SEBASTIAN TONDA | El Futuro de la INTELIGENCIA ARTIFICIAL #257

Transcripción de un episodio del Cracks Podcast (host Oso Trava) con Sebastián Tonda. La conversación recorre su trayectoria emprendedora (cofundador de Floc), anécdotas personales (canto, padre), su paso por Singularity University y la venta de Floc, y reflexiones sobre su libro Irreemplazables y el impacto ético, social y laboral de la inteligencia artificial —especialmente sobre conciencia, gobernanza corporativa y cómo las empresas y las personas deben responder.
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2012
2016
2011
2020
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Flock nace con el pensamiento de vamos a ayudar a las marcas a ser relevantes en el mundo digital y siempre conectando la tecnología con la creatividad. Hicimos un drone que entregaba pizzas. Estamos hablando de 2012. En una convención de Domino's Pizza hicimos el primer drone que entregaba una pizza. En el escenario vamos a tener un punto de comparación que es la inteligencia artificial para determinar si nuestra inteligencia y conciencia es igual o no. Los que piensan que somos completa y absolutamente explicables por las leyes de la física, la consecuencia de eso es que somos reemplazables, que lo vamos a poder lograr con la inteligencia artificial. Y los que pensamos que hay una parte de la conciencia humana que no es explicable por las leyes de la física. Gracias a la tecnología hemos ido subiendo en esta espiral de niveles de existencia. No puede existir una empresa que esté desarrollando estas herramientas donde no hay un equilibrio. Esa es una muy mala noticia. Grandes resultados financieros para esa empresa, pero evidentemente en prioridad 2, la parte ética, es difícil pensar en las consecuencias.
Hola y bienvenidos a un nuevo episodio de Cracks Podcast. Yo soy Oso Traba y entrevisto cada semana a las mentes más brillantes para dejarte algo único y práctico que puedas usar en tu vida diaria. Hoy tengo como invitado a Sebastián Tonda. Puedes encontrarlo en Instagram como ebastiantonda. Sebastián es un emprendedor serial y cofundador de Igualdad, una empresa que busca transformar la compra de básicos de vestir haciendo inversión hacia la igualdad de género. Paralelamente es consultor, ayudando empresas a definir y activar sus propósitos. En su trayectoria previa fue embajador para México de Singularity University, CEO de Dentsu México y Presidente del Consejo de la Alianza por el Valor Estratégico de las Marcas. Destaca también su rol como cofundador y CEO de Floc, la agencia creativa digital que bajo su liderazgo fue adquirida por dentsu internacional en 2016. Antes de embarcarse en el mundo emprendedor, Sebastián trabajó en Cinépolis, donde contribuyó a la innovación y expansión de Cinépolis VIP y en Televisa, liderando estrategias de marketing en Editorial Televisa y Televisa Interactive Media. Es socio de Leap Ventures, organización que proporciona capital de riesgo y servicios estratégicos a startups tecnológicas panregionales y es conferencista, profundizando en el futuro de la humanidad ante los avances tecnológicos. Más recientemente es autor del libro Irreemplazables. Cómo sobrevivir a la inteligencia artificial, una obra que desgrana los desafíos y oportunidades que la era de la inteligencia artificial presenta para la humanidad y las empresas. Hoy Sebastián y yo hablamos de ser reemplazados por la inteligencia artificial, en qué fijarte cuando vas a vender tu empresa, hacer cosas que te salen mal y la esencia de la conciencia humana. Nos ponemos un poquito filosóficos en esta entrevista, pero está de lo más interesante que he tenido en mucho tiempo. Así que espero que disfrutes de esta gran, gran plática con Sebastián Tonda.
Sebastián, bienvenido a Cracks Podcast.
Muchas gracias, Oso. Feliz de estar aquí platicando. Nos vamos a divertir mucho. Estoy seguro.
Estoy seguro, sí. Son muchos años de conocernos. Llevamos un rato sin vernos, pero siempre hemos estado ahí en la periferia. Me acuerdo algún día cuando estaba empezando Lo Mío es Tuyo y tuvimos un pitch muy raro. Tú estabas empezando Floc y estaba El Zorro y Javi Velázquez de Resuelve tu Deuda, que les está yendo increíble con Go Bravo. Y fuimos a picharle, no me acuerdo a quién, a su casa y fue una experiencia muy rara. Pero vamos a hablar de muchas cosas de nuestra historia juntos. Pero quiero empezar por algo que yo no sabía y que amablemente me platicaste hace poco, que es de tu resistal navideño.
Esa es una gran, gran historia que además empezó por algo que definitivamente terminó siendo totalmente distinto. Les cuento que mi padre, Julián Tonda, que murió cuando yo tenía 20 años, segundo semestre de la universidad, mi papá era mi mejor amigo y un día me habla y me dice, oye, vamos a comer, ¿Qué planes tienes? Yo estaba en la Ibero y justo ese día, por alguna razón me quitaron una clase, no me acuerdo bien, y le dije, bueno, pues vamos a comer. Entonces nos fuimos a comer juntos a un restaurante. Platicamos padrísimo. Se comió hasta lo que no había en el restaurante porque le encantaba comer. Y bueno, después yo regresé a la escuela, él se fue a trabajar. Llegué a mi casa en la noche, y en la noche mi padre llega, se pone a hacer ejercicio mientras yo estaba leyendo El Pájaro Azul de Rubén Darío y. Y escuchando Pink Floyd. Esos momentos que te quedan grabados para siempre en la cabeza. Y entonces estaba en mi cuarto con la puerta cerrada y de repente tuve una de esas, ya sabes, punzadas en el estómago de un llamado de atención de tu inteligencia que va mucho más allá de la razón que todos tenemos a veces, que le decimos intuición. Yo creo. Me paré y me acerqué a la puerta y abrí. Cuando abrí, venía mi papá muy pálido hacia. Hacia mi cuarto. Yo creo que me venía a decir que se sentía mal y se cayó y se murió. Entonces imagínate lo que es mi papá para mí después de ser mi mejor amigo y vivir ese momento pues tan fuerte y tan duro que muchos años después te lo puedo contar así como te lo estoy contando hoy. Pero como te podrás imaginar, fueron años de terapia para llegar a este punto donde. Donde te lo cuento con tanta apertura. Entonces, para mí mi padre siempre fue como un símbolo muy importante. Y él tenía algunas cosas que lo hacían un ser realmente genial. Y una de esas cosas, porque eran muchas, sin duda, era que se ponía a aprender cosas sin decirle a nadie. Entonces, ¿Qué quiere decir eso? Literalmente, por ejemplo, aprendió japonés durante meses sin que nadie nos enteráramos. Y entonces había un día que sucedía algo mágico que era. Estábamos en un contexto tal y de repente surgía la oportunidad. Imagínate ver a la persona, una de las personas más cercanas de tu vida, que de repente saca un conejo del sombrero y empieza a hablar japonés con alguien en japonés. Y entonces, pues era mágico. Y eso lo hizo varias veces y la mejor de todas fue mi papá. Se fue a vivir a San Diego en los últimos años de su vida porque le dieron su dream job, que era en el mundo del mar y la pesca, y se fue de vicepresidente financiero de una empresa que se llama Ocean Garden, que es una paraestatal que maneja todo pescado y marisco de México, etcétera. Entonces él y mi mamá era muy exitosa también y era la directora general del Programa Nacional de Atención a Jornaleros Agrícolas que había creado ella con un rollo, una carrera realmente muy. Entonces decidieron que los dos iban a mantener sus chambas y que nos veríamos los fines de semana como familia. Mis padres diciendo, ninguno de los dos se va a mover de este punto y está bien. Entonces mi papá venía muchos fines de semana y llegaba siempre en el mismo vuelo. Se cruzaba Tijuana, tomaba un vuelo de Aeroméxico, llegaba a la casa como a las 10 de la noche. Yo era un chavo de la universidad ya estaba ahí empezando la universidad en ese momento en la UNAM, antes de irme a la Ibero en Economía. Y entonces pues yo me esperaba los viernes a ver a mi papá, porque no lo había visto antes del plan de los viernes, que siempre teníamos planes los viernes en esa época. Entonces estaba con mi mamá como esperando a que llegara mi papá. Vivíamos en un departamento de dos pisos, de esos que llega el elevador directo al departamento y entonces de repente se abre la puerta del elevador. Silencio. Siempre llegaba y saludaba. Se abre, se cierra, silencio sepulcral. Entonces dijimos, ¿Qué onda? ¿Quién llegó? No, ¿Por quién? Papá no sé qué, no contestaba. Nos volteamos a ver, mi mamá y yo nos agarramos y cuando bajamos las escaleras de repente empezamos a oír, ¿Qué es eso? Asomamos y era mi papá bailando tap como Fred Aster, o sea, pero ya a un nivel, porque además esperaba a que tuviera un nivel pues más o menos decente como para sorprender, ¿Sabes? Y este. Y fue. Imagínate esos momentos y después además lo pierdes, entonces se vuelven momentos pues increíbles. Entonces yo, y todo esto fue la intro de la historia. Yo a mis 35 años, después de divorciarme y en una crisis de sentido de existencia, ya siendo papá y entendiendo que tenemos la responsabilidad de ser seres más felices para poder enseñarles a nuestros hijos a ser así, dije pues voy a recuperar esa increíble tradición de mi papá de aprender algo y no decirle a nadie y después sorprender. Entonces me metí, decidí meterme. Tengo una amiga increíble que se llama Mariana Angulo, que trabajaba en FLOC y que me dijo, ay, pues ya estoy tomando clases de canto aquí en una escuela de música que está aquí cerquita. Y dije, no, pues me queda perfecto. Me metí a clases de canto y entonces en lugar de comer dos días a la semana, caminaba una cuadra y me iba a mis clases de canto. Y empiezo en mis clases de canto. Ever. Mi maestro de canto, que sigue siendo mi maestro de canto y además es un gran amigo.
Llevas diez años tomando clases de canto.
Llevo diez años tomando clases de canto. Y ya cantas por lo menos ya, o sea, ya medio en tono, güey, porque ahí viene la historia. No, el tema es que. Es que. Es que escogí cantar y yo básicamente tenía, yo creo que estaba en el grado de discapacidad en el canto, o sea, era de las cuestiones más antinaturales para mí, aunque siempre me había llamado la atención, o sea, pues no, no nací con el talento, ni con el oído, ni con la voz, ni con nada. Entonces me metí a clase de canto y Ever, mi maestro, a los dos meses de que estaba en clase de canto, que evidentemente, menos mal, él está acostumbrado a escuchar lo que escucha y ayudar a la gente a ir soltando su voz, me dice, pues tienes que cantar en público, es muy importante que cantes en público porque es muy formativo y te va a ayudar también además a encontrar otros niveles de tu voz que no conoces. Dije, bueno, pues órale, ¿No? Está bien. ¿Pero dónde? Pues en el concierto de Navidad de la escuela. Dije, OK, pues está bien, yo le entro nada más no voy a llevar a nadie porque yo quiero que siga siendo esto un secreto por la sorpresa que quería provocar. Y bueno, me dice, va perfecto, es el domingo tal en un teatro de una escuela de la Condesa que rentaron para el evento. OK, llego, ¿No? Este domingo, imagínate, 35 años, recién divorciado, más o menos, ya sabes ese momento. Los domingos son deprimentes, ¿No? Entonces imagínate en ese momento llegar así, teatro de una escuela medio no muy bonita en la Condesa, de que rentaron el teatro y entramos y llego al teatro y de repente entro y era todo decorado como con ángeles y renos, muy navideño, y el teatro estaba lleno de papás, mamás, abuelitos, tías, tíos y otros niños, muchos niños. Y entonces me doy cuenta que en el concierto nos íbamos a presentar los alumnos de la escuela, que eran básicamente puros niños de menos de diez años, Mariana, mi amiga y yo. Entonces fue un momento muy extraño porque dije, por cierto, Mariana es bastante más joven que yo, entonces yo era un ruco así de la edad de los papás, de todos los niños que se iban a presentar en ese momento, y estaba, pues nada, iba a cantar. Entonces me tocó al final, por suerte cantaron todos los niños, obviamente los papás y los abuelos aplaudieron como locos. En algún punto le tocó a Mariana, mi amiga, que fue ahí menos, menos mal, me hizo la balona y ya me toca a mí. Me subo al escenario, Oso, y no te puedes imaginar lo mal que canté.
