This transcript excerpt is a monologue by ClaraLau recounting the origin of her private laboratory (Biomédica). She describes being assigned a single bathroom space in a hospital to start a lab, doing daytime community outreach on safe pregnancies, fundraising evenings (auctions of donated artwork with volunteers including the Silanes family), and how encouragement and criticism from visiting physicians — notably Rubén Dryhanski — sparked her decision to create a high-quality private lab. She locates parts of the story in Tláhuac and mentions she was preparing to present work in Roma.
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Sabía qué hacer de cero, cosa que me encantó, porque yo soy de retos, me aburro si no tengo retos nuevos. Entonces entro al hospital a trabajar ahí, pero no había nada. Había un baño, un baño para poner el laboratorio, eso era lo que me habían asignado. Entonces las mañanas me iba a hacer labor social a la comunidad, jeans, una gorrita. Íbamos a la comunidad a concientizar a la gente de la importancia de embarazos seguros, de qué eran los defectos al nacimiento, et que dar seguimiento cuando estás embarazada, que tienes que comer bien, que tienes que ir con el doctor, que todo lo que hay que hacer y para tener un parto seguro. Luego me regresaba al laboratorio, que no había nada a proyectar, y luego en las noches me vestía de gala y con las voluntarias, que era la familia Silanes y sus amigas, nos íbamos a hacer subastas de cuadros, porque Cuevas nos donó, por ejemplo, una serie de cuadros para que los subastáramos así con los artistas. Y bueno, la única condición era que el primer dinero que se obtuviera era para comprar equipos para el laboratorio, para ese laboratorio chiquito. Conseguimos equipos. Lo poquito que me pagaban, porque todavía no era autosustentable, lo donaba para la impresora, para la no sé qué. Y estaba en Tláhuac y yo ya presentando un trabajo muy importante en Roma, estaba a punto de viajar a Roma. Empieza Rubén Dryhanski. No sé si oíste alguna vez de Rubén. Falleció hace dos años. Muy conocido, un internista, un médico internista muy conocido. Rubén y muchos otros fellows de la mayo habían llegado a México y se quejaban de los laboratorios. Decían, pues sí, muy bien, toda la medicina, pero los laboratorios no sirven. Cuando había buenos laboratorios, o sea, hace muchos años, hace cuarenta y tantos, pero había buenos y malos laboratorios, como buenos y malos, doctores buenos y malos, como al día de hoy, ¿No? Pero la percepción de la gente en aquel entonces era de que no había buenos laboratorios en México, no había, punto. Y de los doctores, sin duda, erróneamente, sin conocimiento de causa, no hay buenos laboratorios. Entonces Rubén empezó a taladrearme la cabeza y con él otros tantos doctores que habían regresado de la mayo, que había que hacer un laboratorio bueno y que ya saben. Y entonces empiezo yo con el gusanito de abrir un laboratorio privado, con mucha incertidumbre, con muchas dudas, pero fue ahí donde se formó Biomédica.