MANUEL JIMENEZ | De TIANGUISTA a DUEÑO del PUEBLA ⚽️ #241

Manuel Jiménez went from selling clothes in Puebla markets to building Mr. Tennis into a national chain, then became owner of Club Puebla. He credits customer observation, early software adoption, and reinvesting profits, but also survived his mother's death, the 1994 crisis, and a partner's betrayal before finding recovery on the Camino de Santiago.
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August 21, 2023
1987
Chapters
La gente me decía oye, ¿Por qué no traes esta marca? Y la traía, tenía los los oídos de corneta escuchando y observando lo que la gente me pedía y yo veía cómo conseguirles, pero llegó un momento en que me dijeron que era un Adidas, que era un Zamba, mira, te puedo vender, pero tienes que poner una tienda, no le puedo vender a un tianguista. Dije bueno, para alcanzarlo necesito la tienda, pues voy a poner la tienda. No todos iban de traje, yo iba normal, ponte un saquito. Bueno, pues me ponía un saco de mi graduación, pero imagínate negociar un chavo con un empresario de muchos años que fue ejecutivo de Volkswagen también con el acento así y manoteaba y gritoneaba, no son las formas, bueno, me grita lo que sea, pero yo tengo un objetivo muy claro, lo va a comprar sus tiendas este cabro, síguele gritando entre mí, pero yo te voy a comprar tus tiendas, o sea, no podía dejar escapar porque representaba para mí un crecimiento importantísimo.
Hola y bienvenidos a un nuevo episodio de Cracks Podcast. Yo soy Oso Traba y entrevisto cada semana a las mentes más brillantes para dejarte algo único y práctico que puedas usar en tu vida diaria. No olvides que para ver estos episodios y todos los demás de Cracks en video, simplemente puedes ir a YouTube com Cracks Podcast y suscribirte para no perderte de ningún episodio de estreno. Hoy tengo como invitado a Man Jiménez. Manuel es el presidente del Club Puebla de la primera división del futbol mexicano. Antes fundó la cadena de tiendas de tenis y ropa deportiva Mr. Tennis, que creció a más de 160 tiendas y 1000 empleados. Fue nombrado Emprendedor Endeavor en 2011 y nominado al Emprendedor del Año de ernst Young en 2013, además de ser autor del libro Seis pares de tenis, en el que narra su historia y la de su compañía. Hoy Manuel y yo hablamos de pasar de tianguista a la creación de Mr. Tennis, de los secretos de ser un buen comerciante, de cómo reponerte de una traición y del gran valor de la palabra. Espero que disfrutes de esta muy inspiradora plática con Manuel Jiménez. Pues Manuel, bienvenido a Cracks Podcast.
No, al contrario, es un placer estar contigo aquí disfrutando de esta buena charla.
Estaba leyendo tu libro en preparación al podcast y me lo regalaste. Yo creo que fue hace como dos o tres años que fuimos a comer en Puebla.
Exactamente.
Y me salió justo. Porque fuimos a comer a Casa Reina en justo esta época. Yo creo que fue hace como tres años. Era 2021. Dos años. Es que dices que son los mejores chiles en Nogada. Me llevaron ahí y la verdad me dio mucho gusto recordar esa. Esa reunión que tuvimos. Pero bueno, vamos a hablar de todo lo que ha pasado, porque también en dos años han pasado muchas cosas. Y me gustaría empezar preguntándote por la cicatriz que tienes en la cara. ¿Qué te pasó?
Bueno, son cicatrices de la vida, pero fue en realidad una travesura infantil. Enfrente de tu casa había una obra muy grande, la cual yo me metí a hacer travesuras, a jugar con los tabiques, con lo que ocupan los albañiles, incluso con los blogs. Hacíamos como casitas, no nos decían nada. Hasta que alguna vez yo creo que ya cansamos a los albañiles de tanta travesura. Y una vez si nos correteó uno de ellos para sacarnos de la obra y no interrumpir su trabajo. Sin fijarme, ¿No? Volteo y bolas que me atropella un coche. Mi madre al escuchar tanto ruido, pues pensó que yo ya había muerto, estaba tirado y yo que estaba desmayado y todo ensangrentado. Y bueno, aquí tengo la cicatriz todavía que me marca de no hacer travesuras, pero bueno, me marcó. Pero siempre fui un niño inquieto.
Cuéntame un poco más de tu niñez. Tú eres de Atlixco, en Puebla.
Sí, sí.
Y vienes de unos orígenes, digamos, nada. Nada elegantes.
Nada elegantes, pero fíjate que éramos dueños de la calle. En la calle jugábamos pues fútbol, béisbol, tochito, escondidillas, bote pateado, jugábamos a las brujas. Como no había mucha luz en aquel entonces, pues nos divertíamos los vecinos y yo. No había tantos juegos interactivos como hoy, pero hacíamos gala de la creatividad. Y aunque la situación, como bien lo dices, no era holgada, era limitada, éramos muy felices con todo, con lo poco que teníamos, nos divertíamos y había mucha convivencia, mucha interacción. No había tanta delincuencia tampoco. Todos nos conocíamos bastante bien.
Cuéntame sobre tu mamá. Tu mamá juega un rol muy importante en la educación de ti, de tus hermanos, no tanto de tu hermana, pero Cuéntame ¿Qué te enseñó tu mamá?
Me enseñó desde muy pequeño las responsabilidades básicas de la casa. A temprana edad nos enseñó a mis hermanos y a mí el hacer los quehaceres de la casa, pero incluso a lavar la ropa, a planchar, a guisar y creo que para el resto de mi vida ha sido muy importante, muy valioso, pero nos enseñó sobre todo a ganarnos el dinero con el trabajo, a salir adelante. Ya desde muy pequeña vendía tamales en la estación de ferrocarril, después en la estación de autobuses, donde conoció a mi padre, pero ya no se quedó ahí, sino siempre le gustó. La vocación del comercio fue evolucionando, después vendía productos de Oaxaca, traía productos de Oaxaca y los vendía, vendía Asesina, que es muy famosa, la asesina de Atlixco, muy rica por cierto. Y fue cambiando de giro, buscando siempre una mejora, o sea, tener una visión de. De darnos una calidad de vida mejor y lo fue logrando. Desgraciadamente murió muy joven, Quinto hijo, que es mi hermanita la más pequeña, le detectaron leucemia, su sueño era poner una boutique y cuando ya estaba a punto de lograrlo, pues fallece. Y bueno, fue muy duro porque estaba muy joven y tenía hermanos más pequeños que yo, entonces tuve que sacar adelante a mis hermanos desde muy chavo. Pero vuelvo a repetir, eso que ella sembró en nosotros, como es el saber manejar el hogar, hacer todas las tareas del hogar desde temprana edad nos ayudó a sobrevivir, o sea, por algo lo hizo.
Dices que tu mamá además, digo, como lo dices, era comerciante, te enseñó a cómo administrarte, te enseñó a cómo ganar el dinero, cómo. Cuáles son las lecciones más importantes alrededor del dinero y la administración que aprendiste de ella, tal vez en un contexto de un micronegocio, que después te ayudaron en la construcción de la empresa, 360 tiendas y miles de empleados.
Bueno, lo primero que nos marcó fue la fe, era una mujer con una fe enorme. Segundo, el cumplimiento, el honrar la palabra. Tercero, el que para ser comerciante debes de tener esa vocación de interactuar, de atender las necesidades de cada uno de tus clientes. Y era muy, muy, muy bien fijada, al grado de que si ya estaban a punto de terminar de pagarle y era un buen cliente o una buena clienta, ya se adelantaba a la necesidad de esa clienta o de ese cliente para volver a venderle más y seguir teniendo ese cliente cautivo, eso aprendí muy bien de ella y creo que eso me marcó para siempre. Eso y también el hecho de la confianza que te brinda quien es tu proveedor, fue muy valioso para mí, o sea, los valores de mi madre y el valor de la palabra me han marcado para siempre.
Cuando se enferma, que se entera que está enferma de leucemia, cuando va y se entera el mismo día que está embarazada de tu hermana, empieza a recargarse en ti para manejar este negocio, ¿Cómo fue ese proceso?
¿Un día en el hospital donde estaba ella hospitalizada me dijo tú vas a ser como padre y madre de tus hermanos, imagínate a los 15 años y what? Porque tu papá no estaba, no, este, estaba ausente siempre y fue un golpe duro, pero pues lo asumí con gran responsabilidad, ella tuvo cuatro años la enfermedad, lo más importante o algo de los más importantes que también me marcó es que teniendo dos años de la enfermedad se avienta a construir la casa para sus hijos, para no dejarlos sin su hogar, que fue una herencia más que material, muy sólido emocionalmente y también como garantía para poner los primeros cimientos de lo que fue la construcción de la empresa que realizamos.
Y en ese proceso de aprender cómo se maneja el negocio, fallece tu madre, tienes tu 17 años, te encargas de tus tres hermanos y una, una chiquita no menos de cuatro años, qué es lo que, qué es lo que cambia en ese momento para ti, o sea, te conviertes en ese momento sí, realmente en padre, madre y adulto. ¿Cómo experimentaste esta transición y esta responsabilidad? Porque se dan muchas cosas al mismo tiempo.
