No era feliz: Oso Trava

A Spanish-language YouTube interview where Fernanda Familiar talks with Oso Trava about his influence in Mexico as a personal-development figure, the difference between constructive self-help and hollow or harmful leadership, and the importance of inspiring by example. Oso recounts feeling empty despite outward success, explains the role of soft skills and adaptability (especially during the COVID period), reflects on parenting and confronting prejudice, and shares a pivotal emotional breakthrough after a guided psychoactive session that allowed him to cry after a 12-year absence.
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¿Tú conoces al Oso Traba? El Oso Traba es un nombre que entra en la vida de muchas, miles de personas en México. Es un hombre comprometido con su palabra. Es un hombre que está aquí, aquí con nosotros en Fernando Talks Home. Así es que quédate, vamos a su casa. Oye, cuánto bien le haces a la gente, Oso.
Oye, qué padre que sepas.
Sí. Cuánto bien le haces a la gente, la verdad.
Gracias.
¿Yo creo que eres de lo más escuchado y sabes qué? Muy necesario en nuestro país. No sé, Oso, qué pienses.
Ay, pues la verdad es que creo que necesario. A ver, primero creo que el hecho que me digas que le hago bien a la gente es de lo más bonito que me puedes decir, Fer, porque viniendo de ti, alguien que ha pasado su vida entera justo tratando de difundir mensajes positivos, de inspirar a gente, de darles herramientas que a veces no tenemos o creemos que no tenemos, significa mucho. Así que muchas gracias. Y por otro lado, pues creo que sí hace falta siempre. No, o sea, y creo que lo que hace falta es. Yo como digo, a la gente no la puedes obligar, ni convencer, ni empujar a que cambie, a que haga algo de su vida. ¿Sabes qué tienes que hacer si quieres que la gente cambie? Inspirarlas. Y para inspirarlas lo puedes inspirar a través de tu propio ejemplo número uno y dos, de tirarles objeciones, de tirarles barreras mentales. Y creo que en el pasado lo que ha pasado, sobre todo en términos de emprendimiento, de buscar vidas más grandes, de romper límites, creo que en Latinoamérica tradicionalmente no hemos tenido estos role models, estos mentores o estos modelos de gente a seguir por dos cosas. Uno, porque hay una separación muy clara entre el liderazgo de antaño, todos estos grandes empresarios que hoy Bimbo, Cemex, tienen empresas que son líderes a nivel global, creo que no conectan con con la juventud de ahora. Parece que se hicieron y no parece. Se hicieron en otro siglo y hoy es difícil identificarte. Entonces creo que cuando logras ponerle un ejemplo a alguien, a un chavo en Campeche o a una niña en Aguascalientes, que hay alguien que creció en su colonia que no viene de una familia privilegiada, que eso es algo que mucha gente sigue poniendo como pretexto, Bueno, él sí pudo, porque él sí pudo, porque es lo que nos pasa, nos desconectamos de las historias de éxito de Silicon Valley y de los millones de dólares en Estados Unidos cuando esas mismas historias se están gestando en nuestras mismas comunidades y cada vez más. Entonces, pues yo ser un vehículo para simplemente darle luz a estas historias porque el mérito es obviamente de la gente que se está remangando la camisa y haciendo las cosas y la gente que, como decía Franklin Delano Roosevelt, está en la arena.
Pero fíjate que puedes caer o sotraba y ahí valoro muchísimo tu trabajo porque puedes caer en algo chafa, puedes caer en una autoayuda, puedes caer en. Bueno, cuántos líderes que le hablaban a la juventud y abusaban de la juventud, cuántos líderes que hacían reír a los niños y se cogían a los niños, o sea, entiéndeme, o caes en la autoayuda o caes en la incongruencia o caes. Y eso me encanta porque tú avientas la semilla y como que le vas echando agüita y el otro es el que crece, eso es bien bonito, como cedes tus herramientas, No sé cómo explicarlo, ¿Tú cómo lo ves?
