¿Para qué quieres ser feliz?

Diego Ruzzarin and Oso Trava question why happiness became mandatory. They argue desire matters more than pleasure, and that modern work alienates us from what we actually want, leaving us chasing an ideal self we'll never reach.
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La felicidad tampoco se me hace como que una métrica. Ahí te va, El concepto de felicidad es extraño porque y sobre todo como se habla de normalidad en esta época contemporánea, para qué ser feliz, cuál es el punto, o sea, es más importante ser feliz que todos los otros sentimientos, o sea, es la felicidad en sí un estado más valioso que todos los otros sentimientos Y ahí te va mi óptica, o sea, no que esté mal estar feliz, por supuesto que no, no estoy diciendo no tiene nada de malo estar feliz, pero es la felicidad esta como la métrica, o sea, vamos a ser ahora todos epicurianos donde el objetivo de la vida es maximizar el placer y minimizar el sufrimiento, pues vámonos todos a meternos drogas y participar de orgías hasta que hedonismo, hedonismo total y tantán. No, o sea, es epíco, pero tampoco me parece que es así. Me preocupa que la felicidad en este momento de la historia se usa como herramienta de manipulación ideológica, eso es lo que me preocupa, o sea, el discurso donde se pone la felicidad como meta, eso es lo preocupante para mí, porque parece que la felicidad se volvió una exigencia de no importa lo que hagas tienes que ser feliz, como que chinga, pues dame las condiciones para que se dé naturalmente, no me obligues, es como que, o sea, si la felicidad fuera el resultado de mi estilo de vida, pues sería feliz, no me tendrías que recordármelo, Algo está mal cuando todo lo que hago no me hace feliz por consecuencia obvia, o sea, algo está mal cuando te tengo que dar talleres de felicidad después del trabajo porque tu trabajo te deja tan miserable que te tengo que enseñar a ser feliz.
Entiendo, entiendo, pero entonces ahí empiezas a acomodar las piezas del rompecabezas, porque por un lado nos están condicionando a perseguir un estándar de felicidad material, comercial, de belleza, lo que tú quieras, que genera un gap enorme entre la realidad imperfecta que vivimos, nuestra, nuestro presente, nuestro soy, con lo que deberíamos de ser, estas expectativas de cómo tendríamos que ser y entonces podríamos ser felices y entonces te la pasas persiguiendo lo.
Ahí te va. Hay dos cosas interesantes de lo que acabas de decir que me gustan mucho. Primero, hay una noción muy antigua sobre el placer que dice que el ser humano entiende el placer en base a contraste y armonía, entonces es esta idea de si toda tu vida fuera felicidad, tú tendrías días más felices y días menos felices, porque obligatoriamente el humano funciona por contraste, o sea, porque diferenciamos una cosa de otra, le damos sentido a algo en referencia a algo más siempre, o sea, una cosa por sí sola no tiene valor, la cosa tiene valor en referencia con el otro, porque la intención del lenguaje es crear una red de puntos referenciales. Si viviéramos en un mundo de puro lodo, existiría lodo feo y lodo bonito, si toda la vida es felicidad, hay felicidad buena y hay felicidad mala, si todos los días son tristes, hay días más tristes y días menos tristes, porque hay días tristes, hay días felices, o sea, esto es fundamental, el ser humano entiende la vida por contraste y armonía, por eso dices de que es que cómo puede ser ese chavo tiene un carrazo y no está feliz, pues claro, porque por contraste él le tiene envidia el güey que tiene el helicóptero, ¿Sabes? Y el deseo funciona como una mariposa, o sea, lo que da placer del deseo es desear, no es el objeto del deseo, lo que da placer del deseo es desear, es el acto de querer, no es el obtener lo que querías, de hecho hay psicólogos que lo dicen de una manera muy bonita que es las dos peores cosas que te pueden pasar es conseguir lo que quieres y no conseguir lo que quieres, o sea, llegar a la meta muchas veces es lo peor que te puede pasar porque el libido está en el proceso.
En Pregúntale a los atletas olímpicos.
