PEPE SHABOT | Fracasos, Balance y LOGRAR IMPACTO #071

Transcript of a Spanish podcast interview (Cracks Podcast) between host Oso Trava and entrepreneur/social-impact leader Pepe Shabot (recorded Nov 10, 2020). Covers Pepe’s background (engineering degree from Universidad Iberoamericana, MBA at Stanford), founding of social and for-profit ventures (Construyendo y Creciendo, Quiero Casa, Belmont Village, ION Financiera), awards, scale (e.g., >12,000 homes delivered; Fundación alfabetizó >20,000 workers), productivity habits, leadership and community-engagement lessons, and responses to crisis (COVID-19). The interview mixes practical productivity “hacks”, origin stories, and reflections on balance, social entrepreneurship, and urban housing policy.
Questions this video answers
More than 12,000 viviendas (homes) delivered.
More than 20,000 workers.
More than 300 million US dollars.
Engineering degree from Universidad Iberoamericana; MBA from Stanford University.
Email: pepechabotmail.com (as stated in the transcript).
Chapters
He fracasado mucho, pero han sido caídas de las cuales me he levantado y yo creo que se vale fracasar, pero lo que no debemos de permitir es que podemos perder un round, pero no podemos permitirnos ser noqueados, tenemos que poder levantarnos y seguir adelante.
Hola y bienvenidos a un nuevo episodio de Cracks Podcast. Yo soy Oso Traba y entrevisto a las mentes más brillantes para dejarte algo único y práctico que puedas usar en tu vida diaria. Mi invitado de hoy es Pepe Chabot. Pepe es emprendedor social, fundador de Inmobiliaria Quiero Casa, que ha entregado más de 12 mil viviendas y recibido el Premio Nacional de Vivienda dos veces y el Premio a la Vivienda Sustentable de Infonavit. También es fundador de ION Financiera, que administra más de 300 millones de dólares y de Belmont Village Assisted Living. Pepe es ingeniero civil por la Universidad Iberoamericana, tiene un MBA por la Universidad de Stanford y ha trabajado en México, Brasil, India y Estados Unidos. A los 19 años, Pepe creó la Fundación Construyendo y Creciendo, que ofrece programas educativos a trabajadores de la construcción y que ha alfabetizado a más de 20.000 trabajadores. Además, hoy ya tiene otras dos fundaciones. Pepe fue reconocido en 2018 por Ernst Young como empres emprendedor del año de todo México y hoy me cuenta sobre toda su trayectoria emprendedora, sobre su pasión por ayudar y me comparte sus mejores trucos de productividad. Antes de empezar la entrevista, este episodio es presentado por mi nueva app de gratitud y enfoque Focus Journal. Esta es una aplicación que lancé como herramienta para ayudarme con el que creo que es el hábito más poderoso y de mayor impacto positivo en mi vida en los últimos años, que es mi diario de gratitud. Es una aplicación muy amigable y sencilla de usar que en dos o tres minutos en la mañana y en la tarde te ayudará a darle a tu día un enfoque mucho más positivo y a valorar todo lo increíble que tienes en tu vida. Esto es algo que ha sido sumamente útil a raíz de mi accidente la semana pasada. Puedes descargarla totalmente gratis desde Cracks la Gratitud o buscarla en el App Store. Ahorita sólo está disponible para iOS como Focus Journal. Journal se escribe J o U r n a l. Y listo, con eso vamos a hablar con el ultra emprendedor Pepe Shavot. Pepe, qué bueno que al fin se nos hace platicar y tu primera entrevista de podcast por aquí, ¿No?
Seguro. Muchas gracias por la invitación. Es un gusto estar contigo.
No, va a estar padrísimo porque digo, es impresionante lo que has logrado en los 11 años desde que salimos de la maestría, la cantidad de premios, reconocimientos, empresas, los diferentes de negocio en las que estás metido y creo que hay muchísimo que puedo aprender yo y bueno, obviamente la gente que nos escucha de ti, pero creo que una gran parte de lo que, o sea, algo que se repitió muchísimo haciendo mi research es este concepto de que eres unstoppable, o sea, todo el tiempo estás trabajando, todo el tiempo estás con ideas nuevas, todo el tiempo estás tratando de de hacer con que eres alguien que prácticamente no descansa, al grado de algo que me sorprendió. Cuéntame qué hack hiciste para vencer al tráfico de la Ciudad de México y no perder tiempo de trabajo.
Está bien, a mi esposa no le gusta mucho, ni a mi mamá tampoco, pero mi oficina está en Polanco y siempre para entrar y salir era un desastre el tráfico. Entonces dije, me voy a subir a la moto del mensajero de la oficina y me subo atrás, me recargo en la caja y voy mandando whatsapps mientras él va manejando y así luego compré el casco con bluetooth y luego compré una moto un poco mejor y luego me iba a recorridos más largos en la moto y así hemos ido pudiendo vencer el tráfico en la Ciudad de México y poder llegar a reuniones de un lado al otro en la ciudad mucho más rápido.
Si, es lo que me dijeron. Yo cuando me lo platicaron, casi casi que ya sabes, ya se estaba haciendo mito y me estaban diciendo que ya te habías casi diseñado un nuevo asiento y vas sentado volteando para atrás para poder ir escribiendo en tu laptop nada más de imaginarte así. ¿Hay algo remotamente cercano a eso o ya fue una exageración?
Si, me ha pasado un par de veces que de repente tengo que mandar algo y saco la laptop, pero generalmente es el celular y el WhatsApp, aunque la verdad es que esta dinámica de estar en casa uno lo hace darse cuenta que quizá no necesariamente se tiene uno que mover tanto para cosas, ¿No?
Bueno, definitivamente yo creo que eso va a ser uno de los grandes cambios. No sé tú. A ver, tú Eres hiperproductivo, ¿No? ¿Cómo has sentido tu productividad ahora estando en casa? ¿Trabajas más, trabajas menos? Porque tienes horarios, o sea, tú citas a gente a las 6 de la mañana en tu oficina.
Ya trato de hacerlo menos. La verdad es que si no empiezo mi día con un rato corriendo, luego como que las propias tensiones del día hacen que uno no rinda igual. Entonces trato de correr un rato en la mañana y arrancar como hacia las 8 de la mañana y a partir de ahí muy intensamente, reunión tras reunión y cortar en la noche. Y a lo mejor después de estar un rato con la familia, regresar al email y a contestar emails. Creo que a veces peco de no dedicar tiempo para mí, para hacer las llamadas que tengo que hacer, para contestar un email, para redactar algo, porque estoy como. Mi trabajo y los proyectos en los que estoy involucrado en general implican el estar muy en contacto con personas. Entonces estoy muy en contacto con mi equipo de trabajo, trato de tener reuniones periódicas con ellos, de seguimiento, trato de empoderar mucho, pero siempre la cercanía, el acompañamiento, el estar ahí al lado es importante. Muchas reuniones a veces con personas externas a la organización, que son importantes de tener muchas reuniones. Hago esto con mi equipo de trabajo en la empresa una vez, en periodos normales, una vez al mes, pero ahora con la contingencia del coronavirus, una vez a la semana me conecto una hora.
Uno a uno, o en un grupo.
Cercano, toda la organización, un video con toda la organización en donde hablo diez, quince minutos de algún tema, me acompaña alguien más, y luego abrimos el foro para que haya q a si podamos todos de alguna manera tener la estrategia muy clara de hacia dónde va la organización. Y eso hago con las diferentes organizaciones en las que estoy involucrado. Entonces lleno mucho mi día de reuniones con mis colaboradores que me reportan directamente para temas de proyectos importantes, para temas de relaciones con personas externas a la organización, bancos, inversionistas, clientes, en algunos casos con algún. Con algunos de los proyectos en los que estoy. Mucho tema que tiene que ver con cultura organizacional en las diferentes culturas, en las diferentes empresas en las que estoy, como estos temas de hacer un informe de negocios con todo el equipo, o juntarme una vez al mes con el equipo y responderle dudas y preguntas. Y entonces me queda muy poco tiempo para mí y acabo mi día y me doy cuenta que no contesté, que tengo 60 conversaciones de WhatsApp, los de los grupos de amigos y eso pues de repente ya nada más es ponerle leído porque es muy difícil darle seguimiento a todo, que tengo mis 10 llamadas que tenía que hacer y no había hecho. Entonces sin duda necesito manejar eso mejor, necesito. Si, yo sí soy muy productivo, pero si pudiera dar una retroalimentación a otros de cómo manejo mi agenda y que no hago bien, es no bloquear un par de horarios en la semana o una hora al día en la que sea para mí para contestar mis llamadas, para contestar mis emails, para escribir. Como que siempre tengo ganas de escribir más, por ahí he escrito un par de columnas y cosas que de repente me han publicado en periódicos y por ahí trato de escribir en general diferentes cosas cuando hay algún tema que es de mucho interés mío, pero lo hago mucho menos de lo que quisiera y me gustaría poco a poco ir dedicando más tiempo para mí. Y yo creo que conforme ido construyendo equipos de trabajo de personas más capaces que yo, es como cada vez más fácil irse haciendo un lado y teniendo un poco más de tiempo para uno. Pero lo que me acaba pasando es que si un proyecto ya va jalando muy bien, arranco otro proyecto.
