¿Qué son las Carreteras de Dopamina? MARIAN ROJAS

Marian Rojas, psychiatrist, explains how dopamine highways work: social media, video games, and processed food trigger massive dopamine releases, while ordinary activities like reading generate small amounts. The brain needs boredom and low-stimulation periods to stay healthy. She proposes dopamine fasting, periodic breaks from TikTok and screens, to reset motivation and reduce anxiety.
Questions this video answers
Rojas explica que identifica la narrativa interna negativa (p.ej., “no me van a elegir”) y la reemplaza por un optimismo realista: reconocer la situación, aceptar la emoción, y reformularla de forma que no bloquee la acción. Usa ejemplos como actualizar el currículum, ofrecer contactos y fomentar pequeñas metas, evitando el pesimismo que lleva a la somatización.
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que es sobre las carreteras. Las carreteras fueron un concepto que yo empecé a trabajar con pacientes en los últimos años. Yo cuando estoy aquí saco siempre mis hojas y a mis pacientes les dibujo. Dibujo fatal, pero me encanta hacerlo todo como en forma de esquemas. Luego se los llevan y así recuerdan lo que han trabajado en consulta. Entonces es muy simple, muy sencillo, y todo reduccionismo siempre es una pérdida de información, pero creo que ayuda muy bien a entenderlo. Tú imagínate, te voy a dar un ejemplo muy sencillo. Tú imagínate que una familia va los domingos a visitar a los abuelos. Vas a visitar a los abuelos y la abuela hace un bizcocho riquísimo, cocina algo buenísimo. El abuelo te da unos pesos, unos dólares, unos euros según donde estés, y juegas a un juego de mesa. En España es igual, parchís con los abuelos o al dominó. En México, ¿qué se juega? ¿Qué juego de mesa hay?
Híjole, yo creo que juegan ajedrez también algunos.
Ajedrez, vale. Pues al bingo, al dominó, al ajedrez. Y entonces ese hábito es como si fuera una carretera cerebral donde circula un poquito de dopamina. Para que lo entendamos, es un símil. Imagínate, 20 bolitas de dopamina circulan por ese hábito. Está bien si el bizcocho de la abuela, aparte de bizcocho, hay cookies o hay, pues no sé, quesadillas y ahí nos quedemos, pues habrá más. Si el abuelo quizá ese día nos da un poquito más de dinero, habrá más. Pero es un plan. Tú imagínate que a esos niños, a esos nietos, les regalan la Play y empiezan a jugar los fines de semana a la Play. La Play no es una carretera de 20 bolitas de dopamina, es una autopista alemana de 8 carriles. Circulan miles de bolitas de dopamina y está diseñado para generar cada vez más dopamina, para engancharme más. Engagement, enganchar, es conseguir liberar cada vez más dopamina. Para que tú lo entiendas, todo lo que engancha más es que te libera más dopamina, que te ayuda a querer más. La dopamina es el deseo y el placer, pero sobre todo es la anticipación del deseo y del placer. Es qué va a pasar. Por eso las redes son tan adictivas, porque es a ver qué me encuentro. Cuando empezó Facebook, no sé si te acuerdas, siempre era la misma página. Entonces tú veías la misma página. ¿Qué se dieron cuenta? Que había que cambiar con los algoritmos, porque si tú te metes, cada vez que te metes tiene que haber algo distinto, porque si siempre hay lo mismo no te apetece verlo con tanta intensidad. ¿Cuál será la sorpresa? La anticipación del deseo. Tú imagínate que esos niños le regalan la Play. Y llega un domingo y dicen, hay que ir a ver a los abuelos. No me apetece, qué aburrido, no me apetece. ¿Qué ha pasado? Que entre esas 20 bolitas de dopamina, las miles de bolitas de dopamina, pues eso ya no apetece. Pero es que cosas como la Play, yo los llamo ladrones dopaminérgicos, que es que roban, roban entre comillas, no olvidemos que esto es un símil, pero roban la dopamina de la carretera de los abuelos Y la carreta de los abuelos está vacía. Es que no me apetece, me aburre, no me apetece ir. Entonces, entre una serie y un libro, el libro puede ser la bomba, pero las series están diseñadas para engancharte. Entonces, claro, llega un momento que te agarras el libro y de repente dices, no, es que no me engancha, no me engancha, no me apetece, es aburrido, no me acuerdo. Serie. La comida. Empiezas a comer fruta y tal, y de repente te pasas a tomar, a merendar. Galletas, dulce de leche, chocolates, libera mucho más dopamina. Cuando vuelves a la fruta, es que la fruta no sabía nada. ¿Entiendes? O sea, casi la pornografía y el sexo. Es decir, es que hay muchísimos hábitos hoy en día que cuando los sustituyes por los que son más dopaminérgicos, cuando vuelves al anterior, te parece aburridísimo. Pero entonces tú me dirás, vale, ¿y eso por qué es un problema, María? Porque el cerebro necesita aburrirse, porque el cerebro necesita ir en modo lento. Porque la felicidad está en esos pequeños detalles. Es que quizá tienes que ir a visitar a tus abuelos. Es que quizá la fruta te conviene. Es que quizá poder leer te