Sí, y creo que, a ver, tocaste un tema bien importante porque la autoayuda que está tan demonizada. No, pero creo que hay como en todo generalizar. Creo que es peligroso, Fer, porque cuando yo. A ver, creo que sí el primero que se tiene que ayudar eres tú, entonces si eso es autoayuda, hay que autoayudarnos y yo soy un gran fan del desarrollo personal, que mucha gente medio ¿Cómo diré? Medio despectivamente le llama autoayuda. Entonces que creo que sí ayuda mucho rodearte de gente que trae una mentalidad de acción, de proactividad, de positivismo si lo quieres decir, gente que busca soluciones y no simplemente presenta problemas, gente que no se está quejando y que está tratando de cambiar status quo. Soy gran proponente de tomar control de tu vida, sobre todo empezando por tus ideas, como decía Jim Rohn, montar guardia a la puerta de tu mente todos los días, porque estamos constantemente siendo bombardeados de ideas tan negativas que solo tratan de capturar nuestra atención y que simplemente nos hacen sentir que no tenemos injerencia en lo que pasa a nuestro alrededor, que no tenemos ningún ni voz ni voto en lo que pasa en nuestra vida, entonces que no podemos cambiarla. Y la verdad es que yo estoy totalmente de acuerdo en eso, porque yo también lo he vivido a nivel personal, cuando una vida que yo llevaba y que por fuera parecía ser muy bonita, la verdad es que me tenía totalmente vacío y persiguiendo espejismos, ¿No?
¿Cómo era tu vida, Oso?
Mi vida por fuera era muy bonita, o sea, yo tenía dos hijos, había vendido una empresa, yo había salido en la expansión dos veces en la Forbes, daba pláticas y por dentro sentía que no estaba conectado con algo que me importara y vivía tratando de igualar a alguien más o conseguir una siguiente meta que me habían impuesto o que yo había comprado, ¿Sabes? Como este juego de la carrera de la rata que nunca termina, esta rueda de hámster que te montas y quiero tener más dinero, ¿Por qué? Porque más, más, más, quiero tener más followers, ¿Por qué? Porque más que me oigan, más que mi empresa, logre más. Cuando la realidad es que no estaba poniendo atención en lo que más me importaba y me empecé a alejar de mi familia, empecé a ser alguien muy amargado, empecé a ser alguien que básicamente que no era feliz. ¿Y cuando te das cuenta que, a ver, todos pasamos por estos procesos y que es, es posible romper esos procesos? Es posible, si, querer más es posible. No estoy hablando de una vida de mediocridad ni de conformismo, estoy hablando de una vida en la que tienes claridad de que quieres impactar el mundo, de que quieres hacer más por tu comunidad, de que quieres crecer, que quieres tener más. Claro que quieres más, pero que tiene una razón de ser y que esas razones, esa razón es simplemente disfrutar cada momento que pasas buscándolo. Porque cuántas veces no, A ver, no sé si alguna vez te ha pasado que idealizas algo, No, desde el día que me compre esa camioneta voy a ser súper feliz, el día que vaya de viaje voy a ser súper feliz, el día que me den la nueva chamba voy a ser súper feliz. Y ya te la dieron, ¿Y luego qué? Entonces yo creo que conforme, conforme inspiras a la gente a buscar vidas más grandes, pero disfrutando el momento de perseguirlas, o sea, si, de centrarte en ti, en quién eres, conocerte, ponerte a ti primero. Yo soy un súper fan de decir que a nadie le importas porque nos la pasamos pensando que todo mundo va a hablar de nosotros, qué van a decir, qué van a pensar y entonces eso hace que nos pongamos en segundo, tercero, cuarto, quinto lugar y nos limitamos de hacer las cosas que más nos importan a nosotros y al rato por darle gusto al mundo entero estamos, somos miserables y no logramos nada de lo que en realidad queríamos lograr.
Oso, ¿Cuál es la peor enfermedad que estás encontrando allá afuera?