Es justo lo que te iba a decir, o sea, a mí me pasó ahora, justo estaba aquí en Acapulco como estamos platicando y he armado un gran equipo en InstaFit y por primera vez como que me sentí y me eché para atrás y vi que las cosas estaban caminando muy bien, el equipo acostumbrado a trabajar a distancia y en vez de disfrutar ese tiempo me inventé otro proyecto y me puse a trabajar 16 horas al día y ya sabes, veo menos a mi familia que viviendo con ellos aquí todo el día que si estuviera en la oficina y eso de repente cuesta un poco de trabajo, ¿No? Le decía Lu que a veces me cuesta trabajo y preferiría no estar en la casa a tenerle que decir que no a los niños porque estoy ocupado. Que te vean y que los tengas que correr del cuarto, básicamente. Y sí, o sea, gente como tú que se inventa proyectos en vez de pausar, es difícil cuándo para eso, ¿Cómo llegas o cómo defines qué es un balance?
Sí, la verdad es que es muy difícil. Ahorita me preguntabas cómo siento mi productividad en este momento contra otros momentos. La verdad es que en una crisis como la que estamos viviendo, que es la madre de todas las crisis, de repente trabajas mucho y sientes que, usando la analogía del fútbol americano, trabajas mucho y sientes que avanzaste una yarda y en otro momento a lo mejor podías dar pases de 25 yardas. Entonces, pero definitivamente es mucho más productivo el tiempo de estar en la casa. Mis equipos de trabajo se han adaptado y las personas con las que colaboro se han adaptado buenísimo a trabajar vía digital. Ya teníamos plataformas instaladas, usamos muchísimo el Microsoft Team Stones, se han adaptado muy bien a trabajar vía digital y trabajamos de manera muy productiva. Pero sí, el reto es cómo creas ese balance. Vengo de comer con mis hijos y tengo una niña de cuatro años que está feliz de que le compré unos tenis de correr para que corra con. Y me dijo papá vamos a correr Y le dije tengo, ahorita tengo llamada conoso, pero más allá de la llamada con oso, pues tengo una reunión de trabajo y sí es importante pues como ir llenando el tiempo con las cosas que son importantes. Primero yo te diría que a pesar de que vamos, tengo creo que una vida plena y balanceada con mis hijos, con mi familia, con mi esposa. Sí, parte de mis pesares es no dedicarle tiempo suficiente a los niños entre semana. El fin de semana muchísimo el tiempo con ellos es de intensidad, pero entre semana a veces me es muy difícil. A veces antes me pasaba que hasta me sentía culpable si un día decía pues corto el día a las 3 de la tarde y me voy a la casa, ¿No? Porque pues como que uno asume que tiene que estar ahí trabajando. Pero sí creo que es muy importante el balance. ¿Y luego habemos algunos que decimos bueno, de los 20 a los 35 trabajo cañón para luego disfrutar y ya llegas a los 35 y ya no es así? No, yo creo que si no tienes balance desde el principio no lo vas a tener después. Y en ese sentido yo creo que parte importante del balance también. Sí, familia sin duda, pareja, hijos, amigos, que a veces uno se va olvidando de ellos cuando de repente ya no tiene espacios, pero es importante tenerlos y tener ese frente. Uno en lo personal yo creo que es súper importante para mí lo que es importante en mi vida y verdaderamente me ayuda a poder lograr. Todo lo demás que logro es hacer media hora, 40 minutos, ejercicio al día, poner mi audiolibro, poner música, irme a correr y eso como que me da mucha energía. Y luego yo diría que a nivel profesional, yo creo que también es un balance la actividad profesional por un lado, sí ejecutar, por otro lado, pensar y planificar, por otro lado, capacitar. Una de las cosas a las que dedico mucho es a capacitar a mi equipo de trabajo una vez al mes con los directores de las empresas en las que estoy involucrado y las fundaciones en las que estoy involucrado. Y una vez al mes con varios gerentes, me siento y rebotamos un caso de una empresa exitosa y durante hora y media hablamos del caso como si fuera escuela de negocios y rebotamos qué hicieron bien, qué no hicieron bien, y así hemos hablado de casos de operaciones, de casos de recursos humanos, de casos de estrategia. Eso me mantiene fresco. Aprendo de ellos, ellos aprenden de mí. Yo creo que es parte del balance profesional que necesita alguien capacitar y capacitarse. Y yo creo que hay otra parte de un componente de balance en la vida de cada uno de nosotros que tiene que ver con dar a los demás y con participar en actividades sociales. Y a mí me duele mucho luego que platico con cuates de nuestra edad que yo me voy a esperar a ser más grande para involucrarme en temas de impacto social. Y yo creo que los temas de impacto social son temas en los que nos debemos involucrar desde que somos jóvenes y busco dedicar una parte significativa de mi tiempo a temas sociales y temas de impacto que creo que también son fundamentales.
Eso a mí me parece de las cosas más interesantes de tu persona, Pepe, porque a ver, eres muy joven, has tenido un éxito que poca gente de tu edad podría ni siquiera soñar en alcanzar, e incluso gente mucho más grande. Pero desde muy temprano tú te involucraste mucho en el tema social, o sea, estás con Ashoka, pero desde chico has estado pensando en cómo darle un ángulo a tus empresas catalogas como un emprendedor social, inclusive en Stanford te premiaron con un premio que va muy relacionado a la persona que tiene valores, a la persona que se preocupa por aportar y por dar. ¿En qué momento llega a ti esta necesidad o esta filosofía de aportarle a alguien?
La verdad es que no sé. Yo creo que es una muy buena pregunta. Platicando con mi con mi mamá. Ella cuenta que mi mamá es periodista, pero siempre es una periodista que acompañó causas sociales y que de alguna manera de lo que hablaba era de lo que escribía, era de lo que creía que iba a impactar y mejorar la sociedad. Y mi papá es ingeniero civil, súper dedicado a su trabajo, con una ética de trabajo impresionante, con sus empleados, con las personas cercanas. Los trabajadores con los que trabajaba hace 40 años son con los que sigue trabajando hoy, son personas con las que se tienen ambos una gratitud plena y que los ha ayudado un montón. Pero también mi papá muy involucrado en causas sociales, causas comunitarias, causas educativas. Y yo creo que el haber crecido con eso, mi mamá cuenta que alguna vez habíamos visto un niño pobre sin zapatos en la calle cuando yo era chico, y que me quité los zapatos y se los di. Entonces yo creo que viene desde chavito. Pero yo te diría que mis ganas de emprender arrancaron cuando empecé a trabajar y fue el día que entré a la universidad, entré al Ibero a estudiar ingeniería civil. Estaba entre la Ibero y el y la UNAM, pero la Ibero entraba una semana antes. Y decidí meterme al Ibero y conseguí un trabajo en una construcción en Santa Fe. Y a las dos semanas me doy cuenta que los trabajadores que trabajaban conmigo en la construcción eran trabajadores que algunos no hablaban español, que muchos no sabían leer y escribir, que el día sábado que les tenía que pagar el maestro de obra su sueldo, el maestro de obra se quedaba con parte de su sueldo y no se los daba, y que ellos no sabían qué derechos tenían, no sabían cuánto tenían que cobrar, no sabían cómo protegerse siquiera en la construcción o seguir indicaciones escritas. Y llegué a mi casa y le dije a mi mamá mamá, algo tenemos que hacer y necesitamos buscar la forma de ayudar a los trabajadores con los que estoy trabajando. Y a partir de ahí empezó mi primer proyecto, que es un proyecto social, es una fundación. Yo te diría que todos los proyectos en los que estoy involucrado me apasionan y todos tienen una característica de impacto social importante y de impacto en la sociedad, a pesar de que algunos son con fines de lucro. Porque creo que también los proyectos sociales que generan ingresos y que generan retornos son proyectos que tienen más capacidad de fondearse y que tienen más capacidad de crecer. Y con eso generar impacto.
La empresa social, no una organización no gubernamental.
Exacto, pero este en específico si es una organización no gubernamental que se llama Construyendo y Creciendo, que se dedica a educar albañiles y después no solo albañiles, sino a obreros de otras industrias y hoy no solo a obreros, sino a personas vulnerables de bajos ingresos en ciudades del país. Y lo que ha pasado en nuestras ciudades es que llegan migrantes de otras partes del país a trabajar, viven en zonas de mucho rezago, no hay escuelas cercanas, tienen que salir a trabajar desde muy temprana edad en sus vidas y no estudian y entonces los estamos condenando a un rezago social. Y lo que hace hoy Construyendo y Creciendo es con aproximadamente 5.000 personas cada día, les da educación alfabetización primaria, secundaria, prepa, cursos técnicos, cursos de computación. Han pasado por nuestras aulas más de 50 mil personas. Y nuestras aulas son salones de clase dentro de las construcciones, salones de clase dentro de las fábricas y salones de clase en trailers dentro de los parques públicos en zonas vulnerables de nuestras ciudades. La verdad es que es un proyecto que se fondea de empresarios que yo quiero abrir un salón en mi construcción o en mi fábrica y nos dan una parte de los recursos y con eso se ha vuelto autosostenible el proyecto. Aunque sí buscamos recursos también de ONGs más grandes, recursos de donadores individuales y con eso le hemos crecido. Y yo te diría que ese fue mi primer emprendimiento. Ese es mi primer emprendimiento que me hace darme cuenta que emprender verdaderamente es una forma de transformar la vida de muchas personas y de verlo muy de cerca.