¿Qué cantaste?
Canté una canción de Fito Páez, que además es dificilísimo porque Fito Páez canta altísimo, no me acuerdo cómo se llama ahorita, pero una de las de Fito P Y entonces la verdad es que empecé a cantar y sabía que sabía, mi mente me decía qué estás haciendo, o sea salte de este escenario, ya sabes esa alerta de cuando estás haciendo el ridículo que se siente como un algo en el estómago muy, es una sensación muy especial en el estómago y como, y de repente como que dije no, o sea tengo que acabar la canción y me solté y perdí noción, o sea tuve que medio bloquearme y entré como en este momento donde ya no entiendes qué está pasando y solo te sigues y ya acabé de cantar y un silencio sepulcral, o sea como qué es lo que acaba de pasar, o sea qué hace este señor de 35 años que canta fatal y como a los 10 segundos de ese silencio que solo se escuchaba mi respiración en el micrófono de que acababa de hacer un esfuerzo ever, mi maestro tomó el micrófono y dijo bueno pues un aplauso para Sebastián que se atrevió a cantar en público por primera vez después de solo llevar 3 meses en sus clases de canto y entonces como apláuso le todo, ya le aplaudieron y te lo juro que ha sido los momentos más formativos. Uno, uno, hasta hoy lo recuerdo y sigo sintiendo ese ridículo, o sea la sensación de hacer el ridículo todavía la puedo visitar, imagínate el ridículo que hice. Dos, me di cuenta de lo importante que es hacer cosas que te salen mal, sobre todo cuando estás en posiciones de liderazgo en la vida, porque vamos perdiendo la capacidad de conectar y de ser humildes y de saber lo que se siente estar del lado débil y del lado que todavía le cuesta trabajo y además eso nos quita creatividad definitivamente. Como que el otro día escuchaba tu capítulo con Rodolfo Ramírez, gran amigo que además admiro mucho y él hablaba de cómo entre más grandes somos menos creativos nos sentimos y yo creo que tiene que ver con esto, entre más grandes somos vamos haciendo menos cosas y solo hacemos las cosas que hacemos bien, porque desde niños nos dicen oye no, tú no eres bueno para el food, no, tú mejor vámonos a otra clase que te salga mejor, entonces no nos damos cuenta pero todo el tiempo formamos a nuestros hijos y la escuela y toda la competencia que se genera, a irnos enfocando en aquello que hacemos bien y entiendo el sentido de eso, no estoy diciendo que esté completamente mal, pero sin duda las cosas que hacemos mal tienen que tener un espacio en nuestra vida para reconectarnos con ese momento donde todo está por aprender, donde estás en cero y lo importante que es eso. Y me di cuenta de eso porque a los 35, justo en ese momento ya sabes donde además ya tenía yo mi empresa y nos estaba yendo increíble y yo me sentía un poquito, aunque había tenido mi divorcio y eso fue muy duro personalmente. Pero estás montado en este rollo de ya chingué, o sea, ya la hice y hay tantas cosas que todavía no has aprendido en la vida y que se te olvida y que para ser un buen líder te tienes que ubicar en ese lugar, tienes que escuchar más, tienes que poder aprender, tienes que saber lo que se siente estar empezando otra vez. Eso uno. Y dos, aprendí que no era tan talentoso como mi padre para poder hacer el efecto sorpresa y que iba a estar difícil esperar todos los años que tuve que esperar para poder cantar y no hacer el oso. Hoy te puedo decir que no canto bien, pero pues ya no hago el oso por lo menos. Pero qué importante fue ese momento para entender esto que te acabo de contar. Y tres, muy, muy, muy importante lo que significó cantar para la búsqueda más esencial de quién soy yo. Porque cantar, y eso es anecdótico porque para mí fue cantar, para ti puede ser otra actividad, pero hay que encontrar algo que te obligue a quitar todas esas barreras que tenemos. Sacar la voz. Cantar es un acto muy demostrar lo más vulnerable que tienes, o sea, es como desenterrar la esencia de tu vulnerabilidad y mostrársela a todo mundo y ya si la muestras, qué maravilla, pero por lo menos mostrártela a ti es un acto súper valiente y eso ha sido cantar. No fue, no logré lo que quería lograr de la sorpresa y compartir esto que lograba mi padre, pero sí logré conectar con una actividad que durante los años. Por eso sigo cantando.
Esa era mi siguiente pregunta, o sea, porque OK, te expusiste, lo hiciste saliendo de la zona de confort, lo hiciste mal, pero aparte decidiste seguir. Y ahí mi pregunta es ¿Por qué seguir? A ver, yo acabo de pasar subí el Istacuatl la semana pasada. ¿Por qué sigo sin saber por qué lo hice y sigo sin saber por qué lo hace la gente? No, claro. Y sí, me salí de mi zona de confort, me di cuenta que no estaba listo, que era mucho más difícil de lo que creí. Y me expuse y aprendí mucho de mí.
Pero ya de ahí a que quiera.
Seguir siendo montañista, creo que eso no está en las cartas. ¿Por qué tú sí seguiste y? Y no sé si este proceso de exponerte y probarte de diferentes maneras lo ha seguido intentando de otras, con otras cosas.
Sí, sí, decidí justamente porque, uno, porque me gusta, porque tenía la intuición de que había algo importante mucho más allá de cantar en sí, en esa búsqueda. Y sin duda lo ha sido, me gusta, lo disfruto. Es un momento que sin duda está en mi agenda del ser. Yo siempre divido mi agenda del hacer y mi agenda del ser, así les digo yo. Y mi agenda del ser son esas cosas que son inamovibles y que me alimentan el ser y las tengo muy claras. Y la agenda del hacer tiene mucha flexibilidad porque hay que darle a miles de cosas distintas. Seguí porque entendí que era muy formativo ese día y que quería seguir en esa posición débil en un espacio de mi vida, seguir aprendiendo, seguir sintiendo que faltaba. Y seguí porque me conecta, me conecta con lo más esencial de mí cantar. Así como meditar, que también medito mucho todos los días. Yo creo que cantar está todavía arriba en términos de la conexión con el ser para mí, de meditar. Entonces esas tres cosas me hicieron decir yo no voy a dejar de cantar. Y sí, sí entendí el valor de hacer cosas nuevas. Y bueno, te diría que aunque escribir es una cosa que se me daba mucho más fácil, pues a lo mejor eso tiene que ver con la decisión de agarrar y escribir un libro y sacarlo. Yo no soy escritor, ni me formé como escritor, pero estoy experimentando y explorando algo que nunca había hecho y me encanta. Y fue muy formativo escribir un libro por muchas razones, más allá del propio libro y el resultado. Entonces ese tipo de cosas me hizo abrirme a intentar y a ponerme en una posición que normalmente no nos ponemos en la vida. Ya que llegaste a cierto nivel en tu carrera, es difícil empezar de nuevo, es difícil sentarte otra vez como en el momento cero. Es difícil volver a ser el mensajero de la empresa. Es difícil volver a saber que no tienes los recursos que tenías antes para echar a andar las cosas. Es muy difícil volver a sentarte enfrente de la gente para decir necesito ayuda para que esto funcione. Y sin duda tiene que ver con esa capacidad de decir no pasa nada, no pasa nada, porque esta historia de éxito. Esta historia de éxito y de ya llegué, es un rollazo que nos ponemos en la cabeza todos. Tenemos la capacidad de volver a empezar en lugares donde estamos en cero. Y eso se siente mucho más cercano, desde mi perspectiva, a la esencia de lo que nos hace seres humanos y a la posibilidad de crear y creer.
Además del libro, ¿Hay algo más que puedes hacer hoy que tal vez hace un año no podías?
Estoy. Estoy empezando en el mismo mundo de la música, con mucho más lentitud a tocar la guitarra. Y me gusta, no sabes, el trabajo soy muy. No tengo la agilidad, lo hago con mi hija Mar, que ella tiene una facilidad irreal para la música. Entonces nos ponemos a tomar clases juntos los dos. Tomamos clases con Ever, que es maestro de canto, pero también de n número de instrumentos, pero además nos ponemos con videos o con una aplicación, ya sabes, defender para darle a la guitarra. Y es chistosísimo porque Mar es como papá, podemos pasar al siguiente ejercicio, ya sabes, lo domina en dos. Y yo así como dedo, por favor, ven acá, vamos, le pido permiso. Entonces, en ese mundo todavía te digo, la música para m. Sin duda, ese territorio, o sea, es el territorio al que no nací para hacer música, pero me genera mucho bienestar. Entonces todavía tengo muchos instrumentos que tocar, además de lo que te conté, escribir. Pero en general tengo una actitud más abierta. Si vienen cosas, decir va, voy a aprender, vamos a hacerlo, no pasa nada. Y no siempre me quedo, pero siempre, pero muchas veces intento.
¿Y cómo se ve tu práctica en particular de canto? ¿Cada cuando vas?
Canto de una vez a la semana, dos horas. ¿En clases? Sí, este. Y además cantó, pues, cuando se puede.
¿Eres ya el amigo del cantabar que soy?
Mira, mi esposa Alejandra y yo, nuestros dates son así, cocinamos y luego cantamos siete horas seguidos. ¿En la casa? Y yo sí, en la casa.
Este, ¿Tienes un aparato para cantar o cantas a capella?
No, cantamos, ya sabes, o sea, le ponemos Karaoke, este, conectando YouTube a la tele, y nos ponemos a cantar. Y a veces allá tenemos muchos amigos, además tenemos una, muchos amigos muy talentosos, entonces a veces hacemos karaokes, pero nuestros karaokes son conciertos porque, o sea, mi esposa es actriz entonces tiene una cantidad de amigos y amigas que son muy talentosos, güey, o sea, se vuelve casi como estar en un concierto y cantamos también con ellos, son famosos las, las cantadas en la casa y también a veces viene Ever, que ya es obviamente súper amigo y toca y cantamos todos y No sé qué.
¿Dónde está su escuela?
La escuela no, fíjate que a partir de la pandemia mis clases se volvieron en línea y ya las dejé así. La escuela está en la Condesa, pero yo mis clases las tomo en Zoom y funcionan perfecto. Ever, además digo eso ya Ever es un maestro porque de veras más allá de cantar te ayuda, el tipo te escucha la voz y sabe lo que te está pasando y a partir de ejercicios vocales logra que liberes emociones y no te dice cuando tú empiezas a cantar con él, no creas que te tiene, él es un maestro de canto, pero años después de tomar clase con él ya me di cuenta que tiene esta capacidad y ya lo hablo con él, entonces de repente traes algo atorado y entonces vamos a hacer este ejercicio, pum, pum, pum, pum y sale la emoción así oso de órale, OK. Y entonces te lleva por un camino a cantar ciertas canciones y a tal y trabajas tus emociones cantando. Esto está muy divertido.
Hablando de sensibilidad, Sebastián, quien te conoce saben que eres alguien sumamente inteligente, has construido negocios muy basados en dato, construido empresas de éxito financiero muy considerable y vendidos, pero también eres muy sensible y tienes esta mezcla rara entre cerebro derecho y cerebro izquierdo, creatividad y lógica. ¿Siempre fuiste así?
