PAOLA LONGORIA | Visualización y Fracaso DEPORTIVO #167

Spanish-language Cracks Podcast interview with Mexican racquetball champion Paola Longoria. Over the conversation she recounts early multi-sport origins, a surprise US Open win as a teenager, intense training transitions (including overtraining and recovery), the formation of a multidisciplinary team (coach, trainer, psychologist), mental skills like visualization and breathing, a long undefeated streak and its psychological cost, and her business ventures and plans post-competition.
Chapters
Paola, bienvenida a Cracks Podcast.
No, encantada de estar aquí contigo, gracias por la invitación, de verdad un placer estar aquí platicando contigo.
Híjole Pau, yo me acuerdo hace más de dos años, tú eras de mis primeras invitadas en la lista, Yo de verdad llevo años queriendo hablar contigo, me acuerdo alguna vez que nos vimos en el evento de Forbes en la que venías cuidado de cuidada de todo un séquito de gente que te protegía de lacras como yo y bueno, dos años después aquí estamos, así que con muchas ganas de esta entrevista, mucho ha pasado, creo que va a ser una entrevista aún más interesante la que pudo haber sido hace dos años, así que muchísimas gracias por tu tiempo, sé que te vas a ir a entrenar acabando esto, entonces vamos a aprovechar este tiempo que tenemos juntos y para eso me gustaría empezar. Tienes una historia la verdad de muchos éxitos y hoy vamos a hablar un poquito del otro lado de la moneda, de las cosas que tal vez se dan por sentadas o parece que no tuvieran importancia, pero cuéntame esa vez que antes de un gran partido, un partido muy importante en New Jersey, se te olvidaron tus zapatos.
Ay no, si, la verdad es que tienes toda la razón, A veces damos por sentado muchas cosas y quizás se vuelve tan monótono cuando vas a competir. Digo, obviamente no se me pueden olvidar ciertas cositas importantes. Y ese día fueron los tenis, que es justamente con los que jugaba. Me acuerdo perfecto que mi mamá fue conmigo ese torneo y no sé por qué razón le dije mamá, pasame mis tenis de juego. Me dijo sí, y me los dejo al ladito de mi maleta, pero yo di por hecho que ella los había metido a la maleta. Entonces, ay no, fue toda una locura porque salí corriendo, mi entrenadora ya de Paola, necesitas llegar a calentar. Y yo ¿Que? Ya vámonos. Me estaba quedando con una familia que eran patrocinadores de ese torneo, no, hasta dejamos a la mamá del señor, o sea, todo mal, imagínate. Pero cuando me doy cuenta justo que llego al club, que termino de calentar, yo traía unos tenis normales, me dice mi entrenadora ya ponte los tenis de juego. Yo sí, ya voy. Y yo bueno, mira, quería pero escarbar, escarbar y escarbar. Y yo ¿Dónde están mis tenis? Y lo primero obviamente que volteo y va mi mamá pues le voy a echar la culpa, ¿No? Y le dije mamá, ¿Dónde están mis tenis? Y me dice ¿Cómo que dónde están? Te los dejé al lado. Y yo por eso. ¿Pero no los metiste? No, pues pensé que los habías metido tú. Ay no, no sabes, me paniqué, o sea, fue un tema en el que dije ¿Cómo voy a jugar con estos tenis? Con estos me resbalo. Bueno, imagínate que una señora así de Pau, ¿De qué número calzas? Y yo del seis americano. Perfecto, ¿Te quedan mis tenis? A ver, úsalos. Y si, tenía mucho mejor suelo los tenis de la señora, ¿No? Bueno, ahí tienes, tienes cambiando los tenis. Obviamente el señor donde nos quedamos con la familia le dice mamá, señora, pues si quiere acompáñame, yo la llevo y vamos por los tenis de Paola. Y mi mamá sí, ahorita regreso. Empecé el primero y segundo set con esos tenis. Ay no, pero gané. Vale la pena.
Oye Pau, tú, bueno, pues eres multi, multi, hipercampeona, número uno del mundo de raquetbol, pero al principio hiciste muchos deportes, tengo entendido Y hay como dos corrientes de pensamiento, ¿No? ¿Cómo generas campeones mundiales? Una es la teoría de Tiger Woods en la que pues como dice Malcolm Gladwell, 10.000 horas de práctica, te haces un experto, empiezas a los tres años, foco, foco, foco, foco. Y después está la teoría de David Epstein en su libro Range, que habla más de perfiles como Roger Federer que al igual que tú tomaron el deporte de la raqueta ya un poquito más avanzado después de haber hecho basquetbol y muchas otras cosas. ¿Tú qué piensas de estas dos corrientes de pensamiento? Y si tuvieras una hija, un hijo, que quisieras hacer un campeón del mundo, ¿Qué harías?
Al principio, primero es detectar el talento y creo que eso es algo muy importante porque yo soy de la idea de que todos nacimos con un talento, solo hay que saberlo aprovechar o también darnos cuenta que estamos destinados a hacer. En mi caso, tú lo dijiste, yo practiqué básquet, hice gimnasia, natación, fútbol, fui porrista. La verdad es que mi primer contacto con una raqueta fue a los seis años de tenis. Odiaba que me diera el sol en la cara, entonces yo decía, quiero algo que sí sea de raqueta pero que esté techado, o sea que esté cerrado, yo no puedo estar en el sol tanto tiempo, no me gustaba eso. Entonces creo que es muy importante la idea de saber cuando traes el talento, pero también ese talento aprovecharlo con la práctica como lo hace Tiger Woods. Yo creo que si yo tuviera el talento y nada más quisiera hacerlo porque, ay, tengo el talento de. Y soy buena en el raquetbol, pero no entreno, va a llegar un punto en el que te quedas a la mitad y dices o entreno profesionalmente para despegar o con este talento que solo traigo no la voy a hacer. Entonces creo que las dos teorías en realidad van de la mano porque puedes empezar muy chico y puedes practicar algo que quizá no eres tan bueno y que puedes desarrollar el talento que puedes desarrollar justamente el ser bueno o al serte en este caso Tiger Woods el mejor en su momento del Golfo, pero también puede ser ese Roger Federer que ya es NATO, que ya traes el talento pero que necesitas entrenarlo. En mi caso yo te puedo decir algo, yo siempre la verdad fue gracias a Dios muy buena en los deportes, tenía como mucha agilidad, siempre he sido como súper aguerrida, nunca me dejo y en todos, o sea, la verdad es que cuando jugaba básquet quería hacer la canastera y lo fui, jugaba fútbol y era la goleadora y era medio, entonces subía, bajaba, daba pases de gol, ahora vas a reforzar el equipo y no sé, en todos los deportes siempre quise ser la mejor y crecí con esa filosofía en casa mis papás nunca me obligaron a hacer el deporte que ellos querían, al contrario, siempre me dieron la libertad tanto mis hermanos como a mí, yo soy el sándwich de la familia, tengo dos hermanos y siempre fue de que hagan lo que quieran, pero en lo que hagan sean los mejores. Entonces esa filosofía siempre ha estado en mi cabeza, de todo lo que yo quiera hacer voy a tratar de ser la mejor y obviamente con el entrenamiento, la práctica, la disciplina que llevo, empecé muy chica. Para mí ahorita la disciplina de entrenar seis horas diarias, tres sesiones, no es algo que me canse, lo único que sí es administrar mis tiempos, porque eso fue lo que cambió al llegar al número uno para mí en especial.
Quiero, quiero hablar justo de todo esto, de tu mentalidad, de tu proceso para llegar ahí, de tu régimen de entrenamiento, pero para que entendamos los ignorantes, ¿Cuál es la diferencia entre squash y raquetball?
El squash es una cancha. Bueno, digamos que es un cuarto, lo vamos a llamar cuarto para que la gente lo pueda diferenciar un poquito. Un cuarto cerrado con las paredes más chicas, no hay techo, hay una tabla roca abajo que si le pegas ahí es mala. Y la raqueta de squash es mucho más larga, la pelota también bota menos y el formato es muy diferente al Raquel, El racket es una kanya, un cuarto cerrado mucho más grande con paredes o cristales, hay techo, no hay tabla roca abajo, o sea el racket entre más abajo le pegues mucho mejor. ¿Es como puedes hacer los puntos? Si, siempre tiene que pegar en el frontis y luego en las paredes laterales o donde tú quieras y solo puede dar un bote. La raqueta tiene que ir amarrada, un cordón, de preferencia utilizamos guante porque el grip es muy resbaloso y lentes de protección porque un pelotazo puede perder el ojo. Es el deporte extremo de raqueta, el deporte donde necesitas muchos reflejos, mucha velocidad, mucha fuerza tanto en brazo como en pierna, necesitas coordinación, necesitas saber exactamente la posición de la cancha, de manejar el centro porque es donde realmente gana los puntos. Y tienes dos saques, tiene que pasar de la primera línea, no de la punteada sino de la anterior que es un cuadrito donde sacas y puedes sacar de la parte que tú quieras, simplemente pasar la pelota del frontis a la segunda línea, ese es el primer saque y en la larga es en frontis y que no pegue la pared de atrás solamente durante el saque, ya después durante el rally todo juega.
Me queda ya mucho más claro, sobre todo con el tema de la roca o como le dijiste, la tabla roca.
Algo que diferencia mucho al racket del squash. En el squash si tienes una tabla roca que si suena, incluso le pegas y suena fuertísimo, es mala. En el racket no hay tabla roca, entre más abajo le pegues mucho mejor, solo puede dar un bote y si pega en el piso primero y luego en el frontis es skip, es el tiro malo.
Pao, tú tienes una carrera juvenil exitosa, empiezas a crecer y Después a los 19 te pasa algo que me recuerda mucho a lo que platiqué con Lorena Ochoa, ella gana el Craft, que es un gran torneo y para ti fue el US open a los 19 años y en ese momento pues como que te hace ver que puedes irte a la grande pero la cosa se pone más difícil y pasas por un periodo de sequía pues muy importante. ¿Cuéntame un poco qué se sintió ganar este torneo y cuáles fueron las puertas, al menos en tu mente, que se abrieron cuando esto sucedió?