Oye Pepe, y entonces en qué momento, a ver, tú estudias ingeniería industrial, ingeniería civil en la Ibero y decides antes de terminar la carrera aplicar a una maestría y eso te pone en una clase completamente diferente de la gente que aplica normalmente. Tenías experiencia profesional, pero no como full time prácticamente. ¿Qué es lo que te lleva a ti a decir quiero seguir estudiando y quiero irme a una universidad en Estados Unidos? ¿Cuál era tu plan? ¿Cómo te visualizabas?
Desde el día que empecé la carrera empecé a trabajar, al año ya estaba emprendiendo esta fundación a los seis meses. La verdad es que me recuerdo que mis compañeros de la carrera los jueves iban al antro entre clase y clase que quedaba media hora, se iban a la cafetería a jugar dominó y yo era, pues ¿Cómo hago la tarea de la escuela en esa media hora? Porque en la tarde me voy a trabajar y a partir de que en la tarde me voy a trabajar, igual en la noche voy a trabajar temas de la fundación y acabar tarde y al otro día y el fin de semana dedicarlo a temas de la fundación. Como que esa ética de trabajo de mi papá como que la tomé muy en serio. Y pues luego dije, siempre yo desde que estaba en la prepa le había dicho a mis papás, oye, yo me quiero ir a estudiar fuera de México. Y como que mis papás me dijeron, si quieres aplicar, aplica y haz los exámenes y demás. Pero como que ellos como que me convencieron y me motivaron a que quizá la carrera en México podía ser más completa porque podía trabajar al mismo tiempo y porque en Estados Unidos las carreras al principio son como muy tronco común y ya luego te especializas muy poco. Y me dijeron, pues haz la carrera aquí, luego te vas a hacer una maestría. Y como que estaba en mi penúltimo año de la carrera o en mi último año de la carrera y dije, pues ya es momento de pensar en la maestría. Y vi lo que era un MBA y dije, está padrísimo porque deseas ir a un lugar en el que vas a estar con emprendedores, con financieros, con personas que vienen más como de temas culturales, con personas que vienen de ámbitos de gobierno y vas a aprender de todos. Y yo veía el MBA como una maestría en liderazgo y yo decía, padrísimo, cómo volverme un muy buen líder para poder inspirar a otros y que esos otros puedan ayudar a realizar tareas que impacten en la sociedad.
Oye, a ver, entonces te avientas, ¿Aplicas? ¿A cuántas universidades aplicaste?
No, apliqué como a 10, porque cuando empecé a investigar del proceso me dijeron, no, MBA, necesitas experiencia, no van a creerse mucho esto de que trabajabas y estudiabas y demás. Aplica a varias y apliqué como a 10. Y si, varias universidades me dijeron, estás muy chavo, regresa en dos años. Pero la universidad a la que más quería ir me dijo que sí, es a la que me fui y varias más me dijeron que sí. Fue padre pensar en cuál era la decisión que más me convenía. Pero Stanford, que como tú sabes está en el Silicon Valley, es la cuna de los emprendedores, tiene muchos emprendedores que dan clase, muchos emprendedores que estudian también tenía como un programa más chico, eran menos estudiantes que en otras universidades, muy orientada a temas de impacto social y dije este es el lugar en el que tengo que estar, un buen programa de la de la escuela de educación también, entonces tenía la oportunidad de estudiar algunos temas que tengan que ver con educación y dije ahí es en donde tengo que estar y la verdad es que una experiencia espectacular.
¿Y qué le dirías a alguien que está pensando en aplicar a una maestría saliendo de la carrera? ¿Tú crees que fue una buena decisión? ¿Crees que te hubiera convenido esperarte un poco más?
Para mí fue la decisión correcta porque yo creo que si me hubiera clavado más en mis proyectos, quizá difícilmente después me hubiera ido y fueron dos años espectaculares y sí tenía esa experiencia de haber trabajado muy formalmente de medio tiempo, pero muy formalmente cuatro años y de haber emprendido ya una fundación y de haber emprendido por ahí un par de proyectitos más chiquitos que había hecho, para mí fue lo adecuado. Yo creo que mucho lo que dicen los que llevan los programas de admisiones de las universidades es si aplicas con más experiencia le sacas más provecho y también le das más a tus compañeros que están ahí estudiando y quieren de alguna manera aprender de personas que ya tienen diversas experiencias, que es un poco.
Lo que me decías ahorita que estás viendo en el programa que estás en Harvard.
¿Sí, para mí fue lo idóneo, pero sí he pensado mucho oye y si me hubiera ido dos, tres años más le hubiera sacado más provecho? Pues sí le hubiera sacado un provecho diferente. Creo que el haberme ido tres años después de haber arrancado con Quiero Casa, que es una organización que me ha retado mucho desde el punto de vista del liderazgo, desde el punto de vista de estrategia, desde el punto de vista de relaciones con comunidades, posiblemente le hubiera sacado muchísimo provecho a muchísimas cosas que en el día a día te enfrentas en el trabajo y que de repente te puedes desligar dos años de un negocio y a ver, déjame aprender de otras empresas, déjame aprender de la teoría y con eso aprender cómo hubiera tomado mejores decisiones en algunos de estos temas.
Y Pepe, tú tenías claro que querías arrancar Quiero Casa antes de irte a Stanfor, ¿Cuál era tu visión? Es que te preguntan, OK, ¿Qué eres hoy ¿Qué es lo que quieres hacer después y cómo encaja el programa con tus planes? Porque tú regresaste, empezaste Quiero Casa. Bueno, no lo empezaste un poco antes.
No, Quiero Casa lo empecé llegando de la maestría. ¿Y pues yo lo que yo cuando me preguntaban mis aplicaciones a la maestría y ese tipo de cosas qué quieres hacer? Yo decía empoderar a otros. Y pensaba en empoderar a otros a través de educación, por Construyendo y Creciendo. Pero yo siempre dije, más allá de tener Construyendo y Creciendo, quiero emprender proyectos con fines de lucro que tengan impacto social. Porque creo que si estoy bien yo desde el punto de vista patrimonial, puede estar bien mi familia desde el punto de vista patrimonial, podré dedicar mucho más tiempo a temas de impacto social. No sabía qué hacer cuando estaba en la maestría, pero a ver, tengo experiencia en bienes raíces y en construcción, tengo experiencia en educación, tengo experiencia en temas de impacto social. Ahí en la maestría tienes oportunidad de hacer internships en diferentes lugares. Decidí hacer un internship en una empresa de senior living en Estados Unidos, una empresa de casas de retiro para adultos mayores. Me pude aventar una buena experiencia trabajando con una empresa de microfinanzas en la India, me pude aventar una buena experiencia trabajando con una empresa de vivienda social en Brasil. Terminé la carrera y dije, ¿Qué hago? Dije, bueno, pues voy a regresar a México, voy a empujar Construyendo y Creciendo. Y arranco con fuerza proyectos de vivienda social y de vivienda media cercana al transporte público que le permitan a las familias en México tener buena calidad de vida. Porque en México yo termino la maestría en 2009 y no sé si te acuerdes que empezaban a ver artículos en periódicos que hablaban de cómo las construcciones de vivienda en México se estaban haciendo a horas de distancia.
Tecámac, todas esas zonas en el Estado de México, ciudades enteras, pero ciudades dormitorio.