Sí, creo que sí, o sea yo soy como un traductor, yo creo porque me siento cómodo en los mundos más subjetivos y me inspiran un montón además y me siento cómodo en los mundos más objetivos y me encanta la posibilidad de los mundos objetivos de traer a la vida los mundos subjetivos, entonces yo te diría que sí, siempre fui así pero no sabía entonces ¿Cuándo lo descubriste? Siempre me encanta, o sea, toda la vida me encantó el momento donde yo estaba más enganchado y siempre he estado más enganchado es cuando estoy pensando en solucionar un problema, y entre más relevante en términos del potencial de impacto que tenga ese problema, más me gusta. Pero también me gusta resolver problemas que son cero relevantes. Es decir, mi mente, yo soy adicto, creo, a lo que le pasa a mi mente cuando estoy resolviendo problemas, al grado de que mi esposa lo sabe, y entonces de pronto estoy solucionando miles de problemas. No necesitarían solución, que no necesitarían solución mía, porque sabe que lo disfruto. Entonces me pregunta mucho de oye, ¿Qué haré en esto? Y no sé qué, o sea, ¿Qué hacemos con él y yo tenemos este diálogo y a mí me pones un? Ahorita si me pones un problema en la cabeza, empiezo a generar algo y me clavo, me clavo, me clavo, hasta que pum. Entonces siempre supe que solucionar problemas era el lugar donde yo me sentía sin duda yo y más enganchado. Pero es difícil porque es subjetivo, no existe la profesión o la carrera o el mundo de los solucionadores de problemas, es como muy amplio, eso cabe en cualquier lugar. Entonces, lo que me costó mucho más trabajo darme cuenta es que había detrás de la intención de solucionar problemas. Y justo le pegaste, que es a mí lo que creo que esencialmente hago o tengo mi superpoder, digamos, si tuviéramos que hablar de superpoderes, es volver lo intangible, el mundo de lo intangible, poderlo traer en algo concreto que se vuelva disponible para los demás. Este mundo que es difícil de entender y difícil de agarrar, cómo se traduce en cosas que la gente pueda ver, escuchar, comprar o leer lo que sea, o sea, tangibilizar. Y eso es lo que. Pero lo aprendí con muchos años. Entonces muchos años me dediqué a la publicidad porque es la industria donde básicamente las ideas valen y puedes vivir de eso y trabajar en eso, pero nunca fue mi móvil, mi móvil fue la solución creativa de problemas, ¿No? Este siempre, siempre y siempre tratando de conectar esas cosas que están en el aire, intangibles, con cómo las traemos a que sean, puedan ser consumidas, y no en el sentido de consumismo, sino de digeridas por la mayor cantidad de personas. Ese es mi superpoder, creo. Entonces tiene que ver con esa conexión de la que tú hablas, porque hay gente que se mueve acá, los chamanes, en el mundo de lo esotérico, de lo esotérico, que insisto, o de la filosofía, vamos a bajarnos un nivel para que no nada más se queden en lo espiritual o en lo esotérico, y que se mueve muy bien y entiende muy bien ese mundo, mucho más que yo, pero que no lo puede conectar con el otro. Y hay gente que entiende el mundo tangible, el de los datos, el de lo material, el de los negocios, pero que no accede y no conecta con el mundo de la filosofía, de las ideas, de lo espiritual, de lo esotérico. Y yo conecto esos.
¿Cuándo fue cuando encontraste esa conexión? A mí lo que me pasó fue, yo por 40 años de mi vida fui alguien que me contaba la historia de que yo era, bueno, soy ingeniero, soy MBA, financiero, emprendedor, si le quieres decir, que ya medio que te da un poco los tintes creativos de crear algo donde no hay nada.
Pero yo siempre había sido pragmático, cuadrado.
Y la respuesta y el camino, ¿No? Y cuando descubrí que lo donde mejor me desenvolvía y lo que más disfrutaba era la parte más creativa, no tanto la parte operativa, administrativa, empecé a florecer. ¿Para ti cuándo fue que sucedió esto?
No, yo fui, yo hice el viaje al revés que tú. Tengo un amigo, Francisco Moreno, al que adoro, que es argentino, que era financiero como tú, y decidió salirse del mundo y de la vida y meterse a una organización 100% espiritual con un gurú de la India, y volverse la cabeza para Latinoamérica de esta organización. Y él vivía metido en una organización del mundo intangible, ¿No? Este. Y yo cuando conocí a Fran, era el CEO de una empresa que había creado ta ta. Y entonces yo siempre le decía. Y Fran decía, a mí me llama la atención el mundo real, el mundo de los negocios, y a veces creo que tengo que cruza hacia allá, porque me interesa conectar esto con esto. Yo decía, yo estoy en el camino opuesto, o sea, yo estoy acá y me interesa irme, casi yo me voy a vivir a la India. Y no, o sea, eso pensaba en un punto, pero la realidad es que yo siempre fui y soy más del mundo intangible, pero tengo la capacidad de navegar en el mundo de lo tangible, y eso hace que conecte al revés que tú. Yo siempre fluí más en las palabras, fluí más en las ideas, fluí más en el mundo, pero mi drive me llevó a entender el mundo concreto, porque entendí que si no las cosas se quedan mucho en el papel, en las ideas, y eso es increíble y muy importante, pero si no se vuelve tangible, no se vuelve accesible para muchas personas. Y eso me parece muy apasionante. Entonces aprendí a navegar en el mundo de los negocios. Yo no soy MBA, yo soy comunicólogo, estudié economía antes un tiempo y siempre me encantó la parte más teórica y filosófica de la economía, la que toca más al ser humano. Pero la verdad es que aprendí, hice un MBA a base de hacer empresa, el más caro del mundo. Yo digo que hice el MBA más caro del mundo porque perdí muchísimo dinero aprendiendo a hacer negocios, porque además no era lo más importante para mí. Pero en el camino me encontré gente increíble con la que hice equipo, que tiene más el mindset que tú tienes, ¿Sabes? El mindset de financiero, MBA. Y aprendí mucho de ellos y nos fue muy bien. Mario Nissan, mi socio en todo lo que hacemos, ha sido. Sin duda, nos hemos complementado mucho. No hay dos personas más diferentes que Mario y yo. Y lo entendimos y por eso hicimos equipo y por eso siempre nos fue muy bien juntos, ¿Me entiendes?
Incluso con Miguel Mier, que trabajaron en Cinépolis.
Miguel Mier fue mi primer jefe, porque yo obviamente quería ser emprendedor, o sea, en el mundo de. Mi única forma de entrar en el mundo de los negocios era inventando algo, como te podrás imaginar. Entonces mi rollo era hacer empresa y ser emprendedor. Entonces salí de la universidad con cuatro ideas de negocio, que un par las traté de echar a andar y en eso conocí a Alejandro Ramírez y le conté un poco de lo que estaba tratando de hacer. Y después de que yo no sabía quién era él. El espacio que me estaba. Después de dos horas de estar hablando en su oficina, me dijo, ¿Por qué no te vienes a trabajar con nosotros? Este. Y yo, no, no, yo quiero ser emprendedor, muchas gracias, pero me voy a echar mi pelea. Y luego. Y me dijo algo Alejandro que me marcó. Me dijo, mira, yo creo que tienes un gran potencial, pero necesitas juntar fichas para que seas un emprendedor exitoso. Y con fichas no me refiero a dinero, el dinero está y sobra, y hay mucho dinero que quiere ser invertido en las ideas correctas. Fichas me refiero a entender cómo funcionan los negocios, la experiencia, a entender cómo hacer que estas cosas sucedan, eso es lo que te hace falta y te invito a que lo hagas aquí en Cinépolis. Entonces me invitaron a trabajar a cinépolis a mis 23 años, 24, y me dieron los cinépolis VIP, que eran tres. Me dijo ¿Qué hacemos con esto? A ver qué se te ocurre. Y entonces me volví un entrepreneur y agarré ese negocio y junto con Miguel, que era mi jefe directo, pues reinventamos y rehicimos y un equipo increíble de personas, los Cinépolis VIP. Me tocó emprender desde adentro y aprender cómo se funciona, cómo funciona un negocio realmente y qué tienes que lograr para que algo que viene del mundo de las idas y de lo intangible se vuelva tangible y exitoso y disponible para muchos. Entonces entendí cómo empezaba a funcionar esa vía y luego pues obviamente me pidieron que me clavara en finanzas para entender la parte numérica, entonces me pagaron ahí un curso de finanzas para no financieros que me sirvió un montón y luego, pero pues siempre fui emprendedor, o sea, yo soy emprendedor no porque me, no por el drive de crear y generar riqueza, sino porque nada me prende más que ver algo que empieza como noción en la cabeza, volverse tangible y parte de nuestra realidad. Ese es mi.
Y en base a esa premisa construiste una empresa gigante, digo, sales de Cinépolis, pasas por Televisa, Editorial y terminas emprendiendo, que es justo creo que la época cuando nos conocimos, empezando esta empresa Floc, una agencia de marketing, que no sé.
Si eso era algo que existía en.
Ese momento, pero me acuerdo hasta de la creatividad que tenías, porque Floc, como una parvada de pájaros, pero su sitio era Wannaflock. Sí, Wannaflock punto com. ¿Y me parecía muy curioso cómo estabas haciendo este doble sentido, que hoy, o bueno, esta semana que me recordaste tu correo me dio mucha risa otra vez el correo de Sebastián, lo puedo compartir?
Sí, dale.
Tonda la vida comida me parece. Bueno, esta habilidad que tienes de grabar las cosas en el cerebro de la gente es increíble y construyes Flock.
¿Cuéntame muy breve cuál fue la historia de Flock? Y después hay algo que ya a.
Nivel personal, como te decía antes, empezar.
A grabar, quiero indagar que cuando tienes una empresa de servicios y la vendes.
Te quedas un rato y es esta.
Experiencia de ya no solo ser intrapreneur.
Sino volver a ser un ejecutivo de un corporativo muy grande.
Sí, totalmente. A ver, te cuento, Floc. Yo en Televisa, después de ser director de marketing de Editorial Televisa, me fui a Televisa Digital. Y Televisa Digital era como el territorio más fértil de la historia.
Ahí no estaba Tony Rayo en ese momento.