Fíjate que tú lo mencionaste, yo venía de una carrera de juveniles en donde había ganado Olimpiadas Nacionales, porque ahí es donde yo me hice, había ganado los campeonatos mundiales infantiles y juveniles en cada año, cada categoría, doce, catorce, dieciséis, hasta los dieciocho años que ya es cuando me retiraba de juvenil. Y me acuerdo perfecto que acaba de jugar mi último mundial y siempre la federación nos mandaba al US Open como a nuestro torneo de fogueo antes del mundial. Me acuerdo perfecto que el torneo era en octubre, septiembre, octubre y el mundial juvenil era en diciembre, entonces jugaba el último US Open, bueno de juvenil de 18, casi 19 años y me acuerdo que yo no llegaba ni como la favorita, incluso ni siquiera estaba rankeada en el drop principal. Siempre como que mi meta en ese torneo del US Open había sido cada año que pasaba los qualifiers, porque empecé muy chica en este deporte, me acuerdo perfecto que más me tardaba en tomar un vuelo que cuando llegaba y perdía yo decía ya me bajé, ya iba a jugar y yo bueno, mínimo ganar la primera ronda y ni siquiera la pasaba y yo decía no puede ser, es una frustración horrible porque pues qué hago ahora, tengo toda una semana aquí en este torneo. Y me acuerdo perfecto que mis papás siempre me decían pues ponte a ver a las mejores jugadoras, apréndeles algo, los saques cómo se paran los tiros, y yo bueno, pues sí, entonces ahí va, yo me sentaba y como que anotaba de que ay mira, esta saca, si este tiro de la número uno me gusta, lo voy a practicar. Pero yo las veía mucho eso sí y me acuerdo que siempre año con año como que mi meta era bueno, si perdí en la primera ronda mínimo voy a pasar a la segunda, bueno en qualifiers mínimo algún día poderme meter al drop principal y yo bueno, pues era como que mi tarea o mi meta. Y nunca me imaginé que en el último torneo iba a ganar la final de US Open, o sea, no llegué ni siquiera te digo, como la favorita. Me tocó jugar tres rondas de qualifier, entrar al drop principal, empezar a jugar con las mejores y justamente me toca la final con la número uno en aquel entonces. No, o sea, yo me acuerdo perfecto que cuando llego a la final, mi mamá voló ese torneo porque yo solo les hablaba, yo estoy en cuartos de final, estoy en la semi y cuando les digo estoy en la final, me acuerdo perfecto que mi mamá no, yo no me puedo perder esto. Y yo no, no, mejor no vengas, que nervios. No, sí voy a ir perfecto, vuela. Mi mamá dice que yo dormida me quejaba, o sea, porque ni siquiera entrenaba las seis horas de ahora, entrenaba una hora y yo quería ser la mejor del mundo, yo ya decía, wow, o sea, ya estoy más que preparada. Claro que no, o sea, llego, me dolía todo el cuerpo, ni siquiera sabía que tenía músculos que me podían doler. Te lo juro, yo no podía con mi cuerpo antes de la final todavía, pues la verdad no tenía ni siquiera el equipo de entrenadores que hoy tengo, mi equipo multidisciplinario. Y me acuerdo perfecto que le digo a mi mamá, ay mamá, estoy súper cansada, no sé qué hacer para calentarme en el brazo, siento que se me va a caer. Y mi mamá ilusamente me dice, pues ve y entrena una hora antes, o sea, ponte a correr, calienta con una hora, yo creo que llega súper bien y yo mamá, yo entreno una hora o calienta una hora y yo ya no me puedo parar en esa cancha, o sea, ni de broma. Yo no sabía como que hacía cositas así de que Bueno, pues unos 20 minutos y todo. Pero también tengo que confesar lo que me dio el miedo escénico. Yo nunca había jugado en esta cancha portátil donde todo era de cristal, estaba Tenny Channel y ESPN pasando esa iban a transmitir la final. Me dio como el pánico escénico de decir, mamá, ¿Qué pasa si abanico la pelota, o sea, no veo los cristales también porque nunca he jugado en una cancha portátil? Me dice, a ver Pau, ya, tranquilicémonos, estás aquí por alguna razón, disfruta esta final, no nos tienes que demostrar, ya él siempre ha hecho esto en una final de un Grand Slam, de un US Open, guau, o sea, disfrútalo. Fue ahí como que dije, sí, o sea, es mi sueño, voy a jugar con la mejor del mundo, le voy a aprender mucho. Yo te decía, le voy a aprender en mi mente como que era sí, puedo ganar, pero no estaba al 100% convencida de que lo podía hacer. Y salí a disfrutar, lo uso y creo que es la parte de la otra moneda, cuando no eres número uno, no tienes la presión, no tienes que demostrarle a nadie, a nada, solo sales, disfrutas, vives el momento. Y gané y la que tenía la presión era la número uno, era tengo que ganar, es un Gran Slam, no me puede ganar esta niña de 18 años. Ni siquiera tenía un ranking, o sea, de que todavía dijeras, bueno, se va a enfrentar con la número 15 o algo, no, no venía ni siquiera como la favorita. Y pues ganó el US Open y fue el torneo que me abrió el panorama de que podía llegar a ser número uno. Yo decía, este torneo le acabo de ganar a la mejor del mundo, puedo ser la número uno. Me abre este panorama. Estaba yo en la prepa acá en San Luis Potosí, casi terminándola, y me acuerdo que cuando la termino le digo a mis papás, me quiero ir a vivir a Estados Unidos, quiero ir a la academia que está en Stockton, California, donde entrenan casi todos los mejores y. Y pues quiero ir, y me dicen, pues va, pero pues necesitas primero, eso sí, terminar la escuela y vamos a hacer un plan para que puedas llegar a las grandes ligas, ¿No? Y ahí empieza toda esta odisea de irme a Estados Unidos.
¿Cómo se veía este plan, o sea, ¿Qué cambios además de irte a vivir a Estados Unidos? ¿Qué implicaba ahora sí tomártela en serio?
Pues una, era dieta, dos, entrenar con un preparador físico allá, que de venir entrenando una hora, máximo hora y media, de verdad entrenaba nueve horas oso allá en Estados Unidos, o sea, desayunaba, comía y cenaba raquetbol, preparación física, mucha técnica, que te lo juro que yo llegaba al punto en los torneos ya después de irme a vivir allá, donde ni siquiera, pues obvio, amiga cero, me desconecté por completo de, pues mi familia sí tenía contacto, pero ya a veces me acuerdo que les hablaba y yo ya me voy a dormir, ya no puedo, o sea, Estoy sumamente cansada. ¿Pero cómo te fue? No, me fue increíble, estoy exhausta, mamá real, estoy cansadísima. Y bueno, pues esa parte donde yo no pude vivir como la etapa, pues ni siquiera, bueno, sí, adolescente allá, pues crecer justamente yo decía pero hubo un tiempo, me acuerdo cuando no ganaba y entrenaba muchísimo y me cambiaron todo esto de la alimentación. Empecé con el tema de la psicología y era algo nuevo para mí porque en aquel entonces no era tan común un psicólogo deportivo. ¿Yo lo veía como híjole, a lo mejor estoy loca o porque me quieren llevar con un psicólogo, sabes, toda esta parte fue un poco complicada para mí porque son cambios que te llegan a los 18 años y que quizá no estaba preparada, o sea, o ni siquiera sabía lo que implicaba llegar a ser el mejor del mundo, no? Yo decía bueno, sí soy la mejor en juveniles, pues entré en una hora y media perfecto para ser profesional a lo mejor y tres no, error, o sea, eran nueve horas diarias, era comer súper estricto, era literal mis ratos libres, dormir porque de verdad mi cuerpo me lo pedía, recuperarme con masajes que cuando llegaba el fin de semana iba a un torneo, estaba cansada mentalmente ni siquiera competía con los ánimos de decir no, si voy a ganar o estoy aquí para conseguir más puntos y poder estar mínimo dentro del top 10 que era mi meta en aquel entonces. Si algún día dije puedo llegar a ser la mejor del mundo, pero tú sabes que en cualquier carrera siempre tienes que seguir procesos ser la mejor atleta amateurs de la mejor atleta juvenil pues ser seleccionada nacional y en aquel entonces llegar a ser la mejor del mundo. Son procesos que viví y que a veces puedo decirte que me brinqué uno que otro porque gracias a Dios el éxito me llegó a tan pronta edad. A los 18 yo ya había ganado un US Open pero también son procesos que tienes que vivir y te vuelven a retroceder al lugar que tienes que estar, no te puedes brincar.
Cuéntame de eso, porque este proceso es como la curva J, no, o sea, para estás en un lugar digamos arriba del 0 y para llegar al 2 o 3 o al 10 tienes que pasar por el menos 5. Y es lo que te pasó entrenando 6 veces más de lo que entrenabas y dejas de ganar.
Justo manejas. Imagínate que te vas con a otro país, dejas como a tu familia tan chica. Mis amigas me acuerdo que me hablaban y me decían de que ¿Qué estás haciendo? Ya regrésate. Yo tenía una relación en aquel entonces, me acuerdo que lo corté y yo es que no, o sea no puedo, no voy a venir en casi un año y pues a distancia que flojera, voy a estar súper concentrada. Entonces esa parte donde yo sacrifiqué muchas cosas y cuando me voy con esa ilusión de que bueno pero todo esto va a valer la pena para llegar a ser la mejor del mundo y que no ganaba, ni siquiera llegaba a semifinales ya en un torneo profesional era tan frustrante porque yo estaba siendo como esa niña que te dan un papelito y te dan las indicaciones, iba siguiendo una por una y la seguía y no me daba al último el resultado que me decían en la hoja que iba a funcionar y yo decía pero por qué si estoy entrenando como me dicen, estoy comiendo como me dicen, estoy descansando, ahora sí que todo lo hacía monótono, como seguía la instrucción y no ganaba y no ganaba y era una frustración porque yo decía entonces no soy buena, entonces gané por suerte, empecé a dudar de mis capacidades, yo decía a lo mejor y sí fui la mejor juvenil pero no soy la mejor atleta profesional en el raquetbol y me acuerdo que yo hablaba con mis papás y mi papá me decía yo no te mandé a llorar, ahí está el vuelo, regrésate, o sea aquí te extrañamos mucho, puedes entrenar, te buscamos un equipo multidisciplinario, pero Pau no me gusta verte así y mi mamá fue todo lo contrario, mi mamá nunca fue la mamá barco, mi mamá siempre fue no Pau, a ver admiras mucho a Michael Jordan, admiras mucho, ahí me Lorena Ochoa, a Serena Williams, me dijo, ningún atleta de los que admiras te apuesto, me dijo no vivió este proceso, me dijo tienes que perder para poder saborear las victorias, tienes que seguir entrenando, las cosas no se van a dar como tú quieres de un día a otro, es disciplina, es dedicación y yo sí mamá, pero lo estoy haciendo, o sea me acuerdo que yo le decía hace cuenta que mira esta es mi lista y aquí está todo, todo está palomeado, dije ¿Cómo le hago para que el igual sea éxito literal Y bueno, muchas veces me preguntaba, la verdad el camino al éxito hay mucha soledad, lo viví pues estando sola, ya había momentos donde mi roomie era una de Ecuador que también estaba en esta en esa casa viviendo conmigo, a ella le dio anorexia porque llegamos al punto en el que todo era pues sí, comer súper saludable, entre más te cuides creo que más le puedes pegar fuerte y bueno, son esos momentos donde a veces llegas a tomar decisiones que no son las correctas, pero que crees que es la correcta? En aquel entonces yo decía si, a lo mejor ya no como esto, a lo mejor y si tengo que dormir como me lo indica, no puedo hablar con nadie casi, o sea, todo era como una disciplina, pero muy de cárcel.
Abandonar.
