No es talento No es suerte Es esto…

Víctor Küppers tells Oso Trava that attitude matters more than knowledge or credentials. After a personal accident, Küppers felt terrible and worried about burdening his mother, but he realized his poor reaction was the real problem. That insight sparked his first training work and changed his career.
¿Y qué venía en ese artículo? Esta guía de cómo ser feliz, pensada en dos niños de uno y dos o tres años, ¿Qué contenía?
Sí, era un artículo. Me acuerdo exactamente el efecto actitud. Y lo que tenía que ver, lo que quería decir es que en la vida, los conocimientos, la experiencia, los idiomas, la universidad, todo eso es muy importante, pero lo que te va a hacer grande en la vida a nivel personal o profesional, es tu actitud. Y el artículo intentaba exponer ese argumento. Era muy simple, muy sencillo.
¿Con qué actitud habías tú enfrentado inicialmente este accidente y qué cambió?
Terrible, mi actitud fue terrible. Claro. Se me vino la agenda abajo. Yo soy una persona, me cuesta mucho estar parado. Fue terrible mi primera reacción. Además mi madre en ese momento estaba pasándolo muy mal. Muy mal lo estaba pasando mi madre porque falleció en un mes falleció su hermana y su madre. Y entonces dije yo vengo a complicarle más la vida a mi madre, a darle un sufrimiento más. Entonces yo. Yo no soy un ejemplo. Yo recuerdo que reaccioné muy mal, estuve de muy mal humor durante un tiempo. Sí, no reaccioné bien.
Y una vez que empiezas y te habla o conectas con este mensaje de la actitud, te buscan para tu primera formación. Dices que te costó trabajo construir un negocio, una profesión alrededor de. ¿Esto pasó inicialmente como fortuitamente, pero de ahí cómo evolucionó tu carrera?
Mira, sí, sí, me costó un montón. Los primeros cuatro o cinco años, claro, yo cuando me fui, yo ya tenía dos hijos, no fui tan irresponsable de decir oye, me marcho, no me marcho. Pero tenía, quizá por mi vertiente más holandesa, mi familia, Holanda siempre me ha inculcado la necesidad de ahorrar, que hay que ahorrar, que no hay que gastar más de lo que tienes y que no hay. Entonces yo tenía ahorros, tenía unos ahorros para vivir un año, dos años y el apoyo de mi mujer. Entonces a mí me dio mucha tranquilidad, pero me costó mucho conseguir ese cliente. Lo conseguí por la suerte del artículo, pero me costó mucho conseguir otros clientes. Pero al final es un trabajo. ¿Sabes lo complicado de hacer conferencias? Que no puedes ir a vender. Esto me costó aprenderlo. Tú no puedes ir a vender una conferencia. Te tienen que llamar. Te tienen que llamar. Funciona así el negocio. El que vende teléfonos a lo mejor puede ir a ofrecerlos. Las conferencias no te tienen que llamar. Si no te llaman es muy difícil porque ¿Con quién hablo? Con el director general, con el director de marketing, el director comercial de recursos humanos, el que organiza una convención, es un perfil distinto. Entonces me costó aprender eso, pero también aprendí que enseguida entendí que yo no voy a heredar tierras, no, yo, mi patrimonio eran mis clientes, mis clientes. Entonces yo me obsesioné porque tengo uno, tengo que tener uno que esté encantadísimo. Y eso lo aprendí, que cuando un cliente está muy, muy, muy, muy contento, te contrata otra vez o habla de ti. Y yo, el 99% de mis clientes han sido por referencia. Al principio te hablo, ahora ya no, pero al principio era por referencias, te hablaban y qué bien, pues qué suerte.










