Mauricio Martínez - Resiliencia, Depresión y Dejar que tu Estrella Brille #028.

Transcripción de una entrevista en español (Cracks Podcast) entre Oso Trava y el actor/cantante mexicano Mauricio Martínez. Mauricio relata su experiencia como sobreviviente de cáncer (cuatro recurrencias), su lucha con depresión y ansiedad, su carrera en Broadway y cómo la resiliencia, la espiritualidad y el apoyo cercano le han ayudado a reconstruir su vida. El tono es personal, confesional y orientado a compartir lecciones prácticas sobre salud mental y carrera artística.
Chapters
Yo ya estaba deprimido y no me había dado cuenta, pero lo tapaba, lo tapaba con todas las exigencias que yo me puse. Pues me cambio de país, no importa. Me cambio de relación, no importa. Mi divorcio, no importa. Pum. Me da cáncer una vez, no importa. Cáncer dos veces, no importa. Cáncer tres veces, no importa. Todo no importa, no importa. Yo soy de acero, yo puedo, yo soy fuerte. Pues de repente ese pobre niño, pues está chillando adentro diciéndote ponme atención.
Hola y bienvenidos a un nuevo episodio de Cracks Podcast. Yo soy Oso Traba y entrevisto a las mentes más brillantes para dejarte algo único y práctico que puedas usar en tu vida diaria. Hoy tengo como invitado a Mauricio Martínez. Mauricio es un actor, cantante, bailarín y escritor mexicano que está verdaderamente haciendo olas en el circuito teatral de la ciudad de Nueva York, en donde ya estelarizó el musical On Your Feet, basado en la vida del cubano Emilio Estefan. En la televisión da vida a Marcos Gutiérrez en la serie El Vato, la primer serie original de NBC, universo que lo hizo acreedor a un Emmy internacional y que ya está disponible en Netflix en todo el mundo. Mauricio, escúchenlo bien, es sobreviviente de cáncer cuatro veces y me platica cómo cada recurrencia lo ha llevado primero a las profundidades de la depresión, pero después a valorar y disfrutar cada minuto de su vida. Así que sin más preámbulo, espero que disfruten mi entrevista con Mauricio Martínez. Pues bienvenido, Mau. Gracias por aceptar mi invitación.
Muchas gracias, querido. Estamos literal en un bar en Columbus Circle en Nueva York, tomando vino rosado. Vino rosado porque el calor está fuerte. Ya ni sé a cuánto está el clima. Yo tampoco me estoy convirtiendo en de Celsius a Fahrenheit y me pierdo de repente, pero salud. Salud.
Mau, te he oído decir una frase que me sonó muy interesante y quería que me la explicaras. Deja que tu fe sea mayor a tus miedos. ¿De dónde sale eso y qué significa para ti?
Uy, sale de toda la resiliencia que he tenido que aprender en esta vida. Soy un sobreviviente de cáncer, no una, ni dos, ni tres, sino cuatro veces a mis 41 años. Soy un migrante mexicano viviendo en Estados Unidos en la época de Trump, que cualquier mexicano sabe lo que significa eso en estos momentos. Soy un hombre abiertamente gay que he tenido que defender mis convicciones, mis creencias, mis preferencias, mi estilo de vida, mi privacidad ante la prensa, ante el público, ante mi familia, ante mis amigos, con las redes sociales. Y me he tenido que enfrentar a mis propios demonios también en mi propia vida. A depresión, ansiedad por el cáncer, antes del cáncer. Me he casado, me divorcié, viví todo eso, me he mudado 27 veces en mi vida, he vivido en tantos lugares, Londres, Nueva York, muchas veces, Los Ángeles, la Ciudad de México, Monterrey. Y todo eso me ha convertido en un hombre que cree mucho en su fe. Y para mí la fe no es Dios, ni la religión. Soy creyente, soy mexicano, me crié católico, pero no voy a misa. Pues yo creo que lo que la religión católica dice de personas como yo, pues sí, ahí siempre le digo a mi mamá que es súper católica, pero le digo pues mami, pues para la iglesia católica yo imagínate un gay divorciado, pues me voy a morir podrido en el infierno. Y se ataca de la risa. Pero soy espiritual. Me encanta la imagen de la Virgen de Guadalupe porque me recuerda a mi madre, me recuerda a México, me recuerda a mi infancia, me recuerda a la Basílica, que para mí es muy México. Y creo en eso, me tengo fe a mí mismo, le tengo fe a muy poca gente realmente fe de creerles. Creo en Dios. Sí, tengo fe en Dios, le tengo fe a la vida, le tengo fe a Nueva York, le tengo fe a mi carrera, le tengo fe a mi talento y le tengo fe a mi resiliencia sobre todo.
¿Y a qué le tienes miedo?
Le tenía antes miedo a la muerte, mucho, pero hasta que la vi cerquita ya la entendí, la comprendí y ya somos amigos.
Quiero. Quiero entrar un poquito a eso. Creo que poca gente ha tenido esa experiencia de enfrentarse tan cercanamente a la muerte.
Tú la has tenido muy cerca.
Muy cerca y cuatro veces, ¿No?
Cuatro veces por el cáncer. Más todas las veces, que luego con la depresión si no me atendía.
Es un tema que quiero tocar porque ha sido muy vocal sobre la depresión y quiero entrar un poquito eso. Sí, pero hablando del cáncer, que es tal vez lo más tangible en términos de verla cerquita.
Si te dice la palabra y equivale luego, luego a muerte, me voy a morir.
¿Entonces tú cómo has vivido eso? ¿Qué has aprendido de esta recurrencia? Cuatro veces, tal vez hay gente que tiene cáncer y entra en remisión y espera que es la última vez que le den. Sí, cuatro veces.
Cuatro veces. La primera estaba. Las primeras dos yo estaba acompañado de quien ahora es mi ex esposo, que hoy es de mis mejores amigos. Emilio lo adoro y si no lo hubiera tenido a él, yo no estaría hoy aquí o no estaría de la misma manera, porque él se acordó de todo. A mí el doctor, para mí, ¿Te acuerdas de Charlie Brown, de la maestra, cuando? Que como que hablaba con un ruido después de oír la palabra cáncer, a mí todo se fue a cámara lenta, yo ya no oía lo que. Lo que decía el doctor, eran ruidos para mí. Y Emilio se acordó de todo, se acordó de la gravedad, de qué tamaño eran los tumores en ese momento. Y esa primera vez me informé mucho, me eduqué mucho del tema. Era la primera vez que me pasaba a mí, pero ya le había pasado a mi padre y murió de cáncer de próstata.
Tu cáncer es de vejiga.
De vejiga, sí. El cáncer que he tenido cuatro veces y lo pasé fue fuerte, pero a la vez fui muy cobijado de mucho amor en esa época con mi madre, con mi mejor amiga Fernanda Castillo, a quien adoro, que es mi hermana, también actriz, pero más que nada es hermana para mí. Mi mamá que se fue a México, dejó Monterrey por como cinco meses y se mudó con nosotros, conmigo y con Emilio. Y Emilio que fue un hombre que me cuidó, me protegió y me ayudaron muchísimo ellos tres. Yo les decía mi Mac Trío y eran mi Mac Trío y el equipo que me salvó la segunda vez fueron tres años después. La primera fue en el 2010, la segunda fue en el 2013 y fue un pequeñito tumor que me encontraron y yo me iba a ir a Mérida a filmar una película. Me fui, de hecho me hicieron mi revisión y los resultados se los dieron a Emilio mientras yo filmaba la película. Y me habló y me dijo flaco, así me dice hasta la fecha, lo cual agradeceré siempre. Me flaco, pues sí fue un tumor y si fue maligno. Entonces hay que empezar a contar desde cero otra vez, que eso es lo que más me pega emocionalmente. Es como ir corriendo un maratón, que te regresen y que te regresen con el cansancio que ya tienes del maratón, o sea que ya llevas 45 minutos corriendo y de repente vuelve a empezar y ahora sí con la misma energía, con la misma. Pues es un madrazo emocional, literal. Y eso pasó la segunda. Pero el trabajo, estar ocupado, estaba grabando un disco, estaba filmando una película, estaba planeando una boda, me iba a casar, estaba enamorado, estaba acompañado, vivía en México, tenía una vida muy estable. Entonces todo eso ayudó a que la segunda aparición del cáncer, o sea, la primera recurrencia fuera noble realmente. Me quitaron el tumor, me empezaron a dar quimioterapia otra vez, ya me habían dado radioterapia, todo. Y ya me acostumbré. Te acostumbras a vivir con eso. La tercera vez ya me había divorciado, lo viví por primera vez sin pareja en México, viviendo solo, me dieron ataques de pánico, entré en una depresión fuerte y ya conocí un poquito, un lado más solitario del cáncer y me las arreglé solito. Pero salí y tenía una base, estaba en México, en mi idioma, en mi tierra, con mi gente. La cuarta vez, pues yo ya, según yo, ya no me iba a dar, ¿No? Yo dije, pues ya la tercera es la vencida. Me habían leído mi carta astral y me dijeron que ya no. Estúpidamente, pues creí que este tipo que me había leído la carta astral, pues ya me había Mínimo fuiste a que.
Te regresaran tu lana.
Pues no, fíjate, ya ni me acuerdo cuánto le pagué. Pero me recomendó. Hay unas piedras que creo que hasta la fecha, unas de estas que traigo aquí puestas, me alinean, según él, para las envidias o no sé qué rollos, pero bueno, a mí me gustan cómo se ven, por eso las traigo. Pero la cuarta vez fue la más fuerte para mí, porque yo estaba protagonizando el musical que hice acá en Broadway con Emilio Estefan, haciendo la de Emilio Estefan, esposo de Gloria. Después de un año de estar haciendo el musical, de gira por todo Estados Unidos con éxito, con dinero en mi cuenta, en un proceso migratorio para tener mi residencia contento, saliendo con alguien norteamericano, empezando una relación, haciendo nuevos amigos, la vida increíble, nominado para el Emmy por El Vato, la serie que hice para NBC, que está en Netflix, todo iba increíble. De repente, un 10 de julio del año pasado, o sea, hace un año, pues voy al baño y haz de cuenta que abro una botella de vino tinto, que es como, te das cuenta, sangras al orinar. Y pues entré en pánico y si, me encontraron cuatro tumores. Y me acababan de hacer en México una revisión tres meses antes y estaba limpio, entonces en tres meses mi cuerpo manifestó o produjo cuatro tumores. Estaba de gira, no tenía un departamento ya ni en México, mi mamá, mi familia están en Monterrey, mi pareja estaba en Nueva York, pero pues la relación era nueva, yo no tenía ya departamento de Nueva York porque estaba de gira, todavía me faltaban ocho o nueve meses de gira, una gira en la que ya se acababan las. La manera en la que funcionan las giras de Broadway es que al principio hace las ciudades grandes como Miami, Los Ángeles, San Francisco y son paradas de dos, tres semanas y la segunda mitad ya se vuelve más complicada porque son ciudades de una semana, entonces cada lunes estás en aeropuertos o estás en autobuses y estás empacando y desempacando, entonces imagínate lo que eso se vuelve en tu mente, en tus emociones. Nuevos hoteles, nuevos lugares, el cambio de horario, el cansancio, lava tu ropa, ve al súper, es un nuevo hotel y nuevo doctor, quién me va a poner la quimio, o sea, fue todo un rollo en un país que no es el mío, aunque domine el inglés perfecto desde pequeño, pero no es mi país, no es México, mi doctor está en México, conoce a doctores, cómo funciona lo del seguro de gastos médicos acá, todo un rollo que fue, como dicen acá, overwhelming, fue demasiado, demasiada información en muy poco tiempo. Y además no te bajes del tour, sigue dando funciones, sigue cantando, bailando y actuando.
