Rivelino turned down a hotel sculpture commission in Cancún because he didn't want his photo used instead of the artwork. Galleries and dealers couldn't track him down, so they called his publisher. He was about 26 when organizers gave him 10 days to propose a monumental sculptural project for a Hilton meeting.
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Tenían un proyecto para hacer una escultura en un lobby de un hotel en Cancún, pero no venía ni una fotografía mía en la revista, ni un contacto, ni nada. Explícame por qué no venía una foto tuya. A mí no me gustaba que saliera mi fotografía, porque yo quería que el espacio que podía ocupar mi cara lo ocupara mejor una obra. Y esa obra pues podía ser vista, promovida y probablemente le gustara a alguien. Era como una especie de Instagram impreso en el que ahí la imagen de la obra valía mucho más que la del artista. Entonces me negaba siempre a que apareciera una fotografía mía. Entonces finalmente van a las galerías en México preguntando por mí. Le llaman a dealers y tampoco. Y de repente lo que se les ocurre es llamar a la editorial y preguntar que si tienen el teléfono del artista. Me llaman y cuando me ven entrar me dicen. Lo primero que me dicen es ¿Y tu papá? ¿Digo papá? Mi papá no está aquí. Hace mucho que no está aquí, ¿No? Y Pero tú eres ribelino. Tendría yo ahí, no sé, 26 años otra vez, que todavía es un momento en el que estamos hablando de unos veintiséis, veintiocho años. Y finalmente eso terminó con un proyecto que querían para dentro de 10 días, porque venía la gente de Hilton, iba a ser una junta muy espectacular. Yo tenía que generar el proyecto y convencerlos de que valía la pena generar todo un espacio galerístico de arte y esta escultura monumental.