¿Sí, me acuerdo que tenía un reloj que me dio la familia con la que llegaba y yo la puntualidad, sorry, lo tengo que decir, no se me daba y yo me decían de que ocho de la mañana? Y yo era ah sí, ocho, siete, no sé, así, digo, tampoco llegaba una hora después, ¿Verdad? ¿Pero me acuerdo que llegaban y Pau, tienes que hacer burpees, no tienes que hacer lagartijas por llegar tarde, y yo qué flojera, pero bueno, ya los hacía, no? Pero para mí era como bueno, esos 5 o 7 minutos prefería llegar tarde y entrenar mil cosas, pero lo necesitaba, ya era como mi tiempo, como no sentirme tan de que está siguiendo tan todo tan monótono, que me acuerdo que cuando ya no ganaba y me frustraba y dudaba de mí, me acuerdo que apareció una persona que me reforzó el que yo ya no debería de estar ahí y fue Carlos Hermosillo, cuando yo estaba en California y no ganaba y no ganaba y me frustraba y lloraba y no sabía si ya abandonar o regresarme o qué hacía, y me acuerdo que estando allá recibo una llamada de él, él estaba de director de CONADE y me oye Pau, sé que no le estás pasando nada bien en esta transición de juvenil a profesional, me dijo, pero tienes una excelente carrera juvenil, de hecho vienen Juegos Olímpicos en Beijing y me piden a mi mejor atleta juvenil y pensé en ti, y no Carlos, pero es que yo ni estoy ganando, Me dijo, no, no, no, me dijo carrera juvenil, y para mí el juvenil ya había quedado atrás porque yo estaba persiguiendo un sueño de ser la mejor profesional y me dice yo no sé, pero tienes que venir a este campamento, siento que te va a ayudar muchísimo, y yo pero yo qué voy a hacer, o sea, yo ya andaba cuestionando todo, no, pero es que voy a dejar de entrenar, pero es que esto, o sea, yo ya traía algo que era la base de la disciplina de nueve horas diarias y cómo voy a entrenar allá y no hay cancha de racket. Y me dijo, olvídate del racket por un momento. Me dijo, creo que lo necesitas. Y yo a ver, pues va, déjame le hablo a mis papás. Y me acuerdo que hablé con ellos y mis papás vete, vete a ese campamento. Y me fui a Juegos Olímpicos de Beijing. Me acuerdo que cuando le digo a.
La perdón, ¿A qué ibas?
A la par de Juegos Olímpicos hay ese campamento donde te piden a tu mejor atleta juvenil y la neta es que vives cosas increíbles. Me tocó ver a tu los atletas olímpicos desde la segunda, o sea grada, o sea, yo veía como Michael Phelps y esa fue una de las cosas que me motivó a mí en específico cuando Phelps salió y ganó las ocho medallas, pero él salía y le decía al entrenador con una seguridad oso de que voy por la segunda, voy por la tercera, voy por la cuarta, como si fuera por donas. Y yo decía, bueno, es que este hombre, la seguridad lo que imponía verlo. Y era también juvenil, porque estamos hablando que él ganaba las medallas casi cuando tenía 18, 19 años, mi edad. Y yo decía ¿Y por qué yo no tengo esa confianza de salir y decir voy a ganar este torneo? Y fue ahí donde como que psicológicamente decía, siento que me falta esa parte, necesito creérmela porque creo que tengo las bases, tengo el nivel, tengo la disciplina, tengo la técnica, quizá no la adecuada, pero es la técnica que me ayudaba a despegar, a ser diferente a las demás raquetbolistas, porque yo no agarro la raqueta como la agarran todos los raquetbolistas. Desde ahí era una ventaja que yo tenía a mi favor, pero que también era una desventaja que si no la sabía aprovechar esa técnica, me iba a quedar en la mitad de llegar a ser profesional y juvenil. Entonces, bueno, me voy a Juegos Olímpicos, me toca vivir esta experiencia con el mejor atleta y la mejor atleta de otros países, porque. Porque así lo pedía el reglamento, platicar de muchos procesos con varios atletas juveniles, de no hombre, yo ni gano, ni siquiera un profesional. Y yo esa es mi historia, así estoy yo. Entonces compartíamos como que todas esas partes, o sea, esas pláticas nos llevaban atletas olímpicos a que nos motivaran. Me tocaba ver las competencias, me tocaba preparación con los mejores preparadores físicos de atletas olímpicos y me tocaba ir a turistear, o sea, como que toda esa parte estaba súper padre y la necesité en ese momento como para olvidarme de que no era la mejor raquetbolista en aquel entonces, ¿Sabes? Y bueno, pues estando allá en Juegos Olímpicos me hablan mis papás y me dicen Pau, tienes oferta de Guadalajara y de Monterrey para empezar tu carrera a la par de seguir tu carrera deportiva. Mis papás siempre me apoyaron en el sueño de llegar a ser la mejor del mundo, pero eso sí fue regla, no dejes de estudiar, tienes que seguirte preparando porque el deporte no sabemos si vas a llegar profesional y dos, pues me puedo lesionar y podía no tener un futuro, ¿Me explico? Entonces sí fue para ellos muy importante esa parte de no dejes la escuela, pero te apoyamos en tu sueño de ser la mejor del mundo. Me tocó maestros desde la primaria porque empecé muy chica desde los 6 años, donde me decían a ver la raqueta pola, bye, o sea, tú no vas a vivir de eso, no, o sea, por supuesto, no puedes faltar a las clases. Y bueno, yo me peleaba con los maestros y decía es que no puede ser posible que no entiendan que yo quiero hacer atleta profesional y ellos así como ay sí, sí, sí, ¿Sabes? Y cuando estoy en Beijing y que me dicen Guadalajara o Monterrey, estaba en un dilema porque las dos ciudades me gustan mucho. Yo venía de terminar la prepa en el Tec de Monterrey, tenía la oferta para eso, para pues estar allá en Guadalajara o en Monterrey y me decidí Monterrey porque mi papá tiene mucha familia allá, pero la primera regla sí fue no voy a vivir con familiares.
Oye, dime algo Pau, o sea, en este momento básicamente no sentías que estabas echando un paso para atrás, o sea, estabas ya en el lugar en el que estabas totalmente enfocada en la ruta obvia, vamos a ponerlo así, para ser profesional en Estados Unidos, entrenando nueve horas al día, o sea, viviendo, comiendo, durmiendo, raquetbol y ahora estabas regresando a la escuela a entrenar por acá, medio que desanimada. ¿Qué te da Beijing o esta experiencia con otros juniors y el contacto con atletas olímpicos que te hace como que tomar una pausa?
Fíjate que lo que me enseñó Beijing es que si el plan A no funciona, siempre hay un plan B y a lo mejor el plan A no es que no iba a funcionar, pero no era el que yo debí de haber seguido tan prontedad. ¿Por qué? Porque venía justamente de lo que platicaba, de entrenar una hora y media máxima a llegar a someter a mi cuerpo a nueve horas diarias, casi diez. ¿Mi cuerpo se sobreentrenó cuando yo llego a Monterrey, que justamente me dicen mis papás, bueno, a ver dónde quieres? Ya ellos se encargaron de hacer todos los trámites. Estuvo muy chistosa mi historia y la tengo que contar. Yo iba para el Tec de Monterrey y de repente la Autónoma de Nuevo León se entera que tengo una oferta, tú sabes que en Monterrey es mucho de la universidad, y el rector de la Autónoma de Nuevo León le habla a mis papás, yo iba a ser la primera atleta que además de tener mi beca al 100% en el TEC, me iban a pagar un salario. La Autónoma se entera, le dice a mis papás, yo tengo otra contraoferta, por favor revísenla, le voy a decir a Paola que solo entrene, solo estudie de 7 a 3 de la tarde y de 3 de la tarde en adelante pues puede entrenar. Y el Tec no me hacía eso, tú sabes que pues el Tec sí es más de que algunos maestros tienen, trabajan y dan clases por la tarde. Entonces pues era una con otra, yo estaba como que no sabía qué decisión tomaría, según yo la decisión de irme a Estados Unidos era la más correcta y no me funcionó. Entonces me regreso a México y digo, ¿Y ahora qué voy a hacer? ¿Con quién voy a entrenar? Y me acuerdo que dije, bueno, a lo mejor el plan A lo debí de haber agarrado en el plan B, y el plan B es el que estoy ahorita en Monterrey. Yo decía eso, yo jugaba, yo me quería convencer a mí misma que el regresarme a México, en este caso Monterrey, iba a ser el éxito para mí. Y no me equivoqué, porque te voy a decir algo, cuando regreso, empiezo la escuela y me acuerdo que yo iba a entrenar pues ahí a diferentes clubes de Monterrey, la verdad, y dentro de ellos me invitan a dar un juego de exhibición al Sport World en aquel entonces. Y nunca imaginé que entrando a ese lugar iba a encontrar mi preparador físico de 10 años, literal, el que me iba a llevar a dar ese salto a lo que yo quería en la liga profesional. ¿Y me acuerdo perfecto que llego doy este juego de exhibición me dice acerca él, él se llama Efraín Lara en su momento me entrenó por casi diez años en la preparación física y me dice oye es que me dijo siento que tienes mucho potencial, me dijo pero no está bien administrado y tienes tiempo a verdad si de algo me conoce quién le dijo no, ya sabes y yo ay sí estoy viviendo una etapa medio complicada, le comenté un poquito todo así en resumen de Estados Unidos y me dijo sí, sí me doy cuenta que tus músculos están sobre entrenados y yo este me está mintiendo así de que ahorita se sacó de la manga eso y me dijo no en serio, me dijo yo te veo la verdad sobre entrenada, te veo un poco fastidiada, te veo que no estás disfrutando tu deporte y yo sí estoy frustrada, o sea le dije imagínate que hice todo lo correcto para poder llegar a ser la mejor del mundo y si llegué a una final fue mucho, le dije después de haber ganado el US Open y me dijo bueno pues si me das oportunidad de entrenarte y mi reto va a ser hacerte número uno, hacerte más rápida, bajarte de peso pero todo con unas reglas no? Pero también te voy a decir algo que me pasó que lo tengo que compartir Yo llegaba de Estados Unidos donde no había salido nada, donde me había alejado de mis amigas y cuando llego a Monterrey todas mis amigas se habían ido a hacer la carrera allá, entonces pum. Hace cuenta que es como el contraste de decir volveré a sacrificar mi vida personal por seguir un sueño que no lo logré en EEUU por hacer todo esto, era como un conflicto y me acuerdo perfecto que mis amigas me hablaban y era de ir al antro, era desvelarme, era así tomar y yo decía esto está padre, esto me está gustando y lo vivía y me decían mis amigas lo sacrificaste mucho y yo ahí decía si lo sacrifique, no fue número uno, estaba como en mi momento de depresión pero no lo quería aceptar entonces yo decía sí voy a la fiesta venga va y me salía el antro, me desvelaba pues obviamente digo era joven y me levantaba y me iba a las 7 de la mañana a la clase porque es así no faltaba porque obviamente tenía mi plan de estudios donde ya tenía los torneos que iba a faltar y que las faltas estaban justificadas y si no iba en tres semanas pues era como de Paola, ¿Qué estás haciendo? Entonces yo trataba de hacer todo como lo que no había hecho en Estados Unidos. Y sí puedo decirte que me funcionó en el aspecto emocional, pero no en el aspecto para llegar a ser la número, porque obviamente la fiesta no se lleva con el deporte, la disciplina. Pero yo creo que también viví ese momento que necesitaba vivirlo con mis amigas de salir, de vivir la fiesta, de ir a un antro, de no creer, de no, de que yo te lo juro, salí al antro y me sentía culpable y todas mis amigas de por es algo normal y yo no, pero es que mañana tengo entrenamiento. Me acuerdo que hasta yo decía de que nadie me vea, o sea sentía persecución, te lo juro del entrenador. Hasta que obviamente él se da cuenta que yo empecé con la parte de la fiesta que me acuerdo que un día me dijo oye Pau me dijo ten, aquí está un contrato. ¿Y yo para que un contrato? Me hice lelo, me dijo y si lo firmas me comprometo a hacerte número uno, pero si no lo firmas no me pidas disciplina. Por entonces me acuerdo perfecto que empiezo a leer el contrato y mil cosas y dentro de las cosas era no puedes desvelarte, no puedes tomar, no puedes salir y bla, bla. ¿Yo decía no, bueno que esto es ir a la cárcel o qué? ¿Y no, o sea yo decía no, esto yo ya lo viví en EEUU, esto no me funcionó, funcionó, no? Y me acuerdo que aventé la hoja y me hago que le hablé a mis papás y mis papás de que es tu decisión, ya estás en el proceso de ser una persona adulta y tú sabes y decides dónde quieres estar. Solo queda claro que la disciplina con la fiesta no se lleva, me dijo. Así que es una decisión que tú debes de tomar por sí sola y decidir hasta cuándo quieres estar en ese proceso. Fue tan complicado porque yo vivía la etapa de sí fiesta, mis amigas no, guau. Y increíble, nos juntábamos en los departamentos de cada una, hacíamos nuestros miércoles y bueno, me tocó la mejor etapa en Monterrey donde pues eran antros y todo era seguro y todo y de repente muy raro empieza la inseguridad en Monterrey donde no podía salir, donde ya era que se agarran a balacera cada fin de semana y pues ya estaba muy, muy complicado y yo esta es la señal que yo necesitaba, esto es lo que yo necesito a lo mejor y es momento de que firme el contrato. Y mis amigas de no, ¿Cómo vas a firmar ese contrato? Ya no puede salir. Y yo pues ya no puedo salir literal porque también está bien inseguro. Mi papá me quería regresar, varias de mis amigas se regresaron también y yo le dije a mi papá te prometo que voy a enfocarme en mi carrera de la escuela, yo estaba estudiando ingeniería, ingeniero mecánico, administrador, le dije y a las 8 máximo voy a estar en el departamento. Me hacía compartirle mi ubicación de que no me salía, de que obviamente, o sea, no literal como niña chiquita, pero yo creo que todas esas cosas las volvería a hacer porque a mí me forjaron mucho esa disciplina, me hicieron muy responsable, me hicieron como esa parte de tomar mis propias decisiones y saber que si esa decisión era la que a mí me agradaba y aunque no fue fuera la correcta pues yo tenía que aprender de esa decisión.