Sí que hace poco escuchaba un TED Talk de una persona que batalló cáncer a sus 22 años por 4 o 5 años.
Urge hacer un TED Talk, por cierto.
Estoy seguro que tendría muchísimo éxito, pero esta niña dice que lo difícil no era, no fue vencer al cáncer, sino cuando lo venció. Cinco años después de haber pasado toda su vida alrededor del cáncer, de vivir en hospitales, de tener amigos en el hospital, de ver amigos morir, cuando le dijeron que no tenía cárcel, ahora tenía que inventarse una vida, ya no tenía esta vida de enfermedad o esta meta de curarse. No, tú como que veo que has vivido esa vida paralela.
Paralela, sí, he tenido que aprender a manejar. Creo que en mi vida siempre se ha manifestado mucho los pares, por eso funciono mejor en pareja. En mi casa somos dos niños y dos niñas, siempre dormí en la habitación con mi hermano y eran siempre dos niños, dos niñas. Yo soy géminis, siempre era voy a ser cantante y actor, siempre estoy haciendo una novela, pero también grabando disco o haciendo teatro, pero haciendo una película siempre estoy en dos. Luego dicen los géminis son bipolares. Le dije, no, yo no soy bipolar, pero siempre hago dos cosas. Nunca he tenido dos relaciones, eso sí, pero me acostumbré a una. No doble vida, pero sí, como bien dices, una vida paralela a vivir con el cáncer, pero a no detener mi vida por el cáncer.
¿Y cómo ha cambiado tu manera de vivir la vida teniendo estos encuentros cercanos con la muerte? Como te decía, creo que hay mucha gente que piensa en me voy a morir y ahí se acaba mi vida. Pero una vez que lo ves cerca, se habla mucho de estas transformaciones, de cómo deja de ser algo tan místico y se vuelve algo real. Que el memento mori. No, o sea, puedes morir en cualquier momento, pero tú lo estás viendo cada tres años, cada dos años.
Si, te acostumbras. Te acostumbras a las visitas al doctor, te acostumbras a que todo tu sistema se vuelve un poco rebelde cuando se acerca la fecha de revisión. Empiezas a pelearte con tu pareja o con tu mamá, o empiezas a mentar madres, o empiezas a quejarte de todo. Empiezan tus emociones como a defenderse. ¿Por qué? Te explico. El cáncer de vejiga, en mi caso, todo ha sido localizado, tanto las quimioterapias, las inmunoterapias y las radioterapias. Pero eso quiere decir que todo ha sido dirigido directamente a la vejiga. Lo cual significa que para entrar a la vejiga a mí no me abren con un cuchillo ni con. No, realmente tiene. Tienen que entrar por mi órgano reproductorio, o sea, por mi pene, a través de la uretra, directo a la vejiga. Es como si te metieran una. Es una sonda literal. Pero me han metido cámaras, me han metido realmente sondas. El otro día estaba contando, y tuve sonda hace dos semanas, después de mi revisión, que me encontraron unas piedritas que se formaron como consecuencia de toda la quimioterapia que he tenido a lo largo de nueve años. Me tuvieron que quitar todas esas piedritas y como sangras al orinar y hay pellejos, y ahora sí que los restos de lo que matan o de lo que queman o cortan, tienes que tener sonda un par de días. He tenido 47 veces sonda en nueve años y medio. Entonces es lo que la gente de de repente no le cae el 20 de lo que es ser paciente, específicamente el cáncer de vejiga, que te ven perfecto, me ven que voy al gimnasio, me ven que estoy en forma, me ven en Broadway o en una serie o en una alfombra roja o lo que subo en las redes sociales, que de repente estoy contento o estoy en el cine o en el teatro, pero no se dan cuenta que yo cada 20 minutos tengo que ir a hacer pipí, si tomo mucho líquido porque mi vejiga pues ya no aguanta mucho por todo lo que ha pasado, que no puedo tomar mucho alcohol, que yo no puedo fumar, nunca he fumado gracias a.
Dios.
Pero que mi vida realmente sí ha cambiado, como es la vejiga, es a través de la uretra, pues es el pene así, entonces tu vida sexual cambia también, todo eso se ve afectado y eso te pega emocionalmente. Gracias a Dios yo tengo un equipo de soporte muy fuerte, terapeuta, life coach, psiquiatra, mi madre, mis hermanos, mis amigos, yo mismo, mi trabajo también, mi trabajo es sacar emociones, convertirme en alguien que no soy, en un personaje, o cuando soy yo y doy conciertos, pues es realmente llorar, es sacar del alma, sacar del corazón todo lo que traigo adentro y por eso nunca lo dejo de hacer. Cada vez me vuelvo creo más sensible, cada vez como que conecto, cada vez que regresa el cáncer me vuelvo más sensible, me vuelvo más consciente. Y ahorita me ha afectado a tal manera y toqué tan fondo el año pasado con una depresión muy fuerte, que ahora que estoy resurgiendo a mis 41 años, lo veo yo como la analogía de la historia del águila, que dicen que al cumplir 40 años el águila tiene que desplumarse, quitarse también sus garras para volver a nacer, es una de dos, o eso, que es un proceso muy doloroso, que el águila solita se hace todo eso, o morirse, dejarse morir. Eso me pasó creo a mí el año pasado tuve de dos o vivo o muero, ¿Qué quiero hacer? Y además el cáncer siempre viene a probarme en los momentos que menos me lo espero y en los que estoy mejor, económicamente, anímicamente, profesionalmente, siempre viene como un madrazo así a sacudirme todo y es como diríamos en México, un ubicatex que me hace siempre reflexionar de a ver ¿Qué estoy haciendo? ¿Estoy tomando las decisiones correctas? ¿Estoy con la persona correcta, estoy en el lugar correcto, ¿Sí o no? Y hacer una introspección, pero una introspección verdadera, ¿No? Y esta vez, esta cuarta vez, se me despertó ahí un chip que me empecé a volver como medio escritor. No paro de escribir.
Y este tema de reevaluar cómo vives tu vida cada vez que has caído en reincidencia del cáncer, o sea, ¿Es algo que te ha cambiado la manera fundamental en la que piensas de tus relaciones, de tus objetivos, en lo que dedicas tu energía?
Sí.
¿Cómo se vive eso? Cuando. ¿Cómo se Vive la realidad de no sólo haber leído, ni que te platiquen, ni que te cuenten que literal, hoy podría ser Tu último día? ¿Cómo se vive saberlo?
Es muy fuerte. Te sacude todo, lloras mucho, pasas por todas las etapas del duelo. Si has leído esos libros de las siete etapas, o los seis escalones, o no sé cómo le llamen. Si, hay enojo, hay negación, luego hay aceptación, hay resignación. Mentas madres. A veces en escena, a veces no en escena. Yo que soy actor, tengo esa gran ventaja, ¿No?
Apalancar la emoción.
Sí, Y cañón. Y me voy como el Borras, así con todo. Yo soy muy intenso, vengo de una familia muy intensa, soy hijo de una madre muy perfeccionista, que además es pintora y que es apasionada. Y tengo hermanos que también son igual que yo, muy intensos en lo que creen, a quienes aman. Siempre se van como el Borras a todo. Y yo soy igual, yo lo enfoco siempre en mi carrera, en mi talento, en mis relaciones. Ahora en lo que estoy escribiendo, o a veces en la moda, o a veces en mi vida como tal, o decorando mi casa, o en la espiritualidad, pero casi siempre en mi trabajo, en los proyectos que estoy haciendo. Pero el estar tan cerca de la muerte varias veces, pues te vuelve un ser como un extraterrestre, porque la gente a veces no te entiende. Y ahora que estoy viviendo en este país y en esta ciudad en particular.
Que es lo que hablábamos, ahora sí.
Que no sería lo mismo vivir en Texas o vivir en, no sé, Idaho, o vivir en Arkansas, que vivir en Manhattan, en Nueva York, en donde es una ciudad de gente que siempre está deprisa, que tiene mil cosas que hacer, que están pensando en el negocio, en el hustle, como ellos le dicen, que es la lucha, pero una lucha eterna e interminable. Y es muy cansado, por eso en el verano se van, se largan de aquí, se van a los Hamptons o se van a Europa, son sanguinarios y.
La gente aquí, justo lo platicaba con un amigo que lleva un francés lleva viviendo aquí en Nueva York 14 años y se va en noviembre, se regresa a Francia después de 14 años y me dice es que. Y una vez que te vas de esta ciudad, tú eres creo que de las pocas personas que me dices que.
Has vivido tres veces, varias veces, tres.
Normalmente te vas de esta ciudad para.
Nunca, para nunca regresar. Yo regreso por el tema Broadway, porque aquí es el único lugar, digo no he ido a Londres, he ido pero no he trabajado en Londres. ¿Pero dónde está la perfección en lo que yo hago? ¿Dónde está la crème de la crème? En el teatro, no solo musical, pero en el teatro, o sea, aquí me codeo con los mejores escritores, con los mejores directores, con los mejores cineastas, con los mejores bailarines, con los mejores coreógrafos, con los mejores diseñadores de escenario, o sea, aquí voy a los Tonys, aquí voy en el metro, te topas con Robert De Niro en el Central Park, vas corriendo y está Naomi Watts o de repente vas caminando y ves a Antonio Banderas o a Javier Bardem o estás en una cena y volteas y estás al Maháyako, luego ves a Thalía y estás grabando una canción y de repente en el mismo estudio está Tony Bennett y Lady Gaga y dices I way Nueva York es Nueva York es la capital del mundo.