Bueno, inicialmente un hermano de ella nos dice váyanse a vivir conmigo, pues vamos para allá, pero hay un dicho muy claro que dice que el muerto y el arrimado los tres días apestan, pues al principio pobrecitos y esto y el otro, pero después la verdad fue un martirio, afortunadamente mi madre nos dejó la casa, agarré a mis hermanos chiquitos y llorando dije pues vénganse, vamos a sacar adelante esto, este, y estas lágrimas, estábamos llorando, imagínate, pero dije de estas lágrimas vamos a sacar triunfos, vamos a seguir adelante y bien, con el dolor de mi corazón y bueno, fue muy difícil porque yo en las noches lloraba, pero en el día tenía que mostrarme firme con mis hermanos, demostrándoles entereza y demostrándoles seguridad, aunque en las noches era yo un llanto, pero bueno, así era. Y fui cambiando porque yo me dedicaba, me encantaba al fútbol, todo el tiempo estaba entrenando, era un Sport Billy, pero el fútbol me fascinaba y la escuela, la verdad, iba yo muy mal, me enseñaban que era pasar de año y había que pasar como fuera, pero de aprendizaje muy malo. ¿Sin embargo, ahí fue una de mis metamorfosis, porque me hablé entre mí, no? Dije Manuel, esto ya te está costando y además les tienes que demostrar a tus hermanos que eres bueno. Entonces me dije, ya no me puedo hacer pendejo, o sea, antes le decía a mi mamá que pasaba como sea, pero ahora yo no me puedo engañar a mí mismo, entonces me convertí en un buen alumno, como le dicen, no lo sé, este, pero sí era el mejor en la preparatoria o de los mejores, para demostrar a mis hermanos que estábamos viviendo el mismo dolor, pero que que iba bien, les decía, no les decía tienes que pasar nada, sino solamente les enseñaba mis calificaciones para demostrarles que a pesar de la adversidad que vivíamos, estaba sacando buenas notas. Entonces tenía que sacar buenas notas, teníamos que ver las labores del hogar y por supuesto trabajar para sacar, para el mantenimiento de la misma.
Ahora, en este momento tú tienes la oportunidad de mudarte tú solo a casa de un señor, Jaime Vargas, que te ofrece acogerte a ti, pero solo a ti y decides no hacerlo.
Sí, Jaime Vargas fue con su familia que me querían, donde cuando estábamos con los tíos, yo creo que se enteraron que no la estábamos pasando bien, me dijo vente, vente a vivir con nosotros y pues no, ahí se me salieron igual las de cocodrilo, porque primero agradecí el gesto de que me estaban prácticamente adoptando, me dijeron no te va a faltar nada, vas a estudiar, vas a tener todo, pero yo no podía dejar solos a mis hermanos porque ya me lo había pedido mi madre antes de morir, entonces agradecí, me di un sentimiento muy grande de esa confianza que me estaban brindando, pero no podía dejarlos solos, entonces tenía que estar con ellos.
¿Al mismo tiempo, durante esta época le vas a pedir ayuda a tu tío?
Si, un tío que Adrián, que fuimos a tocar la puerta, me dice hijo, ¿Quieres comer, vestir, estudiar? Si tío, dije, pues ya la hice, no tenía más o menos posibilidades económicas dice pues chingale porque te puedo dar una, dos o tres veces, pero a la cuarta ya me cansé porque también tengo hijos. ¿Y qué hago tío? Pues haz lo que hacía tu madre, seguir vendiendo lo que ella vendía, ropa en abonos. ¿Y bueno, vine a la Ciudad de México, había un señor Jacobo Sutton, paisano, este muy duro, fui a decirle, oye Jacobo, fíjate que mi madre murió, qué tristeza, qué malo, era buena cliente tu mamá, muy cumplidora, bueno, yo sé que te debe un poco y qué propones? Fíame camisas, te pago parte de ella y te pago de lo mío. Entonces me dice, llévate lo que quieras y me empezó a recomendar con otros paisanos. Entonces en mi vida fue marcada por por grandes amigos de la comunidad, muchos grandes empresarios ahora convirtieron los trapos ahora en los tabiques y me marcó para siempre. Aprendí más del comercio, primero de las bases y de los cimientos que me dejó mi madre y luego del chic chac, del ser rápido en el manejo de los negocios con ellos y muy pragmático. Y bueno, pues ahí.
¿A qué te refieres con muy pragmático? ¿Cuáles son estas reglas fundamentales? A ver, tú te metes a un negocio en el que básicamente pides crédito a alguien que no te conoce de la comunidad judía en ropa y te vas a vender en tianguis a abonos. Aquí estás hablando de que por un lado debes, por otro lado te deben, estás financiando y te están financiando. ¿Qué aprendes en esta y además en un contexto totalmente informal, ¿Cuáles son los fundamentos de estos negocios? ¿Qué aprendes? ¿Qué es lo que te llevas de estos años de remangarte y de salir a la calle y de ahora sí que gritarle y enamorar al cliente en la calle para de pueblo en pueblo para crecer una empresa?
Bueno, primero observar a cada quien sus gustos, cada quien es diferente, cada quien tiene su estilo de vestir, entonces afinas la observación hacia la persona y sobre todo los mejores clientes, que eso lo aprendí de mi madre y luego el buen gusto de ellos que están a la vanguardia en estar viendo tendencias de moda que las absorbías, o sea prácticamente Isazaga y en toda esa zona pues sacan lo mejor de lo que está saliendo de la moda alta y pues lo interpretan y lo sacan bien. Vi el surgimiento de muchas marcas, por ejemplo Furor cuando apenas empezaba a surgir yo vendía Jeans, Sergio Valente, seguramente estabas muy chiquito. Jorda Sazón, Eduardo apenas estaba arrancando. Antes existía aquí Chemis, Lacos, que es Lacos, pero aquí en México marca mexicana.
Que les habían dado la.
Estamos hablando de de un México de fronteras cerradas, donde lo que había aquí era despertar la creatividad de lo que sucedía fuera de nuestras fronteras y entonces habían marcas que eran propias de acá. Bueno, ya existía Levi's y aprendí de ellos ser muy rápido con las tendencias de la moda para estar siguiendo vendiendo a todos los clientes que yo quería llegar. Y mi madre era muy carismática, yo en aquel entonces de niño era refunfuñaba de aquella, se tardaba en estar vendiendo y cobrando y la la. Pero eso lo afiné con ella, cambié radicalmente mi forma de ser, me hice más extrovertido.
Oye y este contexto de dar crédito, de vender en abonos, ¿Cómo lo manejabas? Porque sí debe de ser complicado manejar una operación de crédito basada en la confianza cuando te estás moviendo de pueblo en pueblo y además teniendo que rendirle cuentas a tus proveedores.
Bueno, en ese sentido, pues yo era muy práctico, una prenda me la pagas en 10 semanas y yo estaba como león ahí cobrando, o sea vendiendo y cobrando, vendiendo y cobrando, vendiendo y cobrando, entonces si era también muy agresivo para para cobrar, pero con buen modo, así bonito y cuando ya estaban, insisto, a punto de pagar, ya llevarles algo de acuerdo a lo que yo veía que les gustaba.
¿Y vendías tipo estilo cambaseo, yendo de puerta en puerta a ver a tus clientes o ellos te venían a ver el día que se ponía el tianguis?
Amistades Primero los días de tianguis a las personas que venden en los mercados de Atlixco, ahí era inicialmente, pero también era mis compañeros de la prepa y posteriormente a mis compañeros de la universidad, que ahí sí tuve bastante éxito porque como tú lo sabrás, Puebla en sus diferentes universidades, yo estaba en la pública por supuesto, pero tenía muchos compañeros de diferentes partes del estado o incluso de Tlaxcala, de otros estados como Veracruz, entonces les daban cada semana, ellos llegaban los lunes con su dinero que les daban en casa y pues a ellos eran mis mejores clientes porque les daban su dinero para para gastar y eran a los que más vendía yo.
¿Hubo algún momento en el que se te atorara este ciclo de capital de trabajo en el que te quedaras sin inventario una vez que te robaron el inventario? Pero ya cuando vendías tenis, me parece.
Sí, eso ya fue posterior, ¿No? En ese sentido, la verdad es que insisto, había uno que otro que se atrasaba, pero pues no, hay veces que requerían más, págame y ponte al corriente y ahí te va más, o sea no, incluso no firmaban nada, era toda la palabra.
Oye, ¿Y cómo se da el cambio a vender zapatos?
