vuelta y me enojé, y no sé si en México los putié, le dije malas palabras.
No se dice así, pero se entiende cómo se dice.
Los agredí.
En México decimos que les mentaste la madre.
Bueno, tal cual, pero en porteño, OK. Obviamente no entendieron lo que decía, entendieron mi lenguaje corporal, me sonrieron de vuelta y me dieron un papel. Y ahí yo como que reaccioné, volví a la calma y les tomé el papel. Y el papel era una invitación a una conversación del Dadai Lama en el MIT. Y eso era unos días después. Yo no conocía el MIT, y voy a ir de paso, conozco la universidad, vivo a 15 cuadras, voy caminando con la bici, y nada, me senté atrás de todo en el anfiteatro del MIT, y de repente entró al Dalai Lama con mis monjes budistas del supermercado, del cual me sentía orgulloso, Y ese fue mi primer contacto con la neurociencia. Estoy hablando del 2002 o tres, no me acuerdo, porque ahí empezaron a conversar. Estos encuentros se llaman conversaciones con el Dalai Lama. Se hacen una vez en Boston, una vez por año en Boston y una vez por año en el Tíbet, Y los científicos del MIT viajan al Tíbet, y los monjes budistas del Dalai Lama viajan a Boston y conversan sobre distintas temáticas. Y en esas conversaciones se habla de la reencarnación, de la muerte, del sueño, de la creatividad, de la atención, etc. Y una época estaba muy de moda la resonancia magnética nuclear, aparecían los primeros grandes aparatos. Y ahí fue cuando empecé a ver y a descubrir el impacto de la meditación en los cerebros, y el impacto en la atención, en la. En el bienestar del córtex prefrontal izquierdo, en la resiliencia, en la creatividad, en la baja del estrés. Y ahí, como soy yo científico, empecé a investigar rápidamente, más allá del Dalai Lama y sus monjes, qué había científico de esto. Y encontré un montón de cosas. Richard Davidson fue uno de los primeros científico muy conocido en Estados Unidos que empezó a trabajar con los monjes budistas. Y a partir de ahí no solté nunca más la neurociencia, pero más como una cosa de curiosidad mía. Y cuando volví a Buenos Aires y me reinventé, lo tomé como herramienta para llevarlo a las empresas. Y esa fue mi reinvención.
Y este concepto de que cada día quedes más en el alma, ¿Cómo se relaciona al tema de la neurociencia?
Yo fui criado muy ateo. Mis papás eran ateos, mis abuelos. Salgo de mi abuela materna que era muy católica. Tengo abuelos que eran judíos, pero judíos ateos, judíos que no tenían tradiciones. Uno escapado de la Segunda Guerra y llegado a Buenos Aires sin nada. Otros que venían de familias muy pobres del interior del país, llegadas de Rusia y de Polonia. Pero en mi casa no había tradiciones ninguna. Hoy lo lamento mucho porque me gustan mis hijos, tampoco les damos tradiciones. Mi ex mujer también es atea, yo también. Entonces, a lo largo de que fui creciendo y fui entrando en el mundo de la meditación, primero como investigador y ciencia, y después como conejillo de India, empecé a sentir que seguramente hay algo más. Llamémoslo alma, llamémoslo Dios, llamémoslo energía, llamémoslo espiritualidad. Pero creo que tiene que ver con eso, con distintos eventos y circunstancias que he atravesado en la vida, que la meditación me ha permitido escucharme mucho más a mí mismo, ir hacia adentro, empezar a conocer mi cuerpo, mi forma de pensar, discernir cómo me quiero relacionar con lo que me pasa, en vez de controlar lo que me pasa, que es más difícil. Obviamente no logro hacerlo todo el tiempo. No soy un monje budista, pero en situaciones estresantes, a ver cómo voy a elegir yo relacionarme con esto. Porque si fuera por una situación automática, me enojo me peleo de grito, momento. Frenar, aprender a frenar, a regular. Yo a eso llamo autoconocimiento. Tu alma que te está cuidando.
Stani, me encanta cómo estamos llevando esta conversación, porque justo creo que ahora sí podemos empezar a hablar de regresas a Argentina y te metes todo este mundo de la neurociencia. Antes de eso, cuéntame, ¿Tú qué práctica de meditación tienes? ¿Todos los días meditas a cierta hora o tienes algunos cues que te recuerdan para no reaccionar?