Sin tejido social, sin buenas escuelas, sin buenos hospitales, en donde un padre de familia salía, padre y madre de familia, porque son familias en donde ambos tienen que trabajar sí o sí, salían a las 5 de la mañana de su casa para llegar a las 8 de la mañana al trabajo, para trabajar de 8 a 6, para regresar a las 6 y llegar a las 10 de la noche a su casa y a ver quién les cuida a sus hijos en el inter y se los cuidaba la colonia y la colonia eran colonias sin tejido social y sin educación. Y eso lo único que genera es delincuencia, lo único que genera es resentimiento social, lo que genera es que esas personas no puedan salir adelante y tener movilidad social. Y yo decía, bueno, esa idea me late. Pero otra idea que se me antojaba hacer era el tema de hacer un senior living en México. Yo tengo la fortuna, hasta hace un par de años, mis cuatro abuelos vivían, uno de ellos muy cercano a mí, muy querido, falleció hace dos años. Pero los cuatro viví experiencias increíbles y aprendí un montón de ellos. Y también hace 12 años vivía mi bisabuela, pero la veía en una familia que la cuidaban mucho, que veían por ella, pero que yo diría que seguramente el 80% de su tiempo estaba en su casa sin otras personas que la acompañen. Y yo cuando hice este trabajo en un verano en una empresa de casas de retiro para adultos mayores, me di cuenta que no tienen que estar solos, que si están en un lugar en donde tengan un cuidado de expertos, pero al mismo tiempo una compañía de personas de su edad viven con otra calidad de vida. Y entonces regresé de mi maestría y dije, ¿Cuál de los dos proyectos? Me puse a buscar opciones para los dos. A la semana encontré un par de terrenos en el suroriente de la Ciudad de México para hacer vivienda. Tenía 140 mil pesos en mi cuenta de banco. Di un apartado para uno de ellos, El dueño del terreno le inspiré confianza y me permitió con esos seis meses para que vaya a levantar el dinero. Y ahí arrancamos con Quiero Casa, que lo que hacemos es vivienda urbana para el segmento socioeconómico bajo y medio cerca del metro en la Ciudad de México. Y no atendemos a la base de la pirámide porque por el costo de los terrenos en la ciudad es dificilísimo atender a la base de la pirámide. Queremos ver cómo podemos ser más asequible lo que hacemos para atenderlos. Pero si atendemos a familias que perciben cuatro o cinco salarios mínimos en adelante y que con eso pueden comprar una vivienda de seiscientos mil, setecientos mil pesos hasta los tres, cuatro millones de pesos en la Ciudad de México.
Que eso me pareció increíble, porque cuando lo platicamos alguna vez me dijiste, es que bueno, no sólo quiero que sea urbano, que esté cerca del transporte público me dijiste Oso, yo le meto tecnología, yo les doy una calidad de vida increíble en términos de seguridad, áreas comunes, Internet. Cuéntame un poquito cuál era esa visión y qué retos te enfrentaste en implementar eso que era un gran diferenciador pero tal vez algo que no mucha gente veía.
Valor Upfront Sabes, yo creo que la clave de la ubicación un hogar no solo es un techo. Un hogar es un techo con muchos servicios que permiten potenciar la calidad de vida de las familias. Es un techo en el que evidentemente haya servicios de agua, luz, agua, electricidad, gas, etc. Pero en donde tengas un parque cerca, en donde tengas una escuela cercana, en donde tengas acceso a un buen transporte, donde tengas acceso a la ciudad y a las cosas que verdaderamente te permiten tener un desarrollo humano integral, que tengas acceso a un museo, que tengas acceso a diferentes cosas que te permitan verdaderamente progresar. Y para lograr eso, la ubicación es clave. No se trata. Me queda claro que las ciudades no necesariamente todas pueden crecer hacia arriba siempre y hay ciudades que por su escala también pueden crecer hacia los lados. Pero las ciudades grandes que se han cansado de crecer hacia los lados y de crear municipios dormitorio, no permiten que las personas de esos municipios dormitorio tengan un hogar porque no tienen lo que va fuera de las cuatro paredes. Y en ese sentido la ubicación es clave. Y estar cercana al transporte es clave porque eso te conecta con tu trabajo y te conecta con la ciudad. Sobre todo en las ciudades grandes en donde la necesidad de vivienda para las personas que menos ingresan es enorme. Es a partir de esa dinámica que nos damos cuenta que la ubicación es lo más importante, pero que la ubicación también es lo que permite que la vivienda sea lo más ecológica posible. Hace como ocho o nueve años hicimos algunos estudios con el Centro Mario Molina en donde nos dábamos cuenta que las emisiones de dióxido de carbono de las familias que viven al lado del metro son de la mitad que las emisiones de dióxido de carbono de las familias que viven en un municipio dormitorio a una hora en transporte motor de su trabajo. Y pues un poco la tesis era bueno, si vamos a hacer construcciones que sean construcciones que sí le den calidad de por vida a las familias. Yo creo que la calidad no está peleada con el precio. Entonces cuidamos muchísimo la calidad estructural, cuidamos mucho los acabados. Evidentemente los acabados. Yo te diría que una vivienda residencial va a tener diferentes acabados que una vivienda para el segmento de clase media, pero son acabados de calidad. Cuidamos mucho el que los espacios públicos y las áreas públicas del desarrollo sean verdes, para que haya espacios verdes y áreas verdes. Y yo creo que hay cosas que no cuestan dinero y que es hacerlas bien. La orientación para que haya más luz durante el día, se use menos electricidad y de esa forma sean más ecológicas las viviendas. El que esa iluminación le permita a las personas poder acceder también a veces a un balcón y poder acceder hacia afuera, que seguramente muchas familias que tienen balcón en sus casas ahorita lo están apreciando y agradeciendo mucho. El que se le pueda poner llaves ahorradoras de agua, WC ahorradores de agua, focos ahorradores de luz, calentadores solares. Caray, estamos haciendo edificios que son pequeños sistemas dentro de un ecosistema más grande que es nuestra ciudad. Y que si queremos que nuestra ciudad sea más ecológica y eficientemos los recursos, tenemos que invertir en ese tipo de cosas. Y entonces sí le ponemos mucha atención a ese tipo de cosas, en algún momento hace. Como digo, en todo este proceso ha habido muchos, vamos, muchos tropiezos. Si no hay tropiezos, no hay progreso.
Justo te iba a preguntar ahorita de eso, pero. A ver, dime.
Y en algún momento, hace como nueve años, yo dije le quiero dar Internet a esas familias, porque el no tener Internet es una restricción que no les permite progresar. Y entonces Telmex no llegaba a muchos de los lugares en donde estábamos haciendo vivienda. Y por ahí tocando puertas, me encontré con un grupo de chavos emprendedores también uno egresado de Stanford, que dijo yo voy a hacer una compañía de Internet para llegar a los lugares a donde no llegue el Internet. Y al final acabé asociándome con él y empujamos un proyecto para ponerle Internet a nuestros desarrollos. Poco a poco nos fuimos dando cuenta que la huella de Internet de Telmex y Totalplay y Easy, todas esas compañías, fue llegando más rápido de lo que pensábamos a muchas de estas zonas. Y hoy el Internet de esas compañías le permitan a nuestros clientes que tengan Internet. Pero tratamos de hacer muchas de esas cosas como para darle una vivienda a las familias que verdaderamente sea un hogar con todos los servicios que tiene que tener.
Oye Pepe, y en este primer desarrollo, digo, si bien ya tenías experiencia trabajando en la construcción, pues ser líder absoluto de un proyecto, tener la responsabilidad con inversionistas, pues tienes menos de 30 años, o sea, ¿Qué fue lo que más trabajo te costó? ¿Cuál fue la lección que te gustaría haber sabido antes de empezar?