El miedo, el miedo, la falta de dirección, o sea, a ver, llevamos un año, justo un año que sentimos que estamos peleando contra el enemigo invisible literalmente, o sea, nos encerraron en nuestras casas, nos quitaron nuestros lugares de trabajo, nos alejaron de nuestras familias, nos quitaron a seres queridos físicamente, nuestros negocios tal vez dejaron de existir y parece que no hay, no hay contra qué pelear porque estás peleando contra, como mis hijos dicen, el virus, ¿Que es el virus? No hay virus, hay virus y por eso, porque no podemos esto porque hay virus, tengo niños 5 y 6 y bueno, no van a la escuela, no ven amigos, hay virus y porque el virus no pueden ir a la juguetería porque hay virus, no pueden ir al parque porque hay virus y entonces eso, creo que esta incertidumbre a mucha gente, pues digo, hace un año por ejemplo que hablaba yo con muchos emprendedores creían que regresando de Semana Santa ya iba a haber terminado y estaban esperando, yo les dije esto no va a volver a cambiar, o sea, esto puede que se extienda, entonces tienes que aceptar que la situación cambió y hoy como la gran diferencia contra el siglo pasado, digamos que los grandes emprendedores ya no son los que están construidos para aguantar, no son los que están construidos fuertes, no son los sólidos, son los que están construidos para adaptarse y el mundo ya se trata de agilidad y yo creo que por eso las empresas que se movieron rápido hace un año son las empresas que no sólo sobrevivieron la crisis sino que encontraron nuevas oportunidades. A río revuelto, ganancia, pescadores, o sea.
Hoy es mejor la famosa soft skill, o sea que tengas mucho soft skill y que no tanto un título, una carrera, sino que sepas mucho de todo y desenvolverte en diversos mundos y sobre todo atender la crisis, saber qué hacer.
Es una gran pregunta Fer, porque creo que sí, cada vez más y con la proliferación de la educación en línea ya los títulos estos que parecían, a ver, yo tengo una maestría de Stanford, me gasté cientos de miles de dólares en tenerla, pasé dos años viviendo en Estados Unidos y la verdad es que a ver, yo no pongo a alguien que tenga una maestría de Stanford por encima de alguien que tenga la experiencia y la facilidad y la voluntad. Los soft skills, o sea, hay dos libros que son muy famosos, uno de Malcolm Gladwell que se llama Outliers, los fuera de serie que te habla de que tienes que especializarte y 10.000 horas para volverte un verdadero experto. Y por otro la viene otro autor que se llama David Epstein y el que te habla que la clave para el éxito y para el desarrollo es el rango y entonces te pone por un lado de ejemplo a Tiger Woods que empezó a jugar Golf a los 3 años y 10.000 bolas a la semana tiraba y por otro lado tienes a alguien como Roger Federer que creo que fue hasta la adolescencia que empezó a jugar tenis y antes había jugado básquetbol y patinaba y esto y lo otro. Entonces creo que hoy sí tener una variedad de habilidades que te den un poquito más de mundo, que te permitan ser un poquito más ágil y sí especializarte, tal vez no al nivel de experto de 10.000 horas, pero especializarte en dos o tres que combinadas te hagan una persona única son una manera mucho más fácil de destacar que decir voy a ser el número uno del mundo en tenis. En cambio si eres alguien que combina dos o tres cosas que normalmente no se combinan y tú las haces extraordinariamente bien en un, digamos, 10% del top 10% del mundo, pero combinadas te hacen alguien verdaderamente único, creo que tienes una gran ventaja.
¿Cuál es la pregunta más difícil que te han hecho tus hijos?