Bueno, este se me da otro parteaguas. En 1986, cuando estaba el mundial, era mi graduación de la universidad, yo culminaba la universidad, que era uno de mis sueños, pero gran parte de mi clientela ya eran mis compañeros de la universidad, incluso personal administrativo, eran mis clientes, mis maestros. Alguna vez una secretaria de la universidad tenía una primera comunión, me dijo oye, pues no les alcanzaba, véndeme el vestido de la primera comunión de mi hija, véndeme el traje de mi esposo, el vestido para mí y dame las 10 semanas. Pues sí, lo que me pedí, lo que me pidieran, yo se los traía, se los conseguía, eso sí lo afiné muy bien de mi madre. Y bueno, esa clientela se me acababa, o sea, yo al salir de la universidad tenía cautivos a los clientes y para cobrarles yo sabía en dónde encontrarlos, pero se me terminaba esa facilidad de llevarles la ropa. Ya fuera de la universidad yo no podía entrar para estar vendiendo, no me lo permitían, entonces había un gran reto para mí, ¿Qué iba yo hacer? Porque esa clientela se me acababa. Entonces tomé mi ropa y la llevé a un tianguis en Atencingo, Puebla, hay un ingenio ahí, es adelantito de Izúcar de Matamoros, me echó aventón un señor que vendía semillas, llevaba frijol, llevaba varios granos y los vendía ahí y vendía bastante bien, me dice vente, vamos, te echo aventón. Yo puse unos tubos, armé unos como gorritos, llevando mi ropa ahí tuve una gran lección, no solo de la vida, sino además aprendí el marketing, pero en carne propia. En aquel entonces en contabilidad no te daban la clase de marketing, No, no existía, pero ella aprendí de viva voz que el producto adecuado en el lugar adecuado. La ropa que yo traía no era de baja calidad, no era la más alta, pero era intermedia. Vuelvo a repetir eran jeans de Levi, pero no eran para un tianguis. Entonces la realidad me dio un cachetazo. Este. Y no vendí nada, o sea, cero, cero, cero es. Normalmente cuando vas a vender un tianguis, de lo mismo que vendes es de lo que comes. De ahí sacan todos los comerciantes de los tianguis, de ahí sacan para comer de lo que van vendiendo. Y eso me pasó, no comí nada. Pero el estar observando quién vende, quién no vende, eso lo aprendí. Y enfrente de mí había un puesto de tenis. Los tenis por sí solo son llamativos, son padres. Apenas venía la ola de los tenis, apenas arrancaba. Si, esto es 1986. Antes los tenis, no sé si a ti no te tocó, pero a mí me compraban mis zapatos en la primaria para la escuela, y te ponían unos tenis para no lastimar los zapatos, y te compraban unos Pan Am o te compraban unas marcas de aquel entonces con los que andabas ahí dando guerra, pero Canadá se ocupaban como segunda opción, no como la primera como es ahora. Ahora es más caro un tenis que un zapato. Entonces vi que vendía bien, vi que a pesar de. De que el nivel socioeconómico del tianguis no era bueno, la gente acudía a comprar y vendía bastante bien. Entonces iba con uno de mis hermanos, con domingo, el que venía, que era maestro. Le dije, algún día vamos a vender tenis, mira, aquí sí se venden, y se venden bastante bien. Eso fue un día domingo. El día miércoles vengo a la Ciudad de México a buscar quien me fiara unos tenis. Fui primero a un lado, dijeron no, esto es de contado porque es importación. Y en otro lado también fui atrás de Palacio Nacional, que está Correo Mayor, a una calle que se llama Soledad, un proveedor había empezado a poner una tienda de tenis. El gerente era un señor que ahora tiene una cadena importante de venta para Cambaceo. Él era el gerente de dos tiendas. A mí me dijeron que no. Y posteriormente me dice un espérate, no te vayas, vete a Albino García. ¿Antes había un lugar de comercio ahí en la zona de Albino García, por La Coruña, está al sur de la ciudad, ve? Y acaban de abrir otra tienda y está el cuñado de este hombre, seguramente te van a fiar. Sí, fui, le estuve ruega y ruega y ruega. Elías Saga era el gerente, su cuñado Pepe Shat, el dueño de PR, él era el gerente de dos tiendas y Elías era el gerente de esa tienda. Entonces le digo, Elías, por favor, fíame seis pares, mira yo le compro a fulano, sutano, gente de la comunidad, no, sí, mira, no fío, pero está bien, te voy a fiar seis pares de tenis, donde no me pagues voy y te rompo el queso. Sí, sí. Y pues dicho y hecho, fui ahora llevé mis tenis a otro tianguis ahora en Atlixco y de los seis, pues vendimos cinco pares y dije bueno, pues ya se hizo bien el negocio, fui y pagué los 6, me dio 12, luego 24 y ahí inicia la historia. En 1987 pongo una boutique.
¿Qué es lo que te lleva a poner una boutique? Porque estaba siendo muy exitoso en este negocio informal. ¿Y por qué meterte a la complejidad y a las reglas de un negocio formal?
En ese inter de ese año yo ya buscaba todos los tianguis, ahí me formé y primero los sábados en Atlixco, los domingos en Cholula, los lunes Izúcar de Matamoros, los martes San Martín Texmelucan, los miércoles me iba a México y los jueves en Atlixco, los viernes me iba a Izúcar, los sábados era Atlixco. Sin embargo, llevé una marca que se llamaba Surfil, creo que ya no existe, unos zapatos tipo kets, como de lona, muy bonitos para esta temporada por ejemplo de verano, padrísimos, de colores muy llamativos, muy bonitos, pero la gente me decía, oye, ¿Por qué no traes esta marca? Y la traía, ¿Por qué no traes esta otra? Y la traía, o sea, lo que me tenía los oídos de corneta, escuchando y observando lo que la gente me pedía y yo veía cómo conseguirle eso. Claro que de ese par de zapatos, de esos seis pares económicos, llegamos a algo muy caro, que en aquel entonces era un tenis Charlie, era lo caro y ya arriba estaban las grandes marcas, entonces, pero después de eso ya me empujaba la misma, la misma clientela me empujaba, me decía ¿Hacia dónde? El mercado, yo lo escuchaba y lo atendía y respondía y correspondía a lo que ellos solicitaban. Pero llegó un momento en que me dijeron que era un Sadidas, que era un Zamba, híjole, y cómo le hago dije bueno, pues voy a tocar las puertas a Adidas directamente porque los mayoristas no lo vendían, tenías que ir directamente a la marca. Fui. En aquel entonces estaba un señor Francisco Cos mira, te puedo vender, pero tienes que poner una tienda, no le puedo vender a un tianguista. Dije bueno, si para alcanzarlo necesito la tienda, pues voy a poner la tienda. No, pues sí, nada más que el adecuar el local, el ponerlo adecuado a las. A las características que te pedían las marcas, ya implicaba una inversión. Y bueno, pues dije, pues si los clientes lo están pidiendo, pues voy para allá, ese es el camino. Bueno, de mi capital era el 5% y en 95 tuve que pedir créditos de diferentes lados. En una fue un banco que fue Laval, el tío este que el que me dijo si quieres comer, vestir, estudiar, él fue Laval. Otro fue una persona que me prestó al 10% mensual, imagínate, 120 anual, pero también lo necesitaba. Y otra parte fue este, pues ya sabes, teníamos la casa que mi madre nos dejó y bueno, pues a dejarla como garantía por otros medios. Total, juntamos ese 95% para. Para poner la primera tienda y le puse Boutique Tere en honor a mi madre, porque como te decía, antes de morir, el anhelo era tener su boutique. Ahí sentí un alivio muy padre el decir madre, pues lo logramos porque tú me inspiraste. Ese fue tu sueño, pero lo hice mío y lo logramos juntos.
Oye Manuel, pero tenías claro que al apalancarte tanto, digo, estabas apalancando un local apoyado de la operación del tianguis, ¿No? ¿Pero no sentiste que estabas poniendo demasiado en la línea, que era demasiado riesgo? Yo sé que ha sido muy cauteloso en la construcción de tus empresas, pero también eres alguien que ha sabido tomar riesgos como al rato vamos a hablar de otro. Muy puntuales. ¿Esto lo haces muy pensado? ¿Haces algún tipo de análisis o dices si me lo pide la voy a poner y venga como viene?
No, bueno, ahí me tuve que multiplicar porque se puso la tienda y dividía el inventario, o sea, dejaba un parte de inventario en la tienda, pero yo seguía con los tianguis, que era lo que seguro me estaba dando. Entonces había que multiplicarse, seguir viajando y decirles tengo a días aunque no lo tenía permitido, pero lo hacía.
Aprendías a días en los tianguis y me lo.
Me lo compraban. Claro. Entonces tenía que ser chic chac otra vez, como los paisanos. Tenía que ser muy rápido para hacer frente a los compromisos y para seguir con la misma operación. Y era una operación muy delgadita, muy. Limitada, porque además con una serie de disciplinas donde nos amarrábamos la tripa tu servidor y mis hermanos para. Para sacar adelante primero los compromisos que teníamos, primero al del 10% y después ya cumplir cabalmente con el banco y los demás. Y si lo sacamos en poco tiempo, la verdad, porque al año siguiente ya estaba yo abriendo otra tienda.
Y hay un momento en el que también tomas la decisión sin mucho entendimiento de dónde venía esta educación de negocios, más que la práctica y la empírica, te metes al mundo de software. ¿Por qué tomas esta decisión? ¿Es una inversión grande? ¿Cambiaría la manera de operar el negocio? ¿Cuáles eran las necesidades que te traen a la conclusión de que tienes que invertir en institucionalizar la operación?
Yo con la segunda tienda que se abrió en Izúcar, porque las fui colocando donde ya la gente me empezaba a conocer en los tianguis. La segunda fue Izúcar.
Y no canibalizaba el tianguis, pues jugaban.