No, a ver, hay una frase que no me acuerdo a quién se la robé, que me gusta mucho, que uno enseña lo que tiene que aprender. Me encanta. Yo soy una persona curiosa y me aburro mucho de mí mismo. Yo no me aburro en el día, pero me aburro de mí mismo. Y desde que empecé a dar clases en el 2007 en Buenos Aires, en la universidad, empecé a dar clases de temas de creatividad, después clases sobre temas de cambio, y ahora estoy dando clases sobre temas de emociones. Creatividad, cambio y emociones con la transversalidad del cerebro. ¿Qué sabe la neurociencia sobre cómo ser más creativo? ¿Qué sabe sobre cómo cambiar? ¿Y qué sabe sobre el mundo de las emociones? Primer mi libro Ágilmente. Segundo tema, mi libro En cambio, y ahora ya está en el depósito, mi libro sobre las emociones, que por el tema de la cuarentena todavía no salió, que se llama En el limbo, que es un libro que ¿Qué sabe la neurociencia de hoy? De hoy sobre qué son las emociones. Entonces, ¿Para qué me preguntaste? Me olvidé.
Te había preguntado si tienes alguna práctica de meditación, pero justo ahorita vamos a entrar a esto.
Entonces, primero empecé a probar con meditación trascendental, tuve mi gurú, mi maestro me enseñó la técnica, el mantra. Me aburrí, me aburrí, no era el momento, no lo sé. Y después empecé a trabajar con la selección argentina de hockey femenino, que aquí se llaman Las Leonas, que son bastante conocidas en el mundo y aquí mucho. Y dentro de mi trabajo de entrenamiento mental con ellas, incorporé a un chico que trabaja en algo que está muy de moda, me imagino que en México también, que se llama mindfulness o meditación de la atención plena. Entonces Francisco, este chico le antes de trabajar con las deportistas, me quiero entrenar, yo quiero saber qué es lo que vas a hacer. Hice un curso de 8 semanas y ahí me enganché con la práctica. Y simplemente como gran introducción de lo que hago hoy, es practicar diez, quince, veinte minutos por día. No soy un gran meditador, no soy un fanático de la meditación. Suelo usarlo mucho más de forma terapéutica que preventiva. Me encuentro en un estado un poco de ansiedad o de nervios, me pongo a meditar claramente tengo claro científicamente y personalmente que si se sostienen todos los días en el tiempo es mucho mejor. Pero vengo hace dos meses del desierto de California, donde estuve 12 días en un retiro en un monasterio budista. Hice un retiro que se llama Vipassana. Vipassana que es un retiro de silencio, donde te enseñan a meditar según la técnica que creó Buda hace 2.500 años para dejar de sufrir. Esa fue una experiencia muy impactante para mí, creo que para todo el mundo que la hace. Entonces de nuevo sigo descubriendo distintas técnicas y creo que para ser un poco egoísta y sincero, la idea buscar mayor bienestar en mi vida. Y como te decía, sufro de dolores crónicos y estoy buscando herramientas que me bajen un poco ese dolor, que no tengan que ver con tomarse una pastilla. Entonces cuando encaro terapias alternativas o formas de meditar, muchas veces caigo en el engaño de la alta expectativa. Ahora que voy a meditar se me van a ir los dolores, ahora que hago esto se me van los dolores. Por ahora no sucede.
Stani, me intrigó mucho esto, 12 días de Vipassana. ¿Si tuvieras que destilarlo todo en un aprendizaje práctico, cuál sería tu one liner de esta experiencia?
Somos energía, no somos materia, no somos duros, no hay masa, es pura energía en movimiento permanente. Es algo que la física cuántica lo sabe y lo demuestra. Yo fui de nuevo como conejillo de indias en esta práctica de Vipassana. Uno medita 12 horas por día y hay una hora de teoría a la noche, de siete a ocho. Y después el resto es meditación en esa hora de teoría. Es impresionante como todo es aprobado por la ciencia, salvo cuando se habla de la reencarnación, que hoy la ciencia no lo puede demostrar. Todo lo que este señor Goenka explica durante diez noches, a la noche yo lloraba de la emoción, decía este señor está hablando de física cuántica, está hablando de neurociencia, está hablando de biología molecular del cerebro y son grabaciones de él de 1991. Las clases las da él en video, grabadas del 91. Y no lo podía creer. Wow. Sí, Ahora la teoría es hermosa, lo que la práctica te demuestra es sentilo vos ahora, porque yo te lo puedo contar, pero ahora vos tenés que sentir que sos energía y cómo podés manejar esa energía y lo que te trata de enseñar esa práctica. Hay energías muy placenteras, bueno, no te apegues porque esas energías se van a ir y si te apegas vas a sufrir. Y hay energías poco placenteras, por ejemplo el dolor, no lo rechaces, porque si lo rechazás va a volver más fuerte que lo que me pasa a mí, o lo que me pasaba a mí. Entonces el gran aprendizaje mío personal es ahora que me sigue doliendo tratar de ser ecuánime con el dolor. No es fácil, no es fácil. Me fue fácil en el desierto solo porque no tenía nada que hacer. Ahora que estoy acá, con trabajo, con los niños, con el colegio, con esto, ser ecuánime es más difícil, pero es un desafío que vale la pena.