Que quería platicar un poco de eso, o sea justo le pegaste al clavo de lo que quería tocar. Estás en la cúpula de la industria del teatro en el mundo, o sea, ser actor de Broadway, ser estelar en Broadway pues no cualquiera, no cualquiera, Tú eres el quinto mexicano en lograrlo.
El quinto mexicano, el primero si no me equivoco fue Claudio Bruce, después Manolo Fábregas, Don Manolo Fábregas, que en paz descanse, el señor teatro, después fue mi amiga Bianca Marroquín que lleva creo que ya como 15 años haciendo Chicago va y viene, va y viene, va y viene. El cuarto fue Jaime Camil en Chicago también y les llevé mariachi cuando dieron función juntos porque los dos son amigos míos por diferentes razones, pero les prometí que si lograban eso yo les iba a llevar mariachi y aquí yo estaba haciendo una obra off Broadway hace tres años, les llevé Mariachi y el quinto fui yo, el quinto mexicano en protagonizar un musical en Broadway. Pero un mexicano que fue exportado, o sea, un mexicano que vivió y creció en México y después cruzó las fronteras para protagonizar. Porque hay otra mexicana llamada Sara Ramírez que hasta se ganó un Tony, pero ella nació creo que en Mazatlán, pero se vino muy chiquita. EEUU.
Es americana.
Es americana, pero si nació en México y se ganó un Tony. Creo que ella es la única mexicana que tiene un Tony y es la que sale en Grey's Anatomy de la doctora que es gay latina. Sara Ramírez es una gran actriz y una gran cantante también, pero a ella yo también la cuento. Entonces yo creo que somos seis.
¿Cuál crees que ha sido o que fue la clave para que lograras ese salto de México a Broadway?
Y así se llama mi show, de México to Broadway. Creo que fue no quitar el dedo del renglón, porque yo fui muy terco cuando me fui de Nueva York aquí con el corazón roto porque se me acabó la visa, me vine a estudiar en el 1998, vine a audicionar en el 97, acababa de estrenar Chicago y El Rey León, me acuerdo, y me vine a estudiar 98, 99 y 2000, y aquí viví esos tres años, era otro Nueva York muy diferente al que es ahora. Y me fui porque se me acabó la visa, pero juré regresar. Pasan los años, yo empiezo mi carrera, hago Operación Triunfo, empiezo a hacer novelas, empiezo a hacer teatro y demás. Y en el 2004 mi amigo Jaime Camilo me recomienda para ser su suplente en un musical que se llamaba Mambo Kings, basada en la película de Antonio Banderas. Hago la audición, me quedo como el suplente de Jaime, me voy a mudar acá, la obra la están haciendo en San Francisco, no le va bien con las críticas, pierden muchísimo dinero y cierra y nunca llega Broadway, Entonces no se me cumple mi sueño de llegar a Broadway como suplente y ya sigo con mi vida. Pasa el tiempo y en el 2011, después de mi primer episodio con cáncer, me entero que van a ser Evita, que es uno de mis musicales favoritos y que Ricky Martin va a ser el Che. Y yo conozco a la directora musical y le mando un email, literal un email que decía Ricky Martin necesita un alternante, ¿No? ¿Y me contesta luego, luego y me sí, pero tienes visa? Le dije, pues de turista. Pero si me quedo, pues tenemos un año para que me la den, no pasa nada. Yo así soy, siempre muy aventado. Y me vine, audicioné, me quedo hasta el mero final. Y nos quedamos entre el que se quedó, que es un actor norteamericano, y yo. Y literal, la razón por la que no me quedé fue porque yo no tenía permiso para trabajar. Y ahí aprendí una gran lección y dije, no vuelvo a audicionar para Broadway sin tener permiso para trabajar. Pasa el tiempo y estoy haciendo yo un musical acá que se llama Children of Salt Off Broadway, en un festival que se llama el New York Musical Festival, hace tres veranos, en el verano de 2016. Y el director de casting de Onyour Feed me ve y me habla, me escribe, se mete a mi página de Internet y me escribe y me Oye, hay un musical de la vida de Gloria y Emilio, Estefany, yo ni sabía que existía, se llama On Your Feet y tú estás perfecto para ser Emilio. ¿Te interesaría audicionar? Dije, pues claro. Y empiezo, bendita época en la que vivimos de YouTube y de todo esto. Y me meto a ver los videos y veo a la que ahora es mi amiga Ana Villafañe, la actriz que hace a Gloria. Y digo, wow, esto es la vida de Gloria y Emilio. Creo que es muy importante ahorita con el sueño americano, vienen de Cuba todas las canciones de Gloria y de Emilio que son importantísimas, que son pegajosas. Y digo, pues venga, va. Y vengo y audiciono. Y así es como conozco a Emilio, como conozco a Gloria, me ofrezco muy amigos. Y sí, nos hemos vuelto muy amigos, nos hemos vuelto más que amigos, como una familia. Son muy amorosos, son dos personas lo que tienen de grande y de talentosos, tienen también de humildes, de sencillos, de generosos, no se olvidan de dónde vienen, son muy nobles. Y a mí me han apoyado mucho, me han tendido la mano, me han cobijado, he sido huésped en su casa en Miami, estamos trabajando en proyectos juntos. Los quiero muchísimo realmente. Acabo de estar en su hotel cortando el listón con ellos en la renovación de su hotel allí en Miami, hace literal un mes.
¿Cómo fue el día que saliste al escenario por primera vez como protagónico en Broadway?
De Broadway. Híjole, muy emotivo acá estaba mi mamá, vino de Monterrey, estaba mi hermana que vive en España, que voló desde España para estar conmigo, estaba mi manager en ese entonces americano, estaba gente de mi equipo, de mi management de México y gente de acá, amigos compositores con los que trabajado, actores. Me sorprendieron amigos que habían estudiado conmigo acá en Nueva York, que se enteraron por Facebook o por Twitter o algo que yo estaba dando función ese día y compraron su boleto y me estaban esperando. Pues fue mágico. Imagínate, ¿No? Además fue muy. Me pasó algo muy especial. Fue el 11 de julio del 2017 y un día antes yo estaba en el departamento en el que me pusieron a vivir, que estaba en la calle 57 entre la 10 y la 9 avenida. Y era, no sé, las 11, 12 de la noche, un día antes de mi estreno. Y estaba viendo, ya ves que las redes sociales, sobre todo Facebook, te salen recuerdos de que posteaste hace un año o hace dos. Y me salió una foto de mi papá que ya llevaba en ese entonces. Si, ahorita lleva 18 años de muerto, tenía 16 años de muerte o 15. Una foto de él en Time Square, pero el Times Square del 97, cuando vine a audicionar para la escuela que él me trajo. Y me acuerdo perfecto que le dije, le tomé la foto y le dije un día, papá, vas a venir a verme acá y voy a ser protagonista de un musical de Broadway. Y me sí, mijo, se te va a hacer, vas a ver y yo te voy a estar viendo. Pues que iba a saber yo que literal cuatro o cinco años después mi papá ya va a estar muerto por cáncer y que la vida me iba a llevar por el camino que me llevó. Pero de repente veo la foto y digo, esa foto la traigo yo en un libro que me traje. Y voy a mi maleta, saco el libro, lo abro y está la foto impresa. Volteo la foto y dice 10 de julio de 1997, exactamente 20 años. El mismo día de haber tomado la foto. Ese día, al día siguiente yo hacía mi debut de Broadway. Y yo le había dicho a mi papá, hacía 20 años voy a ser protagonista de Broadway. Y pongo la foto en un marco y me voy a dormir. Ventana cerrada, aire acondicionado puesto. Y de repente oigo así como un golpe, así, fuerza. Qué raro. Prendo la luz. ¿Quién está ahí? Nadie, vivía solo. La ventana está cerrada. Qué raro. Apago la luz, me vuelvo a querer intentar dormir. Como a los 5 minutos pa otra vez un golpe y dije esto está muy raro. Y prende la luz y volteo a ver a la cómoda y estaba el marco donde había puesto la foto de mi papá caído. Y dije qué raro, se cayó. Lo volví a parar y ya lo acomodé y dije ya, apago la luz, me empiezo a quedar dormido. ¿Pasan unos que? Cinco o seis minutos y otra vez y prendo la luz y volteo a ver el marco y otra vez se había caído. Yo no sé si creo o no, porque nunca, ni siquiera indagado ni nada en espíritus, en la reencarnación, en todo ese rollo, ni me quiero meter en eso a menos que me ofrezcan un personaje, película, una obra que hable de eso, si no me da como, no flojera, pero no es algo que me apasione. Pero sí creo que mi papá me estaba tratando de comunicar algo o de decir algo. Y escribí algo y lo posteé creo que en Instagram. Y esta función se la dedico a mi papá porque hace 20 años le dije, literal el 10 de julio del 97 le un día voy a protagonizar un musical. Y 20 años después, literal, el mismo día yo estaba protagonizando y esa foto se caía y se caía y se caía y no había razón por la cual se pudiera caer. Entonces creo que sí se estaba comunicando mi papá de alguna manera y lo sentí muy presente, muy presente. Ese estreno ahí estuvo conmigo. Yo soy muy perfeccionista, soy muy machetero, soy muy clavado. ¿Entonces estaba muy clavado yo en decir las líneas correctas, en hacer el acento cubano, porque además hablar en inglés, yo soy de Monterrey, de una escuela bilingüe, entonces toda mi vida perfeccioné el inglés para gringo, pero pues Emilio Estefan He talks like this, you know what I'm talking about?
Te aventaste mucho Tony Montana.
Y el mismo Emilio le hablaba por teléfono y le decía él y yo hablamos en español. ¿Me dice hola buen mozo, pero como tú está? Y le digo no, no, no, speak to me in English. Y me empieza a hablar en inglés, no todos los días, pero si cada tercer día le hablaba y le decía mínimo cinco minutos tengo que hablar contigo. Y le hice que me grabara un monólogo muy importante en el cual él habla de lo que es ser un migrante, de lo que es ser cubano viviendo acá. Y es un monólogo que escribió Alex Dináris, que escribió el guión de Birdman con González Iñárritu y se ganó el Oscar por ese guión. Entonces realmente el libreto de On Your Feet es pues es top, es realmente un gran libreto y ese monólogo es impresionante. Y al final se señala la cara y dice This is what an American looks like. Esto es lo que un americano es. Y lo grabé a él y a otros amigos que son cubanos también y eso fue lo que me ayudó a tener el acento. Pero esa noche sí la recuerdo como que pasó muy rápido y a la vez en cámara lenta. Y se quedaron muy impresionados acá la compañía, los de prensa, los de redes sociales, los productores, porque yo llegué pues con mis banderas de México, con mi familia, con manager acá, mi manager de acá, mi hermana, mi hermano, mi prima, mi tío, mi todo que me han visto en novelas en Univisión o en Telemundo o en Televisa. Entonces afuera pues firmaba los autógrafos de los Playbills, que acá es como una tradición muy común. Y había cámaras, había prensa, me estaban entrevistando. Entonces decían, ¿Este güey quién es? ¿Ya llegó Ricky Martin o algo? Y les dije no, pues hago televisión en español. Y eso pues quieras o no te da cierta notoriedad y le llamas la atención a los medios, que a veces es algo bueno y a veces pues.