Los dos, no desaparecía el otro para apuntalar el otro y decirles aquí estoy, aquí estoy, aquí estoy. Y empezar a crearle un crédito comercial a la tienda también. Entonces soy oigan, soy el que vende aquí, ya estoy acá también. Entonces era llevar esa clientela a la tienda, porque ese era el futuro para mí, si quería continuar con esas marcas, porque ya me estaban pidiendo Nike y entonces igual necesitaba tener una tienda. Entonces ya tocarle la puerta a esas marcas era obligatoriamente tener la tienda. Pero también otra vez conseguí Nike, pero también lo colocaba ahí bajo el agua para poder seguir vendiendo ahí. Entonces eran unas verdaderas chingas, porque imagínate, en izúcar de Matamoros, 32.34 grados de temperatura al otro día, los lunes en San Martín hace muchísimo frío. Está muy cerca del volcán, hace un frío tremendo. Son dos, aunque es el mismo estado, son climas totalmente diferentes. Además en San Martín el tianguis empieza a las 6 y termina a las 12 del día. Era verdaderas batallas, pero había que luchar. Pero estaba. Nos estaba yendo bien, muy bien. Y lo del software, porque al ver este crecimiento en esas dos tiendas, imagínate, dos tiendas en un año, dije esto da para más, pero necesito de una herramienta para para poder crecer. Entonces fui a buscar un software en Guadalajara con computadoras que apenas venían iniciando y dije voy a hacerlo. Y mis hermanos decían, ¿Estás loco? Este, esto que, esta inversión equivale exactamente a una tienda, ¿Por qué lo está haciendo? Porque vamos a crecer y necesitamos tecnología. No, no estás loco, yo creo en el proyecto y lo vamos a hacer. Entonces, pues ya había pagado mis créditos que había tenido inicialmente, el banco con el que tenía mis cuentas veía que eran buenos los depósitos y que a mis proveedores les pagaba bastante bien, tenía una muy buena relación, ya me empezaron a dar crédito, pues me aventé a sacar un arrendamiento, antes existía un banco Serfín, me dieron un arrendamiento para esos equipos y todo el mundo me tiraba de loco, pero sin embargo, creo que fue una de las mejores decisiones, por qué ya teníamos que tener un inventario bien hechecito para que todo cuadrara, teníamos que hacer permanentemente los inventarios. ¿Este me estableció un sueldo y a mis hermanos les di otro sueldo, nada de que tomaran un par de tenis, sino al contrario, teníamos que pagarlo con un descuento, en fin, se estableció toda una disciplina muy buena para mí, para mis hermanos, incluso para los colaboradores, tenemos poquitos, pero quieres un par de tenis? También se te vende, pero con un descuento, pero se paga de inmediato, en fin, y al poco tiempo abrimos la tercera tienda y bueno, pues empezamos a crecer.
Y en este momento de formalización, institución, no le voy a llamar ni siquiera institucionalización, pero de formalizar cada vez más el negocio, ¿Tuviste algún asesor, algún mentor, alguien que te ayudara? ¿Digo, tenías una carrera, pero fuera de ahí, alguien que te dijera cómo funcionaba, de dónde te enteras de tecnología, quién te dice que va por allá cuando nadie en tu círculo ni siquiera está pensando en eso?
No, siempre tuve la inquietud desde etapas tempranas, porque incluso en la universidad me dieron una embarradita de sistemas, pero muy básica, antes era las cuentas T y todo arrastrándolo como Gianluca Pacioli, o sea, era la antigua la contabilidad, pero siempre me quedó cómo puedo crecer, o sea, cómo no puedo estar solamente en la tienda, sino tengo que desprenderme para poder operar. Yo ya soñaba en el crecimiento, pero buscaba los cómos y para mí esa fue la solución, pero no fue, yo creo que un. Es un feeling que me brotó por ahí.
Y de Boutique Tere a Mr. Tennis, ese sí es un salto y es una visión de jugar en otra arena por completo. ¿Qué es lo que lo motiva?
Bueno, yo le daba la vuelta a la capital, yo no quería llegar a la capital porque tenía dos tiendas.
La capital de Puebla.
Sí, yo estaba bordeando la capital, me fui estableciendo, como te decía, iba al tianguis de San Martín, puse otra tienda en San Martín, puse otra tienda en Cholula, la de Izúcar, y se abrió otra más en atlixco, ya estaban 5 tiendas y todo el mundo me decía, vete para Puebla, porque llegaba mucha gente de Puebla a buscarnos a esas tiendas y me decían vente para Puebla, vente para Puebla. Siempre tenía la inquietud, pero primero había algo que no estaba en mi mente, para lograr entrar a un centro comercial en Puebla o para un buen local en el centro, había que pagar el kimoni, o sea, el guante, pues no estaba a mi alcance. Entonces primero tenía que ser un poquito más de fuerza, de ponerme más musculoso para poder enfrentarme a esos grandes, porque había 11 competidores en Puebla que vendían lo mismo, este 11 y cadenas bastante sólidas, bastante fuerte y por eso yo nada más le daba la vuelta, hasta que llegó un amigo de Atlixco que había acabado de poner una tienda en un nuevo centro comercial en Puebla, que como era reciente y estaba un poco alejado, decía mira, aquí no hay guante, la renta no está tan alta, este creo que te va a ir bien, es una tienda chiquita, no es tanto tu inversión, pues dije, pues vamos a hacerlo. ¿Y puse la tienda pequeña y tuve un éxito con el mismo nombre, no? Ahí dije, a Puebla ya no puedo ir con Boutique Tere, o sea, es mi sentimiento, madrecita, tengo que ponerle ya un nombre que refleje lo que estoy vendiendo, porque antes era Boutique Terry, la gente se iba a confundir, una boutique la ubicas como solamente ropa. Y ahí fue como empezamos a pensar, ¿Que nombre? Ya dije Mr. Tenis, antes era un zapatito con unos bigotes, este le pusimos choclito de como mascota y pues así no los echamos nosotros, nada de un despacho de diseño, sino hay lo hicimos y así se llamó la primera tienda en Puebla, donde competíamos con dos de los once que existían en Puebla fuertes y nos fue bastante bien, dije wow, sí, sí, sí puedo competir con estos otros y de ahí me fui a otra plaza.
En tu libro dices que al enfrentarte a estos grandes, el león no es como lo pintan, ¿Qué es lo que descubriste al atreverte a ponerte de frente a Goliat, vamos a llamarle?
Yo creo que hay veces que nosotros mismos nos limitamos y pues sí, yo sentía ese temor de chin. Me voy a enfrentar a estos grandotes que cuando era niño, pues yo cuando iba a la universidad, pues yo los veía como unos grandotes, ¿No? Pero con la forma de que veía el comercio creo que nos ayudó bastante. El hecho de ser un poco más irreverentes y disruptivos desde aquel entonces, creo que nos dio una ventaja importante.
¿A qué te refieres con eso?
¿Como joven dices, tienen de este modelo el color blanco y el azul? Yo decía, no, blanco, azul, amarillo y rojo. Decían rojo, amarillo, se ven feos. Sí, aunque sea ponemos poquitos, pero que se vea una variedad más amplia, aunque sea del mismo modelo, pero hay gente que le va a gustar. Y si, efectivamente eso nos dio una ventaja de que de cualquier modelo siempre poníamos algo más. Cuando todos iban por lo ortodoxo, por lo que más se vende es blanco, azul, blanco, por decir un color, ¿No? Pero y no, yo le agregaba siempre otro color más que incluso los mismos proveedores mételo a ver si lo vendes. Y yo lo ponía y gustaba y quizá a veces se quedaba, pero hacía un aparador muy bonito, entonces se veía mucho más amplia la variedad de producto que pusimos. Después fuimos al centro, donde ya estaban todos los 11, incluso la falluca había en el centro de Puebla, junto al mercado La Victoria, la famosa Falluca y competíamos con ellos también. ¿Por qué? Porque yo no dejaba ir un cliente, pero por nada. Y otra vez lo aprendí de los paisanos, yo no dejaba ir a un cliente por nada.
¿Cómo lo hacía?
¿Decía, vayan en el aparador, decía, no sé, mil pesos, no? Pues yo oye, pero nomás traigo 950, échalo. Y bueno, tenía que replicar el modelo con los demás, dándoles un pequeño porcentaje a los chavos para poder hacerlo, porque no podías dejarlo más, porque si no, no, o podían jugar los vendedores con eso, pero con el sistema no podían hacerlo, tenían a fuerza que registrar y cámaras, siempre les ponía cámaras junto a la caja y demás, tenía también monitoreo importante para estar viendo las operaciones de las tiendas y también me fue bien. Después ya empezamos a crecer en Puebla como locos porque les gustaba la forma en que nos manejábamos, metíamos más profundidad en ropa, casi las tiendas en Puebla metían muy poca ropa deportiva, si llegamos a meterla la arriesgábamos con algunas marcas poco vistas, o sea no nos íbamos solamente con las conocidas sino metíamos algo más que eso, incluso nosotros construíamos las tiendas, la hacíamos de carpinteros y eso también.
Y aquí cambiaste, ya no estabas vendiendo a través de digamos crédito y abonos, ya estabas vendiendo tal vez a base de descuentos, pero por lo que escucho era vender más a base de igual la relación y el servicio, la innovación en el producto.
Sí, sí, sin duda. Este todo cambió, ya después me reclamaban los clientes del crédito pero ya no podía porque no había forma de seguir.
Dando crédito y entonces se viene la crisis del 95. ¿Cómo experimentas tú la crisis del 95? Porque la viviste de una forma muy diferente al resto de tus competidores.
