Los JUEVES DE VERDE 🏳️🌈

Alan Estrada grew up in Tepatitlán, Jalisco, a city of about 120,000 people where wearing green on Thursdays got you teased for seeming gay. He talks about how family and authority figures pass down prejudice, and how moving to Mexico City at 18 let him question those beliefs. The conversation also covers institutional power and which norms future generations will reject.
Questions this video answers
Approximately 120,000–140,000 inhabitants.
18 years old.
Chapters
Yo soy de Tepatitlán, Jalisco, que es una ciudad pequeña, tiene unos. Ahora andará unos 120 mil, 140 mil habitantes y pues es una ciudad muy tradicional de Jalisco que tiene cosas muy positivas, pero tiene otras no tan positivas, como todo, o sea, no hay lugar perfecto en el mundo, ninguna ciudad ni país es perfecto. Y pues yo. Hay cosas con las que crecí, yo creo que todos pasamos el resto de nuestra vida tratando de desfragmentar nuestra infancia y todo lo que aprendimos y de desaprender. Y hay cosas muy positivas que aprendí, como el valor familiar. Mis dos familias, tanto la de mi mamá como mi papá, son familias bastante unidas, que se juntan todo el tiempo, que le dan a la familia un lugar muy importante. Tuve la oportunidad de jugar con mis vecinos, de poderme salir a jugar a la calle, de muchas cosas que hoy ya se han perdido por distintas razones. Pero también crecí en un mundo lleno de prejuicios y en una ciudad en donde el chisme era mucho más valioso que la información. De hecho, ahora que estábamos con lo de las elecciones de Estados Unidos, yo decía, la verdad qué increíble el momento en el que vivimos, en el que el Internet nos mantiene conectados e informados, que también nos puede desinformar. Pero antes hablar de política era o ver la televisión, leer los periódicos o escuchar al tío que decía cosas y podía decir cualquier barbaridad. Y uno porque era adulto lo dabas por verdad, pero no había forma de corroborar lo que tu tío o el amigo de tu papá o tu papá estaba diciendo. Y entonces en mi tierra había una creencia de que si te. No, si todavía exista es absurdísima, que si te vestías de verde los jueves eras homosexual. Entonces era de verdad, nadie en la escuela se iba verde los jueves, o alguien si por error lo hacía, era una carrilla y un bullying horrible, lo cual implica muchísimas cosas. Una sociedad extremadamente homofóbica, muy prejuiciosa, que además cataloga la homosexualidad como algo malo y además el miedo a que una prenda defina quién eres. Y a mí me parecía normal porque crecí con eso y. ¿Y hasta que me vine a vivir al DF dije cómo, aquí sí se pueden poner de verde los jueves? Y así muchas cosas.
¿Y por ejemplo, los adultos cómo vivían? ¿Esta o era una cosa de la escuela nada más? ¿A qué nivel llegan estos paradigmas o estos prejuicios en una sociedad?
Yo creo que llegan bastante lejos. Llegan, sí, pueden llegar bastante lejos y pueden ser muy arraigados, como el cuento este de la señora que cortaba el pescado, la cabeza y la cola y que le preguntaban ¿Por qué le cortas la cabeza y la cola siempre? Pues así lo hacía mi mamá y le pregunta a la mamá, oye mamá, ¿Por qué le cortas la cabeza y el pescado, digo, la cabeza y la cola al pescado cuando lo vas a cocinar? Bueno, es que si lo hacía mi mamá, entonces va con su abuelita y decía, abuelita, ¿Por qué le cortas la cabeza y la cola del pescado? Dice, ah, es que cuando yo cocinaba, pues el pescado no me cabía en la sartén, entonces le tenía que cortar la cabeza y la cola. Entonces cosas que se heredan que no sabemos ni siquiera de dónde vienen y solo las repetimos porque alguien, una figura de autoridad como puede ser un padre o alguien importante de nuestra familia lo hace. Sí, son prejuicios muy dañinos. Yo crecí con un montón de chistes homofóbicos, misóginos que los dábamos por normales, o sea que tu papá se burlara si alguien está estacionándose mal y mi papá decía, ay, seguramente es mujer, pues ay jaja, qué chistoso. Pero luego te das cuenta de lo que eso implica, de decir, OK, entonces una mujer no puede manejar y estacionarse bien, es un machismo super. Y lo das por hecho, te parece chistoso y dices, es normal, eso es normal. Y así muchísimas cosas hasta que no sales y te das cuenta y te cuestionas y oye, eso no estaba bien, no estaba bien. Que afortunados que ya nos damos cuenta y que lo podemos cambiar.