Y vas a pagar las consecuencias.
Las consecuencias. Y me acuerdo perfecto que cuando no firmaba el contrato me veía este entrenador y me decía es un desperdicio. Y yo ay ya señor, ya. Sí. Entonces como que me daba en el ego, pero yo por dentro sí decía sí, sí soy un desperdicio porque no estoy entrenando bien. Pero también me gusta la otra parte que yo también tenía que vivir, que no lo había vivido en Estados Unidos, o sea yo me quería autoconvencer de que yo lo estaba haciendo bien, pero también creo que me ayudó mucho como a vivir esa etapa que quizá mucho tiempo sacrifique a uso porque yo no tuve los 15 años de mis amigas. ¿Me acuerdo perfecto que hubo un tiempo donde yo le hablaba a mi mamá y le decía es que por qué mis amigas no me buscan? Porque ya no me invitan y mis amigas me decían Pau, nosotros no te invitamos no porque no queramos, sino porque entendemos que estás en tu proceso y no queremos ser las culpables de que es que pues vente a la fiesta o vente a esto, me dijo, porque queremos también tu éxito, vemos cómo te preparas, ¿Sabes?
Y una vez que firmas este contrato que haces el compromiso tanto con tu preparador físico como contigo, ¿Cómo pasa el tiempo cuando empiezas a ver resultados porque.
Se dieron, se dieron? Fíjate que firmó el contrato, me acuerdo perfecto que me dijo justamente, aparte también me ayudó mucho que cuando él me vio y que me decía que estaba sobre entrenada de todo lo que le platiqué que hacía en EEUU, me dijo yo no te puedo ver hasta en seis meses y yo decía perfecto. Por eso también se me puso como esa etapa donde yo salía porque me dijo yo ahorita no te puedo entrenar porque no voy a lograr el objetivo que quiero, vienes demasiado sobre entrenada, necesito que literal descanses tu cuerpo, solo raqueta, no puedes entrenar físico mi hijo porque si no, no va a funcionar el plan. Y yo hace cuenta que me acaban de dar justo en la decisión que yo quería, si Fiesta no puede entrenar está perfecto, solo raqueta y listo. Pero me acostumbré, viene el proceso donde empiezo a firmar el contrato y empiezo a ver resultados al año me acuerdo perfecto que a los seis meses yo sí sentía ese. Es que es algo muy raro que te lo juro que yo como atleta lo siento cuando haces el verdadero clic con tu raqueta. Yo me acuerdo que yo llegaba una cancha y me sentía la mejor, o sea yo decía es que es lo que yo quería sentir estando en Estados Unidos, una confianza en la cancha, una determinación, haz de cuenta que yo ni siquiera era la número uno ahí y yo me metía y me creía la número uno y cuando estaba en Estados Unidos no, porque yo sabía que estaba en ese proceso, entonces disfrutaba. Cambié de la presión de querer ser ser a voy a dejar que fluya, si se da que bueno y si no pues bueno, estoy haciendo mi carrera a la par y a lo mejor el deporte solo para el raquetbol a nivel amateur era la mejor, pero profesional no. Pero luego llegó un punto donde a los 16 años me acuerdo que también fui por primera vez seleccionada nacional ya en la categoría mayor y cuando gané mi primer Panamericano de raquetball a los 16 y ninguna mexicana lo había ganado en la modalidad de singles, todo eso me hacía como no, es que sí puedo, o sea gané a los 16 el Panamericano, gano a los 18 casi 19 el US Open, hice todo el historial de Olimpiadas nacionales ganando oro, claro que puedo ser la número uno. Entonces yo me quería autoconvencer Y me acuerdo perfecto que vuelvo a clasificar a selección mayor y vienen mis primeros Juegos Panamericanos de Guadalajara, pero ahí fue mi primer compromiso ya con selección, donde yo no podía fallar. Entonces me acuerdo perfectos o que ni siquiera era número uno, yo ya vivía la presión donde me decían no puedes no dar las medallas, o sea, sí o sí las tienes que dar. Y yo, a ver, momento, este es mi primer, mi segundo, tercer año en selección mayor. Yo no he vivido una presión como el que sí o sí tenga que ganarlo, pero también como que me daba ganas de decir, esto es lo que yo necesitaba y también en mi país puedo hacer lo que no pude hacer en Estados Unidos, ¿Me explico? Y bueno, pues firmó el contrato, empiezo con Efraín, empiezo a ver resultados. Al año empecé a llegar a finales del tour profesional, no las ganaba, pero jugaba con. Yo quería jugar, sabía que estaba ahí, le estaba dando a la número uno un dolor de cabeza, que era lo que yo quería. Y cuando viene en estos Juegos Panamericanos, me acuerdo perfecto que estaba Bernardo de la Garza como director de CONADE y me dijo, Pau, tienes un preparador físico súper bueno, tienes una entrenadora. Ah, bueno, es que aquí voy a hacer un paréntesis de cómo entra mi entrenadora de Estados Unidos. Pierdo las finales, te digo, de los Grand Slams. Y me acuerdo perfecto que en un torneo importante del Grand Slam que fue el US Open, yo estaba con un entrenador de Tijuana, que en su momento me ayudó mucho también, pero él ya creía que yo era la número uno, le cobraba a mis papás como si yo fuera la número uno y todavía no lo era. Y él quería, bueno, casi que avión para él cuarto privado, comida y todo. Mi papá le dice, a ver, momento, momento, o sea, pues sí va a llegar un punto en el que pidas todo esto y se te va a dar, pero Pau todavía no es número uno. Y me acuerdo que mi papá le pagó el boleto de avión, le pagó hotel y no se subió al vuelo. Yo cuando llego a la final de ese Gran Slam del US Open, no jugué con un entrenador y me acuerdo que me había preparado muchísimo, había hecho muchas cosas, solo la parte técnica no la tenía ahí. Y pierdo la final, me acuerdo que yo estaba muy frustrada, o sea, estaba muy enojada, muy triste. ¿Entro, me acuerdo que a los baños de mujeres, llorando con mi mamá y cuando entro ahí y me estaba como que literal sacando toda la presión, todo lo que sentía, la frustración, entra una de las mejores entrenadoras de Estados Unidos, se llama Fran Davis y voltea mi mamá la ve y me dice mamá pregúntale si quieres ser tu entrenadora y yo qué, o sea yo llorando así te lo juro de la frustración y mi mamá lo primero que hace la ve y me dice Pau, ella, ella puede ser tu entrenadora? ¿Y yo porque yo estaba muy frustrada que yo decía no tengo entrenador, he hecho todo, no puede ser posible mamá y mi mamá me decía Paola pregúntale Yo ay no, me da pena Y mi mamá le voy a preguntar yo y yo no, me dice pero yo no hablo inglés, me vas a traducir? ¿Y yo decía qué hago? Y me dice Paola, le voy a preguntar yo, mi mamá si es así de que le vale Y yo no, yo le pregunto está bien Y ya me acuerdo que llego ella, se estaba lavando las manos y le dije así de Fran quiero platicar contigo me dijo sí Pau y me acuerdo que yo estaba llorando, me dijo, solo te quiero decir que jugaste muy bien la final, me dijo, para tu edad tienes demasiado talento y yo sí, pero yo quiero que alguien me entrene, me dijo, ¿Cómo no tienes entrenador? Y yo no. Y le conté así como en resumen todo y le dije quiero que me entrenes tú y me dice yo, y me dice sí. ¿Y yo sí, pero es que ya, o sea yo ya quería casi que hacerte el deal ahí en el baño, literal el acuerdo Y me dice oye Pau, estoy por dirigir la final del número uno de hombres Me dijo déjame voy a dirigirlo, te parece si nos Vemos a las 5 de la tarde en este restaurante y platicamos todo? Y yo sí. Bueno, hace cuenta que me acaban de dar una pequeña esperanza en todo lo que yo sentía que estaba de nuevo abajo, o sea, los planes que yo sacaba uso la verdad si lo tengo que hacer hincapié, no me funcionaban como yo quería o me faltaba ese pequeño brinco para poder estar como número uno, pero yo sabía que tenía el nivel, ya me sentía mucho más conectada, te digo, en lo técnico a mi raqueta, en lo físico estaba disfrutando de nueva cuenta mi deporte porque antes lo veía más como hijo, tengo que ganar, tengo que ganar, tengo que ganar, tengo que hacer esto o sea, como todo tan monótono que si no lo hacía todo se me volvía a derrumbar. Y cuando voy, hablo con esta entrenadora y me dice que si no. Bueno, yo me sentía en la gloria porque ella pues entrenaba al número uno de hombres también. Yo decía, no puedo tener muchísimo claro aquí, esto es lo que necesitaba. Empiezo a trabajar con ella, me voy a Seattle entrenar y después me la traigo a México y es donde justamente viene todo este proceso de hacer clic con todo mi equipo. Pero me estaba faltando algo muy importante y era un psicólogo deportivo porque yo ya estaba muy cerca de las jugadoras del Tour, del primer, del top 5, me iba un quinto set, pero perdía un 12 10, un 11 9 en el quinto, no podía cerrar los partidos. Y me acuerdo perfecto que Bernardo me dice, Pau, vienen los Juegos Panamericanos, es tu primer año en selección mayor, ya en unos Juegos Panamericanos que le dan, o sea que suman las medallas a México, me dijo, yo te veo perfecto, me dijo, pero necesito que hagas algo que siento que te falta. Y yo ¿Que? Me dijo, ¿Necesitas una psicóloga deportiva o un psicólogo deportivo? Y yo no, no estoy loca, yo puedo sin psicólogo, yo no quiero eso. Me dijo, no, es que no es pregunta, se tiene que hacer porque la CONADE te da ese servicio. Y yo pues bueno, a ver, me acuerdo perfecto que cuando me dijo psicólogo yo automáticamente fue me está diciendo que estoy loca, o sea no.