Yo lo que te diría es que la lección es que todo lo que vale la pena cuesta trabajo y hay que dedicarle mucho tiempo. A mí me encanta una frase que dice que el único lugar en el que el éxito viene antes que el trabajo es en el diccionario. Arrancar ese primer proyecto fue un proyecto que muchas veces me cuestiono cómo fue que seguimos perseverando para sacarlo adelante. Compramos un terreno en Tláhuac, que es una alcaldía en la Ciudad de México, en donde Marcelo Ebrard estaba construyendo la línea 12 del metro. Yo dije, seguramente en esa zona voy a encontrar terrenos baratos que van a tener potencial de desarrollo y va a haber una línea de metro que ya se está construyendo. Pero no hice mi tarea completa y no me di cuenta que Tláhuac es una zona con muchísimo arraigo social, con familias que tienen viviendo ahí cientos de años, con algunos terrenos que siguen siendo agrícolas, que era una zona como muy despegada incluso de la ciudad, y que esta línea de metro la iba a volver a ligar a la ciudad, pero que muchas de las familias que ahí vivían no les gustaba la idea de que lleguen personas ajenas a vivir y que lleguen proyectos y desarrollos nuevos. Y bueno, compramos el terreno, vimos que se podían obtener los permisos, los gestionamos, logré levantar el grupo tocando, venía yo regresando, estaba la crisis del 2008 en todo su esplendor y venía yo llegando a México. Y bueno, tuve que tocar tal vez 200 puertas de conocidos para ver quién invertía. Y acabé empezando el proyecto con treinta y cinco, cuarenta socios. Pero bueno, se levantó el grupo, varios miembros de mi familia, mi papá me ayudó un montón. Al final, ya que estaba como con un 80% del grupo juntado, 85. Mi papá me a ver, yo te ayudo. Y acabamos cerrando un grupo para poder arrancar el proyecto. Y empiezo la construcción y al mes me clausuran la obra. Y fui a buscar a la gente de la alcaldía, éramos tres, cinco empleados en ese momento en la empresa, para entender qué pasaba y no me recibían y no me recibían. Hasta que por ahí una vecina me dijo oye, el tema es que nosotros no queremos el desarrollo, los vecinos no quieren el desarrollo. Y empecé a hablar con los vecinos y les dije ¿Por qué no lo quieren? No, pues porque van a venir personas ajenas a vivir, porque no nos consultaron, porque nos falta el agua, porque los servicios que hay no son los adecuados, porque creemos que si te permitimos a ti construir van a venir mucho más construcciones. Y empecé a dialogar con ellos y empezamos a tener mesas de trabajo, bueno, más que mesas eran desayunos, cafés, comidas en sus casas. Me volví amigo de la gente de la colonia y después de tres, cuatro meses logramos hacer un acuerdo en donde platicamos sobre la idea de que las ventas se iban a hacer primero para gente de la comunidad y la gente de la comunidad iba a tener un precio preferencial, que íbamos a arreglar el drenaje, que íbamos a trabajar juntos para ver que el gobierno mejore el servicio de agua y que nos den soluciones para el servicio de agua, que íbamos nosotros a reconstruir las banquetas y así sucesivamente hicimos una serie de acuerdos detrás de los cuales ellos me bueno, estamos de acuerdo, vamos a firmarlo y vamos juntos a la delegación para decirles que te abran. Y era una delegación con mucho arraigo social en donde los vecinos iban y le decían al delegado oiga, no estamos de acuerdo con esto y el delegado Y al final ellos fueron quienes convencieron a la alcaldía que nos abra. Cumplíamos con todo lo que teníamos que cumplir. Luego la alcaldía nos dijo oye, ponle también una pipa de agua porque necesitamos una pipa de agua para dar agua en la colonia. Dijimos bueno, ahora le una pipa de agua. Y fue un proceso que duró como seis o siete meses y mis inversionistas estaban bastante inquietos, decían bueno, invertimos con un novato que saber cómo le va. Y si tenía un par de inversionistas que me dijeron oye, pues yo no sé cómo lo vas a hacer, pero me devuelves mi dinero. Siempre di la cara y en el momento en el que reabrimos, sí fui con ese par de inversionistas y les mira, yo lo que ofrezco es mi trabajo honesto, comprometido a hacer las cosas bien, pero este tipo de cosas son cosas con las que me puedo enfrentar, si te quieres quedar en el negocio, quédate, ya que había abierto, incluso algunos inversionistas me dijeron, oye, si hay algo más, le entro y le dije a este par de inversionistas, si te quieres quedar, quédate, pero confiando en que vamos a hacer lo mejor que podamos y sacamos adelante el proyecto. La verdad es que el proyecto de inicio tenía un buen margen, pero cuando salimos a la venta nos dimos cuenta que podíamos vender bastante más caro y vendimos vivienda de 500 a 600 mil pesos hace 10 años en Tláhuac, en 2010, pero que se vendió muy bien, que con las ventas de la vivienda se logró hacer muchos de los trabajos comunitarios y darle un buen rendimiento a los inversionistas. Y ahí es cuando me di cuenta que, a ver, pensando de forma creativa, planificando las cosas bien y haciéndolas bien, pues sí se puede trabajar para que todos los grupos de interés estén contentos, el inversionista, los colaboradores de la empresa, la empresa que ejecuta el proyecto, la comunidad. Y yo digo que fue una bendición eso que nos pasó, porque hoy integramos muchísimo a las comunidades en las decisiones de nuestros proyectos. La Ciudad de México y las ciudades grandes se han vuelto ciudades en donde esta dinámica de Not in my backyard desarrolla, pero no al lado de mí, es muy presente y el integrar a las comunidades se vuelve una oportunidad para que las comunidades digan que sí y haya una ventaja competitiva. Y ahí en Tláhuac acabamos haciendo cinco o seis proyectos en donde de repente llegaba la comunidad y decían pues este terreno aquí está a la venta, ¿Por qué no se mueven para ver si lo pueden comprar? Y creo que en Tláhuac no ha habido mucho más desarrollo desde ese entonces. Creo que se crean ventajas competitivas padres a través de toda esta dinámica.
Qué increíble historia, el hecho de haber involucrado y que tus enemigos terminaran siendo tus aliados y ahora como dices, sea tu ventaja competitiva, me parece verdaderamente fascinante. Pepe, en estos momentos tu primer desarrollo, vas al sexto mes de estar cerrado, ¿Cuál es el diálogo en tu cabeza? ¿A qué le tenías miedo en ese momento? ¿Cuál era tu peor escenario? ¿Para qué te estabas preparando o nunca la viste?
No, yo creo que siempre le he tenido muchísimo miedo al fracaso y eso es lo que me hace he fracasado mucho, pero han sido caídas de las cuales me he levantado, espero siempre poder levantarme de mis caídas y yo creo que se vale fracasar, pero lo que no debemos de permitir es que podemos perder un round, pero no podemos permitirnos ser noqueados, tenemos que poder levantarnos y seguir adelante. Yo me acuerdo conversaciones con mi papá, que mi papá siempre me ha inspirado y me ha motivado muchísimo, que me decía si fracasas en este no pasa nada, no te preocupes, vas a poder volver a arrancar, pero ahí estuvo empujando y empujando y empujando y yo creo que el empujar y el trabajar duro y con consistencia es lo que a veces a uno le permite el que se logren las cosas cuando la situación no es tan favorable para uno. Yo creo que también en retrospectiva a veces me ha pasado que por empujar demasiado no me doy cuenta que truenas a la gente que está alrededor tuyo, que si quieres ahorita platicamos un poco de ese tema, porque yo sí creo que hay cosas que ayudan a que la gente se mantenga motivada, pero también necesitan balance, pero a veces por empujar mucho creces el problema y a veces sí hay que tenerla la perspectiva de darse uno cuenta si va a poder sacar el tema adelante o no, y si no lo vas a poder sacar adelante, pues a veces sí dar un paso atrás y decir bueno, en esta no salió y en esta fracasé y tener la humildad también de saber qué suerte que a veces las cosas salgan, o sea yo creo que tuve suerte de lograr que me topé como en una comunidad que me ayudó al final del camino. Sí hice la chamba yo y el equipo, porque éramos ya varios, hicimos la chamba, nos sentamos, platicamos con ellos, trabajamos, pero al final la comunidad nos ayudó muchísimo. He tenido varios fracasos feos en el camino. En Quiero Casa hemos hecho ya más de 140 proyectos de vivienda, pero uno de ellos por ejemplo, fue un proyecto en el que nos enfrentamos con una cantidad de complejidades desde el punto de vista infraestructura para desarrollarlo, que nos implicaron sobre costos importantes en el proyecto y nos seguimos porque decíamos bueno pues ya estamos terminando con los problemas, vamos a sacarlo adelante y al final fue un proyecto en el que perdimos muchísimo dinero y haber parado a tiempo ahí a lo mejor hubiera sido lo adecuado, pero yo creo que el chiste es que cuando uno ve que puede resolver un problema y tiene un obstáculo enfrente, uno tiene que ver cómo darle la vuelta. Y creo que son muchos más los problemas que se resuelven trabajando que los que no tienen solución.
Además de tu papá, ¿Has tenido alguien más en quien te has apoyado así como de forma de un mentor importante?
Sí, desde que arrancó el negocio he tenido de mis primeros inversionistas que tuve, me acerqué con mucha gente muy inteligente que le dije yo quiero que tú seas mi inversionista porque quiero que me ayudes. Y a partir de ahí como que fui creando como una especie de de board of advisors, como de consejo informal que me fue ayudando. Y luego he rodeado los grupos en los que estoy involucrado, desde Construyendo y Creciendo hasta todos los negocios en los que estoy involucrado, de personas que admiro mucho, que admiro sus trayectorias y que nos han ayudado un montón. Y hacia abajo también, colaboradores con los que uno se complementa mucho. Yo creo que yo a veces veo las cosas como muy a nivel estratégico y a veces me falta meterme al nivel de ejecución. Y rodearte de personas que admires y que sean diferentes a ti también es clave. Personas que admiré un montón, por ejemplo, cuando estaba empezando Construyendo y Creciendo, mi mamá, que te platico que es periodista y escritor, en ese momento estaba escribiendo un libro porque le había tocado conocer varios años antes al fundador de Bimbo, a Lorenzo Servit, y creó una muy buena relación con él y en algún momento le a ver, quiero escribir la historia de Bimbo y la historia de usted, pero que me permita total libertad de escribirla en todos los aspectos y que sea verdaderamente muy integral. Y creó una muy buena relación con él. Y por ejemplo, él es alguien que a mí me tocó conversar muchas veces, con él tuve el privilegio de platicar en privado muchas veces, de comer con él y con mi familia varias veces, y es una persona de la que aprendí un montón. Toda esta dinámica de cómo crear una cultura organizacional, estar cerca de tus colaboradores, cómo buscar generar impacto social, era un hombre desde el que se podía aprender muchísimo en ese sentido. Y así muchísimas personas de las cuales me ha tocado aprender un montón.
Oye, Pepe, y hablando ya de colaboradores. ¿Cómo ayudas a que exista ese balance? Porque bueno, un jefe o un líder como tú que no para que tal vez en ocasiones pareciera nunca estar satisfecho, puede sí hasta de repente desmotivar al más motivado. ¿Tú cómo logras que la gente se mantenga enganchada, motivada? Digo, entendiendo de entrada que el dinero no es el mejor motivador.