Claro, Tony era el que llevaba tecnología para todo el grupo. Mi jefe era Eduardo Mikkelsen, de las personas más brillantes que he conocido en mi vida, que llevaba toda la parte de editorial y toda la parte de digital se la dieron. Entonces yo me fui a digital con él después de estar en editorial un tiempo. Imagínate estar en una empresa que tiene toda la riqueza de contenido que tenía Televisa en esos tiempos, porque esto es cuando Netflix mandaba discos a las casas, no estamos hablando de ahorita. ¿Y decir qué hacemos en digital? Era una joya, una joya. Entonces, y ahí una de las cosas que hicimos, además de lanzar TelevisaDeportes. Com junto con los de Televisa Deportes, entrar a ser un sitio de empleo que se llamaba Templeo, que yo le puse el nombre. Y Mario. Conocí a Mario Nissan, mi socio, porque llegó a manejar ese sitio porque se hizo un joint venture con unos israelíes para hacer el sitio de empleo. Entonces, bueno, miles de eran mucho. Era justo emprender dentro de una empresa varias veces en el ecosistema digital. Y en esa época, otra de las cosas que hice fue trabajar con los clientes más grandes de Televisa para entender qué hacíamos en digital. Y entonces entendí que había un territorio no fértil, sino lo siguiente. Los clientes más grandes de Televisa no tenían una claridad estratégica absoluta de qué hacer en digital. Cuando tú estás del lado del medio, que obviamente tiene intereses de vender y te abre la puerta a pensar estratégicamente en conjunto con los clientes, es una gran noticia, pero también habla de que hay un vacío. Y entonces cuando se va Eduardo Mikkelsen de Televisa, mi jefe y Televisa, que es una gran escuela, pero que funciona, funcionaba en ese momento como Game of Thrones, depende de dónde estabas. Entonces se fue mi Eduardo, que era la cabeza, y yo sabía que iba a empezar un proceso de ver dónde acababa, dónde caían editorial y digital. Y dije, este es el momento. Tenía 30 años en ese momento, había trabajado con clientes grandes, importantes en el pensamiento estratégico y digital, había entendido las oportunidades y dije, pues vamos a darle. Y entonces empecé Floc. Y Floc nace extrañamente no nace como una agencia, porque yo nunca había trabajado en una agencia, así como nunca había escrito un libro, así como nunca había cantado. Hay una parte de ingenuidad y de irresponsabilidad que puede ser sana, pero también es un volado, o como nunca había hecho una marca de ropa y lancé igualdad ahora en esta época de mi vida. Es decir, esa irresponsabilidad, ingenuidad de vamos a darle. Entonces dije, pues vamos a hacer una consultora para ayudar a los clientes a entender a cómo nos movemos en el mundo digital. Y con Mario, Mario además de ser financiero, es un genio de la tecnología. Entonces Mario decide ser parte de Floc y dice vamos a meterle tecnología a esto. Entonces nos trajimos, esta es una historia divertida, un software de crawling antes de que existieran todas estas empresas gigantes, que después era cómo supervisamos o monitoreamos la conversación en digital. Nosotros nos trajimos un software de crawling de Israel que solamente se usaba para espionaje y que los clientes eran pues las agencias de inteligencia de los países. Y nosotros dijimos, no, es que nosotros lo queremos usar para marketing. Entonces el tipo de Israel nos decía, pero cómo queremos escuchar las conversaciones públicas, no queremos entrar a ningún lugar que no se pueda entrar para entender qué piensa la gente de las marcas y cómo entrar a una conversación orgánica. Entonces así empezó Floc, con la intención de participar en una conversación donde las marcas por primera vez en la historia tenían que dialogar en lugar de solo emitir mensajes. Y eso era un cambio muy profundo en la forma en la que se hacía comunicación. Entonces empezamos con esto y nos sirvió un montón para tener información que nadie más tenía. Y rápidamente empezamos a trabajar con los clientes más grandes porque teníamos un ingrediente secreto que nadie más tenía en ese momento. Luego se volvió lo común y hoy todos tenemos softwares de socializing social listening, ¿No? Y entonces así empezó Floc. Y luego Floc se volvió la plataforma para crear y crear y crear proyectos e ideas. Eso fue lo más divertido de Floc.
Como un company builder hasta cierto punto.
No, no lo hacíamos así, no lo veíamos así, porque en el fondo trabajábamos para marcas. Pero la parte sexy de trabajar con marcas es que las marcas del lado de marketing tienen un montón de recursos con los que en un porcentaje están dispuestos a probar cosas que son ideas riesgosas, porque el objetivo de la idea es generar visibilidad, pero atrás de ese objetivo, si tú logras la visibilidad, puedes probar otras cosas mucho más importantes e interesantes. Y entonces yo, Sebastián, que siempre me había encantado crear y poner sobre la mesa, pues era Disneylandia, o sea, con el pretexto de alguna manera de trabajar en el contexto de agencia, pues era la posibilidad de crear y crear y crear y probar y probar y probar y nos divertimos muchísimo y eso es lo que hizo a Flock diferente. Floc no nace con el pensamiento de vamos a ser una agencia, nace con el pensamiento de vamos a ayudar a las marcas a ser relevantes en el mundo digital y siempre conectando la tecnología con la creatividad. Esa conexión de la que tú hablaste no solo la tangibilizamos, en Floc trabajaban científicos de datos, antropólogos y creativos y los hacíamos trabajar juntos, provocábamos que sucediera esa conexión todo el tiempo y que salieran ideas y Y nos divertimos muchísimo, hicimos cosas que. Llevábamos cosas a la mesa que nadie más llevaba por ese pensamiento.
¿Cuáles son algunas de las que más te acuerdas, más disruptivas, innovadoras o que más impacto inesperado hayan tenido?
¿Mira, creo que hubo muchas previas y de distintas etapas, no? Yo te diría con Aeroméxico, recuerdo que fue nuestro primer cliente, con Claudia Contreras, que además gran amiga y ella invirtió.
En lo mío es tuyo.
Ah, pues Clau es gran amiga y clienta y siempre hemos hecho cosas increíbles juntos y nos hemos acompañado en proyectos geniales. Con Aeroméxico nos tocó llegar a inventar la parte digital de Aeroméxico, o sea, estaba en pañales, por ahí había una página, pero era como a ver cómo llevamos esto al siguiente nivel. Entonces, desde montar todo un centro de inteligencia para atender, porque imagínate, para una aerolínea lo que era que por primera vez de repente las quejas no las escuchaba, o sea, se volvían públicas, entonces toda la conversación de servicio y de cómo una queja se podía volver pública y podía tener consecuencias que antes nunca tenía. Y cómo estableces toda una estrategia para enfrentar eso utilizando la tecnología, pero también estableciendo todo un protocolo de reacción. Entonces suena muy poco sexy, pero no sabes lo importante que fue crear todo eso. Entonces luego en la siguiente etapa de Floc, donde nos fuimos dando cuenta de esta conexión, pues nos trajimos un grupo de creativos, Dani Granata, que también habla mucho de estas ideas, que trajo a Zayes, que es Zayes de los mejores creativos que he conocido, el de Pictoline, el fundador de Pictoline, este, y a Nico, un creativo español. Y de repente nos encontrábamos en pitches, literal, donde presentábamos cosas como una, hicimos una tienda que se movía para Nike, para los tenis estos, ya ni me acuerdo cómo se llamaba, Nike Free, que eran como súper flexibles. Hicimos una tienda donde tú te ponías los Nike Free, te parabas enfrente de una pantalla, te ponías a bailar y la estructura completa de la tienda se movía contigo para mostrar la flexibilidad en un nivel heroico. Por ahí Dani el otro día lo vi en sus redes sociales compartiendo el día que fuimos a pichar lanzar algo al espacio y estuvimos a punto de que sucediera, o sea, ya teníamos un lugar en un lanzamiento para lanzar un producto de Google al espacio y imagínate esas conversaciones, fue divertidísimo. Y también lanzamos cosas, hacíamos nuestros esfuerzos de crear ideas que no nos habían pedido pero que queríamos que sucedieran. Y pues hicimos un drone que entregaba pizzas mucho antes de que, o sea, estamos hablando de 2012 y me acuerdo en una convención de Domino's Pizza con Alfonso Tinoco y Gerardo Rojas, que era el director general, y nosotros presentamos enfrente de toda esa 1500 personas, hicimos el primer dron que entregaba una pizza en el escenario. Entonces, magia, porque además se cruzó Singularity y entonces empezamos a integrar este mundo de la tecnología con el mundo de la creatividad en esa época, donde todavía nos pasa, pero en esa época era como estos cuates vienen del mundo de la ficción, o sea, ¿De qué me están hablando? Y lográbamos esa magia. Fue muy, muy divertido y por eso Floc se volvió una agencia como súper relevante, porque siempre, siempre estábamos intentando, teníamos un propósito que era ideas que hackean realidades y hackean. Tenía mucho que ver con combinar la creatividad con la tecnología. Y entonces estábamos todo el tiempo jugando a eso y los clientes les gustaba, nos funcionó muy bien y eso hizo que creciera y cuando creció se tuvo que ir volviendo cada vez más una agencia. Luego llegó Luis Ribó, de los mejores creativos con los que he trabajado, manejar toda la creatividad de la agencia y ayudarnos a a ser una agencia no solo digital sino integral Y en eso, bueno, pues nos buscaron muchos jugadores. Los primeros que nos quisieron comprar fueron unos clientes, eso fue muy divertido, pero como a la quinta vez que se acercaron para nosotros para comprarnos, que es lo que me preguntabas, pues se acercó un grupo increíble japonés con un pensamiento divergente en el mundo de la publicidad denso en Japón es la mejor agencia que existe, tienen un pensamiento increíble y nos conquistaron por un pensamiento, nos pusieron sobre la mesa todo este tema de un pensamiento diferente y que era mucho más empático con la forma en la que nosotros veíamos la creatividad mucho más desde la perspectiva de cómo esto puede funcionar a una escala distinta, cómo ustedes ya no pueden estar pensando en ideas solo para México, sino vamos a pensar en más allá. Y pues vendimos la empresa y efectivamente en el fondo cuando tú vendes una empresa de servicios lo que estás firmando es un contrato de futbolista, o sea, cinco años te quedas aquí, no puedes hacer nada que compita con este negocio al menos por dos años más después de que salgas y de alguna manera tienes que saber que pues eso que construiste, esa parte que tenía una independencia se vuelve parte de un organismo mucho más grande y ese proceso es complejísimo, muy complejo.
¿Cómo lo navegas?
Yo creo que tiene, o sea, la realidad es que tienes que entender cuál es el negocio al que le estás vendiendo tu negocio, es decir, cómo hace dinero la persona que te está comprando. Nosotros no fuimos lo suficientemente posiblemente cuidadosos de entender que detrás de toda esa inspiración y toda esa promesa que era increíble y sigue siendo un grupo muy potente, pues en el fondo había un modelo de negocio y era donde nosotros íbamos a entrar y lo que íbamos a alimentar y esos son los limitantes reales que vas a tener y tienes que saber eso porque ese es el contrato que estás firmando. Y lo otro es, yo asumí el día que firmé ese contrato que pasara lo que pasara me estaba comprometiendo por los siguientes 5 años de mi vida mínimo, porque si no, no te pagan. Si te pagan, pero obviamente tú sabes los modelos con los que te compran que son earnouts, se alimentan del crecimiento y los resultados que van teniendo, entonces tú te puedes ir el día que quieras, pero pues eso que de alguna manera estaba creciendo, va a dejar de crecer. Y si no crece, pues pasa. Ya no te van a pagar, básicamente. Entonces no es que te. No hay ninguna limitante. Obviamente eres libre, nadie te puede forzar a quedarte en ningún lugar, pero los incentivos están hechos para que te quede cinco años mínimo. Y nosotros. Yo me quedé los cinco años completos. Salí el día, o sea, un poquito después de los cinco años, este de cumplir los cinco años.
Hablando del aspecto más táctico para alguien que está pensando en vender su empresa y que requiere este tipo de permanencia, ¿No? Un lockup para el fundador o los fundadores, ¿En qué deberían de fijarse antes de firmar? Entiendo la parte filosófica de entender el negocio de quien, pero ¿Cuáles son las partes más finas?