Cuéntame de qué se trata el tema de psicología deportiva. Entiendo que ves a Magali, que es tu psicóloga y que lleva un rato contigo tres veces a la semana. ¿Cómo se ve en estas sesiones y que cambia una vez que tienes acceso a este servicio?
Está bien padre porque te ayuda a conocer tu mente, te ayuda, bueno, mi en lo personal también es entrenarla porque así como entreno el cardio, así como entreno la técnica, así como entreno, ahora sí que toda mi preparación que es externa, lo mental también necesita la preparación mental porque. Porque llegaban momentos donde físicamente estaba muy bien, pero de repente empezaba a dudar de mí y yo estaba en el partido, pero mi mente estaba afuera, en otro lugar. ¿Y me decía mi entrenadora como de pau, es que no puede pasar eso, o sea, tienes que estar concentrada, tienes muchas herramientas, tienes que controlar la respiración y yo respiración? ¿Cómo es eso? Sabes, o sea, pues yo respiro, ¿No? Y desde ahí como que yo me bloqueaba de a ver cómo voy a respirar, o sea, me dijo sí Paola, hay técnicas de relajación, de activación y de para soltar como la presión y yo wow, wow. Entonces como que empecé también esa parte de ah OK, me dijo vamos a hacer meditación y yo las meditaciones te lo juro, le puedes preguntar. Y las primeras me daba risa, a ver, bueno, hoy vamos a meditar para que llegues mucho más no se activa al entrenamiento. Yo me acostaba y me daba risa, entonces me decía Paola, necesito seriedad y yo OK, está bien, me acostaba, lo hacía y me volvía a reír y yo decía no, es que esto no es para mí, a ver, cambiamos otra técnica, me dijo no, vamos a hacer esto. Entonces empecé una disciplina mental que no estaba yo abierta tanto a esta parte, sabes, me empezó a preguntar qué que era lo que sentía cuando jugaba, qué era la presión que yo sentía cuando las jugadoras se me acercaban en el marcador, saber controlar la respiración, saber cortar los ritmos de juego, saber pedir los tiempos en los momentos adecuados para cortarle el ritmo a la otra jugadora.
Y yo decía no es solo psicología como defensa, sino también como herramienta de ataque, cómo jugar con la psicología del.
Oponente porque las jugadoras extranjeras lo hacían conmigo y a mí me frustraba porque yo no sabía cómo reaccionar.
¿Tengo una vez preguntaron que si te.
Gustaban las hamburguesas, me preguntó esta número uno ronda random el partido? Y me pregunta de la hamburguesa y yo sí, sí me gustan y me quedé pensando todo el partido de por qué me habrá Pues sí es una técnica que obviamente ella usaba, donde me sacaba de mis casillas, o sea, y cuando mi entrenadora me pedía tiempo y me dice Pau, ¿Qué está pasando? ¿Y yo es que esta vieja me preguntó de la hamburguesa, pues qué le pasa? No sé qué, me dijo, ¿Por qué te quedaste en eso? Y yo no sabía cómo regresar mi mente al juego porque yo ya estaba enojada más bien con Ronda porque me estaba preguntando esas cosas, sabes, todo eso lo trabajé mucho con mi psicóloga, con Magali, el cómo justamente cuando no era número uno y que estaba ahí como para llegar a ser el número uno, saber controlar los tiempos, las respiraciones, la presión. ¿A quién le tenía que hacer caso de mis entrenadores? Solo una, solo una voz, porque ya después todo el mundo opinaba, entonces ay no, era como muy complicado eso, pero te ayuda también a tener una disciplina con la mente y yo nunca imaginé que yo debía de hacer eso y no tenía. Hoy en día es una de mis más grandes fortalezas para dominar el tú profesional.
¿Dime algo, cuando estás sintiendo mucha presión, ya sea durante un partido o incluso en tu vida normal, que tienes muchos, muchas aristas a tu vida como mujer profesional, como atleta profesional, como inversionista, emprendedora, etc. Hay alguna técnica que utilices para liberar presión que puedas compartirnos ahorita?
Si hay, bueno, las respiraciones son muy importantes, hay respiraciones como lo dije de relajación, hay respiraciones de activación, porque también me ha pasado que entro en un estado en el juego donde voy muy concentrada y de repente me relajo de más que necesito volver a activarme.
¿Sabes cómo se ve eso?
Es que es mucho, la técnica es las emociones se concentran en el estómago, entonces cuando tú quieres relajar, inflas el estómago, Cuando tú quieres activar, inflas el pecho.
Y es muy diferente, más digamos.
Más superficiales y cuando tú quieres como que no te importe lo que está pasando y volver a reactivar, son las 2. Con el tiempo, o sea, estás controlando las dos respiraciones. Entonces yo eso no lo podía hacer ahorita la verdad ya lo he aprendido, pero antes era de. ¿Y era de que, qué haces? No, así no es. Entonces yo quería todo tan rápido o sabes que también hago mucho y lo he compartido y es otra técnica que hago, a mí me encanta la música y cuando entreno pongo mi playlist que me fascina, entonces como tengo que estar en cancha casi más de dos horas y media, pues imagínate que hay veces que también se me hace muy monótono, pongo mi playlist, estoy enfocada en la pelota pegándole, pero estoy escuchando lo que me gusta. Entonces cuando voy a un partido y estoy muy nerviosa o tengo la presión, empiezo a cantar una canción en mi.
Mente que me tienes una favorita o.
Va variando la de Color de Esperanza de Diego Torres, entonces le empiezo a cantar en mi mente, que se me olvida lo que estoy sintiendo. Obvio no la puedo cantar en voz alta porque me marcan técnico, pero en lugar de estar pensando en que ay no cambio, le tengo que hacer esta estrategia de juego, eso, empiezo a cantar la canción y me empiezo a soltar, empiezo como yo de nuevo a jugar sin presión. Son muchas técnicas que por ejemplo, esas son las que me funcionan a mí. ¿Habrá otras que a lo mejor a la gente le funcione mucho más fácil, sabes? Pero es volver a lo mismo. Donde también entrenas a la mente.
¿Tu playlist está pública en Spotify?
No público, pero me lo han pedido, fíjate, la verdad. Pero no sé, digo, son cositas que en ese aspecto como que mi equipo sí es muy celoso de no puedes poner tu playlist, no puedes subir todos tus entrenamientos. Antes sí lo hacía y hubo un tiempo donde todas las jugadoras pues veían mis entrenamientos. Entonces me dice mi preparador físico que después de Efraín llegó un cubano donde Pues yo soy de la teoría que el alto rendimiento es como la escuela, hay maestros para la primaria, hay maestros para la secundaria, hay maestros para la preparatoria y otro para, ya sabes, maestría y posgrado. Y en mi caso siento que cuando llegué con Efraín, él me ayudó a despegar, a estar, a llegar a ser la número uno. Mucho tiempo duré como número uno y él era mi preparador físico, Fran también, mi entrenadora Magali Cerón, mi psicóloga, tenía Betty Bullosa como mi nutrióloga, Armando como mi terapista y el Dr. Bollo como mi doctor de cabecera. Todo mundo me decía todas esas personas están involucradas en tu preparación. Y yo sí le dije, porque estoy en un programa de antidopaje, cuando llegas a ser número uno donde no te puedes tomar una aspirina porque a mí me pueden llegar a hacer doping y la aspirina no está permitida, si me duele la cabeza tengo que tomar una ibuprofeno, si me duele el estómago, necesito hablarle a mi doctor para saber qué medicina está en la lista de doping permitido, porque si yo me llego a automedicar cosas que no me dice él y me llegan a hacer un doping y salgo, pues me puede hay una sanción de hasta dos, tres años. Entonces el alto rendimiento todo el mundo lo ve, dice ay qué padre, te la vives viajando y. Y compites y haces lo que te gusta y yo sí, gracias a Dios mi trabajo es algo que me gusta y lo disfruto y eso es algo que de verdad soy bendecida porque puedo decir tengo mi carrera, me ofrecieron trabajo de ingeniería, tengo mi maestría en ciencias políticas, me ofrecieron hace un año una diputación federal y yo decía sí quiero eso, pero no ahorita, quiero seguir en mi deporte, todavía tengo mucho que dar. Llegar a ser el número uno que fue como mi principal sueño, ya lo logré, ahora me quiero mantener ahí. Y es la parte donde viene la otra moneda oso, que la verdad está también súper interesante porque en el camino al éxito y va subiendo y me caía y no funcionaba el plan y bueno, busqué el plan que me funcionó y llegué al número uno. Pero ya que estás ahí es OK, ¿Cómo demostrar que no hay suerte y que sí tengo el talento? Era mi primer pregunta.
Llegaste a 152 juegos, invicta tres años, ocho meses, 109 títulos, tres años, 8 meses como la número uno del mundo. ¿Qué hace eso en tu cabeza?
