Mi Experiencia en una Sesión de LSD

Oso Trava recounts a nine-hour, guided LSD therapeutic session he attended with four other participants and several caregivers who sang, touched, and supported the group while participants lay blindfolded. He describes preparatory therapy (three planning sessions), initially setting a pragmatic intention (financial success) but then changing it to 'connect with my feelings.' The trip produced visions of people, intense emotions (laughing, crying, screaming), and realizations about emotional suppression and empathy; afterward he regained access to tears and deeper feelings, and now wants to try ayahuasca. The account emphasizes the session's structure (eyes covered, inward focus), its therapeutic outcomes, and the speaker's changed relationship to feeling and relationships.
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Me reí, lloré, grité, sufrí, sentí amor, sentí cariño, paz, gratitud, sentimientos que llevaba yo años sin verdaderamente experiencia ya más terapéutica que ha sido la más intensa de mi vida con LSD, con Paola Ambrossi que estuvo aquí en el podcast y es una experiencia guiada de 9 horas en la que éramos 5 personas que estábamos, vamos a decir, teniendo la experiencia y había otras siete, ocho personas cuidándonos y generando una experiencia tocando, cantando, abrazándote, pero para todo esto tú con tu dosis tienes 9 horas de ojos vendados, acostado en el piso, o sea, todo es hacia adentro y nunca había hecho esto, todas mis experiencias habían sido hacia afuera, habían sido con muchos estímulos, sobre todo visuales, tú sabes que creo que es el 90% del cerebro que está ocupado y su sinapsis en procesar estímulo visual, cuando le quitas eso, pasa todo lo que tú dices de oler colores y sentir sonidos y fue, pero para en preparación para esta experiencia había que tener tres sesiones como de plática, de terapia, de fijar la intención y yo venía con una idea todavía medio perdida, yo era un momento en el que también me sentía medio no realizado, creía que mi objetivo en ese momento era sanar mis finanzas, sanar mi relación con la lana, quería pedirles a estas sustancias el billete enséñame a hacer lana. Yo decía, a ver si aquí no lo he logrado tan bien, vamos a ver si alguien del más allá me da el secreto, el tip. Y total que en el momento en el que te vas a sentar y vas a tomar tu dosis, todos los cinco, uno cada uno a su vez pasaba y decía su intención y me sentí con una pena de decir que por eso estaba ahí, no lo pude hacer, o sea, no sé si me dio pena con ellos o me dio pena conmigo de sentir que le daba tanta importancia algo que pues no la tenía y. Y en ese momento lo primero que escupí, o sea, en plena desesperación, después de semanas de preparación, cambié el plan. Cambié el plan y cuando una de las lecciones que he tenido yo antes, sobre todo cuando, y esa es otra historia, cuando participé en Fear Factor que cambié el plan y fui el primero en perder, hice el ridículo y dije nunca más cambies el plan esta vez cambié el plan. Y cambié el plan y dije conectar con mis sentimientos y todo el viaje, todas las 9 horas fueron pensamientos, visiones, alucinaciones de personas que se me acercaban y yo con mi mano las empujaba y como que yo entendía que esa inhabilidad de conectar me estaba haciendo no tener relaciones con personas que me podían ayudar mucho y me reí, lloré, grité, sufrí, sentí amor, sentí cariño, paz, gratitud, sentimientos que llevaba yo años sin verdaderamente entender, no sé si reprimiendo o los tenía olvidados, o sea, era yo un robotcito que hacía las cosas conforme al modelo y jugaba bastante bien el juego, pero algo me faltaba y cuando logré sentir me di cuenta que no podía llorar porque no sabía qué es lo que sentía y estaba alejando gente porque ¿Qué es la empatía? La empatía es no ponerte en los zapatos del otro, es cómo te puedes poner en los zapatos del otro si no puedes en realidad imagínate que te digo ¿Has ido a ver qué ciudad? Has ido a. ¿Has ido a Río Tuto? Ha sido a todos lados, pero no sé, te voy a decir una ciudad muy random, ¿Has ido al desierto del Sahara? Y me dices no, no he ido, bueno, imagínate cómo es el desierto y te empiezo a describir, es algo que por más que trates de imaginártelo nunca lo has vivido y no te puedes poner en ese lugar con tu imaginación si no lo has sentido y es lo mismo con los sentimientos, no te puedo decir que siento amor cuando no puedo entender tu sufrimiento o no puedo sentir esta unión en tu felicidad porque tal vez no la he sentido hace mucho tiempo y en el momento en que logré volver a sentir eso, bueno, se soltó el mar y este. Y fue una experiencia padrísima, a raíz de eso he podido volver a llorar, no mucho, pero sé que lo puedo hacer y sé que no tengo que llegar al berreo para saber que estoy sintiendo algo y si se me escurren algunas lágrimas. Hace un par de semanas tuve una experiencia horrible en la que uno de mis hijos casi se ahoga con una salchicha y puta, cuando acabo ese momento, que han sido los minutos segundos, no sé cuánto tiempo fue más largos de mi vida, se me salieron las lágrimas y o sea, muy duro, ahorita me acuerdo y. Pero es increíble poder sentir y a veces creemos que sentir. No se vale. Y yo me sorprendo también hablándole a mis hijos de por eso no se llora. Claro, ¿Por qué no? Afortunadamente tu esposa y mi esposa son muy del corte, no están muy en contacto con sus sentimientos. Y bueno, tu esposa de forma hasta profesional ayuda a los niños a conectar con esos sentimientos. Y creo que es algo que tenemos que fomentar, porque si no nos volvemos hombres que podemos ser, o personas, ni siquiera hombres. Hay mujeres que son iguales. Podemos ser muy rectos, exitosos, metódicos, productivos, como le quieras decir, pero no estamos completos. Y para estar realizado tienes que estar completo. Y en el libro este que me mandaste, que es una cosa loquísima, me gustó, me recordó a las grabaciones de Alan Watts, porque lo escuchamos The Tao of Physics. Es un libro bastante elevado que relaciona la física y la historia de la física desde la newtoniana a la física cuántica con la mística y sobre todo la mística de Oriente. Hay una frase que dice que para tener una experiencia mística real tienes. No puedes ser un consumidor o un observador, tienes que ser un participante y participar con todo tu ser. Y no puedes participar con todo tu ser si no sientes. Entonces, para mí esta experiencia psicodélica fue algo que me permitió participar con todo mi ser en mi vida. Y desde ese entonces no he hecho nada más. Y eso fue hace ya un par de años. Tengo muchas ganas de hacer el ayahuasca y por eso creo que. Creo que me tienes que contar cómo te fue, porque te fuiste y lo hiciste bien. No te fuiste aquí a meter a la condesa.