¿Y crees que tu carrera se va a seguir por papeles medio latinones o no?
Quisiera encasillarme. De hecho ahorita, hoy firmé el contrato de algo que no puedo decir todavía pero que no tiene absolutamente nada que ver con latino. Y eso me encanta, poder hablar inglés sin acento y poder cantar, porque es un musical, temas icónicos de Broadway, pero hacerlos neutral con inglés propio propio, pues es algo que me emociona mucho porque no me van a ver como alguien latino, van a ver mi nombre latino, pero van a ver que domino el inglés y que puedo hacer otras cosas. A mí me gustaría. Además yo no soy un latino moreno que tiene ojos claros, digo que tiene ojos oscuros, tengo ojo verde. A veces me cuesta trabajo. El otro día estaba platicando con mi manager y me dijo no te quedaste en esta serie, en una serie no eres suficientemente latino porque no te ves lo suficientemente latino y le dije soy mexicano e hijo de español, no puedo ser más latino. Pero pues ellos, aunque estamos en el 2019, creen que ser latino, algunos, no todos, pero creen que ser latino nada más es ser moreno, muy moreno. ¿Y si el chavo que se quedó en mi lugar, o no en mi lugar, en el personaje para el que yo audicioné, pues es muy, muy, muy moreno, muy guapo, pero si el típico latín lover que ellos tienen en su mente y de repente digo pues híjole, si vieran El Vato, la serie que hago, estoy yo que soy güerito, está Cristina Rodlo que tiene ojos azules y es blanca, blanca, blanca y está el Daza que de entrada es pelirrojo y tiene pecas y es blanco, entonces no, pues no van a creer que somos latinos, pero es muy interesante, ese es completamente otro tema, pero también es muy.
Interesante vivir cómo se ve la vida de un actor de Broadway, su día a día, o sea, cómo se prepara, cómo es un día normal en el que va a tener una, dos presentaciones?
Depende, si son dos presentaciones, tienes que cuidar un poco más tu voz y.
Tu energía desde que despiertas. Vamos a hablar. ¿Cómo se ve tu mañana?
Si estoy en temporada, yo me vuelvo como un militar o como un monje. Soy muy disciplinado, trato de no hablar mucho para cuidar la voz porque pues dar ocho funciones a la semana y también depende de qué proyecto, no es lo mismo estar haciendo On Your Feet o Mentiras que estar haciendo Jesucristo Superestrella o La Bella y la Bestia o El Fantasma de la Ópera que son mucho más demandantes vocalmente o Fiebre esa por la noche que era muy demandante físicamente, entonces pues trato de meditar en la mañana. ¿Cómo meditas? Medito a veces con ayuda de aplicaciones.
¿Cuál usas?
Uso una que se llama Headspace, hay otra que se llama Noise y a veces también solo. Mi hermana se convirtió al judaísmo y es life coach y además me enseñó a meditar, pero meditación es un poquito más.
¿Regios católicos han estado atacados?
Atacados, bueno, mi papá se murió hace 18 años, pero no, atacados no, porque entiend. Ya entendieron, pero le dio casi un infarto a mi madre el día que mi hermana, que además se llama como ella le dijo, mami, soy judía y me voy a convertir y además me voy a cambiar el nombre, ahora se llama Esther, ya no se llama Diana. Y mi mamá pero cómo Si, yo te puse ese nombre, pero si algo tiene mi madre es que primero te declara la guerra, pero a los tres días se vuelve tu mejor aliada y entiende perfectamente estar de tu lado y apoyarte. Pero pues sí, así mi hermana decidió convertirse al judaísmo y pues ya.
¿Pero entonces meditas en la mañana?
Ella fue la que me enseñó a meditar y hace muchas meditaciones profundas. A ver, céntrate, cierra los ojos, escucha tus alrededores, respira y enfócate realmente en la respiración.
Es de mindfulness.
Pero cañón. Pero cañón.
Cañón. Meditación trascendental con mantra también.
Ella también. Yo no tanto. No es que me den miedo, pero como que nunca tenga tiempo para eso. Me tendría que ir a un retiro espiritual o algo. Pero vivir en Nueva York y estar con juntas y audiciones y gimnasio y vida social, de repente si es de ay, güey, tengo 10 minutos. Y a veces me gusta más dormir, ¿No? Pero pongo música también a veces. Yo música instrumental, ahora que tengo la bendición del iPhone Headspace, también me gusta mucho porque te van guiando, te dicen visualiza esto, cierra los ojos, respira, enfócate en esta parte de tu cuerpo o en esta vivencia. Y eso a mí a veces me ayuda más que la respiración de la meditación de respira, cierra los ojos, Te despiertas, meditas.
¿Que más has escrito?
Escribo, pues depende que esté haciendo. Si estoy en temporada, pues generalmente estoy haciendo algo de prensa. De repente escojo un día de la semana para que me pongan todas las entrevistas para que no me interfiera con el resto de mi semana. Me gusta ahorita que vivo cerca de Central Park, que vivo en Nueva York, me gusta ir al parque a caminar, a comprarme literal un helado y sentarme en un parque, en un árbol. A veces me llevo una botellita de vino o algo. Y estoy solo mucho tiempo. Estoy solo también escribiendo o viendo a la gente. Me gusta mucho ver a la gente.
¿Lees?
Leo. No leo tanto como me gustaría. Ahorita me compré, ¿Como fue Pride? Me compré dos libros de Stonewall, de la historia LGTB de Nueva York y todo lo que sucedió en los Riots, en todo ese rollo de Stonewall. Estoy leyendo un libro sobre eso. Estoy leyendo también la vida de Barbra Streisand, porque es un artista que estoy a punto de ir a ver y todo parece indicar que la voy a conocer y me gusta mucho. Es uno de mis ídolos. Al mismo tiempo estoy leyendo el libro de la biografía del compositor con el que voy a trabajar en mi próximo musical, que no te puedo decir quién es, pero escribió el libro de su vida y lo estoy leyendo. También estoy leyendo un guión de una película que voy a filmar y lo de Stonewall que me que me gustó mucho. Entonces esos cuatro libros.
¿Ahorita qué haces de ejercicio?
Me gusta hacer pesas dos o tres veces a la semana, depende en qué etapa estoy de mi tratamiento, porque luego, como todo es en la vejiga, pues no me dejan hacer mucho esfuerzo. Si me acaban de hacer cirugía, me tengo que esperar un par de semanas. Amo la yoga y amo el pilates. Me encanta. Pero si me dieras a escoger algo, correr, irme al parque, poner mis tenis, estirar y salirme a correr 40 minutos, una hora. Me fascina, y más en esta ciudad.
Y antes de que empiece una función, ¿Tienes algún tipo de ritual con el que te programas?
¿Haces tu priming antes de salir al escenario? Depende qué personaje y qué tipo de obra. Por ejemplo, para La vida y la bestia en México, yo tenía que estar dos horas antes en el teatro por la caracterización que era. Y hay una Biblia, se le llama una Biblia porque es literal como una Biblia la tienes que seguir, respetar y tatata. Y hay mandamientos casi casi. Y yo tenía que estar dos horas antes que todos los demás. Pero para algo como On Your Feet, en donde casi no usaba maquillaje, no había pelucas, no hay vestuarios de época ni nada, era mucho más sencillo. Andaba en jeans o en shorts o en pantalón de vestir, pues media hora en Broadway es media hora. La llamada antes más es en esa media hora. Saludo, firmas, vas a tu. Voy a mi camerino y empiezo primero que nada a estirar. Me lavo los dientes, me lavo la cara y empiezo a estirar. Prendo el vaporizador que tengo mi camerino para que el aire fluya. Le pongo gotitas de aromaterapia y a veces también de eucalipto o de mentol para que mis cuerdas vocales también se lubriquen. Empiezo a veces, si estoy malo de la garganta o malo de la voz, hago gárgaras con bicarbonato, le pido a mi vestidor o vestidora que me ayudan a que me traigan un tecito y empiezo a estirar el cuerpo, empiezo a vocalizar y literal hago las dos cosas al mismo tiempo, estiro mi cuerpo y vocalizo. Mientras estoy así estirando, estirando la pierna o el chamorro, empiezo la, la, la, cualquier ejercicio de vocalización, me concentro mucho y luego 15 minutos antes llega la persona que me va a colocar los micrófonos. Entonces ya tengo que estar listo, ya tengo que haber estado calentado y estirado y maquillado, que en algo como en Your Feet, pues yo me maquillo solo. En algo como La Bella y la Bestia. Necesitas que te ayuden a hacer todo. También depende qué tipo de proyecto estás haciendo, pero si es un ritual. Y antes de salir al escenario voy y saludo a los músicos, voy y saludo al elenco. En On Your Feet se volvió algo muy bonito y una tradición, porque éramos muchos latinos, entonces habíamos muchos creyentes, había mucha gente espiritual y nos juntábamos, nos agarrábamos de la mano y le decíamos circle un círculo, y es lo que hacíamos antes de salir a función, un círculo en el que cerrábamos los ojos, respirábamos y alguien decía unas palabras y así enfocábamos la energía para estar listos para la.
¿Y haces algún tipo de trabajo mental, de programarte, de decir OK, manejar los nervios?
No sé, depende que esté pasando también con tu día. No es lo mismo tener tu noche de estreno y estar en tu familia a tener un estreno con prensa y críticos, que aquí en México, pues si se lo toman muy en serio, digo en México, en Estados Unidos si se tomar muy en serio el tema de la crítica. Un crítico te puede hacer o deshacer. Entonces cierro mis ojos, trato de respirar, ya vengo de haber meditado un poquito, de haber estirado, de estar maquillado, de que me pusieran el micrófono y demás, y ya estoy listo y me gusta estar aquí. Te dan llamados, hacen 30 minute call, 15 minute call, 5 minute call, y o sea, antes de. Te dicen ya en dos minutos ya va a empezar la hora y es como un relojito todas las noches. Y tienes que encontrar esos momentos en los que dijiste saber en el minuto 5 yo voy a estar solo para meditar o dedicarle a alguien la función, a alguien la función, o en el minuto 15 ya sé que me van a estar poniendo el micrófono. Entonces antes tengo que haber vocalizado y antes tengo que haber estirado el cuerpo. Y es lo que pasa, sobre todo en el musical. Tras bambalinas es un despapalle. Toda la gente está corriendo, los bailarines están corre, corre cambiándose. Si hay niños en el show, pues están también los papás o está el que viaja con ellos y así.