Sí, mira, primero 94 fue un año extraordinario, o sea las ventas era un México que lo que pusieras lo vendías, era padrísimo, incluso las autoridades de aquel entonces decían pidan crédito, esto viene bastante bien y muchos, no solo los pequeños, los grandes también le apostaron y se endeudaron hasta las chanclas, el crédito era muy barato y pues igual yo hice lo mismo y mango se desata la crisis y wow. E incluso a uno de mis hermanos le dije saca tu casa, sácala, crédito hipotecario, aquí te echamos la mano. Cambio en México terrible, fue un terremoto financiero pesadísimo, me agarró pues sí con mucha deuda porque le aposté a lo que se veía y se veía bien, fue un nubarrón, se veía todo bien y de repente cambia y bueno, tristemente tuve que negociar y vender, ya nos empezamos a hacer de propiedades y tuvimos que hacer frente a algunas propiedades para pagar estas deudas y negociar. Lo de mi hermano también lo saqué bien, acaba yo de salir ya de los compromisos, híjole ya la libramos, ¿No? Y uno de los once que estaba en Puebla tenía problemas y me entero, uno de los más importantes, se llamaba Sport Shop, de un gran amigo, ahora es Marian Foisit, que estaba muy bien acreditada sus tiendas, y me dice, te vendo mis tiendas, no, no puedo con todas, puedo con unas cuantas. Y imagínate un señor alemán que fue socio de Adidas, sentarse un chamaco con él a negociar, me invitaba al Club de Industriales y yo, todos iban de traje, yo iba normal, ¿No? Dijiste, ponte un saquito. Bueno, pues me ponía un saco de mi graduación, pero imagínate negociar un chavo con un empresario de muchos años que fue ejecutivo de Volkswagen también, con el acento así, y manoteaba y gritoneaba, dije, hijo, no son las formas, eres muy sensible porque tienes que aprender, eso es el aprendizaje de la vida. Dije, bueno, me grita o lo que sea, pero yo tengo un objetivo muy claro, le voy a comprar sus tiendas a este cabrón, síguele gritando, sigue entre mí, pero yo te voy a comprar tus tiendas, o sea, no podía dejar escapar porque representaba para mí un crecimiento importantísimo, o sea, me daba un golpe a nivel nacional de que David le compra a Goliat sus tiendas y bueno, otra vez a endeudarme para comprarle sus tiendas, bueno, parte y parte, pero sí recurrí al crédito, pero me hice de una cadena importante donde di un golpe de autoridad importantísimo a nivel nacional y donde ya voltearon a verme todas las marcas. ¿En serio? Y donde te decían, bueno, pues si, si me compras tanto, pues ya las condiciones comerciales cambian en plazo, en descuento, hay apoyo en marketing, o sea, ya te ven de otra manera, ya te ven más guapo, ¿No? Este, hablando comercialmente, no entiendo, este, y eso me ayudó muchísimo porque ya me.
Dio una fuerza, a pesar del contexto macroeconómico que se estaba viviendo a 20.
Con mis herramientas, lo sacamos adelante, porque insisto.
¿Seguías con los tianguis en este momento?
Seguía con los. Pero ya me dio más, más fortaleza esa compra de Sport Shop, este, de ahí una cadena de tiendas de Veracruz también me la, me la vendieron unos hermanos Selem en Xalapa y toda esa zona, agarré toda la cadena, así como PAC Bank, empecé a comprar estos negocios.
¿Cómo los estructurabas? Porque sí, hoy, hoy está muy de moda este concepto de los fondos de búsqueda y el emprendimiento por adquisición, que normalmente compran una fábrica, una cadena de tiendas y empiezan a comprar a través de deuda o de capital a los competidores y hacen pues un, digamos, un conglomerado más grande dentro de la vertical o de la industria. ¿Tú cómo financiabas estas adquisiciones o hacías algún plan de pagos para los que te estaban vendiendo? ¿Sabías que estaban medio emproblemados y medio que los apretabas tantito más, los hacías partícipes de algún tipo de éxito de la transacción?
No, no, no, este, les decía, te compro primero una tienda, te la pago. Hacíamos un convenio de compra de X número de tiendas para no atragantarme tampoco. Después hubo otra cadena que se llamaba Mundo Deportivo, que también la compramos, esa tenía presencia en Toluca, en Ciudad de México. Entonces fue cuando ya arribamos a la Ciudad de México, fue un movimiento muy vertiginoso, yo buscaba, OK, de toda la cadena, estas son las importantes, pero pues había que comprar todas, había que dejar algunas. Pues si es que querías comprar y.
Cerrabas esas tiendas, o sea, modificabas la operación que traía.
Hay unas que las dejaba, decía esta no vale, no tiene caso, pero tenía que agarrar todas.
Y después también te metiste a algo que me platicaba Arnoldo de la Rocha, del Pollo Feliz, que es el negocio inmobiliario. No, o sea, muchos de estos locales los rentas, pero los que eran más rentables los terminabas comprando.
Si, empezamos a comprar locales, una buena cantidad y nos daba incluso más solidez. Eso lo sacamos incluso del propio flujo, porque además los desarrolladores siempre te dicen dentro de tres años vamos a hacer esta plaza, entonces aquí está el terreno y ya los conoces. Normalmente, por ejemplo, los señores Chedraui con sus plazas Cristal, nos vendieron varios locales en Plaza Las Américas, en Xalapa, en Veracruz, en el sureste.
Oye, cuéntame, uno de los riesgos creo que más importantes y los que más orgullosos te sientes de haber tomado es el riesgo de la playera negra. Cuéntame esa experiencia.
Bueno, pues al hacerte otra vez ya grande, formas parte de un grupo de clientes que las mismas marcas van apapachando, llamémoslo así, donde te invitan a mundiales, Juegos Olímpicos, Champions, partidos importantes, siempre las marcas ya te empezaban a invitar y previo al Mundial de Brasil lanzaron en Alemania una playera negra, cuando la playera de México siempre ha sido verde, otra vez ya lo traían en el ADN de disruptivo, irreverente. ¿Había ido con mi hermano Marcos que se dedicaba a las compras, nos invitaron a los dos y presentan la playera verde y negra, todo el mundo decía, todos mis demás colegas de otras marcas, pinche playera está re fea, me decía Marcos, tú qué opinas? Tú compra todos y diles a todos que está fea, también diles oye, pero cómo vas a. Estás loco Lucy, pide todas. ¿Todas? ¿Sí, todas las que no quieren, todos ellos, tómalas, cómo crees? A costa de mis bonos o de lo que sea, pero tómala toda, oye, es una apuesta muy arriesgada, tómalas todas. Bueno, pues acto seguido a todos le decimos estaba fea, seguimos la misma narrativa de ellos, llega la playera y ellos pidieron nada, casi todas las playeras nos llegaron a nosotros, hacían colas en las tiendas, o sea, nadie las tenía, o sea, fue un fenómeno nunca antes visto, de veras, colas, colas, colas, colas para, para comprar la famosa playera negra y que tuvo tanto éxito y. Y nos refrendó como una marca que le apostaba a lo irreverente, a lo disruptivo, o sea, no salíamos de la línea de eso y todavía nos consolidó aún más. Previo a eso, incluso en un centro comercial en Puebla, en la tienda Nike, fue a jugar la selección de Puebla, de México a Puebla se llenó toda la plaza, o sea, querían todos autógrafos de Giovanni en aquel entonces de vela, que estaban chavitos guardado, que apenas arrancaba, entonces en la tienda Nike habían unos jugadores y en la tienda Díaz habían unos jugadores, imagínate, nunca en mi vida he visto que tuvieran que cerrar las puertas de una plaza porque estaba tal cantidad de gente, arriba, abajo, en todos lados, conos Angelópolis llenísima. Bueno, las grandes tiendas tuvieron que cerrar porque fue un fenómeno maravilloso, algo pues que nunca lo había visto y que hasta se me puso la piel de gallina en este momento de recordarlo.
Ahora, has mencionado mucho a tus hermanos durante este proceso, la empresa la fundas tú, siguiendo digamos el legado y lo que te enseñó mamá, pero siempre involucras a tus hermanos. ¿Sí cuando se institucionaliza la empresa, incluso en contra de los, de las recomendaciones de tus abogados, decides darles acciones a tus hermanos, en algún momento te arrepentiste o pensaste que pudiste haberlo hecho de otra manera?
No, no, no, yo siempre lo hice pensando en función de qué habría hecho mi madre, entonces hice esa repartición, Creo que como si ella estuviera haciéndolo y eso me tiene muy, muy, muy tranquilo.
¿Pero después empieza a haber fricciones entre ustedes?
Pues son fricciones, siempre pasan y que yo creo que son parte de toda vida empresarial. ¿Creo que todos los empresarios que me escuchan y que tienen socios de todo tipo, pasa, no? Esto es normal que he tenido la, vaya, la dicha de estar en muchas empresas y lo mismo sucede, o sea, siempre la historia se repite.
¿Hay algo que hubieras hecho diferente?
No, fíjate que mi inspiración es y será siempre mi madre, de que siempre fue justa, siempre fue equitativa, incluso hasta para la comida, porque, OK, hoy el platillo favorito de Manuel, el día de mañana platillo favorito de Juan o el. En fin, este. No, no, en ese sentido no, porque además tengo hijos y que me gustaría que también actúen ellos con esa equidad que a mí me gusta hacer.
¿Pero este distanciamiento o fricción que empieza a haber te lleva a la conclusión de querer vender la empresa?
Bueno, sí, atravesamos ese momento de que como que dentro del mismo, de la misma empresa cada quien buscaba sus intereses individuales y eso pues no abona en beneficio de una gran empresa y tienes que tomar a veces decisiones dolorosas.
Y estando a punto de cerrar la venta de una empresa, decides cambiar la jugada. Cuéntame este momento, ¿Cuáles eran las dos opciones que tenías? Te dice una opción con un fondo para la venta de una empresa y decides asociarte con un amigo de 30 años.
Sí, con quien hacía negocios de 30 años y bueno, a él le había ido bien, me convence.
¿Cuál era tu opción principal?
La primera que tenías era un fondo de inversión de un banco muy importante donde ya se había establecido incluso un consejo, ya habíamos trabajado con un consejo y decides cambiar por confiar en ese amigo.