Fíjate que logro ser número uno y yo ya era la persona más feliz de este mundo porque yo me demostré a mí mismo que sí tenía el talento para estar ahí en el número uno. Entonces primer marquita checkpoint de lo logré, ahora qué voy a hacer para mantener este número uno. Me acuerdo que agarré a todo mi equipo y yo estaba llorando con ellos súper feliz. Cuando cierro la temporada como número uno, gano las medallas de Juegos Panamericanos, estaba haciendo historia en mi país a pesar de las limitaciones porque me lesionaba mucho porque todavía no acababa de encontrar como ese clic de cuántas horas tenía que entrenar, cómo lo tenía que hacer, toda esa parte y pues yo lloraba, yo decía yo logré lo que ya lo que siempre quise ser número uno, OK, pero no quiero que sea suerte, o sea ya después ya me estaba preocupando mentalmente de que y si llegué por suerte, y si no lo vuelvo el siguiente año a lograr Y me decían Pau, mi psicóloga me enseñó algo que a veces a la gente nos pasa muy seguido y es empezar a futurear, me dijo, vive el presente, esto es lo único que hay. Me dijo, el pasado ya es pasado y el futuro no lo conocemos, es incierto. Yo me acuerdo que yo te entrenaba un torneo y después ya decía ay no, bueno, pero ya en dos semanas o en una semana me toca esto, me dijo, si, una cosa es que planifiques, pero otra cosa es que tu mente viva en el futuro, eso no está bien. Esa parte me la enseñó también mucho Magalí, a disfrutar el torneo que yo estaba jugando, a disfrutar mi preparación de ese momento y no pensar en lo que venía después. Entonces viene esta parte donde soy número uno, el número uno de hombres se le ocurre decir yo soy el que tiene el récord de más partidos invictos, ninguna mujer lo va a romper, mucho menos mexicana, o sea, como que me la tiró directo a mí, me dijo. Y me acuerdo que yo escuché esa entrevista y yo agarré a mi equipo y les dije ¿Y si se lo rompemos? Y me dicen ¿Y si te calmas por ahora? Me decían, y yo no quiero ese récord, ¿Cómo le voy a hacer? Me dice, OK, lo hacemos, pero primero tienes que demostrarte a ti misma que no llegaste al número uno por suerte, sino por disciplina, porque lo has trabajado muchos años. Y bueno, mi primer récord o reto hacia mi persona era volver a refrendar el número uno la siguiente temporada lo logro, viene la tercera y empiezo con Este caminito de ganar, ganar, ganAR, ganar, que cuando decido romperle el récord al número uno, yo tenía 60 partidos invicta, me dice mi equipo ¿De verdad quieres ese reto de los 152 partidos invicta? Porque él tenía 127 y yo no sabía de los 152, yo mi número era 128, o sea dije le tengo que romper el récord y me dicen tiene 60, ¿Quieres de verdad esa presión? Y yo sí, si la quiero y se la voy a romper. Me metí tanto el número oso que también no lo disfrutaba, o sea, primero si era de sí, 60, 70, 80, cuando llegué al 100 no, o sea, yo ya era ¿Qué estoy haciendo? Ya estoy jugando por un número, ya no lo disfruto, ya solo era presión, ya me metí a la cancha y era como, lo sentía como trámite, ¿Sabes? Y yo decía, esto no es lo que yo quiero, pero dije, tengo que seguir porque estoy a nada de romperle el récord. Hasta que cuando me acuerdo que tenía 126 partidos y jugué en San Antonio y para igualar el récord de los 127 estuve a nada de perder la final. Imagínate que mi trauma más grande fue 126 y la final para el 127 igualarlo, la voy a perder, o sea no, no me puede estar pasando esto. ¿Me acuerdo que lleva San Antonio me pasó algo muy chistoso porque jugué los primeros dos sets súper bien y hace cuenta que el tercero parecía que habían metido otra Paola Bueno, me decía mi entrenadora de qué pasó veía yo y yo, o sea, por ende decía y si me quito los tenis y me los cambio? ¿Y si, o sea, no sabía ni qué hacer porque me estaban ganando, o sea, me estaba jugando muy bien la otra jugadora y yo qué hago? Y yo no me hago perfecto. Así que en el cuarto set ya para entrar al quinto y dije es todo o nada, mejor que agarraba a mi psicóloga Magali y le digo necesito que me resetees la mente y me dijo no puedo, no eres una máquina, eres una persona, me dijo lo único que puedo hacer es que llores mi hijo, porque necesito que lo saques. Me dijo tres palabras súper importantes y me dijo creo en ti, estoy aquí para ti mijo y vas a ganar. Yo me acuerdo que la veía, escuchaba eso y yo lloré, lloré, lloré, lloré el minuto que tenía para entrar del tiempo, lloré, me metí y gané. ¿Y me acuerdo perfecto que todo el mundo me decía pero por qué lloras? Y yo no me pregunten, no sé por qué necesitaba sacar como toda esa presión que tenía acumulada y me metí, jugué el partido y lo gané y yo OK, logramos el 127, ahora estoy a uno de romperlo. Me acuerdo que cuando ya rompo el récord, para mí fue como quitarme ese peso de encima, pero agarrar a mi equipo y decirles momento, ya no estoy disfrutando esto y es algo que me encanta, pero que ya no lo disfruto, ¿Qué hago para volver volverlo a disfrutar? Me dicen regresar a lo básico, tus entrenamientos, tu música, tus tiempos, tus terapias, porque yo hacía todo monótono. Imagínate que ganas, ganas, ganas y ganas que te acostumbras a eso y a veces creí que el nivel estaba ya ahí de por vida, oso a veces ya no entrenaba lo que yo entrenaba normalmente. Y viene un punto donde me ganan después de los 150 dos partidos invicta de los tres años ocho meses. Pero también yo vivía con una presión que ni siquiera permitía entrenarme al 100% porque yo decía, me van a ganar, tengo que ir a entrenar. Acaba un torneo el domingo y el lunes yo ya estaba en el gimnasio de nuevo entrenando. Y me acuerdo perfecto de un torneo muy, o sea que terminé ese torneo, me acuerdo, no me acuerdo si era en el de Nueva York o era el de Nueva Orleans, pero me conozco que eran esos dos torneos. Y después me tocaba el de California para cerrar la temporada. Y me acuerdo perfecto que me fui a San Diego a entrenar y le dije, mamá, ya no hay que regresar. Nos vamos a San Diego. Nos vamos a San Diego. Y de ahí me voy a Stockton, justamente el lugar donde yo había vivido. Y me acuerdo perfecto que, que estuvo muy chistoso porque cuando llego a San Diego y voy a entrenar me dice la misma de recepción señorita, usted está como medio loca, ¿La ve entrenar demasiado? Mi mamá se le quedó tan grabado que me dijo, ya está. La secretaria dice que estás loca, me dijo de cómo entrenas. Porque mi mamá decía Paola, descansa, me dijo el jueves ya nos vamos a California. Y yo no mamá, no puedo. ¿Pero sabes por qué era? Porque yo sentía mucha presión de que nadie me puede ganar, tengo que seguir, tengo que seguir, tengo que seguir. ¿Que te digo? No lo disfrutaba, lo veía como una obligación. Cuando me dice la señorita esto, dije no, creo que ya esta señorita que cero me conoce. Yo que sí ha de decir que si estoy loca por como entreno. Me voy al torneo el domingo que me levanto, me acuerdo de final, le dije a mi mamá, ay mamá, me siento bien cansada. Le dije, no tengo ganas de jugar. Y dijo, no, te pones las ganas y te activas porque te toca la final en una hora. ¿Me acuerdo perfecto que yo le hablo a mi nutrióloga y le digo, oye Betty, le siento mi cuerpo súper pesado, que desayuno? ¿Me da la dieta, la desayuno, no? ¿Le hablo a mi psicóloga y me dice, no pago esa actitud, métete y dale, no? Ahí no tenía nadie de mi equipo más que mi entrenadora. Me acuerdo perfecto. ¿Y cuando llegó el partido, después de tres horas y media me ganan, no? Yo hace cuenta que sentía que me habían bajado el telón y se acabó la carrera de Paola y era mi primera derrota después de tres años, ocho meses, pero me acostumbré tanto a ganar que cuando viene la derrota no sabía cómo asimilarla. Viví la depresión por una semana y media, no quería tocar la raqueta, mi equipo me hablaba, les contestaba, mi psicóloga estaba preocupada, le preguntan a mis papás y ellos está bien, pero no quiere salir del cuarto, no quiere salir de entrenar, mis amigas de que ya vámonos de fiesta y ya no quiero, o sea, mal. Me acuerdo que yo era Halloween y me acuerdo perfecto que yo arriba de una calabaza llorando con mi mamá, o sea así de que por qué me ganaron, Rarísimo. ¿Pero fíjate que hubo muchas cosas donde no sé, mi hermano ese día que yo perdí el invicto, el grande con el que estoy muy cercana, hizo pérdida total, mi coche, yo no sabía que le había chocado, mi papá no sabía, no nos había dicho a mi mamá y a mí, mi hermano iba con una de mis mejores amigas, mi amiga no se subió por alguna razón, ay no sea, como miles de cositas que yo no sabía que habían pasado, que fue cuando pasó, cuando me quitaron el invicto y yo decía bueno qué es esto, o sea no entiendo, será el fin de mi carrera, de verdad tengo que retirarme? Y ahí fue donde volví a encontrar como la motivación después de dos semanas de no querer saber nada del raquetbol y decir viene otro reto, me gustan los retos y me voy a levantar aunque me caiga y aunque me duela y aunque sienta que a lo mejor no es lo que debería de hacer, pues lo voy a hacer y ahí es como he aprendido que la vida es caerse, levantarse y que siempre hay una manera de salir adelante.
Explícame algo. Algo que yo he visto y he hablado con muchos atletas olímpicos, campeones mundiales, entrenadores de campeones mundiales, es la manera en que asimilan los errores y las derrotas. Muchos de nosotros mortales rumiamos en el error y rumiamos en la derrota y nos cargamos de culpa, ¿Ustedes no? ¿Cómo trabajas tú, ¿Cómo haces para aprender de tus errores y no cargar con ellos?
Pues porque siempre he aprendido que gracias a Dios no he tenido tantas derrotas en los últimos años y me he dado cuenta que si viene una derrota, viene con un aprendizaje y siempre hago una retroalimentación con mi equipo de decir si, yo hice y di todo de mí en ese partido y no salió el resultado, me costó mucho trabajo entenderlo, ojo porque la verdad es que yo también era esa persona que me culpaba y me culpaba y le daba mil vueltas y por qué no hice este tiro y por qué no cambié la estrategia de juego y por qué no sacaba y entonces mira, me llenaba como que de piedritas el costal hasta que entendí que con el simple hecho de estar ahí y haber buscado estrategias y que en su momento no me funcionaron, no fue mi culpa, yo hice todo para que pudiera ganar. Si en aquel momento la situación se le dio a la otra jugadora era por algo, pero ese algo yo lo tenía que entender y es ahí donde me senté con todo mi equipo y entendí esa retroalimentación porque antes no lo hacía, antes de que nada, ya no pasa nada, hasta que después de que te digo, dos semanas no quería pues jugar, no quería saber nada del raquetbol, senté a todo mi equipo y les dije ¿En dónde me equivoqué, qué tengo que aprender, ¿Qué tengo que mejorar? Y fue ahí donde volvieron oye Pau, número uno que tú querías tanto está ahí, me dijo, pero también hay otras cosas a la par del número uno y esa es la parte que también me quitó lo invicto, las entrevistas, las sesiones de fotos, los eventos sociales, los eventos con patrocinadores, las sesiones de portada, yo quería estar en todos lados, las conferencias, dejé de enfocarme lo que me dio el número uno que era mi entrenamiento, pero también estaba viviendo algo eso que yo toda la vida lo había querido, o sea era sí, qué padre, estoy en la portada de Forbes, estoy con este patrocinador que toda la vida quise, estoy en este evento social que me encantaba que me invitaran, estoy porque me encanta la moda en este pasarela, o sea todo eso. Entonces yo decía bueno, pero es que también es algo que va acompañado del número uno y me decía mi equipo, sí, y lo estás viviendo pero también es donde quieres estar, de este lado o de este lado, Me dijo que este lado social, si no tienes este lado se va a acabar. Entonces yo híjole, era como muy fuerte todo eso que me decían porque además estaba muy chica, yo tenía 22 años y yo decía híjole, qué decisión tengo que tomar, o sea, por qué lado me voy. Si, también lo social me gusta, pero también la disciplina me gusta. Entonces llegué al punto donde mi equipo me dijo, y mi psicóloga me acuerdo que me dijo, tienes que aprender a decir que no. Me ese es tu grave error, a todo mundo le dices que si. No, había momentos donde te lo juro, o sea, tenía entrevista tras entrevista tras entrevista que me decía mi entrenador, bueno, tendré que hacer fila para entrevistarte y entrenar. Te lo juro de que yo a todo mundo le decía, es que no, ¿Como les digo que no.