¿Cuál ha sido el momento más difícil que te ha tocado vivir estando en el escenario?
Pues cuando sabía que tenía cáncer el año pasado y sabía que era mi última función antes de la cirugía. Y la compañía me pidió que hablara con ellos. Los productores me ¿Quieres que lo anunciemos nosotros o lo haces tú? Y no, yo lo hago. Creo que como líder de compañía se merecen saber lo de mí. Y dijeron ¿Cuando lo quieres hacer? ¿Antes o después del intermedio o durante? Y dije no, creo que durante.
¿Anunciarle a la compañía?
A la compañía. Me hicieron mi revisión. Ustedes saben que soy sobreviviente de cáncer. ¿Qué creen? No voy a poder seguir con ustedes. En unas semanas me voy a tener que ir a México. Me van a operar aquí en Los Ángeles. Me encontraron cuatro tumores y así. Y así fue. ¿Fue muy difícil hacerlo? Muy difícil. Todo el primer acto estaba ay, en la madre. Voy a tener que hablar con esta gente y le voy a tener que decir todo.
¿Por qué quisiste hacerlo en el intermedio y no al final?
Porque al final la gente ya se va. Al final lo que quieres hacer ya cuando acaba la función es irte. Más cuando estás de gira, te quieres ir a tu hotel. Estábamos en Los Ángeles, en todos los bailarines luego, luego se van a. A tomar algo o hacer algo, una fiesta o a bailar. Los cantantes y actores estamos más cansados vocalmente. Nos tenemos que ir a guardar a un hotel o al departamento o al Airbnb en el que estamos. Entonces sí cambia la dinámica dependiendo el rol que tienes en la obra. Pero esa fue muy fuerte. Me acuerdo esa otra vez también que fue muy fuerte para mí fue cuando en el 2001 se cayeron las Torres Gemelas. Yo vivía aquí, pero. Vivía aquí, pero estaba trabajando en una línea de cruceros cantando en Princess Cruises. Y de repente, pues pasa lo de las torres y fue un trancazo para todos. Yo vivía todavía aquí, mi departamento estaba aquí, mi papá ya estaba diagnosticado con cáncer. Yo iba a tener que dejar el barco. Fue todo un rollo. Pero esa noche específica yo hacía un show en el que yo cantaba Imagine de John Lennon. Y era una noche pues triste, la gente estaba triste, asustada, no sabíamos qué estaba pasando, pensábamos que ya se venía la Tercera Guerra Mundial. Osama Bin Laden era un hombre que era así como decir el diablo. Y me acuerdo que decidimos dar show esa noche, nos agarramos de la mano todos y yo tenía que cantar Imagine de John Lennon. No pude completarla, no pude terminarla de que. Y empezaron a salir las lágrimas, pero como si me hubieran dicho te mueres mañana, así. Yo berreaba y berreaba y la gente también, el público también estábamos. Estaban los pasajeros que querían entrar al barco, pero no se podían meter porque todavía los que estaban en el barco no se podían salir. Y como se empalmaron los dos itinerarios, luego los dejaron entrar a los que ya empezaba su crucero. ¿Tenemos a gente compartiendo cuartos que no se conocían, no? Fue toda una odisea. Y a los norteamericanos los dejaban salir porque estábamos en Turquía y no sabíamos qué estaba pasando. Al final del día, Turquía, aunque sea Europa, pues es un país musulmán. Musulmán. Y la gente no sabía que estaba pasando. Nada más sabíamos que había sido un ataque premeditado y que venía de un país pues musulmán de alguna manera. Entonces fue muy fuerte, muy fuerte estar en esa situación, pero me volvió, creo, más humano, más empático. Hasta la fecha nada más he ido al Wall Street Center una sola vez, no me he subido al nuevo. A las torres yo iba mucho, era mi parada. Obligada, obligada, cada que venía alguien a visitarme. Y así fue.
¿No has bajado al museo?
Si, está bien fuerte, la energía es muy fuerte, se siente.
Y las fuentes están increíbles. Y es que estamos.
Si, están increíbles. Y estamos en un lugar en el cual cuerpos caían, o sea, estamos hablando de algo muy fuerte. Tengo un amigo, la amistad es nueva, y su hermana trabajaba en una de las torres y le tocó estar cuando uno de los aviones chocó y dice que al momento de salir tenía que comunicarse entre torre y torre y había como un pasillo que no podía pasar por el camellón y que no más oía pum, pum, así seco, pum, pum. Y eran cuerpos de seres humanos cayendo cómo sobrevives eso sin un trauma, sin un aftermath, como le dicen acá, cómo no hay una consecuencia emocional después de algo así. Entonces, si lo quiero relacionar con mi vida de la que estoy hablando, yo He tenido muchos 9 11. Yo he tenido muchos 11-9 en los que aviones han venido a estrellarse a mi sistema, aviones llamados tumores de cáncer o aviones llamados pum, divorcio, o aviones llamados depresión, y me han pegado y muy fuerte, ¿No? Y eso te vuelve, vuelvo a lo mismo, valga el pleonasmo, resiliente. Yo creo mucho en esa palabra, es mi palabra favorita, resiliencia. A mí también me gusta, me encanta, porque eso es lo que soy. Antes que ser un sobreviviente, creo que soy resiliente. Tener la capacidad de convertir lo que potencialmente podría ser negativo en algo hermoso, en algo que puede ser hasta artístico, creo que es una capacidad que no todos tienen, pero tienes que conocerte muy bien. Tienes que conocerte, tienes que conocer lo bueno de ti y también lo malo, tienes que conocer tu lado obscuro, tienes que conocerte tus demonios, tu ego, tu tikún, como dirían los judíos o los estudiantes del cábala. Tienes que conocer también ese lado.
Hablas mucho de.
Hablo mucho, punto.
También. Pero eso es bueno en una entrevista de salud mental, ¿No? Y tú has tal vez desencadenado por temas de salud, tal vez desencadenado por temas personales, pero hablas de encuentros con la depresión o de experiencias depresivas, y creo que eso agrega mucho valor, porque en sociedades tal vez como la mexicana, tal vez la americana es un poquito más abierta, pero la mexicana te sorprendería.
Sí, pero entiendo la mexicana parece que.
Si estuvieras triste es algo que puedes apagar y arreglar y no seas chillón y haz lo tuyo. No, o sea, cúrate.
Y más siendo hombre. El hombre no llora.
Y que entre menos se permite a la gente expresar este sufrimiento o este padecimiento, pues menos ayuda va a pedir. Y pues sucede lo que lo has vivido muy de cerca. Que amigos tuyos se han quitado la vida.
Se han quitado la vida. Me acabo de enterar que el hijo de una amiga que estuvo conmigo en la prepa de 17 años hace un par de semanas se mató por una depresión crónica. 17 años y se quitó la vida. Decidió ahorcarse. Ay, güey. Como con 17 años ¿Que dices? Son unos estigmas de los cuales yo tengo que hablar porque si yo ya los sobrepasé. ¿Tú llegaste a tener pensamientos suicidas? Yo estaba dando funciones de On Your Feet cuando regresé después de la gira, después de la interrupción que tuve para tratarme, y regresé a la gira después del cáncer y empecé a retomar mis actividades, pero seguía dando funciones, haciendo entrevistas, empezando a averiguar todo el rollo del seguro médico, quién iba a ser mi doctor, en qué ciudad me iban a poner, cual quimioterapia, cuántos ciclos necesitaba, mientras también hablaba con mi abogada migratoria para decirle ¿Y cómo vamos con lo de La green card? ¿Puedo salir de México? No me puedo, no que no puedo salir, entonces ayúdame a conseguir citas para lo de la Green, o sea, fue todo, se me juntó como que todos los elementos de mi vida se juntaron para probarme de una manera muy fuerte. Tenía que deprimirme, o sea, no soy hecho de acero, no soy Superman, no soy de madera, tengo corazón demasiado grande, soy muy sensible y pues claro que me iba a deprimir, yo creo firmemente que yo ya estaba deprimido y no.
Me había dado cuenta que es esa donde quería llegar, ¿No?
Pero lo tapaba, lo tapaba con todas las exigencias que yo me puse. Pues me cambio de país, no importa, me cambio de relación, no importa, mi divorcio, no importa, pum, me da cáncer una vez, no importa, cáncer dos veces, no importa, cáncer tres veces, no importa, no pega Operación Triunfo, no importa, me ve tan de Televisa, no importa, se muere mi papá, no importa, todo no importa, no importa, yo soy de acero, yo puedo, yo soy fuerte, pues de repente ese pobre niño pues está chillando adentro, diciéndote ponme atención, güey, si no, pues te va a llevar la fregada, Cáncer cuatro veces, ¿Qué más quieres? ¿De qué otra manera quieres que la vida, el universo, el cosmos, Buda, Dios, lo que tú creas o en lo que creas o como quiera llamarle, de qué otra manera te van a decir para, detente, pon atención, algo te está tratando de decir la vida? Una amiga muy sabia que se llama Raquel, Raquel Garza, que es actriz, se hizo famosa por ser Tere, la secretaria hace muchos años en Televisa, es una gran actriz y sobre todo es una gran amiga, es una amiga muy maternal que tengo, me ha dicho de las mejores frases de mi vida. Y una de las frases que me dijo hace mucho, ella me dice Canario por una obra que hice de Arthur Miller en la que interpretaba a un personaje al cual le decían el Canario porque cantaba. Y ella me dice Canario y me canario, a veces hay que aprender a escuchar a la vida, la vida te habla, nada más hay que quedarse callado y escuchar. Esa es una de las frases. Y otra de las frases que me encantó y me marcó mucho en un momento en el que necesitaba escucharla, fue cuando me mi canario, otra vez, a veces hay que dejarse llevar por la espléndida corriente de la vida. Y se me hizo muy atinada su frase, la espléndida corriente, sea buena, sea mala, va a ser espléndido. Porque es tu vida, depende de ti, ¿No? A mí me ha pasado muchas cáncer, depresión, ser migrante, ser gay, enamorarme de una mujer, salir del closet. Un tabloide o como le digo, una revistucha mexicana decidió publicar mi acta de matrimonio sin avisarme, un día antes de mi primer aniversario de matrimonio. Entonces ellos pensaban que me estaban sacando del closet. Y yo dije, espérenme, yo ya salí del closet hace mucho, pero pues fue algo fuerte, tuve que salir y escribí una carta y luego los medios me estaban esperando afuera de mi casa. Y yo decía, espérenme, si no soy Ricky Martin ni Luis Miguel, ¿De cuando acá están tan interesados en mí? Pero yo dije, espérenme, tengo que hablar de algo, ¿Cómo voy a hacer algo que para ellos es negativo? ¿Cómo se los voy a hacer positivo? Volvemos a la resiliencia. Y digo, pues me junté con amigos que trabajaban en GLAD, en esta asociación o corporación que defiende los derechos de las personas homosexuales, que ayudaron a gente como Ellen DeGeneres o como Ricky Martin a hacer sus coming out stories, sus historias de salir. Y me ayudó un amigo, Enrique Torremolina, a quien adoro y me ayudó mucho a escribir la carta con mucho amor, con mucho cuidado, y me dijo, tienes que ser muy tajante, pero también tienes que mencionar la palabra gay, tienes que decirlo. Y eso es lo que más me aterraba a mí en ese momento. Yo decía, es que voy a dejar de trabajar, ¿Cómo voy a hacer galán de novelas? ¿Y cómo voy a hacer galán de teatro y grabar discos? Y pues las chavas ya no van a. No les voy a gustar. No, mentira. Es una mentira. Desde que ese momento yo salgo y digo, a ver, señores, no se confundan, yo ya salí del closet con quien tuve que hacerlo en su momento. Yo soy gay. Pero si yo no dije en su momento que soy gay y lo grité a los cuatro vientos y tampoco le vendí mi boda al TV Notas o a la TV Novelas o a Lola o a quién o a la que tú quieras, fue porque una, yo no vendo mi vida, dos, no lo necesito, gracias a Dios y tres, porque mi vida privada es privada, no tiene absolutamente nada que ver con mi vida como actor y como cantante en cine, en tele o en radio. No tiene nada que ver. Pero toda esa experiencia que viví ese huracán, pues fue otro avión que llegó a mi torre, ¿No? A mi torre llamada Mauricio y me sacudió.