Yo te diría, ¿En qué te fijas? Yo te diría de lo más práctico. Cinco años es mucho. Yo no volvería a firmar un loco de 5 años. Y menos en este momento que estamos viviendo de transformación y de cambios tan grandes. Cinco años es mucho. Tres años es mucho, pero empieza a ser aceptable. Dos, está increíble, pero bueno, pues también obviamente dependiendo del tiempo, pues es el nivel de los deals a los que puedes llegar. Eso es lo más obvio y claro. Y el concepto, el consejo más práctico, pero en términos más profundos. Uno, ¿Para qué hacen lo que hacen? Más allá, ¿Cuál es su negocio? Es ¿Cuál es el propósito detrás de esa compañía? ¿Existe o no es empático con lo que a ti te llama a despertarte todos los días? Eso. Eso tiene que ver con dónde quieres poner tú. Tu energía. Yo creo que ese es más importante que saber incluso cuál es el negocio. Porque uno puede estar en paz con los momentos complicados en los negocios cuando el para qué o el fin último de lo que estás haciendo vale la pena para ti. Pero cuando tú no estás o claro, o alineado o inspirado por el fin último de la empresa para la que trabajas, porque te vuelves un empleado y tienes problemas de negocio, ahí hay una situación mucho más difícil de vivir. Es decir, todos estamos muy dispuestos a pasar por los momentos complicados cuando para ti el fin último vale la pena. Entonces, ¿Cuál es el fin último? No en el papel, no en el discurso, en realidad, profundamente. Y cómo ese fin último está reflejado en la estrategia y el modelo de negocios, en el liderazgo y la cultura, en la forma en la que toman las decisiones. ¿Es real o es un muy buen discurso, ¿No? Y cuando te digo es real, me refiero justo baja a la forma en la que es el liderazgo de la compañía y la cultura de la compañía, y si baja, ¿Cómo concretamente y cómo se va a mantener? ¿Medimos el impacto alrededor de ese para qué, ¿Sí o no? Porque si no medimos el impacto, si no sabemos dónde estamos alrededor de ese para qué, no vamos a poder poner una métrica en la mesa el día que las cosas estén difíciles para decir, si hacemos A y B y C del lado del negocio, vamos a impactar así a nuestro métrica de propósito de esta y esta y esta manera. Entonces conscientemente tomemos la decisión de que estamos priorizando, A sobre B o B sobre A. Si no hay una métrica, si no es una conversación concreta a la hora de los trancazos, nos vamos a ir solo a hablar de negocios, porque esa es muy concreta, ¿No? Entonces, a eso me refiero con entender el propósito y luego las personas, porque las organizaciones están formadas por personas que asumen posiciones de liderazgo, entonces, ¿Quién? ¿Quién es la persona que lidera la organización? ¿A quién le voy a reportar yo? ¿Qué tan sólidas están esas personas en esas posiciones? ¿Qué tan? Porque todo mundo obviamente vende la idea de que estamos aquí para siempre, estamos aquí para siempre, pero no es así, ¿Sabes? Y luego las personas cambian y todo el juego cambia cuando, sobre todo en organizaciones donde el para qué no es real y no está claro y no está realmente metido en la cultura y el liderazgo y el modelo de negocio y la forma, cuando no está realmente inmerso y activo en la organización, Todo depende de las personas que llegan y que se van. Entonces la segunda conversación son las personas. Entonces yo digo de broma que debería de ser de ida y vuelta, o sea, yo me quedo, pero que se queden los líderes, o sea, ¿Dónde está el lock up de vuelta? Claro, en este tema de reciprocidad, que a mí me parece la mejor forma de negociar, encontrando valor para las dos partes, esa es una conversión que nunca se abre, o sea, ¿Cuál es la continuidad que yo voy a tener? ¿A qué te comprometes en términos de continuidad tú conmigo? Porque yo me estoy comprometiendo a esta continuidad, pero de este lado, ¿Qué continuidad va a haber? Y si no son personas, entonces ¿Cuál es el marco de continuidad que me va a garantizar que las variables a las que yo en las que yo voy a trabajar no van a cambiar cuáles son esas variables que vamos a respetar y no se van a mover, sabes? ¿Pero todo eso uno lo sabe ya que pasaste, no? ¿Este, así que esas son, o sea, para concretar yo les diría, uno, el tiempo es muy importante, todos subestimamos 5 años, 3 años, es muchísimo tiempo y más en el mundo en el que.
Estamos viviendo y más con las manos atadas, no?
Porque sí. Dos, estar alineado en el para qué, para saber que en el momento en el que las cosas se pongan difíciles, porque la probabilidad de que se pongan difíciles, sobre todo en cinco años, es altísima, en tres es alta, o sea, todo el tiempo puede pasar, y me refiero a alineados. Pero saber que ese para qué además está activo no solamente en el discurso, sino en la forma en la que se comporta el negocio, en la forma en la que se lidera el negocio, que hay políticas que establecen que el comportamiento es así y que todas esas limitantes sean recíprocas en términos de que tú tengas las condiciones mínimas para saber que si estas cuatro cosas se cumplen, yo puedo seguir aquí, estar tranquilo, incluso en los momentos difíciles. ¿Esas son las conversiones que pues no se tienen muchas veces, me entiendes?
Hace un momento decías que se cruzó Singularity y te aventaste el programa de Singularity University. Cuéntame de tu experiencia, ya sé que lo hiciste con Mike.
Sí.
Por qué decides irte a Singularity, para quien no conozca qué es, porque después fuiste embajador aquí. Cuéntanos de qué es y cómo fue tu experiencia.
Esto fue solo para que quede claro, 2011, o sea, hace muchos años. Entonces imagínate que yo de repente empiezo a leer, siempre he sido un lector ávido y me encanta leer de cosas que me cuestionan, filosofía, economía, tecnología, también de temas espirituales, etcétera. Pero en una de esas conversaciones un amigo, Gustavo Prado, el de Trendo, me cuenta sobre Raymond Korsw y me dice este tipo, o sea, y Gus es genial, Gus, yo creo que él está suscrito a los transhumanistas, o sea, es un transhumanista, me cuenta de esto y empezamos a rebotar y le digo, está súper interesante. Entonces me leí el libro de Singularities Near de Raymond Kurzweil, que es un ladrillo complicadísimo, súper interesante, y dije yo tengo que saber más. Y entonces Gus me puse a buscar y Gus me había contado algo de Singularity University. Entonces entré a leer sobre la escuela y dije, voy a ir, o sea, este es un volado. Y le escribí a Mike, le ve esto. Entonces la promesa era, vengan a una escuela donde los líderes o potenciales líderes de la humanidad van a entender la transformación tecnológica en la que estamos viviendo, qué va a pasar en los siguientes años y los vamos a educar en eso para que vean las oportunidades y los riesgos que viene en los siguientes años. Metido en un campus de la NASA, o que era de la NASA en Silicon Valley. Entonces dije, mira, de perdis, esto está divertido, o sea, lo peor que puede pasar. Le hablé a Mike, Mike dijo, va y nos enrolamos en el Executive Program de Singularity University.
¿Cuánto duraba?
Creo que diez días, algo así, no estaba tan grave. Y entonces nos fuimos a ese primer programa y fue una cosa bizarrísima. El día que llegamos, Mike, imagínate, Mike, este personaje que, o sea, la vida de Mike es top, ¿No? Entonces llegamos a Singularity University, nos dan nuestros cuartos y los cuartos eran así como donde en algún día se habían hospedado astronautas, como barracas, eran unas barracas, o sea, terribles. Y llegamos al momento del registro en un cuarto medio abandonado, ahí con una alfombra decadente, con manchas de refresco, con una señora así con lentes, como con circulares, y Mike y yo nos volteamos a ver así diciendo ¿Qué hicimos? ¿Güey? Pues vea, pues vamos a ver qué pasa. Entramos y esto era la locura, porque claro, nosotros los mexicanos, yo digo, siempre me río y digo, no hay latinoamericano que aguante el éxito, que estamos muy, muy mal acostumbrados y ya sabes, pero en el Silicon Valley la cultura es, a ver, aquí el tema de la forma es, nos vale madres todo más que las ideas. Entonces al que muestre que le importa algo más que las ideas, no es cool aquí. Claro, era lo más cool desde la perspectiva de Silicon Valley. Entramos a un cuarto y de repente llega, estaba Peter Diamandis, Salim Ismail, Raymond Kurzweil, el compañero de mesa de Mike, me acuerdo perfecto porque lo saludó inmediatamente, era el CEO de Warner a nivel global, que estaba, tenía un guión en la mesa mientras estábamos en clase, un guión gigante que estaba leyendo y Mike me ponía por mensaje ese guión, es muy posible que sea, la siguiente película de, o sea, de millones de dólares que va a ser Warner. Y sí, efectivamente, estaba revisando un guión mientras tomabas clase y estaba el viceministro de Defensa de Italia, o sea, puras personas así, o sea, gente increíble, interesantísima, el abogado de Berlusconi que yo decía, dios mío, ese sí es un tipo valiente y así, ¿No? Y estaba el dueño de Ili, me acuerdo porque dijo que está malísimo el café, y de repente llegaron cinco tráilers de IL a montar una cafetería, este, entonces de repente dijimos, esto está increíble, entonces nos tiran el rollo y estuvimos 10 días ahí y fue como viajar al futuro. Nos subimos al coche, al primer Google Car, que era un prototipo en ese momento, nos subimos al Tesla, al roadster de Tesla, cuando era, o sea, acababan de salir los tres primeros, fuimos a una, firmamos todos los NDAs de la historia y una parte de los alumnos de Medio Oriente no los dejaron entrar. Y entramos a un lugar donde había exoesqueletos humanos, exoesqueletos robóticos que te pones y que te hacen 10 veces más fuerte, y vimos una mujer que tenía parálisis. Poder pararse con uno de estos exoesqueletos, o sea, fue un viaje de. Nos explotó la cabeza. Entonces yo llegué y a mí, para mí ese viaje fue muy importante porque entendí el tamaño de transformación que íbamos a vivir en las siguientes décadas desde entonces. Y entonces me apasioné y empecé a hablar y a leer de esto, y dijeron, oigan, es una comunidad, entonces necesitamos embajadores en los países, y yo levanté la mano para ser el embajador de México, y me tocó. Y entonces, a la par de Floc, pues estaba representando Singularity aquí y hacía muchas pláticas y hacer que la gente conociera, porque el objetivo de Singularity es que los líderes entendieran la transformación, que fueran conscientes, que no hubiera líderes inconscientes de la transformación tecnológica. Y eso pues me hizo hacer miles de cosas con ellos, y fue súper interesante porque me cruzó con un camino que le daba sentido a este mundo de transformación, que para mí siempre ha sido muy relevante, y a un lugar donde las ideas más locas podían suceder, y por eso nos atrevíamos a poner en la mesa, lanzar cosas al espacio, porque teníamos a tres llamadas de teléfono por Singularity, alguien que nos podía hacer un espacio en un viaje que iba a lograrlo. Entonces se generó una relación muy interesante y Mario, mi socio que amaba, siempre ha sido fan de la tecnología en algún punto ya luego regresamos a otro curso ya juntos y empezamos a establecer pues mucho de lo que hoy de alguna manera precede a la idea de Mario de montar este fondo con todas sus relaciones, Israel, etcétera. Entonces fue muy importante como entender a nivel pensamiento la transformación que estábamos viviendo y el potencial que había ahí. Y eso a mí me cambió definitivamente.
Y eso fue hace diez, once años.
Sí, muchísimo.
¿Y mucho de esa transformación que venía la plasmas en tu nuevo libro No Irreemplazables y en qué momento nace? Porque sí veo muchos tintes de The Age of Abundance, todos los libros de Diamandis, los libros de Salim Ismail, mucha gente que lleva hablando de esto muchos años ya. ¿En qué momento decides escribir este libro y cuál era el objetivo inicialmente?