Sí, yo te diría que no tengo la fórmula exacta e insisto, soy joven y espero que sigamos en un camino en el que podamos contar historias padres de lo que estamos haciendo en muchos años más, pero yo diría que parte fundamental es tener un propósito. Lo platicamos mucho entre los colaboradores de los diferentes grupos en los que participo. Somos un grupo de personas que compartimos una serie de valores y un propósito y no sabemos a dónde vamos a llegar, no sabemos si en el camino va a haber baches, topes, si se nos van a ponchar las cuatro llantas, si nos vamos a encontrar con el coronavirus o si vamos tarde, bajadita, no sabemos a dónde vamos a llegar, lo que sabemos es que tenemos un propósito. Creo que siempre, constantemente recordarnos ese propósito y ser congruentes ese propósito súper fundamental. Yo te diría que liderar con el ejemplo. No puedes esperar que los otros trabajen duro si tú no trabajas duro y no puedes esperar que los otros sean congruentes si tú no eres congruente. Y luego yo te diría que el que las personas se den cuenta que te preocupas por ellos y no solo por su trabajo, el que te involucres a ayudarlos, a que aprendan, a capacitarlos, el que también estés dispuesto a que te capaciten y te den retroalimentación, el que vean que su trabajo incide dentro de la organización y el que sientan reconocimiento. Eso antes no lo hacía mucho y como que cuando no reconoces la gente se acaba quemando. Hoy me canso de aplaudir en reuniones, no me canso, lo hago muy seguido, pero alguien hace algo bien y damos un aplauso y damos un reconocimiento, tenemos una reunión cada semana, las personas que me reportan a mí, conmigo y lo que hacemos ahí es una persona a la que haya que reconocer y esa persona hay que echarle un telefonazo y reconocerla por algo. Y creo que esos reconocimientos permean y son y son padres.
Sí, la verdad es que para gente. A mí me ha pasado y me identifico un poquito, por eso digo la escala de mi empresa y de los equipos con los que yo he trabajado. Pero yo siempre he sido muy exigente conmigo mismo. Incluso ayer lo comentaba en un audio que le mandé a un grupo que tengo en Telegram, es que ayer el podcast cruzó un millón de descargas, que para mí el número es irrelevante. Pudieron haber sido 10 millones o 100 mil, pero fue un número que me fijé el día que lancé el podcast. Dije quiero llegar a un millón de descargas. ¿Por qué? Porque sí hoy para mí el millón, bueno, pues ya lo veo como algo OK, ya lo logré, pero quiero 10 o quiero 100. Y en un día normal, en un normal que no hubiera estado tan presente o tan consciente de la importancia de festejar, tal vez ni siquiera hubiera hecho nada. Y si, bueno, ya millón, perfecto, pero Vamos por los 10. Y ayer si tuve que recordarme que era importante festejar y festejarme a mí y abrir una botella de champaña y me la tomé. Pero cuando eres alguien que no se festeja a sí mismo, es mucho más difícil festejar a los demás. Como que la cultura empieza por lo que haces por ti mismo. Tú te festejas, te reconoces a ti, tus logros.
Creo que soy demasiado duro conmigo mismo y me exijo demasiado. Pero sí hay cosas que de repente cuando las logro digo a toda madre y que dentro de mí siento un orgullo y una alegría muy padre.
¿De qué te sientes orgulloso? ¿Un último, el último momento que te acuerdes que haya sido así?
¿De que me siento muy orgulloso hoy? Hoy estamos en una crisis y en una situación hiper compleja que seguramente espero que no volvamos a vivir en nuestras vidas. Una crisis de salud, pero también una crisis que a todos nos tiene con una incertidumbre, no sólo por el tema de salud, por el tema económico y por el tema, muchos temas. En algunas de nuestras organizaciones hemos tenido que hacer recortes de sueldo para que puedan sobrevivir y para que puedan seguir. La Fundación Construyendo y Creciendo. Un ejemplo de ellas es una organización que depende de donativos que ahorita no hay y que no tiene una caja para aguantar con cero donativos o casi sin donativos durante tres meses. Tuvimos que platicar con los colaboradores y muy transparentemente les no queremos despedir a nadie en esta crisis y que se vayan a su casa por el coronavirus, pero estos son los números y no tenemos ideas de cómo salir adelante. Y empezamos a rebotar ideas y empezamos a hacer planes y parte de los planes que salieron directamente los colaboradores fue oye, nos tenemos que ajustar el sueldo todos, pero hagámoslo todos por mantener al equipo y por mantenernos todos vivos. Y preferible eso a que se vayan algunos a su casa. La verdad es que no tienes idea el orgullo que sentí Darme cuenta que logramos hacer eso, que hoy llevamos ya siete, ocho semanas de esta pandemia en México, pero que tenemos ya como muy armado nuestro plan para salir adelante. No sabemos lo que vamos a vivir, entonces olvida la palabra muy armado porque no sabemos lo que Pero al menos un par de meses más vamos a aguantar y vamos a aguantar sin que nadie se vaya a sus casas. Y de ello salió la idea de ajustémonos todos, somos un equipo y vamos a salir adelante. Y la verdad es que se siente mucho orgullo porque lo que creo que lo más importante cualquier organización es el equipo. Estoy seguro que lo más importante es el equipo. Y ahí es cuando te das cuenta que las personas que están alrededor están por el propósito, están por los valores, están por convicción y que la cultura que has formado, si bien constantemente puede haber críticas y decir en esto se puede mejorar y en esto otro se puede mejorar, pues verdaderamente tiene solidez y eso no te incide el orgullo que me ha generado.
Tocaste un punto increíble y justo hablaba con nuestro amigo Mario Sicilia, que es director general de Laboratorios Médico Polanco, y justo hablábamos de eso, de que es el momento en el que estás tratando de ver cómo aguantas, pero que hay mucha gente que está cortando gente como la primera medida de supervivencia, cuando para mí se me hace que es la última. Si cortas a tu personal, no solo estás cortando tu capacidad de crecer y de tal vez pivotear tu negocio, pero estás haciendo algo que tú acabas de mencionar, que estás mandando un mensaje cultural bien importante. Creo que todos los mensajes, y lo decía con Mario hoy, todos los mensajes que mandas en estos momentos de crisis se hacen mucho más fuertes y mucho más relevantes y perduran más allá de la crisis si me cuidaste cuando estaba caído, tal vez me vas a cuidar cuando esté bien y te lo voy a recompensar cuando esté de pie de nuevo. Entonces, mantener la cultura, esa comunicación que estás teniendo tú abierta con tus equipos cada semana, abriéndote no sólo a cuáles son los planes, sino a responder sus preguntas y cuidar sobre todo con el entendimiento general, que preferimos estar un poco más bajos todos juntos que dejar a alguien morir. Me parece que es algo valiosísimo y que te va a dejar mucho mejor parado para cuando la situación empiece a cambiar.
La verdad es que eso es lo que pensamos. El mensaje ha sido lo más importante es preservar a nuestras organizaciones, pero es igual de importante preservar al equipo. Y esas son las prioridades, porque el equipo es la organización y a partir de ahí, a tomar decisiones. La última tendría que ser recortar personal. Vamos a buscar evitar llegar a esa. Hoy creo que más o menos las cosas las tenemos armadas, cosas de las que me siento ultra orgulloso. Estamos teniendo graduados de primaria, secundaria, prepa en la fundación, que están estudiando desde sus pueblos. Logramos permear entre todos nuestros profesores y docentes que están en más de 100 diferentes puntos de trabajo y parques públicos dando clases, el hecho que tenían que buscar seguir teniendo contacto con sus alumnos, sea como sea, para que sus alumnos sigan motivados, sigan estudiando, salgan adelante y tengan una razón más para salir de este tema. Y están estudiando a distancia. Muchos no tienen Internet en su casa, entonces estudiar a distancia quiere decir por teléfono, algunos por Internet, y se están graduando y están saliendo adelante. Este domingo les vamos a hacer una graduación, vamos a graduar a 60 personas vía digital. Se siente mucho orgullo el darnos cuenta que no hay barreras para lograr nuestros objetivos, que si se quiere, se puede.
Increíble. De la mano de eso que acabas de decir, y regresando al tema de hacer Assisted Living y Belmont, sé que también fue otro que OK, te fuiste por la construcción, pero te quedaste con la espinita y te costó mucho trabajo materializar este proyecto de Belmont, que te fuiste a parar a casa de Patricia Will para pedirle que confiara en ti también para lanzar este proyecto. Cuéntame un poco de esa historia.
