First-person account (Spanish) of how the speaker started TAJÍN’s operations in the United States: bought a pick-up truck, rented storage, and ran door-to-door sales routes through Texas (Corpus Christi to Zapata/Bronsville/border; San Antonio and Austin; Dallas/north; Houston). The speaker moved with a family of five, arrived in Houston in August, and settled in The Woodlands for its public schools and community amenities. Narrative also includes cultural observations about Mexican-American generations, language loss, and the early lack of Mexican community in The Woodlands.
Questions this video answers
August (arrived in Houston in August).
Five (the speaker and four family members).
The Woodlands.
Chapters
Porque al principio lo que hice fue llegar a comprar una camioneta, una pick up de empresa, la armas en dos días. Es la ventaja de Estados Unidos. Renté una bodega de esas que te rentan por partes, por lo que tengas guardado. Y armamos la empresa. Agarré mi familia, éramos con cinco, y nos fuimos a vivir allá a la aventura. Entonces hacíamos una ruta, la primera semana nos íbamos de Corpus Christi, cargaba toda la pick up y a todas las tienditas mexicanas de puerta en puerta, de puerta en puerta. Una ruta de Corpus Christi hasta Zapata, o sea, agarraba hasta Bronsville y luego toda la frontera. La segunda, la ruta era San Antonio y Austin, la tercera ya el norte, Dallas Forward, Plan, toda esa parte de allá. Y la cuarta me quedaba en Houston, que estaba creciendo mucho. ¿Cuál era tu pitch? ¿Llegabas a las tiendas y decías tengo este chilito, este producto? Sí, porque además era un concepto nuevo para muchos, para otros no. Y contra lo que la gente pensaba, las generaciones de mexicanos ahí como fueron muy hostigados, ellos no hablaban españ español. Muchos realmente porque no querían que sus hijos hablaran, porque era un. Los iban a discriminar. A discriminar, pues te encontraba muchos mexicanos que realmente no habían ya de segunda generación o de tercera. Me acuerdo una vez que me dijo, me dijo una señora, una señora ya mayor en una tiendita. Le dije, oye, y usted de dónde, ¿De dónde viene? No dice, no se equivoque joven, aquí he vivido, aquí he vivido mi familia toda la vida. Y si, yo nunca crucé la frontera, a nosotros nos cruzó la frontera. Entonces encuentras ese tipo de gente, no dices que en EEUU no hay sorpresas, ni buenas ni malas. ¿Qué significa? Porque hay una estabilidad. Tú trabajas ocho días hoy y mañana los ves y se van acumulando. A mí fue una experiencia compleja porque yo agarré toda mi familia y todo, quemé mis nadas, por así decirlo. En agosto llegué a Houston. Escogimos Woodlands por razones familiares principalmente. No estaban los mejores colegios ahí. Eran una de las tres zonas donde hay mejores colegios públicos. Y ahí tenía todo, mi mujer y mis hijos. En Woodlands no había mexicanos, éramos, que ahorita es un 10 familias que nos juntábamos conocidas todos los de semana. Era vernos en dos restaurantes a las 10 de la noche, era solo. No había nada más que venados y mapaches y eso. Pero nosotros nos quedamos ahí hasta la noche porque los meseros eran mexicanos. Entonces ya nos sacamos puro y todo en la terraza y mis que ellos recogían ya como a las 12, una de la mañana, decía váyanse ya no vamos a ir también nosotros. Pero ese era cada semana, no había mexicanos. Y Woodlands creo que fue una muy buena opción porque tenía todo, tenía centro comercial, tenía un club, la YMCA muy buena.