¿Y cómo manejas esto? ¿Qué le dirías a alguien que justo tocaste el punto hace un momento? Que está deprimido, pero no lo sabe, no sabe ponerle esa palabra. Solo se siente débil, se siente desmotivado, se siente triste. Pero depresión no es una palabra que manejamos a la ligera o que se permite manejar a la ligera.
Y luego hay gente que la suelta como sueltan el te amo, te amo luego, luego ya en la primera cita, pera güey, espérate, para decir te amo tienen que pasar años y realmente sentirlo es igual a depresión. No es lo mismo, ay, estoy triste porque troné con mi novio, o estoy triste porque troné matemáticas, o estoy triste porque en mi caso no me quedé en esta obra o no me quedé en este proyecto, o mi disquera me dijo ya no tenemos lana para hacerte un disco. Eso es tristeza y no es banal y tampoco hay que minimizarla, hay que sentirla. Creo que es muy importante, sobre todo los hombres, más que nada los heterosexuales que de repente y los latinos que somos, que son, pues tienen una creencia de que el hombre no llora y no, mijo, usted es un macho y no llore. Sí llora, güey, llora y ponte pedo y llora bien y bonito porque te va a sanar el alma.
Perfecto. De lo que estás hablando.
Sí, llorar es sanador. Llorar es bueno para ti, para todo el mundo, para tu entorno, para tu vida, para tu alma, para tu corazón. Te va a ayudar literal, hay un dicho que dicen en Doble A, y sé por qué uno de mis hermanos pertenece a Doble A, la familia tenemos que ir a algo que se llama alanón, que es para los familiares de los adictos y te enseñan las lágrimas curan el alma y eso es algo que me pegó. Yo soy muy llorón, evidentemente yo lloro sin pedir permiso ni disculpas, pero tienes que identificar el sentimiento y saber por qué estás llorando. A mí me ha pasado mucho que lloro y no sé por qué estoy llorando o a quién le estoy llorando o qué estoy llorando, pero nada más algo me conmovió o escuché una canción que me remontó a algo o me acordé de alguien o de algo, un olor, una sensación y vámonos. Pero ahora yo soy actor, yo trabajo en eso, yo me dedico a manejar emociones, pero de repente tú le puedes decir a mi hermano que es comerciante, que trabaja, compra y vende acero, que le gusta el fútbol y la cerveza y el tequila y la fiesta y se viste como Luis Miguel, pues él no llora, o sea, él va al hospital y a visitarme cuando me están poniendo quimioterapia, es así de bueno, te veo en la cafetería y te espero, o sea, se pone nervioso. Y yo soy de a ver, sentémonos, abramos nuestro corazón. Yo soy como casi casi un gurú de las emociones, pero pues la vida me ha puesto en esa situación porque me han pasado muchas cosas en muy poco tiempo, muchísimas, o sea, sé lo que es sobrevivir el cáncer, lo que es no suicidarte cuando quieres suicidarte, lo que es pensar en otro idioma que no es el tuyo y tener que hablar en otro idioma.
¿Qué le dirías a una persona que claramente está pasando por depresión y no se ha dado cuenta?
Ay, qué. Que no está sola. Que pida ayuda, sobre todo que pida ayuda. Hay que tener un grupo de soporte fuerte y a veces no son tu familia, a veces tu familia es sin querer la que más daño te hace y no te das cuenta, o tu pareja es la que más daño te hace, Tienes que.
Porque te hace creer que tienes que ser esta otra persona, ¿No? Fuerte.
Sí, o simplemente no te escucha, o esperan algo de ti y te ponen una etiqueta, no, tú eres esto, no, espérame, no, nada más soy esto, también tengo derecho a sentirme mal, a sentirme triste, no, ahora vivimos en un mundo en el que los, perdón, los chamacos de 17 años se están suicidando, ¿Por qué? Porque no le dieron like en su post en Instagram o porque no sé, alguien les hizo bullying, o porque a lo mejor un niño de 15 años que se está dando cuenta que a lo mejor es diferente o es gay o es bisexual o va a ser transexual o lo mejor dice la madre, soy una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre, que es algo que ya está pasando cada vez más, que de repente pues el papá a lo mejor es un macho y la mamá es súper religiosa y el hermano pues imagínate, está casado y tiene hijos y entonces va a ver que esos hijos pues cómo se los voy a dejar con mi hermano, o sea hay todo un rollo ahí y las chaquetas mentales que nos hacemos en la mente que ese niño de 15 años pues claro que se va a matar, no va a haber otra opción, o se va de la casa o se hace drogadicto, se hace asesino o se hace promiscuo, o se mata o se evade.
¿Cuál fue tu momento o el reto más grande que tuviste que superar en tu proceso de desarrollo artístico como alguien, tú lo has dicho, de una familia norteña, conservadora, católica?
Si, el punto de quiebre.
¿Cuál fue tu momento más?
El año pasado, difícil, hasta el año pasado de 39 años, casi 40 años estando en San Francisco, que realmente pensé me voy a matar, lo pensé, lo llegué a pensar, dije me voy a tomar todas las pastillas de todos los tafiles y los ribotriles que tenía, me los voy a así chingar todos, me los voy a todos, vámonos, bye. Y me acordé de películas en las que los protagonistas habían hecho eso y dije pues me voy a quedar dormido y me empecé a meter a Google a ver y la información que hay ahí es impresionante, ese es otro peligro, papás pónganle candado a los celulares de sus hijos, ahí está todo, desde pornografía hasta cómo matarte, pero y es impresionante lo que la mente te hace, yo llegué llorando con la, con la, con la company manager de la obra y le dije este no soy yo, estoy dando función con ataques de pánico por efectos secundarios del antidepresivo que estoy tomando y me va a dar ansiedad y ya siento que viene la ansiedad, entonces me tengo que tomar el tafil, pero el tafil me va a adormecer, entonces ¿Cómo voy a dar función? Se me van a empezar a olvidar las letras de las canciones, o se me va a ir el acento, o de repente voy a empezar como a sonar como que estuviera borracho y Emilio Estefan no es borracho, entonces ¿Cómo le voy a hacer? Mejor me voy al cuarto, pero si me voy al cuarto voy a empezar a estar solo, toda la compañía va a estar en el teatro, yo voy a estar en el cuarto y voy a empezar a empezar en pura estupidez y voy a meterme a Google y voy a empezar a ver pidiendo ayuda, me in que en la oficina de esta pobre mujer que se llama Susan y le dije ayúdame y la abracé de las piernas y le dije no sé qué hacer, estoy poseído por algo llamado depresión. Y tengo también una gran amiga que es médico, se llama Liz, que es de Monterrey, crecimos juntos, que viven en Texas, en Texas. Y hacemos FaceTime diario y ella me decía no te puedes quedar solo, no te puedes quedar solo, no te puedes quedar solo. Y ella estaba en Japón, no de luna de miel, pero de viaje con su esposo y era así de. Me llamaba, ¿Cómo estás? ¿Qué pasó? ¿Ya comiste? ¿Hiciste esto? Y era tanto mi miedo, tuvieron que volar a mi mamá, mi mamá estaba en España visitando a mi hermana, tuvo que volar a San Francisco, mi hermano de Monterrey también, para no dejarme solo. ¿Y en qué consiste esta ayuda horrible? En hablar, en aceptar, en decir, a ver, tengo un problema, como el alcohólico tiene que sentarse hasta que diga, a ver, yo tengo un problema que se llama alcoholismo, o el drogadicto dice yo tengo un problema que se llama drogadicción, o el adicto al sexo dice en la madre, pues me gusta, es un problema, es una adicción, estamos llenando un vacío, El estigma de la enfermedad mental es enorme, existe. Y la gente le da miedo hablar. A mí mismo me daba miedo, cómo si yo soy la estrella de la obra y soy el famoso de la compañía y soy el que sale en la tele y me acabo de ganar un Emmy, tengo un show en Netflix y tengo. Vendo mis discos al lado de los de Gloria. Estefan y soy el famoso y salgo en las revistas y me piden autógrafos y soy el guapo y la madre, ¿Cómo voy a aceptar? Y me dio cáncer y lo sobrellevé por cuarta vez y ya saqué una carta en Instagram bien bonita en la que digo que ya me la peló el cáncer. Como en estas alturas del partido me voy a rajar y voy a decir me bajo del barco porque ¿Qué creen? Me quiero matar. Pues cómo, Pero si pasa. Y eran los antidepresivos que estaba tomando, no me estaban haciendo bien. Y acá son súper abiertos en ese tema. En Estados Unidos, cuando un antidepresivo, algunos de los antidepresivos que tomas no funcionan, el primer side effect, efecto secundario que pasa es intento de suicidio o pensamientos suicidas. Es algo que sucede, tu mente está poseída por un químico que te lleva a eso. Es como en Toy Story, los de los Minions que están viendo a la garra y que la garra. Así, así llega la depresión y es espantosa. No se la deseo, no tengo enemigos, pero no se la deseo ni a Hitler. ¿Si reencarnar ahorita, me explico? Es espantoso tener algo así. No quieres ver la luz del día, no quieres que la gente te vea, te da miedo salir, te da miedo gastar dinero, te da miedo comer. Ahora, si tienes depresión fuerte, con un trastorno de ansiedad generalizado, como fue mi caso, mezclado de gira en Estados Unidos, siendo mexicano, todo eso, y haciendo un show de Broadway ocho veces a la semana, o sea, claro que va a llegar un momento en que vas a decir, ya, ya reventó la liguita, ya va a tronar. Y yo que soy perfeccionista, que me exijo de más siempre, pues cómo, cómo esa imagen del Ken de la Barbie que me han puesto, pues como el Ken va a romperse, pues claro que te quieres ir, pero entonces tienes que llegar a pedir ayuda. Y por eso ahora que ya he sobrepasado esa etapa de mi vida y la libré, y la libré bien, estoy libre de cáncer y estoy, ya no estoy deprimido y sigo tomando antidepresivos y hago ejercicio y ya llegó el reggaetón. Sí, aquí nos pusieron, nos pusieron música de fondo. Por eso comparto lo que comparto, por eso hablo de lo que hablo y no lo hablo a la ligera, por eso trato de ser no filosófico, pero real, con lo que comparto. Tengo 41 años, ya no tengo tiempo de perder el tiempo ni de hacerle a la gente perder su tiempo. Si pagan un boleto para verme en el teatro o descargan mi disco o mis canciones o van a verme en alguna serie en Netflix o lo que sea, ¿Por qué no también usar esas plataformas que hoy tenemos para ayudar o poder inspirar o poder decirles como literal dice la campaña, It gets better, no? Sí mejora ahorita ves que está de la fregada. Ahorita sí hay un huracán y te estás ahogando y no tienes salvavidas, pero ¿Qué crees? Vas a aprender a nadar, vas a aprender a pedalear, vas a sobrevivir, vas a llegar a la orilla muerto de cansancio y a lo mejor hasta con una mordida de tiburón y sangrando y sin pierna, pero vas a llegar si te va mal o puede llegar perfecto e intacto, ¿No?