Qué increíble experiencia. Creo que debe ser duro.
Conociéndote muy poco.
Gracias. No sé Si me aviento 12 días, pero tengo ganas de hacerlo, aunque sea de esos primeros para principiantes, unos dos o tres.
Mira, la mitad de las personas que fueron se van en la mitad porque no aguantan, hay mucho dolor, mucho, mucho dolor. Dolor físico, mucho, y dolor emocional, depende de lo que te ha pasado en tu historia, pero el último día dices wow, wow. Es como un PhD en self awareness de 10 días.
Te voy a contar, hace poco hablaba con una amiga que hizo algo más corto, creo que fueron cuatro días, pero fue silencio total, aislamiento total, oscuridad total. Era encerrada en un cuarto oscuro, sin una sola luz, sin noción de qué hora del día era. Y dice que fue durísimo, durísimo, durísimo.
No, no, duro, duro porque bueno, acá está trabajando, acá está trabajando todo el día contigo mismo, ¿No?
Y tú hablas mucho de cómo la gran mayoría de las conexiones neuronales están procesando información visual, entonces ahora imagínate que le quitas todo.
Sí, todo. Claro, claro. Por eso cuando estás meditando estás con los ojos cerrados 12 horas.
Stani. Ahora, hoy estás trabajando, pasaste ya por empresas, hoy estás, y lo mencionaste ahora trabajando con muchos deportistas de élite, haciendo un poco de control de pensamientos, manejo de emociones, cambio de conductas. ¿Por qué hay gente que quiere aprender, que quiere cambiar y gente que es mucho más reacia al cambio?
Lo normal de un ser humano para la biología es no querer cambiar, simplemente porque estamos dirigidos casi todo el día por nuestro cerebro, que es un cerebro que se dedica a ahorrar energía. Y para poder ahorrar energía, primero la razón de ahorrar energía es por las dudas de que vengo a un leopardo.
O.
Tenés que salir mañana a la mañana a cazar porque no hay comida. Entonces guardá energía porque mañana vas a estar hace 4 días sin comer y si no tenés energía para ir a cazar te podés morir. Entonces el cerebro aprendió eso durante cientos de miles de años y es el cerebro que tenemos acá. El cerebro no sabe que estamos en 2020 y que tenemos casi todos ojalá refrigerador o almacén o sueldos con trabajos, la mayoría ojalá. Entonces el primer gran boicoteador de tu cambio es tu propio cerebro. ¿Te dice para qué estás vivo, sí listo, para qué? Entonces la gran mayoría tiene que ver con eso. Después la ciencia no puede explicar por qué, pero hay una minoría de personas que son muy curiosas a hacer las cosas distintas y a pensar distintos y a tirarse a los cambios, que no quiere decir que sean mejores, ni mejores profesionales, ni mejores personas. Son personas que tienen menos miedo, menos ansiedad, o menos nervios o menos estrés frente a la novedad, frente a la incertidumbre. Y esas en general son las personas que terminan moviendo el mundo hacia adelante, porque después traccionan a otra gente. Imaginate por ejemplo en el África hace 200.000 años, una tribu de 200 homo sapiens frente al fuego, viviendo hace 50.000 años, ahí un día se levantó alguien, mujer o varón, no lo sabemos, y tengo una noticia para darles. ¿Cuál? Me voy a Europa. ¿Qué le respondieron los otros 199?
Que estaba loca.
