Fragmento de un episodio del podcast 'Cracks' (con Oso Trava) donde Pepe Aguilar y Oso Trava conversan sobre sus viajes a India. Relatan experiencias intensas frente a la pobreza extrema, lecciones de humildad y episodios en un ashram en Bodhgaya donde rescatan y atienden a niños de la calle y ancianos con problemas de cataratas.
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Bali, en India fue un viaje completamente distinto. No sé si has ido a India.
No te va a gustar. Me da miedo.
¿Te da miedo?
Por eso debes de ir, precisamente por eso debes de ir. Yo tenía pavor y regresé llorando de alegría. Nada más.
Hay unas situaciones en India que.
Porque yo decía, a ver, espérame, yo.
He vivido y conozco la miseria en mi país, no tengo que irme a otro país a ver lo mismo. No, la miseria en India está en otro nivel, la verdad. Y cuando ves felicidad dentro de la.
Miseria, cuando ves a gente que agradece.
A la vida por estar vivo dentro.
De la miseria, son grandes lecciones, hermano.
Grandes, grandes, grandes, grandes lecciones. ¿Una vez nos llevó en India con un señor que lleva 50, llevaba en ese entonces 52 años sirviendo a los niños de la calle de Bodhgaya, OK? Imagínate un niño de la calle en India que los mutilan, le sacan un ojo, les quitan una pierna para pedir dinero los papás.
Entonces este cuate los rescataba y en.
Su ashram les daba de comer, les daba un techo donde vivir, que era.
Pues muy pobre, pues ratas y el.
Canal de Saw y todo este rollo. Y lleno de niños. Pues bueno, nos sentamos en un lugar.
Donde hacen todo, comen, meditan, juegan, etcétera. Nos sentamos todos y llegaron Los niños, como 30 niños a cantarnos con una alegría de recibir a foráneos, con una alegría. Luego nos dieron su cena oso, que.
Consistía en un pedacito de queso y una galletita y nos la ofrecieron.
Yo dije, no hombre, pero cómo crees que voy a comer su cena, ¿Pero cómo crees?
Entonces me paro y le digo al.
Coach, oye, esto no está bien güey.
O sea, yo no le voy a quitar la comida.
Te sientas, te la comes y agradeces porque te la están dando de corazón, te cantaron y te están dando su.
Cena y para ellos es un honor. Yo no sé qué tanto puedes entender de eso, pero fue para mí muy conmovedor. Luego atrás, el mismo señor tenía como un corral donde había. Había veintitantos doctores, oculistas, cirujanos, atendiendo a.
Puro viejito, puro viejito de cataratas y todo esto.
Entonces era como un corral que tenía diferentes, pues como si fueras a pasar la línea en un aeropuerto, pero era aquí para que te operaran y están los Viejitos, viejitos, viejitos, súper pobres, condiciones.