Exactamente, después de la olimpiada depresión todos cabrón. Entonces hay un tema muy interesante en términos del placer versus el deseo, versus el objeto del deseo en sí. OK y lo otro que comentabas que me parece interesante es que hay un discurso filosófico que me encanta que es la dialéctica el esclavo y el maestro. En la dialéctica el esclavo y el maestro, prácticamente en el encuentro entre dos personas hay una comparación de tipo, pues no sé, yo conozco a Diego y me mido con Diego, me comparo con Diego, su manera de pensar, su manera de ser, su postura, su pose, lo que entiendo de él y de alguna manera nosotros trazamos una batalla donde yo decido implícitamente si soy el esclavo o si soy el maestro de esa dinámica y una persona tiene esa dinámica de esclavo y maestro con todas sus relaciones, con tu esposa, con tu mamá, con tus hijos, con tus alumnos, con tus colegas de trabajo, con la gente que conoces. Todo el tiempo estamos haciendo esta dinámica, el esclavo y el maestro. El maestro no es interesante porque el maestro lo único que quiere es ser reconocido como el maestro por sus esclavos. Entonces el maestro es, pues yo de repente me paro, prendo la cámara, la gente me da likes, son mis esclavos, yo estoy bien, tan, tan perfecto. El problema es cuando uno es esclavo de alguien más. El esclavo todo el tiempo quiere el reconocimiento de un maestro, pero el maestro nunca reconoce a los esclavos. Entonces, ¿Qué pasa? El esclavo busca reflejarse en la naturaleza para encontrarse en la naturaleza. Esto lo hacemos a través del trabajo. Transformamos madera en un barco, transformamos unas piedras en una escultura, transformamos pintura en una obra de arte para vernos reflejados en el fruto de nuestro trabajo. Porque así algo inmaterial es donde yo me veo reflejado como persona. Eso debería ser la función del trabajo. El trabajo debería ser algo que te diera orgullo, que llegaras a tu casa y dijeras, güey, hoy construí un ferrocarril. El problema es que los trabajos de hoy es pícale un excel 700 veces en un día viendo una pantalla y al final de la semana es dije, ¿Qué hiciste? Pues nada, güey, reportes, ¿Sabes? Es de que llené tablas de Excel, hice presentaciones de PowerPoint. Pues claro que te van a tener que mandar a un taller de meditación y felicidad y yoga y pensamiento positivo, porque tu trabajo es miserable. Nadie te reconoce, no tienes un maestro que te dé tu lugar, no eres maestro de nada y no te puedes ver reflejado en el fruto de tu trabajo. Eso se llama alienación. Entonces estamos enfermos porque el trabajo que hicimos y la división de labor que hicimos en nombre de la automatización y la eficiencia nos hizo miserables. Ese es el problema de la felicidad.
¿Tú eres feliz?
A veces, A veces, A veces.
Me has dicho que disfrutas del no ser feliz. No me has dicho, más bien lo dijiste y te oí decir, o sea que aprendes a disfrutar el deseo, ¿No? Al mismo tiempo, Naval Ravikant, que no sé si lo has leído, habla del deseo como este contrato que hacemos con nosotros mismos de ser infelices hasta que no conseguimos lo que queremos, o sea, básicamente está hablando de que en el momento en que el deseo existe en nuestra vida, existe la infelicidad, es ese contrato que materializa la infelicidad y tú estás hablando de que el deseo es el camino a la felicidad y de.
Hecho me parece que está completamente equivocado y que prácticamente todo lo que se sabe psicología lo contradice, porque, o sea, me parece como este desapego budista romantizado como decir, lo que está diciendo es como está postergando el deseo a que la infelicidad es esta incomodidad que te motiva a continuar hasta obtener lo que quieres, es lo que está diciendo básicamente, ¿No?
Lo que dice es no quieras, no.
Desees, no, pero no se puede, o sea, de hecho justo desde el punto de vista psicoanalítico lo que nos hace desear es sentirnos incompletos, o sea, uno siempre se siente incompleto, tú nunca sabes qué es lo que te falta, pero sientes que te falta algo para ser tú, esa distancia entre lo que tú crees que eres y lo que sabes que te falta pero no sabes exactamente qué es lo que te falta, es lo que te hace vivir, o sea, ese es el deseo de la vida, es esta distancia entre tu yo que sabes que algo le falta para ser tu yo completo y esa idea del yo completo que te has construido a través de la teoría del espejo con los demás, esa distancia es la vida, o sea, si no existiera esa distancia tampoco hay deseo de vida, eso es la teoría de la falta de Lacan.










