Medicina del estrés: CÓMO GESTIONAR LAS EMOCIONES

Clinician-researcher Marién explains how stress damages health through dopamine hijacking and emotional signals that reach immune and endocrine cells. Harvard data shows 30-80% of primary-care visits stem from emotional issues. She proposes teaching stress medicine as a dedicated university course so doctors understand how the body's internal environment drives disease.
Y en tu primer libro hablas de este concepto de las carreteras dopaminérgicas. Cuéntame un poco qué son, cómo las estás— 8 años después, creo que el mundo nos ha cambiado y nos ha dado más de eso. ¿Cómo lo estamos viviendo hoy?
Mira, el libro de las carreteras dopaminérgicas es el último, que es Recupera tu mente. El primero, yo al principio lo hice con una base neurocientífica hormonal, porque a mí me encanta un concepto que se llama la psiconeuroinmunoendocrinología. Que es, y te lo cuento así, psiconeuroinmunoendocrinología. De esto vamos a hablar en la charla, le voy a dedicar en la charla nuestra de mayo, porque, y te lo cuento así un poco de primicia, desde hace un par de años tengo en mi cabeza que tenemos que las carreras sanitarias, medicina, enfermería, farmacia, tienen que estudiar el estrés. Hay que estudiar el estrés. Es decir, No podemos olvidarnos de que el estrés nos enferma. Y entonces he querido introducir en la universidad una asignatura, que ahí estoy luchándola, pero que creo que el año que viene en alguna universidad española la vamos a conseguir meter, que es la medicina del estrés. Explicarle a los futuros médicos o futuros sanitarios cómo el estrés nos enferma, sabiendo que, según la Universidad de Harvard, entre el 30 y el 80%, es un porcentaje altísimo, o sea, con una variabilidad muy grande, pero con un porcentaje muy alto, de las consultas de atención primaria provienen de gente que somatiza, ¿no? De temas emocionales. Entonces, ¿qué significa esto? Que la psiconeuroinmunoendocrinología está unida. Psico, la mente. Neuro, sistema nervioso. Inmune, las defensas. Endocrino, los pensamientos y las emociones. Las emociones son descargas eléctricas desde el sistema límbico, hay un impulso Las fibras nerviosas, tiene un impulso eléctrico que llega a diferentes zonas del cuerpo, llega a las glándulas, desde donde se liberan diferentes células o componentes de nuestro sistema inmune y endocrino. Por ejemplo, nuestros leucocitos, que son todo el conjunto del sistema defensivo del cuerpo, donde están los linfocitos T, los linfocitos B, etcétera, tienen receptores millones de receptores en su membrana para diferentes moléculas. O sea, es decir, los leucocitos tienen receptores, nuestro sistema inmune tiene receptores para el cortisol, para la dopamina. Es decir, mi sistema inmune está escuchando cómo yo gestiono las diferentes batallas del día a día. Yo suelo decir que tener buena salud mental es llevarme bien con mi voz interior, cómo yo me narro mi vida, porque al final Yo aquí veo gente que tiene vidas traumáticas, pero te lo cuenta y dices, qué barbaridad, cómo lo ha integrado de bien. Hay gente que tiene una suegra horrible y parece que tenga una catástrofe diaria en su familia. Es decir, tengo mala suerte, nadie me quiere, estoy solo. Todo eso tiene un impacto directo, activa el estado de alerta. Yo interpreto cuando me hablo mal que el mundo me habla mal. Esto es un estudio neurocientífico reciente. Es decir, siempre que yo me hablo mal, interpreto que el mundo es una amenaza para mí. Me estoy diciendo que todo el mundo me odia, que nadie me quiere, que soy un desgraciado. Mi sistema inmune lo está escuchando. Mi sistema inmune es el que me tiene que proteger si aparece el cáncer, si aparece la infección. Durante muchos años se pensó que la medicina dependía del virus. De hecho, Louis Pasteur, que fue el que descubrió por primera vez los microorganismos y las bacterias y algunas de las primeras vacunas, decía, lo decía en francés, estudié en un colegio francés, pues me acuerdo de esto, decía: el germen lo es todo. Y entonces todo depende del germen. Y a la vez había un tipo que se llamaba Claude Bernard que decía, no, el terreno, el cuerpo lo es todo. O sea, todo depende porque tú y yo agarramos el mismo bicho, tú quizá te pongas enfermo y yo quizá no. Entonces, en el lecho de muerte, Louis Pasteur dijo en francés, le germe n'est rien, o sea, el germen no es nada, le terrain est tout, el terreno lo es todo. O sea, descubrieron que ese fondo del cuerpo, ese terreno, El sistema inmune es todo. Cómo yo tengo mi sistema inmune y cómo se conectan mis fibras nerviosas. Claro, hay fibras