A short monologue by Rosario Marín about responding to behavior she cannot control. She emphasizes controlling her reactions and actions, maintaining integrity and dignity, and carrying the responsibilities of public office beyond the term itself—especially as the first migrant woman to serve as U.S. Treasurer. She links personal conduct to representing broader communities (Latina, immigrant, mothers of disabled children).
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Yo no puedo controlar que alguien sea despechado, que alguien sea grosero, que alguien sea traicionero, pero sí puedo controlar como yo voy a reaccionar con eso. Yo puedo controlar mis acciones, no puedo controlar de ellos, pero no va a haber un momento en el que yo no pueda ser una mujer íntegra, que no pueda ser una mujer decente, que no pueda yo ser una mujer que se comporta a la altura. Y ahora aún todavía más oso. Mira, yo estoy muy consciente, el presidente Bush me hace a mí tesorera de Estados Unidos, me da ese gran privilegio y es por un tiempo, la posición la ocupo por un tiempo, el título es para toda la vida. Se hizo historia, Es para toda la vida. Cuando yo fallezca, Rosario Marín, ex tesorera de Estados Unidos, primera mujer migrante en ser tesorera de Estados Unidos, es lo que va a decir los periódicos o incluso el memo que vayan a salir a la publicidad, El título es para siempre, es para toda la vida. Yo me voy a comportar como tesorera de Estados Unidos todo el tiempo, independientemente que ya no tengo el título, perdón, que ya no tengo la posición, entonces yo me voy a comportar como tal, porque imagínate, imagínate que yo haga algo y inapropiado lo que sale ahí la ex tesorera de Estados mira nada más lo que hizo, qué vergüenza. Y yo asumo este honor, pero cuando uno asume un privilegio, cuando uno le dan a un privilegio un honor, uno asume una responsabilidad también que conlleva esta responsabilidad, este privilegio, Entonces tú te vas a comportar. Yo me tengo que comportar, ¿Por qué? ¿Porque cuando el presidente me nombra a mí tesorería de Estados Unidos, no está nombrando a Rosario Marín nada más por ser yo quien soy, me nombra a mí, a quien yo represento, y yo represento a la mujer, a la latina, a la mexicana, a la inmigrante, a la mamá de un niño con una discapacidad, yo he de responderle a todas estas personas con mi comportamiento, o sea, imagínate que yo vaya a hacer una fechoría, toda esta gente que yo he representado por todo este tiempo, no? ¿Qué vergüenza, no? Mira, y así las tenemos ahí.