Fragmento de un video en el que una hablante analiza cómo mujeres en puestos de dirección y política han adaptado su imagen pública a expectativas tradicionales. Cita los ejemplos de Hillary Clinton y Angela Merkel que modificaron su vestimenta —'power suits' y colores controlados— para reducir la atención sobre su ropa y transmitir autoridad.
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La verdad es de que todavía en puestos de dirección y de política hay pocas mujeres y en un momento llegaron masculinizándose porque era el patrón que conocíamos. Por ejemplo, Hillary Clinton, si tú ves sus fotos de cuando era primera dama, vestida como Olivia Newton John, con ricitos y vestidos de cuadritos, y luego cuando es secretaria de Estado se tuvo que masculinizar. No quiero que hablen de mi ropa. Entonces ella mandó a hacer lo que se llama power suit, traje de poder, es el pantalón y el saco, traje sastre, pero ella tenía 20 de color marfil y nada más los iba cambiando y ese traje ha ido cambiando. Por ejemplo, Ángela Merkel también tuvo un evento terrible en donde fue una cena con un vestido con un escotazo, le fue muy mal porque todo mundo hablaba de su escote y dijo nunca más. Y ella hizo lo mismo que Hillary Clinton, pero de colores. Y en las reuniones con Obama y con Macron, ella aporta el color, porque ella llega de roja o de rosa, que los colores también tienen un impacto psicológico.