Te platiqué que estuve trabajando en esta empresa de Senior Living, esta empresa de casas de retiro para personas de la tercera edad en Estados Unidos, y desarrolló una buena relación con la dueña de la empresa también una empresa, he tenido suerte de llegar a empresas y de llegar con personas con un alto propósito social y con una alta visión social. Una empresa muy enfocada en la investigación de las enfermedades de las personas de la tercera edad, el Alzheimer, la demencia senil, para entender cómo ayudar a las personas de la tercera edad a que mantengan su calidad de vida, su estado físico y su estado mental bien durante su vejez. Y Belmont es un ejemplo de eso. Es una empresa que hace muy bien eso. Patricia Will, que es la dueña y directora general en Estados Unidos, es una mujer que lo hace de manera extraordinaria, que tenía ya del orden de veinte, veintidós propiedades en Estados Unidos y logré que me contrate durante un par de meses trabajé con ella y al final le cuando haga yo algo en México, lo voy a hacer contigo. Y me fui, ya que había un terreno muy bien ubicado en Santa Fe para hacer un Belmont Village frente al Hospital ABC de Santa Fe. Pues la busqué y le dije ¿Cuándo te caigo para que lo platiquemos? Y me invitó un día a platicar con ella y la convencí, le motivó la idea, le gusta mucho México, le apasiona, y dijimos va para adelante. Y es un proyecto que hoy está en pie, que en este momento tiene del orden de 80 personas de la tercera edad que viven muy padre, un equipo que la verdad es que hace un enorme esfuerzo porque estas personas tengan, como dice el lema de Belmont Village, amor de casa, cuidado de expertos. Y creo que un poco lo que queremos hacer con Belmont es no solo impactar a las personas de la tercera edad que pueden pagar por Belmont, sino ver cómo podemos ser para que haya buen servicio para las personas de la tercera edad en todo México. Y parte de las cosas padres que estamos haciendo es que con el Instituto Nacional de Geriatría y con la UNAM decidimos financiar y ayudar a echar a andar un centro de estudios para el cuidado del adulto mayor. Y ese centro de estudios va a ayudar, está ya casi terminado, y va a ayudar a que cuidadoras, enfermeras, personas que trabajan en asilos del gobierno, aprendan a cuidar mejor a las personas de la tercera edad para darles mejor calidad de vida. Y es un proyecto padrísimo. La verdad es que a veces digo, ¿Para qué me meto en tantas cosas? Luego hay que hacer que sean exitosas. Y es trabajo, no hay otra cosa más que trabajo.
¿Ahí es un tema que me intriga porque digo si bien la mayoría de estos proyectos incluyendo la financiera que creaste tienen que ver o tienen su centro la construcción o el desarrollo inmobiliario, cómo priorizas, o sea debes de tener mil ideas todavía en la libreta o en el cerebro, o sea cómo decides a qué le vas a dedicar tu tiempo, cuál es el siguiente curso que vas a tomar, cuál es la siguiente inversión o la siguiente iniciativa en la que te vas a involucrar de lleno, cómo se hace ese estudio? Porque seguramente tienes algún método.
Es una pregunta que no creo tener la respuesta tan clara, pero de nuevo yo creo que a nivel profesional cada uno de nosotros tiene que tener un balance, tenemos que tener un lugar del que aprendamos, entonces siempre trato de estar en algún curso leyendo algo, haciendo algo de lo que aprenda, tenemos que poder enseñar a otros, entonces siempre estoy coachando a otras personas y estoy siempre. Dando cursos o workshops como estos que te platico de casos con colaboradores. Tenemos que cumplir con nuestras responsabilidades y ahí es muy importante tener objetivos muy claros y sí me fijo mis objetivos al final del camino todos las organizaciones en las que estoy involucrado tienen un objetivo, tienen un objetivo anual y tengo que estar enfocado en perseguirlo. Yo diría que siempre hay temas estratégicos que a uno le llaman la atención y proyectos que uno cree en ellos, quiere empujar y yo diría que esos cada vez son menos porque me he tenido que dedicar mucho a hacer que lo que ya hay funcione bien y que funcione de manera óptima y ahí yo mi retro a otras personas es tal vez a veces me estiro más de lo que debería. Luego dicen que el que mucho abarca poco aprieta. Yo no sé si tal vez si no hubiera empezado tantas cosas sería mucho más exitoso en alguna de las cuantas que arranqué. Sí creo que parte de lo que busco es que las cosas en las que estoy involucrado tengan sinergias, entonces sin duda que hay sinergias entre Construyendo y Creciendo y Quiero Casa y entre Belmont Village y Quiero Casa, pero sí creo.
Que.
Sí me cuestiono mucho a veces si no hubiera sido mucho más exitoso uno de los proyectos, si es que hubiera puesto todas las pilas en ese y hubiera priorizado todo en eso y bueno es un buen cuestionamiento a tener.
Y cómo te ves en el futuro conforme cada uno de estos proyectos se vuelve más sólido tiene un equipo mucho más armado, tienes directores generales en muchas de estas empresas. ¿Tú cómo te ves en 10 años, que ya vas a estar poquito antes de los 50? ¿Cómo te ves? ¿Dónde vas a estar tú? Porque no te veo como alguien que se va a ir a jugar golf a Cuernavaca, eso seguro.
No, a ver, de entrada, la perspectiva o el horizonte de futuro en el que uno puede planear en las circunstancias del coronavirus que estamos ahorita contra otras, es mucho más corto ahora. Antes claro que planeaba 10 años y a 15 años. Ahorita planeo a las próximas seis semanas y a los próximos tres meses. Pero ¿Cómo me veo yo en lo personal en 10 años? Igual involucrado en proyectos qué me gustaría que cada vez mis proyectos sean mucho más de desarrollo humano y de carácter social, que incluso lo que hoy son, creo que hoy son proyectos muy sociales todos. El Senior Living, la vivienda cerca del metro, una financiera que le da crédito hipotecario a los independientes que de otra manera no lo tendrían, construyendo y creciendo. Son proyectos sociales. Pero sí creo que me gustaría dentro de 10 años estar, o dentro de 15 años, estar pensando en problemas y estar tratando de solucionar problemas que puedan tener un impacto todavía mayor en, por ejemplo, las personas que menos tienen. Una de las cosas que me duele mucho es la pobreza urbana. Creo que la pobreza urbana es de las peores, porque las personas que no tienen capacidad de vivir con buena calidad de vida en las ciudades verdaderamente son personas que. Me queda claro que la pobreza rural también es muy dura, pero la pobreza urbana verdaderamente creo que a mí me desconsuela y creo que ocurre mucho que haya pobreza urbana, sobre todo en estas grandes urbes que son las que dan empleo y que la gente migra a estas ciudades para buscar una mejor calidad de vida y a la mera hora, o un mejor trabajo, y a la mera hora el mejor trabajo se da de mesero, o se da en un trabajo de limpieza, o se da en un trabajo de albañilería, pero te gastas tu dinero en transporte y te gastas tu vida en transporte y tu familia ahí está. Y me gustaría poder solucionar a un nivel mucho más macro esos problemas. Entonces seguro no voy a estar jugando golf.
Pero.
Resolviendo problemas de impacto social. Emprendedores que ayuden a resolverlo.
Bueno, eso estudiaste también en Singularity University, un curso, y ahí, bueno, pues estás clavado contigo con el tema de impactar a un billón de personas.
Si es que si este mundo no lo hacemos más justo y más equitativo, lo que pasa con las crisis es que se vuelven más desiguales nuestros mundos. Estando en Singularity University fue una experiencia muy padre, estos cuates están pensando en cosas que ni nos imaginamos y que ya están empezando a ocurrir en el mundo y que están transformando a nuestro mundo a una velocidad exponencial impresionante. Pero con lo que sí me enfrenté mucho estando en Singularity University con Peter Diamandis, seguramente te ha tocado leer algunos libros de él y con algunas de las personas que estaban ahí, Ray Kurzweil y algunas de las personas que estaban ahí, como que te das cuenta que viven en su burbuja. ¿Y le preguntaba yo le decía a Peter Diamandis, Oye Peter, no crees que la tecnología está generando mayor desigualdad social en el mundo? En Mesia sí, pero me decía en 15 años algunos vamos a vivir en la luna, pero los de África van a vivir mejor de lo que viven hoy. Y yo creo que las personas se tienden a comparar con los otros y además cada vez el mundo es más visible. Hace 300 años no sabíamos cómo vivían los reyes franceses porque no había Facebook, pero hoy sabemos perfecto cómo viven las personas que tienen y que no tienen dinero. Y si no buscamos que el mundo sea más igual y que las personas tengan iguales oportunidades, no estoy hablando de un socialismo, pero que las personas cada quien pelee y luche por lo que por lo que quiere ganar, pero que sí tengan igualdad de oportunidades de educación, igualdad de oportunidades de progreso cuando son jóvenes, igualdad de oportunidades de salud. Si no es así, pues nos vamos a enfrentar a un mundo en el que cada vez más esa desigualdad va a amenazar los valores en los que creemos y el tipo de sistema político económico en el que creemos todos necesitamos todos trabajar para que eso cambie y necesitamos motivar a más jóvenes a que nos ayuden a que eso cambie y necesitamos trabajar muy duro para eso. Una de las cosas en las que no creo es en esta idea también que platican mucho en Singularity University de el Salario Universal, en el que todo mundo va a percibir algo por Quedarse nada más en su casa. Las personas necesitamos trabajar y Ganarnos la Vida y trabajar por un mundo mejor y por un mundo en el que todos tengamos mejores oportunidades.
Pues sí, temas que sí, definitivamente polarizan un poco porque los puedes ver por un lado como la gran oportunidad de felicidad absoluta generalizada y por otro lado, pues el lado oscuro de todo este capitalismo radical.