Mira, yo decidí escribir este libro cuando salí de mi earn out de mi contrato de futbolista en el 2020. Pero fue un momento muy interesante porque tú piensa que yo firmé el contrato de venta de FLOC junto con Mario, mi socio, Ana Mari, mi socia, en 2016 y ya habían pasado los cinco años. Y en esos cinco años, más allá de vender la empresa y volverme un ejecutivo y regresar a este mundo corporativo, pasó algo muy interesante que fue pues toda esta parte de desarrollo más personal y de conciencia y de enfrentarme a la crisis de mi divorcio y de ser, de tratar de ser un mejor papá, no un mejor papá en la presencia, sino un mejor papá como ejemplo de cómo se es feliz en este mundo. Cómo le sacas el jugo a la vida realmente. Entonces ya llevaba un caminito meditando, cantando, leyendo, metiéndome mucha terapia, muchísima terapia en esos años, mucha. Trabajando mucho en mí. Y entonces se juntaron la pandemia con los negocios en crisis y poniéndonos en situaciones muy complicadas con la pandemia desde la perspectiva de la reflexión qué significa para la humanidad o que significó, que ya se nos está olvidando, pero fue un momento muy especial, muy especial y muy importante donde pudimos ver el mundo detenerse y cuando las cosas se detienen las puedes ver con claridad. Entonces ver esa claridad de que sí dependemos los unos de los otros, de que los demás sí importan, de que no basta con ver por tu interés personal o por el de tu empresa o por el de tu país, que tenemos que aprender a ver por el bienestar de los seres humanos y para eso tenemos que aprender a ver por el bienestar de lo que los seres humanos dependemos, que es nuestro planeta, etcétera, etcétera. Esta conciencia que fue tan evidente que yo ya venía trabajando y pues en ese momento me pegó con todo, cruzada con se me acabó, se me acabó la gasolina para seguir en esta carrera en la que ya no encuentro sentido y además se me acabó el contrato, por suerte. Y entonces salí y dije, tengo un lock up de dos años, me voy a tomar un sabático y lo que quiero hacer es escribir para encontrar claridad de cuál es mi siguiente paso, porque tengo 40 ahorita, 44 en ese momento, 41, y quiero que el último jalón profesional de mi vida, que ojalá sean otros 30.40, pero este es el último jalón, o sea, el pico va a llegar en la siguiente ola. La siguiente ola es la que tienes que agarrar, ¿Me entiendes? ¿Qué ola voy a agarrar? ¿A qué le voy a dedicar mi tiempo y mi energía, además de hacer papá y a ser esposo y estar presente en términos profesionales, ¿Cuál es la mayor contribución que puedo hacer con lo que sé, con lo que me apasiona y con el momento que está viviendo el mundo? Y con eso me puse a escribir y el libro realmente inició como un ejercicio de autorreflexión. Y esa reflexión que hoy es irreemplazable, cuenta la historia de cómo nos va a cambiar la vida en los siguientes años por la transformación tecnológica abanderada por la inteligencia artificial, evidentemente. ¿Y qué hacemos con eso los seres humanos? A nivel individual, muy importante, pero más importante a nivel colectivo, porque esta transformación va a dar resultados positivos o negativos en función del comportamiento colectivo que tengamos, no solo del individual. Es muy importante empezar a tener la conversación de qué hacemos, ¿No? ¿Qué hago? La tenemos muy poco, todos estamos muy clavados en yo, mi, me, conmigo yo, mi transformación personal. Y esta es una transformación colectiva. Y si no vemos el punto de vista colectivo en esta transformación, estamos perdiendo lo más profundo y trascendente. Entonces, en ese sentido, entre que yo soy de este mundo, pero además que las organizaciones más poderosas en este momento de la historia son las empresas, no son los gobiernos. Esta transformación está sucediendo en empresas. Las empresas están abanderando esta transformación, los gobiernos están intentando regularla con muy poca eficiencia, porque esta transformación no está circunscrita en territorios, no está dividida por fronteras. Es una transformación tecnológica que va a ser ubicua, y por lo tanto las empresas están en una posición mucho más relevante para navegar esta transformación y para ayudar a que esta transformación contribuya al bienestar y la prosperidad de los seres humanos, que es lo que a mí realmente me mueve y me importa. Entonces, mi reflexión es esa, ¿Qué hacemos con esta transformación? Uno, ¿Qué transformación es la que viene? Porque, ojo, este no es un libro de tecnología, es un libro de cómo la tecnología nos cambia la vida. Y por eso es un libro para todas las personas que quieran saber cómo les va a cambiar la vida, la tecnología, o en consecuencia, la transformación tecnológica en los siguientes años.
Sí, me pareció a mí muy interesante. Y justo hablando de este viaje que haces a través de. Yo creo que no te faltó tocar nada, ¿No? Hablas desde cómo se va a hacer la transformación, desde transporte, salud, comercio, lenguaje, dinero. Me interesa mucho esto que dices de qué hacemos como sociedad, y es un poco lo que dice Mogodat en su libro Scary Smart, o sea, cómo la inteligencia artificial es como entrenar a un niño, y lo estamos entrenando todos los días de manera colectiva, con nuestras búsquedas y nuestras actitudes y nuestra manera de navegar. Pero hablas del lenguaje y cuentas la historia del traductor.
Sí, esa es una historia increíble. Además tuvo un desenlace casi poético que te puedo compartir ahorita. Pero la historia del traductor es. Hace unos años estaba en Iguazú, en Fos de Iguazú, dando una conferencia, me llevaron a dar una conferencia sobre cambio tecnológico, este tema. Y entonces, en algún punto estaba hablando de cómo se estaban desarrollando todas estas tecnologías para traducir simultáneamente el lenguaje entre cualquier tipo de conversación que sucediera a través de una pantalla en ese momento. Y les mostré la tecnología de Microsoft y una llamada Skype, donde alguien hablaba un idioma y la otra persona lo recibía en el otro idioma, en tiempo real, etc. Y entonces yo contaba esto y les decía, ¿Se han puesto a pensar que somos la primera generación en la historia de la humanidad que va a romper la barrera del lenguaje? Por primera vez en la historia no hay precedentes de esto. Todas las personas nos vamos a poder comunicar con todas las personas con algo tan sencillo como un teléfono inteligente, que hoy tenemos el 85% de la población del mundo. ¿Qué nuevos diálogos se van a dar que nos han sucedido en términos culturales, religiosos, culinarios, de relaciones amorosas, qué nuevos diálogos se van a dar, cuál es la capacidad de innovación cuando todas las personas se puedan comunicar con todas las personas? Y en eso digo, porque claro, si ustedes se ponen a pensar, nuestros hijos no tienen que aprender a hablar tu idioma para poderse comunicar con otras personas. Aprender idiomas es increíble desde la perspectiva de conexiones neuronales y nuevos ángulos que te pueda dar el lenguaje, pero no necesitas la herramienta ya para subsistir en este mundo. Y entonces de repente había dos traductores, una mujer y un hombre, y el hombre en ese momento que estaba traduciendo mi conferencia y yo no sabía por qué, yo estaba hablando en español y estaban traduciendo al inglés y al portugués, porque era una audiencia grande donde que venía de muchos países del mundo. De repente veo que todo mundo voltea, los que traen audífonos voltean hacia atrás y veo que el traductor se para de la cabina y se sale de la sala enojado. Y yo no entendía nada de lo que estaba pasando y pues me seguía, eran 1500 personas, ¿Sabes? En esos momentos donde pues de show must go on, o sea, ni voy a entender. Me seguí, seguí dando la conferencia y al final, cuando abro a preguntas y respuestas, la tercer persona que levanta la mano se para y dice, oye, yo lo que quiero decirte es que pasó algo increíble durante tu conferencia, porque la persona que nos estaba traduciendo, él estaba diciendo todo esto en portugués y me estaban traduciendo a mí. En ese momento se dio cuenta que se va a quedar sin trabajo y se enojó y dijo, esta me va a reemplazar. Se paró y se salió en medio de tu conferencia. Y fue un momento muy fuerte, porque eso que le pasó al traductor, que es de lo que digo en el libro, no se está empezando a pasar poco a poco a todas las personas y Durante los siguientes 20 años todos vamos a tener una crisis de qué parte de mi profesión ya la hace la tecnología. En el caso del traductor, fue como, su conclusión fue casi como llevo 20 años estudiando idiomas y este güey me viene a decir que me voy a quedar sin chamba. Pero a todos nos va a pasar, al menos parcialmente, lo que le pasó al traductor. Esa sensación es muy real. El desenlace poético es que el día que lancé el libro, yo empecé porque yo me dejé de comunicar por redes sociales porque no quería entrar a ese mundo durante muchos años por una decisión personal. Y ahora que lancé el libro, empecé a comunicar el lanzamiento del libro porque hay algo interesante que contar y lo estoy usando exclusivamente para comunicar esas ideas que me parece relevante es comunicar. Y me escribió la otra traductora que estaba en esa conferencia, un mensaje directo para decirme que ese día le había cambiado la vida y que había empezado a trabajar en desarrollar nuevas habilidades y que había encontrado todo un nuevo mundo que para ajeno y que me agradecía muchísimo. Imagínate, o sea, es el mejor mensaje que recibí cuando saqué el libro, ¿Sabes? Porque en ese momento yo no soñaba con tener un libro algún día, y el día que lo saco, cuento esta historia en el libro, ella no lo había leído y le dije, tienes que leer el libro porque yo hablo de ese día en el libro también. Entonces fue como muy interesante recibir ese mensaje, ¿Sabes? Pero sí, ese es el tamaño de transformación. Hablando de datos, para ponernos como muy concretos, el Fondo Monetario Internacional dice que De aquí al 2025 se van a perder 85 millones de empleos. Y dice, ojo, buenas noticias, se van a crear 97, pero todos esos 97 están en el mundo de los que ayuden a estas tecnologías a aplicarse y a desarrollarse. Todos. Hay una diferencia positiva de 12, dice el fondido Monetario Internacional. A mí me parece que ese es un análisis poco relevante. McKinsey tiene una perspectiva mucho más interesante del tema, dice para el 2055, el 45% de lo que hacemos todas las profesiones En promedio, el 45% de tu trabajo lo va a hacer la inteligencia artificial, 20% si eres un CEO, 5% de las profesiones van a desaparecer o van a ser reemplazadas por completo por la tecnología, o sea, se van a reemplazar al 100%, solo 5%. Entonces el mensaje, que es parte de lo que digo en el libro, es cómo colaboramos con la tecnología y cómo reconocemos eso, que es nuestra capacidad, que no es una capacidad de la tecnología. Y hay una conversación filosófica y científica alrededor de si la tecnología va a poder tener conciencia que es una ese capítulo, o sea, 5 horas nos podemos pasar aquí.
Bueno, y estamos viviendo cosas. Solo la semana pasada corre este rumor cuando sacan a Sam de OpenAI de la Inminencia como una posible causa y el desacuerdo de la inteligencia artificial general.
100% y la sentience la conciencia.
Sí, y es una conversión súper interesante, te voy a decir por qué y ahorita regresamos al tema de Sam Altman, porque es muy buen tema contextual. La conversación de la conciencia tiene que empezar por entender cuál es la conciencia humana, cosa que no sabemos todavía. Esa conversación ontológica que era de los filósofos y de los clavados durante tantos años, se va a volver práctica en los siguientes años, porque por primera vez en la historia de la humanidad vamos a tener un punto de comparación que es la inteligencia artificial para determinar si nuestra inteligencia es igual y conciencia es igual o no. Porque si. Y aquí hay dos bandos, digo, vamos a simplificar la conversación. Los que piensan que somos completa y absolutamente explicables por las leyes de la física, la consecuencia de eso es que somos reemplazables, que lo vamos a poder lograr con la inteligencia artificial. Es un tema de complejidad y entonces a lo mejor nos tardamos unos años y tiempo y desarrollo, pero vamos a se va a llegar y posiblemente se va a superar. Y los que pensamos que hay una parte de la conciencia humana que no es explicable por las leyes de la física.
¿Pensamos, dijiste?