¿Y cuál era la nueva opción? Entiendo que era una función, una fusión de tres empresas.
Si, era. Pues era crear un grupo bastante grande. Bastante grande. Y como era una fusión, pero cada quien manejaba independientemente su negocio, pues bueno, la verdad es que como dice el dicho, si quieres conocer a Inés, pues vive con ella un mes. Entonces las cosas no eran como a uno le gustaba, no existía la filosofía, la manera de manejar el retail, como se debe ser según lo que yo aprendí, porque retail es detail, entonces tienes que estar en el detalle que yo lo aprendí desde estar mirando a mis compañeras y mis compañeros de lo que usaban y lo que no. Yo estaba muy adelantado a la moda, siempre me gustaba viajar a ver las tendencias de la moda aunque fuera deportiva y bajarlo, traerlo, es más, presionaba a los proveedores a traer ciertos artículos que muchas veces no llegaban a México y Y llegamos a tener modelos especiales para nosotros en ese sentido de color o de categoría o de lo que fuera.
Ellos no lo veían así, no.
Pide todo para todos, no, no, cada tienda tiene su necesidad, por ejemplo llegamos en el centro de Puebla, lo teníamos copado, una tienda vendía más de soccer y otra de running, otra de training y a cada uno le dábamos su ADN para que no se canibalizara en cada una, aunque fueran de la misma cadena nuestra, pero le dábamos a cada quien su personalidad y atendiendo al gusto de los diferentes clientes, aunque estuvieran una frente de la otra.
¿Y en qué momento llega la traición cómo la llamas?
Pues mira, creo que la gente cambia y eso es lo más doloroso que te puede pasar, entonces no me arrepiento porque si, como te mencioné, esta empresa la construí en base a la confianza, Jacobo Sutton, Elías Saga confiaron en mí, no firmé nada y yo estoy acostumbrado a eso, a confiar en las personas porque así fue como me forjé. Para mí el valor de la palabra es fundamental en todo ser humano y insisto, lo volvería a hacer, no voy a cambiar porque una persona traiciona.
¿Qué fue lo que pasó?
¿Pues fue cuando se confabuló con el otro socio e hicieron lo que llamamos mayoriteo y bueno, ahí fue donde nos afectaron, porque antes que firmar un papel yo te veo a los ojos y y vale más tu palabra, tan es así que no, incluso en esa ocasión me confié que no llevé un abogado, sino lo que hablamos, dije tenemos 30 años siendo negocios, pues se va a honrar no?
¿Qué piensas de eso hoy? ¿Hay algo que haces diferente hoy en el mundo de los negocios a raíz de esa situación eres más precavido?
Un poco más precavido, pero afortunadamente tengo amigos de toda la vida con los que sigo haciendo negocios y se ha honrado la palabra, o sea, eso no cambia, no por el hecho de que una persona cambie, tú vas a ser diferente, no pueden cambiar tu ADN, tú tienes que ser auténtico y ser como siempre ha sido. Los que cambian son los otros, no tú. No puedes cambiar tú.
Y hoy, cuando la vida te da un revés así de fuerte, un revés en el que por un momento habías perdido toda la empresa que habías construido, ¿Cómo te repones? ¿Qué es lo que te dices? ¿Qué prácticas tienes para volverte a levantar?
Bueno, fíjate que siempre me gusta por lo menos una vez al año ir a España, por lo menos, normalmente son dos, y voy mucho a Santiago, y cuando iba veía a los peregrinos llegar y le prometí a Santiago ser el Camino, y lo prometí hacer el Camino y no lo hacía porque según estaba muy ocupado y no lo hacía, hasta que cuando me sucedió eso dije voy a hacer el Camino, voy a hacer una introspección, voy a hacer el Camino, voy a platicar conmigo mismo. Era un camino de 250 kilómetros, pero al kilómetro 100 tuve un problema en el corazón. Yo creo que me pasó porque iba con un dejo de tristeza, de desilusión, de. De algo que surgió de una inspiración que fue mi madre y de una ejecución que fue mi fe. Y entonces pues iba un poco triste y además me confrontaba a mí mismo, o sea, ¿Cómo no leíste la letra chiquita? Me culpaba a mí mismo, sí me dolía, pero internamente de algo que tú construiste en base a muchas cosas, a muchas bendiciones, pero también mucho sacrificio, fue muy doloroso y yo creo que eso fue lo que me pegó, porque unos días antes de salir al camino, yo me había hecho unos estudios, yo corro maratones y previo a los maratones, al entrenamiento, tienes que hacerte estudios, este. Antes, durante el entrenamiento y previo al maratón tienes que hacerte estudios de todo para ver que estás bastante bien, no haya sorpresas. Previo al camino yo me había hecho estudios y va bastante bien, entonces yo creo que fue un tema más emocional que un tema físico, y bueno, estuvo a punto de quitarme la vida y pues cuando yo ya iba al quirófano allá en España para que me intervinieran.
Así que. ¿Ibas a colgar los tenis?
Sí, a colgar los tenis, este. Hablé y dije internamente, Santiago, este camino yo te lo he prometido muchas veces, déjame terminarlo y lo que suceda después tú decídelo, pero déjame terminarlo, insisto, llevaba 100 kilómetros. Este ya así como estás tú, llego al quirófano Lamparotas y está un cuate así como tú. Y me ve. Dice, ¿De dónde eres? Digo, de México. Sí, ya sé. ¿De qué parte de México? De Puebla. Y bueno, pues buena suerte. Yo soy poblano, soy de Tehuacán. Y va a salir bien, no te preocupes. Y estaba riendo y te juro que salí del camino y. Digo, de la intervención. Acto seguido, yo cuando ya despierto, estoy ya en mi cama, llegó una señorita a verme en la mañana y me lleva al desayuno. Me despierta, desayune, no tengo hambre. En la madrugada había sido la intervención. Si quiero, si no, ya son España. Si quieren se lo lleva. Le va a dar hambre. Está bien, no tengo hambre. Más tarde, como a la una, la hora del almuerzo, ya llegan, me dan mis alimentos y me avientan unas hojas. Ya tenía hambre. ¿Y estas hojas, Lea? ¿Y que? Dice que termina de comer, agarra las hojas y se va. Bueno, ¿Y qué dice el doctor? Que me va a explicar. No, no hay explicación. Ahí dice cómo llegó, qué le hicimos. Ya está usted bien, váyase. Y ahí dice qué medicamentos tiene que tomar. Todo lo que pueda hacer y todo lo que no pueda hacer. Lea. ¿Está bien? Sí por las buenas termino de comer, agarro mi maletita y salgo. Le hablo a un amigo de aquí de México, doctor, que le había dado seguimiento a todo mi tema, porque le hablé y Julius, ya me mandaron A la chingada. ¿Cómo? Si, ya salí. Y si. ¿Qué vas a hacer? Digo, pues voy a seguir el camino. No, estás loco. Me faltan 150 kilómetros. Voy a. Me siento bien, no, me siento jodido. No, mejor vete, mira, agárrate un tren, llévatela tranquilo, pasea así muy relax y regresa a Madrid. Y. ¿Y cuando tenías programado tu vuelo? Regrésate, pero ya no hagas el camino. No, no lo hagas. Pues sí lo voy a hacer. ¿Estás loco? ¿Cómo crees? Dije, mira, voy a comprar el medicamento. Aquí en el hospital hay una farmacia. Ya leí todo. Dice, mándame las hojas, tómalas con el teléfono y mándamelas. Ya se las mando. Antes de irme, yo presentía que algo iba a pasar. Entonces a mi hijo más grande, Manuel, le puse todo a su nombre y todos los temas legales como estaban, porque había todavía muchos temas legales que atender. Y el segundo hijo se había ido para España pensando que iba a encontrar ya el estuche, ¿No? Pero no fue así. Nos encontramos en un hostal. ¿Traes ropa? ¿Traes tenis? ¿Nomás traigo una muda, pero qué hacemos? Vamos a seguir caminando. ¿Cómo crees, papá? Y bueno, pues seguimos el camino y me eché 150 kilómetros al día siguiente, este de tu operación. Y muy bien, o sea, pero antes que llegara Axel, hubo una autorreflexión personal. Me miré al espejo y dije, Manuel, lo que dejas de tener modifica tu status quo. Dije, no, que lo más valioso que tienes. Mis hijos. ¿Como están tus hijos? Muy bien, sigue adelante, ya olvida y deja todo en manos de tus abogados y tú sigue tu camino. Y todavía tenía. Vaya, construyes muchas cosas, no solo dependes de una sola. Los empresarios sabemos que vas ganando y vas también haciendo tus guardaditos para salir adelante. Y aunque tienes ese dejo de dolor, de tristeza o de frustración, de desencanto, pues un emprendedor no le arrebatan lo más importante, que es su creatividad, su emprendimiento. El emprendimiento, lo más valioso, lo creativo, no es material, está aquí, está en tu mente, en tu cuerpo, en tu alma, en tu fe. Y eso no me lo quitaron. Y eso fue lo que me hizo cambiar mi chip. Este. Y tu panorama cambia completamente. Ahí cambié totalmente. No es que no sea valioso, pero creo que hay algo más valioso en todo ser humano, que es ese espíritu emprendedor que todos tenemos y que por supuesto pasamos por momentos difíciles, todos de diferente manera. El libro lo escribo también para. No sólo para. Para proyectar algo, sino para decir, señores, todos vivimos momentos difíciles, complicados en la vida, pero si tenemos muy claro a dónde queremos llegar, pues por supuesto que lo podemos lograr.
