A business executive representing one of the world's ten largest companies in Hong Kong used fluency in seven languages to connect with international CEOs, but realized the work had become a low-value commodity. After two years of losses, he pivoted to technology to stand out in a saturated market.
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Ahora, cuando voy a Hong Kong, yo voy a representar esta compañía que era gigantesca, una de las top 10 del mundo. Entonces me meto de repente en, estoy de nuevo en la crème de la crème, y yo sabía cómo llegar al CEO, yo sabía cómo tratar al CEO, yo sabía quién era quién. Entonces yo había tenido un bagaje cultural, hablaba 7 idiomas. Entonces cuando hablaba con el agente de Rusia, yo le hablaba en ruso, y cuando hablaba con el italiano, entonces era como que yo estaba en el servicio, estaba en mi salsa. Ahora me faltaba el tema negocio. Y yo digo, esta es la mía. Pero muy rápidamente me doy cuenta que el único valor que había en este negocio era qué tan simpático yo era, qué tan buen servicio podía entregar y qué tarifa tenía. Y porque son commodities, eso es. Y ahí digo, no voy a armar un negocio para matar, para que mueran pronto. Y ahí digo, le voy a meter tecnología. Y ahí parte la travesía.
Pero antes de eso, pues, 2 años, 2 años perdiendo dinero, perdiendo dinero, luchando, estuve