Sí, por eso mi libro se llama Irreemplazable, en el título está mi postura. ¿Y en ese sentido, pues esos pensamos que nunca vamos a poder ser reemplazados por la inteligencia artificial al 100%, porque hay una parte de la conciencia humana que supera las posibilidades de la materia y de la cuál es esa parte? Mira, si te pudiera contestar esa pregunta estaría yo resolviendo uno de los grandes misterios de la humanidad. Pero sí te puedo decir, y por cierto ahora regreso al final de lo que te quería decir, pero primero contesto tu pregunta, esa parte desde mi perspectiva, es que la conciencia humana tiene un componente que no se puede, no es tangible y no se puede captar en el mundo de la materia. Es decir, yo sí creo que hay una parte de mí que es mi conciencia, esa que es capaz de observar mis pensamientos desde el lugar de la cámara subjetiva, desde el lugar de el director de la película, observar mi propia mente. Si yo puedo observar mi propia mente y mis propios pensamientos, yo creo que ese soy yo y ese yo no creo que sea mortal. Pero eso es una cuestión ya muy avanzada y es una creencia muy personal que ni siquiera está en el libro, entre que son peras y son manzanas. OK, De aquí a que probemos eso, lo que sí te puedo asegurar es que la conciencia va a ser la frontera que nos va a volver muy relevantes en el contexto de la inteligencia artificial. Ahora vamos a la conversación concreta, ¿Te parece? Sam Altman, el consejo ¿Qué está pasando? La inteligencia artificial está aprendiendo de la gran cantidad de data que hay de todo lo que producimos los seres humanos somos el insumo de la inteligencia artificial y por lo tanto está replicando los sesgos que tenemos los seres humanos. Por ejemplo, el sesgo de género. Entonces, por ahí en el podcast de Gaby Barketing entrevistando, no me acuerdo, pero lo menciono en el libro, la directora de un programa de la UNESCO, etcétera, de tecnología, cuenta la anécdota de Amazon, desarrolla una herramienta con inteligencia artificial para filtrar currículos y decidir a quién contratan y a quién no, porque reciben miles de currículos y la inteligencia artificial automáticamente elimina todos los de mujeres porque hay un sesgo de género que viene de la base de datos que están. Exacto. ¿Entonces, ojo, no? Y te voy a decir, ahora regreso y conecto con el tema de la conciencia. Tú y yo crecimos y fuimos educados con un sesgo de género, pero podemos observar nuestros propios pensamientos y nuestros propios comportamientos. Y si nosotros queremos, que es lo que ahora se llama reconstruirnos, es ojo, cuando estás teniendo un sesgo de género, entiende que lo estás teniendo y elimínalo y actúa de una forma diferente, porque tú estás siendo parte del problema de la desigualdad de género al replicar todos esos sesgos de género todos los días. Eso que tú y yo sí podemos hacer, lo hacemos con nuestra conciencia, sea o no replicable por la tecnología. Hoy no lo tiene. Y el tiempo que se va a tardar para tener esa capacidad, la tecnología no es corto.
Entiendo lo que estás diciendo. En un aspecto filosófico, tener conciencia tal vez es relevante porque nos hace diferentes, nos hace únicos y nos hace especiales y nos hace sentir calientito en el pecho. En un contexto de supervivencia, tal vez no lo sea, porque aquí sí es de superioridad de capacidades.
¿Si, no?
Y de incentivos. Y si, como en The Matrix, terminamos siendo el mejor combustible para las máquinas.
Ese justo lo que acabas de decir es el meollo de la conversación. Por ahí cito a un psicólogo que se llama Claire Graves, que hizo un modelo que se llama la espiral de los niveles de existencia de los seres humanos. Y lo que dice Claire Graves es asociado a Maslow. Entre más complejas sean las necesidades que tú ya cubriste, vas a aspirar a niveles de existencia más complejos, donde tus deseos van a estar asociados a logros igualmente complejos. Entonces cuando estamos en nivel sobrevivencia, priorizamos la sobrevivencia, nos comportamos de manera impulsiva y nos organizamos en tribus donde hay un jefe y es juntos podemos sobrevivir más que solos y prefiero ser parte de esta tribu, aunque el jefe básicamente controla absolutamente todo y si quiero ser el jefe lo tengo que matar a enfrentarme solo a la posibilidad de no sobrevivir. ¿OK? Y así vamos subiendo niveles de existencia, luego viene la seguridad, luego viene el impulso, luego viene el éxito. Y asociado a cada eso, ¿Cuáles son las organizaciones que son más exitosas para cada uno de los niveles de existencia? Entonces eso a nivel individual, todos subimos y bajamos dependiendo del contexto. Ahorita estamos teniendo la conversación más clavada y profunda, pero si suena la alerta sísmica, vamos a salir corriendo y nos vamos a volver instintivos tú y yo y vamos a tratar de salvarnos. Ahora, lo interesante es que esto también aplica a nivel colectivo. Entonces si lo llevamos a nivel colectivo como humanidad, gracias a la tecnología hemos ido subiendo en esta espiral de niveles de existencia. Entonces primero era sobrevivencia, luego llegó el fuego y gracias al fuego pues tuvimos un poquito de seguridad. Luego llegó la agricultura y aumentó esa seguridad y luego llegó la escritura y entonces empezó el desarrollo científico y entonces hoy ya saturamos la época donde el éxito era la variable más relevante. ¿Qué sigue? Porque la otra forma de ver esto es la inteligencia artificial. Es una herramienta que va a co crear con los seres humanos el mundo que nosotros queremos. Si nosotros enfocamos la inteligencia artificial a la creación y generación de riqueza y acumulación de riqueza, ¿Cuáles son las consecuencias de eso? Si nosotros enfocamos la inteligencia artificial a la prosperidad de todos los seres humanos, ¿Cuáles son las consecuencias de eso? Entonces te voy a decir qué sigue según Claire Graves, él dice después del éxito, que es el nivel materialista donde las empresas son las organizaciones más relevantes sigue un nivel donde tenemos un pensamiento mucho más comunitario y donde lo que buscamos es la conexión humana y donde los valores empiezan a cambiar. Y fíjate, esto ya es una tendencia a nivel global, por eso, además de por el cambio climático, hay toda una tendencia a cuidar el medio ambiente y toda una tendencia a los movimientos en pro de la igualdad de género, en pro de la igualdad racial. Es la comunidad más woke, pero esa comunidad woke de alguna manera es una megatendencia que responde evidentemente a que game over en el mundo del éxito y el dominio material qué sigue si tiene que seguir otra cosa. Y por arriba de ese viene un mundo donde ya es un pensamiento sinérgico e integrador.
El problema que yo veo es si grupo de gente que está más arriba en la satisfacción de sus necesidades básicas va a ser suficiente como para generar el insumo informativo, de comportamiento, de data que eduque a este nuevo partner, si no es que Overlord a actuar en el beneficio de la humanidad como un entero 100%.
Esa es la pregunta del millón. Y esto tiene que ver con todo el movimiento de que las empresas asuman una responsabilidad de contribuir al bienestar de los seres humanos, todo el movimiento de empresas conscientes, todo el movimiento de otros estilos y estructuras de gobernanza que empiecen a poner por sobre los resultados financieros y por sobre los intereses de los accionistas de una empresa el valor que genera para toda la humanidad y para todos los grupos de interés. Entonces el stakeholder capitalismo, el capitalismo de los stakeholders implica asumir que tienes que generar valor para todos los grupos de interés y entender que no vale solamente promover el valor de unos de esos sobre todos. Pero lo que estamos viendo es que no está sucediendo, o sea, lo que acaba de pasar en OpenAI, quitando la telenovela personal, si lo hablamos desde una perspectiva puramente de gobernanza, es una mala noticia. Claro, porque esa era una empresa que estaba, tenía un consejo que era el consejo del brazo al que le reportaba toda la operación del negocio y que no tenía ningún interés de que fuera un negocio exitoso.
Incluso estaban proponiendo frenar la velocidad del desarrollo.
Proponiendo frenar la velocidad del desarrollo. Y Sam Altman, que es un gran optimista de la inteligencia artificial y además tiene un inversionista fully loaded que es Microsoft, que metió una bestialidad de dinero junto con otros fondos, tienen unas ideas de una velocidad diferente. Entonces lo que pasó fue un desacuerdo, pero el problema es que el regreso de Sam Altman y el asiento que ahora tiene Microsoft en el consejo, aunque no tenga votos, y los nuevos consejeros, hay una alineación y se rompió ese equilibrio de poderes entre el para qué estamos haciendo la inteligencia artificial y cómo nos aseguramos que sea por el bienestar de los seres humanos, versus el vamos a acelerar, vamos a meter el acelerador porque aquí vamos a generar un negocio sin precedentes. Entonces esa es la conversación importante. Esa es una conversión muy concreta. Y esos nuevos. Si yo fuera regulador de la inteligencia artificial, es complejísimo regular. ¿Viste el documento que la semana pasada publicó el bueno en Estados Unidos? Se volvió una orden ejecutiva de Joe Biden tratando de lanzar al mundo un marco de regulación para la inteligencia artificial. A mí me preocuparía más regular la gobernanza de las empresas que están sin duda en la vanguardia de la inteligencia artificial y desarrollando las herramientas. ¿Cuál es la gobernanza? No puede existir una empresa que esté desarrollando estas herramientas donde no haya un equilibrio. Esa es una muy mala noticia, porque el outcome de eso es grandes resultados financieros para esa empresa, pero evidentemente en prioridad 2, la parte ética y de potenciales consecuencias. Y la realidad es que es difícil pensar en las consecuencias. Ahora imagínate si encima no hay equilibrio, o sea, incluso con ese equilibrio no está fácil la ecuación, pero sin ese equilibrio la carrera está. Entonces mi perspectiva es que de alguna manera tenemos la responsabilidad a nivel individual y a nivel colectivo de empezar a exigir esos equilibrios. Y hay que cuestionarnos a nosotros mismos, porque a nivel personal también tenemos que empezar a decidir en dónde sí queremos ser reemplazados y en dónde no. Los que podemos decidir.
¿Cómo piensas tú de eso?
Mira, yo pienso que hay tres niveles, ¿No? Este, y lo hablo mucho con Mar y con Oli, con las niñas. La tecnología te puede anular en ese nivel es terrible. ¿Cuando te anula la tecnología? Cuando eres un ser que se le cae la baba y ya no sabes ni por qué estás scrolleando, pero sigues scrolleando, te está anulando, ¿No? Eso es una mala noticia siempre. Segundo nivel, la tecnología te puede reemplazar y está bien que te reemplacen algunas cosas os. Yo no tengo ningún problema con que la tecnología me reemplace en mi cero capacidad de encontrar la ruta del punto A al punto B. Waze, cero problema. No tengo problema con que la tecnología me reemplace en sugerirme música que cree que me va a gustar, aunque me gusta también formar parte de esa conversación. Pero sí tengo problema que la tecnología me reemplace en mi criterio y formación de opinión. Los algoritmos, cedemos a los redes sociales, a los algoritmos de las redes sociales todo el tiempo. Entonces vemos, escuchamos a gente que piensa como nosotros y pensamos que estamos en lo correcto cada vez más. Porque encima pensamos que todo mundo piensa como nosotros. Hay una confirmación. No estoy cómodo con que me reemplace ahí. Entonces mi juicio y mi opinión personal no se la delego a la tecnología.
¿Cómo evitas eso?