Ahí me gustaría entrar un poquito más a detalle porque definitivamente estoy de acuerdo contigo, cómo bueno, bienvenido al mundo de las religiones, todos estamos defendiendo y metiéndonos en guerras por cosas que a nadie le constan ciertamente y que simplemente creemos o hacemos porque así ha sido y porque por un tal vez sentido de pertenencia, por un sentido de esperanza que podrías intercambiar por alguna otra cosa. Pero ¿Cómo puedes entonces hacer eso que me estás diciendo, que es mantenerte consciente de los filtros que estás usando para evaluar la realidad que según tú existe?
Yo creo que hay que abstraerse de cierta forma, o sea, antes significaba salir, es decir, para mí venirme a vivir a la Ciudad de México a los 18 años me sacó completamente de la burbuja en la que yo vivía y me permitió ver otras posiciones y otros prejuicios, de hecho. Y entonces ahí es cuando te cuestionas tu propia manera de pensar. Creo que hoy, gracias a la conectividad, ya no es necesario salir porque puede haber alguien que a través de un podcast, un canal de YouTube o simplemente el Internet te puede llegar a cuestionar o invitar a cuestionarte, aunque esa también es un arma de doble filo, pero ya hay una invitación a decir hay otras formas de pensar. La gente creo que ahora está un poco más interesada en temas como la política, la religión, todo lo que nos dijeron que nunca hay que hablar. Y entonces cuestionas. Y estas figuras enormes de poder, como era el Estado o las instituciones religiosas, están mermando su poder porque la gente de cierta forma está cuestionando. Entonces, por poner un ejemplo, la Iglesia Católica, que es una institución religiosa que encubrió durante décadas abusos sexuales a niños, y esto no me lo estoy inventando, que sí tenían un sistema que protegía. Hay montones de padres, de sacerdotes que no han sido enjuiciados por la ley. La Iglesia solamente los cambiaba de lugar, pero la Iglesia sabía y esto solamente lo permite una sociedad que se calla. Y entonces hoy por hoy ya no es tan fácil, está diciendo y está pasando esto. Y entonces estas figuras de poder reaccionan y tienen que reacomodar sus sistemas. Eso a mí me parece increíble, la verdad.
Sí, pero bueno, ahí también entra el nuevo poder. Y no sé si ya viste el documental este, The Social Dilemma, ¿No? Cómo bueno, pues ahora estamos, primero pasamos de estas grandes entidades de poder a medio democratizarlo, ahora transferirle este poder a quien cura la información. Porque si bien el Internet nos abrió el mundo, creo que ahora cada día se cierra más el mundo por el famoso algoritmo. Nos enseñan lo que saben que nos va a gustar, nos enseñan lo mismo de siempre. Tú claramente has encontrado una manera de abrir tus horizontes y abrir tu mundo físicamente. Bien. Y ahí lo que me gustaría, regresando al tema que dices de cuando eras chico y la homofobia. Digo, una pregunta que yo me hago de repente es, nuestros abuelos probablemente eran racistas y un poco antes había esclavitud y eso era una práctica normal. Después para nuestros papás la homofobia era algo normal y chistoso, y burlarse era lo correcto para nosotros. Hoy Exacto. Para nosotros hoy claramente ni el machismo ni la homofobia ya es algo aceptable. Pero ¿Cuál crees que es hoy esa idea con la que vives de manera normal? Que tal vez, no sé, en el futuro un niño te va a voltear a ver y te diga oye Alan, ¿Cómo es posible que creyeras eso? ¿Cómo es posible que te comportaras de esa manera?
Pues a mí me encantaría pensar que temas como la misoginia, la violencia de género, la homofobia, ya están hechos a un lado, pero no es verdad. Yo creo que hay mucha gente, incluso de mi edad hasta más jóvenes, que aún consideran que una persona gay es antinatural y es una aberración, o consideran que una mujer no debe trabajar y que un hombre, este sistema patriarcal que el hombre provee y la mujer ama de casa, que si tú lo quieres así está bien, pero no necesariamente porque un sistema te obligue o el racismo, o sea, podríamos pensar que no hay racismo, pero sí, México es un país extremadamente racista, aún falta mucho por trabajar, pero creo que las nuevas generaciones nos van a voltear a decir, oye, no puedo yo, o sea, probablemente con el tema del consumo animal, que es un tema que se está moviendo el veganismo y probablemente quizá lleguemos a un acuerdo en el consumo ético de los recursos animales, creo que esas las próximas generaciones y también el tema probablemente ecológico que nos van a voltear, qué chingados, qué pinche planeta me dejaste, o sea, ¿Qué hicieron, ¿Qué hicieron, ¿Por qué consumían tanto, ¿Por qué usaban tanto plástico, ¿Por qué qué desperdiciaban tanto? Probablemente eso nos lo van a cuestionar.