Uff, qué difícil. No sé, no sé, me pones en jaque con esa pregunta. Una pregunta bien difícil, digo, mi hijo de 5 años es sumamente curioso y ya se meten a temas, por ejemplo la semana pasada o hace dos semanas estaban en sus zooms y les empezaron a hablar del racismo y más allá de educarlos y bueno, mis hijos están en una escuela súper multicultural, muy diversa que es algo que. Una de las razones por las que yo los quise meter ahí porque creo que vivimos en un mundo en el que. Y yo fui presa de eso, por ejemplo, yo cuando llegué a Stanford yo traía prejuicios muy marcados y yo creí que solo iba a aprender de los europeos y de los americanos y de los evolucionados y por unos meses me perdí de hacer grandes amigos grandes relaciones y aprender muchísimo de asiáticos, africanos, personas del medio oriente y creo que hoy necesitamos contrarrestar esta tendencia a la polarización, a encajonarnos en nuestro algoritmo y creer que todos piensan o todos son azules o todos son rojos o todos son morenas o todos son chairos o todos. Pero cada vez dependemos más de información y de curación de información que no depende de nosotros. Entonces si te riges por tu feed de Facebook o por tu feed de Twitter o por los tres canales y lo que te recomienda Netflix, terminas encasillándote en una identidad. Entonces creo que la manera de contrarrestar eso es exponiéndote de manera proactiva y voluntaria a diferentes corrientes de pensamiento, diferentes estilos de vida, diferentes razas, religiones, corrientes sexuales. ¿Entonces cuando empiezan a hacer preguntas te das cuenta que un niño de 5 años ni siquiera ve diferente, les ponían dos fotos de una niña güerita y una niña negrita y entonces qué les ven de diferentes y empiezan a decir ah, pues que una tiene chongo y otra tiene este vestido y al final como que pues les hacen entender que hay una diferencia que no debería ser diferencia, que es el color de la piel y cuando te empiezan a hacer preguntas de ese tipo creo que es donde más te exigen como papá porque te hacen cuestionar cosas que tú no aprendiste de chiquito, que tal vez de esas cosas que tú fuiste hasta culpable por decirlo de una manera, o sea, yo a muchos de mis invitados en el podcast les pregunto a ver, tus abuelos probablemente tenían esclavos, no? Tus papás probablemente eran homofóbicos, ¿Cuál es ese pensamiento que tú tienes hoy del que tus hijos probablemente se avergüencen? Y es ese proceso de pregunta no sabía qué contestarte. Es difícil, hay muchas cosas.
Ahora me la aventaste de regreso. ¿Qué pensamiento tendríamos quienes estamos viendo que nos avergüence, que se avergüencen nuestros hijos?
¿Wow, para ti tal vez es muy normal, no, digo, te puedes ir por muchos lados, pero yo por ejemplo, si te pones a pensar muy futuristamente, tal vez un pensamiento que tenemos hoy es que las máquinas están hechas para servirnos, tal vez en el futuro las máquinas van a ser pares, No, o algo mucho más próximo probablemente sería tal vez tus hijos van a voltear y decirte Fernanda, cómo que te comías una hamburguesa de una vaca que estaba viva, que era un animal, carajo, no no?
Oye, ¿Cuál ha sido la entrevista más difícil que has hecho?
He hecho varias entrevistas, pero una choncha.
Que hayas dicho, qué horror.
A ver, no voy a nombrar y creo que tú has estado en esa silla, pero a ver, creo que es complicado con ciertos atletas que son world class, porque a ver, mi podcast es un podcast en el que hablo mucho de razonamiento, de hábitos, de tácticas, de procesos mentales, de aprendizaje. Y hay muchos atletas, están en la cima de su disciplina, que lo hacen instintivamente, entrenan, se paran, se meten en flow y no saben qué pasa, pero lo logran. Y entonces cuando tratas de tener una conversación de hoy, explícame cómo lo hiciste, hay gente que no te dice, oye, pues la verdad es que no sé ni cómo explicarlo, nada más lo hago, me sale, Es como si le trataras de preguntar a Pablo Picasso cómo pintaba, pues probablemente te diría, no, pues yo no me. Yo solo soy un vehículo, ¿No? Entonces hay conversaciones que son un poco difíciles y hay conversaciones que son difíciles también por error del entrevistador. En este caso mío, que yo no estudié esto, tengo cero tablas. Entonces yo me he dado cuenta que hay como en mi programa hay dos tipos de invitados. Está el invitado experto y está el invitado que tiene una anécdota, una historia de vida. Está el experiencial y el experto. Y cuando confundes el tipo de invitado y al experto le tratas de sacar una historia de cómo llegó ahí, no hay. Y tal vez no solo él no te da lo que quieres o lo que estás buscando porque no existe, pero tú no le estás dando a tu público algo que quiere oír. Por ejemplo, hubo una entrevista que invité a una coach de sexo tántrico, un tema muy interesante, pero me pasé, era de mis primeros episodios, creo, antes del 10, y me pasé como 40 minutos que ella me contaba cuando había vivido en Europa del Este, porque ella nació por allá, y como que mucha gente me decía, ya quiero que me digas del sexo.