Mau, te oído decir lo que le dirías a tu yo de seis años. Escribiste todo un post de los que.
Hablaba y como lloré de todo lo.
Que le dirías, todo lo que nos has contado el día de hoy. ¿Qué crees que te diría él si hoy te viera 35 años después?
¿Qué cree qué creo que me diría poli de seis años? Cuídame mucho.
¿Qué crees Que pensaría de lo que? ¿De quién eres hoy?
No creo que tuviera la capacidad ni la inteligencia emocional todavía a los seis años, cuando lo único que quería ese niño era cantar y evadirse de su realidad. A lo mejor ese niño ya sabía que iba a ser gay y no lo quería aceptar porque le daba miedo, porque en su casa jugaban fútbol americano y el hermano era macho y pues como. Y él quería jugar con las Barbies de sus hermanas, pero pues como. Y ese niño que era hermoso y que tenía el pelo chino, rubio y sonriente y cantaba, le daba miedo ser libre. Y hoy El adulto de 41 años ha marchado en Monterrey con una bandera gay cantando canciones de mujer, pero también vestido de traje y elegante. Ha cumplido sus sueños, le ha regalado ese niño muchas satisfacciones. Le ha regalado literal conocer a Mickey cuando ese niño no lo conoció. Ponerse camisas de Mickey a sus 41 años lo lleva al teatro a jugar y a ser bestia, a ser príncipe de Disney, a bailar como yo en Travolta, que era lo que me gustaba a esa edad. Yo veía va serena y yo quería ser John Travolta para andar con Olivia Newton Jon. Se te va a hacer. Se le hizo. Yo creo que diría gracias, pero cuídame mucho. Porque ese niño de 6 años tiene mucho miedo. Ese niño de 6 años todavía no aprende inglés bien. Lo habla mucho, tararea las canciones de Vaselina, pero ni siquiera sabe qué significan. Ese niño no sabe que se va a enamorar de mujeres y de hombres. Ese niño no sabe. Entonces yo creo que ese niño me diría, cuídame mucho. Vamos a jugar, Canta conmigo, ven, súbete al techo de mi casa, que es donde yo jugaba y cantaba y íbamos a jugar juntos como el musical de Billy Elliot. No sé si lo viste, pero basaron el musical en la película. Hicieron un musical en Londres y en Broadway y la música la hizo Elton John. Y hay una parte hermosa que Elton John recrea de alguna manera muy similar ahora en Rocketman, en su biografía cinematográfica, en la que Billy Elliot está a sus ocho, nueve, diez años que tiene el personaje ensayando en la sala de ensayos donde ensayaba y pone el casete en la grabadora del Lago de los cisnes y empieza a bailar y de la nada sale un Billy Elliot ya adulto a bailar con él igualito. Y empiezan a bailar parejitos, así, parejitos, hermoso ballet, un dueto muy hermoso. Y de la nada no te has dado cuenta y el Billy Elliot grande, adulto, toma de la mano al Billy Elliot niño y lo empuja y empieza a volar por todo el escenario además con el, o sea, la gente se muere, me acuerdo, y se me pone la piel chinita. La gente se vuelve loca con esa escena. Eso yo haría. Yo creo que ese niño está esperando que llegue la bestia de La Bella y la Bestia, o Tony Manero vestido de Travolta, o Emilio Estefan sin saber. Cuando yo tenía seis años, Gloria Estefan todavía no era ni famosa, yo creo. Yo ni sabía lo que me iba a pasar. Pero todos los personajes que yo he tenido la fortuna de hacer, sobre todo en el teatro, que es lo que más me ha marcado. Mira, ahora que hablamos del niño, hay.
Un niño.
Llegarían a jugar conmigo, no en Monterrey, en mi casa, bueno, en San Pedro, de donde soy.
¿Qué es algo que has aprendido de ti en los últimos 6-12 meses que.
Se vale decir que no?
¿A qué has aprendido a decirle que.
No a relaciones, amistades, a opiniones, a mi ego, al miedo a la depresión, literal patearla y decir no, no me vas a ganar al cáncer otra vez, a un presidente de Estados Unidos con todas las ideas locas que tiene? Yo soy la prueba de que no, de que no somos lo que él dice, somos completamente lo opuesto, que hacemos esta nación mejor los mexicanos, precisamente sin nosotros no existiría esta nación o no estaría de pie. Le he dicho que no a la gente que no tiene la inteligencia emocional que se requiere para estar en mi vida, porque soy un hombre que vive su verdad. Soy un hombre que tiene que ir al hospital cada tres meses a que le metan una camarita por el pene para no. Soy un hombre que tiene seguidores porque hace televisión y porque hace teatro y porque es conocido. Le voy a dejar la palabra famosa a Lady Gaga y Amadona. Yo soy meramente conocido, pero digo lo que siento, cómo lo siento y no voy a pedir disculpas ni a mi mamá de ser como soy. Ya tengo 41 años, pago muchísimos impuestos como para pedirle permiso a alguien o pedirle disculpas a alguien de ser como soy o de amar como amo o de, creo, de cantar como canto. Yo me he pagado mis discos, yo me he pagado mis conciertos, yo me he pagado mis abogados, yo me he pagado mis visas, yo me he pagado mi residencia para estar aquí en Estados Unidos. Yo pago mi renta, no me mantiene nadie. Entonces, pues cómo sí eso he aprendido y me he aprendido a amar más, a verme con ojos más nobles. Yo he sido juzgarte muy duro conmigo mismo. He sido mi juez y mi verdugo, pero he sido muy duro conmigo mismo por la perfección. Vengo de una familia y vengo de una casa en la que nuestra madre, que es increíble y es mi roca y es mi mejor amiga y la amo, pero también es muy dura y a ella la enseñaron a ser perfecta desde chiquita. Y la casa es perfecta, los muebles son perfectos, los niños estaban vestidos perfectos, limpios, ella casi, casi está terminando de comer y ya te quito el plato para lavarlo y guardarlo. Todo tiene que ser impecable. Y así es mi mamá. Y de alguna manera, pues yo heredé algo de eso y yo lo veo mucho en mi vida, en mi carrera. Tengo que ser perfecto, tengo que ser el que canta mejor, el que tiene el mejor cuerpo, el que tiene el mejor crédito. Siempre el protagonista. Siempre tengo que cantar las mejores canciones. Siempre hasta los tweets o lo que publico tiene que ser impecable. De repente digo, espérate, hoy no te peines, hoy no te rasures, hoy relájate, no pasa nada, te vas a ver igual de bien. Me ha costado mucho trabajo aceptarme así, darme esos permisos. Y en este último año me he dado muchos permisos. Muchos permisos de liberarme de cosas, de creencias que son al final del día son falacias. Digo, no es cierto. No te llevas nada. No te llevas nada.
Sí nos preocupamos por tantas cosas, por.
Tanta gente, por puras estupideces.
Sí, sí quiero. Quiero ser consciente de tu tiempo. Sé que te tienes que ir pronto. Yo aquí nos podríamos seguir dos preguntas más. Mau. ¿Qué libro te gustaría haber leído antes en tu vida?
¿Qué libro me hubiera gustado leer antes en mi vida?
Hablando de sí una lección que te hubiera gustado aprender.
Tal vez me hubiera gustado uno que me acuerdo que me gustó mucho y suena cliché todo, pero Los cuatro acuerdos.
Gracias. Ayer también hablé con otra persona, mi amigo francés me dijo que lo acaba de terminar de leer y le dijo, es mi Biblia, es un libro de Sam.
Yo lo he leído y yo lo he leído y hasta ahorita se hizo famoso en Estados Unidos. De Fortnite.
No, no. Yo traté de entrevistar a Miguel Ruiz para el podcast y dice que solo da entrevistas de 20 minutos. Lo voy a tener, aunque 20 minutos.
Pero me cambió la vida. Pero lo leí como a mis treinta y pico. Me hubiera encantado leerlo a los 18 para no hacer tantas. Para no tomarme las cosas tan a pecho.
Creo que ese libro te llega cuando te tiene que llegar.
Sí, ese La maestría del amor también es otro libro que me gustó. El lenguaje del amor. Los lenguajes del amor. También hay otro también de Louise Hay que se llama Tú puedes sanar tu vida, que habla de las enfermedades y cómo se manifiestan en el cuerpo.