Y ese espíritu emprendedor, regresas a México, dejas todo en las manos de tus abogados, tú te pones a buscar un siguiente reto. Hoy eres presidente del Club Puebla. ¿Cómo va ese círculo de ser un niño que jugaba fútbol, que los sábados jugaba a media cancha en el estadio Cuauhtémoc, a ser el presidente de la.
Institución, Bueno, y dueño, como tú bien dices, el derecho a ir a jugar a un preliminar antes del juego? Habíamos ido a jugar al estadio Cuauhtémoc teniendo seis años. Fue porque le ganamos a un equipo de. Había unos señores Trujillo que dominaban los balones, que incluso llegaron a tener récord Guinness de dominio de balón y tenían su equipito. Fueron a Tlixco, a una escuelita donde yo jugaba y le dijeron al entrenador si nos ganan, van a jugar al preliminar en tal partido para ganar. Estaba difícil, son chavos bien entrenados, pero sin embargo, pues el hambre de ir al Cuauhtémoc a jugar, ganamos, fuimos. Imagínate ver el estadio de niño te inspira y te queda grabado para siempre. Y a partir de ahí soñé con ser jugador del equipo Puebla, lo anhelé siempre, siempre fue uno de mis sueños y después se convirtió en un sueño guajiro cuando tuve que trabajar. Pero Dios te premia, o sea, la vida te premia y en el camino te encuentras. Y el llegar por primera vez al Cuauhtémoc, cuando hace seis años, este ya como presidente, como dueño, me puse a llorar porque se me cumplía un sueño de toda mi vida. Entonces, a pesar de las adversidades y de todo, estaba logrando algo. Insisto, yo le digo a todo mundo, ya me puedo morir porque ya logré un sueño importante de mi vida. Y la verdad me siento muy, muy orgulloso de de haberlo logrado y me siento hasta el momento muy feliz con todo lo que implica, porque todo tiene sus cómo, sus cuándos y sus porqués.
Y.
Es muy padre, la vida del fútbol es intensa, tal vez el espectador lo vea fácil, pero es complicado. Pero sin embargo es un reto bien bonito.
El club lo agarraste en un momento difícil, ¿No? ¿Cómo fue la primera reunión, la primera interacción que tienes con los jugadores? ¿Y qué exportas de Mr? Tennis, sobre todo en términos de cultura, que era algo que a ti te importaba mucho y que habías desarrollado muy bien en la empresa, ¿Cómo la importas al club?
Bueno, algo que me ayudó muchísimo es que estaba el profe Mesa, es un entrenador grande, con mucha experiencia, es el entrenador más ganador de títulos en México, con una vasta experiencia de todo tipo. Me acerqué con él primero a platicar. Yo le mira, yo vengo de otra industria, aunque es deportiva, pero es de tiendas, quiero que me ayudes. Y platicábamos mucho. ¿Qué quieres? Mira, pues quiero renovar el equipo, quiero que la gente vea en nosotros un equipo competitivo, que se borre una imagen que no es la adecuada para la afición, apostarle a nuevos valores y que en un futuro vayamos creando una imagen buena tanto a la afición como a los patrocinadores y todos los demás, porque había jugadores que ya no querían ir a jugar a Puebla por esa razón, por la imagen que tenía o patrocinadores que no querían patrocinar como Volkswagen y otros más. Entonces junto con él empezamos a crear esa estructura, primero la estructura deportiva, la estructura contable que no existía financiera, el área de marketing, Entonces inicialmente estábamos todos apretados en el edificio donde están mis oficinas personales, pero después ya creamos unas oficinas acordes a un equipo profesional, todo bien estructurado, con una buena organización y eso fue cambiando completamente. El cumplirles cabalmente a los muchachos y estar atentos incluso a necesidades personales de ellos ha cambiado el rumbo del equipo, la imagen del mismo ha cambiado, ha sido difícil, vuelvo a repetir y hay que seguir y seguir y seguir porque son seres humanos, entonces antes que futbolista son seres humanos y uno tiene que estar pendiente de sus necesidades como tal familiares. Hay veces que una situación difícil en la vida te afecta y por supuesto afecta tu rendimiento como jugador y eso lo tenemos que saber y entender.
Tú respetabas mucho la digamos, independencia y autoridad del entrenador y entendías que el vestidor era el espacio de los jugadores con el entrenador y tú te rehusabas a entrar, te invitaron, al final tardaste en llegar al vestidor, Cuéntame esa primera experiencia.
Pues yo siempre he sido creyente de que todos los seres humanos necesitamos intimidad, intimidad empresarial, intimidad humana también y no entraba precisamente por respetar esa intimidad. En un juego donde clasificamos justamente en Juárez, el entrenador que estaba me lo pidió y de ahí continué yendo, pero volví a salirme, no bajo no por otra cosa, sino por respetar esa intimidad de ellos, de vivir ese momento padre de los jugadores y dejarlos, ya las pláticas son pues fuera de contexto con el entrenador o incluso con los mismos jugadores o con el personal administrativo, pero yo soy creyente de la meritocracia de cada quien y de la responsabilidad que cada uno tiene en las diferentes áreas. Eso fue lo que me hizo crecer en la empresa, porque de un vendedor a otro empecé personalmente a formarnos, construimos un centro de capacitación en Atlixco donde se preparaba todo mundo en las tiendas y aquí también le dejamos a cada quien que funcione de manera armónica en la institución. Entonces respira un ambiente de respeto al trabajo, pero también de exigencia al trabajo.
En tu libro hablas de que tu mamá no podía ser cariñosa, que era una persona que te enseñó mucho, pero una persona dura. Tu papá fue un padre ausente al que le terminas pidiendo que incluso se vaya de la casa después de que muere tu mamá. ¿Cómo eres tú como papá? Tienes tres hijos y ciertamente, bueno, dos hijos, una hija, Ciertamente tus hijos no están viviendo la misma experiencia que tú viviste cuando eras niño en términos de carencia, abundancia, facilidades. ¿Cómo es la instrucción de un papá que hoy puede darle mucho a sus hijos, pero que no quiere que pierdan ese valor por el trabajo que tú adquiriste de tu mamá?
Mira, lo que yo trato de inculcarles es que ellos observen mis actos, desde luego te equivocas, todos cometemos errores, pero también que observen que para lograr un objetivo tienen que tener disciplina, tienen que tener un objetivo, tienen que tener esa visión y ejecución, por supuesto, para lograr lo que ellos se propongan. Entonces lo que yo trato de hacer es, como lo hice con mis hermanos cuando eran chiquitos, decirles no decía saquen diez, sino yo les mostraba mis calificaciones. Entonces es como véanlo y tienen ustedes la libertad de elegir hacia dónde quieren caminar, ¿No? Creo que los hechos valen más que mil palabras. Y también yo lo que les digo es aprendan también de mis errores a no cometerlos, aprendan de lo bueno, no de lo malo, porque no somos perfectos, tenemos también errores.
Manuel, en las últimas hojas de tu libro hablas de la formación de grupo MBA, que es el grupo empresarial que tienes con tus hijos y cuentas la historia de una conversación que tuviste con ellas, con ellos, en las que compartes 10 reglas de negocio. Y me gustaría entrarle a estas 10 reglas para platicar un poquito más de ellas. Y justo creo que mucho responde a algunas de las preguntas que hemos hecho durante la conversación. Primera regla es dividir las funciones dentro de la empresa de forma clara. ¿A qué te refieres con eso?
Sí, porque con eso fue lo que hice con mis hermanos cuando apenas empezaba a despegar la empresa, yo tomé la dirección general y las finanzas, este. Marcos dijo yo quiero ver las compras, Juan dijo yo quiero ver marketing y domingo dijo yo quiero estar en Recursos humanos. Entonces cada quien naturalmente fue eligiendo lo que consideraba que iba a ser de la mejor manera.
Aquí continúas diciendo cada hermano debía tener responsabilidades específicas y cumplir con ellas.
Sí.
Es correcto analizar bien al consumidor, que es algo que has repetido en varias ocasiones durante la conversación. ¿Hoy sigues pensando igual?
Sí, fíjate que lo que estoy observando ahora con esas tendencias de la inteligencia artificial es algo que justamente agudiza lo que yo digo. Imagínate que tu teléfono analiza en el. En él anotas todo, seguramente la inteligencia artificial está grabando qué compras, dónde te gusta viajar, tu estado de ánimo, cuando estás enojado, qué compras, cuando estás triste, qué compras, cuando estás alegre, qué compras, qué películas te gustan ver, qué libros te gusta leer, qué te gusta ver, a qué recurres en Google, en fin, conoce todo de ti. Es realmente creo que algo, pero potencializado a las nuevas tecnologías y creo que.
Retail es detail, pero a la millonésima.
Por allá va. Exactamente. A la millonésima potencia. Qué coche te gusta, qué color te gusta, En fin, esa es. Creo que no se está cambiando el rumbo. Es exactamente lo mismo y todas las marcas producen infusión a las necesidades de cada quien, de acuerdo a sus características, de acuerdo a sus posibilidades, de acuerdo a su región, de acuerdo a su forma de ser, a su carácter también. A lo mejor un día que amaneces contento te vistes de negro o a lo mejor de blanco y lo haces de acuerdo Y el teléfono te está grabando porque dices, le dice a tus amigos estoy encabronado o estoy feliz y me voy a ir a comer a Fulan a tal lado. Ya está grabando tu teléfono todos esos detalles y creo que lo reafirmo.
