Pepe Aguilar recounts travel anecdotes from Bali and India, describing how expectations and fears shaped experiences. In Bali a blindfolded exercise led to an unexpected spa massage on the seventh day, teaching him to stay open and not anticipate the worst; in India he felt fear but ultimately returned moved and joyful. The piece emphasizes openness, adaptability, and confronting personal fears.
Questions this video answers
The seventh day.
Chapters
Cuando les quitemos la venda van a ver enfrente de ustedes y enfrentar a su mayor miedo. Yo pensaba que iba, que nos había llevado a otro panteón y que había gente descarnada y que había cosas horribles que íbamos a ver. Entonces ya estaba yo como preparado para eso. Te quitan la venda, oso y estaba enfrente de mí. Una terapeuta de un spa nos llevó a que nos dieran un masaje el séptimo día después de tanta chinga que nos había parado. Entonces otra lección, no te adelantes, no sabes que te puede salir enfrente de ti. Todo está en la cabeza. Una chava se estaba imaginando, moríamos de la risa, que le iban a encuerar. Otro chavo se imaginó que de alguna forma este güey había llevado a su papá y que le tenía pavor a su papá. Entonces cada quien sacó lo que traía, pero llegamos a un spa y a veces así es la vida, cuando esperas lo peor, te da lo mejor. Entonces más bien hay que mantenerte abierto. Eso es lo que yo aprendí en ese momento. Abierto, fluir, fluir. Eso fue Bali. En India fue un viaje completamente distinto. No sé si has ido a India, no te va a gustar. Te da miedo, te da miedo. Por eso debes de ir, precisamente por eso debes de ir. Yo tenía pavor y regresé llorando de alegría.