ayuda a tener introspección. Es decir, no todo lo dopaminérgico es malo. Es decir, no todo lo que nos produce placer o anticipación de placer es malo. Al revés, uno se levanta por la mañana con la ilusión de que va a comer con alguien que le apetece, que quizás se va a tomar un vino, que va a comprarse algo o que le van a pagar por algo entretenido, porque tiene algo que le va a producir esa situación. En Estados Unidos se planteó hace unos años, un psicólogo me parece que es de Silicon Valley, planteó en LinkedIn: hagamos ayuno de dopamina. Entonces, ayuno de dopamina, esto es plan americano. Pues no se usan las pantallas, se come supersano, se utiliza un boli y un papel. Pero claro, es que no podemos hacer desaparecer el mundo dopaminérgico de nuestra vida. Para mí, el ayuno dopaminérgico significa que eso que me tiene más enganchada, que me perjudica, lo modulo de vez en cuando. ¿Qué es TikTok? Pues de repente estoy un mes sin TikTok. ¿Qué es cómo como? ¿Qué es el alcohol? Pues yo, por ejemplo, a mucha gente le digo, vamos a pasar un mes sin alcohol. Ah, María, que yo bebo poquísimo. Vamos a intentarlo. Al tercer día dices, ay, Dios mío, esto es horroroso. Porque te das cuenta que esa cervecita, ese vinito, ese no sé qué. Entonces, se trata Por supuesto, la dopamina, yo no quiero reducir, porque parece que todo es dopamina, pero es para que entendamos cómo es el cerebro. Es decir, enganchados a todo lo dopaminérgico, nos cuesta muchísimo más volver a la calma, al silencio, a la meditación, a la contemplación, al asombro. Y todas estas cosas que te acabo de decir son básicas para mantener un cerebro sano, para tener un cerebro que no se enferma. Si tú te pones a ver a lo largo de la vida, ¿Cómo sanaban a las personas? Le decían, se va al campo. Lo mandaron al campo. Estuvo en el campo 6 meses, volvió y se había curado. ¿Qué hacía en el campo? Pues bajar el frenético mundo de la ciudad de hace 200 años o 300 años, que dime tú cuál sería el frenético mundo. Pero era volver a la naturaleza, a pausar el sistema nervioso. Entonces, si supiéramos que con este ritmo de vida acelerado los psiquiatras y los psicólogos estamos sin consultas, no hay problemas de ansiedad y la gente no está agobiada, te diría, oye, pues efectivamente el cerebro ha cambiado y lo que necesitaba era vivir acelerado, estresado e hiperestimulado. Pero me da la sensación de que este mundo tan acelerado en el que nos hemos metido no nos está haciendo mucho bien.
Tengo una pregunta. Hablabas hace un momento de la voz interior. ¿Cómo ayudas a tus pacientes? ¿Cómo puedes ayudarme a mí o a cualquier persona que esté escuchando el día de hoy a modular, cambiar la manera en que nos hablamos a nosotros mismos?
Pues mira, hace esto, es que fue hace mucho tiempo, me di cuenta en consulta que, me di cuenta que parte de los problemas que veíamos tenían mucho que ver aquí en terapia con cómo una persona se trataba, con cómo se narraba su historia. Por ejemplo, Marian, llevo 2 años en el paro, no llego a fin de mes, no tengo dinero. Lo estoy pasando muy mal. Y entonces yo le decía, vale, pues vamos a, dame el currículum, vamos a intentar. A mí me gusta mucho pedir a la gente el currículum porque como aquí hay gente de repente que viene un día y te dice, María, necesito un administrativo, necesito alguien que me— Y entonces yo digo, tengo uno. Entonces, a lo largo de mi vida siempre digo que aquí tengo una pequeña agencia de contrataciones. Es algo que de todo mi cariño, no, pero siempre tengo gente que digo, ay, yo te voy a recomendar a alguien, no. Entonces me paso la vida recomendando Desde médicos a cualquier cosa. Y entonces había gente que me decía, no, no, si es que no me van a elegir a mí, no vale la pena, si es que no me va a salir bien, ¿para qué voy a ir a esto? Fui, pero sabía que no me iban a elegir. Entonces yo decía, no puede ser bueno. Es decir, no conozco a nadie que siendo pesimista le vaya súper bien en la vida. No conozco a nadie. No significa que haya que ir de optimista irrealista y desconectado. Es decir, muchas veces pensamos que el optimismo es negar la realidad. No, para mí el optimismo es saber lo que me está pasando, entender lo que me está pasando, aceptar lo que me está pasando, pero contármelo de una manera que no me tenga bloqueado hasta tal punto de no poder salir de ello. Es decir, si yo tengo una situación crítica en mi trabajo porque el ambiente es malísimo, porque últimamente no me pagan a final de mes, no se trata de decir, no pasa nada, soy superfeliz, y negarme. Porque la represión emocional, negar y desconectarme de mí mismo, Es una forma de estado de hiperalerta, por lo cual el organismo acaba somatizando. Es decir, el cuerpo no va a mentir, acabará expresando con síntomas, famosa somatización de la que te hablaba, ese conflicto interior que no estoy expresando, que estoy reprimiendo, pero acaba saliendo a través del cuerpo, a través de la ansiedad o la depresión.