Exacto, a Europa, Si ni sabes dónde queda. Quédate acá, es más seguro. Entonces esas personas que tienen ese ADN de cambio o esa. Ese bajo nivel de ansiedad o de miedo frente a la novedad, la incertidumbre, el cambio, todos sinó novedad, incertidumbre, cambio, son un poco lo que va moviendo el mundo hacia adelante. Y después a mí lo que me interesa no es esa gente A mí me interesa trabajar con la otra, convencerlos de que momento tenés miedo. Sí, es normal. Pero vos podés o tú puedes. Algunas cosas sí, otras no. Es todo un trabajo de emociones, no un trabajo de tu capacidad, de tus habilidades. Lo que te está impidiendo ahí es algo más emocional, no cognitivo de tus pensamientos. Después puede ser Nadal o un tenista mediocre, pero puedes avanzar con miedo. Nosotros nunca trabajamos en sacar los miedos. Nosotros trabajamos en el miedo, aceptarlo, abrazarlo y avanzar ahí. Recién hablabas de los deportistas de élite. Yo trabajé con algunos deportistas de élite, individual, en tenis o en equipo. Y todos tienen mucho miedo. Y en ningún momento le vamos a ver cómo hacemos para no tener miedo. No existe no tener miedo. Lo que decimos vamos a ver cómo hacemos para que salgas a jugar con miedo y que juegues bien. Usar el miedo en tu favor.
¿Y cómo haces eso?
Bueno, buena pregunta. Primero hay un trabajo grande de autoregistro de las emociones. TENISTA PROFESIONAL ¿Cómo estás? ¿Bien? Sí. ¿Estás seguro que es miedo? Sí, es miedo. ¿Estás seguro? Bueno, no sé si es miedo. Por ahí nervios es lo mismo. No, no es lo mismo. No es lo mismo miedo que nervios. ¿Cómo? No es lo mismo. Sí estoy nervioso tengo miedo. No, no es lo mismo. Primero es eso. En tu carro no es lo mismo que esté roto la manguera de la gasolina, que esté roto la correa o que esté roto el radiador. No es lo mismo. Para el cerebro es igual. Tenés que saber qué sentís.
Qué interesante. En Thanford, una de las clases más famosas de la escuela de negocios es una que se llama Relaciones Interpersonales Touchy Philly. Y lo primero que haces en la primera clase te dan un diccionario de emociones. Sí, eso.
Yo trabajo en eso. ¿Cómo se llama? Touchy feelings.
Touchy feeli. Touchy philly, le dicen.
Bueno, esa es la materia que enseño hoy yo en la Argentina y que trabajo en las empresas a nivel más profundo, digamos. Entonces el jugador va aprendiendo primero a no tener vergüenza, a tener miedo, y después va aprendiendo a darse cuenta qué es lo que siente. Una vez que se da cuenta, a ver la intensidad de esa emoción. Después a darse cuenta si esa emoción le perjudicó o no en la performance. Y después una vez que eso tarda seis meses, y después a ver cómo regulo eso Yo con miedo 6 juego bien, con miedo 7 empiezo a jugar mal, bueno, hay que jugar con miedo 6. Entonces empiezan a aparecer las famosas técnicas de regulación emocional, que no es universal, no es estándar. Jugador Carlos Pérez Performan con cierto miedo, con algo de nervios y con mucha euforia, estoy inventando. Cada jugador va descubriéndose cuáles son sus emociones, que le permiten comportarse mejor en la disciplina. Y te digo que yo trabajé con un tenista argentino que estaba 80 del mundo, hoy está 20 del mundo, y cuando vos hablás con él o con su coach, él te mi tenis es idéntico, juego igual, lo que cambié fue la cabeza, empecé a entender cómo pienso, cómo me siento, a poder regular esas dos cosas, se terminó todo. Entiendo cómo se definen los partidos, entiendo lo que es un 30-40, trato de sentir lo mismo en el 15-15 que en el 30-40 saca él o saco yo en la misma pelota, o sea, todo eso tiene que con la cabeza, no con la técnica.
Entonces, bueno, es que estaba leyendo que parte de tu metodología es lo que te dices a ti mismo mientras estás haciendo el deporte, este self talk. Y al principio, bueno, hace un momento comentabas cómo le dices a tus no crean todo lo que yo digo. Y también podrías bien decir no creas todo lo que tú dices, no te creas todo lo que te dices. Entonces, ¿Cómo entras a transformar esta conversación que existe en la cabeza de un deportista?