¿Has pensado en eso en relación a tu cáncer? ¿Has pensado en que tus emociones pueden estarte generando?
¿Completamente? Y creo que. Creo que el 99%. Le voy a dejar ese 1% a la ciencia y el destino y a la genética y que pues a la gente le da cáncer. ¿Me saqué boleto? No, o sea, es como la lotería o como cuando te van a. Vienes a la aduana y inmigración y te toca el rojo o verde cuando entras a México, que te abra la maleta o no, A mí me tocó rojo, pues ni modo. Cáncer. Pero si hay un 99% en mí que yo creo que sí es emocional, que es de estrés, que es de guardarme las cosas, de no hablar mi verdad.
¿Has leído Joe Dispenza?
No.
Joe Dispenza. Hay un documental en Netflix que se.
Llama Hill, así lo acabo de ver hace cuatro o cinco meses.
Bueno, Joe Dispenza es este señor, este doctor que sale ahí, que habla de cómo se curó la espalda. Él ha escrito, no sé si ocho libros. Toda su teoría es epigenética y como la mente controla el cuerpo, básicamente, tanto para bien como para mal, puede enfermarlo, puede sanarlo. Entonces, bueno, tal vez vale la pena que por sus libros. Hay unos que son medio densos, pero.
No importa, a mí me gusta lo denso.
Empieza por el placebo. El da placebo. Is You are the placebo, una cosa así. El placebo eres tú. El placebo eres tú. Y tiene algunos otros, pero justo de este tema. Y hay un documental, una serie documental también en Food Matters TV, son cinco capítulos que se llama Transcendence y habla, hay uno también de estrés y el impacto del estrés en el cuerpo y justo como se manifiesta en enfermedades.
Es que vivimos en una época ahorita con las redes sociales, con el celular, todo, que el Facebook, el Twitter, que el iTunes, que todo es electrónico, todo es rápido, la inmediatez, la gente la quiere. Ya no leen el periódico, ya no leen libros de papel, ya no compran discos, de verdad, todo es electrónico, todo es rápido. ¿Cómo no te va a generar estrés la inmediatez? Antes para mandar una carta tenías que comprar papel y una pluma y te sentabas y ponías música y ahorita es un email, luego, luego un texto o un FaceTime o el Bluetooth, y si.
No respondes inmediatamente, entonces ya fallaste.
Y es un. La noticia es viral en tres minutos, pero en cinco ya pasó de moda. Es como el iPhone que sale el nuevo, pero al día siguiente ya va a estar pasado de moda y te costó mil dólares. Todo es tan rápido ahora que dices, espérame, ya la gente no disfruta, la gente no se ve a los ojos, la gente no disfruta la vida no le hace el amor a la vida, ya nomás buscan el orgasmo rápido y la vida no es una prostituta, la vida es una esposa, un esposo, hay que cortejarlo, hay que invitarle una copita de vino y sacarlo la primera cita, coquetearle, investigar qué música le gusta, qué flores le gustan, ser caballeroso, llevarles mariachi, o sea, así veo yo la vida, poco a poquito, espérate, y me lo digo, ojo, te lo digo Juan para que lo escuches Pedro, me lo digo a mí mismo todos los días, bájale potro, yo me digo a mí mismo potro, potro, órale, bájale güey, andas muy acelerado. ¿Por eso voy al gimnasio, por eso medito, por eso escribo, por eso canto, por eso salgo a caminar, por eso escribo y escribo y escribo porque yo soy muy intenso, tengo demasiado que decir y a veces la gente se puede sentir amenazada, de repente dice este güey qué onda?
¿Es una perfecta manera de entrar a mi última pregunta, y si tuvieras que escribir, contratas un avión y vas a escribir con humo en el cielo un mensaje para que millones de personas lo vean?
Un solo mensaje, Un mensaje. Y cuántas palabras.
Puedes, puedes. No sé si una Biblia, pero a ver, aviéntate, ¿Cuál sería la esencia de ese mensaje que no es comercial, que quisieras comunicarle tú a la gente?
Respira, siente y vive. Se nos olvida, esas tres cosas se nos olvidan y creo que son las tres cosas que se requieren para que no te dé un infarto, para que no te suicides, para que no te. No, respira, espérate, yo mismo de repente me enojo y me le mando a mi ex un email diciéndole todo lo que no hizo, o a mi manager porque no me consiguió la audición, o porque cobró mal un contrato, o a mi mamá porque se enojó con mi hermano por una estupidez, o le dejó de hablar a mi tía por no, y me enojo y escribo el mail, espérate, o en el gimnasio, en el gimnasio haciendo ejercicio o cantando, Yo que soy cantante, que necesito mis pulmones para cantar y emitir el sonido, de repente digo espérate, o como actor, respira, un respiro es lo que necesita a veces una buena escena, un momento, una pausa, respira, respira, es lo que te hace vivir, literal, respirar. El día que no respires, pues ya te moriste. Siente, es el número dos. ¿Por qué? Porque la gente ya no siente, a la gente le da miedo sentir. Yo acabo de terminar una relación con alguien que tiene otra idiosincrasia, otro idioma, otra manera de pensar, pero no siente. Si siente, pero es una persona que le da miedo sentir. Y yo soy una persona que lo primero que hace es yo como, cómo, siento todo, todo es sentir a flor de piel. Siente, siente la brisa, el calor, la frustración, el miedo, siéntelos. Siente la vida cuando hace frío, cuando el vino está rico. Sentir es probar, sentir es tocar. Sentir, siento.
Ese mensaje me está llegando a mí muy y te voy a contar más adelante por qué. Este fin de semana tuve una experiencia trascendental, impresionante, que va justo a esto y ya los que estén escuchando les tocará.
Y la última es Y vive. ¿Por qué? Porque estás vivo. Tengo un amigo que es actor que se llama Lalo España, Eduardo España.
También es comediante.
Sí, comediante y es actor y es un alma muy buena y es abiertamente gay. Y se le murió su pareja hace unos años ya y vivió creo que unos momentos muy duros, porque yo no sé lo que es, pero debe ser fuertísimo. Sé por mi ex esposo que es muy feo que tu pareja esté enfermo, porque yo era el enfermo y a lo mejor me moría y yo no sabía. Entonces estar del otro lado también debe ser muy duro. Y cuando se te muere tu pareja, él lo único que decía estamos vivos. Siempre me decía cuando me abrazaba, Hola Mau, me abrazaba y me decía estamos vivos, estamos vivos. Y si es cierto y se va bien rápido. Pregúntale a tus papás, pregúntale a tus abuelos, pregúntale a la gente ya mayor, que es con la gente con la que a mí me gusta hablar casi más que con la joven. Yo siempre he sido como viejito, desde chiquito yo me juntaba con gente más grande, me relacionaba con gente más grande, platicaba con la gente más grande, no se les saco más y todos coinciden. Vive, vive la vida vive, la gente ya no vive, incluido yo. De repente estoy pegado en el iPhone, de repente digo ay güey, llevo una hora y media y no me he levantado de la cama, son las 9 de la mañana, abrí el ojo a las 7 y sigo en Twitter o en Instagram o escribiéndole por WhatsApp a mi mamá, mejor márcale y mientras hazte de comer y cámbiate y no, y vive, y vive, porque ahorita ya nada más es una foto, una imagen, un like, un WhatsApp, un Snapchat, un no sé qué madres, todo es digital, todo es rápido, todo es. Vive güey, vive, salte al parque y ve el día y la lluvia y hasta que te pasan tragedias como a mí, una muerte o una depresión o un cáncer o un segundo cáncer, un tercer cáncer o un cuarto cáncer, ¿Cuántas veces más quieres que te llegue ese mensaje con ese madrazo emocional para que aprendas el vive? ¿Y por eso estoy escribiendo, por eso ahorita estoy convirtiendo mi vida en un libro, ese libro creo que se va a convertir en una obra de teatro, esa obra de teatro creo que va a llevarme a ser conferencista, es lo que quiero, compartir mi vida, mis vivencias y de eso llevarlo a música también, o sea, creo que como yo hago tanto tengo mucho que escribir, canciones que escribir, historias que escribir, personajes que hacer con todo lo que a mí me ha tocado vivir, apenas tengo 41 años, no me quiero morir ahorita, yo quiero morirme a los 95 y no como López Tarso, estar arriba de un escenario y decir de aquí no me baja nadie, no voy ni a la mitad creo, no?
¿Mau, seguramente te querrán contactar para conferencias, para platicar, para cantar, para serenar o para que los ayudes si están deprimidos, no sé dónde pueden hacerlo, cuál es la mejor manera de estar en contacto?
Yo soy muy activo en las redes sociales, en Twitter y en Instagram estoy como arroba Martínez Mau, que es Martínez con z m a u Mau, no Mau, porque luego hay gente que me dice Mau como con la o y no es con la u, abreviatura de Mauricio. Y en Facebook es Mauricio Martínez oficial, ese es mi Facebook oficial y si no, pues me encuentran en Nueva York, London o en algún teatro o en alguna sala de conciertos. Sí, soy muy fácil de encontrar.
Yo voy a agregar links a todo lo que hablamos en Cracks la Diagonal Martínez Mau Martínez, para que sea igual que tus redes y ahí van a estar links a todo lo que mencionaste, libros, obras, gente, para que lo puedan ver Cracks la Diagonal y a ver.
Si hacemos una segunda parte porque Ya te dije que yo soy de dos. Entonces hay mucho que contar.
Bueno, me quedé aquí con la mitad de las preguntas. ¿Algo que quieras agregar?
No, pues gracias. Gracias por tu tiempo. Gracias por la conexión, por. Sí, por dejar que los corazones se conecten y las almas se.
Gracias a ti. Es un privilegio, un honor estar aquí con alguien que está poniendo su pasión en llevar y lograr su sueño. Y con él cargando a todo México.
No sé si cargándolo, pero sí levantándolo. Porque somos un país increíble, lleno de cultura, lleno de colores, lleno de sabores, de música, de mariachi. Somos un gran país de grandes cosas, de grandes costumbres. Y hay que poner el nombre de México más en alto todavía. No sólo en los Oscares, no sólo en Broadway, no solo con el arte, en más cosas. Hay grandes mexicanos en todas las áreas. Hay grandes atletas, hay grandes reporteros, hay grandes escritores. Creo que hay más México y enseñarles al resto del mundo que México no nada más es un tipo de mexicano.
Pues, Mau, una vez más quiero agradecerte. Me queda clarísimo. Eres un crack. Te deseo mucho éxito.
Gracias, crack.
Gracias. Muy buen vino.
Delicioso. No lo acabamos.
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