Monólogo personal sobre la presión cultural y profesional de 'crecer siempre' —aprender, innovar y hacer más— y sus efectos negativos: agotamiento, dilución de esfuerzos, menor rendimiento marginal y riesgo para la salud mental y las relaciones. El autor reconoce que desear más no es malo pero advierte contra perder el valor del presente y dejar que la brecha entre el presente y las metas provoque ansiedad o depresión.
Chapters
Me puedo sentar en mi lugar porque eso significa que si no estoy creciendo, estoy muriendo, ¿No? Muchos de nosotros o muchas de las personas con las que hablo están últimamente usando este, este concepto de quiero crecer a toda costa, crecer más, más, más, siempre tengo que estar aprendiendo, siempre tengo que estar haciendo, siempre tengo que estar innovando, siempre tengo que estar haciendo cosas nuevas, no me puedo sentar en mi lugar porque eso significa que si no estoy creciendo, estoy muriendo, como dicen. Y la verdad es que eso a veces se vuelve muy cansado, se vuelve muy frustrante, porque parece que nos estamos correteando la cola básicamente. Pero lo peor de todo es que a veces no tiene los resultados que buscamos. Hay veces que entre más hacemos para crecer, menos resultados tiene y menos valor marginal tiene cada uno de estos esfuerzos. Empezamos a intentar cosas nuevas, empezamos a probar diferentes áreas de negocio, empezamos como que a. Como dicen, el que mucho abarca, poco aprieta, pero nos empezamos a diluir en nuestros esfuerzos que pareciera que el querer hacer más, lo único que nos trae es ganar menos, tener menos, vivir menos, es estar más metido en este rat race o en esta, como les decía, perseguir la cola de lo que nos gustaría. Y eso como emprendedor o como persona, pues hace que estés viviendo un estándar que parece inalcanzable. Estar persiguiendo este más, más y que no llegue porque entre más haces, menos obtienes, pues suele ser muy frustrante y lleva a la gente al borde de incluso la depresión o de tirar sus negocios o de romper con su familia, etcétera. Entonces yo lo que les quiero platicar es un poquito eso, porque a mí me ha pasado. Hay veces que quieres tanto más, tienes ese más tatuado en la frente que lo único que logra es que dejes de disfrutar el futuro. Ahora, querer más no está mal, querer más es bueno, siempre tenemos, podríamos preferir tener más, preferir lograr más, preferir hacer, construir, impactar más, pero sin perder el valor del presente, sin que ese gap que existe entre dónde estamos hoy y dónde quisiéramos estar nos genere frustración, ansiedad, desesperación, depresión.