Sí, y yo creo que tenemos que tener un capitalismo social y tenemos que tenemos que apoyar a los de abajo para que juntos escalemos y subamos y creemos un capitalismo en el que a todos nos vaya mejor.
Bien, Pepe, ¿Qué estás leyendo ahorita?
Ahorita me agarré un libro de Tom Friedman que no había leído, el columnista de New York Times que se llama Thank You for Being Late y que.
Habla de todos los porque bueno, algo que salió, perdón que te interrumpa, pero algo que salió en toda mi investigación es que eres el rey de la impuntualidad.
La verdad es que cada vez menos, pero bueno, ahorita sí me pasa que ahorita no puedo poner el pretexto de que hubo tráfico, pero habla de cómo este mundo avanza pasos agigantados, exponenciales y a veces el tener tiempo para reflexionar vale la pena porque esto va avanzando muy rápido y de repente si no reflexionamos y nos damos cuenta hacia dónde va, de repente ya nos quedamos muy atrás. Yo creo que nuestra sociedad sí tiene un reto importante ahora que avanza la tecnología a pasos tan agigantados desde el punto de vista de que quizá la sociedad está llegando a un punto en el que no se está adaptando tan rápidamente a la tecnología como antes. La tecnología ha crecido de manera exponencial y la sociedad que de alguna manera crecía en su capacidad de adaptación a la tecnología, bien, llega un punto en el que la tecnología crece mucho más rápido que la capacidad adaptación de la sociedad. Y eso genera muchos de los retos que hoy vemos en el mundo en donde hay una alta desigualdad social, en donde hoy hay tecnologías nuevas que podríamos sentir muchos de nosotros que invaden nuestra privacidad. Entonces tenemos que montarnos ese barco y tenemos que hacer que la tecnología que es buena y que vale la pena para nuestro mundo y que nos dé herramientas para todos vivir mejor. Y sin duda lo que se está haciendo en Singularity University en Silicon Valley, en la tecnología es brutalmente espectacular. Cómo hacemos que eso lo tome nuestra sociedad y nuestra sociedad tenga el aprendizaje que tenga que tener para implementarlo de una forma en la que a todos nos vaya mejor y todos construyamos una mejor sociedad.
De la mano de eso. ¿Cuál crees que es el libro que más te ha marcado en tu vida?
Híjole, la verdad es que es una respuesta, te digo que me hace respuestas, me haces preguntas como muy complicados, pero creo que libros que me marcaban muchísimo cuando estaba en la prepa, me acuerdo haber leído a Dostoievski y cuestionarme muchísimo sobre temas como por ejemplo si el fin justifica los medios y está clarísimo que el fin no justifica los medios, pero bueno, esos libros me marcan, esos libros como de literatura rusa me marcaron un montón. Me encanta leer libros de liderazgo, aprendo muchísimo de libros de liderazgo.
¿Como cual podrías recomendar?
Los libros de Jim Collins, por ejemplo, son, digo, creo que son best sellers y son de esos libros que todos a lo mejor hemos escuchado, el de empresas extraordinarias o no sé cómo se llama en español, Good to great, son libros que te dan un montón de aprendizaje. Me distraigo con literatura, cada vez tengo menos tiempo de leer literatura, me encantaría retomar como platicamos Dostoievski, literatura mexicana, me encantaba leer Juan Rulfo, Pedro Páramo y El llano en llamas. Gabriel García Márquez, tengo 100 años de soledad dedicado por Gabriel García Márquez porque nació el 6 de marzo, mi mamá en algún momento lo entrevistó y ganó un premio que dio Gabriel García Márquez y dice para Pepe, una víctima del 6 de marzo como yo, cada vez lo hago menos, me gustaría leer más literatura que he dejado de leer.
¿Pepe, qué harías con una hora extra en tu día si pudieras tenerla?
¿Qué haría o qué quisiera hacer? ¿Porque qué haría? ¿Tal vez pondría dos reuniones más de trabajo para sacar el reto que no salió en el día, pero qué quisiera hacer? Dedicarla a mi esposa y a mis.
Hijos.
Poder tener una hora, leer libros con mis hijos, dedicar un rato para platicar con mi esposa, tomar una copa de vino y agradecer la oportunidad de ser tan privilegiado y tener a las personas que uno tiene cerca.
¿Supongo que si no te da tiempo, de repente tampoco te da tiempo de ver muchos documentales, o si?
Pocos, generalmente cuando puedo prender la tele si se me antoja ver documentales, bueno, veo muchos deportes con mi hijo que.
Es fan de los Bulls, no soy.
Fan del América, Me encanta el fut, somos súper fanáticos mi hijo y yo, pero nos gustan todos los deportes. En basket le voy a Golden State.
OK, pensé que eras Bull porque también te gusta el base y por ahí entendí que tenías como alguna afición con Chicago.
Chicago me encanta como ciudad, pero no. En fútbol americano le voy a los 49. En basket le voy a Golden State. En béis le voy a Toronto. En foot, que es nuestra gran pasión, le voy a la América y nos encanta ver deportes. Y si veo documentales de vez en cuando, series, poco. Me ha tocado ver un par, pero poco.
Está bueno. Estoy viendo un documental de la última temporada de Jordan con los Bulls que se llama The Last Dance. Está buenísimo. Cuando están yendo por el sexto título es increíble cómo tienen footage de todo lo que pasó y conversaciones muy íntimas. Está padrísimo, padrísimo. Está en Netflix, ahí si lo quieres ver. Pepe, sé que tienes que irte, pero antes de eso, si pudieras escribir un mensaje en el cielo para que un millón de personas lo vieran, ¿Qué diría?
Ayuda al de al lado, ayuda a las personas que tienes a tu alrededor y contribuye a su desarrollo porque el desarrollo de los que tienes alrededor tuyo va a contribuir al desarrollo de la sociedad y del mundo en el que vivimos.
Increíble Pepe, la verdad es que es como te decía al inicio de la entrevista, impresionante lo que has logrado, la dedicación que le has puesto a construir, olvídate primero de lo social, a construir un verdadero imperio, empresas importantísimas, ganado millones de premios, hiperreconocido, has puesto el nombre de México, de la ciudad, de tu comunidad, de tu escuela en alto en foros de nivel mundial, literal. Y sumado a eso, que lo estés haciendo con una, con un enfoque tan evidente y tan efectivo en el aspecto social, a mí me parece verdaderamente admirable. Y para mí es eso antes que todo lo demás, lo que te hace un verdadero crack. Y orgulloso de ser tu amigo, Pepe.
Gracias, Oso. Y mil gracias por la invitación. Y yo también orgulloso de ser tu amigo y aprender de ti y de estos podcast que haces que además ayudan a permear y transmitir ideas que a todos nos hacen ser mejores. Muchas Gracias. Gracias.
Pepe. ¿Dónde te puede contactar la gente? Digo, sé que estás como loco, pero si te quisieran buscar, contactar dónde sería lo mejor.
El email es perfecto, pepechabotmail. Com y contesto todos mis emails. A veces me tardo, los contesto, pero los contesto.
Los contestas desde la moto seguro.
Pues a veces en la moto. Ahorita no hay moto, pero sí.
¿Algo que quieras agregar, Pepe?
De veras agradecerte muchísimo. Es un gusto estar contigo. Y bueno, llevémonos ese tema de que tenemos que impactar socialmente en nuestra comunidad, en nuestra ciudad, en nuestro país, ayudar a las personas que tenemos cerca porque esa ayuda se nos regresa conforme nuestra comunidad va progresando. Y yo cada vez que ayudado de veras que viene de vuelta. Entonces vámonos con esa idea todos. Muchas gracias, Oso.
Gracias, Pepe. Te mando un abrazo.
Gracias.
Es impresionante la trayectoria de Pepe. Si te gustó el episodio, compártelo con alguien usando el link Cracks LA. También sigue Cracks Podcast en Spotify o suscríbete en itunes y califícanos ahí con cinco estrellas para que más gente nos encuentre. Mencióname en Instagram o Twitter como osotrava y no olvides mencionar a Pepe como pepechavot. Puedes encontrar links a todo lo que hablamos Pepe y yo en Cracks. LA. Eso es todo por hoy. Yo soy Osotrava y espero que tengas una semana de cracks. Este episodio es presentado por mi nueva app de gratitud y enfoque Focus Journal. Esta es una aplicación que lancé como herramienta para ayudarme con el que creo que es el hábito más poderoso y de mayor impacto positivo en mi vida en los últimos años, que es mi diario de gratitud. Es una aplicación muy amigable y sencilla de usar que en dos o tres minutos en la mañana y en la tarde te ayudará a darle a tu día un enfoque mucho más positivo y a valorar todo lo increíble que tienes en tu vida. Esto es algo que ha sido sumamente útil a raíz de mi accidente la semana pasada. Puedes descargarla totalmente gratis desde Cracks la diagonal gratitud o buscarla en el App Store. Ahorita solo está disponible para iOS como focus journal. Journal se escribe j o u r n a l.










