In this monologue, Toni Nadal condemns the habit of breaking tennis rackets, describing it as a grave lack of gratitude and disrespect toward those who cannot afford equipment. He emphasizes that such actions stem from an inability to accept errors and an inflated sense of self‑worth. Nadal stresses the importance of emotional control, urging players to master their will, accept reality, and view both mistakes and successes as learning opportunities. He advises maintaining very high yet realistic expectations, using role models like Roger Federer, Sampras, and his nephew as examples of perseverance. Throughout, he advocates a mindset of continual self‑improvement, gratitude, and respect for the sport and its resources.
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Es un muy mal hábito, es una falta de gratitud a la vida, es una falta de respeto para gente que no tiene la posibilidad ni de comprarse una raqueta. Oye, tú la rompes y otro no tiene ni eso. Rafael nunca rompió una raqueta porque para mí hubiera sido una monstruosidad. Creo que para él también. Rafael no rompió una raqueta, evidentemente. Yo le decía a Rafael cuando llegaba a la pista, lo primero, buena cara. La actitud depende de nosotros. Esto no puede fallar nunca, puede fallar lo otro. Yo le decía también, será imposible dominar a jugar la pelota si no dominas tu voluntad. Al final, yo tengo que aprender a controlarme. Después tengo que aceptar la realidad. El que rompe una raqueta es porque no acepta el error, no acepta que él no es suficientemente bueno. Tienes que aceptarlo. Yo a mi sobrino le decía cuando era pequeño, cuando fallaba alguna vez y ponía alguna cara extraña, le decía: oye, falla Sampras y no vas a fallar tú, que eres mucho peor. Pues claro, pues fallas, no pasa nada. El error, como el acierto, me tiene que servir siempre para pensar. Entonces no, no concibo romper una raqueta. Aparte de que es un muy mal hábito, es una falta de gratitud a la vida, es una falta de respeto para gente que no tiene la posibilidad ni de comprarse una raqueta. Oye, tú la rompes y otro no tiene ni eso. Si quieres castigar a la raqueta, dásela a alguien, no, no la dejes allí rota. Y después, lo que te decía, es una falta de ánimo, es una búsqueda, creo exagerada de la inmediatez. Y sobre todo es una sobrevaloración personal. Por eso la gente nos frustramos, porque nos sobrevaloramos, porque nos creemos que aquello que tenemos que superar por ser quienes somos lo tenemos que superar. No, la vida no es así. O sea, lo que quieres decir es, ¿tendríamos que bajar las expectativas que tenemos de nosotros mismos? No, no, no, para nada. Tenemos que mantener las expectativas muy altas. Lo que tenemos que saber y conocer nuestra realidad. Oye, yo no soy Roger Federer. Si Roger Federer falla, ¿cómo Es que no fallé yo, ¿entiendes? Esto es lo que explico muchas veces aquí a los chicos. Rafael ha fallado mil veces, ha aguantado mil veces de fallar, mil veces de volverlo a intentar. Tú resulta que fallas una vez y ya te desesperas. ¿Por qué te desesperas? Que es que no sabes hacer. Si fallas es que no lo sabes hacer, entonces no te desesperes. El error es consecuencia de tu habilidad. Si no tienes tanta, pues fallas. Ahora corrígete, intenta superarte. Y a mí las expectativas siempre igual de altas, porque Creo que todo en la vida se puede mejorar. ¿Hasta qué nivel? No lo sé, pero si estoy dispuesto a superarme, siempre tendré esta opción.