A la gente? ¿Cuál es el lenguaje que usas para decir que no y no cerrarte puertas?
Si, pongo de ante como primero mi entrenamiento y eso es algo que antes no lo hacía. Antes yo decía, ay no, bueno, pues que mi equipo se espere y yo tengo que decirle a la gente que tengo nada más estas horas. Y de repente llegaba y me decía mi equipo, es que son tres horas de retraso, no es una ni veinte minutos. Y yo me regañaban y me regañaban, me regañaban, hasta que mi psicóloga me dijo, te tengo que entrenar, o sea, no hay de otra, sin que sientas la culpa, porque yo decía no y me sentía súper mal. Y luego le escribí a la persona y yo no, pero es que no vayas a creer que, o sea, le quería dar miles de explicaciones, ¿No? Hasta que entendí que no, que todo, cada persona tiene su tiempo, que hay maneras de decirlo. Oye, sí, me acuerdo perfecto que ya después era de si, te la doy, tengo estos horarios, si te quedan, vamos a trabajarlos. Antes era de que no te preocupes, este, ¿A qué hora quieres? Y yo Efraín, podemos cambiar el entrenamiento a las 5 porque a las 3 tengo. No, no se puede. No, si se puede, no te hagas. Entonces yo quería culparlo ahí cuando yo no asumía mi responsabilidad por no haber dicho que no. Entonces fue un poco complicado, pero hoy puedo decirte que estoy muy feliz porque he aprendido mucho a lo largo de estos años, el cómo decir que no sin tener y sentir culpa, el cómo ser también no cerrarte puertas con patrocinadores, porque nosotros también, bueno, en mi caso como atleta es muy importante el apoyo de un patrocinador para seguir en la liga profesional. He tenido varias marcas, mi sueño siempre fue trabajar con ciertos patrocinadores y cuando me llegó, era como wow, o sea, estoy cumpliendo también a la par del ser número uno, tener esta estas marcas, estar en estos eventos, estar en estas portadas, te decía, pero también tenía que combinar el no perderme por esa fama, ¿Me explico?
Oye Pau, he oído a Fran hablar de, y ha escrito un par de artículos bien interesantes sobre que la visualización es la herramienta más poderosa para tener resiliencia mental, mental toughness, como le dice ella. ¿Cómo se ven estos ejercicios de visualización que haces con ella?
Fíjate que lo hice cuando fui a Río como comentarista en Claro Sport y era el primer periodo que yo iba a dejar, más de casi mes y medio, dos, de tocar raqueta por estar en este proyecto. Y cuando le dije a mi equipo y les dije es otra faceta que me gusta, que me llama la atención, Clarosports me invitó a Juegos Olímpicos como comentarista, pero Río no tiene canchas, o sea, a lo mejor el físico sí lo voy a hacer, pero la parte raqueta como. Y me dice Fran, pues aquí viene el reto del mental toughness, de la visualización. Y yo ¿Y qué es eso? Me dijo, pues vas a visualizarte en los partidos que más te ha gustado, cómo juegas, visualizándote cómo haces el swing, cómo haces el saque. Me dijo, con que le dediques quince, veinte minutos diarios vas a permanecer en el aquí y ahora del juego. Y yo decía, nah, es cierto, como, o sea, ¿Como? Me dijo, hazlo. Me acuerdo que dije, bueno, nada, pierdo. Y estando en Río lo hacía, tomaba.
Mis cómo se ve una sesión en.
Un cuarto donde tú estés a gusto y donde literal, eso sí, dijo, te tienes que llevar la raqueta, me dijo, porque es tu herramienta con la que tú pues juega. Entonces yo me acuerdo que agarraba mi raqueta, aunque no había poscanchas y me imaginaba y hacía el swing y hacía la sombra y visualizaba el momento en el que yo le pegaba la pelota sin tener una pelota ahí, el momento en el que jugaba, me iba como al momento donde me gustaba, como hacía el punto, como festejaba, como si lo hubiera vuelto a vivir. Esa es la visualización, incluso en estado de ánimo, porque también se pueden hacer visualizaciones de cómo me sentía. Y lo hago con Magali cuando gané mi primer US Open, pum. Me dijo esa parte porque llega el punto donde a veces no festejaba y le si, es que necesito esa motivación. ¿Que te motivó? ¿Qué torneo te gustó? ¿Como lo jugaste? New Jersey, vete y visualízate este torneo. ¿Cómo te sentías, ¿Qué hacías? Incluso tengo cositas de vístete igual al torneo. Entonces eso es volver a traer esa energía. Está bien padre porque a mí sí me ha funcionado mucho que cuando estuve en Río e hice todos estos ejercicios, regreso en agosto y era mi torneo que llevaba mi nombre en San Luis, el Paola Longoria Experience. Y yo imagínate de que ¿Cómo es que voy a perder mi torneo si vengo de unos Juegos Olímpicos y no entrenado? Y cuando regreso y entro a cancha por dos semanas previas del torneo no había perdido tanto el ritmo. ¿Y me dijo Fran, ahora me crees de lo que estamos hablando? De la visualización, de la resiliencia, de que claro que se puede. Me dijo, a lo mejor y no llegas con el mismo ritmo, pero si llegas, mi hijo, con el mismo swing. Llegas con ¿Cómo le vas a pegar? ¿Cómo te vas a agachar? Mi hijo, no lo olvidas a que vuelves a empezar de cero. Y gané mi torneo. Y todo mundo me decía no puedo creer. Y esa parte también, digo, a veces los tiempos he aprendido a darme esos espacios donde me saturo mucho de raquetball y que también necesito unas semanas en raquetbol puro físico u otro tipo de actividades, el pádel, el golf, que me gusta jugarlo ahorita. Y me dicen vete a jugarlo, olvídate del racket. Y eso a mí me ha funcionado bastante en los últimos años.
Pau, ¿Cómo te preparas? Entiendo que escuchas música antes de un partido, pero que también eres de las que pone medio videos motivacionales de YouTube o escucha discursos motivacionales. ¿Algún autor, algún speaker que te guste, que puedas recomendar?
La verdad es que uno de mis grandes ídolos es Michael Jordan y tengo su libro de mi filosofía del Triunfo que lo leo mucho antes de entrar a cancha. Veo muchas de sus frases de él. Mi entrenadora me manda muchos como post its, así como frases y saben perfecto que es día de partido. Entonces bombardeo en el grupo de lo que me puede ayudar antes del partido, repaso la estrategia con ella. Justamente cuando termino de bañarme sabe los, o sea, tenemos los horarios y sabe perfecto y hasta de que le digo ya me salí de bañar. ¿Sí OK, ponle en speaker y empezamos con lo que vamos a trabajar de a ver este saque, ella se mueve así, te lo escribí por cualquier cosa, pero es importante que la veas en este saque, que le pegues aquí entonces todo eso no desayuno antes, eso sí, antes de un partido siempre saco dos outfits y el que me dé como más, no sé, el mood es con el que juego y el otro digo bueno va y lo vuelvo a sacar y si para el siguiente partido no me da de nuevo el mood no lo uso, o sea soy mucho como de intuir, o sea como de del modo vibra en la que me levante, sabes? Y bueno pues estoy escuchando música cuando me baño, cuando me voy al partido ya llegó una hora antes, entonces caliento media hora antes de mi juego, después hago mucho estiramiento y después antes de salir el juego pongo la canción que te digo que me gusta mucho de Diego Torres de Color de esperanza y entro a cancha y una vez que entro a cancha ya no entro con música, a veces dependiendo de cómo me sienta, si estoy muy animada ya no entro con música, pero si me siento todavía medio apagado, nada, ahí es donde entro con los audífonos aquí cancha porque a mí me hace mucho sentido cuando entro a cancha sin audífonos y empiezo a pegar sólido me da mucha confianza, o sea yo escucho la pelota y digo y estoy pegando bien, así me gusta, entonces todas esas cositas importantes.
Pau, tú nunca has tenido un manager y ciertamente has hecho muchos deals de patrocinios que es como has financiado tu carrera, dices haber aprendido mucho de marketing deportivo y eso lo estás traduciendo a una vida como empresaria, cuéntame un poquito en qué negocios estás involucrada y cómo piensas del manejo de tu patrimonio como atleta profesional que es creo que donde muchos cojean.
Pues fíjate que gracias a Dios he tenido una familia que me ha ayudado mucho en ese aspecto, como tú lo dijiste, yo no tengo ningún manager y así empecé y creo que así voy a terminar porque me ha funcionado bastante gracias a Dios el éxito, las marcas se acercan y obviamente a lo mejor y no sabía en su momento negociar, pero es algo que aprendí mucho y mi papá se dedica a bienes y raíces y él sí sabe, entonces yo era de pa ¿Y cómo negocio esto? Entonces he aprendido como toda esa parte y créeme que la verdad una de las cosas que siempre dije fue ahorita que tengo la oportunidad de hacer mi futuro o que el raquetball me me está dando, lo voy a crear porque he escuchado muchas historias de atletas que tuvieron mucho y que hoy los ves y dices ¿Qué hiciste en tu carrera deportiva? Entonces yo siempre dije, el día de mañana que yo me retire, quiero tener mi propia casa, quiero tener mi propio coche, quiero tener una estabilidad donde el racket me lo puede dar. Era mi primera, como mi forma de decir un mínimo una casa, o sea, donde yo esté y donde diga esto es mío, esto me dejó mi raquetbol, mi coche, pero también ¿Que sigue después del raquetbol? Mis negocios. Y por ejemplo, yo la verdad es que si me veo en el tema política porque tengo una maestría en ciencias políticas y me encantaría dirigirla con la D y es algo que a lo mejor digo, bueno, puede ser ahí pues una diputación, pero en el momento en el que decidí no meterme todavía la política dije quiero ser empresaria. Hace mucho tuve mi línea de ropa deportiva, empecé a sacar mi línea de raquetas con Head con la marca de Estados Unidos, la sigo teniendo, tengo dos diseños y empecé a conocer un poquito más de cómo era el tema empresarial. No soy la máster, si te puedo decir, pero sí puedo decir que aprendí mucho con el tema de cómo negociaba mis contratos de patrocinios, cómo trabajaba con la marca una vez que ya se hacía el contrato y cuáles eran los sí y los no que no iba a permitir con la marca. Nunca he firmado un contrato con una marca que no me guste o que no tenga algo que ver conmigo. Eso es algo que siempre lo he dicho, si voy a promocionar algo, si voy a trabajar con una marca es porque me gusta o porque sí me veo haciendo clic con la marca, ¿Sabes? Y bueno, pues por ejemplo, yo nunca fumo, entonces nunca voy a tener una de cigarros, ¿Verdad? Si me lleguen y me digan, oye, ponle aquí la marca, pues no es algo que va con mi, con lo que yo hago, a eso voy Y en mi caso cuando viene pandemia y dejo de jugar y se me para el mundo y dije bueno, o sea, puedo a lo mejor y es el momento de volver a hacer algo que me llame la atención y que son los negocios. Y aquí viene que ahorita la vas a enseñar. Oso, que es la marca de mezcal, que es 2 11, la botella 211, ¿Verdad? Si, es arte huichol. Esa es la botella dos mundos, que es mitad pintada a mano, mitad arte huichol y es una gabe samiana. Y yo decía mezcal. ¿Y cuando me encuentro a Alex, que es el socio y que es el que empezó con este negocio y que me invitó, pues yo decía alcohol, cómo, o sea, cómo sabes a mezcal, o sea, no sé nada de eso, sabes? Pero cuando me enseñó la botella, yo le vi mucho futuro a la botella y yo le dije, oye, Alex, creo que se puede la verdad comercializar muy bien este mezcal. Me dice Pau, yo tengo el producto, tú tienes los contactos. Entonces empezamos y eso es hacer un equipo y eso es hacer mancuerna. Y yo le aprendí a él como es el tema del proceso del mezcal, como es el tema de con los trabajar con los artesanos por lo mismo de que es el arte huichol, cuántas semanas se lleva la producción y todo eso es lo que él me ha enseñado. Y yo vamos a hacer los días con las marcas, yo he trabajado así, yo conozco esto, vamos a ver cómo se puede hacer. Y hemos hecho un gran equipo, la verdad. Y he aprendido mucho fuera del tema deportivo, porque eso no es deportivo, eso ya es tema empresarial. Me asocié con la marca de subzero de la clínica de rehabilitación y abrimos un Sub Zero by Paula Longoria en San Luis Potosí. Y justamente yo decía, ¿Por qué San Luis? Porque aquí en San Luis hay un club que es La Loma, que es un centro deportivo donde vienen atletas de muchas partes del mundo. San Luis tiene una altura donde viene mucha gente a prepararse. Y yo decía, pues una clínica rehabilitación donde la crioterapia que es lo más nuevo y la innovación, pues si yo lo hago en Monterrey, ¿Por qué no hacerlo en San Luis? Y pues se abrió y está ahorita el Sub Zero by Paola Longoria para que vayan todos. Y pues es justamente eso, la croterapia, la presoterapia de las botas. Tenemos la hielera completa donde ya entras tres minutos y te recuperas al 100. Pero también le dimos ese toque donde es belleza para las señoras, donde está el crosslim, te moldea el cuerpo, donde te dan los crofaciales con frío, donde te dan pues con el gel, el ultrasonido también en cara, entonces bueno, también que las señoras se vean y a mí me gusta verme bien entonces.
