Marcela Escalera, a psychologist, talks with Oso Trava about why kids need to experience frustration and loss. Overprotection from parents fuels anxiety and eating disorders. Technology algorithms target vulnerable children, and adults must control exposure and rebuild trust.
No se trata, Oso, de hacer hijos felices. No es así.
Híjole.
Nuestros hijos necesitan llorar, necesitan frustrarse, necesitan perder. Créeme que conozco muchísimos métodos de crianza y ninguno tiene más límites que este. Evitándoles el dolor, hoy tenemos una incidencia de niños ansiosos, deprimidos, con problemas de conducta alimentaria. Tenemos tantos problemas porque hemos evitado que vivan su vulnerabilidad.
¿Qué pasa? Si el que tiene que cambiar no es el niño, sino el adulto. Llevabas 30 años siendo psicóloga atendiendo a niños con necesidades de algún tipo especiales, déficit de atención, procesamientos sensoriales, y dices que llega un momento después de 30 años en el que te das cuenta que te cae un veinte.
No todo lo que es normal es natural. ¿Qué necesitaban ellos para convertirse en lo que estaban llamados a ser, para florecer? Era mi parte de la ecuación que no tenía. Y te voy a decir cuál es la primera parte. El algoritmo los tiene leídos completamente. Son el ser más vulnerable hacia el cual está yendo la tecnología. Somos los adultos los que lo tenemos que regular. No compite con nosotros, Oso, compite con su necesidad de conexión. Hay papás que no han visto a sus hijos a los ojos hace semanas y hay papás o mamás que tienen un vínculo muy lastimado en la adolescencia y que si hoy tratan de voltear a ver ese hijo van a encontrar así las espinas.
Para unos papás así da resultados, para otros No tienes un hijo de 13, 14, 15 años que te das cuenta del cual ya no tienes el corazón. ¿Cómo se recupera?