Perfecto, lo tiene tan arraigado, está bueno, todos lo tenemos arraigados. Si bien tú le puedes decir a un alumno o a un deportista, no creas en todo lo que tú te dices, el cerebro sí se lo crea. Entonces lo que empezamos a trabajar es en identificar cuáles son las cosas que más te dices en el día. Eso se llama creencias o hábitos de pensamiento. Entonces, una vez que el alumno o el deportista identifica eso, después la pregunta ¿Esos hábitos de pensamiento me están limitando? ¿Bajan mi bienestar, ¿Bajan mi performance, ¿Me hacen pelear más con mi pareja? ¿Es la situación o soy yo que me limito? Y ahí ellos solitos van descubriendo, no, esta es la situación, pero acá soy yo. Y ahí empieza un trabajo muy sencillo de reemplazar una creencia que tiene 30 años en tu vida por una nueva que la vas a fabricar tú hoy empezando de cero. En un empleado de un banco quizá no le cambia tanto la performance, pero en un tenista de LEED, cuando juega un partido contra otro, le cambia el saque, le cambia el último punto del partido. Entonces trabajo igual con alumnos que con deportistas. Nada más que el alumno puede tomarse dos o tres años en hacer esto, que muchas veces. Pero el tenista lo necesita, sobre todo si está en la élite, necesita rápido cambiar la forma de pensar para que impacte en su perforación, no para que gane, para que le impacte en su rendimiento. Después puede perder porque hay otro enfrente. Entonces, primero hay una identificación de los pensamientos, identificación de pensamientos habituales, reconocimiento. Si esos pensamientos me limitan a mí, no importa si son de mi papá, son de mi pasado, no importa de dónde vienen, no le eches la culpa al pasado. Ya está, los tienes, están contigo todo el día. Bueno, vamos a reemplazarlos. ¿Por qué? Y por pensamientos más racionales, que tengan evidencia, más realistas si quieres, más positivos también. Lo que tú quieras.
Creo que es una parte complicada porque todo parte de la presencia plena de la conciencia y de lo que llamas la metacognición, pensar como pensamos. ¿Tú tienes alguna? ¿Algún truco, algún tip de cómo recordarnos en hacer ese análisis? ¿Cómo mantenernos presentes y cuando viene una idea que parece que es ley divina, cómo darnos cuenta que tal vez no es tan cierta como aparenta?
Mi forma de trabajar es proponerle a la gente con la que trabajo que identifique de su semana las 10 situaciones que más lo incomodan. Estamos hablando de la vida cotidiana, no de dramas existenciales. ¿Qué te incomoda? ¿Qué te pone mal en el día? La comida de la cantina que llega fría, la cara de tu jefe, el tránsito, tu mujer que no sacó la basura, tus hijos que no se visten rápido. ¿Qué te incomoda? ¿Qué te pone mal? No le pongas nombre a la emoción, pon incomodidad. Esto me hace sentir mal. Bien, lo identifican. Paso número dos. Hay algo que sucede en tu cuerpo en ese momento. No tenemos registro del cuerpo. En el colegio no nos enseñan sobre el cuerpo, porque yo te aseguro que cada vez que tú estás sintiendo algo poco placentero, el cuerpo te lo avisa o respirando más rápido, o con pulsaciones más rápidas, o la presión arterial, o sudoración de las manos, o se dilata la pupila, o te pica la cabeza, o quieres ir al baño. Hay veces que son muy sutiles y tú no te das cuenta, pero trato de que las personas empiecen a escuchar al cuerpo. Para eso tengo mis cursos con deportistas, con empresas o con alumnos, gente experta en cuerpo, yoga, pilates. Yo trabajo cabeza y tengo mis colegas que trabajan con el cuerpo de la gente. Bien, Tienen la situación en el cuerpo en el 95% de la gente no tiene ni idea. ¿No sé qué le pasa al cuerpo? ¿Qué sé yo? ¿Me pongo rojo, me pongo colorado o me contracturo? Los deportistas saben más porque tienen más noción de su cuerpo, los deportistas. Y ahora viene la pregunta que la mayoría de la gente no puede contestar, y es el desafí ¿En qué estás pensando? ¿En qué estás Pensando cuando llegas y ves que tu mujer no sacó la basura o tu marido? ¿En qué estás pensando? ¿Cuando tu jefe te mira con esa cara? ¿En qué estás pensando? Cuando hay tráfico, Antes de enojarte, antes de ponerte nervioso, antes de tener miedo, ¿En qué estás pensando? Y les hago hacer esto por escrito y la mayoría me contesta. En vez de ponerme lo que piensa, me pone la situación. Estaba sentado en el auto y de repente hubo tráfico. No quiero la situación, ya la entendí. ¿En qué estás pensando? No sé. Bueno, requiere un nivel más profundo tuyo. Andá a escucharte. Y ahí es donde empiezan a conocerse, a buscar sus pensamientos y le bueno, ¿Cómo no te va a dar miedo si estás pensando en esto? ¿Cómo no vas a estar nervioso si estás pensando en esto? ¿Hay alguna chance de que lo piense diferente?
No.