nerviosas que conectan el cerebro con todo el aparato intestinal a través del nervio vago, por ejemplo. Es decir, a las glándulas donde se segregan las células inmunitarias llegan a través de fibras nerviosas. Del cerebro a mi cuerpo todo es fibra, fibras nerviosas, neuronas. Entonces, es como si este PNEIE fuera una grandísima centralita donde todo está comunicado. Por lo tanto, muchos problemas endocrinos tienen que ver con temas inmunitarios, otros temas inmunitarios tienen que ver con temas emocionales o con el tema nervioso. Esto lleva a que las especialidades tenemos que estar unidas. En pleno siglo XXI, los especialistas son cada vez más especialistas en algo. Conté el otro día con un compañero, bueno, hace un año, de la carrera, que me dijo, Marién, Yo he hecho traumatología, me dijo él. Hacía años que no le veía. Y le digo, ah, ¿traumatología? Y me dice, sí, soy especialista en el dedo gordo del pie. Y me dijo, ¿y tú? Y entonces yo le dije, bueno, yo depresión, somatización, trauma. Y me dijo, pero, ¿cuál es tu superespecialidad? Y entonces, claro, me quedé callada y me dijo, es que el dedo gordo del pie es clave para caminar, para los problemas de espalda, para las migrañas. Dice, somos la clave de la felicidad. Y le dije, entonces, tu trabajo y el mío son complementarios, ¿no? El dedo gordo del pie. Que por supuesto, si me pasa algo en el dedo gordo del pie, le voy a ir a ver. Pero yo abogo más por una medicina integral, una medicina donde todas las especialidades seamos capaces de comunicarnos y de llevarnos. Dicho esto, me has hecho una pregunta muy importante, que es sobre las carreteras. Las carreteras fueron un concepto que yo empecé a trabajar con pacientes en los últimos años. Yo cuando estoy aquí saco siempre mis hojas y a mis pacientes les dibujo. Dibujo fatal, pero me encanta hacerlo todo como en forma de esquemas. Luego se los llevan y así recuerdan lo que han trabajado en consulta. Entonces, es muy simple, muy sencillo, y todo reduccionismo siempre es una pérdida de información, pero creo que ayuda muy bien a entenderlo. Tú imagínate, te voy a dar un ejemplo muy sencillo. Tú imagínate que una familia va los domingos a visitar a los abuelos. Vas a visitar a los abuelos y la abuela hace un bizcocho riquísimo, cocina algo buenísimo. El abuelo te da unos pesos, unos dólares, unos euros, según donde estés, estés y juegas a un juego de mesa. En España es igual, parchís con los abuelos o al dominó. En México, ¿qué se juega? ¿Qué juego de mesa hay?
Híjole, yo creo que juegan ajedrez también algunos.
Ajedrez, vale. Pues al bingo, al dominó, al ajedrez. Y entonces ese hábito es como si fuera una carretera cerebral donde circula un poquito de dopamina. Para que lo entendamos, es un símil. Imagínate, 20 bolitas de dopamina circulan por ese hábito Está bien si el bizcocho del abuelo, aparte de bizcocho, hay cookies o hay, pues no sé, quesadillas, y ahí nos quedamos, pues habrá más. Si el abuelo quizá ese día nos da un poquito más de dinero, habrá más. Pero es un plan. Tú imagínate que a esos niños, a esos nietos, les regalan la Play y empiezan a jugar los fines de semana a la Play. La Play no es una carretera de 20 bolitas de dopamina, es una autopista alemana de 8 carriles, circulan miles de bolitas de dopamina, y está diseñado Para generar cada vez más dopamina, para engancharme más. Engagement, enganchar, es conseguir liberar cada vez más dopamina. Para que tú lo entiendas, todo lo que engancha más es que te libera más dopamina, que te ayuda a querer más. La dopamina es el deseo y el placer, pero sobre todo es la anticipación del deseo y del placer. Es qué va a pasar. Por eso las redes son tan adictivas, porque es a ver qué me encuentro. Cuando empezó Facebook, no sé si te acuerdas, siempre era la misma página. Entonces tú veías la misma página. Que se dieron cuenta que había que cambiar con los algoritmos, porque si tú te metes, cada vez que te metes tiene que haber algo distinto, porque si siempre hay lo mismo no te apetece verlo con tanta intensidad. ¿Cuál será la sorpresa? La anticipación del deseo. Tú imagínate que a esos niños les regalan la Play y llega un domingo y dicen, hay que ir a ver a los abuelos. No me apetece, qué aburrido, no me apetece. ¿Qué ha pasado? Que entre esas 20 bolitas de dopamina, las miles de bolitas de dopamina, Pues eso ya no apetece. Pero es que cosas como la Play, yo los llamo ladrones dopaminérgicos, que es que roban, roban entre comillas. No olvidemos que esto es un símil, pero roban la dopamina de la carretera de los abuelos, y la carretera de los abuelos está vacía.