A mí que me vale madre donde vivió la señora exactamente.
Entonces, bueno, pues ahora sí que echando a perder se aprende y así aprendido. Y después también hay egos muy grandes. Cuando estás hablando con gente en la cima de sus disciplinas, pues sí hay veces que es difícil romper un poquito la visión que traen o incluso no tanto. De egos hablé con Carlitos Páez, por ejemplo, superviviente de los Andes, un tipo fascinante, pero lleva 30 años diciendo la misma historia 8 veces al día. Entonces digo, hay veces que es un reto, no digo que es una entrevista difícil, nada más es un reto si quieres sacar algo diferente. Y afortunadamente pues he encontrado la manera y creo que mis invitados llegan ya al programa con un poquito más de apertura y es más, llegan hasta expectantes a ver con qué les voy a salir.
¿De veras? ¿Con cuál te sientes muy orgulloso que te costó mucho trabajo conseguir que lo lograste?
Fíjate que dan varias. Mira, Juan Manuel Márquez. Yo amo el boxeo y me acuerdo perfectamente de los primeros viajes que hice con la que hoy es mi esposa. Llegamos un día a Aspen a esquiar y esa noche peleaba Juan Manuel Márquez y nos fuimos a un barecito y nos metimos ese bar y vimos la pelea en la que noqueó a Pacquiao y esa se me quedó grabada después de tres peleas que le robaban y muy disputadas y demás, se me quedó muy grabada y entonces yo quería entrevistar a Juan Manuel hasta que se me hizo y tuve una plática padrísima con él. Totalmente lo fanié durante la entrevista. Pero Juan Manuel, por ejemplo, es alguien que se prestó mucho a hablar de su proceso y creo que también tiene muchas tablas de comunicador ya. Entonces fue una entrevista muy bonita.
Sigue adelante, Oso. Vamos a la ruleta a ver qué te toca. Híjole. ¿Dice quién te odia a la vez que más has llorado? ¿Por qué? Dime un albur si ha sido infiel. Espero que no te toque esa. ¿A ver cuál te toca la vez que más has llorado?
La vez que más he llorado te voy a contar. Y estaba esperando que me saliera esa porque es una historia que me gusta contar.
Es en serio. ¿Pero ya la habías contado esta historia?
Es que vas a escucharla porque sí es algo importante para mí. Yo llevaba 12 años sin llorar, o sea, contados a la fecha me era imposible llorar. Yo lloré en el último año de mi maestría, tomé un taller que se llama Dinámicas Interpersonales y como parte de esa clase al final te vas a un retiro y en ese retiro lloré como nunca había llorado. Pero pasaron 12 años y no se me salió una sola lágrima. Y fueron estos 12 años de sales de la maestría, Fer y Sales te programa en la mente para salir como león, ya sabes, enjaulado a tragarte el mundo y básicamente sintiendo que mostrar debilidad no es una opción. Y eso, conforme más pasa el tiempo, pues vas armando estar esta coraza, esta armadura, y te aleja de tus sentimientos. Y al alejarte de tus sentimientos, te aleja de la conexión que puedes tener, de la empatía y del mundo real. Y pasaron 12 años y lo busqué de manera. Yo ya sabía que era algo que tenía que arreglar y no podía, y no podía, y no podía, y no podía, y no podía. Y hace un año y medio, creo que fue en 2019, por ahí de verano, participé de una experiencia guiada con una sustancia psicoactiva.
Ayahuasca.
