¿Sacrificarías tu Vida por el Deporte? | Paola Longoria

Paola Longoria recounts returning from the United States to Monterrey and facing a conflict between living a social life with friends and committing to elite sports discipline. She describes feeling guilt about partying, a coach presenting a contract that forbids late nights and drinking, pressure from family and coach, and ultimately learning responsibility and the trade-offs required to pursue athletic success.
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Yo llegaba de Estados Unidos, donde no había salido nada, donde me había alejado de mis amigas y cuando llego a Monterrey, todas mis amigas se habían ido a hacer la carrera allá, entonces pum. ¿Hace cuenta que es como el contraste de decir volveré a sacrificar mi vida personal por seguir un sueño que no lo logré en Estados Unidos por hacer todo esto, ta? Era como un conflicto. Y me acuerdo perfecto que mis amigas me hablaban y era de ir al antro, era desvelarme, era así tomar y yo decía esto está padre, esto me está gustando y lo vivía y me decían mis amigas, lo sacrificaste mucho y yo ahí decía, sí, lo sacrifiqué, no fue número uno, o sea, estaba como en mi momento de depresión, pero no lo quería aceptar. Entonces yo decía, sí voy a la fiesta, venga va y me salía el antro, me desvelaba, pues obviamente, digo, era joven y me levantaba y me iba a las 7 de la mañana a la clase, porque es así, no faltaba porque obviamente tenía mi plan de estudios donde ya tenía los torneos que iba a faltar y que las faltas estaban justificadas y si no iba entre semana, pues era como de Paola, ¿Que estás haciendo? Yo trataba de hacer todo como lo que no había hecho en Estados Unidos. Y sí puedo decirte que me funcionó en el aspecto emocional, pero no en el aspecto para llegar a ser la número uno, porque obviamente la fiesta no se lleva con el deporte, la disciplina, pero yo creo que también viví ese momento que necesitaba vivirlo con mis amigas, de salir, de vivir la fiesta, de vivir a un antro, de no creer, de no, de que. Yo te lo juro, salí al antro y me sentía culpable y todas mis amigas de por, es algo normal y yo no, pero es que mañana tengo entrenamiento. Me acuerdo que hasta yo decía de que nadie me vea, o sea, sentía persecución, te lo juro, del entrenador. Hasta que obviamente él se da cuenta que yo empecé con la parte de la fiesta, que me acuerdo que un día me dijo oye Pau, me dijo ten, aquí está un contrato y yo ¿Para que un contrato? Me hice lelo, me dijo y si lo firmas me comprometo a hacerte número uno, pero si no lo firmas, no me pidas disciplina por Entonces me acuerdo perfecto que empiezo a leer el contrato y mil cosas y dentro de las cosas era no puedes desvelarte no puedes tomar, no puedes salir y bla, bla. ¿Yo decía, no, bueno, que esto es ir a la cárcel o qué? Y no, o sea, yo decía, no, esto yo ya lo viví en Estados Unidos, esto no me funcionó, no. Y me acuerdo que aventé la hoja y me hago que le hablé a mis papás y mis papás de que es tu decisión, ya estás en el proceso de ser una persona adulta y tú sabes y decides dónde quieres estar. Solo queda claro que la disciplina con la fiesta no se lleva, me dijo. Así que es una decisión que tú debes de tomar por sí sola y decidir hasta cuándo quieres estar en ese proceso. Fue tan complicado porque yo vivía la etapa de sí fiesta, mis amigas no, wow, increíble. Nos juntábamos en los departamentos de cada una, hacíamos nuestros miércoles y bueno, me tocó la mejor etapa en Monterrey, donde pues eran antros y todo, era seguro y todo. Y de repente, muy raro, empieza la inseguridad en Monterrey, donde no podía salir, donde ya era que se agarraran a balacera cada fin de semana y pues ya estaba muy, muy complicado. Y yo esta es la señal que yo neces, esto es lo que yo necesito a lo mejor y es momento de que firme el contrato. Y mis amigas de no, ¿Cómo vas a firmar ese contrato? Ya no puede salir. Y yo pues ya no puedo salir, literal, porque también está bien inseguro. Mi papá me quería regresar, varias de mis amigas se regresaron también y yo le dije a mi papá, te prometo que voy a enfocarme en mi carrera de la escuela. Yo estaba estudiando ingeniería, ingeniero mecánico, administrador, le dije y a las 8 máximo voy a estar en el departamento. Me hacía compartirle mi ubicación, de que no me salía, de que obviamente, o sea, no literal como niña chiquita, pero yo creo que todas esas cosas las volvería a hacer porque a mí me forjaron mucho esa disciplina, me hicieron muy responsable, me hicieron como esa parte de tomar mis propias decisiones y saber que si esa decisión era la que a mí me agradaba y aunque no fuera la correcta, pues yo tenía que aprender de esa decisión. Y vas a pagar las consecuencias. Las consecuencias. Y me acuerdo perfecto que cuando no firmaba el contrato, me veía este entrenador y me decía, eres un desperdicio. Y yo ay, ya señor, ya así. Entonces como que me daba en el ego, pero yo por dentro se decía sí, sí soy un desperdicio porque no estoy entrenando bien, pero también me gusta la otra parte que yo también tenía que vivir, que no lo había vivido en Estados Unidos, o sea, yo me quería autoconvencer de que yo lo estaba haciendo bien, pero también creo que me ayudó mucho como a vivir esa etapa que quizá mucho tiempo sacrifique porque yo no tuve los 15 años de mis amigas. Me acuerdo perfecto que hubo un tiempo donde yo le hablaba a mi mamá y le decía es que por qué mis amigas no me buscan porque ya no me invitan y mis amigas me decían, Pau, nosotros no te invitamos no porque no queramos, sino porque entendemos que estás en tu proceso y no queremos ser las culpables de que es que pues vente a la fiesta o vente a esto, me dijo, porque queremos también tu éxito, vemos cómo te preparas, ¿Sabes? Y una vez que firmas este contrato, que haces el compromiso tanto con tu preparación.