Bueno, entonces vas a tener miedo toda tu vida, porque el tráfico no lo vas a controlar, y la cara de tu jefe no la vas a controlar. Y si tu mujer o tu marido saca la basura, probablemente tampoco la vas a controlar. Ahora, lo que tú piensas lo puedes modificar, y eso va a modificar cómo te sientes. Este es un trabajo de tiempo. Con que hagas un solo cambio de esos en tu vida, haz así, la vida se te da vuelta porque genera mucho bienestar. Me lo dicen los alumnos.
Cuéntame cómo lo experimentaste tú. ¿Qué cambio crees que cuando hiciste tuvo el mayor impacto en quién eres hoy?
En mi vida personal, en la que.
Tú quieras, pero que digas este cambio, sigo el tuyo.
Bueno, con mis alumnos tengo un montón, pero en mi vida personal, mi primer gran desafío fue el tráfico en Buenos Aires, que me ponía nervioso, que me ponía histérico, que me enojaba, que llego tarde, que aviso, que cómo puede ser, que tengo que salir antes, que tengo que ir por otra calle, pero no hay, pero está cortado. Bueno, empecé a trabajar en cómo identificar qué estaba pensando cuando venía el tráfico. Y hasta que logré, luego de cuatro o cinco meses, tengo una lista de música especial para el tráfico. Solo la puedo escuchar ahí. Y hoy, escucha esto de lo que voy a decir, mucha gente no me va a creer. Me encanta el tráfico, disfruto del tráfico. Es un momento donde pongo esa lista de música especial que la puedo ir cambiando en mi casa, donde si está totalmente parado el tráfico, como a veces pasa en el Distrito Federal. Puedo mandar mensajes de agradecimiento a gente, a veces gente que no veo hace años. Hola Carola, ¿Cómo estás? Tanto tiempo. ¿Te acordás de tal cosa, de tal día? Quería darte las gracias porque me sirvió. A veces le escribo a mi papá y a mi mamá que fallecieron los dos y le mando mensajes de audio de cosas que hicieron en mi vida. Esos son cambios. Otros Bueno, entender que no podés cambiar al otro. Yo fui muchas conductas mías repetitivas, era tratar de mejorar al otro, o de salvar al otro, o de que el otro esté feliz, o de que la felicidad del otro dependía de mí, y eso no es real. Entonces todavía sigo aprendiendo sobre eso. Bueno, yo tengo que ocuparme de mi felicidad lo máximo que puedo, obviamente la de mis hijos, pero el otro, sea pareja, sea padre, sea hermano y todo, yo puedo dar un poco de mí, pero no puedo hacerme cargo del otro. El que no quiere ser ayudado es muy difícil que sea ayudado. Yo te quiero ayudar. ¿Qué puedo hacer? Otro cambio. Perdón. No dar consejos si no te los piden, o pedir permiso. Gracias por contarme los problemas que estás teniendo con tu jefe. ¿Querés que te diga lo que yo haría en tu lugar? Permiso. ¿No querés que te diga lo que tú tienes que hacer? Eso no es lo mismo.
Y después ofenderte de que no lo hicieron.
Pero se ve la diferencia. Son pequeñas cosas que hacen cambios muy bonitos.
Qué increíble. Bueno, pues definitivamente se ve que es algo que tienes muy presente y estás practicando ahora tienes muchas cosas. Tú en tu día a día, ¿Cómo priorizas? ¿A qué le dedicas tiempo?
Uso una regla que se llama las.
P ¿Y estas cuáles son?
Por la edad que tengo y todo el camino que recorrí y la situación, yo no soy una persona que necesita mucho dinero para vivir, así que con pasarla bien y poder viajar suficiente. La primera es placer, como charlar contigo, ¿Esto me va a dar placer? ¿Sí o no? ¿Me puede dar placer, sí o no? ¿La segunda es prestigio, me va a dar o al menos no me va a quitar prestigio? Me llaman de canales de televisión de Argentina o programa de televisión, no quiero ir ahí, no me interesa, no me interesa figurar, no me interesa aparecer, pero bueno, ciertos periodistas, ciertos espacios que me conozca cierta gente me puede sumar un poco a mi ego, un poco a conseguir trabajo, un poco a mis libros. Y la otra es plata, yo vivo de esto, si me puede dar plata mejor, porque soy honesto, yo vivo de estas cosas. Entonces si están las P, prioridad 1 y después tiene que haber 2. Hoy en día estoy más en placer y prestigio y menos en plata por la situación. Entonces estoy muy abocado al mundo del deporte, pero la verdad que no me pagan, o no me pagan o me pagan muy mal. Esto de la neurociencia aplicada al mundo de la élite en la Argentina por lo menos viene lento. Lo entiende como una herramienta importante, pero no están dispuestos a pagar. Creo que es una semilla que uno va plantando y en algún momento va a salir su fruto. Pero también hago cosas por plata y prestigio y que no me dan placer, pero necesito pagar el colegio de los chicos, necesito pagar el departamento que alquilo, me quiero ir un fin de semana con mi novia de vacaciones y lo hago por la plata, no me engaño a mí mismo, no quiero hacer esto, uff, otra vez con esta empresa, pero bueno, me pagan bien y el fin de semana me voy, así que por ahí priorizo.