Ir siempre un paso adelante de las tendencias y las necesidades del consumidor. El éxito es un trabajo en equipo.
Totalmente. No puedes. Quien diga que solo lo logró es mentira. Yo necesité de las bendiciones de mi madre, necesité de los colaboradores que han estado con nosotros, necesité de los clientes que han confiado en nosotros y por supuesto del entorno también.
Y el mayor éxito es poder trabajar en familia.
Totalmente. Es una bendición trabajar en familia.
Para ser líder hay que ser diferente.
Sí. Hay que ser disruptivo e irreverente para ser diferente.
Hay que atreverse a lo que nadie se atreve.
Así es.
¿Qué es lo más extremo que crees que has hecho en tu carrera empresarial en el ámbito de ser disruptivo.
Pues creo que no ha sido mucho sino agregarle algo más de lo que ya existe, es decir, de lo que existe, ¿Qué más puedo ofrecer? Y ese es el lo que cambia, o sea, todos hay veces que por disciplina o por lo que nos gusta solamente nos sujetamos a lo que creemos que es lo que le va a gustar a la persona, pero podemos darle algo más y lo toma. Seguramente te ha pasado que llegas a una tienda, no ibas buscando eso, pero viste algo que te llamó a los ojos y lo tomaste por impulso. Los seres humanos a veces somos impulsivos y reaccionamos al estado de ánimo también.
Hay momentos para trabajar y momentos para disfrutar. ¿Tú trabajaste mucho?
Durísimo. Hubo la universidad, prácticamente la pasé trabajando, no me arrepiento, yo mientras me iba a vender mi ropa, mis compañeros iban al cine, a la fiesta y todo, pero bueno, pues era momento de trabajar y creo que el trabajo te da para disfrutar.
Oye, a tus hijos les inculcas el valor de disfrutar, o sea, si les dices festeja tus logros, si les dices tómate un descanso, porque al principio de la conversación es algo con lo que quiero continuar. Ahora me decías, yo lo que me importa es hablar de cómo hay subidas y bajadas, hay fracasos, hay golpes, hay tropiezos, pero antes como que los emprendedores estábamos chapados pues más duros, ¿No? Con piel más gruesa. Y me decías antes de empezar que te preocupa ver cómo hoy hay jóvenes que no aguantan y se lastiman y se cortan y se deprimen y se decías que hasta se tatúan. Pero cómo hablas de esto con tus hijos, o sea, mucha gente tiene esta mentalidad de todo debe ser trabajo y el trabajo es lo que hoy a ti te tiene aquí. Hoy tus hijos tienen una posibilidad de vivir una vida diferente y tal vez tú hoy como emprendedor si lo volvieras a hacer pues tratarías de involucrar algunos otros aspectos como el descanso y la celebración y la diversión. ¿Cómo piensas eso hoy?
Pues mira, creo que la vida debe ser un equilibrio. Ahora hay dos regalos que tenemos los seres humanos, el primero es la vida per se, pero el segundo son los talentos. Desde mi punto de vista, el secreto de la vida es descubrir el talento que todos tenemos, todos, todos tenemos ese regalo de la vida. El secreto es descubrirlo, lo más triste sería irnos sin materializar ese talento que tenemos adentro. ¿Cómo podemos descubrirlo? Intentando. ¿Hay veces que nosotros mismos nos limitamos a no hacer algo porque qué dirán? Entonces quizás ahí la explotación de tu talento que no conoces. Por ejemplo, yo odiaba ser comerciante de niño, estaba en contra de que mi madre llegara a hacer la plática para vender y me di cuenta que quitándome no me gusta y haciéndolo por obligación o por las circunstancias o por lo que quieras, me fascinó y descubrí algo maravilloso como saber interactuar con todo mundo, o sea, me abrió puertas de todos lados, relacionándome con todo mundo. Y es maravilloso el mundo del comercio, porque yo digo que el comercio arranca desde los genes. El negociar siempre está presente en tu vida. Cuando vas y le pides permiso a tu papá para que te dé chance al cine, te dice sí, pero si haces la tarea estás negociando. Cuando le pides la mano a tu Dulcinea, pues por supuesto que le estás diciendo lo mejor, lo más bonito que tienes atrás, escondes lo que no te gusta de ti, pero le vas a decir lo mejor. Estás negociando para obtener el sí. Y yo creo que cuando lleguemos al cielo también vas a negociar con San Pedro, le vas a decir lo bueno que hiciste en toda la vida, pero no le vas a enseñar lo malo que hiciste para que te dé chance entrar al cielo. Entonces la negociación está presente en todas las etapas de la vida. Muchos dicen no, no soy comerciante, no soy negociante. ¿Si eres negociante siempre o no?
Y siguiendo con esa línea de pensamiento, hay una frase que te enseñaron en algún momento que me llamó mucho la atención y quiero ver cómo piensas de esa hoy, porque dice patrimonio antes que matrimonio. El patrimonio antes que el matrimonio. A ti te dejó una novia de 7 años precisamente por no querer seguir siendo profesionista, por no querer ser contador y querer ser comerciante y optaste por el patrimonio. ¿Cómo piensas de soy?
Sí, yo creo que es una decisión clara, importante. Cuando quedé huérfano en la preparatoria, ella era mi novia y los dos habíamos proyectado ser abogados y fuimos novios toda la prepa. Cuando termina la prepa, ella y yo, yo decido ser comerciante porque ya me, ya me estaba gustando, te digo yo odiaba el comercio y ahí era mi modus vivendi, mía y de mis hermanos y me empezó a gustar, o sea, algo que decía no, algo que odiaba y que renegaba, se convirtió en un sí, porque descubrí muchas cosas, el interactuar con mucha gente, el relacionarme con las personas, me empezó a gustar mucho, cambió totalmente mi perspectiva, mi forma de pensar y entonces decidí estudiar contaduría pública y abogada. Cuando ella me dice ya vamos a casarnos, no tengo nada y le dije no quiero opacar lo que tú deseas ser, porque también no puedes obstaculizar el deseo de cada quien. Ahí fue donde aprendí lo de las fortalezas y de los talentos. Dame chance dos años, métete a un despacho y en dos años yo te construyo tu despacho para que tengas el tuyo, pero yo voy a seguir siendo comerciante, no está peleado una cosa con la otra, pero fuerza, quería que tuviéramos un despacho, entonces me estaba atando algo que yo ya no quería, sin embargo, yo no iba a impedir lo que ella anhelaba hacer y creo que es un valor importante la libertad. Entonces, aunque, aunque me dolió, pero nunca obligué a que estuviera, porque su sueño era uno y el mío ya era otro, habían cambiado los sueños de cada quien.
Y en el contexto más fundamental de la frase patrimonio antes que matrimonio, ¿Tú qué piensas? ¿Hay que ir por la lana y después vemos el amor o al revés, o se vale combinar?
Se puede combinar, yo creo, pero hay que tener las bases firmes.
Manuel, traes mucho en tu plato, ¿No? Tienes varios negocios con tus hijos, entiendo que acaban de abrir una clínica de cirugía ambulatoria, tienen tiendas, tienes. No se, siguen con el vino, obviamente. Eres presidente del Club Puebla, ¿Cuál es el proyecto que más te emociona durante los próximos 12 meses?
Pues mira, el del Puebla, porque implica muchos retos, el equipo está por cumplir 80 años y mi mayor anhelo es tener una ciudad deportiva que no la tiene actualmente, pero no dejaré de luchar porque el equipo tenga su ciudad deportiva, eso marcaría en esta historia de los 80 años algo importante y trascendente, no sólo para Puebla, sino para toda la juventud del futuro, que es algo que me llena de mucha emoción. Por supuesto, seguir emprendiendo porque es lo que más me apasiona, seguir creando y por qué no también escribir otro libro. Estoy proyectando escribir otro para las nuevas generaciones, con esas nuevas tendencias de las que te platicaba, de la inteligencia artificial y de las nuevas tendencias para comerciar, que vemos que está cambiando vertiginosamente.
Manuel, y para cerrar, si pudieras escribir un mensaje en el cielo para que millones de personas lo vieran, ¿Qué diría?
Que nunca pierdan la fe, que siempre confíen en sus talentos, en sus capacidades, que lo intenten, que se van a equivocar, que van a sufrir en el plano emocional, personal, sentimental, pero que si creen en el proyecto, no dejen de luchar por lograrlo. Con fe, por supuesto que lo van a lograr.
Manuel, ha sido increíble, digo, leer tu libro fue muy inspirador tenerte aquí, conocerte personalmente. Es alguien a quien admiro mucho y creo que todos podemos aprender mucho de tu historia. Eres un crack. Gracias por estar hoy aquí. ¿Dónde puede la gente contactarte, seguirte, saber más de ti, de lo que estás haciendo?
Mira, no tengo ni redes sociales, nada, pero bueno, vamos a crear una. Tanto me lo han pedido que yo creo que vamos a una cuenta para interactuar con todos y por supuesto darles consejos desde lo que a mí me marcó la vida. Pero un consejo deben tomarlo como tal, consejos, pero la última decisión está en cada ser humano.
¿Algo que quieras agregar?
Pues muchas gracias y gracias a Dios. Y yo siempre agradeceré a mi madre las bendiciones que me ha dado y a ti por esta oportunidad de platicar con todo tu auditorio. Estoy a tus órdenes, siempre soy tu amigo y por favor no pierda nunca, nunca la fe.
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