Oso Trava reflects on the disillusionment after completing a prestigious master’s program: despite high expectations and institutional slogans (e.g., Stanford’s “Change the World”), graduates often find themselves doing mundane or subordinate ‘grant work’ and feeling humbled by more experienced junior staff. The speaker describes this as a harsh reality check that damaged his ego.
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La expectativa de ser el rey del mundo cuando vas a una maestría de estas te inflan a creer que eres Don Juan Caman, papas fritas. El mundo debe de agradecer la fortuna de que hayas caído aquí. Benditos todos los que se cruzan en tu camino. Y la verdad es que la realidad es bien diferente. Sales tú sintiéndote y llegas y te das cuenta que eres el chalán del becario que lleva tres veranos de becario al que le saca seis años porque él ya sabe de qué se trata la chamba y tú no. Y es un golpe de realidad bien duro. No, o sea, porque llegas tú queriendo, a ver, el lema de Stanford es Change Lives, Change Organizations, Change the World y llegas tú a hacer grant work, o sea, hacer chalán de chalán con maestría y con tu título y con tu cheque de 100 mil dólares al año, pero sigue siendo un chalán. Y eso para mí fue bien duro porque si vienes con un ego sumamente desarrollado y este bajón me costó mucho trabajo y más aún cuando.