A Spanish-language first-person account by Sharon Zaga about her aunt, a Holocaust survivor. The aunt was deported to Auschwitz shortly after marrying, underwent medical abuse (described as an experiment by Josef Mengele that destroyed her uterus), was liberated by the Russians, spent a year hospitalized, was helped by family in Mexico who identified her on a survivors' list and sent money to bribe an official for medicine, reunited with her husband after the war, chose to fight for Israel before later seeking medical treatment in the U.S., and never had children. Themes: survival, trauma, family reconnection, resilience, and postwar choices.
Chapters
Una vez estaba con mi mamá y mi tía, y mi mamá le dice mom en inglés. Yo digo, qué raro que le diga mamá a otra señora. Y le pregunté a mi mamá, ¿Por qué le dices así? Me dijo, tú dile así. Ella no pudo tener hijos. Y esa respuesta me dejó pues obviamente consternada e interesada en saber lo que pasó. Ella no contaba nada sobre su vida. Era una persona hermética y siempre estaba sonriendo. Era una de esas personas que todos adorábamos. Literal, adorable ella y su esposo. Y yo tenía una conexión especial con ella. Y a mis 12 años le pedí que me cuente por qué no pudo tener hijos. Y ella en inglés, tampoco hablaba yo muy bien inglés, me decía, no es algo que me gusta hablar, decía, pero cuéntame. Lo insistí y me contó. Y cuando empezó, abrió como una regadera su boca y no pudo detenerse. Su historia, la verdad, era exageradamente trágica, traumática para una niña de 12 años. Pero ella no era trágica en ninguna de sus áreas. Aún contando eso, se le veía el dolor, pero se veía el cuidado que tenía hacia mí de decirme, eso ya pasó, la vida es para ser feliz. Entonces tampoco es que me dejó un trauma. Es una historia profunda de una mujer que se casa y al mes vienen por ella los nazis. Y estaba en su cena de viernes y llegan los nazis salgan de su casa y se despiden unos segundos de su recién marido y le dice, cuando termine esto, nos vemos en la sinagoga donde nos casamos. A cada quien lo llevan a un destino. Ella salió en un vagón primero y llegó a Auschwitz. Ella era húngara, checoslovaca, y él salió en el segundo y fue a Daja o Alemania. A él le fue mejor. Estamos hablando ya cuando faltaban 8 meses para la liberación. Gracias a eso sobrevivieron ambos fueron los últimos casi deportados. Cuando ella llega a Auschwitz, obviamente vive uno de los campos más extremos de sobrevivencia, de dureza. Y solamente me contó que faltaban dos semanas para la liberación. Escuchaba ella los aviones y la eligen para hacerle un experimento médico, el mismísimo Josef Mengele. Y consistía simplemente en golpearle la matriz. Un, dos, tres. Escuchó los golpes hasta que se le desprendía la matriz. En eso consistía. Y cuando terminó, pues ya estaba ella desmayada. Despertó y estuvo en el hospital de Auschwitz, que es curioso que dentro de un campo de exterminio hubiera un hospital y la liberaron en los rusos. Todo el resto del campo fue evacuado en las marchas de la muerte. Ella no podía caminar, se quedó ahí. Ellos juraban que esos 10.000 personas que liberaron eran los que iban a morir, que los alemanes no los iban a dejar ahí, pero no, esos fueron los que liberaron justamente a ellos. Estuvo un año en ese campo porque no se podía mover de la cama, se desangraba, no encontraba medicamentos. Los rusos tampoco eran los mejores libertadores en ese sentido. Mi abuela en México lee en una sinagoga el nombre Margit Wolf. Y esa señora, ella no se apellidaba así, no sabía que se casó, no tenía información de antes de la guerra, no sabía el nombre de casada de ella. Y dice dentro de sí, esa es mi hermana. Y manda en 1 sobre 50 dólares por correo que le llegan a mi abuela, a mi tía abuela, y con eso soborna a un oficial para que le dé un medicamento que le salva la vida. Regresa a la sinagoga después de un año. ¿Tu abuela donde estaba? En México. Y leyó en una lista del Joint de los sobrevivientes, vio ese nombre, dijo esa mujer es mi hermana, sin saber que era de ese apellido. Cuando ella regresa, cuando recibe el dinero, soborna un oficial, se sana, se levanta de la cama, va a su lugar natal, donde se quedó de ver con su esposo pensando o que murió o que ya se casó con otra, porque no tiene ninguna noticia de ella en un año. Y cuando regresa, él sigue ahí, está vivo y soltero, y son la pareja extraordinaria de amor que tú te puedas imaginar. Nunca tuvieron hijos por esa situación. A ella le ofrecían operarse en Estados Unidos y decidió primero ir a Israel a pelear por un estado. Dijo, no quiero traer a un bebé al mundo, que vuelva a vivir lo que yo sufrí. Necesitamos una patria. Peleó en la guerra y luego fue a Estados Unidos a operarse, lo cual ya fue tarde, pero nosotros fuimos su familia, sus hijos. Qué historia. Y esto pasa cuando tienes.