No fue LSD. Y fue una experiencia guiada en el que a través de música, y éramos cinco los que estábamos en la experiencia y teníamos siete cuidadores, todo muy profesional, pero te guiaban con canciones y con olores, y tú estás ojos vendados, nueve horas acostado en el piso. Es totalmente introspectivo. Es la experiencia más poderosa que he vivido y nunca hecho ayahuasca. Y como mi intención, antes de entrar a esta sesión, te piden, a ver, ¿Cuál es tu intención? No sé qué. Y yo todo idiota dije, conectarme con mi poder generador de dinero. Y eso es lo que había estado preparando tres sesiones antes, conectarme con mi poder generador. Ya sabes, una de esas jalapeñas.
Qué buen deseo, carajo.
Pues no, fíjate, ese son el tipo de deseos que hacemos que no significa nada. El otro día le decía a alguien, a ver dime quién, ¿Quién es la persona que si te presentara hoy más cambiará tu vida? Y me contesta, carlos Lim, No es cierto. Es que creemos que una bolsa de dinero lo va a arreglar todo, cuando la realidad es que no. ¿Y sabes qué es lo que pasó en esta sesión? Justo antes de tomar la dosis, me preguntan, bueno, expresa ante todo el grupo, cuál es tu intención. Y en ese momento como que me dio hasta pena decirlo. Y entonces no lo dije y lo cambié. Y lo primero que me salió de la boca fue volver a conectar con mis sentimientos. Así tal cual. Me echo la cosa está, me acuesto y al ratito empiezo con un llanto, pero un llanto tan profundo, tan profundo, en el que veía yo como sentía dolor, sentía felicidad, sentía pena, sentía alegría, sentía emoción, sentía odio, sentía tristeza, todos los sentimientos que llevaba 12 años sin sentir y en ese proceso de. De sentir lo que significaba sentir, veía yo cómo había alejado gente, como había gente que me tendía la mano y yo como no podía entenderlos, los alejaba y entonces entendí el verdadero significado de la empatía, que empatía no es ponte en los zapatos de alguien más, es siente lo que está sintiendo alguien más, y si no sabes sentir, si no sabes qué significa el dolor, ¿Cómo puedes decirle te entiendo, cómo puedes decirle te compadezco, te quiero ayudar o te quiero? Y entonces fue un llanto tan impresionante que hasta lo celebraba, o sea, dentro de todo este viaje decía yo ojalá pueda llorar al final de esto, ojalá pueda volverlo a hacer. Y al final se acerca un amigo mío que es el que me guió con esto y ya cuando había pasado todo el efecto y nada más le dije gracias y me volví a soltar a llorar y todavía como a los meses estábamos viendo una película mi esposa y yo en la. Yo no, yo no lloro, no lloraba viendo una película que mi esposa estaba como si nada, yo me tuve que ir a encerrar al baño de la lloradera.
Oye, fíjate, antes de despedirnos, o sea, ¿Quién te odia? ¿Qué borrarías de tu vida? Dime un albur. ¿Has sido infiel? ¿El peor regalo que te han dado? ¿Qué drogas has probado? Récord sexual y te toca la vez que más has llorado.
Me gusta.
Oye, yo te mando Oso, un abrazo de Oso. Un abrazo entrañable, agradeciéndote en serio lo que haces por toda la gente, necesitamos gente como tú en este país. Gracias.
Muchas gracias a ti por el espacio, padrísimo lo que haces, obviamente te conozco hace mucho tiempo, me has invitado ahí a tu programa alguna vez y te tengo mucho cariño, Fer, muchísimas gracias.
Un abrazo, mi Oso, nos tenemos besos en casa. Hasta pronto. Bye. ¿Qué tal la ruleta? Bueno, la vez que más has llorado y pácatelas que sale el tema este del encontrón que tuvo con su llanto durante 12 años. En fin, creo que ha sido un programa padrísimo. Te espero en el que viene. Aquí está abajo nomás hazle clic y suscríbete. Hay más de 100 Fernanda Talkshow te los puedes perder.










