Javier Sordo recounts how a real-estate project nearly collapsed during Mexico's 1994 financial crisis. With three basement levels already dug, a single phone call between don Ángel and Alberto Valleres saved the deal, and the project became Palacio.
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Cuando Alberto compra el proyecto, llama a unos asesores americanos y le dicen, oiga, pero señor Báez, el Triángulo la verdad no es eficiente, porque mire, tiene plantas muy grandes, plantas muy chicas y entonces la verdad eso no es eficiente. Tendría que ser un edificio de plantas grandes para que fuera eficiente. Fui a ver en esa época Alberto Valleres y le ofrecí ¿No quieres poner un palacio ahí? Y me dijo, no, no, ahorita no. Entonces yo dije, ¿Qué hago? Ya tengo los permisos, ya tengo a don Ángel. Y me fui a Nueva York y firmé con Sax Fif, que venía Sax ahí al Palacio Hierro nada más que luego toca el error de diciembre, ¿Te acuerdas de Ernesto Zedillo? Y que se devaluó el peso. Y entonces don Ángel me llama y me dice, hombre Javier, pues nosotros ahorita no vemos el tema de desarrollar un proyecto como este con la situación que estamos viviendo. Ya traían tres sótanos excavados, estábamos en el tercer sótano. Y entonces el único realmente que lo podía comprar era Alberto. Y yo con Alberto tenía muy buena relación. Y la verdad, te voy a decir una cosa, ya habíamos hecho varios proyectos juntos, tenía una gran relación con él y él hacía otra de las gentes, grandes gentes que me apoyaron muchísimo en mi carrera. Cuando yo llegué a verlo, pues le presenté el proyecto, también logré que entrara a Satélite. Pero finalmente en lo que acabé logrando fue poner de acuerdo don Ángel y Alberto Valleres en que hicieran la transacción. Y entonces se volvió Palacio.