¿Y haces inmersiones en hielo frecuentemente?
Sí.
¿Qué tan seguido?
Nitrógeno. Es nitrógeno literal. Y pues ahorita si te metes a la hielera, se llama, la abres, te ponen la máxima temperatura, son menos 110 grados centígrados y solo pues tres minutos, no puedes más, hay nivel principiante, medio y abajo que son los 110, tres minutos. Y la nueva hielera trae lo que siempre me ha gustado, la música. Conectas bluetooth, pones tu canción, dura tres minutos y te pones ahí. Usas orejeras, eso sí, por lo mismo de que como ya te da también en la cabeza y te recuperas al 100, te hace que tengas un mejor rendimiento, te recuperas músculos, duermes mucho más, refuerzas el sistema inmune y bajas de peso también. Así que mira, todo en uno. Está súper padre esa máquina y la verdad me ha ayudado muchísimo. La presoterapia pues son las botas de compresión donde pues justamente cuando estás muy contracturado pues para que el flujo sanguíneo ahora sí como quien dice, bombee rápido y te recuperes más. Y bueno pues ahorita estoy con un proyecto con mi primo que viene también de un agua que es el agua alcalina, un agua con clorofila y un agua natural, donde me invitó un proyecto que se llama NUM Water y bueno él lo tiene aquí en San Luis. Estoy justamente por el tema del lado empresarial, viendo si me conviene invertir o no. He platicado mucho con él y me llama la atención que es un producto que podemos explotar porque el agua alcalina mucha gente ya la consume, el agua con clorofila que la maneja muchísimo y bueno pues es algo que le digo, bueno, me llama mucho la atención y decidí meterme en ese lado empresarial en pandemia para decir bueno ahorita que no puedo generar en lo que es mi deporte, pues sí generar en lo que son mis negocios y aprender justamente esta parte.
Oye Pau, y en los próximos 12 meses ya hablando retos deportivos o retos mentales, ¿Qué es a lo que le.
Estás metiendo este año? Es importante para mí porque están los wargames que son los deportes, son los juegos donde entran los deportes que pueden ser ser olímpicos y es el raquetbol, son en Alabama. En julio yo ya clasifique en el Campeonato del Mundo que fue en Guatemala hace 2 meses, tengo la siembra 1 por haber ganado el mundial, tengo los nacionales próxima semana que justamente me dan el pase al Campeonato del Mundo que precisamente va a ser en San luis, después de 15 años le dan la sede a México y San Luis donde yo nací va a ser la sede, entonces obviamente me emociona poder jugar en casa también un campeonato del mundo. Obviamente viene el circuito profesional, la liga termina en junio, todavía tengo cuatro torneos más del circuito y volvemos a iniciar en agosto. Quiero volver a traer mi torneo, el Paola Longoria Invitacional, estoy entre San Luis o Monterrey donde lo hago, porque pues las dos ciudades. La verdad a mí en lo personal estoy muy agradecida con Nuevo Léon porque fue el estado que me arropó cuando yo me fui de San Luis Potosí al estado que represento. Tengo el apoyo de muchos patrocinadores de allá, empresarios que siguen mi carrera deportiva y bueno pues la verdad siempre he sido muy agradecida con esa gente que se ha sumado e incluso se ha bajado porque en su momento hicieron la diferencia o pusieron su granito de arena para que yo pudiera seguir estando en el número.
¿Pues Pau, se nos acaba el tiempo porque tienes tu primero de tres entrenamientos del día, pero antes de cerrar me gustaría preguntarte si pudieras escribir un mensaje en el cielo para que millones de personas lo vieran, qué diría?
Que el camino al éxito no es nada fácil, que siempre va a haber obstáculos, siempre va a haber retos, pero esos son los que van a forjar tu carácter. Los límites a veces no los ponemos nosotros mismos y esos límites a veces son más mentales que físicos y lo he comprobado, me he dado cuenta de que todos nacimos con un talento y ese talento hay que aprovecharlo, hay que perseguir nuestros sueños con disciplina, con dedicación, con perseverancia. Y algo que me ha ayudado a mí y ha sido clave del éxito es encontrar mi verdadera pasión y siempre hago hincapié, cuando uno encuentra esa verdadera pasión es algo con lo que te motiva día a día a levantarte, a dar tu máximo, a caerte, a volverte a levantar y a decir voy a luchar contracorriente porque quiero lograr esto, pero cuando tú estás en un lugar donde lo haces monótono, un trabajo donde no eres feliz, pero bueno quizá te da y que a veces también mucha gente está en ese proceso de encontrar su verdadera pasión, yo solamente les digo que no importa la edad a la que la encuentres, siempre hay esa motivación por la que tú debes de luchar y que nunca permitas que alguien te diga que no se puede. Aquí estoy y soy el vivo ejemplo de una mexicana que se atrevió a soñar en grande, que no fue nada fácil, que hubo muchas derrotas, muchas lesiones, muchos momentos complicados, muchas lágrimas, mucha soledad, pero decidí luchar contra eso y darme la oportunidad de comprobarme que tenía talento, de que estaba hecha para este deporte, porque yo sí soy de las Diosidencias, sí creo que yo estaba destinada a esta disciplina por todos los deportes que pasé y que también era buena. Y bueno, ya es un mensaje muy largo en el cielo, pero la verdad es que son pequeñas cos, quería compartir con la gente de cómo llegar al éxito, de cómo escribir tu propia historia a través de tus límites pero también de tus capacidades.
Pau, la verdad es que no decepcionó esta entrevista que llevaba yo con años queriendo hacer. Eres una crack, la historia no ha terminado después de esa derrota has vuelto a acumular una enorme cadena de éxitos y de triunfos y estoy seguro que falta mucho que contar. ¿Has hablado de que tal vez tienes una vida después, no? Tal vez tienes una vida después de tu carrera como profesional, lo estás planeando de una manera muy ordenada y creo que eso puede inspirar a muchos atletas a tirarle a las estrellas. Muchísimas gracias por tu tiempo el día de hoy. ¿Dónde puede seguirte la gente, contactarte, saber más, patrocinarte?
Sí, pues en mis redes sociales aolongoria, así estoy en Instagram, Twitter y bueno en Facebook también estoy como Paola Longoria el oficial. Y bueno pues la gente la verdad es que sí tengo que decir que soy una bendecida de tener muchos fans que me siguen y que me apoyan y que me dan siempre sus mensajes de motivación y siempre oye Pago, estoy entrenando de esta manera, ¿Crees que te va a cambiar algo? Y siempre hay algo que me doy el tiempo de poder contestarles, así que ahí me pueden hacer sus preguntas, sus dudas, cualquier cosa. Tengo un proyecto y quiero escribir mi libro y eso es algo que no descarto y es algo que estoy buscando a la mejor editorial ahorita que se han acercado, entonces pronto podré compartir a través de un libro justamente más de mi historia de éxito. Así que pues ahí me pueden encontrar y lo que quieran, ahí estoy a sus órdenes. Y de verdad muchas, muchísimas gracias Oso por esta invitación. La verdad que ya también tenía ganas de estar en este podcast y poder compartir contigo y con toda la gente que nos escucha, pues un poco más de qué hay detrás de Paola Longoria, la persona y la atleta.
Pues muchísimas gracias Pau. Pronto sale y estaremos en contacto.
Me pareció perfecto. Te mando un fuerte abrazo, cuídate mucho y de verdad muchas gracias por todo.
Admiro muchísimo la determinación y claridad de pensamiento que tiene Paola y esta entrevista a la que le tenía tantas ganas ciertamente no me decepcionó. Si te gustó el episodio, compártelo con alguien usando el link Cracks LA. También sigue crackspodcast en Spotify o suscríbete en YouTube o itunes y califícanos en cualquier plataforma con cinco estrellas para que más gente nos pueda encontrar. Mencióname en Instagram o Twitter con la lección que te deja más ele episodio del día de hoy como sotraba y no olvides mencionar a Paola en Instagram como holalalongoria. Puedes encontrar links a todo lo que mencionamos Paola y yo el día de hoy en el podcast en Cracks LA. Y antes de irte, no olvides dos cosas. Primero, que ya está disponible mi libro Haz lo que Importa en el que te enseño el método DMS de productividad y diseño de vida y puedes adquirirlo en Hazlo Que Importa. Com en Amazon o escucharlo en Bic. Y segundo, no olvides registrarte para recibir viernes de Cracks que es este mail muy cortito con 5 tips, artículos, libros, gadgets, frases o cosas que encuentro en Internet que mando cada viernes y que creo que pueden ayudarte a tener una vida más productiva o mínimo a empezar una conversación interesante este fin de semana. Para recibirlo, simplemente regístrate gratis en Cracks LA viernes y voy a estar muy pronto en Crack Tu Inbox. Eso es todo por hoy. Yo soy Oso Traba y espero que tengas una semana de Cracks.