Me encanta, muy práctico. Y me encanta que también eres flexible en cómo vas asignándole pesos a cada una de estas P en el momento que tienes de tu vida. Ahora cuéntame un poco estos siguientes 12 meses, ¿A qué es a lo que más energía le estás dedicando en el ámbito profesional? ¿Cómo te estás moviendo, sé que vas.
A lanzar tu libro al deporte? Terminé de escribir el libro y se supone que iba a lanzarlo ahora en toda América Latina y en España. Y va a venir mucho viaje, mucha presentación de libros, feria del libro, prensa. No me divierte mucho, pero bueno, son las reglas del juego de lanzar un libro. Y aparte la editorial te lo pide. Y la verdad que el público es muy cariñoso, por lo menos el que se me acerca es cariñoso y es lindo para el alma, para el ego, para el corazón. Es lindo poder aportar herramientas a la gente con algo que uno investigó y escribió. Pero estoy muy metido en el mundo del deporte, trabajando con los Pumitas, que es como la selección juvenil de rugby en Argentina. Me he dado cuenta que me interesa el grupo de dieciocho, diecinueve años, que con los niños es donde uno puede hacer, generar estas herramientas se establezcan como un hábito. Al principio, por ahí un poco también por mi ego y mi orgullo y mi soberbia, el River Plate, el tenista número uno. Y después bajé y no voy con los niños, donde puedo generar, como tú dices, a mediano o largo plazo, un impacto más grande. Entonces Estoy con los nueve mejores tenistas argentinos menores de 18 años. Estoy con los 40 mejores jugadores de rugby argentina menores de 18 aÑos. Ahora estoy con algunas tentativas para hacer algo parecido con los mejores voleibolistas argentinos, la selección juvenil de voley. Y ese es un mundo que me da mucho placer. Y el otro gran proyecto que tengo hace muchos años, que siempre por A o por B, no termino de convencerme, estoy creando una serie documental sobre esto. Y está Netflix, Amazon y Disney. Están las tres interesadas. Estoy asociado con un productor y un director argentino y estamos escribiéndola, tenemos una idea, nos pidieron más, un reality. Yo al principio el reality me dio un poco de miedo y ahora estoy tratando de soltar un poco y dejarme llevar. Es una época para escribir, para pensar, para ser creativo, pero sería como un proyecto que me gustaría mucho.
Qué interesante eso, porque yo estoy pensando en algo similar y justo estamos hablando aquí con Amazon y con Netflix a ver si sale algo. ¿Qué estructura tendría tu serie? ¿Qué es lo que tienes pensado conceptualmente.
Orientado para el mundo de las emociones? Sería una serie donde la idea final es que la gente que esté mirando aparte de que haya humor y que se entretenga, aprenda que uno es dueño de sus emociones y las emociones no son dueño de uno y que yo con lo que me pasa puedo trabajar y regularlo, probablemente no controlarlo, pero puedo aprender a gobernar lo que me pasa y como te decía al principio de nuestra charla, empezar a discernir cómo me quiero relacionar con estas cosas y no siempre reaccionar igual.
¿Lees filosofía estoica, Stani? Porque creo que te puede encantar. Justo el estoicismo es todo este concepto de controlas lo que pasa en tu mente y nada más. Y entonces habla de cómo. Cómo no reaccionar, más bien cómo actuar ante el.
Pásame algunos libros, te voy a mandar.
Un par de cosas, Stani, quiero ser consciente de tu tiempo. Te agradezco muchísimamente, muchísimo. Ahorita que dijiste que bueno que no vas a ciertos canales de televisión y demás, el hecho que hayas pasado una hora y media conmigo, lo valoro y lo aprecio y lo agradezco. Ha sido una plática increíble.
Fue un placer.
Antes terminar quisiera preguntarte a todo mundo que viene al podcast, te pregunto si pudieras escribir un mensaje en el cielo para que millones de personas lo vieran, ¿Qué diría?
Está bueno, diría en la vida no siempre se puede tener razón y ser feliz al mismo tiempo. Si fuese por tu cerebro, siempre va a querer tener razón. Está en ti elegir cuándo ser feliz.
