A Spanish-language YouTube interview between Arturo Elias Ayub and Oso Trava about Arturo's lifelong passion for business. He cites the novel "Caín Yabel" as an early inspiration and recounts childhood entrepreneurial episodes: selling candies at age 3, renting a stall in a Polanco market around age 8 to sell secondhand clothes/toys, and at 18 renting a cloakroom space in the club El Magic to sell toys and small items. He emphasizes that his thrill is closing deals (the adrenaline), which he contrasts with a simple passion for money.
Questions this video answers
"Caín Yabel".
3 years old.
About 8 years old.
Around 18 years old.
The park in front of the iglesia de San Agustín (Polanco).
Chapters
No, bueno, no, me inspiré en el libro Caín Yabel. El otro día me preguntaron por ahí qué libro me había llamado mucho la atención de Chavito. Y sí, es una novela padrísima.
A mí también me gusta ese libro, ¿Verdad?
Padrísima. En donde se encuentran los caminos de alguien que empieza de cero y de alguien que empieza muy arriba. Y es una historia muy bonita. Es una novela al final del día, pero es una novela muy bonita. Pero no, pero a mí me viene desde que nací. La verdad es que ha sido mi pasión, mi ilusión desde muy chavito, vender dulces en la reja de mi casa. Literal a los tres años. Literal, Literal. Había en Polanco, en el parque enfrente de la iglesia de San Agustín, había un tianguis y yo rentaba un puesto y le pega, pedía a mi mamá todos los roperazos que le sobraban y los ponía en el puesto. Y te estoy hablando a los 8 años, o sea, la pasión por cerrar tratos, que es muy diferente a la pasión por el dinero, que luego se confunde mucho y son dos cosas bien, bien diferentes, mi querido Oso. La pasión por cerrar un deal siempre a mí me causó una adrenalina tremenda.
Me estás recordando un amigo de la maestría, estaba casado y él decía que él practicaba el catch and release porque podía salir a ligar hasta el momento en el que sabía que podía cerrar el trato y entonces soltaba la presa. Es un poco lo mismo que me estás diciendo, este Thrill por cerrar el trato.
Oye, te voy a contar algo, ahorita que dijiste y salí a ligar y cerraba el trato, sal, sé de qué trato hablas, pero déjame contarte algo que, por ejemplo, nadie sabe, pero cuando yo estaba chavo, estaba de moda, muy de moda, una discoteca que se llamaba El Magic, un antro que se llama ahora, antes se llamaba discoteca y se llamaba El Magic. Estaba ahí por el Toreo y yo era asiduo, iba seguidón. La verdad es que era el antro de moda y. Y era muy divertido porque además era muy, muy grande, entonces conocías a mucha gente nueva cada vez, bla, bla, bla. Ahora los Santos son chiquitos y van los mismos güeyes siempre, no sé, pero bueno. Y tenía un guardarropa, digo, iba tanto que me hice cuate de los dueños. Pero te estoy hablando bien, chavito, 18 años para contarte mi pasión por los negocios y era cuate los dueños y tenía un vestidor para guardar, un guardarropa enorme para guardar abrigos y eso yo veía que nunca se usaba en la Ciudad de México, digo, no es el Polo Norte, nadie llega con abrigo.
Sí.
Y entonces yo veía que estaba vacío, siempre vacío, pero era un tema de como 6 metros de profundidad por 2 de ancho, ¿No? Y entonces un día llegué con el dueño y le dije, güey, réntamelo, no se usa, ¿Para qué lo quieres? Voy a vender peluches y de esas madrolas que brillaban, ¿Te acuerdas que las rompías y brillaban y chicles y cigarros? Y puse mi tiendita, o sea, decía, es que yo decía, güey, vengo todos los viernes y sábados, tengo que aprovechar, ¿No? Y puse mi tiendita de mugres de peluches, tú no sabes la cantidad de peluches que veníamos, pero sí me acordé ahorita que dijiste que salías a ligar e ibas a cerrar el trato, pues yo sí salí a ligar y iba a cerrar tratos y luego me acaba costando porque la chava con la que estaba siempre se llevaba un peluchote de gratis. Pero bueno.