Prácticamente consumes. Consumes contenido buscando contenido con el que estés en desacuerdo, que tenga los puntos de vista contrarios a los que tú tienes expresamente haciéndolo. Porque además, la razón por la que nos están dando ese contenido y encerrando en estas burbujas es puramente comercial. Porque somos audiencias que tenemos más posibilidad de comprar el mismo producto. Estamos metidos en el mismo cuarto con las personas que quieren comprar el mismo producto que nosotros y que por lo tanto se interesan por el mismo contenido que nosotros. Ahí yo no estoy de acuerdo con ser reemplazado. Y es una decisión personal. Y nos toca hacer, más allá de regular esas empresas, nos toca hacer lo que tengamos que hacer para informarnos de otra manera. En un tercer nivel, que es el mejor. La tecnología te puede potencializar. Oye papá, ¿Le puedo pedir a Chat GPT que me haga mi tarea español? No, si lo puedes hacer, sí, pero estás dejando que la inteligencia artificial te reemplace y en ese momento estás asumiendo que tú vales menos o que no tienes nada que decir. Diferente lo que la inteligencia artificial puede hacer por sí misma. Ahora, si lo que quieres es ayudarnos con la inteligencia artificial a encontrar información que no encontraríamos, a ver puntos de vista que no hubiéramos visto, a informarnos sobre, a rebotar ideas, a encontrar caminos que no hubiéramos pensado, eso es potencializarte con la tecnología. Entonces, no anular, reemplazar, es una decisión en qué sí y en qué no. Lo mismo a nivel colectivo y en las empresas. No, anular, reemplazar, en que sí, en que no. ¿Cómo nos potencializa? Y la potencialización a nivel colectivo y organizacional tiene que ver con el para qué de las empresas. Entonces, todas las empresas van a usar inteligencia artificial seguramente, pero las que van a ser más exitosas son las que saben para qué. Entonces, Patagonia utilizando inteligencia artificial para perseguir su propósito de salvar el planeta. Chapó, van a salir ideas increíbles. Pero no caigamos en esa. ¿En esta, en este que es muy común ahora todos usan inteligencia artificial para qué? ¿Oye, puedo usar inteligencia artificial para hacer un análisis de rentabilidad y reducir mi fuerza de trabajo en 80%? ¿Sí lo quieres hacer, para qué? Ah, pues porque voy a ganar mucho más dinero, voy a ser más profitable. Sí, pero tengo noticias. Eso lo van a hacer todos. ¿Qué te va a hacer competir y ser diferente en este mundo donde todos tengas esas herramientas? A lo mejor es el no hacerlo o el entender que mejor voy a usar mi fuerza de trabajo para explorar esto que no estaba pudiendo hacer, voy a automatizar todas estas tareas donde sí quiero que reemplacen a mi fuerza de trabajo y voy a enfocar mi talento a esta dirección para encontrar cómo potencializar los resultados y el impacto de la empresa con la tecnología. Esa es otra conversación. Entonces, noticias va a haber, no es que se va a poner estoso tremendo, porque obviamente la primer capa va a ser aplicar en mejorar rentabilidad y profitabilidad y eso va a generar unos resultados complejos y una competitividad en un mundo donde la relevancia no va a venir por ahí. Se acabó la época de encontrar dónde reducir costos y dónde mejorar márgenes para tener negocios exitosos. Eso lo va a hacer la tecnología muy fácilmente.
Y entonces eso creo que me da pie a la siguiente conversación. Termina tu non compete de dos años, publicas este libro y tienes este. Tú le llamas en el libro que tenemos que tener como cultura o como Sí, como humanidad, un metapropósito de elevar nuestra conciencia. Que estamos haciendo tanto a nivel personal, unos más que otros y a nivel corporativo como digamos, vehículo de potenciación. ¿Qué estás haciendo tú en ese espacio ahorita?
Mucho, tanto a nivel personal como a nivel organizacional. Entonces, justo lo que te dije, este libro además fue una búsqueda de hacia dónde enfocó los últimos, el último jalón de mi carrera, que ojalá sea de largo, pero pues ya estamos en la etapa madura de nuestra vida profesional. Entonces, para mí este libro es una bandera A nivel personal, trabajo todos los días y en todos los espacios posibles para desarrollar la capacidad de mi conciencia de cuestionarme, de observarme, de encontrar cómo puedo aportar más allá de aquello que la tecnología va a ir reemplazando rápidamente.
¿Hay alguna pregunta que te haces consistentemente.
Y que te ayuda? ¿Para qué? La pregunta, sin duda, si tuvieras que hacerte una, es ¿Para qué? Y es en serio, porque ahorita que lo dije, a lo mejor les suena como ¿Para qué? Es muy básico lo que está. No, no, no, cuestionense, a ver, díganse. Hay un ejercicio que se llama 25 para qué. Seguro lo has hecho sobre cualquier temática de la vida. No tiene. Es buenísimo para la creatividad, pero también es buenísimo para ser honesto con uno mismo. Y si te pregunto yo a ti, Oso, ¿Para qué estás haciendo lo que estás haciendo? ¿Para qué estás haciendo cracks? Y después con lo que me contestas te digo ¿Para qué? ¿Y para qué? ¿Y para qué? Vas a poder entender si está conectado con algo que es relevante y con lo que tú quieres contribuir a este mundo. Pero si no puedes, si te quedas en ah, pues para mejorar el profit. Ah, pues para tener más market share, para estar más cómodo. Pues para estar más cómodo. Ah, pues para poder comprarme lo que quiera. Ah, pues para tener más otras, otras, otras en casa porque las seis que tengo ya no son suficientes. Ah, pues para, te tengo noticias, te la vas a pasar fatal porque la inteligencia artificial va a poner en jaque eso que te define a ti a nivel identidad en los siguientes años. Entonces, si no podemos contestar de una forma en la que construya nuestro propósito a la forma en la que podemos contribuir al nivel de relevancia que nos exige tener estas herramientas que casi son como la lámpara de Aladino, vas a tener problemas. Y a nivel organización, entonces lo hago a nivel personal, es un ejercicio muy mío y con mi familia, con mis hijas y con mi esposa y con la gente que toco y puedo. Pero a nivel colectivo estoy haciendo básicamente dos cosas. Una es, estoy creando empresas que ponen sobre la mesa modelos que potencialmente representan esta idea de podemos contribuir a resolver una problemática importante para la humanidad al tiempo que generamos negocios exitosos. Entonces, por eso fundé Igualdad. Igualdad es una marca de básicos de vestir que transforma el simple acto de comprarte ropa que te gusta en aportar para cerrar la brecha de género. El 20 % de nuestras ventas se destinan a días de refugio para mujeres en situación de violencia. Y nuestras clientes más importantes son esas mujeres, porque todas las mujeres en este país viven desigualdad de género. No es un problema que se rompe en las clases. La desigualdad de género es sistémica. 70 % de las mujeres en México han vivido violencia de género y eso no está bien. Entonces, si consumen y consumimos ropa todos los días, podemos contribuir con nuestro consumo. Entonces, fíjate, hay una idea muy interesante aquí, que es el consumo puede ser un acto consciente. No, no. Y yo fui publicista muchos años donde trabajamos para volverlo un acto inconsciente, pero puede ser un acto consciente. Y ese acto a nivel colectivo es potente, es poderosísimo. Si todos nos ponemos de acuerdo para consumir A en lugar de B, porque A nos ayuda a construir el mundo que queremos y B no. Hay un camino súper interesante lo que pasó.
Con.
GameStop. ¿No podemos encontrar una dimensión colectiva del consumo, donde el consumo se vuelve la palanca que podemos mover los que no tenemos poder en lo individual para tener una opinión en el mundo que queremos construir? Yo creo que sí. Y ese es el experimento que estoy tratando de llevar a cabo con Igualdad y con otras marcas. Y al mismo tiempo estoy como consultor ayudando a empresas que quieren transitar hacia el territorio de contribuir a la humanidad, de ser negocios más conscientes, de poder contestar la pregunta ¿Para qué? Porque además es muy interesante la razón por la que lo están haciendo. No solamente tiene que ver con que evidentemente es muy satisfactorio para el liderazgo y para potencialmente todos los empleados saber cuál es su contribución, sino porque va a ser muy buen negocio en los siguientes años. Va a ser muy buen negocio porque esas son las empresas que van a destacar en un mundo donde podamos usar estas herramientas, las que las usen para algo que valga la pena, las que demuestren que contribuyen valor. Valor en el sentido más profundo de esto. Entonces, los teóricos del capitalismo consciente, Rax y Zodia, en Conscious Capitalism dice ojo, aquí estudian las empresas 10x contra el standard Poor's. Las empresas que practican este tipo de Bajan sus costos de marketing porque no tienen. Al generar valor, mejoran la lealtad de sus clientes, bajan sus costos de capacitación, tienen menos rotación, tienen muchos menos costos de todas las estructuras para defender la pasadez de lanza de algunas empresas. En serio es mejor. Encima de todo, parece que es un camino mucho más próspero. Y le digo próspero porque no nada más es generar mejores resultados y no solo es más rentable, sino que es próspero para todos los involucrados. Y ese son el tipo de organizaciones que van a lograr trascender cuando la inteligencia artificial y todo el cambio tecnológico nos pongan una posición de. De dejarnos de preocupar por lo que ya no es un reto para la humanidad. ¿Cuál es el nuevo reto de la humanidad? Eso es lo que a mí me apasiona y donde.
Estoy clavado. ¿Y qué tipo de empresas? ¿De qué tamaño son con las que.
Estás trabajando? Grandes. Grandotas. Grandotas mexicanas trabajando con empresas mexicanas, con los decision makers. Porque tiene que ser así. Esto nace del liderazgo. Y ya verán los casos cuando salgan, los contaré. Ahora todavía estoy en proceso de trabajo y no estoy seguro si mis NDAs me permiten contar. Estamos en la cocina. Pero son empresas grandes mexicanas con ganas de hacer las cosas de una forma distinta y de generar valor y contribuir al bienestar de la humanidad mientras hacen crecer sus negocios. Y poder contestar esa pregunta muy claramente. ¿Para que.
Estamos aquí? Para cerrar, porque sé que te tienes que ir. Si pudieras escribir un mensaje en el cielo para que millones de personas lo vieran.
¿Qué diría? ¿Para qué? Sí, sin duda. No diría ¿Para qué? Y creo que el otro que también está ahí en el libro es. Y esa es mi parte ingenua y romántica y sensible. Y creo que la muestro con mucha. Con mucha más apertura ahora que me siento más tranquilo gracias a que ya pasé por el ridículo de cantar. Yo te diría que cuando un sueño es el sueño de muchos, ese sueño sucede. Y yo creo que tenemos que empezar a soñar con un mundo más próspero, con una humanidad más digna para todos, porque tenemos las herramientas para crearlo por primera vez antes. Es una historia que posiblemente era idealista hace unos años y que gracias a estas nuevas tecnologías poco a poco se va a ir volviendo la posibilidad una posibilidad mucho más real. Entonces, si tenemos esa chance y esa oportunidad. Al final del libro hablo de la paradoja de Aladino. Y digo, la humanidad es Aladino y el genio es la tecnología. Tenemos tres deseos y nos está pasando un poco lo que Aladino, ¿Sabes? Primer deseo de ladino, sácame de la cueva, hazme rico. Segundo deseo de ladino, hazme rico y déjame ligarme a la princesa. Elefantes, camellos. Al tercer deseo más o menos empieza a tener conciencia del poder que realmente tenía y entonces pide por la libertad del genio. Pero realmente hasta ahí llega nuestra capacidad de pensar. ¿Para qué? Cuando la tecnología nos está poniendo la posibilidad de pedir el bienestar de la humanidad, la prosperidad de los seres humanos y de aquello de lo que dependemos o contestar las preguntas más ontológicas, ¿Cuál es el sentido de nuestra existencia? ¿Para qué estamos aquí? Entonces es un, dos, tres, por mí y por todos mis compañeros. Es el pensamiento colectivo antes del individual. Entonces, si pudiera refrasearlo, a lo mejor la frase sería pensemos. Es más importante que pienso. ¿Cómo es esto desde la perspectiva colectiva? Es una visión que no tenemos, que tenemos que aprender a tener, porque esto, estas herramientas nos obligan a actuar mucho más ordenada y colectivamente para que aseguremos.
Esta prosperidad. Sebastián, eres un crack, hombre. Esta es una conversación que me encantaría seguir y sé que, no sé si todavía no tomas, pero con unos mezcales estoy seguro que esto se podría poner bastante, bastante intenso. Irreemplazables. ¿Cómo sobrevivir a la inteligencia artificial? ¿Dónde lo puede encontrar la gente? ¿Dónde te puede seguir.
A ti? En redes sociales y en LinkedIn también. Sebastián Tonda y el libro está Gandhi, Péndulo, Amazon. Y los que no lo encuentren, consulten mis redes sociales y ahí les voy dando pistas, pero está por.
Todos lados. ¿Algo que.
Quieras agregar? Pues muchas gracias, estuvo increíble, Oso, me divertí. Yo también me podría seguir, ya me tomo algunos mezcales, así que feliz de seguir esta plática y gracias por el espacio y gracias por ayudar a que a que reflexionemos qué significa la grandeza y cómo podemos aspirar a más. Yo creo que es una aportación increíble.
Muchas gracias. Gracias.
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