Increíble frase, Stani, muchas Gracias por compartirla. ¿Dónde puede contactarte la gente? ¿Dónde estás más activo? Instagram.
Solamente tengo mi humilde cuenta de Instagram que es inombre y apellido. Qué difícil. Stanislao Bach Racha.
Yo lo voy a poner en las ligas del episodio.
Dale, gracias. Y después hay muchos Facebook falsos. No tengo Facebook, no uso Facebook, no tengo Twitter, aunque hay uno también Twitter que dice que es mi nombre, pero no soy yo, así que mi único espacio es Instagram y nada, y ahí es donde me pueden seguir. Después como tú dices, hay colgado en YouTube un montón de cosas, mis libros, tamis, ebook.
Tu Instagram es increíble porque eres muy activo, haces muchos live. Esta última semana has tenido como cinco.
Sí, esta última semana hice cosas y.
La verdad está increíble. Hay muchísimas pláticas tuyas, desde cortas de 5 minutos hasta de 2 horas y media en YouTube. Contenido fascinante. Tus libros son muy entretenidos y la verdad voy a poner links a todos ellos. Stani, para contactos, tipo de trabajo, conferencias, igual a través de Instagram. ¿Cuál es el mejor lugar para contactarte?
Sí, por Instagram lo leo yo, lo lee mi asistente. Por ahí creo que más fácil. También tengo mi mail, obviamente, pero por Instagram en general, como no tengo tantos seguidores o Carolina o yo los leemos y salen trabajos por ahí. Sí, me encantaría. Me encanta ir a México. Viví 45 días en la Selva Lacandona.
Qué bien.
En 1996, cuando estaba el subcomandante, nos llevaron a caballo con los ojos vendados hasta un pueblo en medio de la selva. Era joven también ahí y no tenía tantos miedos como hoy. Y nada, no conozco mucho. Estuve el año pasado Suyalita, Sayulita, Sayulita, está Yulita. Me quedé enamorado, Me encantó. No lo paso bien en el Edificio Federal. La altura no es mi amiga, No lo paso bien. Me cuesta la altura es algo que descubrí yendo a México justamente. Pero todo lo que es Yucatán y Selva Lacandona que viví, viví. Estuve de vacaciones, pero fui por 10 días, me quedé 40 cultivando la tierra y ayudando ahí a los campesinos. Obviamente estaba en época universitaria y tenía tres meses de vacaciones, entonces podía hacer lo que quería de mi vida. Así que todo lo que me lleve a México, bienvenido sea. Me encanta.
Pues espero haya mucho más que te traiga por acá y que podamos vernos en persona pronto. Stani, muchísimas gracias por encantaría.
Gracias a ti. Abrazo. Saludos a todos.
Gracias, Stani.
Me fascina platicar con gente tan inteligente como Stanislao, que puede aterrizar conceptos elevadísimos y traerlos a aplicaciones prácticas que puedes empezar a utilizar el día de hoy. Si te gustó el episodio, compártelo con alguien usando el link cracks la. También, como siempre, por favor sigue cracks podcast en Spotify o suscríbete en iTunes y califícanos ahí con cinco estrellas para que más gente nos pueda encontrar y podamos tener a más y mejores invitados. Mencióname en Instagram o Twitter como Sotraba y si lo haces, cuéntame qué hiciste, qué aprendiste, dónde escuchaste el podcast. Y menciona a Stanislao como stanislaobajraj. Su apellido se escribe B alta A C H R. Puedes encontrar links a todo lo que hablamos Stani y yo hoy en cracks la. Y eso es todo por hoy. Yo soy oso 3 y espero que tengas una semana de Cracks. Este episodio es presentado por mi nueva nuevísima app Focus Journal. Si ya llevas un rato escuchando el podcast, sabes que lancé esta aplicación en fase de pruebas hace un par de meses, pero ya por fin está disponible en el Apple App Store. Es un proyecto personal que surge de mi práctica de llevar un diario de gratitud y enfoque, que la verdad creo que es una de las prácticas que más impacto positivo han tenido en mi vida en los últimos años. El app funciona así todos los días respondes tres preguntas en la mañana y dos en la tarde que te ayudan a enfocar tu energía y vivir en gratitud. Además puedes guardar una foto de tu día y llevar control de tu humor. Así en un simple swipe puedes darte cuenta de lo increíble que es tu vida, algo que la verdad muchas veces olvidamos o pasamos por alto. Puedes buscarla en App Store como Focus Journal Focus Journal o en Cracks La Gratitud.










